CAPÍTULO XXII… DESCENLACE
Sherry jugaba a las escondidas con la pequeña Maddi cuando escuchó el timbre del celular de Leon. Se sorprendió al darse cuenta que su padre había salido olvidando su equipo. En todos los años que llevaba conociéndolo, era la primera vez que eso sucedía.
Se aproximó a la mesita ratona junto a la puerta y tomó el sofisticado celular para observar el identificador. Sintió ansiedad cuando miró la pantalla. Era Jill. No dudó un segundo en contestar.
-¿Hola?
-¿Sherry? ¿Qué haces con el teléfono de Leon?
-Él salió a hacer unas compras y lo olvidó. ¿Qué sucede?
-Deben venir rápido. Claire comenzó a hablar y dijo el nombre de Leon. Salí a llamarle, pero han asesinado al personal del Hospital… Estoy regresando con Claire para protegerla.
Su respiración se aceleró al recibir semejante noticia… ¿Eso era cierto? ¿Claire mostraba su primer avance en meses y aún no se acababa esa pesadilla?
-Jill, no te preocupes, voy para… -no pudo terminar la frase, pues de pronto la llamada concluyó.
No perdió un segundo más, llamó a Maddi diciéndole que debían salir rápidamente de la casa. La niña comprendía lo que era una emergencia, así que rápidamente se aferró a los brazos de Sherry. La rubia guardó su celular en su chaqueta junto con el de Leon y montó a su pequeña hermanita en el asiento trasero de su auto, asegurándola con el cinturón.
La niña insistía en saber a dónde irían, pero Sherry evadía la respuesta. Aceleró su modesto Lupo azul. Jamás llevaría a la niña a la zona donde estaba Claire, pero si la memoria no le fallaba, había una guardería muy cerca del hospital.
Sherry ya casi estaba en el hospital. Maddi preguntaba si podía visitar a sus primos, pero su hermana mayor únicamente le respondió que por ahora ella debía quedarse en la "escuelita", pues tenía un asunto muy urgente qué atender en su trabajo.
Hablando de trabajo, Sherry mandó una alerta a la Casa Blanca comunicando lo sucedido. Su primer pensamiento había sido llamar a Jake o a Chris, pero ambos habían salido del país a diferentes misiones en Europa hacía un par de días, así que era poco probable que estuviesen de regreso.
En cuanto llegó a la guardería infantil, recibieron a Maddi como si fuese una celebridad, ya que en algunas ocasiones la habían llevado. Las cuidadoras la querían mucho. Sherry se despidió de la pequeña y tomando su arma de la guantera, corrió hacia la zona de hospitalización de adultos. Era el equivalente a tres calles lo que tuvo que recorrer, por fortuna, tenía buena condición física.
Al llegar a la recepción, se horrorizó al ver a todas esas personas sin vida. Eran trabajadores del psiquiátrico, pacientes y visitantes. La mayoría mostraba un solo orificio en la frente. Otros tenían un máximo de dos heridas de bala en algún órgano vital. Quien había hecho eso tenía experiencia…
No lo pensó dos veces y se dirigió al cuarto de su madre, rezando a cada paso que daba para que ella y Jill estuviesen a salvo. Al abrir la puerta, se encontró con esa maldita bruja llamada Ada lanzándose sobre su Claire con obvias intenciones de asesinarla. Ni siquiera lo pensó, simplemente se colocó frente a ellas evitando que la pelirroja resultase herida.
Luego de percatarse de que su madre estaba a salvo, Sherry se enfocó en destruir a Ada Wong. Mientras esa mujer continuase viva, Claire correría peligro.
Sherry y Jill peleaban contra Ada. La mujer era excelente en el combate cuerpo a cuerpo. Debían mantenerla alejada de Claire.
Pero la señora Kennedy intentaba tranquilizar su acelerado corazón. Estaba cayendo en cuenta de que había pasado casi un año de su vida en otro mundo, ajena a todo cuanto acontecía a su alrededor.
