CAPÍTULO V Muerte.
Claire y Becky ingresaron a un complejo de bodegas. Seguramente ese tipo de almacenes fue empleado para el narcotráfico pues había varios túneles interconectados y muchas trampillas. La tarde ya estaba cayendo, quedaba a lo sumo, diez minutos de luz solar. Por fortuna, en el Jeep hallaron una lámpara y Claire la traía en uno de sus bolsillos, lista para cuando cayera la noche.
Lo primero que golpeó su nariz al entrar fue el hedor característico de la putrefacción. Indudablemente las recibiría un comité de bienvenida. Caminaban con cautela, con las armas apuntando hacia arriba. Se adentraron aproximadamente veinte metros cuando escucharon el primer gemido. Con disparos certeros y cuidando su bastimento, terminaron con más de una docena de zombies. Todos usaban ropa de obrero, lo más seguro es que en vida ellos trabajaron en el muelle. Eso no era ningún reto para ese par de sobrevivientes de desastres virales.
Sin embargo, pronto las alcanzó un grupo de no muertos bastante rápidos y agresivos. Ésa era la nueva especie que estaba azotando a Inglaterra, Japón, Italia China y los otros países que habían llevado a cabo el proceso de inoculación.
-¿Qué demonios son esas cosas? –preguntó Claire asustada y angustiada.
-Parece ser que los nuevos zombies. A la nueva cepa que los infectó la están denominando C. La mutación es sorprendente, ¿no?
-Sólo tú, mi querida bioquímica, podrías admirar eso en la situación en la que nos encontramos.
La castaña se limitó a sonreír. Era la primera vez que se topaban con esa especie de no muertos. Corrían tan rápido como podían y disparaban a la par. Eran eficaces en sus disparos, pero debido a la poca visibilidad y al ajetreo por correr fallaron varios tiros. Claire había cargado suficiente munición, pero la agilidad de esos zombies era asombrosa, por lo cual no pasó mucho tiempo antes de que viera cuánto había mermado su arsenal. Esas criaturas eran capaces de saltar grandes distancias y correr como si aun tuvieran vida. Lanzaban zarpazos que estuvieron muy cerca de herirlas.
Si tan solo tuvieran más cartuchos. En Raccoon City Claire y Leon habían hallado cartuchos esparcidos en la comisaría, lo mismo había sucedido en la Mansión. Allí no había nada, ni siquiera un arma cargada y ahora sus pistolas resultaban inútiles.
-Necesitamos donde refugiarnos –jadeó Rebecca en medio de la persecución.
-¡Si hubiera un cuarto con puertas reforzadas! –Replicó la pelirroja en las mismas condiciones.-Comienzo a extrañar esos malditos laboratorios. ¿Recuerdas cuando estuvimos en Utah? ¡Allí había puertas bien protegidas! Aquí no hay nada.
-Claire, mira, una trampilla. Desde ahí podemos lanzar una granada…
Ambas se colocaron detrás de la madera y con la agilidad que se requería en ese tipo de circunstancias, Claire quitó el anillo metálico y lanzó la granada mientras ambas se cubrían. Volaron trozos de carne descompuesta en todas direcciones. En ese momento suspiraron aliviadas.
-Bien, parece que aunque ya somos unas señoras entradas en años, podemos hacernos cargo. Además, si salimos de aquel infierno, éste es como ir al kínder garden. Y no olvide señora Cohen, hemos mejorado –replicó Claire poniéndose de pie y enfundando su arma.
-Bueno, tu puntería siempre ha sido mucho mejor que la mía –añadió Rebecca imitando a su amiga mientras se sacudía el polvo.
-¿Qué puedo decir? Es culpa de los genes que me tocaron. Pero tú no te quedas atrás.
-Gracías, ese es todo un cumplido viniendo de una Redfield. Y vaya que sé sobre la genética que te cargas. En definitiva no me gustaría que me usaras como diana de entrenamiento.
-No te preocupes Becky, para eso están los zombies.
