Ya volví ^_^ Ay, caray creo que tendré que cambiarle el rating por si acaso. Ahora quedó para +13. No sé…el gore en éste capi me dejó pensando. Y el sexo que viene en otros…mejor lo cambio, por aquello.
Y sí, gore. No mucho, pero gore al fin y al cabo. Así que por si acaso, lo aviso antes de…
Δίδιμοι: Άρης
Saga se levantó después de una noche pésima. El estómago se le había arrugado como una manzana vieja, y sentía un hueco dentro del mismo. Se levantó con rapidez y se bañó con celeridad. Se miró al espejo del cuarto de baño. Tenía la certeza de que aquellas grandes ojeras que circundaban sus ojos, sólo estarían peores al final del día.
Fue a echarle un vistazo a Dohko. Al verlo tan dormido sintió rabia y descorrió el dosel con tanta fuerza que lo arrancó. El libriano se despertó con sobresalto.
-Saga, ¿estás bien?-¡Sa...!, el portazo lo dejó con la palabra en la boca. Negó con la cabeza, mientras sonreía.
-Ay, éste muchacho, dijo, mientras volvía a echarse. Desde la cama vio un papel al lado de la puerta del baño. Sintió curiosidad y se levantó a ver qué era. Se percató que era uno de los papeles que les había dado Hebe el primer día. Pero no era el suyo, que estaba guardado cuidadosamente en la mesa de noche. Debía ser el de Saga, entonces. Lo volvió con curiosidad y vio el nombre de la deidad que lo adornaba
Άρης
El libriano sintió un profundo escalofrío correrle por toda la espalda. Ahora se explicaba por qué su compañero no había dormido nada la pasada noche. Y porqué Aldebarán le había dicho que estaba jodido.
-De tal madre, tal hijo, susurró por lo bajo.-Espero que no le vaya demasiado mal a Saga.
Mientras el séptimo guardián hacía sus deducciones, abajo, el estómago del tercero se había fruncido todavía más al ver la mesa cubierta de comida.
-¿No podéis darme nada ligero?, preguntó. Tenía la sensación de que sí comía normalmente vomitaría.
Como respuesta le dejaron una jarra de té y unas galletas. Dio cuenta de ellas lo más lento que pudo. El miedo se iba instalando de nuevo en su ánimo como una droga. Casi se había arrepentido de prometerle aquello al dios.
Se quedó unos momentos sin hacer nada, recargado en la silla. Después dio un gran suspiro y se levantó.
Caminó lo más despacio que pudo. Cuando inició el ascenso, empezó a ver manchas y charcos de sangre.
-Miaiphonos, susurró.-Genial. Simplemente genial. En vez de carneros o plumas de pavo, a mí me toca ver las putas manchas de sangre.
Apuró el paso, y entró en el edificio caminando decididamente. Empujó la puerta violentamente.
-¡Acabemos con esto de una buena vez!, demandó.
-Siempre con ése carácter, ¿verdad, Saga?, le contestaron desde la oscuridad.
-¿Acaso creíste poder doblegarme, Ares?, contestó de vuelta, con falsa seguridad.
El dios de la guerra soltó una carcajada siniestra mientras se dejaba ver. A pesar de no cubrir su cuerpo con la armadura, resultaba escalofriantemente imponente. La túnica caía suelta por áquel cuerpo broncíneo de manera perfecta. La cabeza era adornada por cabellos negros como el mismo Erebo que rozaban el pecho. Aquella oscuridad teñía también las cejas y los ojos del Androfontes. Las muñecas, adornadas con brazaletes de bronce daban paso a las manos, una de las cuáles sostenía una aguda lanza. La expresión arrogante y sádica de su rostro le provocó escalofríos al santo de Géminis.
-¿Doblegarte? Sí, la verdad, sí, afirmó con socarronería.-No puede ser tan difícil, ¿o sí?
-Trata de hacerlo, contestó.
-Óyete, Géminis, se burló,-Tiemblas de miedo por dentro. Aquí el que manda soy yo.
