CAPITULO II… REGRESO
-¡Claire! -de pronto, el grito de un hombre llamándola interrumpió su frase. La voz fue reconocida ampliamente por ambos.
-Es Chris, ¿qué vamos a decirles? –preguntó ella mientras caminaba hacia la puerta.
-La verdad.
Al abrir la puerta, el mayor de los Redfield le sonrió a su pequeña hermana. No cabía duda que Chris irradiaba felicidad, pues a ojos de Claire, su hermano lucía aun más joven que en sus años mozos, sobretodo en ese momento en el que cuatro niños se colgaban de él.
-¡Hola tía! –gritaron Edward, Julian, Kevin y Christian Redfield. La pequeña Samantha, o Sammy Redfield, como la llamaba su familia, tomaba una mano de su madre.
Pero Claire no tuvo mucho tiempo para reaccionar cuando la pequeña Madeleine Kennedy se lanzó a ella.
-¡Hola mami! ¡Te extrañé!
Claire abrazó el pequeño cuerpo de su hija con fuerza. ¡Dios, cómo adoraba a su bebé!
-Hola mi pequeña. Yo también te extrañé mucho.
-¿Y papi?
-Adentro, esperando a que vayas a darle un enorme abrazo, corre.
Maddi, como solían llamarla, obedeció. A Leon le brillaron los ojos cuando vio correr a su pequeña rubia hacia él. Sí, había heredado su color de cabello, pero esa mirada indudablemente tenía el sello Redfield. Los ojos azules de su hija, del mismo color que los de Claire, iluminaban cualquier lugar, hacían caer a cualquiera a sus pies, y evidentemente, él no era la excepción.
-¡Papi, papi!
-Mi princesa, ¿te divertiste en casa de tus tíos?
-Claro que sí, Sammy y yo jugamos y fuimos a comer helado, y dormimos juntas y me prestó sus muñecas…
Leon escuchó a su hija, pero le dio un rápido vistazo a Claire indicándole que procediera. Su esposa entendió y les dijo a sus sobrinos:
-Pequeños, su tío y yo tenemos una sorpresa para ustedes en la cocina. Vayan con él y recuerden guardarnos un poco de desayuno a sus papás y a mí.
Chris de inmediato supo que algo sucedía, así que ayudó a sus hijos a bajar, mientras la pequeña Sammy tomaba la mano de su prima y corría a la cocina, siendo seguidos de cerca por Leon.
-¿Qué sucede hermanita? –preguntó tan pronto estuvieron solos él, Jill y Claire.
-Ah, verán, acabo de recibir una llamada un tanto extraña. Recordarán a Angela Miller del reporte que Leon y yo entregamos para la B.S.A.A. luego de lo sucedido en Hardvarville –su hermano y cuñada asintieron-. Me informaron que encontraron su cadáver hace unas horas en Columbus. El detective no me dijo mucho, salvo que nos contactaron a Leon y a mí porque ella tenía nuestros datos entre sus objetos personales.
-¿No han tenido contacto con ella últimamente?
-No desde lo que sucedió hace ocho años. Ni Leon ni yo comprendemos por qué tenía información nuestra.
-Bueno, si ella seguía trabajando como policía, las bases de datos… -intentó explicar Chris, pero fue interrumpido por Jill.
-Sí, pero ¿por qué tenía precisamente los datos de los Kennedy? Es decir, ella debió conocer mucha más gente en esos años. No me parece oportuno que tomen esta situación a la ligera, especialmente porque ella, de un modo u otro, estuvo involucrada con el bioterrorismo.
-Yo pienso igual. Leon y yo debemos partir lo antes posible…
-Cuidaremos a la niña, hermana, despreocúpate.
-Bueno, es que de hecho quiero llevarla, claro, aun no lo consulto con Leon, pero no quiero separarme de ella. Mi petición, en realidad, era para que utilices un poco de tu jerarquía en la B.S.A.A. y averigües lo que puedas sobre Angela. Nosotros no tenemos tiempo para eso, pues el detective Johnson dijo sutilmente que debemos rendir declaraciones para ser eliminados de la lista de sospechosos. No sé cuánto tiempo estemos en Columbus, por eso no quiero que Maddi se quede aquí.
