Turno del pequeño tigre :3
Λίρα: Περσεφονn
Dohko se despertó en la mañana con la impresión de haber dormido demasiado. Se sentía algo atontado y aperezado.
-¿Por qué será esto, eh?, se preguntó. Descorrió las cortinas, lo que le permitió ver a Saga despatarrado sobre la cama, enredado en las sábanas. Las heridas de la lanza ya estaban casi curadas y presentaban un saludable aspecto rosáceo.
-Increíble que por dos rasguños haya hecho ése escándalo. Aunque, conociendo a Saga, de seguro lo que le cayó pesado fue el no poder tener control de la situación. Qué hacemos con éste muchacho, se dijo.
Después de darse una larga ducha salió del baño, secándose el cabello con energía. Después de colocarse el cloth, bajó a desayunar.
La enorme cantidad de frutas que estaba usualmente sobre la mesa lo desconcertó, como cada mañana. De verdad la Cornucopia merecía ser llamada "El cuerno de la Abundancia"
Se sirvió un abundante plato y se sentó a comer. Al rato, vio entrar a Milo, todavía despeinado y en pijama.
-Buenos días, Milo.
El santo de Escorpio levantó la cabeza.
-Buenos días, Dohko. ¿Tomando tu última comida?, bromeó.
-Espero que no me vaya tan mal. Tengo el presentimiento de que no me irá tan mal después de todo.
-Después de lo que nos dijo Shaka ayer, mejor apretar fuerte. Y mejor empezar de una vez.
-No esperaba algo así, reconoció el libriano.-Pero tengo sospechas acerca del comportamiento de Aiolos, ¿sabes?
El griego esbozó una sonrisa socarrona.
-Ése sabe lo que le toca y por eso está como si se lo llevara Hades. No sé ni de qué se preocupa.
-A mí me llama la atención. Esperemos que no le de un colapso antes de tiempo. Los nervios no son buenos en exceso.
-¿Cómo Saga, eh? ¿Y cómo amaneció hoy el revoltoso?
-Está dormido, pero anoche lo oí quejarse. Creo que está teniendo pesadillas.
Milo arqueó una ceja.
-Saga vive con pesadillas perpetuas. Sí se diera un descanso, talvez...
-Eso nunca va a pasar, me temo. Basta que aprenda a cerrar la bocaza. Qué muchacho más difícil.
-Todavía tiene la osadía de tratar de meter a Kanon en todo éste arroz. Debería darle vergüenza.
-Bueno, ya pasó. Si no escarmienta con esto, será un caso perdido, manifestó el chino.
-¿Tú crees que el maestro está metido en esto?
-¿Quién? ¿Shion? No lo sé. Pero no me extrañaría si así fuera, dijo, mientras cogía un racimo de uvas y lo ponía en el plato. Cogió una y se la llevó a la boca.
-Pues será caradura el viejo carnero. En fin, tampoco voy a decir que no nos lo merecíamos.
-Milo, ¿tú sabes donde se ha estado metiendo Mu en las mañanas?
-En ningún lado. Solo se va al jardín de atrás a esperar a Febo. ¿Sabías que esos dos tienen un romance? Camus me contó.
El santo de Libra se atragantó. Tosió un buen rato antes de poder recuperar el aliento.
-¿QUÉ?
-Pues eso, se desconcertó Milo.-No me digas que Shion te mandó de niñera de Mu otra vez.
-¿Pues qué esperabas? Por el amor de Athena, ¿ahora cómo le digo esto a Shion?
-Que se lo diga otro. Mu ya está grandecito como para tomar sus propias decisiones. Él habrá sabido porqué cedió.
Dohko suspiró.
-Tienes razón. Pero a tí si te gustaría que te dijeran si Melissia se enreda con alguien, ¿no?
El santo de Escorpio se sonrojó.
-Que me lo diga ella. Si Mu le tiene confianza a Shion se lo dirá él mismo. Pero conociéndolo, se quedará callado.
-Sí, pero ¿un dios? ¿Es en serio?
-Si no me crees, puedes ir a espiar por allá atrás. Pero con cuidado. No querrás llegar a tu cita con un brazo menos o algo así.
El santo de Libra titubeó. No era propio de él ir a espiar a los demás, pero si algo le pasaba a Mu, al que le iban a hacer la Starlight Extinction iba a ser a él. Y conocía demasiado bien a Shion.
-Solo daré un vistazo y me iré. Nada más para asegurarme.