-Cierto, tenemos que hallar…
Pero Rebecca no pudo terminar la frase porque las afiladas garras de una criatura que Claire conocía a la perfección perforaron su pecho. El pequeño cuerpo de Becky dejó de tocar el piso cuando él la levantó.
El rostro de Claire se puso más pálido que la hoja de un cuaderno. Un instante bromeaba con su amiga y al siguiente unas filosas garras salían de su pecho, robándose su vida.
-No, no, no, Becky ¡No! -gritó Claire con todas sus fuerzas sin poder dar crédito a lo que sus ojos veían. La sangre de su querida amiga había brotado, y salpicó el pálido rostro de Claire y su ropa. Sintió la tibieza del líquido carmesí, mirando como el Tyrant seguía perforando el cuerpo y agitándolo en el aire.
Becky liberaba gemidos como último recurso para aferrarse a la vida. Con sus últimas fuerzas, pudo enfocar sus verdes orbes, abiertas de par en par por el agonizante dolor, en la mirada aterrada de Claire.
-Bi-Bi-Billy -fue lo único que dijo la castaña antes de exhalar un último suspiro.
Claire movía su rostro una y otra vez mientras retrocedía. No podía apartar la mirada del cuerpo inerte de su amiga. Tropezó y cayó al duro piso. Ni siquiera sintió el impacto. Sus ojos se llenaron de lágrimas. Estaba aterrada. Nunca había pensado que una muerte así le esperaría a alguien a quien quería tanto. Becky. ¡Su bebé!
El Tyrant, consciente de que su víctima había muerto, lanzó un gruñido espeluznante y se deshizo del cadáver, arrojándolo a un par de metros de donde Claire estaba. Ella no se atrevía a moverse. Su muerte era inminente. La última vez que se había enfrentado a un ser así en Raccoon City había resultado seriamente herida, aun cuando contaba con armamento. Leon se había encargado de curarla en aquel entonces. Ahora no saldría de eso. No volvería a ver a las personas a quien tanto amaba. Chris, Jill, sus sobrinos, Sherry, Maddi, Leon…
Todo se había acabado. Steve ganaba. El Tyrant se acercaba y gruñía. Cerró los ojos. Aún al borde de la muerte se negaba a que su última visión fuera aquel maldito engendro. En su mente vería a su familia. Se iría con esa bella imagen.
Pero la muerte no era lo pensó, pues sus sentidos aun se mantenían. Escuchó el impacto de algo, el gruñido de alguien, otros sonidos de impacto, no supo cuantos. El inconfundible hedor de piel chamuscada. Fuera lo que fuera ya no quería saber, ya no quería ver más sangre. Su cuerpo ya no la sostuvo y cayó de espaldas contra el piso.
-Claire, Claire. -le pareció que la llamaban desde lejos. ¿Qué sucedía? ¿Eso era la muerte? No sentía dolor físico- ¡Claire, demonios! Soy yo, Leon ¡Claire!
Leon, él la llamaba desde algún lugar. Su voz, tenía que sujetarse al sonido de esa voz que escuchaba cada mañana. Tenía que aferrarse a su calor, porque también eso podía sentir. Por encima a ese maldito olor a sangre y a piel quemada estaba el olor de él. Ese aroma que la hipnotizaba. Ese aroma que adoraba...
-Le-Leon… -musitó dándose cuenta que poco a poco su mirada se aclaraba. Las atractivas facciones de su esposo estaban allí. Esos hermosos ojos azules, tan azules y fríos como el hielo, la miraban con preocupación.
-¿Estás bien? ¿Te hirió?
El recuerdo de Becky atravesada por las enormes y filosas garras de aquel monstruo golpeó su mente. Sintió que su pecho le dolía. Sintió dolor en todo su cuerpo. Su alma estaba sufriendo. Comenzó a llorar antes de darse cuenta siquiera.
-Becky, Becky. Ella… ella… ¡El Tyrant la asesinó! Está muerta.