Jill y Sherry no habían cambiado, excepto que la larga cabellera dorada de su hija, ahora estaba demasiado corta. ¿Por qué había tomado esa decisión? ¿Qué otras cosas habían cambiado en el mundo durante su ausencia? ¡Su otra hija! ¡Su pequeña Maddi debía estar enorme! Quizá su niña ya ni siquiera la recordaba. Leon... algunos esbozos de lo que había acontecido hacia menos de 24 horas aparecían en su mente, causando que se ruborizara…
Su Leon, su amado, su amigo… Él no la había abandonado en ningún momento. Había permanecido fiel a su palabra: "En la salud y en la enfermedad". Nadie la dejó sola. La Claire que había estado dormida durante ese tiempo guardaba algunas memorias y sabía que su familia y amigos se habían mantenido cerca de ella. Simplemente no tenía como agradecer tantas bendiciones…
Sus azules orbes se anegaron. ¡Dios! ¿Cómo pudieron hacerle eso? Ni siquiera lo lamentaba por ella, ¡era su hija quien no tuvo cerca a su mamá por un año! Era Leon quien tuvo que hacerse cargo de todo en soledad. Era Sherry, a quien por segunda vez tuvo que abandonar, como el día en el que la dejó con su tía para seguir el rastro de Chris… ¡Su hermano! Él tenía a Jill y a sus hijos, pero le hubiera gustado estar junto a él para ayudarlo con el virus Chrysalid, como recordaba que lo habían denominado…
Algo extraño sucedía con ella. No sabía ni entendía qué, pero sentía en su interior algo raro. Quizá era por haber recuperado la conciencia, pero… no, no era eso… Sólo… no podía explicarlo...
De pronto su mente tuvo que dejar de divagar, porque Ada extrajo de su atuendo de enfermera una pistola, y sin más, comenzó a dispararle. Jill y Sherry se movieron para evitar ser alcanzadas, pero Claire vio con total claridad cómo los proyectiles se acercaban a ella, y en ese momento todo cobró sentido. ¿Cómo era posible que sus ojos pudiesen observar la trayectoria que seguían esas pequeñas y letales balas? No le costó demasiado trabajo moverse un poco para evadirlas… ¿Qué rayos pasaba? ¡Era como si de pronto estuviese dentro de Matrix!
Las rubias respiraron aliviadas sin imaginarse lo que en verdad sucedía. Ninguna hubiera llegado a tiempo para apartar a Claire. ¡Qué suerte que Ada no hubiese dado en el blanco! Aunque ciertamente era extraño que ella errara en un disparo, pero ambas se enfocaron en que Claire estaba a salvo.
Ada gritó enfurecida.
-¡El maldito virus! No importa lo que tenga que hacer, pero este día morirás, Claire.
Jill y Sherry intercambiaron una rápida mirada antes de intentar detener a Ada, quien corría hacia la pelirroja. Pero de pronto algo las detuvo. No tenían ni idea de lo que sucedía, sin embargo, observaron que Wong comenzaba a levitar.
El mayor terror se apoderó de la dama asiática al comprender lo que Claire estaba haciendo. ¡Por eso debió asesinarla en cuanto tuvo oportunidad! Intentó por todos los medios romper el control mental que Claire estaba efectuando sobre su cuerpo, pero no podía. De pronto sintió cómo su mano derecha aflojaba el agarre de la pistola, dejándola caer sobre el piso acolchado. Pero la ojiazul no se conformó con eso, pues los dedos de su mano continuaron abriéndose hasta doblarse de forma invertida, causándole dolorosas fracturas en cada falange. Además, rompió su muñeca y brazo tras alterar su posición natural. El grito de terror y sufrimiento de Ada fue estremecedor.
Sherry supo lo que pasaba. Se negaba a creer lo que sus ojos atestiguaban, pero sabía que era su querida Claire la que estaba haciendo que el cuerpo de Ada tuviese semejantes daños. ¡Su poder era asombroso! Era capaz de controlar el movimiento corporal de las tres mujeres con quienes compartía ese espacio, pero estaba enfocada en causar todo el daño posible a Ada.
Ella, durante los quince años que llevaba junto a Claire, jamás había atestiguado algo parecido. Era la primera vez que manifestaba esos poderes. ¿Cómo los había obtenido?
Ada maldecía una y otra vez. El dolor que traspasaba cada fibra de su ser era simplemente insoportable. Deseaba poder destazar a esa maldita pelirroja. Deseaba morir de una vez. Las lágrimas corrían por sus mejillas a causa del malestar, la frustración y el deseo de venganza no saciado. Moriría, de eso no le cabía duda, pero se llevaría a tantos como pudiera.
Con dificultad pudo mover la mano izquierda sin que las mujeres en la habitación se percataran de su acción y presionó un diminuto botón que se disimulaba en el cinturón de su atuendo de enfermera.
De pronto, un estruendo sacudió el edificio, desmoronándolo en el proceso…
OoOoOoOoOoOoOoOoO
-¿Leon? ¿A qué debemos el honor de tu visita? –interrogó Jake con sorpresa cuando vio al agente cruzar la puerta de cristal que separaba el área de registro con el vestíbulo de la B.S.A.A.
