Hola hola a todos/as!...siento mucho la tardanza de este capi! no volverá a pasar! ~-~
Muchas gracias a todos/as los/as que leen y que agregan esta historia a sus favoritos!...LaHitokiri88! al parecer hubo un problema con tu review pero de todas formas muchas gracias por darte el tiempo para escribir! ^^
ACLARACIÓN
"..." - historia de los dioses que harán entender la historia actual
"..." - historia actual
Disclaimer: Inu y Co. no nos pertenecen, si así fuera...Sessho y Kouga serían raptados y bueno...mejor no seguir dando las ideas de lo que les podría ocurrir xD
Ataque
Dirigirse a esa época antigua había sido más complejo de lo que pensaba. No podía dejar su trabajo de traer el día a la vida humana, por lo que sólo tenía el espacio de las noches para buscar a su hermana perdida cegado por la ira y la preocupación de que algo le hubiese podido ocurrir.
Aún le extrañaba que estuviese herida, ella, una titán, había sido atacada por seres inferiores sin que ella los asesinara o desapareciera del lugar antes de recibir un golpe, ella no era tan despistada, por eso principalmente estaba asustado ¿Qué podría ser tan fuerte como para dañarla a tal punto de que ella no pudiera reaccionar?
Esta noche la buscaría y la encontraría. Estaba seguro.
Se veía a sí misma corriendo, asustada, con un rostro y unos ojos pocas veces visto en ella. Sabía que tenía que alejarse de algo…o de alguien, porque su muerte estaba demasiado cerca.
Era ilógico. Ella era un titán, más que un dios, más poderosa que nada…pero sus poderes estaban disminuidos y eso sólo podía significar que ya estaba herida y no tenía que ser una herida común, pero no podía sentir ningún dolor en ninguna parte de su cuerpo y eso la descolocaba. Aún todo se veía oscuro.
Se giró y esos gigantes ojos negros la miraban. Con odio. Con determinación. Con instinto de matarla.
Eso la despertó rápidamente envuelta en sudor y miedo. Su respiración agitada le daba la sensación que aquello no era un sueño si no un recuerdo demasiado vívido de algo que había ocurrido hacía instantes en su vida.
Para una titán el tiempo es eterno y lo que para un humano es un segundo para ellos no es más que infinito. A pesar de ello, sabía que era algo reciente, algo que su memoria había bloqueado y que ahora extrañamente salía poco a poco a flote.
Cada vez que cerraba sus ojos y caía dormida se le venían imágenes horribles de unos ojos negros que no lograba poner en un cuerpo en particular, una oscuridad propia de las tinieblas más crueles y ella siempre corriendo de aquello.
Vio a Apolo quien la miraba preocupado. Esto de que entrara y saliera de sueños extraños también lo tenía cansado, puesto que vigilarla no se le estaba haciendo llevadero. Era cierto que le concernía lo que a esa chica le ocurriera, pero de uno u otro modo ser su especie de niñera lo cansaba.
Artemisa, con su porte elegante, aparecía de vez en cuando aludiendo a que tenía que cumplir con el compromiso que Selene había dejado atrás.
.- Tengo que traer las noches porque soy la única que puede…así que no me digas nada…-habían sido sus palabras escuetas hacia el joven de cabello rojizo quien la miró fastidiado.
Selene sólo los miraba sin decir ninguna palabra. Su corazón estaba apretado, su instinto le decía que algo no iría bien de ahora en adelante.
.- Apolo…Artemisa…-murmuró mirándolos- debo ir a la aldea…de Inu Yasha…
Parecía ser una mañana muy tranquila, los brazos que la rodeaban acariciaban su cabeza tal como todas las mañanas desde que había decidido seguir con su vida en el Sengoku, junto a él y a sus eternos amigos.
Sonrió al sentir cómo besaba su cuello y rió cuando sintió los colmillos de aquel hanyou que amaba raspar su piel suavemente. La verdad no podía negarse a ninguna caricia que proviniera de sus manos o de cualquier parte de su cuerpo, pero tenía la ligera sensación que se habían tomado demasiado tiempo libre esa mañana.
.- Inu Yasha…-murmuró la joven abriendo sus ojos chocolate encontrándose de golpe con aquellos ojos como caramelo que ella siempre había deseado tener. Amaba que pudiera mirarla todas las mañanas con esos ojos y ese rostro tan varonil.
