Último capítulo. Aconsejo leerlo y después de leer la explicación de los simbolismos usados, volver a leer para una mejor comprensión, a veces estas cosas son complicadas de explicar y/o asimilar a la primera. (La relectura es opcional)

Ιχθείς: Αφροδίτη

-¡Milo! ¡Suéltame!, protestó Camus.

-Sí, sí, ya lo sé. Ven, vamos.

El santo de Acuario se soltó de un tirón.

-¿Ya están todos aquí?, preguntó, mientras se sobaba la muñeca.

-Sí. Solo faltabas tú. Bueno, y Ares, que seguro hará su entrada triunfal cuando esté todo el mundo.

-Esperaba que no me retuviera demasiado. ¿Y Saga?

-Ahí está, más nervioso que una res en un templo. ¿Cómo te fue con el señor del océano?

-Bastante bien. ¿Hades no te dijo nada acerca de lo de Saga?

-No. Se limitó a hablar en general, ¿por qué?

-¿Y Zeus le habrá dicho algo a Aiolos?

-No parece, creo que también generalizó.

-Poseidón también generalizó. Se limitó a jalarme las orejas por lo de Hyoga.

-A mí también me parece que exageraste, cubo baboso.

-Lo único que dijo fue que Saga no podía dar por sentado que Ares se daría cuenta de que aquello lo dijo en broma.

-Pues más vale que no le vaya a decir ahora, o empeorará las cosas.

El salón del palacete estaba atestado de gente. Repartidos en los sillones y en las sillas, los santos dorados parecían aguardar algo. Las ninfas espiaban con cuidado detrás de la puerta.

-¿Dónde está Saga?, preguntó Camus, notando que no estaba cerca.

-Está afuera con Dohko. Se ha puesto nervioso de repente, informó Death Mask.

-A Mu no le gustará haberse perdido esto, comentó alguien.

-Oh, no te preocupes, contestó Aiolos.-Ya vuelve mañana, y como es, no creo que le moleste. Más bien dará gracias a Athena de habérselo perdido.

-Oye, Camus. ¿Ése caballo te trajo aquí?, comentó Shaka, señalando a Pegaso, al cual se veía a través de las puertas del jardín de atrás.

-Sí, él fue. Volar no es nada bueno. Creo que tengo el estómago revuelto, dijo llevándose una mano al vientre, sintiendo una incomodidad en la boca del estómago.

Los once restantes se enderezaron, intentando ver mejor al caballo.

-¿Ése es Pegaso?, comentó Shaka, incrédulo.

-Así es. Poseidón me dejó montarlo. Pero nunca más, comentó, con voz débil, sujetándose el estómago.

-Es mucho más guapo que Seiya, se burló el santo de Capricornio.

-¿No te ha tirado? Creí que ese caballo no se dejaba montar, comentó Afrodita.

-Ése era mi temor, pero al parecer, el caballo confía en mí. Y su padre me aseguró que no pasaría nada.

-Bueno, ahí va, comentó Aldebarán, mientras el caballo se ocultaba entre los olivos. Al mismo tiempo, los santos de Libra y Géminis entraron en la estancia. A Dohko una profunda arruga le hundía el entrecejo. Se sentó entre los dos hermanos sin decir ni una sola palabra. La palidez en el rostro de Saga lo hacía ver como un muñeco de cera. Se sentó en una silla que el santo de Cáncer corrió inmediatamente hasta el centro de la habitación, alejándolo de los demás.

-¿Pero qué haces?, protestó el griego.

-No quiero estar cerca de ti cuando te destripen, explicó el italiano, como si nada.

-¡Jaiba...!, empezó a decir. Se cortó al ver bajar a la diosa.

Aquella mañana se había puesto un simple peplo blanco y no se había adornado ni nada. La expresión circunspecta de su rostro dejaba mucho qué desear.

-¿Cómo te fue hoy, Camus?, vocalizó, ignorando a Saga.

-Muy bien, señorita. Vuestro tío fue muy amable.

-Me alegro, dijo, con tranquilidad.-Veo que te han traído.

-Sí, señorita. Aunque creo que prefiero caminar.

Ella asintió con una sonrisa.

Iris apareció de repente.

-Vuestro hermano ha llegado, mi señora, le indicó.

Ella se levantó con gracilidad. Les echó un vistazo a los santos dorados. Suspiró.

-Está bien, quédense aquí. Pero cállense, o dejaré que mi hermano se divierta con ustedes.

Dicho lo propio salió a recibir al dios de la guerra.

