CAPÍTULO VIII MISIÓN PARTE II
Entre las batallas que libraban, Alomar y Nivans terminaron atrincherándose a unos cuantos metros de diferencia, enfrentándose a dos mujeres que presentaban una mutación increíble y grotesca. Antes de separarse, Leon les dijo que el nombre de esas horribles criaturas era Lepotitsas.
Piers estaba maravillado. Nunca había visto a una mujer desenvolverse con tanta soltura y confianza en el campo de batalla y se sentía gratamente asombrado. Sheva, según sabía, era un par de años menor que él, pero no aparentaba su edad. Se veía más grande y muy, muy experimentada.
-¿Nivans, cierto?
-A sus órdenes, madame.
-Gracias. Bien, no podemos acercarnos a esas cosas por los gases que despiden. No sé tú, pero quiero terminar esta misión siendo humana.
-¡Ya somos dos!
-He gastado bastante munición y he conseguido herir a una, aunque son endemoniadamente resistentes. Pero no podrán aguantar mucho más si les disparamos desde dos puntos diferentes, concentrémonos en acabar con la lepotitsa que ha recibido mayor daño. Distraeremos a la más fuerte con una granada. Al terminar con la primera, nos enfocaremos en la otra y acabaremos esto en un abrir y cerrar de ojos.
-Elijo atacar por la derecha.
-Bien, voy hacia la izquierda.
Conociendo perfectamente el alcance que podían tener esas criaturas que presuntamente alguna vez fueron mujeres, Piers y Sheva continuaron atacando sin misericordia. Estaban más que preparados para una batalla de ese calibre. Nivans podía tener poco tiempo al servicio de la B.S.A.A., pero tenía una vasta formación militar. Él pidió entrar en el escuadrón de la Alianza en cuanto supo que las bioarmas aun existían. Nada le parecía más aberrante que el desprecio con la que esos pseudo científicos trataban la vida humana.
Él nunca sufrió lo que muchos de sus camaradas. Su padres y hermanos vivían en Chicago y jamás se habían involucrado con zombies, hasta recientes fechas, cuando los ataques en el mundo comenzaron. En cuanto le fue posible se comunicó con ellos y supo que todos estaban a salvo, ya que la asistencia llegó pronto y ningún zombie pudo colarse al sótano reforzado, donde estaba reunida su familia, siguiendo el consejo que Piers les dio alguna vez, cuando se pensaba en la remota posibilidad de un ataque.
Piers no lo sabía, pero Chris podía verse a sí mismo a través de él. Redfield sabía que las capacidades de un soldado jamás se medirían por la edad o la experiencia. Él mismo se adentró en ese mundo de pesadillas a muy corta edad, y contra todo pronóstico, logró sobrevivir y derrocar al monstruo farmacéutico llamado Umbrella. Con la aparición de Steve y su Neo Umbrella el mundo se ponía de cabeza, pero su misión era una: arrasar con esa amenaza. Piers era como él, pero mucho menos impulsivo. Era un estratega nato y tenía puestas sus esperanzas en ese joven para sucederlo cuando llegara el momento de dedicarse de lleno a su familia.
Tardaron no más de cinco minutos atacando a esos seres. La lepotitsa que tenía mayor resistencia se movía de un lado para otro intentando acercarse a alguno de sus agresores, pero ese no era reto para un francotirador como Piers ni para las expertas manos de Sheva Alomar, quien pese a que era zurda de nacimiento, había aprendido a manejar las armas con ambas manos, dando siempre en el blanco.
Hacía 15 años Chris y Leon habían presenciado por primera vez lo que los científicos dementes de Umbrella liderados por Albert Wesker eran capaces de crear. En aquel tiempo les pareció atroz lo que esa empresa fabricaba por simple pasatiempo. ¡Jugaban con las vidas humanas en todos los sentidos y formas posibles! Leon y Chris estaban juntos. Tenían que vencer un Haos.
¡La monstruosa criatura no cedía! Debían atacar a la distancia. Conocían demasiado bien a esos seres para saber que si se acercaban más de la cuenta podían despedirse de su vida.
-Kennedy, qué tal estás de municiones.
-No me quejo.