Salió al jardín trasero caminando despacio. Al rato percibió ambos cosmos en algún punto cercano.
-Vaya...con que el bicho no trataba de engañarme. Vamos a ver en qué andan esos dos.
Los divisó algo más lejos. El dios estaba sentado sobre la banqueta de piedra. Encima de él estaba el santo de Aries, besándolo como si no hubiera un mañana.
Dohko se dio la vuelta sonriendo.
-Vaya con Mu. Con lo reservado que es nadie diría que haría algo así alguna vez. Pero conociendo a Apolo, lo persiguió hasta que cedió. Así no se puede, soltó una ligera carcajada.
Se terminó el desayuno y se fue a lavar la boca. Después, salió y empezó a subir.
A los minutos se dio cuenta de que estaba caminando en medio de un campo de flores.
-¿Y esto de dónde salió?
Caminó otros metros más hasta que sintió algo caer y golpearle la cabeza. Se agachó sobándose el golpe, y levantó a la causante.
-Una granada, ¿eh? Podría ser menos obvia, para variar.
Las frutas fueron cayendo esporádicamente hasta que llegó al palacete y entró.
Caminó hasta el fondo del salón y tocó.
-Adelante, se oyó una voz femenina que, desgraciadamente, conocía muy bien.
Empujó la puerta para entrar.
Esta vez, la habitación estaba iluminada tenuemente por la luz de varias antorchas. La luz se reflejaba en el cloth de Libra.
-Bienvenido, Dohko de Libra. Es un placer volver a verte en situaciones menos...agraviosas.
El santo entrecerró los ojos tratando de localizar de dónde provenía la voz. Tras un rato de escudriñar entre las sombras, percibió la silueta del diván y la silueta humana recostada en él. Ésta cambió de posición y se oyó como algo resonaba metálicamente.
La diosa caminó con paso sinuoso hasta el pequeño círculo de luz que dejaban las antorchas. Conforme la luz la fue cubriendo se fue revelando ante Dohko.
Usaba un peplo negro como las tinieblas del Tártaro y adornaba sus pequeños pies con sandalias de cuero del mismo color. Sus brazos, cuello y cabeza eran ceñidos por joyas de oro, el metal de los reyes. Su rostro conservaba algo de la inocencia de una niña, pero con el gesto regio de una reina en sus grandes ojos castaños. Los cabellos eran de un color chocolate oscuro y los llevaba sueltos sobre los hombros con gracia y belleza. En su mano sostenía un báculo negro coronado por dos serpientes con las colas entrelazadas y las cabezas en torno a un gran rubí. Una versión más ostentosa del caduceo que llevaban la hija de Taumante y el hijo de Maya.
El chino se inclinó, respetuoso, ante la hija de Deméter.
-Mi señora Perséfone. Es un placer volver a verla. "Estas cosas solo me pasan a mí", pensó.
La emperatriz del Inframundo se rió.
-No me mientas, Libra. Se te ve en la cara.
-Lo siento, dijo, sin quitarle la vista de encima a aquella suerte de caduceo, con aprehensión.
La diosa se dio cuenta.
-¿Te gusta?, dijo, mientras adelantaba el brazo para que lo viera mejor.-Fue un regalo de mi querido Hades.
-Ya veo. ¿Por eso tiene propiedades similares a la espada de Hades?
-Así es. Solo que mientras la espada solo tiene ése efecto en el santo de Pegaso, mi báculo lo tiene con cualquiera.
-Supongo que Milo debe saberlo mejor que nadie, masculló Dohko con censura.
Ella taconeó el suelo.
-Oh, el pequeño tigre tiene garras. Si es tu intención afearme por lo ocurrido hace un año en el Santuario, puedes ahorrártelo. Aprendí mi lección.
El séptimo guardián arqueó una ceja.
-Sí. Aprendí mi lección, reiteró ella.- ¿Sabías que todo había sido plan de mi querida madrastra?, ironizó.
Él levantó la cabeza con sobresalto.
-¿Cómo dice?, se sorprendió.
-Pues sí. Usó mi dolor y mi indignación para con el proceder de mi hermana y el amor que le tengo a mi marido para manipularme y hacerme creer que matar a Athena era lo mejor para Hades. Ella fue la que le sugirió a Ártemis sobre el Paladio y la que me convenció que dañándolos a ustedes era la mejor manera de desmoralizar a Palas. Sucedió justo lo contrario. Y logró que me cegara...que me cegara tanto que ni siquiera fui capaz de conmoverme ante el sufrimiento de mi marido hasta el punto de provocar que él mismo me sellara, una lágrima se deslizó por su mejilla, al recordar el sufrimiento que le había causado-Mi pobre Aidoneo...
