Hola hola a todos/as! ^^...aquí les traemos nuevamente un cap de esta historia owo
ACLARACIÓN
"..." - historia de los dioses que harán entender la historia actual
"..." - historia actual
Disclaimer: Inu y Co. no nos pertenecen, si así fuera...Sessho y Kouga serían raptados y bueno...mejor no seguir dando las ideas de lo que les podría ocurrir xD
Artemisa
Durante siglos lograron convivir aquellos demonios creados por el dios del Inframundo y los humanos creados por el rey de los dioses. Hades había llegado al acuerdo de no asesinar a los humanos por completo, pero siempre le gustaba crear algunas guerras donde veía morir a las creaciones de su hermano.
.- Débiles –murmuraba sonriente al ver la gran cantidad de humanos que eran asesinados. Unos pocos youkais se perdían, pero a él no le importaban.
Por el contrario a los humanos, los youkais le eran siempre fieles, siempre le entregaban esas matanzas como sacrificios para venerarlo y nunca habían mostrado señales de querer traicionar a su dios creador. Esa era otra característica de las que tanto se jactaba de su creación.
Sin embargo, a pesar de su gran longevidad, los youkais fueron muriendo, los más jóvenes eran más ambiciosos, pero comenzaron a destruir a sus antepasados cuando comenzaron a darles órdenes acerca de a quién debían servir. Ellos no querían ni tenían por qué servirle a nadie, decían, ellos eran lo suficientemente fuertes en esa tierra para mandar y ser los dioses, no requerían de ningún otro, menos a uno al que debían subyugarse.
Aquel orgullo del que tanto se jactó Hades en un principio terminó por destronarlo de la vida de sus demonios, al igual que los humanos hicieron desaparecer a Zeus y el resto de sus hijos de sus vidas y los transformaron en unas leyendas que se traspasaban por entretenimiento entre las familias.
.- No voy a aceptar que tus humanos quieran el poder que yo les brindé sólo a mis demonios! –le había gritado un día a su hermano quien paciente y calmo lo miraba con desprecio.
.- Son tus demonios los que han hecho uso de su exceso de orgullo para dejarte de lado y para desobedecer tus reglas Hades…-le respondió con tono sarcástico. Si había algo que le había gustado de toda la historia es que finalmente a su hermano también se le habían dado vuelta las cosas en su contra.
.- Cállate…-exclamó fastidiado- no voy a permitir todo esto..
.- Entonces te tengo una propuesta que sé que te gustará…-dijo el dios de todos los dioses y se levantó- en los últimos años tus demonios y mis humanos se han comenzado a mezclar dando inicio a una tercera raza…una tercera raza parecida a los semi-dioses que yo mismo me he encargado de destruir…-vio a su hermano reír-
.- Ya entiendo tu propuesta…quieres destruir a todos los mitad bestia mitad humanos verdad?...-en sus ojos se notaba un brillo de gusto.
.- Quiero dejarlo en tus manos, como un momento de tregua en nuestra guerra…-murmuró mirándolo- no quiero traiciones Hades…pero por esta vez, ve y haz lo necesario para que esta raza maldita desaparezca…luego de eso, nos encargaremos de castigar a todos por habernos olvidado…
.- Qué dices Sesshoumaru…aún no me das ninguna respuesta…-exclamó aquel ser de azules ojos y temple frío. Sabía que le había hecho una propuesta muy interesante, lo conocía a la perfección, él era lo que había esperado de sus demonios, al menos hasta el minuto que se le ocurrió salvar a esa humana que era su primera víctima en mente.
Estaba seguro que él se tentaría ante tal propuesta, porque dentro de su corazón mantenía esa alma, esa esencia que lo llamaba a destruir a aquellos seres inferiores.
Sesshoumaru no dejaba de mirar sus ojos, pero no podía encontrar ninguna respuesta a todas sus inquietudes, por qué había aparecido así, por qué le proponía destruir a los hanyou, ¿sería una trampa?...no…no lo creía. Ese sujeto, Hades, estaba hablando muy enserio.