-La mía se agota y aun debemos apoyar a Sheva y Piers.
-¿Propuestas? –interrogó Leon mientras recargaba con rapidez.
Aun en esas circunstancias, Chris reconocía la habilidad del "novato" para el manejo de armas y su tranquilidad en medio de la crisis. Sonrió al recordar una broma que alguna vez Sherry hizo respecto a él. Dijo que sin importar qué clase de monstruo enfrentara, Leon se mantenía "cool", con su cabellera de anuncio de shampoo impecable y su pose de súper agente. Se sentía orgulloso del hombre que su hermanita había elegido para ser su compañero de vida.
-Cúbreme cuánto puedas, me moveré a la izquierda para poder lanzar una ráfaga a su costado, eso lo distraerá lo suficiente para que, en cuanto dé la señal, dispares con el lanza granadas. Se cubre el rostro, ése es su punto débil.
-Hecho. Redfield, cuídate.
-Bien. En tres… dos… uno.
Moviéndose con rapidez, Chris se colocó sobre una serie de cajones de almacenamiento. Dejó salir una ráfaga de disparos con su metralleta y cuando el Haos se disponía a lanzarse sobre Redfield, Leon lanzó una granada que impactó directamente en su rostro. Eso fue lo último que alcanzó a ver Chris de soslayo antes de lanzarse al piso, detrás de los cajones, para cubrirse por la explosión.
Neutralizado el enemigo, ambos se dirigieron hacia Alomar y Nivans. Ellos estaban a punto de terminar con aquella aberración llena de protuberancias que se asemejaban ser senos femeninos, pero una pequeña ayuda extra para acelerar el proceso siempre sería bien recibida. Abriendo fuego a una distancia prudente, los cuatro integrantes del equipo lograron acabar en cuestión de minutos con el enemigo. Todos exhalaron un suspiro de alivio.
Sólo entonces se dieron un poco de tiempo para observar con detenimiento lo que les rodeaba. Estaban en un clásico laboratorio de Umbrella. Las luces eran rojizas y había tanques por doquier con cuerpos semihumanos totalmente desnudos flotando en líquido de color verde.
-Parece que al final tendremos que volar este sitio –dijo Redfield mientras se acercaba a un contenedor. Una mujer era la que flotaba en ese líquido, y él en verdad sintió pena por esa vida humana cejada...
-Siempre y cuando logren salir de aquí. -Leon reconoció esa voz de inmediato. Ese acento inglés era inconfundible y se puso en guardia pese a que no sabían con precisión de dónde provenía el sonido. Chris imitó a su cuñado. El hombre con elegante voz siguió hablando con calma-. No cabe duda que ustedes son la élite de la Alianza contra el Bioterrorismo. Desde la batalla en las instalaciones de Will Pharma reconocí tus habilidades y capacidades Kennedy. De Chris Redfield hace mucho que sabía, especialmente luego de la información que se recabó en África, por eso es que también sé sobre la asombrosa capacidad de Sheva Alomar. El agente Piers Nivans sin embargo, es la más reciente adquisición del equipo, y no me cabe duda que tiene mucho talento.
-Frederick Downing, quedas arrestado por los cargos de terrorismo, experimentación…
-Ahórrate el discurso Leon Kennedy –interrumpió Frederick mientras caminaba para encontrarse frente a frente con esos cuatro guerreros que le apuntaban directo a la cabeza. Su refinado traje gris lucía impecable y mostraba su característica seguridad. No era un hombre imponente, como en su tiempo lo fue Wesker, pero se desenvolvía con soltura. Acomodó sus anteojos empujando suavemente con su dedo índice y medio el puente de éstos-. De sobra sabes que no pisaré la cárcel nuevamente. Aquella vez Claire y tú arruinaron mi vida, pero ahora les devolveré el favor, tal como lo hice con esa vaca estúpida de Angela Millers. ¡De hecho deberían agradecérmelo, ya que les hice el favor de quitarles a esa demente del camino! Sólo lamento mucho que tu hermosa esposa no esté aquí. Quizá hubiera sido bondadoso con ella y alguno de mis B.O.W's la hubiese destrozado antes de que Steve Burnside la tenga en su poder.