Éste la esperaba con impaciencia. Igual que su hermana, no había adornos en su persona, aparte del brazalete de bronce. La lanza se erguía orgullosa en su mano. Volvió la cabeza al oír a su hermana aproximarse.

-Bienvenido, Ares, saludó.

-Acabemos con esto, querida hermana. Aunque no quisiera saber nada más de ese impío al que llamas santo de Géminis. Pero ya que insistes...

Entraron despacio. Las oscuras cejas del Androfontes se plegaron sobre sus ojos al percibir los cosmos de los once dorados restantes.

-No me dijiste que esto iba a ser una asamblea completa, Palas, siseó.

-No quiero echarlos de aquí. Los conozco bien, y no les hará bien dejar solo a Saga. Pero ya me prometieron que se callarían. Y quizás debas dejar la lanza aquí, dijo, extendiendo la mano con gentileza. Él se la pasó sin una palabra.

Entraron en el salón, provocando que la conversación cesara al instante. Shaka, el más cercano al dios, se movió de lugar, nervioso. Milo y Aiolos se tensaron ligeramente, quizás recordando el anterior enfrentamiento con el dios. Éste arqueó la ceja mientras una leve sonrisa se insinuaba en sus labios.

-Dohko, llamó la diosa de la sabiduría.-Ven acá.

El santo de Libra se levantó al instante. Saludó a Ares con una leve inclinación de cabeza que fue correspondida.

-¿Sí, señorita?

-¿Hablaste con él?

-Sí, pero me temo que nada le quitará los nervios. Será mejor cortar por lo sano, recomendó.

-Entiendo, repuso ella.-Vuelve a tu sitio.- ¡Saga, ven acá!, ordenó, con un tono de voz más firme.

El santo de Libra se sentó, mientras la piel del griego palidecía aún más si cabía y se levantaba tambaleante. De alguna manera, el no ver la broncínea lanza en manos del dios lo tranquilizó un poco y se acercó, con el corazón latiéndole a mil por hora y oprimiéndole las vías respiratorias.

-¿Sí, señorita?, susurró con voz débil.

-Si no me equivoco, tienes algo que decirnos, ¿no es así?

El griego le dio una mirada a Ares, mientras asentía en silencio.

-¿Y eso sería?, lo guió la diosa, con gentileza.

El santo dorado le dirigió otra mirada al dios como si mirara una serpiente venenosa. Éste sonrió y volvió la mirada hacia el santo de Géminis.

-¿Qué tienes que decirnos, Saga?, ironizó.

El tercer guardián tragó saliva y bajó la mirada no pudiendo soportar ni el ébano, ni el zafiro de las miradas de ambos dioses.

-Hace falta Kanon, comentó Aiolia, apenas moviendo los labios.-Kanon ya lo habría hecho hablar.

-Cállate, gato bruto, lo silenció Milo de igual manera.

-¿Por qué no se callan los dos?, acabó Aiolos.

-¿No quieres hablar, uh?, presionó el dios, con impaciencia.- ¿Quizás deba ayudarte, como la vez pasada?, añadió, haciendo ademán de ir a por la lanza.

-¡No!, exclamó Saga, -es decir, no es necesario, añadió, sintiendo la boca y la garganta completamente secas.

-¿Y bien, Saga?, preguntó con amabilidad la hija de Zeus.

-Yo...lamento...lamento...lo que dije...Lamento haberla desautorizado, y haberle desobedecido. No fue mi intención, yo solo quise protegerla, la disculpa salió casi forzadamente de los labios del geminiano.-Lamento haberme puesto en una situación así, provocándole más angustias, señorita.

-Descuida, está bien.-Solo no lo vuelvas a hacer. Ni a mí, ni a Sion, ¿queda claro?

-Sí, señorita, dijo, inclinándose respetuosamente ante ella. El dios a su lado carraspeó significativamente.

Saga suspiró. "Aquí vamos", pensó, con resignación. Se volvió hacia el dios de la guerra, cautelosamente.

-Lamento...lamento...haberos mentido descaradamente, señor. En realidad no creo que seáis ni un inútil, ni un tonto. Ni mucho menos un traicionero. Aquello lo dije en broma, pero no pensé que no os daríais cuenta de ello. El dios arqueó una ceja, algo molesto.-Tampoco es cierto que el resto de los dioses sean así, estos días me lo han probado. Me dejé llevar por mi mera percepción y juzgué demasiado pronto. Siento también lo que dije sobre vuestra madre. No lo dije en serio. Me merecía el trato que me disteis, dijo, bajando la mirada.