No le parecía una mala propuesta, desde siempre había odiado a esos seres que no eran ni lo uno ni lo otro, los odió más desde que su padre gestó una de esas criaturas y por ella murió.
.- A qué viene esa idea…-murmuró el Taiyoukai.
.- A qué viene? –dijo y comenzó a reír. En ese minuto fue la primera vez que vio al demonio cambiar su expresión a una de tanta molestia- viene a que son seres deplorables que no deberían existir…ya los humanos deberían ser destruidos por ser tan débiles…con mayor razón hay que destruir a aquellos que son una mezcla…nuestra raza es superior…nosotros somos los únicos que debemos existir…
.- Qué ganaré…
.- Lo que tú quieras…
Ambos jóvenes aún se miraban sin quitar la mirada del otro, entre sus ojos intentaban distinguir quién era la persona que tenían al frente, pero parecía inútil y el silencio parecía una mejor respuesta.
La joven aún no sabía bien qué decir ante las palabras duras de aquel chico de ojos tan verdes como todo el follaje de ese bosque, era amable, pero asesino, ella sabía distinguir esos ojos que han visto sangre y que la han derramado sin propósito. No quería decir quién era porque no sabía dónde estaba, si tuviera algunas respuestas…
.- Qué eres…-volvió a escuchar. Su voz áspera la dejó perpleja, no era que nunca hubiese escuchado una como la de él, pero su cuerpo, su rostro…hacían un conjunto de cosas que la estaban poniendo nerviosa.
.- Yo…-murmuró ella.- me…llamo. …Selene…-dijo como una explicación, pero el joven lobo no quedó satisfecho y aunque sentía profundas ganas de tocar su piel sabía que debía controlarse…justamente en el deseo hacia ella podía estar la trampa.
.- Aún no me respondes…-respondió con tono molesto. Le estaba haciendo perder el tiempo y si era una mujer peligrosa debía saberlo antes de que Kagome, Rin y el resto volvieran. Debía sacarla de allí o darle muerte finalmente, aunque preferiría no hacerlo.
.- No…sé bien…qué decir…-murmuró sosteniendo aquellas cobijas que la cubrían. Se sintió nostálgica, nunca nadie había cuidado de ella- yo…escuché tu nombre mientras…dormía…y no lo olvidé…
.- Qué fue lo que te hirió así…-espetó de golpe intentando hacer como si no hubiese escuchado aquellas palabras complejas. A la hora de tratar con mujeres prefería ser frío, así le traía menos problemas, según él mismo decía, pero en este caso la fragilidad que brotaba del cuerpo de aquella chica lo había desarmado desde el minuto en el que la había encontrado tirada sobre el suelo llena de sangre con múltiples heridas y con la vida pendiendo de un hilo demasiado fino que sentía, se podía cortar en cualquier minuto.
.- No…recuerdo bien…-su memoria no era buena, sólo tenía algunos fragmentos de una mancha negra, muy grande que la atacaba sin razón. De sólo recordarlo sintió un miedo que traspasó a su alma pues sabía que pudo haber muerto…nada peor que desaparecer después de tanto tiempo. Pensó.
Intentó que las heridas que aún se mantenían frescas en sus brazos le hicieran recordar cada detalle, de qué hacía en tan extraños parajes, a punto de morir y prendada de esos ojos esmeralda.
Para cuando Kagome volvió Kouga no había descubierto nada más que su nombre, también notó que sus heridas por sí solas comenzaban a cerrarse, un punto más a favor de que no era humana, su aroma también se estaba volviendo más dulce y atrayente, más embriagante como el mejor alcohol, sus ojos adquirían más brillo y su piel seguía pareciendo tersa.
