CAPÍTULO X… ABDUCCIÓN
-Pues vamos acelerando las cosas Supergirl.
-¿Podrías dejar de llamarme así?
-¿Por qué? Si eso eres, tú misma lo dijiste. Además, a mí también me han dado un reporte tuyo y tu historial sorprende. Saliste de Raccoon City con súper poderes… ¡Wow! Como iba diciendo, déjame resumir esto, Birkin...
-Redfield, soy Sherry Redfield –interrumpió con tono agrio-, no vuelvas a llamarme Birkin.
La azafata pasó en ese momento junto a ellos ofreciéndoles bebidas, por lo que su conversación se vio brevemente interrumpida. Jake no pasó por alto la voz cortante al mencionar su apellido paterno. Quizá ellos tenían algunas similitudes…
-Como quieras Supergirl –retomó Jake en cuanto la mujer se alejó-. Me acabas de decir que Christopher Redfield, el famoso Christopher Redfield de la B.S.A.A., enemigo a muerte de mi supuesto padre, quien por cierto lo asesinó en África, está infectado y yo debo dar algo de mi valiosa sangre para salvarlo, porque soy inmune a los efectos mutagénicos del virus C. ¿Entendí bien esa parte? Porque no conforme con eso, el Gobierno de Estados Unidos me pide que vaya y deje a la preciosa hija del Súper Agente Leon Kennedy a salvo y enterita… ¿No se me olvida nada?
-Sí, que tu escolta personal es Sherry Redfield, sobreviviente de Raccoon City, hija de William y Anette Birkin, quienes fueron colegas de Albert Wesker, tu padre; estoy infectada por el virus G y tengo poderes para regenerar mi cuerpo como secuela de ese virus. Ah, y no recibirás un centavo por tu sangre… Aunque, eso podríamos arreglarlo. Según el informe que me dieron pides cincuenta millones, yo te ofrezco cinco mil dólares. Tómalo o déjalo.
-Oh, claro, no podíamos olvidar a Supergirl y su generosidad… Pero dime, además de esos cinco mil pavos, ¿qué obtengo a cambio de cooperar?
-Pues, por si no lo sabías, eres buscado en muchos países por apoyar a grupos paramilitares… El Gobierno de los Estados Unidos te ofrece la inmunidad internacional a cambio de tu ayuda.
-He estado bastante bien sin esa inmunidad…
-Escucha Jake Wesker…
-Muller, soy Jake Muller, no vuelvas a llamarme Wesker –replicó en un tono que bien podría considerarse como grosero. Pero en cierta forma, a Jake le divirtió repetir las palabras de la rubia, quien sólo suspiró al escucharle...
-Bien, Jake Muller. La situación por la que estamos pasando es en verdad grave. Tú fuiste testigo de los ataques virales que rodearon al mundo. El causante de todo ese daño fue la mascota preferida de Wesker, experimentalmente hablando. Él quiere atrapar a la mamá de esa niña que duerme en paz. Quiere destruir todo lo que hay sólo porque no sabe qué más hacer con el poder descomunal que tu padre le dio. Steve Burnside sólo es un loco con poderes…
-Steve Burnside…
-¿Lo conoces?
-Yo… no… no creo… ¿Dices que Wesker experimentó con él?
-Hace quince años Steve y Claire se conocieron en Rockfort Island. Ambos escaparon y terminaron en la Antártida. Steve tenía 17 años y fue infectado con virus T Verónica. Sufrió severas mutaciones frente a los ojos de Claire. Sin embargo, usando lo poco que le quedaba de conciencia, él se negó a atacarla y dio su vida para proteger la de Claire. Él murió como un héroe, pero tu padre y sus hombres robaron su cuerpo y experimentaron con él. No sabemos qué sucedió o quién lo liberó, pero él es el mayor peligro al que nos hemos enfrentado… Ahora es un bastardo sin misericordia.
-Claire… ¿Claire Redfield?
-Sí, quizá la conozcas por algún reporte…
-Quizá… y ¿qué quieres que haga con esa historia que me contaste?
-Además de dar un poco de tu sangre, quiero que nos ayudes a vencerlo...
-No sé si puedan pagarme lo suficiente… Y tendría que pensármelo Supergirl. La inmunidad internacional no me interesa y estoy acostumbrado a cerrar negocios siempre que haya bastante pasta de por medio. No nací para ser filántropo.
-Leon y yo podríamos negociar tu pago con el presidente…
-Ya estamos hablando el mismo idioma.