.- Dime? –preguntó de forma inocente aquel chico que aún acariciaba a la que era su mujer sin descanso.
.- Creo que es muy tarde…-susurró ella, pero el hanyou no le dio tiempo de seguir hablando, sus labios fueron sellados por un beso que la hizo comprender que si por él fuera….no saldrían de esa cabaña por ese día.
A pesar de que repetía constantemente su nombre intentando hacerlo entrar en razón, su voz no tuvo efecto ninguno sobre el joven, quien haciendo caso a sus instintos y no a su lógica deseaba tener a su mujer entre sus brazos como tanto le gustaba. La joven no pudo oponerse demasiado tiempo y de un instante a otro cerró sus ojos y decidió que no había caso: ella tampoco tenía las fuerzas necesarias como para decirle a su hanyou que se alejara de su cuerpo.
Toda la situación de la matanza de hanyou la tenía estresada. Cada vez que Inu Yasha se iba de la aldea a buscar a algunos de los responsables el corazón se le apretaba y era incapaz de comer un solo bocado hasta que él regresaba, le decía que estaba bien y ella se cercioraba que no tenía ni un solo rasguño en su cuerpo. Entonces podía descansar, comer algo y dormir. El resto del día su alma se debatía entre el terror por perderlo y las constantes ganas de dejar a todos los aldeanos por ir a ayudarlo.
Por eso cada vez que podía mantenía a su hanyou el mayor tiempo posible a su lado, aunque eso significara que otros como él podían morir.
Aunque se sentía egoísta no podía evitarlo…lo necesitaba con ella. Perderlo no era una opción.
.- Inu Yasha? –inquirió ella de pronto al notar como las caricias se habían detenido de forma demasiado brusca.
Observó que las orejas de Inu Yasha se movían rápidamente como intentando captar un mínimo sonido. Se preocupó y arregló sus ropas levantándose junto a él. No entendía que le pasaba, pero por primera vez lo veía tan concentrado y tan tenso en intentar sentir algo fuera de la cabaña.
.- Inu Yasha qué pasa…-insistió la miko. La asustaba cuando comenzaba a comportarse de aquella forma tan extraña.
.- No lo sé…-murmuró y presionó sus manos. Sentía que algo iba mal, pero como en ocasiones anteriores no podía percibir exactamente de qué se trataba aunque todos sus sentidos estaban en alerta.
Sólo cuando comenzó a sentir los gritos de los aldeanos pudo darse cuenta que efectivamente algo los atacaría. Al salir vio una gran explosión que destruyó un par de casas y a un sujeto con una mirada profusamente molesta gritando un nombre que él conocía a la perfección.
.- Selene? –repetía una y otra vez sin cansancio.
.- Sango!...-gritó Kagome al verla aparecer de una de las cabañas- rápido hay que llevar a los aldeanos fuera!
.- Rin se está encargando de eso!..-le respondió al momento que tomaba su abandonado boomerang. Lo había dejado de lado como trabajo luego de tener a sus hijos que se habían transformado en su más querida ocupación.
Miroku a su lado intentaba con sus poderes de monje detener a aquel muchacho que se veía bastante joven aunque sus poderes demostraban lo contrario. Pero nada lo detenía.
Cuando Inu Yasha logró sacar su espada para atacarlo la mirada de aquel sujeto se volvió directamente hacia el hanyou.
.- Tú…-lo oyó susurrar.
Rápidamente vio cómo se lanzaba contra él y comenzaba una batalla sin sentido que no comprendía.
.- Tú eres un maldito hanyou! –escuchó decir, más Inu Yasha no se inmutó, a lo largo de su vida había aprendido a no hacer caso a palabras como esas, después de todo su medio hermano aún se las decía cada vez que podía.
El joven hanyou no tuvo tiempo de responder, debía proteger la aldea, a Kagome y a sus amigos.
.- Vamos Apolo apresúrate! Estoy segura que sentí el poder de mi hermano por aquí!...-exclamaba Selene intentando que aquel ser que iba tras ella apurara el paso.
Sabía que estaba fastidiado por tener que seguir todas sus locuras, pero no podía hacer nada más, necesitaba saber si aquellas personas que la habían ayudado estaban bien. Además, quería ver esos ojos verdes de nuevo.