Para corroborar lo anterior, dos licker, cual si fuesen fieles canes, se postraron junto a Frederick de una forma extrañamente sumisa. Todos miraron la escena. Chris sabía que en un país del este de Europa, en lo que antes conformaba la Unión Soviética, habían experimentado con bioarmas, convirtiendo a estos monstruosos seres en una especie de guardianes por medio de una mutación en la persona que fungiría como amo. Ya había sido desmantelado el laboratorio que hallaron y habían detenido o eliminado a los responsables. Pero ahora se daba cuenta de que ellos sólo habían neutralizado el "producto". El fabricante estaba ante sus ojos.
-En este momento nos darás la ubicación de Burnside y quizá tu sentencia pueda ser reducida -atajó Sheva intentando hallar algún medio para obtener información, aunque de antemano sabía que sería imposible.
Lo único que escucharon fueron las carcajadas de Frederick Downing.
-Vaya, creo que lo he visto todo. ¡La niña quiere negociar conmigo! Sheva Alomar, entiende que en este punto las negociaciones ya son imposibles. Hay una sola cosa que desea Steve y tiene nombre y apellido: Claire Redfield. Eso nadie lo cambiará –Leon entrecerró los ojos y se contuvo para no presionar el gatillo. La misión consistía en desmantelar el edificio y capturar a Frederick Downing con vida para someterlo a un interrogatorio-. Les confieso que mi objetivo al integrarme al grupo de Burnside y Wong era tener a Claire para mí, pero tuve que desechar esa idea al saber que mi pelirrojo socio y ella tenían un pasado en común y la única razón de su existencia era hacerla suya de todas las formas posibles…
Chris estaba tanto o más encolerizado que Leon. Ese tipo afectado con ademanes aristocráticos que rozaban en lo afeminado hablaba de su hermanita como si fuese un vil objeto… Jamás permitiría que alguno de esos desgraciados la tocara. Y pensar que si hace quince años él hubiera realizado una simple llamada telefónica avisando que todo estaba bien, se podría haber evitado toda esa maldita situación causada por Steve Burnside.
-Downing, te tenemos rodeado. No escaparás.
-Te equivocas Leon. Este laboratorio es completamente mío, ha sido mi hogar desde hace un año. Lo conozco como la palma de mi mano y te aseguro que no podrán atraparme... Además, sin ánimo de vanagloriarme, he avanzado lo que en años nadie logró, ni siquiera Wesker…
-¿Así que lo conocías?
-¿Quién no en el mundo de las bioarmas? Admiré por años el trabajo que Birkin y Wesker desarrollaron. Por desgracia, Wesker no fue capaz de medir el alcance que su obsesión por perfeccionar la raza humana le acarrearía. Era un hombre excepcional, pero corto de miras. En lo que a mí respecta, no me interesa mejorar a la podrida humanidad. Mis intereses han sido financieros desde que entré en el negocio. No quiero ni me importa saber cuántas vidas humanas mermaran para dar lugar a una especie mejor, como mi predecesor quiso hacer al experimentar con Uroboros… Lo que sé con certeza es que la herencia de ese hombre vivirá por siempre en sus criaturas –dijo mientras miraba con algo parecido al cariño al par de lickers postrados junto a él.
Sin previo aviso, todos miraron con horror que los ojos de Downing cambiaban de color, como si un derrame se hubiese producido en sus globos oculares, y de pronto, se vieron rodeados por no menos de cincuenta de esas rojizas criaturas.
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-Jill, ¿hay manera de encender el micrófono de Chris? Hay mucho silencio desde hace un rato.
-Lo sé, pero no es posible. Chris es quien debe encenderlo.
-¿Crees que estén bien?
-Deben estarlo. Saben que los estamos esperando…
La conversación de pronto fue interrumpida.
-Claire –se escuchó la voz de Hunnigan desde la pantalla-. El audio de Leon está activado. Me temo que no tengo buenas noticias.
El corazón de la pelirroja dejó de latir en cuanto escuchó a Ingrid. De inmediato activó los altoparlantes para compartir la información con Jill.
-J-Jill también te escucha… ¿Qué sucede? –dijo con un hilo de voz.