-Mira Jake, entiendo que pienses que esta no es tu batalla, pero por lo menos danos un poco de tu sangre para poder ayudar a mi hermano y a las personas que han sido infectadas. Si desarrollamos una vacuna estas catástrofes desaparecerán. Eso no lo pido por mí o mi familia, sino por las millones de víctimas que ha dejado el desarrollo de bioarmas…
-¿Esa niña es tu familia? –Dijo el pelirrojo señalando con la mirada a la pequeña rubia que dormía al otro lado del pasillo.
-Sí, es mi hermanita.
-¿Sabes? No logro seguir tu árbol genealógico…
-Es hija de Claire y Leon Kennedy, a quienes considero mis padres…
-Hija de Claire… por eso sus ojos… -murmuró para sí mismo.
-¿Perdón?
-Nada. Me lo pensaré y ya te diré lo que haré. Ahora confórmate con saber que le daré mi sangre a Redfield… Después de todo sé muy bien quién fue el villano en África.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Leon sintió que el alma regresó a su pecho cuando, a mitad del aeropuerto, recibió en sus brazos a su pequeña Maddi. Sabía que la extrañaba, pero una parte de él intentó bloquear el sentimiento para poder hacer su trabajo y proteger a Claire. Pero ahora, rodeado por el calor que la pequeña transmitía, se sentía de nuevo completo.
-¡Papi, te extrañé mucho!
-Lo sé hija. Tu mamá y yo también te extrañamos, pero no pudimos alcanzarlas en el viaje.
-Sí papi, Sherry me contó que mi mami sigue trabajando. Pero no estamos en casa, ¿por qué estamos aquí?
-Verás, tu tío Chris no se sintió bien y aquí hay doctores que lo van a curar.
-¿Mi tía y mis primos también están aquí?
-No, no pudieron venir, pero en cuanto tu tío esté bien todos regresaremos a casa –Leon se puso de pie, y sosteniendo la mano de Maddi abrazó a Sherry largamente, mientras le susurraba-. Gracias, pequeña. Discúlpame por no poder cuidarte como debería.
-No, no digas eso… Tú eres mi padre y yo haré todo lo que pueda para proteger a mi familia.
Jake miraba la escena y aunque se sentía incómodo, él también podía percibir ese extraño ambiente de calor de hogar que había entre esos tres. Por un momento sintió envidia. Miró al techo y al bajar la vista halló a Kennedy frente así, observándolo cuidadosamente… El color de ojos de la niña Kennedy no era el mismo que el de Leon, pero sus miradas eran iguales. Eso le arrancó una sonrisa que Leon interpretó como saludo.
Leon, luego de la dicha que sintió, se forzó para mostrar su rostro inexpresivo de agente gubernamental al situarse frente a ese niño de apellido Muller. Era tan parecido a Albert Wesker. Definitivamente la arrogancia la traía en los genes, pues por el reporte que leyó sabía que ese chiquillo no había convivido con su padre, ya que éste abandonó a su madre y a él cuando aún estaba en proceso de gestación.
-Agente Leon S. Kennedy –dijo y extendió la mano.
-Mercenario Jake Muller.
-¿Papá, qué es Mercenario?
Los tres adultos miraron a la niña sin saber muy bien qué responderle…
-Es mi primer nombre –respondió Jake.
Leon lo miró un par de segundos. Quizá ese chiquillo no fuese como su padre… Quizá…
-Sherry, ¿puedes adelantarte al auto con Maddi? Necesito hablar con Jake.
-Seguro, vamos peque…
Tan pronto estuvieron lejos, Leon retomó su seriedad habitual en misiones y dijo:
-Sherry te explicó la situación –no fue pregunta. Leon necesitaba aclarar las cosas lo antes posible.
-Sí, y estoy dispuesto a dar mi sangre. La Supergirl me va a dar cinco mil por…
-Te daré la cantidad que pidas… -interrumpió-. Sólo necesitamos medio litro para realizar los análisis y con eso una posible vacuna.
-Estoy al tanto. Y gracias por la oferta. Ya te haré saber el precio. También me dijo que están luchando contra un demente que fue muy amigo de Albert Wesker…
-Fue su experimento… Tu padre es responsable por lo que pasa…
-Vamos a dejar algo bien claro. Lo que ese hombre, a quien llaman "mi padre", hizo me tiene sin cuidado. Yo no lo conocí, no sé quien fue, no sé nada, así que conmigo no aplican los chantajes emocionales. Si decido intervenir será para ver cuánta plata me puede dar el gobierno, ¿estamos claros?