Saga tuvo que admitir, a su pesar, que ésta vez no tenía salida. Inspiró, tratando de tranquilizarse.
-¿Por qué no te sientas y hablamos de cómo trataste de engañarme la vez pasada, Saga? No quiero darle a Athena otro motivo para hacerme berrinches, así que no te preocupes. No ahí, no, indicó a un asiento cubierto con un cuero blanco, vas a arrugar a Diomedes, agregó como quién no quiere la cosa.
El tercer guardián sintió que el estómago le daba un bandazo.
-Realmente le arrancas la piel a quién matas, como si fuera un animal, ¿verdad, Ares?
El dios entrecerró los ojos.
-¿Qué tanto te importa? Por cierto, estuve a punto de hacer lo mismo con Athena. Pero tú lo evitaste, oportunamente. Me hiciste jurar que no le haría daño a Athena de manera directa...pero te olvidaste de pedirme que no lo hiciera de manera indirecta. Así que ya ves...Ella sufre por ustedes y eso la daña. Tu sacrificio fue en vano.
El santo de Géminis sintió la ira surgir dentro de sí como un maremoto. Se levantó enfurecido, dispuesto a abalanzársele encima.
-¡Quieto!, lo detuvo, interponiendo la lanza entre ambos.-O te desollo y guardo tu piel como trofeo.
-Eres un hijo de puta, masculló entre dientes.
-Más respeto hacia mi madre, Géminis. Por esta clase de exabruptos es que estás metido en esto. Anda, quítate la parte de arriba de la armadura, ordenó.
-¡Oblígame!, desafió.
-¡HAZLO!, su grito se oyó como el clamor de mil guerreros.
Saga se encogió, muy a su pesar, y se quitó el peto de la armadura. Observó al dios acercar la lanza con aprehensión.
-Ahora, haremos lo siguiente: Voy a preguntarte y tú vas a contestarme...Y cómo te niegues...acercó la punta de la lanza al costado del joven y la rozó apenas. Pero estaba tan afilada que hizo un corte del que manó sangre.-Te abro en canal, y te sacó las tripas.
Saga tragó saliva sintiendo su estómago más encogido que nunca. Sentía el cuerpo cubierto de sudor frío y la impotencia se ensañaba con él.
-¿Quedamos?, preguntó el dios, bastante satisfecho por las reacciones que estaba provocando en el mortal. Casi podía oler la aprehensión y el miedo que éste sentía, y los percibía como si fueran propios y eso le causaba placer.
-Sí, masculló.
-Sí... ¿qué?
-¿Es que tengo que agregar algo más?
La lanza se deslizó con brusquedad provocándole un corte más grave que el anterior. Soltó un bufido.
-"Sí, señor" Vamos, dilo. ¡Dilo!
Apretó los dientes. No quería tener que obedecerle, pero sí no lo hacía...probablemente acabaría destripado. La ira se mezclaba con la humillación.
-Sí, señor. Lo siento, murmuró
Ares sonrió complacido y retiró la lanza.
-Buen chico. Dime, Saga. ¿Quién crees que organizó todo esto?
-No lo sé. Talvez vuestros padres.
El dios se arrecostó sobre el diván para estar más cómodo y pasó la lanza de mano.
-¿Quieres que te diga quién lo hizo?
-¿Acaso fuisteis vos?, dijo, deseando romperle la cara al dios.
-No, claro que no. A nosotros nos importa poco lo que ustedes hagan. Pero hay una diosa a la que no le gustaron vuestras formas. Especialmente las tuyas, santo de Géminis.
-¿Hera?, ¿Ártemis?, ¿Perséfone?
El dios sonrió.
-No, Saga. Fue vuestra querida Palas.
El santo de Géminis parpadeó.
-Ella nunca haría algo así. Está enojada, es cierto, pero no la creo capaz de hacer algo así, declaró. Aunque en el fondo sabía que era cierto.
-Ni tú mismo te lo crees, le comentó sarcástico, el hijo de Hera.-Ni siquiera le eres completamente devoto. Y el tratito que hicimos lo prueba.
