Hola a todos/as! ^^...antes que nada muchas gracias a las personas que leyeron el fic!...
Dark-Serenety! lo siento xD creo que omití el detalle del título perdóooname! XDD...Natsumi No Chiharu! muchas gracias por haber pasado a dejar un review!, siento haber tardado un poco pero espero que el capi te guste y lo disfrutes!...
ACLARACIÓN
"..." - historia de los dioses que harán entender la historia actual
"..." - historia actual
Disclaimer: Inu y Co. no nos pertenecen, si así fuera...Sessho y Kouga serían raptados y bueno...mejor no seguir dando las ideas de lo que les podría ocurrir xD
Selene
Hacía mucho tiempo le estaba molestando toda aquella situación. No podía creer cómo en tan poco tiempo lo habían olvidado tan rápido siendo que él les había dado todo.
Por más que los miraba intentando buscar alguna excusa creíble, no podía verla, no la encontraba y aunque su esposa le decía con calma que los humanos eran así para él no tenía cabida esa explicación. Él los había creado, él les había dado la vida y sólo les había exigido adoración a cambio de tan gran regalo ¿Era mucho?, no, claro que no.
En un inicio todo era perfecto, todo calzaba como su plan lo había gestado en su mente, aquellos seres, creados a su imagen, pero menos bellos y menos fuertes para evitar una sublevación lo adoraban con gracia, con fiestas y para cada dios había una festividad distinta acorde a la tarea que cada uno de ellos y ellas debían cumplir.
Cada festividad era bendecida por ellos. No los dejaban solos jamás y ante cualquier conflicto respondían si eran llamados. Todo era perfecto, balanceado. Si algo andaba mal, enviaba a cualquiera de sus hijos a entrometerse entre los humanos, a hacerse pasar por ellos para que les dijeran a todos alguna historia que los mantuviera con miedo y sublevados, entonces todo se calmaba y las historias de castigos divinos se expandían tan rápido por el mundo que ellos no tenían problemas en mantener el control. Lo único que les exigía era que jamás cayeran en la cama de un humano o humana, porque enamorarse de uno o una de esos seres era cultivar la propia muerte, porque el amor los trastornaba y los volvía débiles, los hacía perderse de sus objetivos y siempre terminaban en una desgracia que él debía lamentar.
A pesar de que algunos dioses se quejaban de aquella estricta regla todos entendían las bases del por qué…crear un semi-dios era un pecado que se pagaba con la muerte del niño y del dios que lo había causado. No se permitían creaciones que no fueran las que él gestaba…no se permitía que nadie quisiera entrometerse con los dioses sin serlo. No quería que ningún humano tuviera esos poderes. Por eso cuando descubrió lo que su hermano había creado estuvo a punto de gestarse la primera de tantas guerras.
.- Cómo se le ha ocurrido semejante estupidez! –había gritado tan molesto que había gestado una enorme tormenta-
.- Intenta calmarte Zeus…-murmuraba su hermana y esposa, intentando conciliar su enojo contra su hermano.- lo que está haciendo no perjudicará en nada tu creación.
.- Por supuesto que lo hará!...él quiere destruir todo lo que yo creé! –le gritó generando tantos rayos que incluso su esposa sintió temor.- y darles poderes divinos? Qué idiotez es esa?
.- Mis demonios no tienen poderes divinos…querido hermano…-había exclamado una ténebre voz tras él. Por su molestia no se había fijado que una bruma había aparecido en el lugar. Muchos dioses lo rodearon, aludiendo a su carácter traidor.- tranquilos…no vine a matar a Zeus…-rió divertido por haber creado tanto alboroto- mis demonios sólo tienen más belleza y poder que tus humanos…
.- Por qué los creaste…-inquirió el regidor de los dioses intentando mantener la calma que tantas veces perdía.
.- Porque deseaba mostrarte que soy mejor que tú…-respondió.
