CAPITULO III… CAOS
Leon ingresó por la puerta de madera, convencido de que se dirigía hacia el peligro, pero a su vez aliviado porque dejaba a los amores de su vida a salvo. Algo turbio pasaba. Saber que Claire no estaba desarmada lo tranquilizaba un poco; si algo bueno le había su horrible experiencia en las batallas contra los monstruos farmacéuticos y sus ramificaciones, era que nunca estaba de más ser precavido.
Suspiró. Su mente le repetía una y otra vez que no había sido buena idea llevar a su hija a ese sitio, pero también reconocía que Claire tenía razón. No estarían ni por un minuto tranquilos sin saber si Maddi estaba bien. Los Redfield estaban verdaderamente ocupados; además de cuidar a sus quintillizos, Chris ya estaba investigando en la BSAA y Jill hacía llamadas con sus múltiples contactos para descartar la posibilidad de un nuevo brote viral, pero a estas alturas, Leon ya daba por hecho que algo terrible se aproximaba.
-Como le dije a su esposa por teléfono, lamento mucho que tuvieran que viajar, pero Miller no tenía familia y únicamente hallaron una tarjeta con sus datos entre sus pertenencias. Más tarde tendremos que tomar sus declaraciones.
-Lo sé, pero de entrada no llego a entender por qué ella tenía mis datos.
-¿Cómo conoció a la agente Miller, Kennedy? –interrogó McMillan.
-Fue hace más de ocho años. Siendo aun Agente al servicio del ex presidente Graham, me fue asignada la misión de rescatar a un puñado de sobrevivientes en Hardvarville. La oficial Miller encabezaba el grupo de rescate.
-Durante el incidente en aquel aeropuerto… Investigamos al respecto.
-Entonces sabrá, McMillan, que hace años dejé el servicio del gobierno y me casé. Cambié mi lugar de residencia y datos personales. Por ello no sé cómo consiguió Ángela mi número.
-Lo averiguaremos Kennedy –repuso Johnson-. Debo hacerle algunas preguntas más. ¿Usted y Miller trabajaron juntos en la misión en Hardvarville?
-Podría decirse. Durante el rescate de civiles la Agente Miller perdió a su compañero y no tuvo la estabilidad mental para llevar a cabo esa misión. En aquel momento Claire Redfield era uno de los cinco sobrevivientes junto con el ex senador Davis y otros tres civiles, una niña entre ellos. Fue ella quien me apoyó más en ese rescate que Angela Miller.
-¿Su esposa y usted se conocieron en medio de un desastre viral? –preguntó el agente Johnson sin evidenciar asombro.
-Nos conocimos en un desastre viral, pero no en ese. Ambos coincidimos en Raccoon City en mi primer y único día como oficial de policía.
-¿Sobrevivieron a dos holocaustos?
Leon sonrió. Eran más de dos. Algunos permanecieron en las sombras, pero en realidad ¿quién llevaba la cuenta? El agente McMillan volvió a tomar la palabra.
-¿Durante la misión la agente Miller y usted entablaron una relación más que amistosa?
-No por mi parte. Luego de la detención de Frederick Downing perdí el contacto con Miller…
-Bien, ya llegamos –repuso Johnson- Kennedy, sé que usted no es impresionable con facilidad, pero el cuerpo de Angela Miller presenta lesiones muy particulares. Hay mordidas en sus brazos y piernas, y lesiones de inyecciones aplicadas en cuello.
Las alarmas de Leon se dispararon de inmediato. Mordidas.
-¿Cuándo hallaron el cadáver?
-Ayer por la noche. La encontramos en un callejón, pero los análisis forenses indican que no murió allí.
-¿Cuándo murió entonces?
-La temperatura del hígado indicó que tenía aproximadamente dos horas muerta cuando la encontramos.
En ese momento, McMillan abrió uno de los gabinetes metálicos y deslizó la plancha. Abrió el cierre de la bolsa gris y Leon reconoció de inmediato a la mujer. Ángela Miller era indudablemente poseedora de una gran belleza. Aun muerta, las facciones de su rostro permanecían intactas. Leon bajó la vista y halló las lesiones en brazos y piernas. Sus extremidades estaban casi destrozadas, en algunas zonas podían verse los huesos.
