Novena entrega.
Advertencia: Como ya les dije anteriormente, este fic iba a ser de un contenido más "adulto", por lo tanto contiene temáticas más adultas, léase gore, shonen ai y yaoi.
Aquí viene el yaoi XDDD
Traté de hacerlo lo menos explícito posible, no me gustan las guarradas. Así que traté de usar eufemismos, sinónimos y metáforas, en vez de las palabras directas.
Mejor lo leen cuando tengan mucho tiempo y no haya nadie alrededor (?)
Tοξότης: Ζεύς
-AAAAAH!
El santo de Capricornio se despertó sobresaltado. Apartó las cobijas de un puntapié y abrió las cortinas.
-¡Aiolos! ¡Con un demonio y la puta que te parió! ¡Déjame dormir, coño! ¡¿Ahora qué?!
El santo de Sagitario sonrió, como disculpa.
-Lo siento. Es que...no dejo de soñarme cosas.
-Eres un crío, reprobó el español.-Cualquiera que te oiga te vas a entrevistar con el Coco.
-Es que...me temo que no vaya a ser solo hablar.
-¿Y qué importa? ¿Cuántas personas crees que se pueden jactar de tener a un dios olímpico tan de cerca?
-Me van a violar, se quejó el de Sagitario.
-Oh, ya cállate. Ni que fuera tan malo. Eres un hombre adulto, no un crío imberbe y virgen. Ya duérmete de una vez. Y como vuelvas a gritar te corto las pelotas, lo amenazó.
El sagitariano suspiró. Por supuesto que el asunto que lo preocupaba, Shura no iba a poder entenderlo, porque no le estaba contando todo.
Flashback
Se despertó jadeando como por enésima vez. Descorrió las cortinas y espió con cuidado, para checar no haber despertado a su compañero. Bajó de la cama y se enjuagó la cara en el lavamanos.
Salió del cuarto y se quedó unos segundos en el pasillo. La puerta del cuarto de Afrodita y Death Mask estaba entreabierta y debajo de la puerta del cuarto de Camus y Milo se colaba un haz de luz.
-Al menos no soy el único despierto.
Salió del palacete y subió hasta el prado donde el dios del Sol solía apacentar a sus rebaños en el día.
Se sentó en la hierba y levantó la vista hacia el cielo. El firmamento lucía mucho más despejado allá arriba y las estrellas brillaban con muchísima claridad.
-, ¡Hola!, se oyó una voz a su izquierda, sobresaltándolo. Volvió la vista en la dirección indicada y se encontró con un joven más o menos como de su edad mirándolo con curiosidad. Llevaba los brazos adornados de oro.
-Hola, contestó con desánimo.
El otro se sentó a su lado en el suelo.
-Nunca te había visto por aquí. ¿Acaso te ha traído algún dios?
-Podría decirse. Soy Aiolos de Sagitario, uno de los santos de Athena.
El otro joven lo miró de hito en hito.
-¡Así que tú eres el famoso Aiolos! Es un placer conocerte.
Al griego no le hizo gracia aquello de "famoso"
-¿Qué quieres decir?
-Todos saben cómo la salvaste de ser asesinada, hace años. Hay quiénes te admiran aquí por hacerlo, sacrificando tu vida por salvar la suya.
Él sonrió débilmente.
-Debí hacerlo. Es mi deber. Me alegra haber podido salvarla. Mi vida no vale tanto como la suya. Por cierto, ¿quién eres?
-¡Oh, es cierto! ¡Qué descortés de mi parte! Yo soy el príncipe Ganímedes, el copero de Zeus.
Aiolos empalideció mientras sentía que se lo tragaba el Hades.
-Mucho gusto, murmuró débilmente.-
-Te noto algo desanimado. ¿Te pasa algo?
-No es nada, mintió.
-¿Acaso te tiene preocupado lo del sorteo? No te preocupes, no se atreverá a hacer nada que contraríe a Athena.
-Pero igual, no tiene que importarle lo que piense alguien, ¿no?
-Tranquilo. Mira, a mí me pasó peor, me raptó un águila. Y después todo fue sin ceremonias. No puede ser peor que eso. Entiendo cómo te sientes, pero no te estreses antes de tiempo, dijo el príncipe troyano, comprensivo.
-Es muy fácil para tí decirlo.
-Solo te lo advierto, si te resistes será peor. Pero ya verás como no será del todo malo.
