Hola hola! a todos/as!...qué tal? aquí les traemos un nuevo capi de esta locura! XD...
Antes que nada agradecemos a todas aquellas personas que leen nuestra historia! también a los/as que la han agregado a sus favoritos! y por supuesto a LaHitokiri88! muchas gracias por haber dejado un review! espero de ahora en adelante que los capis sean más largos! así no te quedarás de nuevo con esa sensación xD! ahora se comienza a volver todo una locura así que...espero que lo disfrutes!...Nahomy Histugaya!...muchas gracias por haber dejado un review! ^^...jajaj si a mi también me dolió matar a Rin xDDD pero a ver que pasa con eso luego owo!...bueno eso fue lo que también nos gustó de unir ambas cosas, el mundo de los dioses griegos con Inu que era algo raro y loco pero novedoso xD espero que disfrutes el capi!
ACLARACIÓN
"..." - historia de los dioses que harán entender la historia actual
"..." - historia actual
Disclaimer: Inu y Co. no nos pertenecen, si así fuera...Sessho y Kouga serían raptados y bueno...mejor no seguir dando las ideas de lo que les podría ocurrir xD
El comienzo de la oscuridad
Hacía siglos que no se sentía tan angustiada por alguien. Comúnmente se gestaban batallas frente a sus ojos, pero siempre las miró de forma apacible y serena, jamás se inmiscuyó sino era nada personal.
Mucho menos se había sentido inquieta por el futuro que podría haber tenido un youkai. Si se mataban o no entre ellos era su problema…ella de preferencia los quería lejos de su vida. Ella, una titán, no podía inmiscuirse en peleas que no tuvieran relación con los dioses.
Las noches siempre habían traído sorpresas a su vida, veía cosas que estaba segura otros jamás habían visto con sus ojos, sólo porque ella controlaba aquel manto negro que cubría vidas completas.
Pero esa noche opaca que el polvo de la pelea frente a sus ojos se encargaba de oscurecer le había cambiado aquella perspectiva.
Necesitaba saber qué era lo que los había atacado y si Kouga se encontraba bien. Pero por más que intentaba percibir algo de lo que tenía frente a ella nada resultaba y eso la aterraba.
Su corazón agitado y sus pensamientos desbocados le jugaban una mala pasada, pero no quería acercarse mientras lo que parecía seguir siendo una pelea no se detuviera.
Pero sus recuerdos alborotados por la imagen que tenía frente a sus ojos hacían que su cuerpo quisiera ir corriendo hacia él.
Finalmente el polvo se desvaneció, no había nadie, sólo un agujero y dentro de él…Kouga quien parecía estar malherido.
.- Kouga! –le gritó la joven y corrió a su lado. Al parecer estaba inconsciente, severamente lastimado. Su cuerpo estaba cubierto de sangre como la vez anterior que lo había visto y no supo qué hacer. De sus ojos comenzaron a salir múltiples lágrimas que recorrían sus mejillas mientras sus manos intentaban hacer que el joven lobo abriera sus ojos, quería que la mirara, que se riera como hacía unos minutos y que la sostuviera para ir a cualquier lugar.
Su pecho se levantaba levemente y pudo notar que le costaba respirar, olvidándose de su anterior vergüenza con él le quitó rápidamente la armadura ya malograda pensando que podría respirar mejor. Intentó buscar entonces en sus recuerdos algo que le ayudara para ese momento, pero aún sus memorias se mantenían medio vacías y sin la presencia de Apolo constantemente a su lado era todo más difícil.
.- Se..lene…-escuchó decir repentinamente y sus ojos se abrieron y miraron al joven que se encontraba a su lado.
.- Kouga…Kouga no hables…-murmuró ella sonriendo, aliviada de que no estaba muerto. No abría sus ojos aún por lo que supuso que seguía medio inconsciente. Entonces tomó su rostro y una luz plateada comenzó a rodear al joven.
No sabía bien qué hacía, sólo esperaba que su instinto le ayudara para que él volviera a mirarla. Rápidamente la luz se cubrió por todo su cuerpo y sus heridas rápidamente comenzaron a cerrarse frente a sus ojos.
Selene sonreía y daba gracias a Zeus que aún su cuerpo mantuviera recuerdos que su mente no era capaz de traer al presente. No importaba cómo, pero estaba sanando a Kouga.
Lo vio abrir sus ojos, pestañear un par de veces e intentar sentarse, pero suavemente impidió que lo hiciera.