-Creí que el ánfora en la que estabais sellada la tenía Poseidón, comentó el santo, profundamente impresionado por lo que acababa de escuchar.
-Sí, la tenía él. Pero Hades se la pidió.
-¿Y con qué condición fuisteis liberada? Porque no creo que hubiera sido así como así, puntualizó.
-Tienes razón, no fue así como así. Realmente no hubo necesidad de condición alguna. No me interesa vengarme de Palas por lo que me hizo. Más bien, me siento en deuda con ella porque nunca desistió de hacerme cambiar de parecer. Me arrepentí muy pronto de haberle causado ése daño. Especialmente al santo de Escorpio. No quiero ni pensar en lo que hubiera pasado si el plenilunio no hubiera estado tan cerca.
-¿Entonces?, expresó él, con curiosidad.
-Fue por mi esposo. Por Hades. Cuando fui liberada pude escuchar testimonios de lo mucho que había sufrido por el solo hecho de hacer aquello. Para mí es más importante él que cualquier otra cosa.
El santo de Libra se sintió conmovido. Se preguntó si Hera, con sus acostumbrados alardes de orgullo, le habría dicho algo al santo de Tauro. Se anotó preguntárselo.
-Bueno, pero ya eso pasó. Lamento si la habéis pasado mal por nuestra culpa. Algunos de mis camaradas pueden ser unos bocazas. Pero lo vamos a arreglar. Ya lo hablamos.
-Así lo espero. O les caerá una buena. Sabía que Géminis era insolente, pero no creí que tratara de enfrentar a Ares de esa manera. Ni mucho menos hacerle eso a Athena.
-Mis disculpas, se excusó, avergonzado.
-Eso díselo a Palas.
-Lo tengo claro, replicó.-Espero que con esto se termine todo. No me gustaría tener más problemas con el Olimpo.
-Eres prudente, Dohko. Los años han forjado sabiduría en tí. ¿Tus compañeros no buscan tu consejo?
-No mucho, mi señora. Pasé mucho tiempo alejado del Santuario, por lo que para muchos soy un extraño. Prefieren confiar en Saga, pese a que ya está demostrado que el juicio de Géminis no es el mejor, suspiró.-De vez en cuando le da por dar buenos consejos, sin embargo.
-Dime una cosa, ¿qué puedes decirme acerca de Aiolos?
-¿Aiolos?, se sorprendió Dohko.- ¿Por qué quiere saber acerca de Aiolos?
-Para mi hermana es como su nuevo Odiseo. Y creo conocer bien a mi padre como para saber que tiene demasiado interés en conocerlo, y eso resulta sospechoso, dijo, caminando en círculo alrededor de él.
El chino no pudo evitarlo. Empezó a reírse a mandíbula batiente.
-¿Qué?, se confundió la diosa, algo molesta.- ¿Acaso dije algo gracioso?
-No, no. Es solo que... ¿entonces vuestro padre está interesado en Aiolos?, dijo, dispuesto a sacar en claro algo que arrojara luz sobre el comportamiento de Sagitario.
-Mucho, afirmó ella.-Me gustaría decir que es en virtud a lo que hizo por Palas hace años, pero parece que Afrodita ha estado jugando con él otra vez.
Dohko parpadeó.
-¿Y por qué Aiolos? ¿Por qué no Camus? Teniendo en cuenta que él es guardado por la constelación de Acuario...
-Eso no lo sé. Aunque hubiera sido lo obvio, mi padre insistió en ser el que hablara con Aiolos.
-Claro, por eso está tan nervioso. Quizás presiente que podría hacer algo más que hablar. Y el hecho de que fuera Zeus el que haya empujado a la señorita a planear esto, creo que lo empeoró.
-No debe de preocuparse. Mi padre puede ser muy meloso cuando le conviene. No creo que le pase nada que no quiera. Y desde luego que no querrá quedar mal con Athena ultrajando a alguno de sus guerreros, resopló.-Ventajas de ser la luz de los ojos de papi. A Apolo también lo consiente demasiado. ¿Pero porqué estás preocupado? Ya está grandecito como para cuidarse solo, ¿no crees?
El pequeño tigre sonrió nerviosamente, mientras se pasaba la mano por la nuca.