-Si tú lo dices. ¿Pero tan seguro estás que va a pasar algo más?
-Lo conozco lo suficiente. Por cierto, ¿de dónde eres? Sé que ciertas cosas pueden ser difíciles de manejar para extranjeros.
El hermano de Aiolia se sonrojó.
-Soy griego, admitió.
El otro parpadeó, perplejo.
-Entonces lo entiendes, ¿no? El amor entre hombres. Creí que tu caso sería como el del joven amante del soberano Apolo. Creo que por no ser de aquí no encajó muy bien los avances del dios. Pero tú eres heleno, tú deberías entenderlo.
-Quizás lo entiendo demasiado bien, y por eso me da miedo, manifestó.
Flashback
Después de una noche de mal dormir, se levantó, sintiendo como si no hubiera dormido nada. Cuando vio a Shura durmiendo tan plácidamente, sintió rabia.
-Cabra loca, se quejó.-Como a él no se lo va a cargar el muerto, no dice nada.
Tomó una ducha como de una hora, o mejor dicho, solo dejó que el agua fría le cayera encima, dejando la mente en blanco.
El portazo lo sacó de su ensimismamiento. Una mano cerró la ducha y sintió que la toalla le azotaba las posaderas.
-¡Ay! ¡SHURA!
-¿Qué querías, pescar una pulmonía? Es antierótico que te follen con un resfriado, idiota. Hala, ya deja de retrasarlo, zanjó el español.
-Como a tí no te pasa eso...
-Yo voy a tener que aguantar al granuja de la familia. No te atrevas a compararlo. Sé hombre y dale el trasero a Zeus. No puede ser tan malo, si Mu se fue con Apolo.
-Apolo no es Zeus.
Capricornio rodó los ojos.
-Bueno ya, no seas tan llorón. Independientemente de que vaya a pasarte algo, seguro que también quiere hablar de lo sucedido en el Santuario. No puedes dejarlo plantado.
El santo de Sagitario suspiró y salió de la ducha.
-Mamitas, susurró el español despectivamente, cerrando la puerta detrás de sí. Cuando salió del baño, ya su compañero no estaba.
Aiolos bajó a desayunar con el estómago revuelto. Cuando llegó a la mesa, se encontró con su hermano devorando a cuatro carrillos. Le desvió la cuchara y Aiolia casi se rompe los dientes al cerrar la mandíbula.
-¡Ay! ¡Hermano!
-Escúchame bien, Aiolia. ¿Le dijiste algo a Shura acerca de mí?
-No, pero Ártemis le dijo algo a Death. Y ya sabes cómo es Death con Shura y Afrodita.
-Death Mask...Con razón, ése españolete se ha estado burlando de mí, el muy infeliz.
-Aiolos, tú tampoco te has esforzado en ocultar que estás nervioso, hermano. Se encogió cuando vio a Aiolos levantar la mano.
-¡Aiolia!
-¡Pero es verdad!, protestó.-Estás como la liebre que ve venir al águila de repente.
-¡No me hables de águilas!, protestó el mayor de vuelta.
-No puede ser tan malo.
-¡¿Por qué todo el mundo dice eso?! , gimió, exasperado.
-¿Tal vez porque es verdad? Oh, vamos, seguro que lo entiendes, añadió, viendo al otro hacer un mohín de disgusto.
-Lo entiendo demasiado bien, ése es el problema.
-Ahora es que no te hace nada de índole sexual, y tú aquí, preocupándote.
Los nervios del sagitariano se desbordaron y le arreó un golpe a su hermano en la cabeza.
-¡AY! ¡Aiolos! Pensándolo bien, ojalá te den, a ver sí se te quita ése mal humor, gruñó, cogiendo el plato y levantándose de la mesa mientras se sobaba la cabeza.
-No...Aiolia...yo...no quise...vuelve aquí...lo siento...
El santo de Leo le sacó el dedo corazón en respuesta.
Aiolos gruñó, exasperado. Cogió un puñado de fresas de una fuente cercana y se fue afuera.
Encontró al santo de Virgo haciendo su yoga matutino.
-Buenos días, Shaka.
-Hola, Aiolos. Frunció el ceño al sentir el cosmos perturbado de su compañero.- ¿Hay algo que te moleste?
El griego resopló.
-No es nada. Solo estoy algo nervioso.
-Entiendo. Buena suerte, le deseó.