-El que ahora seas contratado como mercenario por la B.S.A.A. para realizar trabajos especiales, no te salvará de una paliza, mocoso… -Respondió Leon mitad en serio, mitad en broma.
-Si tú me pones un dedo encima, suegrito, yo correré la voz de que sigues realizando misiones…
Leon frunció el ceño. ¡Lo único que le faltaba! Ese niño Muller era tan bueno en las telecomunicaciones como lo había sido Claire. Llevaba las de perder, pero no pudo evitar contraatacar.
-Tú dices algo e internaré a Sherry en un convento…
-¡Qué pobre argumento! Como si no pudiera secuestrarla… -replicó con una sonrisa el pelirrojo.
-¿No se supone que estabas en una misión?
-Sí, pero resulta que soy bastante bueno y terminé mucho antes de lo esperado. Acabo de dejar mi informe. Aunque parece que a "La Mole Redfield" los años comienzan a pesarle, porque él aún no regresa.
-Reza para que "Hulk" nunca te escuche o perderás unas cuantas piezas dentales…
-¡Sí, claro! Pero ya, en serio, ¿qué te trae por acá?
-Estoy buscando a Sherry. Olvidé el móvil en casa, y cuando regresé, Sherry, Maddi y el celular habían desaparecido. Supuse que podrían estar aquí.
-No desde que llegué. Pero será un placer ayudar al padre de mi novia.
El radio móvil de Jake vibró en ese momento y recibió en altavoz la alerta.
-Todo el personal, diríjase al New York State Psychiatric Institute. Tenemos un 060. Repito 060.
El alma abandonó el cuerpo de Leon en cuanto escuchó las noticias…
-Rastrea a Sherry –fue lo único que pidió y Jake no necesitó cuestionarlo. Al hacerlo, halló que su novia se encontraba en ese sitio. Una indescriptible angustia lo invadió al saber a la mujer que amaba en peligro.
-Está ahí. Llegaremos en la mitad de tiempo si vamos en mi moto.
Sin intercambiar palabra, ambos subieron a la Harley de Jake. La distancia entre la B.S.A.A. y el Instituto de Sanidad Mental era realmente corta. Pronto se hallaron a un par de calles de distancia. El semáforo estaba en rojo, así que se detuvieron. De pronto, el piso se cimbró y los cristales de los rascacielos que los rodeaban se hicieron añicos, provocando una peligrosa lluvia de vidrios rotos. Ambos se cubrieron a la par que el estruendo de una explosión se dejó escuchar…
La radio que portaba Jake mandó un mensaje por demás alarmante.
"Tenemos DEFCON 3. Repito DEFCON 3. Todas las unidades preséntense en la zona".
¡Dios, esa alarma sólo se disparaba en caso de atentado o posible guerra! ¿Qué estaba sucediendo?
Se miraron con sorpresa, pero Leon sintió que su corazón se desbocó cuando vio que una columna de humo se alzaba. ¡La explosión había sido cerca del psiquiátrico! Jake debió llegar a la misma conclusión, porque sin esperar a que la luz cambiara, aceleró.
Al llegar, una parte del hospital había desaparecido y varios edificios aledaños habían sido dañados. Kennedy escuchó ese maldito pitido en sus oídos, señal inequívoca de que su presión arterial se había disparado a causa del impacto ante lo que sus ojos presenciaban.
Más de la mitad del sanatorio estaba en ruinas, mientras algunos civiles corrían hacia la zona, intentando, en vano, prestar auxilio a los sobrevivientes. Se escucharon de pronto muchos sonidos de sirena provenientes de las ambulancias y patrullas que los rodeaban.
Jake estaba tan sorprendido como el mismo Leon. No sabía en cuál zona debería estar Claire, pero por la expresión de total desconcierto del rubio a su lado, quizá era donde el edificio estaba en ruinas…
De pronto sus neuronas hicieron sinapsis y comprendió que quizá su Supergirl se encontraba en uno de los edificios de ese hospital… No, no era probable, era seguro que ella estaba allí, el GPS había indicado con total claridad esa zona…
Leon estaba en shock. Pocas veces en su vida se había sentido tan impotente. Pero salió de su estupor en cuanto vio que Jake corría hacia los escombros. ¡Su familia estaba allí! Ambos hombres se abrieron paso entre la gente. No podían identificar en cuál área debía estar Claire. Por lo general, en ese momento, Jill o Sherry llevaban a Claire al patio central para que recibiera el sol de la mañana. Ese mismo sitio estaba destruido totalmente, pues uno de los edificios se había desmoronado, cayendo sobre el césped y la fuente.