El dios sonrió con satisfacción, mientras miraba de reojo al santo dorado.

-Está bien, Saga, vocalizó, con indolencia.-te perdono. Solo no vuelvas a abrir la boca, porque la próxima vez no te irá tan bien, determinó.

-Gracias, señor.

-Bien. Ahora que todo está arreglado, me marcho si no tienes nada más que decirme, Athena, se volvió hacia la diosa de la sabiduría.

-No, Ares, puedes marcharte. Gracias.

El hijo de Zeus hizo una breve inclinación de cabeza y se retiró sin más razones.

-Ahora, Saga... ¿no crees que todavía debes de darle una disculpa a tus compañeros?

El santo de Géminis sonrió de manera nerviosa.

Aiolia chasqueó los nudillos de forma audible.

-Muchachos, yo...

-Ahórratelo, Saga, lo cortó Dohko.-Bastará con que no lo vuelvas a hacer. ¡Y madura de una vez!, lo regañó.

-Sí, lo siento. De verdad, aseguró.

-Bueno, Saga. Cuando regreses te disculparás con Shion y caso cerrado. ¿Estamos?

-Sí señora, como diga.

-Bien. Ven Camus, quiero que me digas cómo te fue.

Los demás se dispersaron.

El santo de Piscis se fue al jardín de adelante y se sentó al lado del rosal que cubría gran parte del terreno. Aquellas rosas, siempre frescas y lozanas como recién florecidas, le daban un poco de tranquilidad. Cerró los ojos y se puso a dormitar. No tardó en ser despertado por uno de sus compañeros. Cuando abrió los ojos para ver quién era, se encontró con el santo de Virgo.

-Hola, Shaka, dijo con voz soñolienta.

-Lo siento, Afro, se disculpó,-¿te desperté?

-No, no, solo dormitaba.

-¿No estás muy nervioso?

-¿Por mañana, dices? Algo. Lo normal, supongo

-Bueno, pero ya pasó todo. Ahora solo queda esperar a mañana y ya podremos regresar a casa.

-La verdad es que veo en muchos un cambio. Incluso Saga, que yo creí que le íbamos a tener que sacar las disculpas a golpes, lo hizo sin más problemas.

-¿Viste la cara de Ares?, preguntó el santo de Virgo,-no sé, me dio mala espina. Aunque parece que quedó aplacado, pero no sé...

-Es Ares. Se supone que debe causar mala espina, expresó el sueco, mientras se encogía de hombros,-con que quede aplacado basta.

-Ojalá sean paranoias mías, expresó el más cercano a un dios.

-No te preocupes tanto, Shaka. De seguro no es nada. De hecho, a mí me pareció que estaba algo harto.

-Bueno..., dudó el santo de Virgo,...si tú lo dices.

-Ya verás como sí. No seas tan neurótico.

Al día siguiente...

Afrodita se despertó después de una noche de sueño reparador. Se quedó viendo el dosel de la cama mientras sus sentidos despertaban poco a poco. Su estómago rugió, levemente. Corrió el dosel de la cama con cuidado. Se levantó y volvió la cabeza hacia la cama de su compañero. Los ronquidos del santo de Cáncer se oían ahogados a través del dosel. El pisciano descorrió el dosel y se dio cuenta de que tenía la almohada sobre la cabeza.

Sonrió y dejó las cosas para irse a dar un baño, mientras se soltaba la trenza que siempre usaba para dormir y se pasaba los dedos por entre los cabellos para deshacerla.

Se metió en la ducha y la abrió para que el agua lo cubriera mientras examinaba su cara en el espejo de la pared. Suspiró ante la nariz despellejada.

-¿Por qué tendré que tener genes nórdicos?, se quejó.-No importa lo que haga, mi piel no soporta el calor ni el sol. Tocará darle tratamiento como siempre.

Siguió acicalándose con esmero, disfrutando del agua que corría por su piel, refrescándolo y despertándolo.

Cuando salió, secándose el cabello con vigor, sintió el ambiente muy caliente.

-Esto es el calor humano acumulado durante la noche, se dijo, mientras abría las cortinas y las ventanas. La luz entró a raudales en la habitación, y una bocanada de aire se coló, refrescando el ambiente.

Se colocó el cloth y salió de la habitación. Abajo todo estaba muy tranquilo.

-¿Pero qué hora es?, se preguntó, caminando hacia afuera, para checar la posición del Sol. Por la posición, intuyó que eran cerca de las ocho de la mañana.