El silencio reinó durante minutos en el gran salón. Sólo se podían sentir sus respiraciones, más ninguno hizo un gesto si quiera de apresurar al otro para hablar, para ambos el tiempo no era más que un juguete que no les afectaba, por lo que no les importaba estar en silencio.
Sesshoumaru intentaba inspeccionarlo, más no lograba descubrir nada extraño en él. No sabía de dónde venía, nunca había escuchado su nombre y aunque no le importaba ya que le estaba haciendo una propuesta eran pequeños datos importantes, aunque independiente que supiera algo de él jamás confiaría en nadie.
Sus ojos azules que lo miraban sin precaución ni miedo habían comenzado a molestarle, nadie nunca lo miraba a los ojos, sólo la humana despreocupada que algún día llevó con él a su lado…aunque esa niña miraba así a todo el mundo, por eso siempre se metía en problemas. Sin embargo, los youkais generalmente también le tenían respeto y se lo demostraban no mirándolo directamente, no así….no como él, no con ese orgullo.
Se sentó en un gran sofá sin quitarle los ojos de encima, sentía que en cualquier momento, si se descuidaba, aquel sujeto extraño que había aparecido esa mañana frente a él lo eliminaría. Sabía que tenía el poder para hacerlo.
Sin mediar pregunta Hades también tomó asiento y aunque Sesshoumaru no se inmutó ni cambió su expresión, el nuevo youkai supo que se había molestado.
.- Qué clase de propuesta..-murmuró finalmente el dueño del lugar-
.- Una que parece que olvidaste…-exclamó despreocupado poniendo una mano en su mentón, sosteniendo su cabeza- aunque más que una propuesta…es una ley que nos hemos dedicado a no cumplir…-sonrió. A cualquier humano se le hubiera congelado la sangre con aquella sonrisa. A Sesshoumaru sólo le dieron ganas de matarlo.
.- Qué ley…-inquirió.
.- La de destruir a los hanyou…-rió finalmente.
En otro lado del bosque el día era más apacible, a pesar de que el sol ya no calentaba como antes, se estaba sintiendo que el invierno entraría pronto a la vida humana en aquellas aldeas. Se haría necesario recoger más leña, apresurar las cosechas y preparar las pieles para el abrigo.
Kagome seguía muy incómoda por la aparición repentina de aquella información de su clase. Había tomado clases de historia entre otras en la universidad, puesto que no tenía tiempo para dedicarse a una carrera por completo, además, su vida estaba hecha en el Sengoku, no quería cambiar eso por nada, pero había cosas que quería seguir aprendiendo, por eso se mantenía estudiando.
.- Hades…-murmuró mirando aquel papel que le habían entregado como si hubiese sido una más de la clase, pensó en ir y leer algunos textos, pero no creía que pudiera encontrar algo de lo que había escuchado…esa era una información nueva…
.- Por qué te preocupa tanto eso?...-preguntó el hanyou mientras abrazaba repentinamente a la miko quien rió de forma dulce al sentir aquellos brazos fuerte sobre su cuerpo-
.- No lo sé…-dijo mirándolo- sólo es algo que siento…algo que me molesta…
.- Dijiste que eran sólo historias…
.- Lo son…pero desde que me entregaron este papel…-se detuvo y se lo quedó mirando- fue como si hubiesen puesto el nombre de Naraku…
.- Naraku está muerto y ese tipo es una historia…-exclamó quitándole el papel de sus manos, sentía que no estaba haciéndole bien darle tantas vueltas al asunto, tampoco entendía a qué se debía esa preocupación tan grande, nunca había vuelto así de sus clases en aquella época extraña.
Quiso reprochar aquel gesto tan bruto y característico de su novio al quitarle ese papel, pero en el mismo instante en el que quiso replicar Inu Yasha tomó su rostro y se encargó de que no pudiera hablar más. La miko se sorprendió ante aquel beso tan repentino, había querido golpearlo y gritarle, pero esos besos seguían derritiéndola de la misma forma que el primer día que la había besado, le daban las mismas ganas de no necesitar oxígeno para no dejarlo alejarse de su cuerpo como siempre debía hacerlo.