Saga sintió una arcada, pero se abstuvo de manifestarla.
-Trataste de matarla, ¿o no? Dos veces. Eres mi héroe, Saga, ironizó.
-Yo estaba enfermo, se justificó-Una enfermedad mental que me impulsó a hacer lo que hice. No lo hice de buen grado. Me arrepentí y pagué por ello. Ahora soy otro.
-Oh, ¿en serio? ¿Eso quiere decir que eres un buen soldado? ¿Obediente y respetuoso de sus superiores? Porque las cosas que dices de tu superior inmediato no son buenas, incluso de nosotros hablas mal ¿Acaso crees que tú hiciste un mejor trabajo? Debo admitir que te prefería a tí como Sumo Sacerdote, lo provocó.
-No soy de callar cuando estoy en desacuerdo con algo. Pero jamás desobedecería una orden directa, afirmó.
-No me mientas. Tú eres como yo, encuentras placentero desobedecer órdenes y crees que tú lo harías mejor, y que la mejor manera de dominar a un ejército es con el miedo.
Saga se sentía mareado. Retrocedió un par de pasos sin quitarle los ojos de encima al dios, cuya expresión de sadismo lo ponía nervioso.
Ares se regocijó en su fuero interno. "Mortales", pensó con deleite, "qué fácil es quebrar el espíritu de hasta el más fuerte. Nadie creería que éste imbécil, que tengo ante mí es un guerrero poderoso" Levantó la mano que reposaba debajo del diván y le enseñó al santo de Géminis el aguijón de raya.
-¿Sabes qué es esto, Saga?, le preguntó sin poder evitar el placer en su voz.
El santo asintió, despacio, sin saber sí vigilar la lanza en la diestra o el aguijón en la siniestra.
-¿Quieres saber cómo despellejo a alguien? Porque mereces saber cómo vas a morir.
El gemelo sintió que las piernas le fallaban y se dejó caer en el suelo.
-Creí, susurró,-creí que no...que no...que no correríamos peligro alguno.
-¿Tengo cara de que me importe?, interrumpió el padre de Hipólita,-Creíste que sería muy divertido burlarte del estúpido dios de la guerra, ¿verdad? Creíste que podías jugar a ser tu hermano. Creíste que podías pecar de hybris sin consecuencia alguna, ¿no? Pues estás equivocado, Géminis. Lo que saldrá de aquí será tu cadáver.
El poco color que le quedaba a Saga se desvaneció de golpe. Empezó a sentir un terror que se salía de lo normal y un temblor horrible le sacudió los miembros.
-Veamos, murmuró el dios, desentendiéndose del santo dorado por un instante y poniéndole atención al bulto que había detrás del diván. Lo jaló y descubrió el bello rostro de una ninfa.
-La pobre se murió ayer misteriosamente. Creo que nos servirá, ¿no crees, Saga?
[CENSURADO]
El santo de Géminis volvió en sí como desde las profundidades del averno.
-Te lo dije, ése no era yo. Era mi otro yo.
-Como quieras. Pero recuerda: Si sigues así de insolente me darás el placer de arrancar tu lindo rostro con mis propias manos. Tú, de entre todos tus compañeros, ha sido el que más ha abierto la bocaza. Por tanto, se me dijo que tenía que castigarte de alguna manera. Y también a eso se suma lo que hiciste en el Santuario. ¿Creíste que de verdad era tan idiota, Saga? Ares, el dios que no piensa, que se deja engañar, que es impulsivo, que es ingenuo... ¿Todo eso te lo crees?, susurró con ira.- ¡Contesta!
-No, no lo creo. Pero no podía permitir que dañarais a Athena. Ella es mi diosa, y yo lucho por ella. No pensé en engañaros, tampoco, ni en faltaros el respeto...
El dios arqueó una ceja, no muy convencido.
-Sigue mintiendo descaradamente y verás lo que te pasa, santo de Géminis. Pero está bien. Me siento benévolo hoy, así que te dejaré ir, sólo con esta advertencia. Puedes retirarte, dijo, mientras se apartaba para dejarle espacio. Deberías de llamar a Apolo para que te componga ésas heridas.