Se escuchaban lastimeros gemidos de personas atrapadas. En medio de todo el miedo y la confusión, Jake decidió que la única manera de asegurarse de que su Sherry estuviese a salvo sería llamándola por teléfono. Se sintió estúpido y ruin por hacer eso en vez de auxiliar a los sobrevivientes, pero su alma aún estaba inquieta desconociendo el paradero de la mujer que amaba. Luego de dos timbrazos, la voz que anhelaba escuchar respondió:
-¡Jake, ayúdanos!
-Hermosa… ¡Dios! Pensé… pensé…
-Jake, esta… atra… en el… oes…
La comunicación se cortó, pero él comprendió lo suficiente, así que el pelirrojo no esperó un instante más y echó a correr hacia la única zona en pie del hospital. Leon simplemente lo siguió. Ni siquiera tuvo tiempo de molestarse al ser ignorado. Él sólo deseaba hallar a su familia.
OoOoOoOoOoOoOoOoO
Maldijo una y mil veces su mala suerte. ¿Cómo había podido seguir con vida luego de toda una vida de tragedias, para que una simple y maldita y enorme piedra destrozara su tobillo en un momento como ese? Intentó ponerse de pie un par de veces, pero simplemente no lo conseguía.
-¡Jill!
Reconoció la voz al instante, era Sherry…
-¡Aquí!
-Debe estar tras estas piedras…
Jill suspiró aliviada. Las dos estaban bien. Escuchó el quejido de la joven rubia, seguramente porque estaba tratando de mover algo en verdad pesado. Pero luego hubo un bullicio. No estaba segura, pero era probable que Claire la hubiese movido con el poder de su mente.
Cuando vislumbró esos destellos rubios de la preciosa y corta cabellera de Sherry, acercándose a toda prisa hacia ella, supo que todo estaría bien. Claire la seguía a unos pasos intentando seguirle el ritmo a su hija.
Era seguro que tenía el tobillo izquierdo roto, pero Jill sabía que era afortunada, pues cuando la explosión tuvo lugar, sus instintos la llevaron a arrinconarse en un pequeño espacio de la habitación que había ocupado Claire. Una parte del edificio se desmoronó, pero no donde ella aún se mantenía en pie. No dejaba de preguntarse cuánta gente había muerto ese día…
-¿Estás bien? ¿Puedes moverte? –preguntó la mujer más joven.
-No. Mi tobillo se fracturó. Ni siquiera puedo mover esa maldita… -ni siquiera terminó de hablar cuando la piedra que había apresado su extremidad salió volando estrellándose contra la pared más próxima. Sherry tuvo que asistir a su madre, pues luego de entrecerrar los ojos para mover con telequinesis la roca, sufrió un mareo.
-Sherry… -susurró-. ¿Qué me pasa?
-No lo sé… -respondió la rubia, mintiendo. Tenía la certeza de que Claire había sido infectada…- Pero todo estará bien, te lo prometo…
Jill intentó ponerse de pie en dos ocasiones, pero ninguna lo logró. Sentía el maldito dolor recorrer toda su pierna. Las otras dos mujeres se acercaron a ella. Aunque Claire se veía conmocionada, ella jamás dejaría de ayudar a su hermana.
En cuanto Claire se posicionó junto a Jill y le obsequió una hermosa sonrisa, los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas al ver de pie y perfectamente consciente a su pelirroja preferida. De pronto, un par de voces las llamaron…
-¡Sherry!
-¡Sherry!
El estómago de Claire se contrajo cuando reconoció la segunda voz. ¡Era Leon! Miró en todas direcciones, intentando hallarlo. Su garganta se cerró, presa de la emoción. Por fortuna, no le pasó lo mismo a Sherry, quien gritó:
-Jake, Leon. ¡Estamos aquí!
En tanto ellos se hacían paso moviendo con sus manos los trozos de muro y mobiliario, Claire lo vio. ¡Leon! Su amado esposo estaba allí, frente a ella. Deseó tanto poder correr hacia él y abrazarlo con todas las fuerzas, pero su cuerpo no le respondía. Sólo sentía el martillar incesante de su corazón dentro del pecho.
Leon la miró y el alma regresó a su sitio. Ahí estaba: tan bella y con una sonrisa, mirándolo directamente…
Claire lo estaba viendo a los ojos…
¿Sonreía? ¿Era posible?
-¿Claire? ¿Amor?
La pelirroja ni siquiera supo en qué momento comenzó a llorar, sólo dejó que su cuerpo se moviera libremente; dio un paso tras otro, mientras su Leon hacía lo mismo, acortando la distancia entre ellos. Jill se había separado de ella sabiendo lo que vendría a continuación. Y en esos momentos, incluso olvidó el dolor.