Hasta ese momento Kennedy se permitió mirar con atención a su alrededor…
Cuando llegó a ese sitio en penumbras, rezó para tomar el camino correcto hacía Claire. Debía llegar a ella.
Él ya se encontraba camino a Nueva York cuando recibió la llamada de Becky. Le dijo que Claire había subido a un auto de la organización con armas y ropa militar. Leon no tuvo que razonar demasiado para comprender que su testaruda esposa buscaría acabar con todo por su cuenta. Maldijo mentalmente. Quería creer que Claire no haría algo así, pero en su interior, y habiéndola conocido desde hacía años, sabía que si le daban la oportunidad, ella haría justicia por su propia mano.
Sabía que no era bueno ni saludable, pero el celular de Claire era rastrado por la B.S.A.A. desde que él dio las indicaciones mientras volaba hacia su encuentro con el Presidente. Estaba a punto de llegar al aeropuerto, de ahí le tomarían poco más de media hora en llegar a ella. Si Leon creía en una divinidad, en ese momento pedía que sus plegarias fuesen escuchadas para que su esposa estuviera a salvo.
Cuando entró en las bodegas no vio zombies en los alrededores, pero el hedor de descomposición le dio la bienvenida. Más adelante vio cadáveres con la frente atravesada por una herida de bala. Claire había estado allí. Sin embargo eso no le dio tranquilidad, pues sin zombies era seguro que las monstruosas creaciones de lo que había sido Umbrella acechaban. Ella estaba allí. Confiaba en sus habilidades, pero sin suficientes municiones poco podía hacer contra semejantes criaturas.
Él sí iba preparado. Llevaba siete granadas de mano, un lanzagranadas cargado con diez, su Magnum Desert Eagle, una Browning HP para Claire en caso de requerirla, municiones para ambas, aproximadamente quince cartuchos para cada una. Su cuchillo, como siempre, al alcance de la mano en caso de necesitar defenderse a corta distancia.
Cuando escuchó ese desgarrador grito y reconoció la voz de su esposa corrió sin pensarlo hacia esa dirección apenas tomando las debidas precauciones. Por una fracción de segundo se congeló al ver al Tyrant acorralándola. Pero esa fracción de segundo podía definirlo todo, así que recomponiéndose de inmediato tomó el lanzagranadas y con certeros disparos, el abominable ser dejó de existir lanzando lastimeros quejidos.
Corrió hacia Claire, pero antes de llegar ella se desplomó contra el suelo. Sintió que su corazón dejaba de latir al ver la sangre fresca en su rostro y ropa. A pesar de la poca luz, sus ojos se habían habituado a la penumbra y buscó el origen de la hemorragia, pero no halló nada. Ahora entendía por qué… la sangre seguramente era de Becky… muerta… Su corazón se estrujó. Aun así necesitaba saber.
-Claire, esta sangre…
-Es de ella –murmuró.
Ahora que giraba, pudo ver un pequeño bulto rodeado de un charco de sangre. Cabellos castaños. Era Becky. Su cadáver. Cerró los ojos un instante para deshacerse de esa imagen. Su prioridad era sacar a Claire de allí. Ella no estaba en condiciones de pelear.
-Preciosa, tenemos que salir. Ese Tyrant no debe ser el único por aquí. Ponte de pie, yo te ayudaré a caminar.
-No estoy herida, y no podemos dejarla como si fuera… No podemos abandonarla…
-Claire, ella está…
-¡Ya sé que está muerta, no soy estúpida! -Se echó al pecho de Leon y lloró con más fuerza-. Ella… Becky estaba embarazada. Me lo dijo ayer por la mañana… Su bebé…
Kennedy sintió un profundo pesar. ¡Dios! Billy estaría destrozado cuando le dieran la noticia. Claire tenía razón, no podían dejarla.
-De acuerdo, pero te necesito entera Claire –tendiéndole la mano la ayudó a ponerse en pie-. Si queremos lograrlo necesito que te concentres. Yo la llevaré, pero eso limitará mis movimientos. Tú serás mis ojos, ¿entiendes?