.- No…no puedes levantarte, aunque haya curado tus heridas eso no significa que estás bien…-le sonrió ella feliz. Pero una mano en su mejilla la hizo sorprenderse. Se sonrojó inmediatamente en cuanto sintió el contacto de sus pieles aunque era un leve roce.
.- Es..tás llorando…-dijo inquieto. No recordaba bien qué había pasado, pero su mente tenía el recuerdo de que habían sido atacados por unos seres que él no había visto antes, lo suficientemente extraños para existir en el Sengoku. Su aroma y su presencia eran casi imperceptibles…como Selene…como aquel sujeto que le había amenazado anteriormente. Estaba seguro que todo eso había sido producto de esas amenazas- estás..herida?
La joven mantenía sus ojos abiertos sorprendida de que él estuviese preocupado por ella. No tenía sentido porque el que había estado en la pelea era él. Comenzó a llorar nuevamente sin entender bien el por qué. Hacía mucho que nadie se había preocupado así por ella…hacía mucho que no se había sentido protegida por alguien…y fuera un youkai o un dios…eso no le importaba.
Kouga rápidamente se sentó y la llenó de preguntas para saber qué le ocurría, si estaba herida, si la habían tocado, si le habían hecho algún rasguño. Ella sólo sonreía y negaba mientras sentía las manos fuertes de ese youkai extraño sobre su rostro y esos ojos verdes esmeralda que la luna hacía brillar sobre ella.
De un momento a otro sus brazos rodearon el pecho de Kouga y lo abrazó, teniendo cuidado con sus heridas que aún no sanaban como debían. Necesitaba abrazarlo y saber qué se sentía tenerlo tan cerca…además, era la única forma en que quería tenerlo en ese minuto.
.- Selene…-susurró él sonrojado. No se esperaba esa reacción de la joven diosa, nos e esperaba nada de lo que había pasado realmente esa noche. Pero no podía negar que se sentía profundamente tranquilo al tenerla así, pegada a su cuerpo, sintiendo su piel que seguía tersa como aquella vez cuando estuvo herida.
Puso una mano sobre la cabeza de la chica y acarició su cabello. Su aroma lo embargaba y lo hacía perder la consciencia rápidamente, de un segundo a otro se olvidaba que se encontraba en la mitad de un claro dentro de sus tierras y sólo podía asimilar que se encontraba con Selene en algún lugar…no le importaba cuál.
Ella era una mezcla de estímulos que volvían loco a su instinto, que lo incitaban a besarla, a hacerla su mujer y a acariciar su piel sin problemas. Pero cuando parecía perder el control, su lógica le recordaba que era una diosa…y él su opuesto.
Pero en ese instante, su lógica había dejado de funcionar. Selene había levantado su rostro y sus ojos tenían un brillo inigualable, sólo similar a la luna que a él tanto le gustaba, aunque este brillo le gustaba mucho más. El ver aquellos ojos plateados, el sentir a la joven diosa entre sus brazos fueron mayores a su lógica y acercó su rostro al de ella dejando que sus impulsos y su corazón hablaran por él.
Podía escuchar el corazón agitado de ella, latía muy rápido y levemente temblaba. No sabía lo bien que se sentía tenerla así.
Finalmente tomó su cuello y apresó los labios de Selene con una ternura infinita que ella se encargó de romper para volverla más deseosa. Sus brazos rodearon el cuello del youkai lobo y profundizó el beso que ella tanto estaba ansiando por recibir.
No podía engañarse, en esos meses que llevaba en la aldea Kouga la había hecho sentirse sumamente especial, segura y querida. Cada vez que sus miradas se cruzaban su cuerpo reaccionaba con escalofríos y su corazón se volvía loco en velocidad, como si tuviera una carrera que ganar.
Tuvieron que separarse porque sus pulmones les pedían oxígeno para seguir funcionando, pero ninguno separaba sus cuerpos, ambos deseaban mantenerse así, fieles a sus instintos.
Pero unos gruñidos sacaron a Selene de su embelesamiento y la hicieron girarse rápidamente para proteger a Kouga quien aún no se sostenía en pie. Su sorpresa fue mayor cuando vio una gran cantidad de lobos acercándose hacia ella con claras intenciones de lanzarse a atacarla.