Saga suspiró aliviado. Se levantó torpemente y se acercó cojeando hasta donde estaba el peto de su armadura. Se la puso e inclinó la cabeza, levemente, como saludo, antes de irse.
Pasaron unos minutos y un poderoso cosmos se hizo presente en la estancia, dando lugar a la diosa de la sabiduría. Le echó una mirada al lugar con expresión fría.
-¿Lo disciplinaste?
-Entró como un león y salió como un cachorro, contestó.-No creí que fuera necesario amedrentarlo de ésa manera.
-¿Entonces, despellejaste a la ninfa, como te pedí?
-No toda. No empecé ni a quitarle la cara y ya estaba catatónico. ¿De verdad ése hombre es uno de tus santos más fuertes?
-Así es. Sí bien me preocupo por lo que les pase a los demás, Saga era otro caso aparte. Merecía que le bajaran la cresta.
Flashback
-Hermano, no puedo ceder a tu exigencia, insistió.-Te conozco, usarás a éstas dos deidades contra mí.
El dios sonrió perversamente.
-Quizás lo haga. Pero eso depende. Además, ¿de qué te preocupas? Tienes los medios para enfrentarme, Palas. Y como tienes a Nike no puedes perder, dijo, mientras le cogía la barbilla.
-¡Quítale las manos de encima a la señorita!, se oyó una voz fuerte.
-¡Saga!, se sorprendió la diosa.- ¿Qué sucede...?
-Venía a decirle algo, señorita. No me esperaba encontrar algo así, escupió más que dijo.-No se preocupe, yo me encargo.
-¿Pero quién se cree éste?, murmuró el dios, mientras empuñaba la lanza, dispuesto a esgrimirla contra el santo de oro.
-¡Ares! ¡Detente!, lo conminó su hermana.-Saga, ¡te ordeno que salgas de aquí en éste instante!
-¿Y dejarla sola con éste? ¡Olvídelo!
-¡Saga! ¿Osas desobedecer una orden directa?
-En serio, Athena...eres demasiado blanda con tus santos. Yo ya lo hubiera matado...
-¡Ahora no, hermano!
-Hagamos un trato hermana. Me detendré ahora sí liberas a mis hijos de su encierro. Prometo no atacarte a corto plazo. Sí no...
-Más le valdría no prometer nada. Los dioses nunca cumplen sus promesas. Sois todos una bola de traicioneros. Y tú, Ares, tú más que otros.
El dios de la guerra sintió la ira quemarle como si fuera ácido.
-¡Ahora verás, mortal insolente!, rugió, adelantando la lanza. Ésta chocó contra Nike.
-¡Mujer desgraciada! ¡Quita de en medio, Palas!, chilló enfurecido.- ¿Has oído lo que ha dicho?
-Basta, Ares. Déjalo así. Toma a tus hijos y vete. Saga es asunto mío, lo detuvo con aplomo.
-Esto no se quedará así, querida Parthenos, juró el hijo de Hera.-Tu santo de Géminis lleva cierto tiempo hablando de más. Quizás sea hora de hacerlo pagar, dijo volviendo a mover la lanza. El báculo volvió a bloquearlo.
-No te tengo miedo Ares, intervino el santo con arrogancia.-Ni a tí, ni a los de tu tipo. Podrás ser el dios de la guerra, pero eres un inútil. Ni con todo tu ejército podrías derrotarnos.
-¡Saga!, se escandalizó la diosa,-¡cállate! ¡Es una orden!
El Androfontes rechinó las muelas, y movió la lanza tan bruscamente que derribó a su hermana.
-¡Yo sólo podría acabar con todos ustedes, manada de impíos! ¡Y tú, Géminis, tu cara se vería bien en mi pared!, agregó.-Tú y yo tenemos ciertas cosas en común, eso no lo olvides nunca. En el fondo eres como yo, sonrió pérfidamente.
-¡Eso no es cierto!, negó rotundamente.- ¡Sí de verdad eres tan confiable, jura por el Estigia que no la atacarás directamente!