-Sí, ahora…
Antes de que Claire pudiera añadir algo más, su espalda chocó violentamente contra un contenedor, cayendo al piso. En el proceso la boina que sujetaba su cabello rojizo ya no estaba en su sitio, provocando que éste se desparramara por el suelo. Todo fue tan rápido. Al levantar la vista observó que su esposo había sido lanzado varios metros lejos de ella. León cayó de espaldas y supo que el evento principal había empezado.
Apenas tuvo tiempo de incorporarse para averiguar qué lo había golpeado, cuando sintió otro impacto en la boca de su estómago, provocando que escupiera sangre y se doblara del dolor… Pese a esto su único pensamiento era Claire. No debía separarse de ella.
-Es tan decepcionante conocer al imbécil por el que la maravillosa Claire Redfield me olvidó. Esperaba mucho más de ti, Kennedy. Después de todo había una horda de mujeres alabándote. Tu fama no te hace justicia. Veo con tristeza que mi amada Claire no supo elegir.
La pelirroja, aun en el piso, miró hacia arriba y sintió un cúmulo de emociones al encontrarse con el que ahora era su peor enemigo.
-Steve –musitó ella.
-¿Steve? –Preguntó Leon.- Así que tú eres Steve Burnside –interrogó Leon apenas recuperándose de los fuertes golpes.
-En persona, me alegra saber que ella te contó de nuestro romance en Rockfort Island. Lo que seguramente no te dijo fue cómo me dejó morir para luego ser capturado por los hombres de Wesker…
-No, Steve, yo no quería… Yo pensé que habías muerto, vi tu cuerpo y lloré sobre él. ¡No tenias pulso! Y luego Rockfort fue destruida, ¡no sabía nada! ¡Perdóname!
Leon estaba atónito. ¿Claire le pedía perdón a Burnside?
El pelirrojo mostró una sonrisa y se arrodillo frente a Claire. Quitó algunos cabellos de su rostro y acarició la tersa mejilla de la chica, mientras ella entrecerraba los ojos. Leon sentía que su sangre estaba a punto de ebullición mientras observaba a su esposa dejarse hacer. Parecía que ella disfrutaba el reencuentro…
-Mi hermosa Claire. Ese corazón tuyo no ha cambiado… -dijo con una sonrisa adornando esas atractivas facciones-. Pero es un poco tarde para pedir perdón por nada… Ni siquiera en tus peores pesadillas te podrías imaginar el infierno que viví siendo la mascota preferida de Wesker…
-Podemos hacer algo Steve… ¡No es tarde! Por favor, no tomes ese camino de destrucción…
-¿Por qué no, Claire? ¿Por qué no destruir al mundo que me olvidó? Parece que quieres negociar… Dime, ¿qué estarías dispuesta a darme para saciar esta sed de sangre que me inunda?
-Yo… yo no…
-No, no sabes… No sabes, mi linda muñequita, porque mientras tú jugabas a la casita, yo revivía una y otra vez las incontables veces en las que me torturaban midiendo mi poder… -Claire observó aterrada como las facciones de Steve se torcían en una mueca de odio y sus ojos brillaban, revelando al maniaco que se escondía, el agarre en su rostro fue mayor, lastimándola- ¡Responde Claire! ¿Qué me darías? ¿Acabarías con la vida de Leon para que esto termine? ¡¿Me darás tu cuerpo y tu vida para mantenerme controlado?
-¿De qué hablas? Steve…
-Entonces lo haré personalmente…
Steve nuevamente se movió a esa velocidad sobrehumana y se lanzó sobre Kennedy. Leon no pudo oponerse a la golpiza que recibía, y aunque hubiera querido, aun no asimilaba el comportamiento de su esposa… ¿Ella aun sentía algo por Steve?