-Bien, dalo por hecho. ¿Pero estas segura de querer llevar a Maddi? Claire, puede ser peligroso.
-Lo sé… Por favor, pídanle a Leon que venga. Arreglaremos esto para salir de la ciudad antes del medio día.
Chris asintió y se encaminaron hacia la cocina. Claire se dejó caer en un sillón mientras esperaba a su esposo, quien tardó unos cuantos segundos en aparecer.
-Entonces, ¿cuál es el plan, preciosa?
-Chris hará algunas averiguaciones desde la B.S.A.A. mientras nosotros vamos a Ohio.
-¿Jill cuidará a Maddi?
-A ese punto quería llegar… Amor, no quiero dejarla.
-¿Sabes que estaremos arriesgando a la niña? No sabemos con qué nos encontraremos.
-Sospecho lo que puede suceder, pero no quiero dejarla sola…
-No estará… -interrumpió Leon, sólo para ser silenciado por Claire.
-Sí, lo sé. Pero… tú y yo nunca hemos sido simples civiles. Sabemos cuidarnos… Podemos protegerla si algo llegase a suceder. Comprende que si la dejo aquí estaré intranquila todo el tiempo.
Leon suspiró, acarició la mejilla de Claire y repuso.
-Comprendo. Pues si llevaremos a la niña con nosotros, iremos equipados. Una de las ventajas de ser más que un civil es lo que podemos usar. Iré por las armas y prepararé el equipaje. No sabemos cuántos días nos lleve esto, así que tomaré precauciones. Por lo pronto, ve a desayunar, no queremos que los niños se alarmen.
-Bien, pero no tardes, tú también necesitas alimentos mi súper héroe –comentó mientras lo abrazaba y le daba un beso en la mejilla.
Leon dejó escapar una sonrisa mientras sus rasgos se suavizaban. Era curioso cómo se endurecían sus facciones cuando se tocaba algún tema relacionado con el bioterrorismo.
Al medio día, la familia Kennedy abordaba su camioneta. La ruta hacia Columbus, Ohio sería larga, pero necesitaban irse por carretera si es que querían portar armas. Claire no se sentiría cómoda sin su Beretta, ni Leon sin su Magnum.
Cuando finalmente llegaron a su destino, no hicieron parada en el hotel que habían reservado, guiándose por su GPS se dirigieron a la estación de policía. Al llegar, bajaron de la camioneta. Claire tomó a Maddi, quien estaba adormilada, en sus brazos. Ingresaron a la comisaría mientras Maddi iba despabilándose. Leon preguntó por Johnson y en menos de cinco minutos fueron recibidos por dos agentes. Ambos bien parecidos.
El agente Johnson se presentó de inmediato. Era rubio, cabellera corta y ondulada y mirada inquisitoria. Por lo que Claire pudo adivinar él era un experto analista de la conducta. Cuando sus miradas se encontraron, el hombre sonrió a la pelirroja comprendiendo que ella tenía el talento innato de la observación. El otro agente se veía de unos cuarenta años. Cabellera negra azabache, de fácil sonrisa y hermosos ojos turquesa. Parecía un galán salido de las películas de los años 50's y se comportaba como tal. Él estrechó la mano de Leon.
-¿Agente Leon S. Kennedy?
-Ex agente. Dejé de trabajar para el gobierno hace algunos años. Ahora apoyo a la B.S.A.A.
-Soy el Agente McMillan. Mi compañero Johnson habló con la señora Kennedy. Permítame decirle que es un placer conocerlos. Revisamos su currículum y es impresionante el trabajo que ha… han hecho contra el bioterrorismo. Desde luego, también la conocemos a usted, señora Kennedy. Su historial y el de su hermano son sorprendentes.
-Muchas gracias, es un placer conocerlos, aunque sea en estas lamentables circunstancias –Claire no perdía el protocolo. Estar durante tantos años en Relaciones públicas la había convertido en una experta en el área, sin importar el contexto-. Si no le causa molestia, me gustaría que procediéramos lo más rápido posible. Como verá, mi niña hizo el viaje con nosotros y quisiéramos llegar al hotel y descansar.