Se había transformado en la táctica perfecta del hanyou para evitar que la miko divagara, le gritara o se preocupara de otras cosas que no fuesen él, el Sengoku o su aldea. Le gustaba tenerla y sentirla entre sus brazos, no le bastaban las noches para tenerla cerca, siempre quería más, pero generalmente los días eran demasiado agitados para poder encontrar un momento a solas, en silencio, donde poder hacer lo que se les diera la gana. Ya habían perdido la inocencia de años anteriores donde el sólo tocarse parecía un pecado, hoy era otra forma de hablar.
En ese minuto justo habían encontrado ese espacio que nunca existía y querían aprovecharlo, Kagome se despreocupó luego de dos segundos en el que recordó que Inu Yasha tenía un olfato y un oído más agudo que el de ella, si alguien viniera no lo tendría sobre ella como en aquel minuto.
.- Tu gusto por estar sobre Kagome todo el tiempo bestia – oyeron murmurar. Los dos abrieron los ojos de golpe, sus respiraciones, agitadas hacía un segundo por el deseo por el otro se habían detenido y las mejillas de la miko, ya sonrosadas por el calor, adquirieron más color intentando averiguar en qué minuto Inu Yasha se había vuelto tan descuidado.
El hanyou no se movía, no entendía en qué minuto había llegado allí, él siempre estaba atento a todo su alrededor, aunque claro está que por las noches no llegan visitas a las casas, por lo que perderse entre los besos y caricias de Kagome era mucho más fácil. Generalmente por el día nunca podían estar juntos y casi siempre las visitas diarias eran de humanos, más lentos que el hanyou por lo que le daban tiempo de ponerse en alerta…aunque al parecer sus sentidos esa vez estaban más perdidos que de costumbre en el gusto que le causaba su novia.
La miko empujó rápidamente a Inu Yasha lejos de ella, no sabía qué excusa dar, aunque en verdad no tendría por qué dar ninguna excusa, pero se sentía responsable con aquel chico que alguna vez tanto amor le había demostrado cuando su actual novio sólo le entregaba gritos, quejas y palabras de amor para otra mujer.
El joven rió al verla tan desesperada por decirle algo. También le causaba gracia que Inu Yasha no se hubiera dado cuenta de su presencia hasta que él había abierto la boca para decir un par de palabras, le gustaba verlo tan descolocado, parecía un niño.
.- Con calma Kagome…-reía mirándola. Tomó su rostro para calmarla y entonces la vio guardar silencio- así estás mejor…
.- Quítate! –le había gritado Inu Yasha, pero para cuando se acercó a Kagome él ya se había alejado.
.- Hago tu trabajo…-murmuró-
.- Ay Kouga de verdad qué pena! –exclamaba Kagome ante la mirada divertida del youkai. Tanto tiempo junto a él le habían generado un gran cariño, como si fuera su hermano, su protector, pero siempre hacía cosas así para molestar a Inu Yasha que la terminaban dejando en vergüenza.
.- Ya te dije que no te preocupes, no tienes por qué darme explicaciones de lo que haces con éste…
.- Lo hiciste a propósito! –le gritó el hanyou. Sí, de cierta forma tenía razón, le gustaba impedirle estar con Kagome y se había presentado la oportunidad perfecta para hacerlo.
.- Sólo vine a ver a Kagome –mintió con experticia.- uno de mis lobos está herido y quería preguntarle algunas cosas…
.- Mentiroso! Tú conoces mejor que ella las plantas medicinales!
.- Inu Yasha…Kouga sólo conoce algunas que yo le he enseñado…-intentó conciliar la miko, más calmada, pero aún con el calor en su cuerpo que no la dejaba en paz.