Aiolos le agradeció al cielo que Shaka no fuera un entrometido. Pero su suerte se torció cuando llegó a la verja.
-¡Oye, Aiolos! ¿Te presto lubricante?, se burló el santo de Cáncer.
-¡Death Mask! ¡Cállate!, chilló, furioso.- ¡Por tu culpa he tenido que aguantarme las burlas de Shura!
-A mí no me culpes, yo no tengo control sobre lo que hace la cabra apestosa, se escasqueó.
-Tú fuiste el que le dijo. Eso basta.
-Talvez si te lo tomaras con más naturalidad, no pasaría nada. Pero estás más nervioso que un becerro a punto de ser sacrificado, y eso es muy divertido
-¡Para tí, jaiba psicópata!
-Uy, estamos sensibles hoy. Quizás necesitas que papá Zeus te folle para que se te bajen las hormonas, mamacita.
-¡DEATH MASK! ¡Eres un guarro!, dijo mientras daba la vuelta y se iba, pisando fuerte.
La estruendosa risa del cuarto guardián le puso los pelos de punta.
-Hijo de puta, gruñó, mientras iba subiendo.- ¿Quién se cree? Maldito cangrejo...
A los minutos, oyó un chillido y un batir de alas y sintió que alguien le quitaba el cintillo que llevaba en la frente. Automáticamente, se llevó la mano a la frente mientras levantaba la vista hacia el cielo, alcanzando a ver a una majestuosa águila. El ave llevaba el cintillo entre las garras.
Puso los brazos en jarras.
-¡Perfecto! ¡Simplemente, perfecto!
Ralentizó el paso lo más que pudo. Cuando llegó frente a la puerta, sintió como si lo fueran a ejecutar. Abrir aquella puerta era para él como la guillotina que iba a caer sobre su cabeza.
Tocó la puerta, casi sin hacer ruido.
-¡Adelante!, se oyó una voz masculina.
"Ahora sí que me lleva Hades" pensó, mientras empujaba la puerta, tragando saliva.
Cuando puso un pie en la estancia, estaba muy iluminada, por lo que sus ojos se posaron sin posibilidad de error en el dios, que estaba sentado en un trono de oro en el centro de la habitación.
Era físicamente parecido a su hermano Hades, con la diferencia de que sus cabellos eran de un rubio platinado casi blanco y sus ojos eran como misteriosas perlas de color gris. Su frente era ceñida por una pesada tiara de oro. También sus muñecas brillaban con el fulgor del metal de los reyes. Su cuerpo era cubierto por una túnica que le cubría hasta los pies, y su mano derecha sostenía un áureo cetro, símbolo de su autoridad entre los inmortales.
Aiolos tuvo la sensación de que el ambiente se volvía cargado, como el cielo plomizo antes de una tormenta. Fijó sus ojos en los del dios y se sintió sobrecogido ante lo que se podía percibir de ella: Un conocimiento y una autoridad demasiado grandes para ser asimilados por un ser humano con apenas unos años de existencia. Bajó la mirada y sus ojos se posaron en la mano izquierda de la deidad casi automáticamente. Como casi lo había esperado, su cintillo estaba enredado entre aquellos dedos.
-Así que tú eres Aiolos de Sagitario, rompió el silencio el Crónida.-Es un placer conocerte al fin.
El griego sintió como si una descarga eléctrica le recorriera la columna vertebral y lo hiciera inclinarse profundamente. Sus labios se despegaron por fin.
-Es un inmenso honor estar frente a vos, señor, articuló con cierta torpeza.
Zeus examinó al joven frente a sí con atención. Le gustaba lo que sus ojos percibían. El muchacho, aunque probablemente ya no fuera tan joven, se veía deliciosamente vulnerable. Era casi como si el cloth se lo tragara por quedarle demasiado grande.
El sagitariano sintió aquel atento escrutinio y sus nervios aumentaron considerablemente.
-Te agradezco lo que hiciste por mi hija hace trece años. No muchos habrían sacrificado su propia vida a cambio de la suya.
-No...fue nada. Es mi deber como santo protegerla, aún a costa de mi vida, dijo.
-Entiendo su recelo hacia ciertos dioses, ¿pero de verdad tenían que llegar al hybris?
-No, no, se apresuró a justificar.-Por supuesto que no. A veces no entiendo a mis compañeros, en verdad. Creo que esta vez se les fue la mano, y estas son las consecuencias de esa actitud. Pero ya aprendimos, se apresuró a añadir.