-Nadie trata de chantajearte. Si deseas pelear para terminar con la pesadilla que causó Umbrella, esa será decisión tuya y lo único que yo puedo asegurarte es que patearás tantos traseros mutantes como te plazca. Por otra parte, tú eres Jake Muller, y aunque tienes semejanzas con tu padre, es evidente que no eres él. Y créeme niño, ese es un cumplido.
A Jake le agradó la actitud de "James Bond". Directo, algo sarcástico, con un humor ciertamente negro. Sí, ese tipo le simpatizaba. Además, estaba Supergirl… esa chica le gustaba y sentía una curiosidad mórbida por verla en acción, con súper poderes y todo.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Las horas pasaban angustiosas. Claire y Jill se mantenían juntas esperando noticias de Nueva Delhi. Leon se comunicó con Claire en cuanto Sherry, Maddi y Jake Muller llegaron. El Gobierno de la India cooperó con ellos y puso a su disposición sus mejores instalaciones y científicos.
Los análisis a Chris revelaron que la infección por el virus C se había adaptado al organismo, tal como en el caso de Jake, evitando mutaciones. Pero la intervención de Sherry facilitó por mucho el proceso de adaptación. Sin embargo, habría que esperar a que Christopher estuviera consciente para evaluar los posibles daños o secuelas. En ese preciso momento no se podía dar ningún pronóstico, pues era nueva esa relación entre virus y huésped.
Las heridas de Piers Nivans fueron considerables, pero ninguna mortal. Cuidados especiales, descanso y algo de terapia física lo tendrían pronto como nuevo. Sheva jamás se separó de su camarada. Se sentía responsable por lo ocurrido, pero pronto el chico castaño le hizo ver que él siempre estaría dispuesto a proteger a un amigo. Sheva sonrió y descubrió que le gustaba pasar tiempo junto a ese intrépido hombre.
Jake se sentía sofocado por todo ese grupo de guerreros. Él siempre se jactó de moverse solo y aunque llegó a formar parte de algún escuadrón, siempre supo que esa gente no era nada de él y no se vinculaba más allá de lo necesario. Por eso, en Edonia, no tuvo ningún reparo en hacerse cargo de esos hombres con quienes trabajó y mutaron a causa de ese "potencializador". Ahora que lo pensaba, luego de haberles dado las jeringas con ese líquido, la bella mujer asiática no volvió a aparecer…
Quizá debió guardar algo de esa sustancia, al menos para corroborar su sospecha de que lo que contenía esa inyección era virus C, el cual, tal y como Sherry se lo explicó, no tuvo efecto sobre él, ya que su sistema contenía los anticuerpos que evitaban mutaciones. También le gustaría saber del paradero de esa sensual oriental…
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Dos semanas transcurrieron a toda velocidad. Las calles de su antes bulliciosa ciudad ahora lucían tan tranquilas. Muchas personas habían abandonado definitivamente todas las metrópolis del mundo buscando algún pequeño y confortable lugar en el campo. Después de esos ataques bioterroristas, todos sabían que las ciudades eran el punto de mira y se alejaban, dejando atrás comodidades e historias familiares.
No más tránsito vehicular, ni sonido de cláxones presionando a los conductores para que avanzaran. No más tumultos de gente saliendo de las estaciones del metro o caminando a prisa para llegar a sus trabajos. El mundo había cambiado, quizá para siempre. Aún había electricidad y telecomunicaciones, pero parecía que las personas estaban menos interesadas en ver la televisión o textear en sus celulares que en buscar los medios para sobrevivir un día más y demostrar cuánto amaban a sus seres queridos. Aunque fuese horrible verlo de ese modo, parecía que esos ataques donde millones perdieron la vida habían dejado algo bueno.
Claire se dirigía a la B.S.A.A. en su auto. Había pasado una noche estupenda: había dormido con su hija en brazos y rodeada por los de Leon. Se sentía con renovadas fuerzas. Su hija se había quedado al cuidado de una niñera y sabía que era seguida por dos camionetas blindadas propiedad de la B.S.A.A. y D.S.O.; cuando Frederick Downing le contó al escuadrón sobre la intención de Steve Burnside en su persona, Leon no dudó ni un instante y, con apoyo de Washington, le asignaron ocho guardianes que se encargarían de custodiarla cuando estuviera fuera del edificio. Ahora que ella iba a trabajar, cuatro agentes la acompañaban para reportarse. No sabía quiénes eran, pues las órdenes que recibieron fueron estrictas: No debía haber lazos fraternales entre sus custodios y ella, pues eso podía entorpecer su trabajo.