-No se preocupe, haremos esto lo más rápido posible. Pero antes permítame decirle que su hija es tan bella como usted… -comentó el McMillan con coquetería. Claire intuyó que ese comportamiento era casi de rutina con ese hombre, era algo innato. Lo confirmó cuando vio a Johnson rodando los ojos, en evidente señal de exasperación. Ella lo sabía, pero Leon no. Por eso mirar como la mandíbula de su esposo se apretaba mientras le dirigía una mirada poco amistosa a al pelinegro era gracioso.
-Adelante, entonces –dijo Leon gravemente.
Luego de cruzar el vestíbulo y la zona de declaraciones, Johnson advirtió que detrás de una sencilla puerta de madera se encontraba el anfiteatro. Leon pidió a los Agentes unos instantes para hablar con Claire.
-Entraré a identificar a Angela y nos iremos de aquí. Quédate con Maddi en la sala de espera, por favor. Este lugar no es apropiado para ninguna de las dos.
-¿Olvidas dónde y en qué circunstancia nos conocimos, amor?
-Sabes a lo que me refiero –la reprendió y Claire sólo asintió.
-Entiendo perfectamente. No te preocupes. Aquí te esperaremos –replicó con una sonrisa intentando levantarle un poco el ánimo, lo cual funcionó.
-¡Las amo! –dijo Leon mientras le daba un breve beso en los labios a Claire.
-Y nosotras a ti.
-Papi.
-No tardaré, hija. Obedece a tu mami.
Al regresar a la zona en la que tomaban las declaraciones de las personas que habían sufrido algún ilícito, Claire encontró cuatro asientos desocupados recargados en la pared, junto a la puerta por la que Leon había ingresado. Se dirigió allí y acomodó a su hija en uno. Los hermosos ojos azules de la niña la miraron con duda al preguntar:
-¿A dónde fue papi?
-Él tenía un asunto que arreglar, pero no te preocupes, volverá pronto.
-¿Por qué no fuimos con él?
-Porque tú y yo tendremos una charla de chicas mientras él regresa. Sé que Kathy tiene una muñeca que a ti te gusta… ¿Qué te parece si…?
El teléfono celular de la pelirroja comenzó a sonar en ese instante. Lo sacó del bolsillo trasero de sus jeans, lo abrió y miró el identificador. La leyenda "número privado" aparecía en la pantalla. Eso le extrañó un poco, pero pensando que podría tratarse de alguno de los agentes de la B.S.A.A. con datos sobre la pista que tenían acerca de la desaparición y muerte de Angela Miller decidió tomarla.
Espera un segundo cariño –le dijo a su niña antes de responder el celular-. ¿Hola?
-En verdad tu hija ha heredado tu belleza, Claire.
Ella no reconoció aquella masculina voz, pero le resultaba vagamente familiar.
-¿Quién habla?
-Por cierto, linda, no lamentes la muerte de Angela Miller; créeme que estabas en su top cinco de personas indeseables. Y de hecho, estaba más que dispuesta a asesinarte. Nunca le simpatizaste, ¿sabes? Desde que te conoció te culpó por la muerte de su compañero y amante, Greg, durante aquel incidente en Hardvarville. Además, no llegó a comprender cómo una frágil, débil y dulce mujercita sobrevivió a Raccoon, mientras que la familia de su hermano no lo consiguió. Y hablando de aquel imbécil, Angela te acusó de haber mencionado el nombre de Curtis culpándolo de bioterrorismo. En su modo de ver las cosas, tú fuiste la única responsable de que él se haya infectado y muriera convertido en un monstruo. Y claro, si a la lista añadimos que Leon te eligió sobre ella, creo que puedes darte una idea de cuánto odio sentía por ti.
-Basta. ¿Quién rayos es usted?