-Frederick Downing ha aparecido. Están discutiendo, pero él ha sido el creador de los B.O.W.'s implantados con virus C. Ya vencieron a algunos, pero ahora mismo están luchando contra lickers controlados.
-¿Entonces el desmantelamiento en Europa…? –preguntó la rubia.
-Sólo fue la punta del iceberg… La batalla inició. Las mantendré informadas.
-¡Ingrid, conéctame también al micrófono de Leon!
-Lo siento Claire, pero te percibo demasiado emocional. Te necesito despejada para poder actuar si hay necesidad, así que por favor intenta serenarte.
Claire respiró profundo varias veces. Frederick Downing. Esas jamás podrían ser buenas noticias. Después de todo, Leon, ella y Angela Miller lo enviaron a prisión. Ángela, según Steve, había muerto a manos de Downing. Lo último de que se enteró hacía un par de años era que aun se llevaba a cabo el proceso judicial contra Frederick. Gracias a sus contactos y al dinero que aún poseía, había conseguido muy buenos abogados que evitaban a toda costa una sentencia, pues si lo hallaban culpable, obtendría la condena máxima: pena de muerte por lesa humanidad. ¿Cómo había escapado de una prisión de máxima seguridad? Lo desconocía. Pero a estas alturas resultaba más que evidente que Ada Wong y Steve Burnside estaban involucrados.
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¡Ese maldito anciano no se había movido de su sitio! La sonrisita de ese inglés era cínica y a Christopher Redfield le enfurecía mirarlo así, como si todo en el mundo fuese paz y tranquilidad, cuando tres de sus camaradas habían muerto y Leon, Sheva, Piers y él se estaban jugando el pellejo por culpa de ese sujeto.
En parejas todos se cuidaban las espaldas, pues había lickers por doquier. Parecían una plaga de cucarachas, salían más y más. Los disparos no cesaban. Aunque los equipos habían sido designados, en ese momento lo que menos les interesaba era mantener la formación. Piers permanecía cerca de Leon y Sheva colaboraba con su superior y amigo Chris.
Frederick sonreía ante el espectáculo que presenciaban sus ojos. Era magnifico observar el trabajo de esos guerreros. A diferencia de sus predecesores, quienes odiaban que la B.S.A.A. se involucrase en sus asuntos, él siempre tomaba como un reto el que soldados capacitados para el combate contra las bioarmas se enfrentaran a sus creaciones. Si los vencían, el mérito era suyo, si no, él debía mejorar en la creación de la siguiente generación de criaturas.
Era un intelectual después de todo. Él no pertenecía a esa clase de hombres que deseaban el control. Era cierto que el dinero era su móvil, y quién podría culparlo después de haber vivido en las calles. Los éxitos que había alcanzado fueron siempre por mérito propio. Gracias a esa inteligencia superior y a la habilidad que adquirió para envolver a sus interlocutores, Frederick Downing pudo estudiar en una reconocida Universidad. Pronto entendió que para que sus investigaciones tuvieran apoyo, él necesitaba tener el renombre que sólo el dinero otorga. Si su ética tenía que ser subastada al primer postor, que así fuera. Pero se juró jamás volver a ser débil. El dinero daba la clase de fuerza que él necesitaba.
Admiraba a esos hombres y mujeres que luchaban para cambiar el mundo. Todos los allí presentes, él incluido, formaban el equilibrio perfecto. El bien y el mal. Por ello él jamás sería uno de ellos, para empezar porque sus ideales eran contradictorios y porque sabía que él nunca tendría las habilidades que ellos habían desarrollado. A él le había tocado interpretar al villano en esa obra, y no le molestaba en lo absoluto.
Pasaron varios minutos antes de que Chris, Leon, Sheva y Piers pudieran acaban con esos seres. La batalla no fue sencilla, y aunque se sentían algo agotados por el número de veces que tuvieron que esquivar algún ataque, especialmente de esa kilométrica lengua característica de su especie, estaban intactos.