Intentaron que les explicara algo más sobre ella, pero no pudo hacer más que repetir su nombre. Optaron por dejarla descansar, quizá y con un poco de sueño su memoria volviera a ella y les pudiera decir qué gran amenaza rondaba la aldea. No podían dejar que algo que casi la había asesinado a ella rondase por aquellos lugares sin ser cazado.
.- Inu Yasha buscó por todo alrededor de la aldea, pero no sintió nada…-murmuró la miko finalmente entrada la noche.
.- Es ilógico Kagome….es ilógico que nosotros tampoco hayamos sentido nada en el momento en el que ella fue atacada…-le respondió el joven lobo. Kagome sólo sonrió tierna y puso una mano en su mejilla. Esa sonrisa tranquilizadora sólo podía dársela ella, su eterna enamorada que se había transformado en la mejor de sus compañías. Sus ojos chocolates dulces recordaba que también lo habían embargado de millones de sensaciones distintas, sensaciones que ya no existían aunque lo deseara.
.- Qué pasa Kou…te ves triste desde que esta chica se durmió…-respondió como si estuviese exigiendo una explicación.
.- No es nada Kagome…-exclamó y la atrajo hacia él besando su frente. La miko sonrió, él no perdía ese toque amable con ella. Estaba segura que si no hubiese sido que estaba destinada a Inu Yasha, él habría sido el hombre perfecto para ella.
.- Maldito lobo aléjate de Kagome ahora! –había gritado una voz conocida para ambos. Odiaba verlos tocarse y aunque tenía a aquella joven para él todas las noches desde hacía mucho aquel joven siempre representaba una gran amenaza para su amor.
.- Shh Inu Yasha…no despiertes a Selene…ven aquí…-había dicho la miko tomando su mano- Kouga sólo se preocupaba de que estuviera bien…-tomó su rostro en sus manos y lo besó con un amor infinito que lo calmó.
Cuando todos despertaron vieron que la chica herida ya no estaba. Kagome salió rápidamente, pero se encontró con una niña tan sonriente que pensó que todo estaba en paz como hacía meses.
Levantó su mirada y pudo ver a Selene riendo junto a un grupo de niños que la miraban como si fuese una gran novedad, sus facciones, su belleza, su forma de vestir, todo era algo que ellos nunca habían visto. Kagome se vio reflejada en ella, cuando ella había llegado hacía años con su uniforme escolar, todos los niños también la habían llenado de preguntas. Ella se había sentido intimidada, pero Selene parecía manejar muy bien aquella situación, respondía con tanta naturalidad que incluso muchos adultos se reunieron a su alrededor para que les dijera qué o quién era, pero siempre daba la misma respuesta.
.- Mi nombre es Selene –exclamaba riendo, mientras todos los hombres suspiraban de amor y los niños aspiraban a tocar su cabello extraño.
.- Es igual al de Inu Yasha…-decían riendo-
.- Todos parecen muy tranquilos…-murmuró Rin, quien también sonreía, pero desde más lejos, siempre cauta, siempre distante de todo aquello que podía ser humano.
.- Así parece, pensé que se asustarían al verla…-respondió la miko mientras sentía como unas manos tomaban su cintura- Inu..
.- Todo sigue en orden en los alrededores…-exclamó besando su mejilla. Pudo ver a su mujer sonrojarse, amaba esa parte de ella que aún se mantenía inocente y que ante cualquier caricia o roce de sus pieles adquiría aquel color que lo incitaba a hacer cosas que mantuvieran su sonrojo sobre sus mejillas o que lo aumentaran.
Sin embargo, pudieron ver como la expresión de Selene cambió, como sus ojos adquirieron un brillo de terror, cómo su boca se entreabrió para intentar decir algo que nunca pudo. Su único gesto fue obligar a los niños a que corrieran, aunque nadie entendía bien por qué.
.- Inu Yasha? –inquirió Kagome temerosa.
.- No siento nada…-gruñó molesto. Por qué ella estaba tan asustada si él no percibía nada a su alrededor, ni una presencia, ni un aroma distinto al de siempre.
