CAPÍTULO XV… OPORTUNIDADES
El pasillo estaba desierto. No escuchaban los característicos gemidos que emitían los zombies, pero sabían que no podían bajar la guardia. Leon sentía la mirada inquisitiva de Helena sobre él de vez en vez. Tenía claro que ella estaba inquieta, aunque evitaba confrontarla.
-Leon… -comentó Harper con un dejo de preocupación, sin embargo fue interrumpida bruscamente por él.
-Ni se te ocurra preguntarme si estoy bien.
A pesar de la fría advertencia, Helena no pudo quedarse callada.
-Tú fuiste quien me entrenó. Soy consciente de tus fortalezas y debilidades, pero en esta misión… ¿Crees poder llevarla a buen término tomando en cuenta tus emociones?
-La misión consiste en encontrar y asesinar a Steve Burnside. Mis emociones están claras: Quiero ver su cadáver, si es posible en miles de trozos, y saber qué fui yo quien acabó con su existencia. ¿Queda claro?
La mujer sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal. Era cierto que Leon tenía ya cierto renombre en la DSO por la cantidad de misiones que había realizado estando en servicio. Llevaba dos años fuera de la Casa Blanca cuando lo llamó el Presidente Benford solicitando su apoyo para darle solidez a la organización que recibía el nombre de Division of Security Operations. Helena lo reconoció como un experto en el tema del Bioterrorismo y un profesor estricto. Se aseguraba de dejar bien claro a los agentes que no sólo su vida estaba en juego, sino la de millones de personas.
Sin embargo, a pesar de esa apariencia insensible, Harper jamás había visto a Kennedy con semejante frialdad. Algunas personas que conocían a Leon de tiempo atrás decían que la pequeña Redfield había domado a la bestia. Para nadie era un secreto que Leon tuvo una agenda llena con los datos de chicas que deseaban la compañía del agente, pero cuando se casó con Claire, esos hábitos cambiaron. Helena lo conoció cuando él ya era un hombre de familia. Pocas veces coincidió con la señora Kennedy, pero cuando lo hizo le resultaba más que evidente cuánto se amaban. Claire estaba embarazada por aquel entonces, y no daba ni dos pasos, sin que la atenta mirada de su esposo cuidara de ella.
Los antes azules y cálidos ojos de Leon ahora eran como dos bloques de hielo. Sus labios se presionaban uno contra otro formando una línea horizontal. La tensión era aún más evidente en sus hombros. Él no parecía el tipo de hombre que se permitiera perder el control a causa de sus emociones; pero en esos momentos él no estaba preocupado por el bienestar de la humanidad. Leon S. Kennedy sólo quería una cosa: venganza…
Un par de disparos la hicieron brincar.
-¡Espabílate Harper! No estamos en una mansión embrujada. Un descuido, por mínimo que sea, y terminarás convertida en zombie.
Helena se sintió avergonzada por cometer semejante negligencia. El cadáver de esos dos lickers a cinco metros de ella, con el cráneo destrozado le causó náuseas. Suspiró con profundidad un par de veces intentando serenarse. ¡Maldición! ¡Kennedy la había solicitado exclusivamente a ella para la misión! No quería mostrarse incompetente con errores de novatos. Después de todo ella llevaba más de diez años siendo agente gubernamental… Pero resolver casos de asesinos seriales o posibles complots contra la Casa Blanca poco o nada tenía que ver con esa pesadilla que parecía no tener fin.
-Lo siento…
-No lo sientas –interrumpió con un tono áspero, que no permitía réplicas-. Si no estás lista para continuar con la misión, sabes dónde está la salida. No suelo cometer errores de juicio, pero tal vez contigo cometí el primero.
-No. Puedo hacerlo.
Leon ya no respondió. Continuaron avanzando por el pasillo. No había nada en ese piso, salvo algunas criaturas sueltas. Para él sólo era pérdida de tiempo recorrer ese nivel, allí no encontraría a Steve. El comunicador se activó y a través de la voz de Chris supo que sus deducciones eran ciertas. Deseó correr al sótano y alcanzar a Redfield. La experiencia que adquirió con Umbrella dejaba claro que el enemigo siempre aseguraba sus guaridas. Cuando escuchó al poco tiempo que Sherry y Jake habían encontrado la gema, ya no tuvo dudas. A pesar de todo, Chris era el líder de la misión, y aún no daba la orden de seguirlo, por lo que debían explorar ese nivel y luego encontrarse con los demás en la última planta.