Ahora sí Frederick podía llevar a cabo la parte de su plan. Un plan que jamás confiaría a Wong: Debía eliminar a Steve Burnside. ¡Ese chiquillo estaba demente! Él había ideado una estrategia para que el pelirrojo no se hiciera con el control absoluto. En las condiciones actuales, él jamás opondría resistencia, llevaba las de perder en todo sentido, pero podía mover los hilos para que alguien más pudiera confrontar y vencer a Steve. Así Frederick se quedaría con lo que por derecho le pertenecía: las ganancias obtenidas por el desarrollo de sus investigaciones con B.O.W's.
Con discreción, usando cinco lickers para crear la cortina de humo perfecta, se movió de su sitio y caminó hasta los laboratorios.
-Downing, no hay escape. ¡Entiende que no vas a salir de este sitio por tu cuenta! –dijo Chris con esa voz de autoridad que hacía honor al rango que poseía en la B.S.A.A.
-No es mi intención huir, Redfield –dijo girando su rostro sobre el hombro.
-Entrégate sin oponer resistencia… Si nos ayudas, los cargos en tu contra podrían reducirse y no enfrentarías una sentencia de muerte.
-De hecho, mi estimado Leon, preferiría la muerte a una estadía de por vida en la prisión. No te preocupes, tengo perfectamente estructurado mi plan de vida y pisar un penal de máxima seguridad no está incluido en esos planes… Pero basta de charlas, pasemos al evento principal. Estas armas son viejos conocidos suyos, pero especialmente de Claire. Veamos si el escuadrón elite de la B.S.A.A. puede enfrentarse a dos Tyrant y salir ileso.
Presionando un diminuto interruptor que tenía en la mano, aparecieron esos monstruos con frías facciones y aterradora altura. Leon soltó un bufido. La táctica distractora de Frederick no le serviría, él ya muchas veces había batallado con esas criaturas y todas habían sido derrotadas, ese día no sería la excepción.
Cuando los Tyrant se abalanzaron sobre ellos, todos se resguardaron y comenzaron a disparar, siempre cuidando su distancia de esos enormes monstruos. Pese a su tamaño, éstos no eran torpes, quizá ligeramente lentos, pero sabían que una vez cerca, la muerte era casi inminente, así que sus reflejos debían permanecer al cien por ciento.
Chris y Sheva rápidamente se encargaron de uno y dándole una seña a Leon para que los siguieran en cuanto terminaran, ambos recorrieron el mismo camino que Frederick Downing había tomado. Cuando le dieron alcance, él estaba en una especie de sala de operaciones. El olor a desinfectante y el blanco inmaculado de las instalaciones le recordó a Chris el sinnúmero de ocasiones en las que terminó en el hospital…
Pese al cuidado en la sanidad que mantenía Neo-Umbrella, se repugnó ver en repisas miembros humanos encerrados en frascos acordes al tamaño del contenido. Halló manos que en vez de dedos tenían muñones con largas y filosas garras, pies deformados hasta adquirir una apariencia similar a la de los equinos… Rostros humanos con expresión facial de dolor o furia absoluta. En algunos pudo ver cómo la dentadura era sustituida por una muy parecida a la de un tiburón.
Lo que más lo impactó fue ver fetos humanos en diferentes estados de desarrollo con evidentes malformaciones conectados a una especie de incubadora, la cual monitoreaba sus signos vitales. ¡Hasta qué punto podía llegar la ambición de esos seres que se hacían llamar humanos! Usaban infantes para experimentar… Pensó en sus hijos y su sobrina. Aunque la misión requería la captura de Frederick Downing, se juró aniquilar a ese desgraciado en cuanto tuviera oportunidad de hacerlo.
-Bienvenidos al área V.I.P. del complejo de investigaciones. Como se darán cuenta, Neo Umbrella no ha dejado de innovar y estamos la vanguardia en lo que a B.O.W.'s se refiere. Alguno de ustedes también formará parte de estos experimentos. Me agradaría mucho que hubiera un voluntario, pero sé perfectamente que no lo habrá, por lo que tendré que decidir. Y eso, amigos míos, me deja en una gran encrucijada… Kennedy era mi primera opción, pero ahora…
Chris sintió repulsión tras escucharlo. Se refería a la vida humana como si fuese algo desechable!