-Sigues siendo impaciente. Te gusta ir directo al punto y eso siempre me gustó de ti. No culpo a tu esposo por haberse enamorado de ti en lugar de Angela. De hecho, esa maldita vaca no hacía nada bien. Pero no creas que me estoy adjudicando su muerte. De ella se hizo cargo otra persona, quien por cierto también desarrolló una especie de afecto por ti. Su nombre es Frederick Downing, supongo que lo recuerdas. Angela sólo deseaba quitarte de en medio y quedarse con tu querido esposo, pero mi buen amigo Downing no estuvo de acuerdo. Así que la infectó y luego la torturó antes de dejarla morir. Aunque con esto de los virus, nunca podemos estar bien seguros si la gente está verdaderamente muerta. Espero que Kennedy no corra peligro allá adentro… -con esto Claire entendió que estaba siendo vigilada desde cerca. Deseó caminar por los alrededores y buscar al dueño de esa voz, pero no se alejaría de su hija ni un milímetro-. En cuanto a ti, te informo que estas en deuda conmigo. Si sigues con vida es porque yo así lo he querido. Y créeme, hermosa, te cobraré el favor.
-Por última vez, ¿quién demonios es usted y qué quiere? Me queda claro que la muerte de Angela y todo este teatro fue para conducirnos aquí… ¿Qué piensa obtener de esto?
-Tú tienes una deuda conmigo, Claire, y va más allá de los recientes acontecimientos. Por desgracia para él, tu querido esposo está en medio del camino. Pero pronto lo aplastaré como a una mosca. Sólo te daré un consejo: Mantén a tu chiquilla lejos de esto. No tengo ningún interés en ella, pero tampoco me importaría eliminarla a la menor oportunidad. Envíala lejos, y aleja también a tu protegida. Te quiero a ti y haré lo que sea para tenerte.
-Fue suficiente de amenazas. No me asusta. Lo que verdaderamente encuentro desagradable es que no quiera darme la cara… -a esas alturas, Claire estaba igualmente asustada y enfurecida. Pero no quería que Madi se percatara, por lo cual su tono de voz fue bajo y moderado.
Ella escuchó una risa al otro lado de la línea. Una risa natural, fresca de hecho. Miró una vez más a su alrededor…
-Deja de hablarme de usted. Después de todo, soy menor que tú por un par de años. A tu esposo le aguarda un pequeño regalo que preparé para él. Cuídate Claire. No quiero hacerte daño… Sin embargo, parece que la señorita Wong no piensa lo mismo. Mira frente a ti –otra vez su interlocutor rió-. Hasta pronto, linda.
Cuando los azulados orbes de Claire se enfocaron en alguien que estaba a unos diez metros de distancia, su sangre se heló. ¡No podía ser! Piel blanca, facciones sumamente atractivas en un rostro angelical. Alto, con un físico digno de admirarse, postura corporal llena de confianza. Pelirrojo… ¡Steve Burnside!
Él cerró la tapa de su teléfono móvil, lo colocó en su chaqueta, sonrió y asintió, como si leyera los pensamientos de Claire.
Después de todo, Wesker había cumplido con su amenaza: lo revivió. Pero Steve no era más aquel muchacho con el que había escapado de Rockford Island. No era más ese niño de 17 años. Por lo que había dicho, ahora era incluso peor que el ex capitán del desaparecido grupo de los STARS.
No era posible. El miedo comenzó a invadirla de verdad y aunque quiso correr hacia Steve y hablar con él, su hija estaba primero. Pero un grito la distrajo. Fue sólo el principio, porque después hubo más gritos y golpes. Balas, caos. Abrazó a su hija y tomó la pistola que llevaba en la orilla de sus jeans. Cortó cartucho y rezó para que sus pesadillas no se volvieran una realidad nuevamente…
CONTINUARÁ…
Qué tal?! Aquí me tienen con un nuevo capítulo. Ya vimos quién es el villano y qué pretende, pero esto apenas empieza. Les confieso que quise sacarme la espina del fic ENCUENTROS INESPERADOS, pues fue una historia completamente rosa (muchos estarán de acuerdo conmigo) y ciertamente Resident Evil es todo menos rosa!
Please, no se acostumbren a actualizaciones semanales, pues ahora tengo capítulos adelantados, pero habrá ocasiones en las que no podré hacerlo así de rápido. Aun así tengan por seguro que intentaré no dejarles en suspenso tanto tiempo.
Me encantaron los reviews que recibí en el primer capítulo, pero ante todo, me gusto el respeto que hay entre los gustos, pues aunque hay una chica a quien no le agradan los fics CLEON leyó el mío y me deseó éxito!
Pues sin más, nos vemos el siguiente capítulo. Besos a todos!
Pily-chan