-Sucede que Shion los cuida como si fueran sus propios hijos y nunca les quita un ojo de encima. Eso no es de extrañar, puesto que él fue el que los crio. En especial a Mu. Y ahora, como no puede estar las veinticuatro horas vigilándolos, me toca a mí hacerlo y darle cuentas.
-Eres como el niñero, entonces.
-Así es. El problema es que si les pasa algo, a mí es al que va a arrollar el carnero, no a ellos. Bueno...también a ellos, pero más a mí, por ser "el viejo"
-Supongo que estás preocupado por el cordero entonces, ¿o me equivoco?, expresó con picardía.
Él se encogió de hombros.
-¿Por Apolo? Meh, pues me enteré hasta hoy y según, no parece muy estresado con el asunto.
-¿No que ya lo saben todos? De éste lado ya se dio cuenta todo el mundo, porque Afrodita regañó a Eros por asaetear a Febo otra vez. Y si algo no resultara podría haber sido peligroso. Además, el mismo Loxias anda de un humor sospechoso.
-Sucede que Mu es muy reservado. No le dijo a nadie, en parte porque le daba vergüenza y pensaba que no era correcto. Nos hemos ido dando cuenta poco a poco, creo que todavía hay algunos que no se han dado cuenta.
-¿Así que no quería, eh? Mi hermano es tenaz cuando se trata de cortejos. Y creo que ayuda que el capricho se haya vuelto un enamoramiento, de lo contrario no habría tenido la paciencia necesaria para cortejarlo.
-A mí lo que me alivia es que el enamorado sea el dios y no Mu.
-Oh, yo no lo aseguraría. Apolo sabe usar los recursos que tiene a la mano para enamorar. Solo piénsalo. Es el dios de la música y las artes. Y últimamente lo veo mucho en compañía de Erato, así que algo me dice que al santo de Aries le llegará una correspondencia muy especial, guiñó un ojo.
-Es que eso es precisamente lo que me da miedo. Si a Apolo se le pasa el enamoramiento nada le impediría irse así no más. Y Mu es tan sensible...
-Dicen las malas lenguas que lo obligó a jurar que no lo dejaría tirado así nomás. Así que podría no ser mucho el problema. El joven Mu es inteligente.
Dohko suspiró, aliviado.
-Y dime..., preguntó Kore,-¿A qué vienen tantos insultos contra los dioses? No creo que lo hayan pasado tan mal con mi tío o con mi marido, ¿o sí? Reconozco que yo si pude haber sido una espina en el costado.
-Me parece que se han terminado de tomar personal lo que ha venido sucediendo desde la era del mito, con otros santos. De otra manera no me lo explico. Algunos son insolentes por naturaleza, pero no hasta ése punto. Creo que se refieren al hecho de que no nos dejan en paz.
-Es interesante, porque no se están refrenando ni frente a Athena, lo cual me impresiona. Pero imagino que ya que hablaron con ella, ya las aguas están calmadas, ¿o no?, expresó la reina del Inframundo.
-Así lo espero, de lo contrario nos irá mal. La verdad es que nunca me esperé algo así de Saga.
-Ése joven tiene un comportamiento muy peculiar, debo admitir. Me recordó a mi hermano.
Dohko gimió, mortificado.
-El problema de Saga es que se olvida que ya no puede mandar como antes. Y que no quiere admitir que se parece a Ares en más de un sentido. Tal vez si lo admitiera no hubiera tanto problema.
-Saga es griego, querido Dohko. En sus venas ha de correr la herencia de sus antepasados de alguna forma. Y los antiguos griegos no le rendían mucho culto a Ares que digamos. Talvez por eso siente que no le debe respeto alguno.
-¿Cómo se vivió esto aquí? Imagino que no muy bien. Shion me dijo que fue un escándalo. Aquí arriba debió pasar algo similar.
-Fue divertido ver a Ares tan enfurecido y que, por una vez, Palas estuviera tan enojada como él. Lo gracioso fue cuando Hera se puso de parte de su hijo y dijo que Athena se lo merecía por malcriada. Porque ni ella lo quiere. Pero se salvaron de una buena, eso se los digo.
-¿Qué puede ser peor que esto? Algunos están realmente estresados.
-Que el Cronión le ordenó a Loxias castigarlos con la peste. Y ya sabes como son las pestes de Apolo. Solo él puede eliminarlas. Y solo si le da la gana o se lo ordena alguno de sus padres, los únicos a los que les hace caso. Y Leto es muy ajena a los problemas de los mortales.
Dohko tragó en seco.
