Hola a todos/as! que tal! ^^ esperamos que estén teniendo una buena semana!
Queríamos agradecer a Kazuoji por haber agregado nuestra historia a sus favoritos al igual que Natsumi No Chiharu! Esperamos que las siga divirtiendo!
También queríamos agradecer a las personas que leen!
ACLARACIÓN
"..." - historia de los dioses que harán entender la historia actual
"..." - historia actual
Disclaimer: Inu y Co. no nos pertenecen, si así fuera...Sessho y Kouga serían raptados y bueno...mejor no seguir dando las ideas de lo que les podría ocurrir xD
Es un Asesino
Aquel templo era uno de los que él más amaba visitar, sobretodo en aquella época en la que su esposa debía subir a la superficie y lo dejaba durante toda una temporada sólo junto a su mascota y las miles de almas que rondaban dentro de su mundo lamentándose por los pecados cometidos, pidiendo una segunda oportunidad lejos del dolor que causaba estar allí, encerrados por la eternidad.
A pesar de que debía respetar a aquella joven ansiaba siempre ver sus ojos plateados y su cabello caerle por sus hombros o frente a su rostro, rebeldes como ella. Lo que más le gustaba, era lo que ella hacía…traer las noches al mundo exterior para él era un éxtasis innombrable, la oscuridad era lo que lo constituía…y ver a todos dentro de ella….era una sensación indescriptible.
No vio mucha resistencia a su paso aquel día y supuso que aquella joven que escondía mil historias estaría de buenas.
Venía con un propósito claro.
.- Mi hermosa Selene…-exclamó al verla con sus ropas, medio dormida y con su cabello desordenado cayendo por todo su cuerpo, acariciándolo como un manto…con suavidad y elegancia.
.- Hades…-murmuró ella sentándose, molesta por la interrupción de su sueño- por qué entras así a mi templo…
.- No vi que pusieras mucha protección…-exclamó él acercándose.
.- Asumo que nadie se atrevería a dañarme…-le respondió de forma certera y fría. Lo vio detenerse y sonreír. Odiaba su sonrisa.
.- Dices lo correcto…no vengo a dañarte…pero sí a hacerte una propuesta…-susurró él apareciendo sobre ella, tomando su mentón, acercándose a sus labios, rozándolos…le gustaba el peligro y poder tocar a Selene era el mayor placer que podía sentir.
Ella no se movía, no quitaba sus ojos de los que aquel hombre que la acariciaban sin permiso. Le molestaba que hiciera aquello, pero toda propuesta de Hades podía ser interesante. Además, amaba verlo así por ella…vuelto loco…deseando tomar algo que ella jamás le permitiría…no a él. No a un ser tan traicionero y busca problemas.
.- Necesito que llenes el mundo de oscuridad…-lanzó finalmente a lo que ella respondió de forma inmediata. Lo alejó de su cuerpo y lo miró con molestia- vamos Selene…sólo tienes que pedirle a tu hermano que deje de traer el sol al mundo o quizá…hacerle algo para que deje su tarea….pienso crear un mundo nuevo…donde sólo hayan demonios…demonios poderosos..
.- Por qué…
.- Porque Zeus me pidió algo de ayuda y quiero cumplir lo que dije…pero a mi manera…no preguntes tanto…ayúdame…prometo tener una buena paga para ti…-sonrió.
.- Sal de mi templo Hadess…-exclamó decidida. Cómo podía pedirle que hiciera algo contra su hermano para que no pudiera cumplir con su tarea. Se levantó de su lugar de descanso y sus ojos tomaron un color más plateado, más intenso, el mismo que siempre cuando estaba molesta- a mí no me darás órdenes….no pienso ayudarte.
El rostro de Hades se transformó inmediatamente. Cualquiera hubiese rogado clemencia, pero Selene sabiéndose poderosa sólo lo miró con indiferencia. Esa era la parte que él odiaba de ella, sólo se dio media vuelta y desapareció. Volvió a sus tierras frustrado, molesto…profundamente molesto.