-No tengo que probarte nada, gran insolente. Pero para que tú te quedes tranquilo está bien. Juro por el Estigia que no atacaré directamente a Athena en un corto plazo, sí...
-¿Sí qué?, vocalizó Saga, desafiante.
-¡Saga, detente! ¿Me respetas tan poco que me ignoras, como lo haces con Shion?, ¡esto te costará!, chilló la diosa desde el suelo.
-Bueno, querida hermana, trató de matarte en dos ocasiones. Yo no diría que te respetara demasiado. Es el problema con los mortales, son unos hipócritas. Ya lo has oído: Todos los dioses somos unos traicioneros
-Saga, antes de que sigas con esto: ¿Estás loco? Sabes lo que pedirá a cambio, que se libere a Phobos y a Deimos. Y eso causará caos a gente inocente. Nosotros estamos preparados para una guerra, pero la gente de allá afuera no lo está. Pasará como con el diluvio de Poseidón y no podremos intervenir. ¿Vale la pena arriesgar el bien de unos cuantos a costa del de miles?
-Evidentemente, no sabe lo que está haciendo. Pero no te preocupes, hermana. Me basto yo solo para causar desastres. Sin embargo, en el mundo de hoy ya no es tan difícil, los humanos se encargan ellos solos y resulta aburrido. Dejemos esto así: Yo presto el juramento antes mencionado, pero tú, Saga, tú me lo pagarás con tu persona. ¿Cómo te atreves a tratar de engañar a un dios?
El santo de Géminis sopesó los términos. Sí seguía adelante con ello, probablemente se volvería juguete del dios de la guerra en algún punto. Pero sólo sufriría él. Ni su diosa ni sus compañeros, ni las otras gentes de la Tierra sufrirían daño alguno. Ni tampoco Kanon.
-Saga, piensa en Kanon. ¿Qué le pasará a tu hermano sí algo malo te sucede? Estás cometiendo suicidio, prácticamente.
El santo ignoró esto último. Miró directamente a los ojos al belicoso Teikhesiplêtês
-Esto no es egoísta, señorita. No lo hago por arrogancia, le explicó a la diosa.-Lo hago para reparar mis faltas. Lo que he dicho, y lo que he hecho.
Los ojos zarcos de la virgen se oscurecieron como en una tormenta.
-Haz lo que quieras, Saga. Pero después no me vengas a llorar, determinó.
-¿Trato hecho, entonces Saga?, conminó Ares.
-Trato hecho, dijo, aunque sabía que se estaba dirigiendo a zona peligrosa.
-¿Seguro?, quiso asegurarse el dios. No fuera ser que la presa se le escapara de entre los dedos.
-Seguro, aseguró con firmeza.
-Está bien, contestó, con el placer aflorándole por la voz.
Prestó el juramento ya pensando en todo lo que le haría al joven frente a él. Después se marchó.
-Sal de mi vista, Saga. Ésta ha sido una humillación a mi autoridad. Tú y tus once compañeros, ustedes doce, llevan demasiado diciendo lo que les dé la gana. Y tú fuiste el instigador, porque tú empezaste con eso. Esta me las van a pagar todas juntas. Ojalá que Ares te haga tiras, le ordenó furiosa.
Flashback
-Supongo que te sacaste el clavo, ¿no hermana? Al menos con Géminis.
-Espero que con esto aprenda. Pero creí que le harías más daño físico.
Él sonrió.
-No. Su sufrimiento psicológico fue suficiente. Como le dije, no necesito a Phobos ni a Deimos para causar miedo. Y el sufrimiento psicológico es un plato más sabroso.
-Se ha creído que soy el hada madrina buena y angelical. Que iba a tolerar que me tratara así e hiciera que los demás me trataran igual. Pues se equivocó. Le diré a Apolo que no lo cure. Talvez tenga tiempo de reflexionar mientras se le curan las heridas.
Ambos dioses de la guerra se levantaron. Él, poderoso, terrible y brutal. Ella, sabia y fuerte, pero también terrible.
¿Por qué Saga y Ares?