Pero Frederick Downing hablaba bien en serio. Si infectaba a Leon, el enfrentamiento final entre él y Steve tendría más emoción. Ambos pelearían por la mujer que amaban. Y si las cosas salían completamente a su favor, los dos serían eliminados de la faz de la tierra, destruyéndose uno al otro, dejándole el camino libre para llegar a Claire. Pero se arriesgaría demasiado si Leon quedaba con vida. Era un hombre muy inteligente y si él le otorgaba un poder sobre humano, podía ir despidiéndose desde ya de todo lo que alguna vez soñó alcanzar. Ya una vez Leon S. Kennedy lo había derrotado, no quería que eso volviese a pasar…
-Esto se acaba aquí y ahora Frederick Downing. Ya que te niegas a entregarte, puedes ir despidiéndote de este mundo… -murmuró Chris de una forma sumamente fría apuntando directamente a la frente del hombre cano.
Ya tenía en mente quien sería su sujeto de experimentación, ahora sólo debía hallar el momento idóneo para inyectarlo y lo demás se haría en forma automática. Aunque era un hombre de estadísticas y probabilidades, debía admitir que en esta ocasión, para poder llevar a buen término su plan, requeriría algo de suerte…
En ese preciso momento Leon y Piers alcanzaron al grupo en esa sala de operaciones. Nivans debía reconocer que ese hombre llamado Frederick Downing tenía temple. Lo estaban amenazando con cuatro armas de fuego y él ni siquiera lucía nervioso. Debía tener un as bajo la manga, así que había que tomar precauciones…
Nuevamente los glóbulos oculares de Downing mostraron un terrible derrame. Todos comprendieron que una nueva horda de B.O.W. los rodearía a la brevedad. Cuando Leon escuchó los gruñidos, no dudó un instante para abrir fuego y terminar con ellos. ¡Esos malditos perros eran sumamente rápidos! Sheva y Piers se unieron a él.
-Sé que todos ustedes conocen a estos preciosos canes, pero ellos han sido infectados con virus C, así que obsérvenlos, porque hallaran mejoras significativas en estos especímenes.
Y su argumento fue comprobado cuando vieron que la piel de esos infernales seres repelía las balas. Además, con asco observaron cómo estos se dividían en dos, regenerando a partir de una mucosa, los miembros que faltaban. Así fue como en vez de los 10 perros que planeaban derrotar rápidamente, se tuvieron que enfrentar a 20 resistentes criaturas.
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Jill pensaba una y otra vez en lo mismo… Lickers, perros, tyrant, B.O.W's con virus C… Neo Umbrella atacaba con todo, parecía imparable. Pero ella siempre había confiado en Chris y sabía que sin importar las armas que ellos tuvieran, su esposo volvería sano y salvo. Nunca había roto una promesa y ese día no sería la excepción.
Sin embargo, le preocupaban sus camaradas. Leon sabía tanto de eso como ellos. La ventaja que él poseía era que su mente era la de un estratega. No se le escapaba un solo detalle y en cualquier escenario vislumbraba alternativas. Aunque a nadie le desearía pasar por lo que ellos vivieron, sí agradecía al cielo el que un hombre como Leon estuviera de su lado. Si él hubiera sido el enemigo, el planeta tierra, como lo conocían, habría dejado de existir hace mucho.
Piers era un experto, un prodigio en combate cuerpo a cuerpo y francotirador nato. Era de esos humanos que parecían haber sido creados específicamente para cumplir una función como guerreros. Chris le tenía afecto y ella también lo apreciaba. Era buen soldado, pero sobretodo excelente hombre.
Por Sheva sentía un cariño muy especial. Cuando se conocieron, Jill se sintió desplazada de la vida de Chris. De hecho se sentía desplazada del mundo. Comprender que había cometido asesinatos en nombre de Wesker y Tricell la dejó al borde del suicidio, pero Sheva, una de las principales afectadas y quien podía juzgarla, pues tenía el derecho debido a la familia que perdió, la abrazó y le brindó su amistad. Ella fue el primer contacto humano afectuoso que recibió. Chris fue el siguiente, pero jamás olvidaría lo que Alomar hizo por ella.
Claire estaba ansiosa. Por Dios, ese bastardo no jugaba. ¡Quería asesinarlos a toda costa y ella estaba cómodamente sentada esterándose de todo por una transmisión de audio. Se levantó abruptamente y con fuerza arrojó su vaso de cristal, estrellándolo contra la pared más lejana. Copiosas lágrimas de ira brotaron de sus ojos.