Temía por la vida de Inu Yasha, ya se había enterado que extrañamente los youkais habían comenzado una guerra contra aquellos similares a ellos ¿Estaría Kouga también involucrado en eso?...
.- Selene…-escuchó decir de pronto a Apolo quien se detuvo de golpe llamando la atención de la joven. Se detuvo y observó hacia el frente, se veían grandes columnas de humo y llamas intensas.
Rápidamente fueron al lugar donde todo ardía en llamas. No se veían rastros de vida por ninguna parte, sólo destrucción y cenizas.
Al ver la aldea nuevamente destruida sintió cómo su corazón se apretaba. De una u otra forma todas las personas allí la habían tratado de muy buena forma, habían cuidado de ella y no quería aceptar que todas ellas pudiesen estar muertas.
.- Qué pasó…-exclamó abriendo sus ojos dolida caminando entre lo que aun quedaba con vida en ese lugar- donde…están todos…-susurró quedándose quieta. Apolo se puso a su lado, como anteponiéndose a cualquier tipo de ataque.
.- Selene?...-escucharon ambos decir y al girarse vieron a la miko, medio herida, pero con vida. La diosa de apariencia joven no pudo evitar sonreír al verla bien.
.- Kagome!...-exclamó y se acercó a ella- qué pasó por qué todo está así?
.- Un…chico vino…y destruyó todo…decía tu nombre…era lo único que repetía…
.- Era…igual a ti…sin aroma…sin presencia…-escuchó decir a sus espaldas. Esa voz que conocía bien, que no había olvidado…esa voz que ahora estaba en un cuerpo lleno de heridas. Cubrió su boca asustada.
.- Kouga…-susurró. Si no tenía presencia ni aroma y la buscaba…tenía que ser él, su hermano.
.- No me mires así no estoy muerto –exclamó luego de observar aquellos ojos que lo veían con terror, aunque si se miraba…realmente podía dar miedo a alguien que nunca hubiese visto una escena como aquella.
.- Les dijo por qué estaba atacando la aldea? –inquirió Apolo quien más calmo sólo se dedicaba a mirar sin entender bien la situación.
Por lo que ellos decían, tenía que ser un dios el que había atacado la aldea, pero no tenía sentido alguno. Era igual de insensato que el ataque de Cerberos hacia Selene.
.- Sólo decía que dónde estabas…que yo era un hanyou y que me asesinaría por dañarte…-escucharon decir a Inu Yasha quién se mantenía sentado en el piso cubierto de una serie de heridas que parecían graves.
.- Inu Yasha…-susurró la joven también asustada al verlo. No podía creer que su hermano hubiese tenido que ver en toda esa historia macabra…no podía aceptar que era él quien había destruido todo lo que la había cuidado cuando aquel ser oscuro la había atacado a ella.
.- No te preocupes, con un par de cuidados estará bien en unos días –dijo la exterminadora terminando de vendar una de las heridas del joven lobo quien a regañadientes había tenido que aceptar que le curaran al menos las heridas más complejas, aunque él bien sabía que estarían cerradas en unos días.
.- Insisto en que esto es exagerado…-comentaba él mirando a Sango, ella sólo le sonrió y apretó más la venda sacando un quejido por parte del lobo.
.- De…verdad estás bien? –preguntó Selene de forma tímida mirándolo. La verdad para ella esas heridas que veía en su cuerpo no eran para nada sencillas de tratar, no sabía como funcionaba el cuerpo de un youkai.
.- Sí, en unos días cerrarán…-dijo el mirándola. Vio cómo se tranquilizó por un segundo, aunque sabía que no bastaría- ese tipo…el que te buscaba…qué es tuyo?
La joven lo quedó mirando…Apolo lo vio molesto. Todos la trataban con demasiada naturalidad y ella era un titán, alguien a quien debían respetar, aunque parecía que a ella no le molestaba en lo absoluto.
De verdad era una caja de sorpresas.
.- No…estoy segura…-balbuceó nerviosa ante la pregunta tan repentina. No se la esperaba, menos de él-
.- Kouga quieres quitarte la armadura para poder curarte? –escuchó preguntar a la miko, rezongar al joven lobo y luego nuevamente a la miko gritándole. Entonces tuvo que acceder.
.- Odio tus gritos…-suspiró él quitando su armadura.