.- Kagome-san!...-gritaron afuera de la cabaña- Kagome-san!
Los tres seres salieron de la cabaña rápidamente. Desde la muerte de Kaede, la joven miko se había transformado en la curandera de ese lugar además de su protectora y purificadora, tenía muchos trabajos que cumplir además de cuidar a su novio de las constantes idioteces que se le ocurrían o peleas innecesarias que generaba.
Una joven corría hacia ellos. De cuerpo fino, facciones inocentes, pero sensuales y ojos chocolates similares a los de Kagome. Si no fuera porque conocía su historia la miko habría dicho que era su hermana por el gran parecido que habían ido adquiriendo con el tiempo. Quizá se debía a que pasaban mucho tiempo juntas puesto que Kagome quería enseñarle todo lo que pudiera en esos años donde la juventud permite adquirir gran cantidad de información. Si le pasaba algo necesitaba que hubiese alguien más con sus conocimientos: la niña se había transformado entonces en su aprendiz.
No vivían en la misma casa porque la joven le había dicho a la miko que para su querido youkai le era más cómodo verla si estaba sola, Kaede le había enseñado todo lo necesario para vivir sola y ella prefería estar más lejos de la gente.
.- Qué pasó Rin-chan por qué gritas así? –inquirió preocupada la miko quien pensaba que le había ocurrido algo. La última vez Sesshoumaru casi la había asesinado, aunque no había cambiado ni un solo segundo su expresión, ella lo vio en sus ojos, quería matarla por haber descuidado a Rin, pero no pudo porque era la única que sabía cómo curarla.
.- Es que hay una chica, una chica que está muy herida! –exclamó la niña.
.- Es cierto…ahora puedo sentir el aroma de la sangre…-murmuró el youkai-
.- Pero qué les pasa a uds dos hoy! –les gritó Kagome a su novio y a su visitante- cómo es posible que no se den cuenta de nada!...-y sin darles tiempo de responder, tomó la mano de Rin y le pidió que la llevara a ver a aquella joven que yacía herida.
La encontraron a la salida del pueblo, encogida y con su larga cabellera cubriendo su cuerpo, tenía graves mordidas y sangraba mucho, Kagome no entendió cómo fue posible que teniendo a dos seres con sentidos más agudos no se hubiesen percatado de una situación así.
Kouga e Inu Yasha se acercaron.
.- Kouga tómala y tráela a la cabaña, Rin tráeme las plantas medicinales que dejé a tu cuidado..
Durante horas Kagome luchó por estabilizar a la joven. Tardó más de lo común porque las heridas sangraban en exceso, a pesar de que no se veían muy grandes eran bastante profundas lo que no ayudaba a la hora de detener las hemorragias.
Kouga descartó que las heridas fuesen hechas por algún tipo de lobo, no concordaban a lo que él había visto y provocado alguna vez en humanos. Mirando el cuerpo dañado de la joven no ocmprendía cómo no pudo darse cuenta de su aroma o de algún youkai cercano a la aldea, quizá estaba tan concentrado en el aroma de Kagome que sus sentidos se habían eprdido en ella. Un gran descuido, si los hubiese atacado a ellos probablemente ninguno habría reaccionado a tiempo y más de alguna vida se habría perdido en esa aldea.
.- No encontré nada en los alrededores – murmuró el hanyou entrando a la cabaña.
.- No entiendo cómo es posible que estando los dos aquí ninguno se haya percatado de esto…-exclamó molesta la miko mientras terminaba de vendar uno de los brazos de la chica.
Los dos guardaron silencio. Tenía toda la razón para estar molesta. Ambos también se sentían muy molestos consigo mismos.
.- Esta chica pudo morir!
.- Kagome-san…tranquila…-murmuró Rin calmando a la miko. Generalmente Rin tenía un gran poder para tranquilizar a los demás mediante su voz dulce y apacible…a todos menos a ella misma. Cuando ella se asustaba lo único que podía calmarla era un abrazo, porque ella se volvía incapaz de decir una sola palabra si nisiquiera para sí misma.