Chris había sido dado de alta el día anterior luego de haber permanecido diez días internado bajo estricta observación médica. Tres de esos días estuvo en la India y el resto en Nueva York. Sin Sherry y Jake no hubieran podido estabilizar el virus del cual ahora era portador. Claire lamentaba haber sacado de su escondite a las niñas, pero sin su pequeña Sherry su hermano no hubiese conseguido sobrevivir ni siquiera las primeras 24 horas.
Las horas críticas mientras vigilaban la condición de Redfield fueron tan angustiosas. A la distancia Jill siempre se mantuvo firme y en ningún momento la vio flaquear. ¡Era increíble su cuñada! No le cabía la menor duda que ella era la mejor: Fuerte, valiente y con nobles sentimientos. La admiraba y respetaba muchísimo, y su corazón siempre le guardaría una enorme gratitud por cuidar de Chris como nadie más podría hacerlo.
Chris reaccionó favorablemente. Despertó antes de que ser trasladado a Nueva York. Los médicos estaban asombrados, pues no había secuelas a pesar de las fiebres y alteraciones que sufrió durante la etapa de incubación del virus. Él aún no percibía alteraciones en su cuerpo u organismo, pero sospechaba que esos cambios aparecerían cuando iniciara su entrenamiento.
Era un hecho que ahora sus células portaban el virus C, modificado de tal forma que su cuerpo lo aceptara sin presentar mutaciones. Pero gracias a la experiencia de lo vivido con Sherry, todos estaban conscientes de que él desarrollaría habilidades que nadie más poseía y lo más sano para todos era que recibiera entrenamiento para poder controlarlo.
Sospechaba que Jake Muller quizá también desarrollaría poderes especiales. La tranquilizaba pensar que su hermano no estaría solo en el proceso. Además, ese chiquillo le despertaba nobles sentimientos. A pesar de ser hijo de un monstruo, Jake luchaba cada día para que la sombra de su padre no lo alcanzara. Y sospechaba que ese guerrero de veinte años se estaba involucrando emocionalmente con su pequeña Sherry. Sonrió ante ese pensamiento.
Flash Back
Se encontraban en el hospital de Nueva York. Sherry tenía guardia en la B.S.A.A. y Leon se reportó en la D.S.O. Chris aun estaba pasando por uno más de los cientos de estudios de laboratorio que le mandaron y Jake debía presentarse a unas pruebas.
Sherry le explicó a Claire vía telefónica la situación en la que estaban con Jake. El hombre vendería su sangre para Chris, pero aun no definía cuál sería su proceder ante la batalla viral. Claire se dio cuenta de que, con todo el ajetreo por la condición de su hermano, no se había presentado ante el joven. Por ello, aunque habían pasado un par de días desde que se conocieron, se acercó hasta él y extendió su mano.
-Hola. Soy Claire Kennedy.
-Eso ya lo sabía –respondió lacónico, pero extendió su mano, presionando la de Claire-. Mucho gusto de todas formas. Soy Jake Muller.
-Lo sé… Ditto.
-¿Puedes decirme, Claire Kennedy, antes Redfield, por qué siento que te conozco?
-Estoy segura de que es la primera vez que nos vemos. Sin embargo, yo también tengo esa sensación. Pero, salvo por incidentes aislados en los que me involucré, dejé de participar en misiones cuando tú eras un niño. Así que no puedo resolver tu duda.
Jake la miró atentamente. Esos ojos grises le llamaban mucho la atención, tal como pasó con su pequeña hija.
-Me han dicho que eres una veterana en este negocio.
Claire subió sus hombros y con una sonrisa respondió.
-Inicié joven. No por gusto, te lo aseguro.
A Jake le simpatizaba esa mujer. Era imposible no devolverle la sonrisa a la pelirroja.
-¿Por qué quieren que peleé en una guerra que no es mía?
Claire ignoró la pregunta y formuló otra.
-¿Tienes familia Jake?
-¿No has leído mi reporte?
-Leí lo que me importaba saber sobre el virus C. Pero me han llegado rumores…
-No tengo a nadie.
-Mi hermano y yo quedamos huérfanos de niños. Sherry también. El padre de Jill murió hace algunos años… El único que tiene familiares vivos es Leon…
-¿Quieres formar un orfanato?