Selene mantuvo la calma y a su alrededor una leve ventisca comenzó a rondar. Si ellos querían atacarla entonces ella también les daría pelea. Esta vez no se quedaría tras un árbol esperando que Kouga la defendiera.
Todo iba según su plan hasta que tras ella, muy cerca de su oído también sintió gruñir. Su corazón se paralizó por un instante, pero al girarse sobre sí misma descubrió a Kouga gruñendo igual que aquellos lobos.
Había olvidado que él también era una especie de lobo. Eso le había explicado Kagome en la aldea.
.- Tranquila…no van a atacarte…-dijo él mientras sentía cómo sus lobos lamían sus manos y se acercaban como simples mascotas y se reunían alrededor de Kouga.
.- Son…
.- Sí…son mis lobos…parte de mi manada…-le explicó. Entonces ella pudo respirar con calma. Poco a poco también fueron apareciendo más como Kouga. Todos la miraban con recelo, pero Kouga se encargó con un par de gritos de hacerles entender que nadie la miraría de esa forma si quería continuar con vida.
Todos asintieron rápidamente mientras Selene se sonrojaba intentando hacer que Kouga fuese más amable y no los amenazara de muerte por su culpa.
.- Sentimos que estabas herido…-dijo Hakaku, uno de sus fieles amigos desde la infancia- tu sangre se sentía desde la cueva..
.- Lo estaba..unos sujetos nos atacaron y no pude pelear contra todos…-explicó siendo sincero.
.- Pero cuántos eran Kou…tú siempre peleas contra muchos youkais…-sentenció Ginta, quien se puso al lado de Hakaku mirándolo extrañado ¿Sería por esa chica?
.- Estos no eran youkais…-le respondió captando rápidamente la atención de Selene- eran…unos sujetos muy extraños que no tenían un aroma particular o una presencia fuerte…sólo los sentí cuando escuché un árbol crujir tras de mí….
.- Sujetos…sin aroma?...-inquirió la diosa preocupada- dijiste que te habían amenazado…
.- Sí…ese sujeto tampoco tenía aroma…era como tú…-le dijo mirándola.
La cabeza de Selene comenzó a sacar conjeturas rápidamente. Su hermano no tenía súbditos a quienes enviar a pelear. Además, no había sentido su presencia cerca de las tierras de Kouga…si las cosas eran así, el número de opciones de dioses que pudieran estar cometiendo todos estos actos disminuía en exceso.
Intentó decir algunas palabras, pero unos gritos delante de ella de dos jóvenes se lo impidieron. La hicieron retroceder rápidamente hasta chocar con un árbol y uno de ellos la tomaba de los brazos moviéndola insistentemente.
Quería escuchar lo que decían, pero no lograba distinguir quién era quién entre todos los gritos cruzados que iban y venían en menos de un segundo. Los lobos gruñeron ante su presencia repentina, pero Kouga los detuvo antes de que se lanzaran en su contra.
.- Apolo! Artemisa! Dejen de gritarme! –exclamó finalmente Selene soltándose del agarre del joven dios para ponerse tras Kouga. Se tomó de sus brazos y allí se quedó- pueden decirme por qué tanto escándalo!
.- Te vimos! –le gritaron ambos. Selene y Kouga rápidamente se sonrojaron ante la mirada atónita del resto que no entendía bien lo que ocurría- lo besaste!
.- S..Sí!...-les respondió segura. No recordaba si es que existían leyes que prohibieran algo así…en el minuto que lo besó se había olvidado incluso que era una titán.
.- y lo aceptas! –volvieron a gritar al unísono. Todos cubrían sus orejas sintiendo en exceso los gritos que se entregaban los tres dioses. Entonces Selene recordó que Kagome siempre le pedía cuidado con los gritos cuando Inu Yasha y Kouga estuviesen cerca.
.- Tienen una audición muy buena…por lo que siempre escuchan cosas que nosotras no podemos…los gritos son su peor castigo…-le había dicho la miko entre risas comentándole que ella usaba esa técnica con Inu Yasha cuando éste no quería escucharle.
.- Basta..dejen de gritar si? Les…hacen daño…-murmuró mirando a Kouga y al resto de la manada quienes respiraban aliviados.
.- Por qué se besaron –inquirió rápidamente Apolo queriendo asesinar al youkai que tenía frente a él.
.- Me gusta Selene…fui yo quien la besó…-lanzó rápidamente y tanto Selene como todos los presentes abrieron sus ojos sorprendidos.