-Leon, mira esto…
Kennedy avanzó hacia su compañera. El rayo de luz de su linterna aluzaba una pistola dorada. Algo en su memoria hizo clic. Claire le había hablado de esa arma: una Ludger dorada. De hecho, en esa historia había dos de esas armas… Pero entonces algo más robó la atención de Leon. Un objeto que no había vuelto a ver desde hacía más de quince años y sin embargo lo reconoció de inmediato. Se acercó, verificó que el arma estuviese cargada y así era, le puso el seguro y después la guardó en la pretina de su pantalón. En seguida tomó la polvera entre sus manos. No había duda, era la misma que Ada usó en Raccoon City. Presionó el delicado botón para abrirla y en ese instante un espejo le mostró su reflejo, pero casi de inmediato la base del objeto se levantó dejando ver una diminuta tarjeta de datos.
Helena y Leon sumaron uno más uno y de inmediato introdujeron la tarjeta en el teléfono de Leon. Un segundo pasó antes de que comenzara a reproducirse un video. Allí estaba el origen de todos los males que arrasaban a la humanidad…
-Ese hombre es ¿Albert Wesker?
-Así es… Él fue quien capturó a Burnside en la Antártida.
La voz de Wesker era clara. Bastante agradable al oído. Hablaba como todo un experto en el área, y lo era. Leon y Helena escucharon con atención.
-El sujeto, antes Steve Burnside, fue encontrado sin vida en las instalaciones de la Antártida, la cual fue propiedad de la ahora desaparecida familia Ashford. El plan para capturar, con o sin vida, a Alexia Ashford fue un fracaso. Sin embargo, este cadáver tuvo contacto directo con el Virus T-Verónica, siendo ésta la última muestra que queda en el planeta del virus que controló con éxito Alexia. A continuación procederemos a extraer el virus y reanimar al Sujeto de Pruebas.
Ambos agentes sintieron un escalofrío recorrer su columna vertebral. Helena no preguntó más, las imágenes que se presentaban ante sus ojos hablaban por sí solas:
El desnudo cuerpo de un chiquillo colocado en una fría lámina de metal le resultaba sobrecogedor. Estaba conectado a diversos aparatos y el monitor indicaba que no había signos vitales… Pero entonces una descarga eléctrica causaba que el cadáver se convulsionara… Luego de unos segundos un hombre de cabellera gris, a quien Leon reconoció como Frederick Downing se acercó, monitoreó los signos e introdujo una jeringa vacía en la carótida. El embolo se llenó de la sangre extraída, la cual tenía un aspecto líquido. Esto les pareció extraño, pues el chico mostraba características propias de un cadáver necrótico. Luego de vaciar la sangre drenada en un tubo de ensayo donde se alcanzaba a ver una etiqueta que decía "Sujeto Experimental #2", Downing regresó e inyectó una sustancia en la misma arteria. El líquido tenía un peculiar y llamativo tono morado.
A Leon le sorprendió el que Wesker y Downing se conocieran desde aquéllos tiempos. Pero no debía admirarse, eran muy pocas las personas en el mundo los que podían manipular virus y mutaciones de la forma en la que Umbrella lo había hecho durante años.
La videocámara siguió grabando. Por raro que pareciera, lego de unos minutos desde que se le inyectó la sustancia, las características cadavéricas en el cuerpo de Steve fueron desapareciendo, empezando por el color amoratado del cuerpo. El monitor detectó el ritmo cardiaco y era observable que los pulmones de Steve comenzaban a llenarse de oxígeno. Con estupefacción Leon y Helena presenciaron la reanimación de Burnside. Su cuerpo ya no mutó, quizá el suero que inyectaron contenía los estabilizadores necesarios para evitar malformaciones. La imagen se congeló.
Posteriormente, era la voz de Albert Wesker, con ese ligero toque inglés la que explicaba que, para evitar lo que había sucedido en la Antártida ante el contacto inicial del "Sujeto experimental #2" con el virus T Verónica, se repetiría lo que Alexia Ashford realizó en su propio cuerpo para estabilizar la actividad del mismo. En la toma podía apreciarse al "Sujeto experimental #2", mejor conocido como Steve Burnside, flotando en una burbuja de cristal, la cual estaba llena de un líquido azulado. Wesker dijo que lamentablemente no habían hallado alguna forma para acelerar el proceso de incubación del virus en el organismo del sujeto, por lo cual era imperativo que éste se mantuviera por un periodo no menor a quince años en esa sustancia, con la finalidad de proteger al sujeto de pruebas.