-¿Eres padre, Aiolos?
-No señor. Pero espero serlo algún día, murmuró.
-¿Sabes lo que es para un padre que se insulte a sus hijos? ¿Que se insulte a la hija que más quiere y contemplar como ella lo deja pasar? ¿Qué se insulte a su esposa, o a sus hermanos? Yo intervine porque Hera ya estaba hablando de disciplinarlos a su manera. Y sabes cómo es que ella castiga a la gente que no le agrada. De cierta manera me forzó a intervenir antes de tiempo. Pero tampoco iba a permitir que Athena siguiera escudándolos, y la única solución era forzarla a volver al Olimpo. Aunque la niña me echó a perder el plan de cierta manera
-Entiendo, señor, musitó, con la mirada baja.
-Mírame a los ojos, Aiolos, exigió.-Me gusta mirar a la cara de mis interlocutores.
El hermano de Aiolia tragó saliva y desvió la mirada. De repente sintió el cetro en la barbilla, enderezando su cabeza. Levantó los ojos por fin para encontrarse con el semblante severo del dios. La presión del cetro se desvaneció.
-Así está mejor. Ahora ven aquí.
Aquella orden disparó todas las alarmas del mortal. Fijó los ojos en los orbes grises del padre de los dioses y le pareció ver la influencia de Afrodita en ellos. Pero obedeció y se acercó.
"Seré el hazmerreír del Santuario por meses", pensó. Por un momento lamentó la ausencia del santo de Aries, ya que así no podía consultarle nada.
De repente, sintió que el cloth cimbraba, mientras un poderoso cosmos le recorría el cuerpo, como reconociéndolo.
-Quítate el cloth. La orden sonó seca y demandante.
Aiolos suspiró.
"Aquí vamos", pensó con resignación, mientras se desprendía de las hombreras.
Minutos después, todas las piezas yacían desmontadas a sus pies. Sintió la mirada deseosa del menor de los olímpicos primordiales, que casi lo impelía a acercarse aún más. Casi sin pensarlo, sus pies se movieron solos hasta quedar casi a un palmo del dios. Éste alargó la mano con la que sujetaba el cintillo y lo jaló hasta dejarlo a unos centímetros de su propio rostro.
-No te preocupes. No te haré ningún daño, casi que ronroneó.-Solo quiero conocerte un poco. No tiene por qué ser una mala experiencia. Tómalo como un agradecimiento por lo que hiciste por Athena.
El santo de Sagitario casi que sintió la tensión sexual en su cuerpo como una ola profunda y devastadora. Aunque seguía desagradándole sobremanera la idea, un rincón de su inconsciente muy en el fondo, esperaba aquello con ansias. Con la poca voluntad que le quedaba, intentó una última oposición.
-Pero... ¿vuestra esposa no la tomará contra mí? Sé cómo se pone cuando le sois infiel.
-No te preocupes por Hera, susurró de manera insinuante,-no creo que se moleste. Tú no puedes darme hijos. Lo más que puede hacer es volver a acusarme de "pederasta" como aquella vez con Ganímedes.
-Hablando de Ganímedes...
-Sí, me contó que se encontró contigo hace un par de noches. Tengo buen gusto, ¿no lo crees?
Aiolos sonrió nerviosamente y prefirió eludir la pregunta con otra.
-Señor, ¿podríais devolverme el cintillo?
-¿Lo quieres?, expresó jugueteando con la cinta roja alrededor de sus manos.-Pues ven por él, añadió, retador.
Aiolos suspiró y se acercó más. Enredó su mano en la del padre de Athena, tratando de quitarle la cinta, sin tener que pasar a mayores. Oyó el suave tintineo del báculo al ser posado en el suelo con suavidad, ocultando la intención detrás de la acción. A continuación, sintió sus pantalones deslizarse por entre sus piernas con rapidez.
-¡¿Pero qué...?!, se desconcertó, levantando la mirada hasta posarla en la de Zeus. Aquella mirada gris tenía un tinte juguetón.
-Déjate amar, Aiolos. O lo haré por la fuerza, porque de verdad te deseo demasiado.
El joven tragó saliva. Lo pensó una milésima de segundo. Y cedió.