…
Frente a sus ojos la niña que había protegido por tanto tiempo…por la que había entrado al inframundo sólo para traerla de vuelta con él estaba muriendo y por primera vez en todo ese tiempo no podía hacer nada por ella.
Siempre que había estado metida en algún lío él se había encargado de sacarla de problema, si era atacada por un youkai se encargaba de eliminarlo y si su alma era robada iba tras ella donde fuese. Pero ahora todos sus esfuerzos eran en vano porque ella misma no deseaba que la salvara…ni él ni nadie.
Por alguna extraña razón que aún no comprendía su pequeña protegida había perdido su sonrisa y el brillo en sus ojos que a él tanta paz le traía a su solitaria vida. Ahora sólo tenía un rostro sombrío, pálido, lleno de tristeza y nada de felicidad.
Escuchaba que la miko le insistía en resistir mientras intentaba poner vendas y presionar su herida que extrañamente no dejaba de sangrar. Ella estaba segura que en el lugar en el que se encontraba no tenía por qué sangrar tanto, no recordaba que hubiese un paso de una vena o arteria importante que estuviera a la base del sangrado.
No podía dejarla morir así nada más. Aunque esperaba que Sesshoumaru la salvara con Colmillo Sagrado y no entendía por qué tardaba tanto. Días después logró enterarse que la espada sólo puede traer de la muerte a alguien una vez y que Rin no tenía opción de salvarse de ninguna forma posible.
.- Rin-chan…-lloraba la miko tomando la mano de la joven quién aún mantenía sus labios con una leve sonrisa. Después de tantos años a su lado el cariño por aquella niña que se había transformado en algo más grande, ahora era una especie de hermana para ella…verla morir así…era muy injusto, pensaba.
.- No…llores por mí…Kagome-chan…-susurraba Rin manteniendo sus ojos cerrados. La herida poco a poco iba cediendo su dolor y ella comprendía que era porque comenzaba a morir.
Con sus ojos cerrados intentaba recordar al hombre que fue su familia, a aquel que la cubría cuando tenía frío, la cuidaba cuando enfermaba y la protegía de todo y de todos. Intentaba recordar las miradas de felicidad que alguna vez le dio y los mil kimonos que trajo sólo para no tener que verla…intentaba recordar aquella etapa de su vida en la que fue feliz al lado del youkai que ahora se había transformado en su razón de morir.
Aunque no podía ser injusta, junto a Kagome e InU Yasha su vida había trascurrido plena, pero jamás tan feliz como al lado de su amado youkai.
Reía para sí misma. Alguna vez pensó que cuando fuese adulta podría pedirle a su amo que hiciera algo con ella para que pudiera quedarse por siempre con él…pero aunque ella le gritase en su cara que lo quería él jamás le hubiese correspondido a nada…para él sólo era una niña…una niña humana.
Humana…el señor Jaken le había dicho que ella jamás podría ver el resultado de las luchas de su amo por expandir y sus tierras…odiaba que tuviera razón…
.- Rin…-oyó decir al youkai que una vez la había de vuelto a la vida- sostente iremos a…
.- No…-le cortó dejándolo sorprendido- no quiero…
.- Rin….-la joven sintió cómo el hanyou tomaba una de sus manos, pero sus fuerzas ya no alcanzaban para presionarla en respuesta-
.- No…tiene razón que…siga aquí…-susurró mientras comenzaba a llorar…mientras sonreía- Sesshuomaru-sama…desapareció…
.- De qué hablas Rin aquí estoy…-insistió el youkai. No entendía qué pasaba con ella, Rin siempre se había demostrado con ganas de vivir.
La vio negar suavemente.
.- No…-sonrió ella- mi..Sesshoumaru-sama…jamás hubiese..asesinado a los hanyou sólo por que sí…
En ese instante Sesshoumaru sintió que su pecho se apretaba y aunque su expresión nuevamente no cambiaba su corazón le hacía sentir el dolor que aquellas palabras generaron en él.
Era cierto, en parte todo esto estaba pasando porque él había venido a asesinar a Inu Yasha sin más motivo que el odio que alguna vez sintió hacia todo ser que fuese un hanyou. Aunque ya no estaba seguro había seguido la orden de Hades porque esperaba que en el fondo de su ser aún se mantuviera aquel Taiyoukai fuerte y frío…aquel que asesinaba sin razones ni daba explicaciones.