Esa parte del video concluyó. En las siguientes escenas se podía ver a un Wesker ligeramente mayor… Quizá habrían pasado unos cinco años luego del video anterior. Además, pudo sacar los cálculos al ver a un chiquillo no mayor de diez años, al cual reconoció al instante. El parecido del infante con Wesker era asombroso, especialmente porque ambos tenían esas hebras doradas echadas hacia atrás. Ese pequeño… Un detalle atrajo su atención ¿Por qué no era pelirrojo…? Lo que vieron a continuación retorció el estómago de los observadores. ¿Hasta dónde fue capaz de llegar Albert Wesker? ¡Experimentar con su propio hijo lo convertía en un monstruo peor de lo que jamás pensaron!
La siguientes frases que Albert Wesker pronunció ante la cámara tomaron por sorpresa a Leon y a Helena… ¡Esa era la verdadera finalidad de que Ada les hubiese entregado el video! Había sólo una oportunidad para derrotar de una vez y para siempre a Steve Burnside...
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Sherry avanzaba con cuidado. De su mente había borrado el extraño comportamiento de Jake antes de entrar a la misión. En ese preciso momento, lo único que anhelaba con todo su ser era ver a Steve Burnside bien muerto.
-Te ves tensa… -comentó el pelirrojo.
-No estoy vacacionando Muller…
-Disculpe, su majestad Supergirl.
Sherry se arrepintió por responderle de esa manera tan hostil.
-Lo siento Jake; pero entiende que no me puedo permitir distracciones…
-¿Soy una distracción para ti? –interrogó Muller en un tono bastante sensual, el cual descolocó a Sherry haciéndola tartamudear.
-¡N-no! Claro que no.
-¿No?
-Bueno… no… Sí…
El joven dejó escapar una risa abierta mientras decía.
-¡Ahora sí actúas como rubia!
Sherry se indignó profundamente.
-¿Me estás diciendo estúpida?
-Hay cierto rumor sobre las rubias y su inteligencia -provocó él mientras veía con fascinación el sonrojo en las mejillas de Sherry- ¿no lo sabías?
-Idiota… -murmuró ella.
-¡Hey, te escuché!
-Eso quería…
El pelirrojo sonrió. Esa chica le gustaba muchísimo. Y se resistía a sus encantos. Era todo un reto. Sherry se distrajo un par de segundos al intentar serenar los acelerados latidos de su corazón, pero esos instantes valieron para que un perro infectado se lanzara encima de Jake. No perdió un solo instante y disparó rápidamente. Al pelirrojo le sorprendió ver a unos cuantos centímetros el cadáver del animal. Y admiró aún más a esa mujer. Ella no se permitía dudar cuando estaba en alguna misión.
Con los ánimos reforzados, efectuó una patada y una serie de movimientos para aniquilar a los otros canes que acompañaban al primero. Aún se escuchaba el lastimero quejido del último, el cual aún no moría, por lo que pisó con moderada fuerza el cráneo de ese repulsivo ser, destrozándolo en el acto.
De pronto otro perro apareció y cuando Sherry se disponía a acabarlo, se resbaló con la sangre de uno de los cadáveres, cayendo pesadamente sobre el charco de viscosos y pútridos fluidos. Aún en el piso le disparó al animal.
-¿Estás bien? –interrogó Jake ofreciéndole su mano para ayudarla a levantarse.
La rubia se sentía avergonzada, pero aceptó la ayuda de su compañero.
-Sí. En cuanto esto termine quemaré esta ropa –replicó señalando las asquerosas manchas de sangre esparcidas por su blusa beige y su pantalón a juego.
-Me encantaría ayudarte. He oído que a veces es muy difícil quitarse la ropa. En mí siempre tendrás un seguro servidor.
Y acompañando su comentario, Jake sonreía con desfachatez. Sherry contó hasta diez. Debía acostumbrarse a los comentarios fuera de lugar de ese niño. Intentando serenarse, sólo fue capaz de decir:
-Avanza Muller.
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-Capitán Redfield, aquí Andrews. El segundo piso está limpio. Espero órdenes.
Todos los que tenían el comunicador inalámbrico en su oreja escucharon la grave voz del capitán Redfield.
-Nuevo plan: Andrews, Alomar, Redfield y Muller revisarán el último piso. Espero a Kennedy y a Harper en la zona 0, la entrada está abierta. Cierro comunicación.
Luego de unos segundos de estática, lo siguiente que se escuchó fue la voz de Leon.
-Aquí Kennedy. Hallamos información valiosa. La presencia de Muller será necesaria cuando el objetivo sea localizado. Capitán Redfield, requiero autorización para unirme con Muller en la zona cero.