.- Kagome-san! –escucharon gritar a Rin que indicaba sobre sus cabezas.
.- Que…que es eso…-murmuró la miko cubriendo su boca, jamás había visto un demonio de tal magnitud. Era completamente negro y aunque sus ojos eran igual de oscuros que su pelaje, el brillo que poseían era explícitamente demoníaco, era el infierno mismo observar a aquella bestia, era inmiscuirse en un torbellino de terror que aumentaba con el paso de los segundos inmovilizándolos haciéndole más fácil el trabajo a la bestia. Tenía tres cabezas similares a lo que podría llamarse un perro y sus hocicos mostraban sus grandes dientes, filosos, capaces de atravesar y destruir lo que se les pasara por delante. Sus patas tenían unas enormes garras con las que hacían pedazos todas las casas de las aldeas.
.- Corran! –escucharon gritar a Selene nuevamente, aunque aquel demonio se encargó de esparcir el terror en la aldea y sin mediar provocación y sin dar aviso lanzó fuertes llamaradas comenzando a quemar todo lo que encontraba a su paso.
.- Rin!...lleva a todos donde te dijimos la última vez…no mires…-murmuró el hanyou poniendo su haori rojo sobre sus hombros, necesitaba cuidarla. Entonces se giró sacando su espada, su presencia no se sentía, no tenía aroma, era como aquella joven de ojos plateados.
.- Aléjense, él viene por mí! –les gritó mientras intentaba esquivar un ataque, pero sus heridas anteriores no le permitieron esquivar el golpe de otra de sus cabezas que la lanzaron fuertemente contra una de las cabañas, pero rápidamente aquel joven lobo la tomó en sus brazos antes de que volviera a golpearse.- Ko..uga…-susurró ella sorprendida.
.- Qué es esa cosa!..-le gritó intentando esquivar a todas las cabezas que atacaban de forma tan coordinada, pero sorpresiva, que le sorprendió que algo tan grande tuviera tanta movilidad.
.- Eso…es…Cerberos…-explicó ella al tiempo que veía como los tres hocicos se abrían y les lanzaban una gran llamarada de fuego.
.- Hey bestia! –oyeron gritar a la miko al tiempo que una flecha atravesaba el cuello de una de las cabezas de Cerberos haciéndolo aullar. Todos se paralizaron al escucharlo, era como si en su aullido hubiesen estado estancados millones de gritos de dolor y terror. Era horrible.
Kagome estaba aterrada aunque sabía que Inu Yasha estaba a su lado, nunca tenía miedo si él estaba allí, pero en ese momento temía también por la vida de él. Movió su cabeza intentando no dejarse llevar por lo horrible que tenía frente a ella y en el momento que el hanyou lanzó un ataque contra el demonio ella lanzó otra de sus flechas que impactaron de lleno en el animal que cayó destruyendo varias cabañas a su alrededor.
.- Conoce eso! –le gritó Inu Yasha a la joven de cabellos iguales a los de él.
.- S..Si…pero no…no entiendo nada…-murmuró para sí misma y se bajó de los brazos de Kouga- Cerberos!...-vio cómo el animal volvía a ponerse de pie rápidamente, cómo sus fauces mostraban aquellos dientes filosos como cuchillas y cómo de sus gargantas salía un sonido estrepitosamente horrible.- Cerberos…soy yo…-volvió a decir mientras se acercaba, esperaba que la recordara- soy Selene…
En ese mismo instante la bestia se lanzó contra Selene mientras las otras dos cabezas lanzaban fuego contra Kagome y el hanyou. Inu Yasha logró tomarla en sus brazos y esquivar el ataque aunque parte de la llama rozó su brazo y lo hizo perder el equilibrio. Sentía un dolor indescriptible a pesar de que sólo había sido un roce. Kouga intentó detener al demonio antes de que volviese a morder a aquella chica, pero la tercera cabeza se encargó de alejarlo.