-¿Pero qué es esto? No es tan temprano. Qué montón de vagos, dijo, mientras se dirigía hacia el comedor. En la estancia encontró a un par de ninfas.

-Buenos días, joven Afrodita, lo saludó una de ellas.

-Buenos días, contestó.- ¿Ninguno de mis compañeros se ha despertado aún?

-El joven Shaka está afuera meditando. Y el joven Camus salió hace un momento. No debe tardar en regresar.

-Menos mal, creí que se les habían pegado las sábanas, dijo, sirviéndose un poco de vino y cogiendo una manzana y un racimo de uvas. Se sentó a comer con tranquilidad. Mientras comía, vio entrar al santo de Aries.

-¡Mu! Creí que no ibas a regresar hasta mañana, se sorprendió.

-Hola, Afro, saludó, dejándose caer en una silla y cogiendo una fruta.-Pues se suponía, pero resulta que su madre lo llamó. Y para no dejarme varado en Delfos, porque él mismo admitió que no sabía cuándo regresaría, mejor me dejó regresar de una vez. ¿Sabías que en Delfos hay un templo de Athena? Por eso quiso llevarme.

-Y para escaparse de su hermana.

-Pues eso lo logró a medias. Nos siguió hasta ahí y se pegaron una pelea monumental. Me parece que son cosas de hermanos, pero yo que sé.

-¿Y ya resolvieron esto? ¿Finito, ya no más, se acabó?

-Pues no. Admitió que no debería dejar Delfos tan seguido, pero como de todas maneras lo hace, no ve problema en visitarme en el Santuario.

-Ya veo. Pues buena suerte, entonces.

-¿Y de qué me perdí?

-No mucho. A todos les ha ido bien. Zeus se...a Aiolos.

-Eso era muy predecible. Apolo me dijo que de seguro pasaría. ¿Y qué tal está Saga?

-Saga, bueno...Dohko lo obligó a pedir disculpas por lo que hizo y ayer tuvo que pedirle disculpas a ambos. Cuando regrese también tendrá que pedirle disculpas a Shion.

-¿A ambos?, se sorprendió el ariano,-¿A Ares también?

-Así es. Bien que mal, pero lo tuvo que hacer.

-Entonces... ¿A los demás les fue bien?

-Bueno, a Shura según él le fue mal. Hermes le robó el cloth para darle una lección y no le hizo nada de gracia. Pero sí, a todos les ha ido bien.

-Me alegro.

-Aunque a Aiolos le hubiera venido bien tu consejo. Se estresó tanto que daba miedo. La situación no mejoró cuando vio que Zeus era el que había provocado que la señorita Athena hiciera esto. Se puso peor ante la perspectiva de un posible encuentro sexual.

El ariano dejó caer la uva.

-¿Qué Aiolos...?

-Sí, asintió el pisciano.-Pero ya se le pasó.

-Y bueno, a Aiolos no habría podido ayudarlo. No sé lo que será.

-¿No lo has dejado? ¿O no ha querido?

-No, es que me pongo demasiado nervioso. Talvez estar en casa me ayude. No es que no quiera...es que...

-Entiendo. Tranquilo, todo está bien, seguro que más adelante podrás abrirte, dijo, apurando las últimas uvas.-Yo mejor me voy

-Buena suerte.

El santo de Piscis se apresuró y subió a buen paso. Poco a poco su nariz fue impregnándose de un aroma que conocía muy bien. Poco a poco, sus pies fueron rodeados por pétalos de rosa, blancos y rojos. Levantó una rosa del suelo y aspiró profundamente deleitándose con el aroma de la flor. Siguió caminando lentamente, dejando que el aroma invadiera sus sentidos y los relajara, mientras jugueteaba con la flor.

Entró al palacete de muy buen humor, casi saltando. Tocó la puerta con delicadeza.

-Adelante, se oyó una voz femenina.

Entró y cerró la puerta tras de sí. Cuando se volvió, la tenue iluminación que le daba un tono rosáceo a la habitación y el techo abovedado le dieron la sensación de estar en una especie de útero. Le pareció como que al entrar a aquel lugar se liberaba algo en lo más profundo de su alma. Frunció el ceño, confundido

-Bienvenido, Afrodita de Piscis, oyó la voz diáfana de la más bella entre las inmortales. Se volvió despacio.