Claire no podía seguir viendo eso. Estaba masacrando a Leon… Buscó con rapidez su arma y sin razonarlo un segundo disparó contra el pelirrojo. La bala se incrustó en su espalda a la altura del corazón. Miró el sangrante rostro de Leon y la empatía hacia Steve desapareció. Creyó que todo había acabado… Gritando y con lágrimas en los ojos le dijo:
-Tú estabas muerto Steve. ¡Muerto! Y así debiste quedarte.
La risa de Steve se dejó escuchar mientras, ante la sorpresa de los Kennedy, la bala salía de su pecho y haciendo ruido rebotaba contra el piso. No había ni un rastro de sangre que revelara una herida en su cuerpo.
Ella tuvo una sensación de dejavu cuando sintió la bota de Steve impactando contra su mejilla derecha, arrojándola al piso de forma brutal. Wesker había hecho lo mismo muchos años atrás.
Leon de inmediato se lanzó contra Burnside. La furia ardía por cada uno de los poros de su cuerpo. Jamás permitiría que alguien le pusiera las manos encima a su esposa. Steve fue tomado por sorpresa. Con veloces movimientos Kennedy lo golpeó varias veces. Finalmente desenfundó su pistola y disparó. Pero él no contaba con la velocidad sobrenatural de Steve, quien de una poderosa patada lo desarmó, haciendo que la pistola terminara bastante lejos. Leon aun tenía la Browning que originalmente sería para su esposa. Nuevamente desenfundó y comenzó a disparar, pero ese maldito monstruo esquivaba cada una de ellas mientras reía a carcajadas. Cuando el cartucho se terminó, Steve sonrió y mirando a Leon a los ojos, caminó lentamente hacia él dispuesto a matarlo.
Claire debía hacer algo… La pistola de León estaba a dos pasos de ella. Se desaturdió tan rápido como pudo, su rostro le dolía demasiado, pero ningún dolor físico era suficiente para que ella no defendiera a sus seres amados. Arrastrándose en el piso con toda la rapidez que pudo, tomó el arma y esta vez apuntó al cráneo de Steve, quien estaba a espaldas de ella.
Steve esperaba esa reacción, pues dio media vuelta y desenfundó un par de Ludgers doradas que Claire reconoció de inmediato. Ella y Leon apuntaban a Steve, mientras él hacía lo mismo con ambas manos.
-Claire, te recomiendo que en vez de apuntarme a mí, te deshagas de ese asqueroso zombie.
La aludida escuchó un gemido… Zombie… Castaño, pequeño… Becky…
-No, no… -murmuró ella retrocediendo.
-Oh sí, mi amada Claire. Y por lo que veo, tu querida amiga quiere saludarte. Por cierto, ¿escuché bien hace un rato? ¿Rebecca estaba embarazada? ¡Qué divertido! Podría pedirle a Frederick Downing que guarde su espécimen un tiempo y finalmente veríamos a un bebé zombie. ¿Qué te parece? ¡En algún tiempo podrás ver nuevamente como un viejo conocido revive de entre los muertos!
Leon miraba la escena estupefacto. La que en vida había sido Rebecca Chambers, o Rebecca Coen, en recientes fechas, ahora arrastraba los pies y sus característicos enormes ojos verdes ya no tenían color. Caminaba hacia Claire y se acercaba más y más mientras su esposa la miraba con los ojos abiertos de par en par.
-¡Claire! –La llamó mientras se ponía de pie y caminaba con dificultad para ayudarla. No dio más de un par de pasos cuando un dolor intenso y ardiente en su brazo derecho lo detuvo. Una bala le había rozado.
-No te muevas Kennedy, ni intentes dispararle a ese zombie o el siguiente disparo será para Claire. Y tú mi hermosa muñeca, tendrás que elegir. Mata a tu querida amiga o intenta dispararme a mí y acaba de una vez con esa tragicomedia. De todas formas saldrás perdiendo. Si me disparas, y no te aseguro que vaya a morir con eso, yo haré un agujero en la cabeza de tu esposo y él sí que morirá… Tú decides.
Leon veía aterrorizado al zombie de Rebecca acercarse a Claire, y ella topándose a sus espaldas con un sólido muro, ya no tenía a dónde huir.