La miko vio cómo Selene correría la misma suerte que la vez anterior y ellos no podían hacer nada, las tres cabezas eran demasiado hábiles tanto en su conjunto como por separado y cada herida que les infringía era digna del infierno de donde provenía.
.- Eso es…-exclamó pensando en voz alta- es…es el perro de Hades….
Selene cerró sus ojos ante la imposibilidad de recordar qué estaba ocurriendo. Sabía que ese animal tendría el poder para dañarla tan gravemente que podría dormir durante siglos antes de volver a despertar completamente bien…y esos ojos verdes…no podría verlos. Sin embargo, antes de que el animal pudiera completar su misión dos seres aparecieron a su lado y lo alejaron. Un par de ataques más y el animal desapareció en una bruma espesa, negra…tanto como su pelaje.
Ambos seres se acercaron corriendo a Selene, la tomaron cuando la vieron caer y se miraron preocupados intentando comprender qué había sucedido…toda la aldea estaba en llamas.
.- Por qué Cerberos vino a atacarte? –exclamó la mujer. Con un porte elegante, con una cabellera que sobrepasaba su porte, de color dorado y unos ojos del mismo color. Sus manos delicadas y su traje de diversos tonos rosa le daban un aura de simpleza y belleza únicos.
.- Calma no la presiones…-dijo en respuesta el joven que la acompañaba, tan alto como ella, tan elegante como ella…de cabellos rojizos como el fuego mismo y con unos ojos azules tan puros y profundos como el mar.
.- Uds quienes son…-inquirió molesta mirando al grupo de aquella época que no comprendían por qué en tan pocos días aparecían personas tan extrañas.
.- Ellos…me…ayudaron…-respondió Selene ante la posibilidad de que aquellas personas los asesinaran sin mediar más preguntas.
.- Quiénes son…-preguntó Inu Yasha visiblemente molesto. No le gustaba cómo lo miraban a él y a Kagome. Instintivamente la tomó de la cintura y la atrajo a su cuerpo donde podía protegerla mejor. Ella tomó sus ropas suavemente, calmándolo, sabía que odiaba esas miradas despectivas que lo hacían sentir inferior…y odiaba mucho más que aquellas miradas fueran dirigidas hacia ella.
.- Ese animal….yo lo conozco…-dijo Kagome seria. Ella tenía que preguntar, no podía quedarse con esa duda tan transcendental, todo estaba siendo muy extraño desde que Selene había aparecido en el bosque totalmente herida por ese mismo animal, suponía la miko.- ese animal viene desde el infierno…pero eso…
.- Qué? No es posible? –murmuró la mujer de dorados cabellos. Sonrió arrogante.
.- No…-susurró Kagome sin querer asegurar que lo que pensaba podía ser cierto.
.- Así es…ese animal proviene del infierno…-escuchó decir al joven de rojizos cabellos.
.- Uds…entonces…son…-tartamudeó sin poder dar crédito a lo que veía frente a ella. Tanta hermosura, tanta elegancia, tanta distinción…sólo podían ser…
.- Sí, dioses…-dijo la mujer de dorados cabellos.- yo soy Artemisa…
Bue ya empezaron a aparecer xD...!...un adelanto!
".- Tú…bestia…-le recriminó repentinamente llamando la atención de Inu Yasha y Kagome- eres un hanyou verdad?
.- Eso no es tu problema –le gruñó en respuesta.
.- Lo siento…pero necesito saber si es o no un hanyou…
.- Sí…lo soy y qué tiene –volvió a gruñirle.
.- Han aparecido muchos muertos que son como tú…-espetó la joven de largos cabellos-"
Se empieza a entrelazar todo al parecer xD
Quisiera agradcer a todos/as las personas que leen! ^^
Espero les agrade el capi!
Nos vemos en la próx.!
Ja ne!