El diván estaba cubierto por un haz de aquella luz rosácea y caía sobre la hija de Urano, iluminándola en toda su hermosa divinidad. El cuerpo desnudo de la diosa, blanco como la nieve se hallaba tendido con gracilidad sobre el mueble. El cabello rojo como la sangre, largo, lacio y abundante caía desde su cabeza y yacía debajo de su cuerpo, como una alfombra de finos hilos de seda. Sus pechos, abundantes y generosos se erguían desafiando la gravedad eternamente, con el color del marfil. Su torso se transformaba en femeninas caderas que en su centro mostraban el vello que ocultaba el lugar generador de la vida. Todo eso protegido por las largas piernas finas y marfileñas que desembocaban en pies hermosos y delicados.

La confusión que embargaba al santo de Piscis se trasmutó en curiosidad. Pese a que tenía delante de él a la diosa que encarnaba al Eros cósmico, y la veía en toda su desnuda sensualidad, no sentía el deseo burbujear dentro de él. En cambio sentía como si estuviera regresando a un estado más primigenio, donde podría darse el origen de la vida, el desnudo como metáfora del inicio de la existencia.

Torpemente, posó una rodilla en tierra y le ofreció a la diosa la rosa que había recogido. Ella sonrió coquetonamente y la recibió.

-Mi señora, saludó con voz débil.

-¿Cómo estás, Afrodita?

-Muy bien, señora.

-¿Creíste que iba a seducirte, verdad?

-Yo...la verdad, yo...

-Sí, creíste que iba a hacerte el amor, sonrío ella, divertida.-Aunque no niego que eres un hombre muy hermoso y que quisiera hacerlo, no me interesa hoy eso. No soy solo la diosa de la sexualidad, la hetaira, la prostituta del Olimpo, como me ven muchos. Y hoy aprenderás más sobre eso.

Él parpadeó, confundido.

-Lo que me tratáis de decir... ¿es que el sexo no es solo sexo simbólicamente hablando?

-Así es. Y esos símbolos son tan valiosos para entender la unión sexual como un acto generador de vida y no como simple desahogo del placer, que todo ser humano debe comprender.

-Entiendo.

Citerea sonrió suavemente, de una manera que al sueco le recordó la sonrisa de una madre.

-Dime Afrodita, ¿Crees que el ser humano se diferencia de otros animales?

Él lo meditó un momento.

-Bueno, poseemos una capacidad de razonamiento superior, pero en realidad yo diría que no somos tan diferentes. En sí cuando se siente deseo, no sabemos que lo provoca, solo nos dejamos llevar. Y hay seres humanos más brutos que muchas bestias, ironizó.

La diosa se sentó y se desperezó con desenvoltura, como lo haría una niña que no es consciente de su desnudez. Afrodita sintió, una vez más, que no sentía deseo, sino algo mucho más trascendental emanar de la diosa. ¿Pero qué era?

-Afrodita, oyó la voz de Cipris,-¿en los seres sexuales...sin sexo hay vida?

-Pues...supongo que sí. En las personas o seres estériles. Pero es la excepción, no la regla. Por algo se inventaron los métodos anticonceptivos, ¿o no? El ser humano es consciente de que en el acto sexual hay vida.

La diosa cogió un mechón de cabello y empezó a jugar con él, enrollándolo entre sus dedos.

-Y tratan de evitarlo. De limitarlo solo a los cónyuges. De quitarle ésa connotación tan preciosa. Evitan la función única y primordial, y la vuelven secundaria. Lo vuelven algo prohibido, restringido al mero placer, cuando es mucho más importante. ¿Tú que piensas?

-Que es así. En la actualidad, el sexo ya no es algo sagrado, es todo lo contrario, muchas religiones lo relegan a lo profano, alejado de lo sagrado, contrario a ello. La lujuria y el desenfreno sexual son castigados y la prostitución es un oficio deshonroso, la mujer que lo practica es una mujer que no se acoge a las leyes de la sociedad.

-En la Antigüedad, en mis templos se ejercía la prostitución como un rito, como una manera de rendir tributo a esa fuerza unificadora y creadora de vida que yo encarno, la que hizo que existieran todos los dioses, la que hace que el mundo se renueve y evolucione. Todo se renueva...las plantas, las nubes, la tierra, las aguas, los animales y los seres humanos...nada es igual a cómo era antes. Y ese cambio no puede darse sin que haya algo que reemplace lo que ya está ahí. Y en los seres vivos eso se representa por medio del acto sexual. ¿Comprendes lo que te digo?

