-sempai ya ordene sus cosas
La voz de momo suena por todos los pasillos de los dormitorios del samezuka y a Nitori no le queda de otra más que sobar sus sienes de la histeria que quiere contener.
-si, gracias momo-kun
Y momo le sonríe de nueva cuenta, de esa manera que lo hace sentir incomodo.
"-me gusta sempai
Soltó el pequeño Mikoshiba una vez en los dormitorios después de la persecución que le había dado en las prácticas.
Tomándolo por sorpresa, haciendo temblar su pequeño cuerpo y expidiendo sudor debido a los nervios. No tenia idea de como reaccionar, ¿era un juego?
-momo-kun yo...
-¡lo se!
Pero antes de responder a semejante confesión su kohai lo interrumpió, mirándolo con una seriedad que desconoció de donde provenía.
-lo se...
Continuo preocupando a todos sus sentidos y queriendo pensar, no se tratara de lo que imaginaba.
-se que no le agrado, pero usted me gusta tanto que... No me importa
Extrañamente su corazón latió arrítmicamente, descontrolado ante aquellas palabras tan profundas que...
Comenzaron a tomar lugar en su pecho, clavándose como una estaca, hiriéndolo de la culpabilidad que comenzaba a formarse en el.
-quiero empezar desde el principio, que seamos buenos amigos sempai, puedo conformarme con algo como eso.
No supo que responder, a su cabeza no llegaban las palabras idóneas para rechazar todo, era que...
-al menos por ahora
Momo era demasiado serio, y tenerlo así de frente lograba hasta flaquear su persona.
-yo...
-¡le prometo no seré una molestia!
Y su lado sumiso y servicial ante cualquier cosa, ciertamente lo alarmo. Todo era su culpa, el fue quien cedió a los besos tan alocados que se dieron y tenia que admitir fueron muy buenos pero...
No tanto para que las cosas dieran un giro extraño, el ya...
-Nitori-sempai ¡por favor!
Ya tenía a alguien que le gustaba, alguien que ya tenia un dueño, alguien por quien no podía aspirar algo más que una relación kohai-sempai y lo hacia morir de profunda tristeza.
Alguien que nunca seria para el.
-e-está bien
Inconscientemente creyó que hacia lo mejor."
-también me encargue de ordenar sus libros, note que guarda los de los años anteriores, jeje
Y momo se mantiene como su sirviente, algo bastante drástico y tonto. No era como si le fuese hacer caso solo por tareas como esas y de todas maneras no le presta atención.
-momo-kun no deberías...
-¡está bien sempai! ¡Es bueno para ti!
Ah... Y el Mikoshiba no comprende, se acerca hasta su escritorio y se entera de que aquel trabajo que realizo momo no era precisamente el extenso significado de la palabra orden.
Los libros no están debidamente acomodados o bien colocados en sus respectivos lugares, podía creer que el era mas ordenado que su kohai.
Cosa que según Rin seria un milagro.
-ah... No es necesario que hagas esto...
-admito que no me es fácil
Ríe apenado y a el no le queda de otra mas que suspirar de cansancio.
-encontré tirado su...
Levanta su mirada y no encuentra mejor reacción que arrebatarle de sus manos aquel atesorado diario que tanto cuida con recelo.
Y Momotaro lo mira con preocupación y cuan perro ha sido regañado, agacha su mirada. No puede contener su culpabilidad segundos después.
-no se preocupe sempai, jamás me atrevería a leer tus cosas personales.
Ríe nervioso su kohai y da por terminado todo cuando toma sus cosas y se retira de ahí.
Dejándolo solo y pensativo
¿Por qué no se negó a ser pretendido?
Toca sus labios y cierra sus ojos recordando aquellas veces que el Mikoshiba lo beso.
Fue la primera vez en probar unos labios y...
Debía confesar era algo que lo hacia estremecer en lo profundo de su corazón ya dañado.
Era como un consuelo ante tanta desesperación por el amor que no le hacia honor.
Solo quería tener a alguien con quien desquitar sus sentimientos que estaban lejos de la razón.
No es como si dejaría que momo lo conquistara...
...
-sempai!
El peli naranja corre hasta el sumamente entusiasmado, con una toalla y un cronometro en sus manos.
Lo acompaña en sus entrenamientos individuales con excusas de querer apoyarlo.
No se echa para atrás a pesar de que no es correspondido y al el no le queda otra opción más que seguirle el juego.
Al salir de la alberca se acerca a su persona y sin pedir permiso lo ayuda sacudiendo su cabello, enfadándolo de cierto modo pero no tiene ánimos de reprocharle. Seca toda su cabeza y continúa bajando lentamente más y más con una discreción que no pasa desapercibida.
Cuando llega a su espalda, momo dedica tiempo en acariciar esa parte y la frota con mucho cuidado, eso lo tensa y pone en alerta.
Le preocupa las intenciones del chico y aun así no dice nada, lo deja hacer. Cayendo brevemente en la lujuria que se aproxima por todo su cuerpo.
-ah...
Suelta un gemido para nada silencioso, sorprendiéndolos a ambos, el cubriendo su boca y Momo parando sus acciones.
Todo debería terminar pero...
No sabe porque anhela que este continúe.
Los segundos pasan e incluso un minuto esta a punto de transcurrir, desea voltear a ver que ocurre pero antes de eso es tremendamente detenido.
Momo lo sorprende besando su cuello, lamiendo y mordiendo bajando hasta su espalda obteniendo suspiros y gemidos que no logra suprimir.
Allí sentado en la banca, sus pies se retuercen y no puede contener arquear su espalda, el mas joven tira la toalla muy lejos y posa sus manos en su cuerpo desnudo, sintiéndolas temblorosas y algo frías, poco a poco acostumbrándolas y tomando más audacia, acariciando por todas partes, su torso, su pecho, su estomago, su vientre...
Volviéndolo loco, llegando hasta los lugares que desconocía fueran sensibles.
No entiende que ocurre pero se deja llevar, escucha el ronroneo que momo le dedica al acercar su rostro hasta su oreja que yace caliente de sus suspiros y mojada de sus lamidas.
Ambos encendidos, con respiraciones irregulares, sintiendo sus pezones ser pellizcados y manoseados, siendo frotados indecorosamente, su miembro endurece y siente el gran bulto de su kohai presionando sus caderas, haciéndolas levantar para que se frotara mas en el.
Están más que encendidos y extrañamente se siente dispuesto a todo al querer voltear y besarlo...
Pero...
-lo... Lo siento Nitori-sempai
Extrañamente momo se detiene en seco, parando el tiempo y...
Trayendo de golpe a la realidad.
Haciendo que el nerviosismo y la vergüenza crezcan rápidamente en su ser.
-no pude controlarme...
Suena agitado y sumamente arrepentido y el...
Se siente mal y no sabe porque.
-lo siento
Inclina su rostro y sale corriendo de ahí, dejándolo solo, llevándose muy lejos su poca dignidad al ser rechazado.
Siente que la agitación no se le ha pasado y el coraje comienza a crecer.
"¿Cómo se atreve a parar?"
Y sus ojos se abren de mas por la sorpresa de escucharse a si mismo.
Lleva una mano a su pecho y se asusta...
Esta latiendo sin frenesí.
(Ojala les haya gustado :) por fin puedo escribir por aqui xD, decidi alargarlo un poco solamente Gracias por sus visitas! :D)