Selene no pudo despegar sus ojos de su cuerpo excesivamente bien formado. A pesar de que convivía con seres hermosos desde hacía siglos pocas veces alguien había llamado su atención con tanta fuerza como lo hacía Kouga en ese instante.
Se sentía celosa de las manos de Kagome que paseaban por el pecho del lobo sin preocupación alguna, sin un solo sonrojo. Ella también quería saber qué se sentía tocarlo.
.- Y bien? –volvió a preguntar el joven lobo, pero pudo notar cómo Selene lo miraba insistentemente y por más que intentó llamar su atención por medio de preguntas no hubo respuesta.
.- Selene! –gritó de pronto Apolo al ver cómo se derretía literalmente por aquel sujeto que él no conocía. Le desesperaba el cambio de actitud de aquella titán en tan poco tiempo, se estaba comportando de la manera más extraña que podía y lo descolocaba. En esos minutos necesitaba a Artemisa quien no estaba puesto que ya la noche comenzaba a caer y tenía que estar asegurándose de todo anduviese bien.
.- Qué?...-preguntó ella inocente. Pudo observar a Kagome y Sango reír. Se sonrojó y pidió disculpas, sabía que había sido demasiado evidente, pero no pudo evitarlo.
.- Kouga te preguntaba que quién era ese chico que nos atacó con tanta ira…-respondió tranquilamente Kagome mientras vendaba el pecho de Kouga-
.- Oh…bueno…la verdad no estoy segura…creo que es mi hermano…-respondió llamando la atención de todos los presentes- pero no entiendo por qué dijo que tú….tenías la culpa…-murmuró mirando a Inu Yasha.
.- No me preguntes a mí…yo no tengo idea de lo que él hablaba…-exclamó Inu Yasha suspirando- hey lobo ya deja de aprovecharte! No estás tan herido!
.- Deja los celos bestia inútil que si no es por mí ese tipo te asesina! –gritó en respuesta.
.- Basta los dos!, esta no es una situación para que se pongan celosos entre uds! –suspiró la miko- Sango-chan…Miroku…podrían ver que Rin y los aldeanos estén bien?...me preocupa que este chico haya ido por ellos..
.- No te preocupes Kagome-chan…-murmuró su gran amiga y ambos fueron hacia el lugar donde también se encontraban sus hijos.
Selene se quedó pensando sobre lo que habían dicho…el ataque había sido por la mañana y ya era bastante entrada la tarde, por qué se arriesgaría a hacer algo así?...
.- Va a volver…-murmuró de pronto.
.- De qué hablas…-inquirió el hanyou levantándose-
.- Elios….Elios va a volver…-exclamó mirando la noche- cuando esté desocupado de sus deberes…entonces mostrará su verdadero poder…
.- El que lo detuvo…fue el mismo que me amenazó sino comenzaba a asesinar hanyou…-dijo repentinamente el lobo llamando la atención de la titán.
.- Te…amenazó?...quién?...-preguntó nerviosa, en esos días que se había desaparecido habían pasado demasiadas cosas que no sabía.
.- No sé quién es…sólo sé que era un ser extraño…demasiado ideal para ser un youkai…
Selene lo miró preocupada. Algo estaba causando que los dioses se adentraran demasiado en la vida de toda aquella época y no le gustaba en absoluto, tenía que encontrar a su hermano ya, estaba segura que él podría explicarle qué ocurría.
Adelanto!
".- Por qué vienes a molestar! –le había gritado mientras lograba alejarlo con un ataque de sus garras.
.- Eres el último que debo asesinar…-exclamó y sacó sus garras lanzándose contra él.
.- Inu Yasha!...-gritó la miko intentando ir contra él, pero vio cómo una silueta esbelta y familiar se ponía frente al hanyou y obligaba inmediatamente a detener el ataque.
.- Rin…-susurró.
.- No lastimará a Inu Yasha!
.- No va a lastimarlo! –volvió a decirle y lo único que pudo sentirse fue el odio que ahora transmitía Rin hacia quien alguna vez había querido profundamente.
Una herida apareció en el pecho de Rin.
La joven tocó su pecho y en unos segundos cayó al suelo siendo tomada por el hanyou.
.- Rin!"
Bue! estaré esperando sus comentarios a ver qué les parece ^^ nuevamente pido disculpas por la demora u.u...espero que tengan una buena semana y muchas gracias por leer! ^^
Ja ne!