-Sí, señora. Para mí, el ser humano moderno nunca podrá ejercer el acto sexual con toda la libertad que se merece si se sigue preocupando por las consecuencias de éste y evitándolas, comentó.-El ser humano teme y odia todo lo que lo trasciende, lo místico, lo que lo hace preocuparse por no ser "como las bestias"

-Veo que entiendes mi punto, sonrió Praxis,-Sí, así es. La naturaleza humana no existe, porque el ser humano empezó a negar su naturaleza animal al culturizarla y racionalizarla. Y al querer distanciarse de la naturaleza, se volvió un prisionero de la razón y la monotonía. El sexo es una metáfora de la liberación, del regreso a lo primitivo. Igual la desnudez. Éste cuerpo que ves aquí nunca ha sido prisionero, me siento bien conmigo misma, libre y poderosa. Dime una cosa... ¿en las mañanas cuando te desnudas para bañarte, cómo te sientes?

-Bueno, sonrió,-en realidad yo duermo desnudo. Me siento mejor y más cómodo así. Más libre. Y si pudiera, andaría desnudo todo el día. Os entiendo, entiendo el simbolismo que encerráis, pues yo lo he estudiado, no en vano llevo vuestro nombre y soy el guardián de la duodécima constelación, la de Piscis. Es difícil hacer entender a todos esto, pero me conformo con entenderlo yo. De hecho en el Santuario, donde el lazo con la Antigüedad es muy profundo todavía, no hay tanto problema con esto. Más de uno es muy liberal con su vida sexual, sobre todo entre los dorados.

-¿Ya lo ves? El acto sexual es liberación. Las personas que son conscientes de ello suelen ser más abiertas y equilibradas. Y les gusta el sexo, porque lo disfrutan, se conocen entre sí de una manera que trasciende las palabras. No se trata solo de buscar obsesivamente el orgasmo, sino de conocer los propios puntos débiles, fuertes y los de la pareja y así profundizar más en su alma. Es una conexión profunda y trascendental que origina la vida, no solo un desahogo de los bajos instintos o algo que provoca la devoción a Dionisos. Y entenderlo de esa manera les es difícil explicarlo y como vosotros los hombres, queréis explicarlo todo y cuando no podéis le dais una connotación negativa. Imagínate, yo, la hija del padre Cielo, la encarnación del Eros cósmico, la mujer libre, la que siempre buscó a sus amantes, rebajada a la condición de mera prostituta, de una vulgar leona que se subyuga a la voluntad del varón. ¡Yo, una diosa, atada a la visión humana del sexo! Demasiados insultos y burlas he escuchado a lo largo de los siglos de humanos que no entienden y que dan por sentado lo que yo soy y lo que yo represento. Si yo quisiera, Afrodita, podría subyugarte con un solo parpadeo, y entonces tendría un hijo tuyo, porque yo soy Afrodita Genetilis, y porque las uniones con los dioses nunca son en vano. Pero no lo haré, porque no deseo que me recuerdes así.

El santo de Piscis retrocedió, maravillado. La diosa frente a él adquiría ahora nuevos matices que la hacían mucho más misteriosa, más trascendental, más primitiva, más libre, más divina. Sus ojos brillaban con admiración y un orgullo fiero y masculino, el orgullo de estar atado a ella de manera simbólica.

-Veo que te agrada lo que oyes, sonrió la esposa de Hefestos-ven aquí.

Él se aproximó a ella y dejó que lo envolviera en sus brazos y lo resguardara en su seno, como una madre, protegiéndolo, liberándolo.

-Aunque lo que ustedes han venido haciendo no está bien y debía ser corregido también necesitaban comprender que los dioses no somos tan terribles como parecemos. Recuérdalo siempre, dijo, mientras se levantaba y lo separaba de sí. Los dioses representamos cada aspecto de la vida humana. Es algo muchísimo más complejo de lo que pueden entender los seres humanos.

-Lo sé, lo recordaré, dijo él, mientras hacía una profunda reverencia y hacía aparecer una hermosa rosa y se la ofrecía a la diosa.

-Sigue representando mi constelación como hasta ahora lo has hecho Afrodita. Estoy muy contenta de que lo hagas.

-Gracias, mi señora. He aprendido mucho hoy.

-Me alegra que así haya sido.

El santo de Piscis se retiró caminando despacio. El viento desordenó su hermosa cabellera dorada.

-Es hora de regresar a casa, dijo lanzando una rosa al aire.

Los pétalos flotaron hasta perderse en la infinitud del cielo.

Muy bien, ahora a explicarlo todo xDDDDD

¿Por qué Afrodita y Piscis?