-De acuerdo. Kennedy y Muller, los veo en la zona cero en cinco. Redfield y Harper harán equipo con Andrews y Alomar. Limpien todo, busquen información, necesitaremos presentar pruebas sobre las actividades ilícitas. Cuando terminen, retírense a la B.S.A.A. Sherry Redfield será la responsable de resguardar las evidencias halladas.
Sherry apretó los puños con furia al escuchar semejante orden… ¡Chris la estaba dejando fuera de la misión! No lo pensó dos veces, presionó el pequeño botón que encendía el auricular y con voz clara y fuerte, pero siguiendo los protocolos, dijo:
-Capitán Redfield, solicito permiso para integrarme al escuadrón en la zona cero.
-Solicitud denegada. Fuera.
-¡Capitán Redfield, insisto en apoyar al equipo! –En esa ocasión ya no pudo ocultar la molestia en su voz.
-Redfield, no estás autorizada. Te retirarás con tu grupo en cuanto finalice su misión y resguardarás la información hasta recibir nuevas órdenes. Fuera.
Si Sherry había aprendido algo a lo largo de su vida, era a no darse por vencida tan rápido. Claire había sido buena maestra…
-Chris, recibí entrenamiento en la B.S.A.A. y la D.S.O. Estoy capacitada...
Harper, quien nunca había trabajado con Chris, escuchaba todo debido al volumen en el que los Redfield hablaban. Observaba a Leon, quien sonreía ligeramente. Debía sentirse aliviado al saber que su hija adoptiva no estaría presente cuando las cosas se pusieran verdaderamente feas.
-¡Redfield! No lo repetiré. Tu misión consiste en hallar pruebas y resguardarlas, si no eres capaz de cumplirla, retírate ahora mismo de las instalaciones. Al regresar a la B.S.A.A. quedarás destituida y deberás entregar tu puesto, ¿tienes algo que decir?
Helena respingó. Ahora quedaba perfectamente claro por qué Chris Redfield era el líder indiscutible de la B.S.A.A. Seguro que Sherry pensó lo mismo, porque lo siguiente que se le escuchó un simple y conciso:
-Entendido Capitán Redfield. Recibo y sigo órdenes. Fuera.
Jake observó atentamente cómo los hermosos ojos azules de Sherry se anegaron. La sensación que recorrió su cuerpo al verla así de vulnerable le resultaba desconocida. En el tiempo que llevaban frecuentándose, no podía decir que se habían vuelto mejores amigos y que ya conocían los pormenores de la vida del otro; pero por la manera en la que se Sherry solía referirse a su familia, era evidente que Supergirl adoraba a Claire y a Leon, pero también a Chris y a Jill, así como al Jardín de infantes que tenían. No le resultó complicado concluir que era una experiencia nueva en la vida de la rubia el que ese hombre, a quien ella reconocía como su hermano mayor, le alzara la voz.
Pero lo que en verdad sorprendió a Jake fue darse cuenta de sus propias emociones. No le gustó que esa bella rubia estuviese a punto de llorar. No le gustó que le gritaran. No le gustó que de pronto tuviera que continuar la misión sin ella a su lado. Pero a su vez sintió un alivio recorrerlo de la cabeza a los pies sabiendo que Sherry estaría a salvo, lejos del verdadero peligro. Todo eso lo experimentó en breves instantes en los que le desagradó por completo sentirse así de vulnerable.
Él era un vehemente admirador de la belleza femenina. Para su buena suerte, resultaba atractivo al sexo opuesto. Así que flirtear con mujeres era casi un deporte para él. Uno en el que era muy bueno. Pero con ella las cosas eran diferentes. Cuando él intentaba algún movimiento que sabía enloquecería a la mayoría de las chicas, la rubia rodaba los ojos con fastidio y prácticamente lo dejaba hablando solo. Pero en pocas ocasiones, él le había contado algún detalle de su vida que nadie más en el planeta tierra sabía, y ella le ponía tal atención que en un principio se sentía incómodo, pero pronto fue habituándose a esa forma de ser de la rubia.
Por otra parte, en sus veinte años de vida jamás había sentido la imperiosa necesidad de proteger a otro ser vivo, salvo a su propia madre, cuya enfermedad no pudo ser detenida por ningún médico. Pero en ese momento estaba frente a esa hermosa mujer deseando que ni siquiera un rayito de sol la tocara si no era para acariciar esa piel que lucía perfecta… ¡Maldición! ¿En qué clase de imbécil cursi se había convertido? ¿Qué maldito poder tenían las mujeres Redfield para atrapar hombres en sus redes?