Creo que aquí no hacen falta explicaciones XDDD El lado maligno de Saga podría ser considerado muy similar al carácter del dios de la guerra. Además, como los dos tienen una personalidad bastante fuerte iba a haber ahí choque y explosión. Además, tanto el dios como el santo dorado fueron enemigos de Palas en un punto. Ojo, no me basé en esa fumada del Hipérmito de que Ares poseyó a Saga. En el manga está más que claro que el problema de Saga era una enfermedad mental, un caso de TID (Trastorno de Identidad Disociativa) con las licencias del caso para suavizar el asunto. Puesto en boca de Mu. Lo que sale de Saga cuando le da la luz del escudo es una simple metáfora para indicar que ya está curado.
Me basé meramente en lo dicho arriba.
IMPORTANTE: Debido a que ya no se permite aquí contenido explícito, he censurado las escenas sexuales o de gore y por el estilo. Si quereís leer el capítulo íntegro, podeis ir a Archive of Your Own, donde los podeís leer tranquilos. Me encuentran como "AriesnoShaina"
"…Así que le eres devota a todos los dioses, a Zeus, a Apolo, incluso a Ares, de quién se dice que duerme bajo las pieles arrancadas de aquellos a quienes asesina"
Aquiles a Briseida, en la peli Troya. Échenle la culpa del gore al guionista XDD
Miaiphonos (gr. Μιαιφόνος) "Manchado de sangre" Uno de los epítetos de Ares.
Erebo (gr. Ἔρεϐος) es un dios primordial, surgido de Caos. Es la personificación de la oscuridad. Cuando creo a un personaje, suelo darle cabello negro si es un hijo(a) de p***, como hice con Hera y con Ares, por lo que el negro representa. Acabo de caer en cuenta y le cambié el aspecto físico a Hebe. Ella no es mala.
Diomedes, hijo de Tideo, fue un héroe griego que luchó contra los troyanos. Con ayuda de Athena, logró herir a Ares en el costado. Pasó el resto de su vida a salvo y murió de viejo. Así que nada de pellejos humanos, el dios solo estaba jugando con Saga. Porque le agarró inquina a Diomedes por haberse atrevido a herirlo, más con ayuda de Athena, con quién tiene una marcada rivalidad.
El aguijón de raya no es tal, es una especie de dardo o punzón que se usaba para el combate.
Androfontes (gr. Ανδρειφοντης) "asesino de hombres" Oh, epítetos XDD ¿Qué haría yo sin ellos?
Teikhesiplêtês (gr.Τειχεσιπλήτης) "Asaltante de murallas" Otro epíteto más.
Hipólita, la reina de las amazonas, era hija de Ares y de Otrera, la fundadora del imperio amazónico. El noveno trabajo de Heracles consistió en darle su cinturón (regalo de su padre) a la hija de Euristeo.
Y Athena…ella es muy celosa de su autoridad y de la moral y la piedad que se le debía a los dioses. Y como diosa de la guerra tenía un lado terrible...un lado que es mejor no conocer. (Y que Kuru pasó por alto e.é) Si no pregúntenle a Medusa. Acá enarbolo la premisa de que, por llevar encarnada tanto tiempo, sus recuerdos y verdadera personalidad han despertado del todo y, por lo tanto, está algo alejada de la diosa "blandengue" de Saint Seiya. Aunque la adoro, hay cosas que no me cuadran con ella en especial por la mutilación que hizo la Toei del personaje, al volverla una completa inútil y aferrarse ése cliché. Si quieren saber cómo es Athena en Saint Seiya, leánse el manga. Kurumada si la hizo como debe ser.
Al principio pensé en hacerlo caer en una trampa o broma, como hizo Kanon con Pose, pero al final no lo hice. Pese a que Ares puede llegar a ser todo un tonto y un inútil, decidí mejor no sacarlo así XD
Pues a Saga le fue mal, pero nadie lo tiene de bocazas y arrogante. Y no se preocupen, a nadie le irá peor XDD
¡Gracias por leer!
¡Un beso grande!
