GRUUUUVIIIAAAA 3

Saludos a Yamii JRock si estas leyendo esto Kaede planeo el Lyvia, yo no fui lo juroooooooo.


Había pasado más de un mes que el maestro se había ido a la reunión del consejo mágico, el consejo le dio un millón de quejas que habían presentado los ciudadanos de diferentes lugares a donde Fairy Tail hacia sus misiones, y cuando llego estaba realmente enojado.

-mocosos, el consejo volvió a mandar muchas quejas de ustedes- el viejo ahora si estaba enojado.

-tenemos un montón y un titipuchal de cartas de disculpa que mandar a todos lados, pero no me dejaran morir solo- dijo el maestro con una cara de ironía en la cara.

-Gray, Natsu ustedes me ayudaran a escribir esas cartas- dijo el maestro con tono demandante.

-pero a mí me tocó la vez pasada y la antepasada- replico el dragón Slayer de fuego.

-entonces que sean Gray y Juvia, y no acepto más quejas- El viejo maestro se dio media vuelta y se fue sin dejar que nadie rebatiera su decisión, por otro lado Mirajane miraba satisfecha mientras Gray y Juvia se miraban con incomodidad.

-pues vamos Gray-san o hay nada que podamos hacer- dijo la maga de agua fingiendo estar tranquila.

-aye sir- dijo el mago de hielo llegando a escucharse graciosos. Ambos entraron a la oficina del maestro y se dispusieron a trabajar, pasaron varias horas en las que permanecieron en un silencio fulminante que acabo cuando el maestro entro en la oficina.

-ya mocosos lo acaban mañana ya es muy tarde, Gray lleva a Juvia a su casa y nos vemos mañana temprano- el maestro se alejó antes de que alguien pudiera decir algo.

-no tiene que hacerlo si no lo desea Gray-san- dijo Juvia mientras se ponía una larga gabardina que traía especialmente por si llovía.

-por supuesto que te acompaño Juvia, serás muy fuerte pero sigues siendo una chica- Gray solo puso sus manos en sus bolsillos y se dispuso a seguir a Juvia hasta Fairy Hills.

Durante el camino ninguno de los dijo nada, incluso cuando tuvieron que pasar por el callejón que estaba a unas cuantas cuadras del gremio y sin cual era imposible llegar al complejo de departamentos, en cual Juvia se tropezó con un bote de basura y Gray la tomo de la cintura para evitar que se lastimara.

Siguieron caminando y cuando llegaron a la entrada de Fairy Hills Juvia se dio la vuelta para indicar que entraría.

-Juvia le agradece mucho Gray-san por traerla hasta aquí- Gray no resistió más la tomo de la mano y la llevo a la parte de atrás de los dormitorios para poder hablar tranquilamente con ella, Juvia se recargo en el árbol hasta donde la dirigió Gray y abrió los ojos lo más que pudo cuando se dio cuenta de que él se detuvo demasiado cerca de su cara recargando su brazo en el mismo árbol donde ella posaba su espalda.

-que es lo que quiere Gray- san- Juvia se sentía muy nerviosa, tanto que sentía que su corazón se saldría de su pecho.

-que, que quiero preguntas, está bien te diré lo que quiero, quiero que dejes de ver a Lyon, quiero que vuelvas a ser como antes, quiero que dejemos de tratarnos de esa manera, quiero que me vuelvas a querer-

Dicho esto la maga de agua logro zafarse de que aquella vergonzosa posición he intento hablar lo más seria posible a pesar de que su corazón palpitaba fuerte mente.

-cómo puede pedirle eso a Juvia, Gray-san, usted fue quien le dijo Juvia que solo lo acosaba y decía cosas sin sentido, fue usted quien nunca tomo a Juvia enserio, como puede ser que ahora le diga eso a Juvia- Gray no contesto, la tomo de la muñeca y le dio un tierno beso a lo que Juvia se zafo rápidamente.

En ese momento comenzó una tormenta tan fuerte que incluso costaba trabajo ver claramente.

-cómo puede, como le hace esto a Juvia- Juvia salió corriendo sin mirar atrás, mientras Gray camino rumbo hacia su casa bajo la lluvia maldiciendo ser tan estúpido.

Juvia entro a su cuarto sin hacer ruido, no quería que Erza o alguna de las chicas la viera y descubriera que estaba llorando, se tiro sobre su cama y dio la vuelta mirando el diario y el muñeco que tenía sobre su escritorio.

-Juvia tiene que olvidarse de Gray-san de una buena vez o Juvia seguirá haciéndose daño- al día siguiente antes de salir al gremio tomo el diario y el muñeco y los tiro en el mismo bote de basura con el que se había tropezado una noche antes, ahora si se acabó se había desecho de lo último que tenía para recordar tiernamente al mago de hielo, se acabó.