Chris y Leon actuaban como estúpidos cuando sus esposas estaban cerca. ¿Él estaba empezando a portarse igual que ellos? ¿Quería portarse igual que ellos? Si la recompensa era mirar la sonrisa de Sherry y poder estar junto a ella, la respuesta era un rotundo sí. Sería el imbécil de su Supergirl…
-Supongo que hasta aquí llegamos juntos –dijo Sherry cabizbaja.
-Supongo. Pero descuida, me aseguraré de patear al bastardo lo suficiente para que te sientas satisfecha…
Una sonrisa escapó de los labios de la joven.
-Gracias Jake. Lamento mucho que…
Un par de dedos en sus labios fueron suficientes para silenciarla.
-No lamentes nada. Yo también tengo algunas cuentas que ajustar con los viejos amigos de Wesker...
-No dejes que te haga daño...
-¿Por qué? Te ahorrarías una buena plata… Recuerda que Kennedy y tú van a incrementar mis cuentas bancarias con varios ceros a la derecha.
-Regresa vivo y verás tus ceros…
-Regresaré vivo para tener otro como este.
Y sin previo aviso, Jake sujetó la nuca de Sherry y la besó. Ella se quedó pasmada. De todo lo que creyó podía suceder, besar a ese "pelirrojo cabeza dura" no estaba en sus planes. Además, ese chico le estaba haciendo sentir demasiadas cosas al mover sus labios sobre los suyos… Sin embargo, antes de alterarse un pensamiento inundó su mente: Estaba besando a otro hombre que no era Carlos… Y Carlos recién había muerto. ¿Eso era lo correcto?
Jake sintió los labios estáticos de la chica, pero no le importó, por lo que acarició con los suyos esa pequeña pero generosa boca. Se acercó un paso más y pudo rodear con su brazo la estrecha cintura de Sherry, acercando esas femeninas curvas hacia su cuerpo. Ella pareció estremecerse ante el contacto. Temía que lo empujara, pero ese miedo se desvaneció en cuanto ella comenzó, con dudas en un principio, a devolverle la íntima caricia.
Las dudas seguían allí, arrinconadas en una esquina, murmurando, incitándola a dar por terminado lo que parecería un acto incorrecto; pero conforme sentía el calor y la dulzura que ese hombre de dura apariencia comenzaba a mostrarle mediante un beso, Sherry decidió borrar cualquier atisbo de culpa, pues nadie podía juzgarla por intentar entregar su corazón una segunda vez.
A Jake le hubiera gustado decir que nada en su interior se agitó al sentir la gloriosa anatomía de Sherry cuando ella anuló el espacio que los separaba. Que su corazón no latió frenéticamente al saber que ella correspondía el beso. Que no se estaba sintiendo como el maldito bastardo más afortunado del mundo por poder compartir un solo instante con ella en medio de ese infierno. Le hubiera gustado saber que el piso sobre el que estaba parado era firme y ninguna mujer vendría a alterarlo. Pero la verdad era diametralmente opuesta.
Su mundo en solitario estaba desapareciendo y desaparecería por completo en cuando Steve Burnside estuviera muerto. Empezaba a creer que habría un futuro para ellos, donde las bioarmas, el terrorismo y la muerte no tendrían cabida. Él se encargaría de que ese futuro con Sherry no tuviera una sola sombra de duda.
Su idilio no podía durar demasiado o ambos podrían dejar de respirar si uno de esos monstruos los atrapaba con la guardia baja. Jake se alejó un poco y abrió los ojos. Esperó con paciencia el par de segundos que Sherry dilató en mostrar sus hermosas pupilas azules.
-Espero que lo hayas disfrutado –dijo ella con un tono de voz serio, los cuales contrarrestaban con la chispa que irradiaban sus ojos-, porque no tendrás otro como ese…
Eso lo descolocó, ¿acaso ella no había sentido que ese era el mejor beso de su vida? Porque él sí. Sherry notó su desconcierto al ver el casi imperceptible movimiento que efectuaron las cerúleas pupilas del hombre.
-¿Ah no? –Preguntó él con una sonrisita cínica, intentando disfrazar sus verdaderas emociones.
-No. Te esperarán muchos más… Sólo regresa en una pieza, por favor.
A ella le divirtió el suspiro de alivio que dejó salir Jake. Le gustaba, le gustaba muchísimo ese hombre, que aunque menor que ella, le llevaba unos buenos centímetros de altura y parecía conocer más del mundo de lo que ella jamás imaginó.