Todo lo que pasaba por delante de sus narices era destruido. Sin la oscuridad nada sería igual…necesitaba las noches sobre la tierra…
.- Vas a pagar Selene…-murmuró y en aquel momento Cerberos se acercó a él y se echó a su lado. El Dios del Inframundo sonrió complaciente- Vas a pagar muy caro…Cerberos! –exclamó mientras el animal lo miraba con sus tres cabezas- te tengo una misión…
Su risa se escuchó por todo el inframundo.
La aldea había quedado completamente destruida…tardarían mucho tiempo en arreglar todo aquel desastre y mientras los aldeanos deberían quedarse en algún otro lugar que los protegiera del frío.
Sin embargo, más importante que eso era aclarar todo lo que estaba ocurriendo allí frente a ellos. La miko no quería creer las palabras de aquella hermosa mujer que se jactaba de poder y elegancia frente a ellos, pero aquel animal era imposible de confundirlo, había visto esa imagen en muchos libros y siempre había pensado que era aterradora…verlo frente a ella había sido mucho peor…
Para ella que peleaba contra demonios que sólo tenían oscuridad en su cuerpo y en su alma….pensaba que conocía la oscuridad, pero al ver a los ojos a aquella bestia se había dado cuenta que era una ingenua…una simple niña.
Selene sin fuerzas no quería mirarlos. No recordaba casi nada desde el primer ataque de Cerberos…por instantes había recobrado imágenes vagas, incoherentes y dolorosas…volvió a sentir cómo sus colmillos se habían enterrado en su cuerpo la vez anterior y tembló en los brazos de aquel joven que la sostenía con cuidado. No sabía cómo había llegado allí ni de dónde provenía aquel animal.
.- Uds no pueden ser…dioses…-murmuro la miko intentando auto decirse que esta era la realidad, que los dioses sólo existían en el pasado, en la mitología, que eran creaciones humanas para darse poder cuando les faltaba el aire, para sentirse acompañados.
.- Lo somos humana no dudes de lo que decimos –exclamó aquella mujer nuevamente, pero una mano sobre su hombro al detuvo.
.- Tranquila Artemisa…hace siglos que no nos aparecemos…-murmuró el joven de cabellos de fuego, era mucho más conciliador- yo soy Apolo –exclamó mirando directamente a Kagome quien parecía conocerlos-
.- Quiénes son, dioses?...de qué están hablando Kagome?...-inquirió Inu Yasha molesto.
.- Tranquilo….te…lo explicaré en un instante quieres?...-lo miró y le sonrió con ternura como siempre, vio cómo se calmaba y se giró para quedar frente a los tres dioses que habían aparecido en la tierra nuevamente- no…entiendo nada, pero …me gustaría que pudieran explicarme por qué Cerberos estaba aquí, atacando a Selene…Selene también es una diosa?...no…me suena su nombre…
.- Es porque…soy más vieja que estos dos…-murmuró despreocupada intentando bajarse de los brazos de Apolo a lo que éste accedió.
.- Kagome tendrás que explicar esto…-murmuró Kouga mirándola-
.- E..en la antigüedad, los seres humanos creían en una gran cantidad de dioses…cada uno tenía una tarea, algunas cosas a su cargo…pero…pero son cosas que uno conoce por lo que el resto dice…no pensé que podían ser reales..
.- Suenas convencida, sabes algo de más?
.- Si…es..cuché que Hades había creado a los demonios….para ir en contra de Zeus…su hermano…que nos creó a nosotros…los…humanos…-murmuraba intentando dar crédito a lo que sus propias palabras estaban diciendo.
.- Que nos creó quién? –inquirió confundido el lobo.
.- hades…el dios de Infierno….-escuchó decir a la joven de ojos plateados que lo miraban agradecida. Gracias a él se había salvado de recibir un golpe por parte de Cerberos que la habría dejado sumamente herida-
Todos vieron como la joven tomó su cabeza y cayó desmayada en los brazos del joven de azules ojos. Kouga quizo ir con ella, pero la sola mirada de Artemisa lo detuvo.
.- Qué quieren uds aquí…-preguntó el joven lobo preocupado por la suerte de aquella joven que lo tenía cautivado.
