Disclaimer: applied.
Este fic participa del reto temático de Agosto "Teddy Lupin y yo" del foro "Provocaré Ravenclaw"
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HERMANO MAYOR
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Teddy Lupin tenía nueve años cuando Lily Potter nació. Para aquel entonces, por fortuna, ya había superado la etapa de los celos que sintió cuando Ginny anunció su primer embarazo. Y, lo primero que pensó al ver a la bebita en brazos de su madrina, fue que era una cosita pequeña y graciosa con su piel rosada y el mechón de cabello rojo oscuro en su cabeza.
—Mira, Teddy. ¡Acércate! —Había pedido Harry, a un costado de Ginny. Ambos irradiaban felicidad.
—Es tu nueva hermana —Ginny le sonrió con dulzura—. Te presento a Lily, Lily Luna Potter.
La pequeña balbuceaba y agitaba los puñitos, y a pesar de ser apenas nacida, Teddy pensó que ella era bastante enérgica. Le hizo recordar a Ginny, y esperó que creciera para ser igual que su madre: fuerte, independiente y hermosa.
Lily agitó sus manos hacia él, inquieta, y Teddy reconoció el pedido. Le tendió su mano y ella rio triunfante, aferrándose con sus pequeños dedos a él. Y la sensación que sintió fue extraña, le inundó una gran calidez, algo que ni siquiera el nacimiento de James o Albus lograron. Los quería mucho a ambos, sus pequeños y atolondrados hermanos, pero Lily pasó de forma automática a ser una prioridad en las personas que amaba.
Desde ese mismo momento se prometió cuidarla y protegerla, y mientras el tiempo pasó, Teddy no falló en esa promesa. Estuvo con ella vigilando sus primeros pasos, velando sus sueños, cuando dijo su primera palabra (Ted), cuando dio su primer estallido de magia, cuando comenzó a volar, e incluso fue el primer en descubrir que Lily, al igual que James y Albus, podía hablar pársel. Estuvo con ella hasta que dejó de ser una niña y empezó su camino en Howgarts.
Lily lo adoraba. Teddy lo sabía. Cuando los visitaba, se aferraba a él y no lo soltaba. Ella misma lo admitió con el tiempo, que él era su prototipo de hombre ideal y perfecto, y aunque no lo amaba románticamente, quería que el hombre de sus sueños fuese como él o como Harry.
Quizá debió ver entonces, que solo estaba malcriándola más, alimentando su ego y su carácter caprichoso. Lily no solo le hacía más hermosa con los años, también se hacía más manipuladora y retorcida. Desde niña había sabido cómo obtener lo que quería con lágrimas, sonrisas, palabras o gritos, pero pronto dejó de ser divertido y se convirtió en algo sombrío. Teddy la conocía bien, él había ayudado a criarla; sabía que tenía dulzura, ternura y compasión con los que amaba, pero también que podía ser cruel y brutal con los que odiaba o envidiaba. No era como James, que era más palabras que acción, tampoco como Albus cuya compasión era superior a su dureza. Lily tenía un límite para el amor, pero no para el odio.
Teddy la quería, la amaba, y por eso ignoraba sus defectos. Se engañó durante años, aun cuando la vio imponerse ante otros pisoteando a quien le estorbaba. Lily adoraba Hagrid y lo protegía amenazando a los que susurraban contra él, Lily lastimaba a los que se metían con Albus, Lily susurraba con suavidad a las serpientes para asustar a las niñas que molestaban a Mauren Dankworth*…. Era solo una niña, eso se repitió, una niña creciendo en medio de las consecuencias de que una guerra que no vivió.
No importaba lo que hiciera o cuanto creciera y cambiara, Lily siempre sería la pequeña de sonrisas y hoyuelos. Siempre sería su hermanita, y los hermanos debían protegerse, perdonarse, entenderse…
Debían hacer todo, incluso cerrar los ojos ante las atrocidades de los otros.
Sin embargo, el día que llegó la noticia, Teddy se enfrentó a su peor realidad. Se enfrentó al hecho de que quizá -solo quizá- sus hermanitos se habían convertido en monstruos. Tuvo que aceptar que había fallado a Lily, que no le puso un alto cuando pudo, y mientras el mundo volvía a sumergirse en otra era oscura, ella estaba en el bando equivocado. Y él debía matarla.
Ese mismo día, Teddy y Victoire huyeron dejando la guerra en todo su apogeo. Pero Teddy tenía una meta, un fin que se cumpliría cuando los encontrara, especialmente a Lily. A punto de rendirse pudo hallar esperanza en una foto que había encontrado mientras hacía las maletas.
Ver la foto fortalecía su decisión. Le hacía sonreír aunque las noticias de James, Albus y Lily le crisparan los nervios. Allí estaban sus padrinos, sonrientes y abrazado, allí estaba también James con una sonrisa atrevida, realizando el símbolo de paz y amor con los dedos, allí estaba Albus sonriendo con simpleza, y también Lily, aferrada a él con alegría.
—Eres mi príncipe —Lily anunció aquella conclusión con ojos brillantes.
—¿Ah, sí?, ¿entonces, qué soy yo? —Harry se quejó como si fuese un niño, un tanto receloso y un tanto divertido.
—Tú eres mi rey —Lily corrió a él y le llenó el rostro de besos.
—¿Y eso nos deja en calidad de…? —inquirió James, arqueando una ceja.
—Son mis lacayos… no, solo tú —Lily le sacó la lengua—. Albus es mi escudero.
—¡Ven aquí, enana!
—¡Mamá, James me está molestando!
—¡James Sirius Potter!
—¡Pero, mamá…!
—¡No molestes a tu hermana!
Un hermano, se repetía Teddy, debía perdonar…
Él traería a Lily de vuelta, él sería un buen hermano mayor.
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¡Hola!
Cumpliendo a las justas el reto :3. Al principio tenía pensado algo más dulce, como la última escena, pero luego (debe ser por mi reciente gusto por el angst) lo cambié e.e… no puedo dejar de imaginarme una nueva guerra e.e, y pues… que puedo decir… me influenció bastante tantos fics que leí…
*Maurenn Dankworth es una OC mía, esta es la primera vez que la nombro. Es compañera de Lily, está en su mismo año.
Bueno, gracias por leer.
Besos, Bella.
Editado (02/09/2019): Otra historia más editada :3. Avanzo lento, pero al menos ya estoy avanzando de nuevo.