-Regresaremos. Me encargaré de traer a tu familia de vuelta. Y cuando todo termine, tendremos una cena con tus padres, ¿de acuerdo?
-De acuerdo.
-Hasta pronto, Sherry.
Un beso más, menos sensual, menos apasionado, pero infinitamente más dulce, fue su despedida. Sherry sintió mariposas volar por todo su abdomen ¿Él la había llamado por su nombre? ¿Era la primera vez que lo hacía? En ese momento no estaba segura, pero le gustó mucho escucharlo con esa voz profunda. Vio la gallarda figura de Jake correr hacia la salida mientras más mariposas revoloteaban en su interior; sólo dejó escapar el aire contenido en sus pulmones en un sonoro suspiro.
-Suerte, Jake…
Espabilándose, comenzó a caminar hacia otro de los cuartos, alistándose para lo que fuera que pudieran encontrar… Ahora que razonaba las cosas, era curioso que Leon hubiese pedido explícitamente la presencia de Jake en la zona cero. Algo debió descubrir. Pero no estaba para detenerse a razonar, por lo que a toda prisa, emprendió su propio camino.
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-Parece ser que el Capitán Redfield ha decidido prescindir de nuestros servicios… -murmuró John con molestia.
-Hey, Chris debe tener sus razones… -respondió Sheva, defendiendo a su antiguo compañero.
-Como sea. Mientras Burnside quede más frito que Wesker yo me doy por bien servido. Además, sólo cuando ese bastardo muera podré estar en paz con Claire y Rebecca. Ambas arriesgaron sus vidas muchas veces intentando que este mundo fuese un sitio mejor…
-Yo conocí poco a Claire y nunca traté a Rebecca Chambers…
-Te perdiste de mucho. Ellas eran del tipo de mujer con el que todo hombre sueña. Dulces, tiernas, pero unas guerreras… Becky siempre tuvo un brillo en sus ojos muy especial y hermoso. No cabe duda que Billy fue muy afortunado.
-¿Estabas… enamorado de ella?
El hombre meditó unos instantes la pregunta. ¿Cómo responder cuándo él mismo no tenía una respuesta? Decidió contestar con la mayor honestidad posible.
-Tal vez… No lo sé. Y nunca lo sabré. En su momento quizá haya tenido una oportunidad de averiguar más sobre ella, pero me acobardé. Luego apareció Coen y Becky sólo vivía para él. En la defensa de ese hombre, puedo decir que él también demostraba amarla profundamente… Y pensar que estuve con ellos en su boda…
-En serio la amabas…
-Sí, claro que la amaba, pero no necesariamente la deseaba como mujer. Amé a Claire también y amo a su pequeña rubia. Por ellas estoy aquí y por esas mujeres sería capaz de dar mi vida.
-Espero algún día contar con alguien como tú…
-Ya cuentas conmigo Alomar. Eres mi compañera en la misión, estoy dispuesto a dar mi vida por ti… Pero, no sé, he escuchado rumores de cierto novato que ahora está incapacitado y tú… Algo me dice que él también daría muchas cosas por ti.
La mujer de piel oscura se sintió avergonzada por ese comentario, porque sabía perfectamente a quién se refería Andrews. Y no le disgustaba pensar en ese chico, pero tras haber estado su vida entera enfrascada en su lucha contra Umbrella y sus ramificaciones para vengar a su familia, ahora, ese "novato", como lo llamó Andrews, venía a alterar el equilibrio…
-En fin, sólo piénsalo, me parece que ustedes dos harían una buena pareja… Ahora concentrémonos en nuestra parte de la misión. Nosotros nos hemos llevado la parte más sencilla, Chris y los demás pelearán contra el monstruo. Aún así, cuando esto termine, habrá repercusiones civiles y penales. Es nuestro deber facilitar ese proceso. Revisa los ordenadores que se crucen a tu paso, algo hemos de hallar.
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-Bienvenido a la entrada al infierno –bromeó Jake en cuanto vio que Leon S. Kennedy se acercaba al único punto de acceso conocido hacia el sótano.
-El que seas tú quien me reciba no te hace ganar muchos puntos, hijo… -Un punto para Leon. Si ese chiquillo creía que podía ganarle en comentarios mordaces estaba muy equivocado. Mientras hablaba Leon se adentraba en el sitio. Pronto bajaron las escaleras, sabiendo que cada minuto en ese lugar podía significar la muerte para alguno.
-¿Quien mejor que el guardián de la puerta del averno para cuidar de tu hija, papi…? -Contraatacó el pelirrojo. Un punto para Jake.