-Claire, dispara, dispara. ¡Ella ya no es Becky!
-Lo es… es Becky, no puedo, no puedo… ¡Leon, lo siento, no puedo! –replicó la pelirroja girando su rostro y cerrando sus ojos…
-Claire, lo prometiste, saldríamos de esto juntos. Madeleine y Sherry nos esperan… ¡Lucha Claire! ¡Dispárale!
Los recuerdos de los años que compartió con Becky golpearon su memoria. Lloraba y sus lágrimas le impedían ver. Levantó el arma y sin apuntar jaló el gatillo. El disparo rompió el silencio y Claire reconoció el sonido de una bala reventando algo sólido, mientras otra sustancia más bien blanda explota. No necesitaba abrir los ojos para saber que le había volado la tapa del cerebro y su masa gris ahora estaba regada por el piso. Escuchó el golpe seco de un cuerpo al caer y sin poder mantenerse en pie, Claire cayó de rodillas al piso al tiempo que sollozaba.
Leon sintió alivio cuando vio a Claire intacta. El zombie, ese quien en algún momento había sido Rebecca estuvo a punto de morderla. De todas las tragedias que pudieran sucederle, perder a Claire sería la peor. Sintió pena por Rebecca, pero liberarla de ese estado de no muerto era lo mejor.
Steve sonreía con satisfacción; sin dejar de apuntar a Leon, caminó hacia Claire y se arrodilló frente a ella.
-Mi hermosa Claire, dime: ¿qué se siente matar a un ser querido?
Claire se arrojó sobre él y lo golpeó con los puños con toda la fuerza que tenía, pero a él parecía no molestarle.
-Maldito bastardo, enfermo. ¡Te juro que te haré pagar por esto! Ella no tenía nada que ver.
Steve la sujetó del cabello con fuerza echándola hacia atrás. Leon se arrojó sobre él, pero esta vez un disparo en su pierna lo hizo detenerse y caer.
-¡Leon!
-¡Ustedes no dejan de hacer estupideces! Y para que lo sepas Claire, tienes razón, ella no debía estar aquí. Yo quería a tu adorado hermano mayor; él debía venir a rescatarte y tú debías matarlo. Rebecca se interpuso entre mis planes o quizá era su destino morir hoy. Wesker tenía razón, siempre maldecía la suerte de Chris. Solía decir que los Redfield eran tan escurridizos; hoy le concedo la razón. Tu hermano tiene más vidas que un maldito gato, pero para mí será un placer acabar con todas y cada una de ellas.
La furia estaba a punto de alcanzar su punto máximo. No podía creer que ese bastardo era el Steve que había dado su vida salvándola. Era un demonio escondido tras el hermoso rostro de su Steve.
-Así quería verte Claire. Deseaba tanto ver el odio reflejado en esos ojos que jamás he olvidado. Podría hacerte mía en este momento frente a tu amado esposo y terminar con esto, pero aun es muy pronto… Aun no sufres ni la décima parte de lo que yo sufrí a manos de Wesker, por tu culpa. El día de hoy sentiste lo que significa asesinar a tu familia, sin importar que éste sea un zombie. Yo asesiné a mi padre en Rockfort, hoy tú debías asesinar a tu hermano. Sangre por sangre. Pero entiendo que Rebecca Coen era una hermana para ti, así que diremos que la lección esta aprendida. Sé fuerte Claire, porque aun te falta mucho y cuando estés en mis manos, desearás nunca haber nacido.
En ese momento Steve aplicó su boca sobre la de Claire con tanta fuerza que la lastimó mientras ella se resistía tanto como podía. La fuerte mano del pelirrojo enredada en su cuero cabelludo le causaba un dolor punzante, ya que jalaba de ella sin reparos. Sentía que en cualquier momento su cabello se desprendería. Leon se acercó tanto como pudo, pero la herida en su pierna lo dejaba con poca movilidad. Steve mordió el labio inferior de la pelirroja, haciendo que ella gimiera de dolor. Al separarse, con su lengua probó del tibio líquido rojo que brotaba de su labio. Cuando ese agresivo beso terminó Steve la lanzó contra el piso y desapareció.