-Las mordeduras son…
-Humanas –interrumpió Johnson a Leon-. Cuando vimos esas lesiones sólo pensamos en los desastres virales que iniciaron en los noventa. En su experiencia, ¿cree que se trate de un outbreak?
Leon no supo que responder. Analizó las heridas. Mordeduras humanas, no había duda. Pero algo no quedaba claro. Si ella había sido mordida por zombies hacía más de doce horas, debería mostrar una herida de bala en su cráneo que justificara su deceso, pero no había una sola perforación hecha por arma de fuego en ese cuerpo…
Un grito. Inmediatamente siguieron más. Leon, McMillan y Johnson corrieron al pasillo y encontraron al menos una docena de zombies atacando a las personas. Leon sacó su Magnum, cortó cartucho y sin pensarlo dos veces disparó a la cabeza de ellos. El pelinegro abrió sus ojos sin creer lo que estaba viendo. Él había escuchado tantas veces acerca de esos ataques, pero en sus casi 20 años de servicio, nunca presenció un solo ataque de zombies o criaturas demoniacas, ver ahora de frente a esos no muertos fue más de lo que pudo soportar. Cuando estaba decidiendo su sacar su arma o no, un terrible dolor lo agobió, pues sintió la mordida de unos zombies y enseguida un enorme trozo de carne en su cuello fue arrancado de tajo, provocando que la sangre manara a borbotones. Gritó mientras cubría la herida y lloraba, pero incluso él sabía que ya nada se podía hacer. A los pocos instantes perdió el conocimiento.
Johnson gritó al ver caer a su compañero, pero nada pudo hacer por ayudarlo, pues por fortuna él reaccionó a tiempo y disparó con rapidez hacia los zombies. Leon lamentó profundamente este hecho, pero su prioridad era salir y encontrar a su familia. Ingresaron a la morgue, tratando de poner distancia entre ellos y los zombies y así poder salir a la brevedad.
-¡No es posible, no es posible! ¿Qué demonios sucede aquí, de dónde salieron esas criaturas?
-En este momento lo importante es salir. La infección se dispersa rápido y lo mejor es pedir ayuda antes de que se terminen las municiones.
-Kennedy, los reportes desde hace algunos años han indicado que el virus T fue erradicado…
-Y así fue, yo también estoy sorprendido… ¡Johnson, cuidado!
El susodicho alcanzó a moverse a tiempo, esquivando la mordida de Angela Miller… Leon no comprendía. La miró y detectó que sus ojos estaban cubiertos por una partícula blanquecina. La pálida criatura levantó los brazos intentado alcanzar su objetivo. Sólo quería comer. Leon intentaba analizar: si había sido mordida, los síntomas debieron presentarse de inmediato… ¿Qué sucedía?
-Kennedy…
Leon suspiró.
-Lo siento, Angela –musitó mientras le disparaba en medio de los ojos. De inmediato, ella cayó pesadamente. Leon no perdió el tiempo y recargó su arma.
-Si queremos sobrevivir debemos darnos prisa. Pronto habrá una horda de zombies a nuestro alrededor, eso si no es lo único que encontramos en nuestro camino. Tengo que hallar a mi familia.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Las plegarias de Claire no fueron escuchadas, porque a la vuelta de una esquina, vio como un licker, cubierto de sangre y mostrando la lengua, se acercaba reptando por la pared hacia donde ella y Madeleine se hallaban.
-Maddi, cierra los ojitos, por favor.
-¿Por qué?
-¡Hazlo!
La niña respingó, pues su mamá nunca le había alzado la voz, pero obedeció. Antes de que la criatura se lanzara hacia ellas, Claire disparó un par de balas que se incrustaron en su rojizo cráneo, provocando que éste volara en pedazos que tiñeron de carmín el piso. Sonrió. No había perdido su toque. Pero tuvo poco tiempo para alegrarse, pues escuchó nuevamente aquellos terroríficos gemidos. Eran muchos… ¡Leon!
Lo único que se le ocurrió en ese momento fue cuidar la salud mental de su pequeña.
-Hija, lamento haberte gritado, pero mantén tus ojitos cerrados y no los abras sin importar lo que escuches.
-Mamá, soy una niña grande, puedes decirme la verdad. ¿Pasa algo malo?
-Mmm… Algo así, pero no debes preocuparte, porque yo te cuidaré.
-¿Y mi papá?