-Entonces, a Athena se le ocurrió que quizás si nos conocían más de cerca dejarían de quejarse y de culparnos de sus desgracias. Nosotros no somos tan diferentes, Dohko de Libra. También sentimos. No somos del todo impasibles. La diferencia es que no estamos sujetos a la moral como ustedes. Pero eso no quiera decir que nos importe un carajo cuando cometen hybris. Se les ha dicho muchas veces. Y Hades lo dejó bien claro cuando estuvo en el Santuario ocupando el lugar de Shion, si no me equivoco.
-Así fue. Aunque estuvieron bastante calmados por un tiempo, las cosas se fueron desmadrando progresivamente. Pero bueno, ya con esto se calman sí o sí. Ya la amenaza que se les dio es demasiado grave.
-Eso espero. Es una suerte para Shion contar contigo, Dohko.
Él sonrió cándidamente.
-Es gracias a la señorita Athena. Si ella no me hubiera otorgado el don del Misophetamenos, yo no habría podido vivir lo suficiente…, su rostro se ensombreció de repente.
-¿Sucede algo?
-Con el deber viene el sacrificio. Y Shion y yo debimos sacrificar nuestra amistad por la misión que nos fue encomendada. Estuvimos doscientos años separados. Y cuando por fin volvimos a reunirnos…Fue por muy poco tiempo.
La diosa apartó el báculo y posó la blanca mano en el hombro del santo de Libra.
-Pero ahora estáis juntos y eso es lo que importa. Estoy segura de que Shion también lo piensa así.
-¿Usted lo cree?
-Por supuesto. Entiendo lo que sientes, yo debo estar seis meses separada de mi marido y me duele mucho. Sobre todo por mi madre, que nunca ha aprendido a dejar de ser sobreprotectora, resopló.-Pero no hay mal que dure cien años, ¿sabes?
-Sí, mi señora. Lo entiendo. Agradezco esta segunda oportunidad de vivir que se me ha dado. Aunque sea como niñero de mis compañeros, ironizó.
La fresca risa de la diosa se escuchó en el ambiente.
-Eres sabio, Dohko. Sabes tu lugar y eso está bien. No está mal que uno de los santos de oro sea como tú.
Él inclinó la cabeza.
-Gracias por el cumplido, mi señora.
-No te preocupes más. Verás cómo todo mejorará después de esto, le aseguró ella.
-Pues tiene que…Si no….
-Si no, Athena los dejará. Y eso no les conviene.
-Es nuestro propósito, señora.
-Lo sé. Pero me parece que ahora deberán dejar que ella los cuide a ustedes. Ya ven lo que pasa cuando le desobedecen.
-Me consta. Y se los advertí. Pero bueno, ahora solo les queda afrontarlo. Aunque ya casi pasa todo. Ya ha pasado una semana exactamente. Solo cuatro días más y podremos volver a casa.
-Transmítele mis sinceras disculpas a tus compañeros. Y perdona por las granadas. Espero que no te quede hematoma.
-Descuide, ya pasó todo. ¿Puedo haceros una última pregunta?
-Dime, Dohko.
-Estamos en verano, ¿no? ¿No deberíais vestir colores más cálidos cuando estáis aquí arriba?
Ella sonrió.
-En teoría. Pero mi corazón le pertenece al Inframundo desde que Hades me llevó con él hace ya tanto tiempo. Yo quisiera estar con él todo el año, pero no hay modo de que mi madre ceda. Así que debo estar aquí medio año y usar esos colores horribles. Pero colé éste y me lo pongo a menudo, dijo, acariciando el peplo. Me hace sentir cerca de casa.
-Entiendo. Fue un placer volver a verla, mi señora, repuso, mientras se inclinaba.
-Ahora sí lo dices en serio, ¿eh? Está bien, puedes marcharte.
El santo dorado se retiró a buen paso.
"Quizás hemos juzgado mal a un par de dioses", pensó mientras bajaba tranquilamente. Una granada cayó del cielo y se estrelló sobre su cabeza.
-Auch. Aún así tiene algo de niña. Hades es afortunado, se dijo mientras se sobaba la cabeza con una mano y mordía la fruta que sostenía con la otra
Casi como respondiendo a su pensamiento, creyó oír una risa cantarina.
-Sí. Una reina con corazón de muchacha, confirmó.
¿Por qué Perséfone y Libra?
Para variar, fue otro de los que se me quedó sin pareja. El regente de Libra es Venus, pero a Afrodita la voy a usar con otro ;)
También estaba pensando en un dios que representara éste asuntito del equilibrio que identifica a Libra y la primera que me vino a la cabeza además de Hades, fue la misma Perséfone.