Claire estaba aturdida, pero Leon había sido herido de bala dos veces, así que se arrastró y llegó con él.
-Amor, amor, ¿estás bien?
-Se puede decir… ¿y tú?
-He estado mejor… Necesitamos llevarte al médico… estás perdiendo sangre.
-Da la alarma a la B.S.A.A., estarán aquí pronto. No sé qué otras criaturas nos acechen y yo no estoy en condiciones de pelear. Lo mejor será que estemos alertas y esperemos un equipo.
-De acuerdo –respondió Claire mientras presionaba el botón de pánico de su comunicador-, al menos te haré torniquetes para aminorar la hemorragia.
Cortando con su cuchillo de S.T.A.R.S. parte de su pantalón, comenzó a enrollar la tira negra en la pierna de su esposo, pues la herida que tenía en el brazo había sido menos profunda y a penas y brotaba sangre. La pierna era otra historia.
Mientras Claire trabajaba, Leon, aun en la penumbra, la observaba: El cabello enmarañado, sus bellos ojos grises enrojecidos por el llanto, su rostro lleno de polvo y con marcas de las lágrimas que habían corrido. Notó el golpe en la mejilla de su esposa y su hinchado y sangrante labio. Lo tocó con su índice, acariciando apenas, mientras preguntaba:
-¿Por qué viniste Claire? ¿Por qué caíste en una trampa tan estúpida?
-Lo siento, yo… -respondió totalmente avergonzada. Leon tenía razón. Sus ojos se llenaron de lágrimas.
-¡¿No entiendes que sin ti moriré?!
Claire lloró más… Lo abrazó y respondió:
-Él sabía que Sherry y Maddi salieron del país. Dijo que atacaría el avión si daba aviso… ¡Perdóname!
Leon comprendió que de haber estado en las mismas circunstancias él no habría actuado diferente, así que la abrazó y trató de tranquilizarla…
Pronto escucharon una ambulancia y varias botas resonando sobre el piso. Los refuerzos habían llegado. Sobrevivieron al primer round.
Continuará…
Hola a todos!
Me moría por subir este capítulo. Hace algunos años comencé a escribir borradores del fic. La verdad es que estas escenas prácticamente se escribieron solas, y aun no tengo muy claro como continuaré la historia, pero yo quería ver ese enfrentamiento entre dos galanes.
He de confesar que el personaje de Steve nunca me gustó. Desde que jugué Code Verónica me parecía muy infantil. Al jugar Darkside Chronicles confirmé lo que pensaba: Sólo es un niño dándoselas de muy macho. Pero la descripción que hace Perry en la novela me hizo pensar que ya mayorcito y con emociones conflictivas bien podría dar el ancho de un súper villano.
¡Espero que este capítulo les haya gustado tanto como a mí escribirlo! Todas las recomendaciones que puedan darme son bienvenidas, y les aseguro que he tomado en cuenta sus opiniones. Por ejemplo: no era mi intención que Claire interactuara así con Steve, pero NAME, me dio la idea cuando comentó que a su parecer, Claire parecía sentir algo por él.
ALEX WESKER: La verdad, no hay un por qué de Sherry y Carlos… Sólo, se me ocurrió un día. El inicio de esa relación está en el epílogo de ENCUENTROS INESPERADOS.
JILL FILTH: Gracias por los comments y por haber cambiado tu nickname! So sorry!
Gracias también a:
Kmich
Son of Time
LadyKya0
Anonima 2012
V. Nicole Wesker
Misses Histery
Puchu
Clauu
Vegeta'z girL
Esteff 3
En fin, me despido de momento agradeciéndoles todo el apoyo que le han dado al fic. Parece ser que esta pareja cobra cada vez más popularidad y el número de fanfics en Español de ellos es mayor… Eso me alegra muchísimo!
Hasta pronto!
Pily-chan.