-Él pronto se reunirá con nosotras. Recuerda que él es muy fuerte. Ahora, no mires, abrázame muy fuerte y canta una canción mientras mamá se hace cargo de los malos, ¿de acuerdo?
-¡Sí mami, te prometo que no veré nada!
En cuanto los bracitos de su hija la rodearon, se sintió más fuerte que nunca. Claire apuntó directo al cerebro de un licker que se aproximaba y disparó sin pensarlo por un segundo. Aparecieron tres más y ella se hizo cargo sin parpadear. Lamentablemente, esos monstruos habían matado gente, eran vidas perdidas, familias que perderían un ser querido. Puso el seguro a su arma y estaba a punto de girarse y tomar en brazos a su hija cuando los inconfundibles lamentos de zombies la sorprendieron. Se estaban acercando.
-¡Oh Dios! –susurró Claire cuando vio a cinco zombies caminando con torpeza en el pasillo. El lugar estaba casi vacío y era su oportunidad para huir, pero no quería dejar a Leon atrás.
-¿Ya viene papá?
-Vendrá pronto, pequeña. Tu papi no nos dejará solas.
Claire sintió cómo sus ojos se llenaron de lágrimas. Debía despedirse de la paz que había vivido; de ese sueño que creyó ilusamente podía ser realidad. Steve, su querido Steve era su némesis ahora. ¿Pelearía contra quien le había salvado la vida sacrificando la suya hacia tantos años? Las cálidas manos de su hija rodeando su cintura fueron su respuesta: ¡Sí! Por ella pelearía contra quien fuera…
Un cadáver cerca de ellas comenzaba a levantarse, lo que indicaba que ahora era un zombie. Claire disparó a los cinco zombies aun en la distancia, pero cuando giró para apuntarle al que había sido en vida un policía, una detonación acabó con él. De inmediato dio vuelta, y a pesar de las horribles circunstancias, sonrió al ver el atractivo rostro de su esposo.
-¡Leon! –suspiró aliviada.
-¿Están bien? –fue todo lo que preguntó mientras besaba la frente de su mujer.
-Sí, estamos bien, pero vi a alguien…
-¿Papi? –preguntó Madeleine sin desobedecer a su madre.
-Sí princesa. Aquí estoy.
-Los ojos cerrados, amor, no lo olvides –añadió Claire intentando mantener tranquila su voz.
-¡Sí!
-Tenemos que salir de aquí, Claire. Atrás hay muchos, demasiados. No podremos con todos.
-¿Qué hay de los agentes?
-McMillan no lo consiguió y Johnson dijo que iría por municiones y saldrá por la puerta trasera.
-Pero él solo no podrá…
-Lo sé, pero fue su decisión.
-Bien, han aparecido aquí cinco licker. No sé cuantos más ronden por aquí.
-No nos quedaremos a averiguarlo. A estas alturas ya debieron dar la señal de alarma. La B.S.A.A. no tardará en llegar o quizá estén esperándonos. Yo llevaré a Maddi y tú abrirás camino, ¿de acuerdo? –Claire asintió- ¿Tienes suficiente munición?
-Sí, no te preocupes –respondió mientras recargaba su arma con asombrosa habilidad-. Dame tu arma para recargarla.
Mientras se la entregaba, Leon se dirigió a su hija.
-Pequeña, vamos a salir de aquí. Abrázame y esconde tu carita mientras salimos. Tu mamá y yo cuidaremos de ti.
-¿Puedo dormirme papi? Tengo sueño.
-Duerme y no hagas caso de los sonidos que escuches, ¿de acuerdo?
-¡De acuerdo!
Al tiempo que la niña abrazaba a su papá, Claire le entregó a Leon su magnum recargada.
-Gracias, vamos.
Leon cargó a la pequeña con su brazo izquierdo, mientras con la derecha sujetaba su arma. Por fortuna, lo único que hallaron a su paso durante la salida fueron zombies. Las imágenes de la comisaría de Raccoon City acudieron con presteza a su memoria. Ese maldito olor a metálico causado por las paredes y pisos bañados en sangre. El olor a cadáveres… 29 de septiembre. Todo empezaba de nuevo…
Faltaban menos de tres metros para que cruzaran la puerta. Ambos alcanzaron a ver que el edificio ya estaba rodeado. La B.S.A.A. trabajaba rápido, como debía ser. Y más aun tomando en cuenta que Chris ya estaba sobre la pista.