Pero al tener a Rin en sus brazos muriendo….le hizo cuestionarse qué lo había instado a reaccionar así…si hubiese sabido que Rin iba a morir…jamás hubiese aceptado.
Dijera lo que dijera, esa niña humana le había cambiado el alma y a pesar de que no lo demostraba y no lo aceptaba ahora era un ser distinto.
.- Rin…-volvió a susurrar el youkai deseoso de poder hacer algo por ella.
La joven mantenía su sonrisa y sus lágrimas.
.- "Ya no…puedo escucharlo" –pensó triste y puso una mano sobre una de las mejillas del youkai.
Segundos después cayó junto a su cuerpo.
.- Rin-chan…-sollozaba Kagome abrazada a Inu Yasha mientras éste acariciaba su cabeza. Aún no podía creer cómo toda aquella locura terminaba con la joven muerta sin ninguna causa aparente. Aún no lograban distinguir qué o quién la había asesinado, o si es que alguno de sus ataques la había dañado de muerte.
Ya el rostro de la joven no mostraba ningún tipo de emoción. Sólo parecía dormir como tantas noches.
La miko vio cómo Sesshoumaru se levantaba sosteniendo el cuerpo de Rin contra él.
.- Sesshoumaru…dónde la llevas…-inquirió preocupada.
.- A mi castillo…-respondió y se giró desapareciendo del lugar.
Kagome pasó el resto de la noche llorando por la que ella aún consideraba una niña. Sabía que todo eso de la guerra contra los hanyou no sólo cobraría las vidas de los asesinados sino también de otros inocentes que no tenían culpa de estar entre ambos bandos.
Eso era lo que más odiaba…odiaba no poder detener aquella cacería insensata.
Inu Yasha sólo abrazaba a su mujer y acariciaba sus brazos indicándole que estuviera tranquila, aunque sabía que ahora todo sería peor que nunca, los miedos de Kagome se dispararían sin que hubiese forma alguna de detenerlos. Ahora que él pudiera participar en la batalla sería más difícil.
.- Tranquila Kagome…-le susurró- cuando amanezca…será un mejor día…
Sesshoumaru por su parte caminaba lentamente hacia su castillo haciendo caso omiso de sus poderes de transformación o vuelo que le permitirían estar en un par de segundos dentro de su alcoba.
Iba pensando qué opción sería mejor para Rin…dónde podría enterrar su cuerpo y cómo. Se odió a sí mismo por haberla inmiscuido en tantas peleas en las que siempre corrió un peligro que él intentaba disminuir. Jamás pensó que una de esas guerras acabaría con su vida.
Verla ahí, inerte en sus brazos le dolía como pocas cosas le habían dolido a lo largo de su extensa vida.
Odiaba también a Hades por haberse aparecido en su vida, por haberle renacido ese desprecio que sentía por los hanyou y por haberle incitado a asesinarlos sin piedad…aunque no podía negarlo, él era quien había aceptado. No hubiese sido tan difícil eliminarlo de su vista y haber hecho como que nada pasaba.
.- Sesshoumaru –escuchó decir de pronto a alguien. Al levantar su mirada notó que estaba frente a su imponente castillo y en la entrada él…el youkai que ahora él tanto odiaba.
.- Hades…-gruñó al verlo sonreír gustoso.
Hades miró a Rin en los brazos de Sesshoumaru y no pudo evitar mantener la sonrisa. Los humanos eran seres demasiado fáciles de destruir, más para un dios como él. Podía ver el dolor en los ojos del Taiyoukai, pero así era todo mejor, en unos instantes se le pasaría aquel sentimiento humano y podría volver a sus andanzas para exterminar a los últimos hanyou que quedaban.
Él ya los había localizado, todos estaban juntos para evitar ser sorprendidos y asesinados con rapidez, aunque serían asesinados rápidamente de cualquier forma. Su grupo de youkais era inmensamente mayor.
.- Lárgate…-volvió a gruñir el Taiyoukai al tiempo que caminaba y pasaba al lado del dios ignorándolo.
Hades bufó cansado, no pensaba que le duraría tanto la tristeza por aquella humana que no importaba en la misión que ellos tenían.
.- Te olvidas de que tenemos un pequeño deber que cumplir Sesshoumaru…acabamos de localizar a los últimos hanyou que quedan…-exclamó lleno de júbilo y risas, pero Sesshoumaru ni siquiera volteó a verlo. Entonces desesperado y molesto le lanzó un ataque que el youkai esquivó con agilidad.