Ningún otro de los santos de oro tiene una conexión tan profunda con su constelación y lo que esta representa como él. Ella es la más bella entre los dioses, y él es conocido por lo mismo entre los santos. Él usa rosas, que le eran consagradas a la titánide, como ataques. Ambos comparten el nombre. Hay un mito en especial asociado con la Bloody Rose (posteado en mi página de Facebook) de forma muy particular.

Un amigo me dijo que prefería a Ártemis, por ejemplo, porque el sexo "era solo sexo" El asunto me molestó, pues aunque es predecible una visión así, no es correcto ver así al acto sexual, tan despojado de su significado verdadero. Quería que Afro se le insinuara, pero decidí mostrarla de otra forma, para mostrar mi punto en cuanto al sexo. Afrodita es una diosa compleja, y no solo una hetaira (cortesana) divina, por mucho que algunos de sus epítetos indiquen eso. Acá no usé ninguno de esos a propósito. Afrodita es también una diosa dadora de vida, maternal. La única titánide entre los olímpicos, la encarnación del Eros cósmico.

Voy a enlistar los símbolos que usé, para que los comprendan mejor, junto a los términos como los epítetos que uso normalmente :3

-La bóveda: El techo abovedado. La bóveda es un eufemismo para el vientre femenino, por lo que evoca. Generalmente, y aunque las divinidades celestiales (o uránicas) son masculinas, se refiere a la "bóveda celeste" porque el cielo lo cubre todo. En Egipto, sin embargo, la deidad que representa el Cielo es una diosa, Nut, el simbolismo es así más certero

-El útero: El símbolo de la maternidad por excelencia, el lugar donde se desarrolla la vida, el primer hogar de todo mamífero.

-La desnudez: El estar desnudo es el estado primordial del ser humano, así nacemos. Lo primordial o "primitivo" no tiene nada de malo, al contrario es sinónimo de libertad. Las culturas antiguas lo sabían bien, sobre todo aquellas cuyas religiones eran naturalistas como la griega o las culturas indígenas americanas. El hombre se ha ido distanciando de eso, por considerarlo malo o muy poco "humano" Hay estudios que han comprobado que dormir desnudo, por ejemplo, es mucho más saludable.

-La sangre: Sin sangre no hay vida. El mismo ciclo menstrual es una señal de que esa mujer puede engendrar hijos, aunque la fertilidad no está completamente sujeta a éste.

-Los senos: De los pechos de una mujer sale leche, el primer alimento para los mamíferos. El seno de una mujer, especialmente si es madre, también es símbolo de protección, refugio y seguridad. La leche también es un eufemismo para el semen del varón, que también produce vida

- "el lugar generador de la vida" La palabra "genital" viene del latín "genitalis", que es una palabra compuesta. Se forma con "generare" (engendrar, generar, originar) más el sufijo "-al" (que significa "relativo a") O sea, "Relativo a engendrar" Los órganos genitales son los que permiten la vida, no deberían ser objeto de morbo ni ser cubiertos con vergüenza. Pero ya se sabe…prohibiciones sociales/religiosas

-Citerea (gr. Κυθήρεια) "de Citera", epíteto de Afrodita. Citera es una isla griega en el mar jónico que fue centro de culto a esta diosa en la Antigüedad.

-Cipris (gr. Κύπρις) "de Chipre" Afrodita nació en el mar, y la primera vez que tocó tierra firme lo hizo en Chipre. Por eso esta isla tiene un vínculo muy estrecho con ella. Incluso, uno de sus amantes, Adonis, era chipriota.

- "sonrisa de una madre" ¿Cómo se sienten cuando su mamá les sonríe o la ven sonreír?

-Experiencia mística: Las experiencias místicas son aquellas que trascienden al ser humano y que no puede explicarlas o saber qué se sienten a menos que las experimente. Lo más que puede hacer es usar metáforas o ciertas palabras que nunca expresan satisfactoriamente lo que se experimenta. El acto sexual, el embarazo, el parto, un duelo, el enamoramiento, un desengaño amoroso, un dolor muy grande, el fervor religioso…hasta una borrachera. Son experiencias en las que se entra en una especie de trance, se "sale de sí mismo" y se le da paso al inconsciente. Por lo mismo es normal que se burle de ellas o se las rechace, el ser humano teme a lo que desconoce o no puede explicar.

-Praxis (gr. Πράξις) "del acto [sexual]" Epíteto de Afrodita.