Leon indicó a Claire que cruzara, pero justo a tiempo y sin mediar palabra arremetió contra ella, sosteniendo a su hija en brazos, para esquivar las garras de esa horrible criatura que liberaba aterradores gruñidos. A pesar de lo rápido que latió su corazón y del terrible miedo que sintió, Claire rodó en el suelo y de inmediato disparó cinco veces a la cabeza del monstruo.
-¡Leon, Maddi, ¿están bien?!
Maddi comenzó a sollozar. Tenía miedo.
-Estamos bien. No te asustes hija, sólo tropecé –decía Leon mientras abrazaba a su pequeña con más fuerza.
-¡¿Un Hunter?! –susurró Claire, intentando aparentar tranquilidad, sin conseguirlo.
-Así es. ¿Qué demonios está pasando?
-Mamá, tengo mucho miedo, ya no quiero estar aquí.
-Lo sé cariño. Ya casi llegamos. Los chicos de la B.S.A.A. se harán cargo.
En cuanto cruzaron fueron rodeados por una docena de miembros de su organización. Leon pasó a Maddi a los brazos de Claire e intentó identificarse, pero esto fue innecesario cuando John Andrews, su viejo amigo durante aquella travesía por el desierto de Utah para hallar ese libro negro en el cuartel de White Umbrella, abordó a ambos.
-Dios, ¿están bien? ¿Qué demonios ocurrió allá adentro? ¡Maddi estaba con ustedes!
Leon suspiró antes de responder.
-Otro brote John. Uno más justo cuando creímos que ya todo había terminado.
-Pero es que esto debió haber terminado ya. Wesker ya no existe.
Claire recordó a quién le debía la muerte de todas esas personas en la comisaría. Sus ojos se llenaron de lágrimas. No era posible que su viejo amigo Steve se convirtiera en ese monstruo. Y todo por culpa de ella…
Leon de inmediato se percató del estado de su esposa y para evitar que Maddi se diera cuenta, intercambio una mirada con John, quien comprendió, asintió y dijo:
-Pero mi dulce y hermosa Maddi, ¡mira lo grande que ya estas!
-¡Hola tío John! ¡No entres ahí! Huele feo y papá y yo nos caímos y mamá no dejaba de disparar.
-Wow, gracias por el aviso, ¡definitivamente no entraré! ¿Pero qué te parece si tú y yo nos vamos por un enorme helado?
De inmediato a la pequeña se le iluminaron los ojos mientras le daba los brazos a quien consideraba su tío, pero miró a su papá buscando su permiso.
-Te ganaste un premio con lo bien que te portaste, hija.
-Regresaremos en cinco minutos.
-Gracias, John.
Claire sonrió y asintió, pero su mirada seguía llena de tristeza. Leon necesitaba actuar rápido. Se dirigió a uno de los colaboradores para solicitar una tienda y tener algo de privacidad. Le indicaron una vacía y tomando del talle a Claire, ambos avanzaron.
-¿Qué sucede? –interrogó mientras la tomaba por los hombros.
-Sé quien hizo todo esto, y habrá más.
-¿Quién fue?
Claire desvió la mirada, no podía sostener la de Leon mientras pensaba en él… en su peor pesadilla.
-Steve –respondió mientras bajaba la mirada dejando escapar copiosas lágrimas…
CONTINUARÁ…
Chicas y chicos, mil gracias por el cálido recibimiento que le han dado a este fic. Las escenas gore me están costando un ovario y parte del otro, pero creo que ahí van.
Por falta de tiempo (quienes estudian y trabajan comprenderán) se me dificulta responder reviews y mensajes privados, pero tengan por seguro que los leo y me emociona muchísimo saber que esta historia les está gustado. Mis profundos agradecimientos a:
Son of time
Ary. Valenfield
Jessica
Clauu
V. Nicole Wesker
Name (ese es un nickname o es el nombre que da por de fault Fanfiction?)
Katherine
Anonima 2012
Leon x Claire 112
DarkMatter Black
Victoria Grayson
Boris Mortys
Jill Firth
Me despido de momento, avisándoles que ya llevo un buen tramo del próximo capítulo, el cual se titula ADIÓS… Sólo eso les puedo adelantar.
Cuídense mucho y hasta el próximo capítulo.