-¡Yo debería estar ahí! ¡Es a mí a quien quieren! -Jill sólo la observó. Sabía que después de sacar algo de su ira y frustración pronto volvería a sus cabales…- ¿Por qué demonios tenía que pasar esto ahora? ¿Por qué nosotros Jill, por qué mi hermano, tú… Leon? ¿Por qué Becky? ¿Qué hicimos para merecer esto?
-No hicimos nada… No lo merecemos… pero alguien debe hacer este trabajo…
-¿Por qué Steve? Jill, yo investigué cada vez que desmantelaban un laboratorio, rezando para hallar noticias de él. Luego de que Wesker dijo haber robado su cuerpo, no descanse para encontrar algún rastro. ¡Pero no había nada! Me convencí de que ese demente sólo había jugado con mis emociones en la Antártida. Cuando al fin lo derrotaron pude respirar aliviada, sabiendo que todo lo que fue y lo que hizo se irían con él al infierno… Ni en mis peores pesadillas imaginé esto.
-Nadie lo hizo Claire. Pero nosotros somos los únicos que podemos derrotar a Burnside y te juro que lo haremos. Pase lo que pase, ese desgraciado no se saldrá con la suya…
-Lamento tanto que tengas que pasar por esto Jill. Sé que en estos momentos deberías estar con los niños y…
-Shhh… no pasa nada. Yo quiero estar aquí. Quiero apoyar a mi familia… -En ese momento la abrazó y Claire le devolvió el abrazo mientras inspiraba profundamente varias veces intentando tranquilizarse. Ya no lloraba. Sus lágrimas no solucionarían nada y lo único que ella quería era acabar con Steve para que todo volviera a la normalidad… -¿Ya estás más tranquila?
La pelirroja no pudo contestar, pues la voz de Hunnigan sumamente alarmada interrumpió el abrazo.
-¡Claire, alerta! Se envió apoyo médico urgente… Hirieron a…
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Chris no dejaba de apuntarle a Downing. Se sentía tan furioso. Su cuerpo le ordenaba que disparara cuanto antes y eliminara a esa escoria para siempre, pero eso ponía en entredicho su integridad. Siempre se había considerado un hombre justo y con principios, incapaz de asesinar a sangre fría a quien no tenía como defenderse… Aunque si lo asesinaba en ese momento, estaba seguro que podría proteger millones de vidas en un futuro…
Tan concentrado estaba en sus cavilaciones, que cuando se decidió a dispararle, uno de esos perros se lanzó sobre él y sus reflejos no fueron lo suficientemente rápidos, pues éste lo mordió en el brazo derecho, arrancando un pedazo de su carne de tajo…
Continuará…
Hola chic s:
De verdad, intento resumir esta batalla y ¡no puedo hacerlo! Salen y salen cuartillas de este capítulo… Así que en vez de dos partes, ésta confrontación terminará en el próximo capítulo. Si sumo lo que llevamos publicado con el que estoy escribiendo… ¡Hasta ahora han salido más de 30 cuartillas!
¡Nunca había escrito un episodio tan largo! Creo que es porque se me ha dificultado este asunto de las batallas y me detengo mucho en las descripciones… Por favor, discúlpenme si los aburro.
Ahora mismo estoy en ese periodo en la vida de las personas que nos llamamos escritores, en el que estoy leyendo mucho (y viendo mucho anime) y casi no se me ha dado escribir. Además, últimamente he tenido más trabajo, así que mis ratos para redactar se han reducido. Me temo que no podré concluir esta historia en julio, como les había prometido… Pero el próximo capítulo estará aquí a más tardar en quince días. Algunos personajes se reintegran a la acción y otros aparecerán por vez primera…
Pues no me resta más que seguir agradeciendo a todos por los bellos comentarios que han hecho y sobre todo las sugerencias. ¡Tengan por seguro que estoy tomando nota de cada una de ellas!
Sin más por el momento, me despido y el próximo capítulo llegará pronto, I promise!
¡Besos!
Pily-chan.