-Una familia. Eso es lo que tenemos nosotros. Es lo que somos. Eres bienvenido a formar parte de este raro grupo supervivientes –Claire suspiró y miró directamente esos ojos azules de Jake-. Yo no te pido que pelees. Tienes razón, este no es asunto tuyo. De hecho, espero ser capaz de solucionarlo por mi cuenta, sin involucrar a más personas. Lo último que quiero es que tú también luches. Si pudiera, si tuviera ese derecho, lo único que te pediría es que alejes a Sherry…
-Y-Yo… ¿por qué tendría que hacer eso? Creo que ni siquiera le caigo bien a Supergirl.
Claire sólo sonrío. Los sentimientos que empezaban a desarrollarse en ese niño por Sherry eran más que evidentes. Pero todo a su debido tiempo…
-No te involucres en la batalla Jake. Sólo quédate a ver qué sucede. Quizá encuentres lo que tanto has buscado…
Jake sintió algo estallar en su pecho. Hacía tanto que no tenía algo a lo que pudiera llamar hogar. Sí, definitivamente esa mujer de cabellera color fuego le despertaba cálidos sentimientos. Era una sensación que creyó olvidada y ahora despertaba con más fuerza…
Fin del flash back
No se había alejado mucho de su casa cuando un sonido llamó su atención. Era el metal al impactarse. Se orilló y miró por el retrovisor. Las dos camionetas en las que viajaban sus guardaespaldas estaban volcadas y golpeadas de forma muy extraña. Su cerebro de inmediato procesó que esas camionetas eran de un material similar al de "La Bestia", el transporte del Presidente de los Estados Unidos. Su blindaje era prácticamente indestructible, por ello eran usadas para movilizar a funcionarios de alto rango, políticos o incluso a la Realeza extranjera. No era normal que algo los volcara.
Claire no alcanzaba a ver a los ocupantes, pero cuando se desabrochaba el cinturón de seguridad, dispuesta a bajar y auxiliarlos, el estallido de ambas camionetas hizo que se cubriera. Los cristales laterales y el parabrisas de su propio auto comenzaron a caer sobre su cuerpo. Cerró los ojos como acto reflejo, pero de soslayo intentó buscar la causa. Quizá era por la explosión…
Nuevamente el ruido del metal llegó a sus oídos. Esta vez el sonido era más cercano. Lo siguiente fue sentir cómo su estómago se revolvía ante los movimientos tan bruscos. Claire no comprendía lo que sucedía, pero tenía la certeza de que estaba siendo atacada.
Si ella hubiese podido ver lo que ocurría desde afuera, se hubiera dado cuenta que su auto era lanzado por los cielos y giraba de forma vertiginosa. Ella ya no traía su cinturón de seguridad, así que intentó asirse de donde pudiera, pero sus manos se encontraban con trozos de vidrio, los cuales estaban cortándola de forma profunda, haciéndola sangrar. Gritó unas cuantas veces, pero la bolsa de aire no se activó y su frente golpeó repetidamente contra el volante. Comenzó a sentir algo cálido correr por su rostro.
Sabía quién era el responsable...
Todo fue tan rápido que no tuvo tiempo de intentar algo… De algún modo, esperaba que ese momento llegara, pero deseaba ilusamente, ahora se daba cuenta, estar consciente cuando eso sucediera. Luchaba por permanecer despierta, pero su cuerpo era jodidamente débil y poco a poco la oscuridad la absorbía…
Todo se podía resumir en sonidos de metales chocando, cristales rotos, sangre, dolor, el zumbido en sus oídos, calor, frío y luego nada…
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Leon coordinaba un par de misiones en Europa mientras analizaba los datos que llegaban sobre los brotes virales más recientes. Sospechaban que Steve Burnside se encontraba en Norteamérica, pero fácilmente podía trasladarse a cualquier lugar del globo terráqueo. Él lo destruiría y así la paz regresaría, aunque la baja de todos esos inocentes y de sus amigos muertos en batalla sería irreparable.
Lo cierto era que poco a poco parecía que el mundo se recuperaba de los primeros ataques, sin embargo, ninguna unidad contra el bioterrorismo cantaba victoria. Era posible que lo peor ni siquiera empezara.
Se sentía algo cansado pues a la par de estar al pendiente del estado de Chris, Steve había vuelto a atacar en España, pero en esta ocasión la D.S.O. se hizo cargo al cien por ciento de la investigación y el trabajo. Todos sospechaban que sólo era una táctica distractora para llegar a su verdadero objetivo, y Leon no le permitiría si quiera acercarse a Claire.