-Quizá alguien que no tenga tan negro historial –Leon ganaba el encuentro…
-Como si el de mi suegro estuviera reluciente… –Empate.
-Difícilmente tendrías la suerte de que mi linda e inteligente hija repare en ti… -El rubio creyó tener ventaja en esa breve disputa verbal. Pero ni en sueños sabría que no podía estar más alejado de la verdad.
Jake sonrió de la forma más cínica posible. Si Kennedy supiera… Pero quizá no era buen momento para restregarle al súper agente que los labios de su querida hija habían sido ya suyos. No si quería que su Supergirl continuara dándole besos como el de despedida. Bien, le haría creer al "Padre de la novia" que tenía la ventaja. Quizá después de todo, esa sería una buena estrategia para entrar en la familia.
-Conseguiré llamar su atención, suegro…
Leon sonrió. El mocoso se había ganado un consejo:
-Te diré, novato, que la única forma de llamar la atención de una mujer Redfield es haciendo lo que ningún otro hombre en el mundo haría…
-¿Qué hiciste tú?
-Matar zombies, monstruos, criaturas asquerosas… y por supuesto, rescatarla cuando las cosas en verdad se pongan feas; por supuesto, tratando de no herir su orgullo.
-¿Cuántas veces salvaste a Claire?
-Un par. Nada heroico realmente. De hecho, ella me salvó a mí en más de una ocasión…
-Parece ser que voy por buen camino, entonces…
-Si salimos de esto vivos, créeme Jake Muller que tendrás mi bendición.
-Con una preciosa rubia esperándome, morir no es una opción para mí, suegro.
Leon sonrió. Ese niño le simpatizaba. Los pasos largos de ambos hombres los condujeron hacia el pasillo que Chris y Jill ya habían recorrido. Pronto les dieron alcance a los Redfield, quienes esperaban los refuerzos frente a unas gruesas puertas de metal.
-Leon, Muller, ¿todo bien? –preguntó Jill.
-Sí –respondieron ambos.
-¿Por qué es necesaria la presencia de Muller? –interrogó Chris de inmediato. No era que no confiara en él, sólo que… La imagen de Wesker tratando de asesinarlos una y otra vez no era fácil de borrarse. Y para la completa desgracia de Jake, él realmente se parecía a su padre.
-Hay algo que necesito mostrarles. Jake, lo que verás… -Leon no supo cómo continuar. ¿Cómo decirle a un chiquillo que su padre lo había usado como sujeto experimental? Suspiró intentando encontrar alguna alternativa-. No será fácil para ti ver el video que encontramos. Pero sobre todas las cosas, recuerda que tú ya no estás solo, ¿de acuerdo?
El pelirrojo asintió con el ceño fruncido, sin entender realmente lo que Leon quería decir. Pero todo se aclaró al ver el video. La información que habían hallado en la tarjeta de datos fue copiada al celular de Leon. Todos estaban anonadados con lo que veían, pero la atención de Kennedy se centró en Jake, quien presionaba sus puños hasta dejar sus nudillos completamente blancos.
Al terminar el video, todas las miradas se enfocaron en él. Jake, por la presión, les dio la espalda a todos y caminó hasta colocar su brazo derecho sobre el muro y recargarse en él. Nadie sabía qué decir. Jill hizo un esfuerzo, aunque su tono de voz en lo absoluto fue suave.
-Me gustaría darte el tiempo que necesitas para asimilar lo que viste, Muller. Pero no lo tenemos. En este momento es cuando tu destino se decide. Aquí es dónde decidirás quién eres. Puedes seguir siendo Jake Muller, el mercenario, puedes irte y sacarle provecho a los poderes que tu padre te… otorgó. O puedes seguir por este pasillo y ponerle fin a lo que él causó. Ya ni siquiera tienes que creer en lo que te hemos contado de Wesker, acabas de ver con tus propios ojos quién era ese monstruo…
Chris podía notar todo el odio que guardaban las palabras de Jill. De todos los presentes, parecía que sólo ella tenía verdaderos motivos para aborrecer a Albert Wesker. Pero tras ver esos videos… Miró al pelirrojo, hasta cierto punto impaciente por escuchar la respuesta del chiquillo.
Cuando Jake giró su cuerpo para encararlos, parecía que sus ojos despedían fuego. Sus mejillas se veían ruborizadas por la ira contenida. Si su apariencia no hubiese delatado la tormenta que se desató en su mente, sus palabras lo harían…
-Soy más parecido a mi padre de lo que jamás imaginé. Ahora tiene sentido todo lo que soy y lo que puedo hacer…
-¿Qué eres Jake? –preguntó Leon.