Asintió con la cabeza, sintiendo una extraña mezcla de humillación y placer, todo de una vez. Inmediatamente, el dios se levantó y se despojó de la túnica con rapidez, quedando desnudo delante del joven.
[CENSURADO]
El griego, por su parte, mantenía los ojos bien abiertos, aún tratando de asimilar todo el placer que acaba de sentir. Su cuerpo, todavía sensible se estremeció ante el simple roce de los pezones de ambos y gimió. El corazón le dolía en el pecho, de lo rápido que bombeaba la sangre por todo su cuerpo. Sentía una debilidad extrañamente relajante que se apoderaba de todos sus sentidos. Hizo ademán de levantarse y se dio cuenta que el dios se había dormido sobre su pecho, seguramente agotado tras la intensa actividad física y las abrumadoras emociones experimentadas.
"Parece que tenían razón", pensó,-"No fue tan malo como me temía"
Cerró los ojos y se quedó dormido casi inmediatamente.
Despertó después de lo que le parecieron siglos y se levantó con cautela. Sintió algo en su cabeza y levantó la mano, topándose con la cinta en torno a su frente. Se enderezó con cuidado y miró a su alrededor, reconociendo el cuarto que compartía con Shura.
-¿Cómo llegué aquí?, se preguntó.
-Yo te traje, le contestó una voz que reconoció inmediatamente. Al querer sentarse, sintió dolor en su parte trasera.
-Cuidado, no te levantes, lo previno el dios, con una sonrisa.-Probablemente te duela y experimentes dificultad al caminar, pero eso es normal en estos casos. Lo siento si me dejé llevar demasiado.
-No fue del todo malo, admitió.-Pero ahora me duele. ¿Mis compañeros no notaron que me habéis traído?
-Hypnos me debía un favor, contestó Zeus, distraídamente.-Será mejor que descanses hoy.
-Está bien, lo haré. Señor, ¿puedo preguntar si esto ocasionará problemas con vuestra hija?
-En principio no, pues no te he lastimado. Pero hablaré con ella, de todas maneras. Y ustedes pórtense bien, chiquitos. Ya lo saben, replicó, mientras caminaba hacia el balcón con decisión.
Lo último que oyó el santo de Sagitario antes de dormirse de nuevo fue un poderoso aleteo.
¿Por qué Sagitario y Zeus?
Porque Júpiter es el regente de Sagitario :3 Chan chan :3
¿Qué tal les pareció?
No me maten, es la primera vez que escribo yaoi xDDD
La excusa de Zeus de "Tú no puedes darme hijos" por tonta que suene, tiene su razón de ser. En realidad, no se dice en el mito que Hera se enojara por causa de Ganímedes. Más bien, según Luciano de Samosata en su Diálogos de los Dioses, la diosa no se lo tomó tan mal como con otras, solo se limitó a reprocharle que anduviera de "pederasta" Mi teoría es que se enoja más con las mujeres porque tiene hijos con ellas y con ella no xDDDD
Hablando con una amiga, me dijo que el arquetipo Herático es bastante así. Las mujeres bajo ese arquetipo, se enojan más con "las otras" que con el marido por que en el marido ven una extensión de su poder (de hecho, ella cree que le tienen que hacer caso solo por ser la esposa de Zeus) y las perciben a ellas como una amenaza a su lugar como esposas. (Sin embargo, éste no es exactamente el caso de Hera, pues él la quiere y la cuida a su manera, y no pretende reemplazarla)
Así que en vez de recriminar al esposo, las hostigan a ellas, especialmente a los hijos si los hay. Para el valor que adquiere como esposa, no importa que haga su esposo, ella lo "perdonara" pero buscará chivo expiatorio en las mujeres que tientan a su marido. (Aunque exactamente no las persiguió a todas, pero sí a una mayoría)
Así que ya ven, no es tan tonto. Y ya que en otro fic puse su faceta de mediador, tocaba su faceta de "calenturiento" XDDDD
IMPORTANTE: Debido a que ya no se permite aquí contenido explícito, he censurado las escenas sexuales o de gore y por el estilo. Si quereís leer el capítulo íntegro, podéis ir a Archive of Your Own, donde los podeís leer tranquilos. Me encuentran como "AriesnoShaina"
El águila no es necesario explicar por qué xDDD
La próxima vez le toca a la cabra fea. Jesús, no sé qué voy a hacer con Shura ._.
¡Gracias por los comentarios!
¡Un beso grande!