Conducir durante dos horas no le simpatizaba, pero había recibido un mensaje de un agente en New Jersey solicitando apoyo para un protocolo de seguridad. Cuando llegó esperó en el punto de encuentro, una cafetería cercana al centro de la ciudad, durante cinco minutos, lo cual lo sorprendió, pues la impuntualidad no era común en sus agentes.
-Sigues siendo tan puntual, Leon.
Como acto reflejo se levantó y le dirigió una mirada de repudio. La mujer sonrió, salió del establecimiento y cruzando la calle se sentó en una banca central del parque. Leon no lo pensó más, la siguió. Estando a unos metros, y dado que había muy pocos civiles en los alrededores, le apuntó con su arma. Hacía años, cuando se reencontraron en España, Leon había hecho el mismo movimiento; en aquel entonces él jamás le hubiera disparado. Ahora se contenía para no matarla.
-Un movimiento en falso y no respondo, Ada Wong.
La oriental obedeció. La mirada de Leon era como la de un felino protegiendo a sus crías. No tentaría su suerte.
-Lamento haber interferido tu comunicador, pero es urgente que te advierta...
-¿Advertirme? –Dejó escapar la frase, con cierta diversión en la voz-. ¿Burnside te mandó a amenazarnos? Millones de personas muertas no son suficientes para él, ¿no?
-Leon, no tienes por qué creerme, y dudo que lo hagas, pero al menos permíteme explicarte…
-No hay nada que explicar. Él dejó bien claro cuál es su objetivo y la valiosa ayuda que recibió de ti.
-No Leon –respondió la asiática sin mostrar un ápice de emoción-. Yo lo ayudé porque quería hacerte sufrir, pero jamás me imaginé las dimensiones que esto tomaría…
Leon sonrió. Bueno, al menos era sincera en revelar sus intenciones. Aun conversando no había dejado de apuntarle a la cabeza a la oriental. Antes le hubiera sido tan sencillo creerle a esa bella mujer, pero ahora simplemente no podía.
-Gracias por la sinceridad. Lárgate Ada, antes de que cambie de opinión y acabe contigo. Serías un problema menos en mi lista, pero no olvido que en varias ocasiones me salvaste la vida. Con esto quedamos a mano.
-Si quieres matarme no me opondré. Reconozco mi culpa y acepto mi castigo. Pero te pido tiempo antes de que lo hagas, por Claire…
Tocó una fibra nerviosa. Ada aun sabía mover sus cartas.
-Explícate.
-Ahora mismo Steve debe estar a punto de atraparla.
Su alma abandonó el cuerpo de Leon, su mano derecha tembló un instante, pero no dejó de apuntar.
Dudó entre disparar a Ada y llamar a Claire. Disparar y correr a la B.S.A.A., donde se suponía que ella debía estar en ese momento. O simplemente no disparar y darle el beneficio de la duda mientras llamaba a Claire.
-Esto no es un truco Leon -atajó Ada al ver la duda en la fría mirada de Leon-, no sabes la clase de monstruo que es Steve Burnside. Ni siquiera Wesker era esa clase de enfermo. Él quería el control total del mundo mejorando la especie humana; su objetivo era científico. Steve no tiene un objetivo. Quiere a Claire, y estoy segura que cuando obtenga lo que busca de ella, la matara en el proceso.
Leon se estaba enfureciendo. Comprendía exactamente lo que Ada quería decir y sus palabras resultaban aterradoras.
-¿Así que de pronto te interesa la salud de mi esposa?
-Yo no suelo mentir, Leon. Manipulo, pero no miento. Por mí ella puede quemarse en el infierno. Pero entiende que cuando Steve tenga y destruya a esa mujer ya no tendrá más objetivo y arrasará con todo lo que conocemos. Él acabara con la existencia humana sólo por apatía. Por favor, llámala y asegúrate de que está bien. Si yo mentí, asesíname. Si no, déjame ayudarte a terminar con él.
Con la mano izquierda Leon sacó de su pantalón su teléfono móvil. Presionó el ícono de marcación directa a Claire y ante su total desesperación el teléfono de su mujer timbró varias veces, pero ella no tomaba la llamada. Maldijo mentalmente con un montón de palabras altisonantes. Lo inmediato era localizarla.
-¿No responde, verdad?
-Guarda silencio.
Presionó varios íconos más en la pantalla táctil y encontró la ubicación del teléfono. Dejó de apuntar a Ada y le dijo:
-Si ella muere, tú mueres Ada Wong.
-Trato hecho.