.- Lo sé Rin…hazme un favor…puedes ir por agua? –miró a Inu Yasha- puedes acompañarla?
.- Por qué yo –gruñó fastidiado. No le gustaba dejar a ese lobo con Kagome, menos a solas.
.- Porfavor –escuchó decir a su novia con una molestia en sus ojos que de haber sido un arma lo hubiesen asesinado. Entonces recordó que los lobos de Kouga alguna vez habían asesinado a Rin, no sabía si aún le temía o no a aquel joven, pero la miko siempre prefería evitar traerle malos recuerdos a su mente.
.- Qué crees que haya sido Kouga? –murmuró la miko mientras lo vio sentarse a su lado-
.- No lo sé Kagome…no puedo distinguir ningún aroma en particular…quizá su sangre lo evita…
.- Quizá…-repitió Kagome preocupada. Aún su fiebre era muy alta, no sabía si podría evitarle la muerte.
Ambos miraron a la joven que a pesar de su aspecto humano tenía características muy especiales como su cabello…plateado, al igual que Inu Yasha, pero no se veía en su cuerpo ningún rastro de algo que indicara que pudiese ser un hanyou. Su piel más bien blanca contrastaba con sus mejillas sonrosadas más de lo común por la temperatura que se elevaba cada vez más.
A través de los paños fríos intentaron disminuirla, pero tomó toda la noche para lograrlo. Para cuando la joven logró abrir un poco sus ojos, lo único que vio frente a ella fue dos ojos verdes mirándola. No comprendió dónde estaba ni quién era ese joven, sentía que no podía moverse y que todo su cuerpo extrañamente le dolía. No estaba acostumbrada a sentir dolor, menos en esa magnitud, tampoco recordaba por qué estaba en un lugar que no era al que ella acostumbraba asistir.
.- No te muevas…-escuchó decir al joven que no le quitaba los ojos de encima. Pudo darse cuenta que sus ojos eran tan plateados como su cabello y entonces supo que no era humana. No podía asegurar que fuese un youkai porque su aroma lo embargaba y lo confundía, era dulce, agradable y junto a su mirada, que parecía inocente, no le permitían pensar correctamente.
Ella no dejó de mirarlo con persistencia, quería saber quién era y por qué la tenía allí, pero ninguno de sus pensamientos logró traspasarse a su boca…no podía hablar, no tenía la fuerza suficiente aún.
.- Ko..uga…-la escuchó decir y sintió un escalofrío. Su voz era gentil, acorde a su cuerpo, a su belleza…a su aroma…
.- Cómo sabes mi nombre…-inquirió sintiendo una extraña atracción hacia aquella joven que con el paso de las horas parecía volverse más hermosa. Sin embargo, él lo sabía, tanta belleza era peligrosa- qué eres…
Bueeeno! aquí está el segundo capi!...espero que lo hayan disfrutado owo...
Mientras! un adelanto!
"Pudieron ver como la expresión de Selene cambió, como sus ojos adquirieron un brillo de terror, cómo su boca se entreabrió para intentar decir algo que nunca pudo. Su único gesto fue obligar a los niños a que corrieran, aunque nadie entendía bien por qué.
.- Inu Yasha? –inquirió Kagome temerosa.
.- No siento nada…-gruñó molesto. Por qué ella estaba tan asustada si él no percibía nada a su alrededor, ni una presencia, ni un aroma distinto al de siempre.
.- Kagome-san! –escucharon gritar a Rin que indicaba sobre sus cabezas.
.- Que…que es eso…-murmuró la miko cubriendo su boca, jamás había visto un demonio de tal magnitud"
Estaremos esperando sus reviews para saber qué les ha parecido...críticas constructivas también son bien recibidas!...
Muchas gracias por leer!
Nos vemos a la próx.!
Ja ne!