.- Algo extraño está ocurriendo, queríamos averiguar que era, además Selene había desaparecido y todos estábamos muy preocupados por ella…-comentó Apolo.
En ese instante llegó una gran cantidad de lobos a la aldea. Aunque Artemisa intentó asesinarlos vio como Kouga se ponía delante de ellos impidiéndole cualquier acto. Ambos se miraban con infinita molestia, ninguno cedía.
.- Qué atrevimiento mirarme así! –exclamó la mujer sumamente irritada.
.- Artemisa, los demonios saben menos de nosotros que los humanos, tranquila…-explicó Apolo a lo cual Artemisa cedió y bajó su posición de guardia.
El joven jefe de la manada de los lobos se giró y comenzó a escuchar a sus lobos quienes le gruñían a su lado. Todos lo miraban sorprendidos de que pudiera entenderles y darles un sentido a esos sonidos guturales que hacían las pequeñas bestias.
Mientras, Artemisa se giró y se quedó mirando fijamente a Inu Yasha…él claramente era uno de esos seres de los que había escuchado eran mitad y mitad. Sus orejas y sus ojos dorados lo delataban…además, esa cabellera plateada no podía tampoco ser humana.
.- Tú…bestia…-le recriminó repentinamente llamando la atención de Inu Yasha y Kagome- eres un hanyou verdad?
.- Eso no es tu problema –le gruñó en respuesta, pero Kagome puso sus manos en el pecho de Inu Yasha.
.- Inu…-le susurró- déjamelo a mí si? –sabía que a pesar de todo el tiempo que había pasado él seguía sintiéndose horrible cada vez que alguien lo trataba así. Ella mejor que nadie sabía que era coraza de chico fuerte no era nada más que una coraza para no mostrar su dolor- podrías no llamarlo así? Él tiene un nombre…
.- Lo siento…pero necesito saber si es o no un hanyou…
.- Sí…lo soy y qué tiene –volvió a gruñirle haciendo caso omiso a lo que su mujer le había pedido. Kagome sólo suspiró intentando no querer matarlo…es que nunca la escuchaba en casos como éste donde sólo generaba más problemas que soluciones.
.- Han aparecido muchos muertos que son como tú…-espetó la joven de largos cabellos llamando la atención de la miko y del joven hanyou- sabes por qué?
.- Muertos?...-murmuró la miko asustada. Alguien los estaba cazando?...
.- Sí…ella dice la verdad –exclamó de pronto Kouga mirándola- mis lobos me dicen que cerca de mis tierras aparecieron cuatro hanyou muertos…asesinados por algún tipo de demonio me imagino…
.- Es por eso que vinimos…Selene desaparecida, hanyou asesinados, Cerberos atacando…son cosas muy extrañas…-exclamó el dios con tono indiferente. Su preocupación estaba en la joven que estaba en sus brazos desmayada.
.- Tampoco sabemos por qué Selene estaba en un lugar como éste, pero sea lo que sea las cosas se pondrán peligrosas desde ahora
.- Dónde la llevarán –inquirió Kouga. Ambos dioses se miraron y luego lo miraron a él.
.- A su templo, de donde no debió salir…-y sin más desaparecieron frente a sus ojos.
Así pasaron las semanas, sin Selene y con cada vez más hanyou asesinados. La aldea estaba llevando mucho trabajo ser reconstruida, pero todos los aldeanos estaban haciendo algo por recueprar sus hogares que Cerberos sin contratiempos se había dedicado de destruir.
No había sido fácil, pero al menos varias cabañas ya estaban de pie y muchas familias habían podido volver. Todo estaría listo en un par de días, pero las preocupaciones de los asesinatos a Kagome le quitaban mucho tiempo de su día intentando poner una barrera en la aldea para que nada pasara. No dejaba a Inu Yasha salir sin ella y todo el tiempo pasaba preocupada por el futuro de su amante.
El hanyou intentaba calmarla con miles de palabras dulces que había aprendido en ese tiempo, con caricias y besos, pero nada le quitaba a la miko la idea de que él también sería asesinado. Además, Sesshoumaru había desaparecido de la vida de Rin lo que la hacía pensar que él tenía mucho que ver en la matanza sin sentido.