-Ya lo dijo la señora Redfield: Un mercenario a sueldo, capaz de hablar muchos idiomas con una facilidad sorprendente. Aprendo técnicas de combate con sólo mirarlas, tengo un conocimiento bastante amplio en el manejo de armas, más de lo que supondría para alguien que nunca recibió entrenamiento militar…
-¿Eso es todo lo que eres? ¿Eso es lo que quieres ser? ¿No hay alguien por quién valga la pena hacer el esfuerzo para ser más honorable?
La imagen de su dulce rubia golpeó su memoria. Su pasado estaba ahí, frente a sus ojos, guardado en un teléfono celular. Ese pasado donde su padre desalmado lo convirtió en un monstruo. Ese pasado que él había olvidado, pues después de jugar a ser Dios con su propio vástago y tras observar que no había nada relevante en él, lo abandonó junto a su madre. Ella era una buena mujer que se enamoró del hombre equivocado, si es que se podía llamar hombre a Wesker. Tenía miedo. Era la más pura verdad. Siempre supo que había algo diferente en él, pero jamás creyó que las cosas llegarían hasta ese punto.
Jill Valentine, ahora Redfield, tenía toda la razón. Ese era el punto en el que no había retorno. En ese momento decidía ser Jake Muller o Jake Wesker. Había odiado por tanto tiempo a su padre y ahora resultaba que gracias a él y al hecho de haber sido su conejillo de indias sobrevivió todos esos años.
Jake golpeó el muro con todas sus fuerzas y provocó daños en la estructura. Chris pensó que tras ese impacto se había dañado los nudillos, pero parecía que el cuerpo de ese chiquillo era en verdad resistente. No veía que su puño sangrara y se regenerase, como con Sherry. A pesar de todo, no se atrevió a detenerlo.
Jake se repetía una y otra vez que él no era Wesker. Él jamás haría con un hijo suyo lo que su padre hizo con él. Él no era un bastardo malnacido. Él era Jake Muller, ex mercenario y próximamente agente contra el bioterrorismo. Y en un futuro próximo estaría junto a su Supergirl. Sería un mejor hombre por ella y para ella. No había más que pensar.
-Jake, ¿contamos contigo? –Interrogó Chris, con preocupación en la voz. Se acercó un par de pasos y extendió su brazo derecho.
Unos cuantos segundos pasaron mientras veían a Jake soltar un suspiro. El pelirrojo miró a Chris, a Leon y a Jill; miró la mano extendida frente a él. Todos se veían expectantes. Él tomó la mano de Chris y la estrechó con firmeza.
-Hoy morirá Steve Burnside y lo que queda de Albert Wesker.
Todos sonrieron ante semejante aseveración y asintieron. El final estaba cerca.
Continuará…
Hola!
Chicos y chicas, ¿me odian? La verdad tienen motivos para hacerlo, pero esta tardanza se debió a motivos personales. Primero, esperaba poder actualizar en las vacaciones de invierno, pero me fui de viaje y obviamente, no cargué con la lap, así que el plan se canceló. Luego, en enero, cuando regresé al trabajo dije: "escribiré en mis tiempos libres". ¡Pero ya casi no tengo de esos! Para quienes no sepan (creo que nadie lo sabe, de hecho), les comparto que soy Psicóloga y doy Terapia de Lenguaje en una Unidad de Rehabilitación, y la verdad, tengo muchos pacientitos, así que el tiempo para poder escribir se ha reducido!
Lamento mucho que esto haya pasado ya en vísperas del final, no es que los quiera dejar en suspenso ni tengo planes macabros, realmente es cosa del tiempo que tengo disponible para sentarme a escribir como Dios manda.
Como siempre, quiero agradecerles a todos y todas por los hermosos reviews que me han dejado (excepto por esos que parecen más amenaza que otra cosa…) No, pero en serio, siempre es grato leer lo que piensan de la historia. Lo que piensan de mí, como escritora, y lo que esperan del fic. Ahora que estoy dándole cierre a la historia, me alegro mucho de haber tomado la determinación de escribir la continuación de Encuentros Inesperados hace casi un año. Sólo lamento tardar tanto en traerles las actualizaciones… Espero me disculpen por eso.
Bueno, no los hostigo más, sólo les pido que se preparen para la muerte de Burnside en el próximo capítulo y no me abandonen en la recta final!
Besos y abrazos a todos! Los llevo en mi corazón.
Pily-chan.