El acto sexual genera vida, es su función primordial, más allá del placer. Por eso no es bueno buscar sexo solo por placer, aunque también está mal negar el placer producido y buscar solo la mera reproducción o satanizarlo y limitarlo solo a ser practicado en ciertas circunstancias, con ciertas personas o en ciertas posiciones, provocando culpa cuando se rompen esos límites. La culpa aprisiona y no deja ser libre y disfrutar. ¿Por qué debe ser malo disfrutar algo?

El sexo libera y ayuda a conocerse a sí mismo y a tu pareja de una manera especial. Probablemente una prostituta o una actriz porno conozcan más de su propio cuerpo y de lo que les gusta, por mucho que la sociedad las condene y las satanice por ello. Afrodita misma elige a quién entregarle sus favores. Noten que Ares es "el amante de Afrodita", a ella nunca se la llama "la amante de Ares" Es una representación de la mujer libre que escoge como vivir su sexualidad sin presiones de ningún tipo. Sin el acto sexual, la vida no puede renovarse ni seguir o evolucionar. Y los conservadores usan eso de excusa para declararse en contra del matrimonio gay, es "antinatural" porque no hay hijos en esas uniones. Como les digo, es malo dejar de lado uno u otro aspecto.

El tantra o tantrismo es una de las variadas tradiciones esotéricas que enseñan a utilizar el deseo como sendero hacia la realización personal. Se originó en la India hace más de cinco milenios.

El sexo tántrico es una disciplina oriental practicada desde hace cinco mil años que, a pesar de lo que muchos creen, tiene que ver mucho con un enfoque mental más que con una técnica específica. En este ritual, la pareja se adora el uno al otro como si fuesen deidades, con un profundo respeto. Es conocido por ser una práctica en la que el acto sexual puede llegar a durar horas.

El Tantra se creó hace más de cinco mil años en la India, y buscaba rebelarse contra la religión organizada, que decía que la sexualidad debía ser rechazada para alcanzar la iluminación. Desafió las creencias y planteó la sexualidad como una puerta a lo divino, en la que se enseñó a prlongar el acto sexual y recanalizar la energía orgásmica.

En el sexo convencional las personas buscan llegar al orgasmo preferentemente por una relación genital. Sin embargo, en el sexo tántrico se busca la unión de la pareja en muchas formas, de forma que se logre retrasar el punto máximo de placer. Por tanto, se podría decir que el sexo tántrico es un medio, no una meta.

En este tipo de sexualidad diferente se busca estar más atento a todo lo que se siente, especialmente al sentido del tacto y a la respiración. Es importante dar y recibir, incluir cosas como los masajes de cuerpo completo para aprender más de los centros de placer de la pareja e incluir nuevas formas de relacionamiento en la cama. Otro de sus objetivos es romper los tabúes, permitiendo una correcta comunicación sexual entre amantes, no solo en la cama sino también fuera de ella.

Esta es una visión oriental, muy diferente de la occidental y más espiritual y pura. Sin embargo, tiene puntos en común con la visión de muchas culturas sobre el sexo

"…. En la actualidad, el sexo ya no es algo sagrado, es todo lo contrario, muchas religiones lo relegan a lo profano, alejado de lo sagrado, contrario a ello" En el pensamiento mítico, lo profano no es lo demoníaco, o lo malvado necesariamente, sino lo cotidiano, lo que no es sagrado. Como la misma Afrodita dijo, anteriormente se practicaba en sus templos como ritual. Ahora no se puede. Y con toda la sexualización y represión de la sociedad, se ha convertido en algo despreciable que llama al morbo y al escándalo, o la malicia. Quizás si todos lo viéramos como lo que es, muchas cosas cambiarían.

-A las mujeres que practican la profesión del sexo, siempre se las ha llamado con nombres de animales. Para los griegos eran leonas, para los romanos lobas. Y para nosotras…bueno, ya saben xDDDD

-"Afrodita Genetilis", significa "Afrodita, la de la maternidad" Éste epíteto se le da en su calidad de dadora de la vida, de madre. Su contraparte romana, la diosa Venus también recibe el epíteto de "Genetrix" que significa "la madre" en calidad de madre del pueblo romano.

Bueno, eso es todo. Lamento el testamento, y espero que no se cansen, este capítulo resultó excesivamente largo, pero fue por el simbolismo que me dio por meter, y porque quiero que entiendan esto bien. Quizás los ayude a ver el sexo con otros ojos como me pasó a mí. Quería alejarla de esa imagen de "puta"…

Queda el epílogo :3

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