Rin, ya más crecida, también temía que Sesshoumaru se hubiese vuelto un asesino nuevamente y aunque todas sus esperanzas estaban en que no sería así su corazón se sentía muy angustiado y eso no era una buena señal. Ella estaba acostumbrada a recibir sus visitas todas las semanas y si no iba a verla, al menos le dejaba siempre algún presente que demostrara que aun la recordaba, pero desde hacía semanas…desde la aparición de Selene…era como si se lo hubiese tragado la tierra.
Algunas veces salía de la aldea para ver si estando lejos de los humanos él aparecía, pero no, ni señas de su presencia elegante y fuerte. Entonces sólo lloraba y luego regresaba a la aldea donde Kagome la tranquilizaba diciéndole que gracias a ella Sesshoumaru no era el mismo youkai cruel que ella había conocido…aunque por dentro no creía ninguna de sus palabras.
.- Kagome, he sentido que muchos hanyou han estado cerca de la aldea, quizá muchos se enteraron de lo que quisiste hacer con esa chica que finalmente murió…-exclamó una noche el hanyou mientras acariciaba la piel de su mujer quien yacía a su lado preocupada.
.- Qué…más podía hacer Inu, que asesinen a todos esos hanyou….es como si te asesinaran a ti…siento que tengo que ayudarlos para evitar toda esta masacre que no tiene sentido –murmuró ella mirándolo. Se moría de miedo de sólo pensar que esos ojos dorados podrían cerrarse para siempre y no la mirarían más, de sólo imaginarlo allí, asesinado…su corazón se apretaba y en su pecho aparecía una sensación de vacío que no la dejaba descansar un solo segundo.
.- No puedes traerlos aquí…-le susurró mientras tomaba su rostro. Comprendía que quería ayudarlos, pero era demasiado riesgoso- si los siguen pueden asesinarte a ti por ayudarlos a esconderse….no quiero que te pase nada…-dijo finalmente besando la frente de la miko.
.- No quiero que me dejes Inu…no lo soportaría…-le susurró abrazándose a él. Había sido mucho por lo que había tenido que pasar para tenerlo a su lado, no podía darse el lujo ahora de perderlo, debía cuidarlo, ayudarlo en todo lo que fuera necesario.
Él tampoco quería dejarla, pero sabía que era muy peligroso también mantenerse a su lado. No sabía qué sería mejor, si irse de la aldea y solucionar el problema por su lado o quedarse y asegurarse que su mujer y todos los aldeanos que finalmente lo habían aceptado estuviesen bien. Era una decisión muy difícil, en ambos casos podía hacer que Kagome y Rin salieran heridas.
Miroku le había dicho que no se descontrolara, que Kagome ya había puesto una barrera de protección y que él la había reforzado enormemente, además, Sango había recobrado su estado luego de haber tenido su quinto hijo, pero él tampoco los quería exponer a ellos, al parecer sólo sería una lucha de youkais contra los mitad bestia, como él, como muchos….
Sus orejas se movieron instintivamente cuando escuchó pasos fuera de su cabaña. Rápidamente sus garras crecieron y tomó a Kagome de la cintura atrayéndola a su cuerpo, le hizo señas de que guardara silencio y olfateó el aire encontrándose con que era el de la pequeña que había dejado su medio hermano a su cuidado.
.- Es Rin…-le dijo a la miko confundido.
.- Rin?...pero si es muy tarde…-lo miró- Inu Yasha, quizá quiera ir con tu hermano…
.- quédate aquí, iré a buscarla a ver qué ocurre…ha estado muy perturbada con todos los hanyou que han aparecido cerca de la aldea.
Se levantó rápidamente y se puso su haori encima. Tomó su espada y con cautela, haciendo uso de toda la agilidad que le brindaba ser un hanyou salió tras la joven que efectivamente iba hacia el bosque. Le extrañó, hacía días que se comportaba extraña y sabía la causa, pero prefería no hablarle, le había dejado esa parte del trabajo a Kagome que, quizá siendo mujer, permitiría que Rin le hablara con más soltura que a él.