Leon corrió hacia su auto. Ada lo imitó dirigiéndose al suyo y ambos partieron hacia Nueva York. Leon rebasaba el límite de velocidad permitido, pero eso era lo que menos le interesaba, debía recorrer en el menor tiempo posible el trayecto que le había tomado una hora... Lo pensó mejor, él tardaría mucho. Debía alertar a alguien en la B.S.A.A. que pudiera llegar antes…
OoOoOoOoOoOoOoOoO
-¡¿Qué?! Dame la ubicación. Voy para allá.
Sherry salió como vendaval del cuartel general. Manejaba con muy poca precaución. No era posible lo que Leon dijo. Claire debía estar bien y salvo. Pero no pasó mucho tiempo antes de ver una columna de humo… Un terror indescriptible comenzó a invadirla.
Estacionó su auto y corrió hacia lo que quedaba del Matiz rojo de Claire. Estaba destrozado y por las características que presentaba, sabía que no había sido un choque. Alguien había deformado ese auto como quien arruga una hoja de papel. No, alguien no. Algo, una bestia: Burnside.
Se privó de gritar por la frustración. Movió metales y manipuló el vidrio roto importándole muy poco las heridas que se causaba. Lo único que permanecía en su mente era que Claire estaba en un peligro mortal a manos de ese hombre. ¡Leon! Él estaría devastado. Y Chris. Y Jill… ¡No, no quería que fuese cierto!
Tirado bajo el asiento del pasajero, halló el teléfono celular de Claire. Las lágrimas seguían saliendo mientras movía los retorcidos metales y vidrios… Sus manos sangraban cuando fue detenida por un fuerte brazo…
-Hey, tranquila…
Sherry levantó la vista, y entre las lágrimas que saturaban sus ojos alcanzó a ver a un pelirrojo que conocía muy bien.
-No, Jake, no… Claire no está. Se la llevaron…
Aunque sintió un pinchazo al recibir esa noticia, el joven hombre no pudo evitar mirar las manos de la rubia y vio como las heridas que se había causado con los cristales rotos sanaban sin más… Era algo realmente asombroso y un tanto espeluznante.
Y pensar que en los últimos días la seguía en parte por la petición de Claire de cuidarla, y porque sentía mucha curiosidad por esa preciosa rubia. A pesar de las circunstancias en las que estaban, se preguntó si en un futuro próximo él desarrollaría alguna clase de habilidad especial…
-¿Qué hago? ¿Cómo te ayudo?
-Hay que avisarle a Leon… Dar la alarma.
-Déjame a Kennedy. Tú avisa a la B.S.A.A. y la D.S.O.
Leon esperaba una llamada, pero le asombró ver que el número que aparecía registrado en su móvil era el de Jake. De inmediato contestó, sintiendo un nudo en la garganta.
-¿Qué sucede?
-Lo siento, Kennedy.
-No me digas eso, por favor...
Jake notó que la voz del súper agente se quebraba al decir esas sencillas palabras. Esa emoción que él había erradicado de su sistema para evitar vincularse con las personas se hizo presente: la empatía. Lamentaba profundamente la situación de Leon. Pero sus emociones nunca habían nublado su juicio. Le debía un reporte completo al padre adoptivo de Sherry, así que continuó:
-El auto está prácticamente destruido. Las camionetas con los guardias que le fueron asignados estallaron. Ninguno sobrevivió.
Leon golpeó el volante muchas veces. Sentía que su cabeza punzaba y un extraño sonido se hacía permanente en sus oídos. Debía rastrear algo. Un indicio de dónde se había llevado a Claire. Esa maldita angustia que lo acompañó mientras ella estaba Rockfort Island quince años atrás, la cual deseó jamás apareciera de nuevo, lo embargó. Pero no se podía permitir perder la cabeza en esos momentos. Hallar a su esposa era prioridad.
-Da la alerta en la B.S.A.A., que se inicie la búsqueda… Yo iré con Chris.
-Sherry ya se encarga de eso. De verdad, lo siento mucho… La encontraremos, te lo prometo.
-Gracias Jake…
Al terminar la llamada, Muller giró para ver a Sherry. Ella también había terminado de hablar con la Casa Blanca… Los ojos de esa chica eran preciosos, pero verlos anegados de lágrimas le producían un malestar muy difícil de explicar.
-Sherry, ¿qué más puedo hacer?
-Hay que buscar… No pudo haber ido muy lejos. Por favor, ayúdame a encontrarla. Claire no puede…
-Tranquila. Vamos, iremos más rápido en mi moto.