Antes de que Hades la raptara y se la llevara al Inframundo ella era conocida como la diosa de la primavera. Luego se convirtió en la reina del Inframundo, pero debiendo regresar cada seis meses para que su madre no hiciera un berrinche y matara de hambre a toda la humanidad (Pinche Deméter, más sobreprotectora no se puede)
Cuando Hades la subió a su carro se escuchó el alarido, y no se pudo saber jamás si Perséfone gritó de terror o fue una exclamación de asombro y reconocimiento, de aceptación al amado. Virgilio nos cuenta que Perséfone sentía el "funesto deseo" de ser raptada por el dios, y se ligó en un pacto de amor. Se mostró y entregó a Hades porque reconoció pertenecerle. De esta manera pasó el umbral de los vivos. En otras palabras, se sintió la más feliz de las mujeres cuando Hades la subió a su carro.
Una mujer viva pasaría a ser la reina de los muertos, esposa de un dios enamorado. En tanto Zeus siempre suele abandonar a sus amantes, Hades, por el contrario, desposó a Perséfone. Eros ha hecho su ingreso triunfal al mundo de los muertos. El inframundo ya no será el mismo. Afrodita cumplió su cometido. Nunca lo odió. Al contrario, llegó a amarlo con el tiempo. Una interpretación del mito dice que el rapto fue un teatro de ambos para despistar a Deméter, que nunca la hubiera dejado irse por las buenas.
Deméter entendió ése grito como de terror y corrió a buscar a su hija. Cuando Helios le dijo que Hades la había raptado, fue donde Zeus a pedirle que exigiera la devolución de la joven. El dios le contestó que Hades le había pedido la mano de la muchacha en matrimonio y que él, como su padre, se la había concedido.
Horrorizada y herida, la diosa huyó del Olimpo, dejó de consumir ambrosía y vagó un tiempo por entre los mortales olvidando sus deberes como diosa. Como consecuencia, las cosechas se marchitaron o no retoñaban, amenazando a los seres vivos con morir de inanición y rompiendo el equilibrio cósmico.
Cuando Zeus vio esto, mandó a Hermes al Inframundo a traer a Perséfone. Pero ella ya había consumido alimentos de ése lugar, haciendo su vuelta imposible. Seis semillas de granada habían bastado. Por eso la granada se le consagra a Perséfone como un símbolo del amor entre ella y Hades.
Viendo esto, Zeus decretó lo que ya sabemos: Ella pasaría seis meses con su madre en el Olimpo, y otros seis en el Inframundo con su esposo. Con la vuelta de la joven a la superficie volvió el equilibrio al mundo y cuando ella se va se vuelve a romper.
Por eso la escogí como pareja de Dohko. En sí, son elucubraciones mías, espero que se entienda, creo que quedó muy rebuscado.
Prototípicamente, Perséfone no es una diosa olímpica. Pero Hestia tampoco xD Hay varios criterios para clasificarlos como tales, la más común es que vivían ahí. Por eso se excluye a Hades. Pero según ese criterio se debería quitar también a Poseidón, cuyo hogar se supone que estaba en el Mediterráneo, a Hefestos que pasaba la mayor parte del tiempo en su fragua en Lemnos o a Apolo, que no solía dejar el monte Helicón donde pasaba el tiempo con las musas, o si no estaba en su oráculo en Delfos. Incluso a Ares, que prefería estar en Tracia.
Pero también los doce olímpicos no son doce. Son más. El panteón principal representa todos los ámbitos de la vida del ser humano. Durante los rituales funerarios, no se le rinde culto solo a Hades, sino a todas las deidades ctónicas. Como esposa de Hades, Perséfone es una diosa infernal. Su mismo nombre significa "la que lleva la muerte" Y en todos los mitos en los que se la menciona con excepción de su rapto, se la presenta como reina del Inframundo.
"Cronión" Epíteto de Zeus. Significa "el amontonador de nubes"
"Aidoneo" (Epíteto del dios Hades de etimología desconocida. Es llamado así en el himno homérico a Deméter)
Apolo era conocido como "Musageta" esto es "jefe de las musas" porque ellas inspiraban las nueve artes de las que era patrón el dios. Solía acompañarlas a menudo y tuvo hijos con Clío, Calíope y Terpsícore. Erato es la musa de la elegía o poesía amatoria ;)
El próximo es el bicho :3
Dale con las locuras de Shaina xDD
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