En sus ojos se notaba lo triste que estaba, había dejado de sonreír desde hacía semanas cosa que inmediatamente indicaba que no estaba bien. Era una joven muy transparente con sus sentimientos por lo que era muy fácil distinguir lo que le ocurría. Kagome le había dicho que la joven esperaba todos los días para que su medio hermano fuera por ella y la llevara con él a su castillo, a la vida que tenía de niña, a la vida que a ella le gustaba y amaba y por la que tanto había sufrido cuando la había dejado en la aldea humana, junto a ellos.
La niña caminaba casi automáticamente hacia una dirección como si el bosque fuera su segundo hogar. A Inu Yasha le llamaba mucho la atención puesto que los humanos no tienen una buena visión en la oscuridad, pero aquella joven se movía de forma grácil entre ramas y raíces, esquivando plantas venenosas y acariciando las que eran capaces de curar o que no provocaban ningún daño.
Sus orejas se movieron alertándolo nuevamente de un peligro más adelante, había olor a sangre y…olor a un hanyou…además, estaba su olor…el ya tan característico e imponente…también había veneno y Rin se dirigía justamente hacia allá. Necesitaba detenerla.
.- Rin-chan! –le gritó saltando tras ella. La joven se asustó y se giró rápidamente mirándolo con miedo, pero al ver esas orbes doradas similares a las que tanto quería su cuerpo dejó de tensarse y se relajó.
.- Inu Yasha-san…era ud…-susurró la joven. Sin embargo en ese instante a su lado un cuerpo se estrelló contra un árbol. La joven cubrió su boca y retrocedió incrédula ante lo que veía…estaba muerto, era un joven…muy joven…que tenía rasgos similares a los de un demonio aunque su apariencia en general era humana…era un hanyou.
Inu Yasha tomó a Rin de los hombros y quiso alejarla, pero en ese instante apareció él, con su porte elegante, sus ojos rojos, sus manos ensangrentadas y sus colmillos visibles entre sus labios. Sin un solo rasguño, había sido una batalla desigual. Su cabello se mecía con el viento y en cuánto los miró, sus ojos volvieron a los dorados que todos conocían, sus colmillos disminuyeron y sus garras volvieron al tamaño de siempre.
A pesar de que su rostro no cambió ni un solo instante, su corazón dio un vuelco cuando vio a Rin allí, mirándolo aterrada, pegada a Inu Yasha buscando protección cuando siempre había sido él quien se la había dado.
.- Se..Sesshoumaru…sama…-susurró la joven con sus ojos llenos de lágrimas, intentando comprender en qué minuto aquel ser que la había cuidado de todo se había vuelto un asesinado cruel y despiadado que asesinaba hanyou que podrían tener la misma edad que ella sin ningún tipo de piedad.
Bueeno! aquí les dejamos un adelanto!
"Su mirada no se alejaba de la pequeña que él había cuidado, odiaba ver esa mirada en sus ojos..no quería que le temiera, a ella jamás podría dañarla, su problema era con los hanyou…no con su querida niña. Aunque tenía que reconocer, que se había comportado como un idiota y había dejado entrever toda esta situación, conociendo a Rin era normal que se preocupara si no la iba a ver como siempre.
.- Rin…-murmuró, pero pudo notar cómo la joven presionó las vestimentas de su medio hermano.
.- N…No…no se…me acerque….no…se le acerque…a…Inu Yasha-san…-la oyó decir y pudo ver como intentaba que Inu Yasha caminara. Tenía miedo de que él lo asesinara también y de quedarse allí sola junto a él. No quería tener que regresar a la aldea y decirle a Kagome que habían asesinado a aquel joven por su culpa, por haber querido encontrarse con un ser que ya no existía…el Sesshoumaru que ella conocía había dejado paso al antiguo señor de las Tierras del Oeste…a ese cruel, despiadado, sin sentimientos…"
Esperamos que les haya gustado! ^^
Nuevamente muchas gracias por leer!
Que tengan una buena semana!
Nos vemos a la próx!
Ja ne!
Kaissa y Dark-Serenety