Ambos avanzaron por las calles de Nueva York tratando de ver algo fuera de lugar que les diera una pista… Jake sabía perfectamente que sería casi imposible encontrar a Claire, pero no dejaría a Sherry sola… Claire Redfield, Claire Kennedy… Esa mujer empezaba a involucrarse en su vida, de una forma que jamás creyó posible…
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Cuando cortó la llamada Leon se orilló esperando que Ada hiciera lo mismo. Al bajar de su auto, empuño su cuchillo. Si era necesario desollar a esa mujer para saber a dónde se habían llevado a su esposa, no dudaría ni un instante en hacerlo…
Ada, previendo el dolor de Leon, decidió no acercarse demasiado para salvaguardar su integridad. Por ello, con voz elevada, dijo:
-No sé a dónde se la llevó, aunque si sé que puedo encontrarlo. Pero lo haré sola Leon. Si te apareces ahí morirás y no puedo permitir que eso suceda…
-Ya no soy ese novato que creía en tus palabras, Ada. Me llevarás con ese maldito ahora mismo o te mataré. Sabes que no estoy jugando.
-Lo que sé es que estas perdiendo tiempo valioso. Déjame a Burnside, por ahora… Créeme, si no logro evitar lo que él quiere hacerle, ella va a morir de la peor manera que puede haber para una mujer. Eso no se lo desearía a nadie.
Otra vez Leon sintió que el piso desaparecía bajo sus pies. Claire, sola y en las manos de ese maldito. Su Claire… Su inocente, su maravillosa, su dulce, su comprensiva, su hermosa Claire… Si a ella le sucedía algo él moriría de inmediato…
Esos instantes de duda le valieron a Ada el escape. Leon no la hubiera dejado huir, así que salió a toda prisa. Ahora a ella le tocaba mover sus cartas.
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-¿Qué? ¡No!
Ante la mirada sorprendida de Jill y Leon, Chris emitió una poderosa aura y su mirada parecía envolverse en llamas. Ninguno se movió un ápice, pero entendieron que allí estaba la manifestación viral que esperaban.
La mente de Chris estaba hecha un caos… Los recuerdos de la desaparición de Jill ocho años atrás lo atosigaban. Había tardado más de un año en hallarla cuando Wesker la secuestró y fue el infierno en vida… Ese maldito había usado las habilidades de su entonces amiga para extender su dictadura de terror, pero Wesker no miraba a Valentine como Burnside a su hermana.
Lo más probable es que no volviera a verla… ¡No seas estúpido Christopher Redfield! Se reprendía. Claire es una guerrera y si ha salido de otras, podrá con esto… Con los recientes avisos, ahora la búsqueda de la agente Claire Kennedy en todo el globo terráqueo era prioridad…
Continuará…
Y ya empezamos con la recta final del fic. Me aventé 14 cuartillas, espero no haya sido pesado… A esto quería llegar desde que lo inicié. Espero lo hayan disfrutado y se preparen psicológicamente para lo que viene (no bromeo, en serio váyanse preparado, porque... haré sufrir a cierta pelirroja)
Nuevamente, con el corazón en la mano, les agradezco sus comentarios. De verdad que sus críticas motivan y ayudan a crecer a los que, como yo, pretendemos dar algo de entretenimiento mediante lo que nos gusta: escribir.
Aprovecho el espacio para recomendarles que se den una vuelta por los fanfics en Español de Resident Evil. Cada vez somos más CLEONISTAS!
Yo confieso que normalmente pongo en mi búsqueda fics terminados, porque siento horrible cuando las historias no tienen final, pero apenas me di una vueltecita por esas historias inconclusas, y varias de ellas están buenísimas. Muchas ya están en mis alertas, solo espero que sus autoras no me dejen picada.
Finalmente, les doy las gracias a todos los que han incluido esta historia, aun inconclusa, entre sus favoritos y la han puesto en alertas. Finalmente, gracias a todos los que me han hecho el honor de considerarme como uno de sus autores favoritos de fanfiction net. Mi corazón les agradece por esa distinción.
Ahora que hemos llegado al capítulo 10, plasmaré los nombres de todos los lectores que me han arrancado una sonrisa al leer sus reviews. Y sobre todo, a quienes desde el inicio han seguido la historia y capítulo a capítulo logran que sienta maripositas en la panza por sus recomendaciones y bellas palabras (ustedes saben que quien hablo, jeje).
Un millón de gracias a:
Leon S Jill Filth Clauu
Borismortys Pinkira Victoria Grayson NemesisCrimsonBlack
LeonXClaire112 NameJessica Anonima 2012
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Los quiere: Pily-chan.