Sus ojos estaban de un color escarlata. Quizá podría transformarse, aunque teniendo a la joven humana en sus brazos eso sería imposible.
El Taiyoukai no quería recordar los antiguos intereses que tenía contra los hanyou. Sólo deseaba quedarse junto a Rin el resto de la noche hasta que por la mañana decidiera dónde dejar descansando su cuerpo.
.- Ya déjala …-dijo serio.
.- Es tu culpa que Rin haya muerto! –le gritó el Taiyoukai a ese hombre misterioso que había venido con una propuesta demasiado tentadora para sus instintos.
.- Tú decidiste meterte en esto…-exclamó Hades sonriente viendo como una serie de jarrones a su alrededor de destruían sin control. El Taiyoukai estaba molesto.
.- "Rin no tenía por qué verse envuelta!" –pensó él.
.- Mejor así, esa niña era una molestia para nuestro plan –el Taiyoukai escuchó reír a Hades y su odio y repulsión fue más fuerte que contra cualquier hanyou que hubiese tenido frente a él.
Quiso atacarlo, pero fue imposible. Sintió a Rin junto a su cuerpo y desistió de perder el tiempo junto a Hades. Se dio media vuelta, dio un gruñido y una serie de youkais saltaron frente a Hades para hacerlo retroceder.
Lo quería fuera de sus tierras y lejos de su vida.
Hades no tuvo otra opción que irse. No podía dañar a la mejor carta que tenía para dominar a los hanyou y a los humanos para ser él el próximo líder y dios supremo.
Frente a los ojos de todos desapareció rápidamente dejando una estela de humo negruzco que olía a azufre y muerte.
Quizá tendría que darle un día más para que se repusiera por completo. De pronto a su lado aparecieron una serie de hombres vestidos de armaduras negras. Todos sonrientes.
.- Señor, lastimamos al joven frente a Selene-sama…-susurró uno de ellos con una voz lúgubre y rasposa.
.- No lo asesinaron? –inquirió él con tono molesto. La orden había sido clara.
.- Lo sentimos señor, la presencia de Apolo-sama y Artemisa-sama estaba demasiado cerca…-excusó otro mientras hacía una reverencia al igual que el resto de sus compañeros.
Hades no se sentía feliz con eso. Él quería asesinar a Kouga.
.- Pero tenemos otra noticia mejor señor…-volvió a mencionar el primero de aquellos que habló. Captó inmediatamente la atención de Hades- Selene-sama y el youkai se besaron luego de que ella lo sanara.
El dios del Inframundo comenzó a reír orgulloso de haber tenido una pista más con la que comenzar la segunda parte de su plan. Rápidamente dio la orden de que todos se fueran del lugar e hizo un intenso llamado.
.- Helios! –gritó y a su lado apareció él con su rostro derrotado- ha ocurrido algo con Selene nuevamente…
.- La encontró? –inquirió gustoso.
.- Si…pero junto a otro hombre…un youkai…llamado Kouga
Hades disfrutó de la forma en la que el rostro de Helios se deformaba y pasaba de una alegría a un odio profundo por aquel youkai. Esa sería la mejor forma de deshacerse de Kouga.
.- Necesito que los días desaparezcan…debes centrar tus energías en recuperar a Selene…mis espectros me han dicho que está completamente rendida a sus pies pues este youkai la engaña…
.- No se preocupe…los días jamás volverán a la tierra –exclamó molesto, presionando sus manos y sintiendo que su corazón explotaría de ira.
Adelanto!
".- Selene...-susurró una voz sutil, pero visiblemente feliz.
.- He..lios...-exclamó ella mirándolo. Había pasado meses buscándolo creyendo que había muerto- hermano...donde...te habías metido...
Pero sin dar tiempo a explicaciones se lanzó contra ella, la atrapó entre sus brazos y la besó como si de eso dependiera su vida. Selene abrió sus ojos sorprendida, su cuerpo no le respondía.
.- Selene..-murmuró Kouga."
Buee! tal como ven las cosas se comienzan a complicar un poco xD Hades ya se a aprovechado de todo cuánto ha podido y ahora comienza a poner su plan en movimiento!
Esperamos sus reviews para saber que les pareció el capi!
Esperamos que lo hayan disfrutado! ^^
Que tengan una muy buena semana!
Ja ne!
Kaissa y Dark-Serenety!