Cuando Claire tuvo a Leon lo suficientemente cerca se echó a sus brazos y lo abrazó con toda la fuerza que su ser pudo reunir. Leon estaba tan sorprendido, pero a pesar de eso la estrechó con vehemencia, rodeando por completo el talle de su mujer y acercándola todo lo posible a su cuerpo mientras la levantaba del piso…
-¿Preciosa? ¿Estás bien? ¿Me recuerdas?
Ella se separó unos centímetros para poder verlo a los ojos. Acarició con suavidad la mejilla izquierda de Leon y subió su mano para tocar ese precioso cabello que secretamente siempre le había envidiado. Era él. ¡El amor de su vida estaba frente a ella!
Asintió un par de veces intentando, en vano, contener las lágrimas. Sabía que estuvo ausente durante meses, y aunque la voz salía ronca por el mutismo y ahora por el llanto, era necesario decir con palabras lo que su corazón gritaba.
-Sí, te recuerdo… Recuerdo todo… todo… Te amo Leon. ¡Gracias!
Se volvieron a fundir en un abrazo. Ambos entendieron que al fin estaban en casa…
Pasaron un par de minutos durante los que nadie fue capaz de decir algo, envueltos en esa atmósfera de paz que irradiaba el matrimonio Kennedy. Pero pronto, Jake recordó algo.
-¿Sherry, dónde está Maddi? –interrogó el pelirrojo con preocupación. Tan pronto como vio a su Supergirl y a las señoras Redfield sanas y salvas, la duda sobre el paradero de la pequeña Kennedy se abrió paso en su mente.
-La dejé en la guardería que está frente al hospital…
Leon se separó de Claire de pronto y miró a la rubia con atención… ¿Su hija estaba en la guardería? La guardería que se había desmoronado… La guardería donde sólo había escombros, pues fue uno de los edificios dañados por la explosión…
-Sherry… ¿Dejaste a la niña allí? –preguntó Jake nuevamente. Por primera vez en sus 22 años sentía miedo, horror… Esa linda y dulce pequeña no podía estar… ni siquiera se atrevía a pensarlo… Maddi…
-Sí. Luego del aviso de Jill, no podía traer a la niña aquí, y la dejé… ¿Por - por qué? ¿Qué pasa?
Claire miró a Leon con atención… ¡Dios, no! No necesitaba escuchar más. Algo había sucedido con su hija…
Kennedy no pudo contenerse más y los sollozos escaparon abrazando con fuerza a Claire. Jake estaba enfurecido. Golpeó un muro con todas sus fuerzas volviéndolo añicos. Sherry miraba a uno y otro sin acabar de entender lo que sucedía. O más bien sin querer entender.
-Le-Leon… Leon, Maddi… Maddi está bien, ¿verdad? –preguntó Claire con la voz en un hilo intentando separarse de Leon para poder verlo a los ojos.
Kennedy tenía un nudo en la garganta, por lo que no pudo responderle a su esposa. Jake lo hizo.
-É-el sitio está destruido…
Sherry sintió un horrible estremecimiento con esa información. ¿La guardería se había derrumbado? ¡Dios santo! ¡Maddi! ¡Los niños!
-Mi… mi niña… Mi hija… No… ¡No!
Claire sentía que moría. Su niña… su pequeña y preciosa niña… ¿Para eso había regresado? ¿Para perder lo que tanto amaba? Sollozó con fuerza aferrándose a Leon, mientras sus rodillas dejaban de sostenerla. Leon pasó por lo mismo, por lo que sus rodillas golpearon con rudeza el piso. El rubio no soltó a su esposa un solo instante, buscando en ella un poco de fuerza...
Continuará…
Hola a todos!
¡No deseen mi muerte, porque si lo hacen, y se les cumple, no tendrán el final del fic!
Pero eso sí, me disculpo por la demora, esta vez hubo cincuenta mil causas por las que me atrasé…
Finalmente, cuando al fin me pude sentar a escribir, ya no hubo poder humano que me detuviera… Llegué a 20 páginas, por lo que corté el capítulo en dos, para no saturarlos.
Les comento que he estado corrigiendo los primeros capítulos del fic respecto al tono de ojos de Claire, espero pronto terminar de subirlos todos ya con una secuencia correcta. Aun no lo hago con ENCUENTROS INESPERADOS, pero denme algo de tiempo y lo haré.
No los distraigo más, sólo, como siempre, les agradezco de todo corazón los reviews que me han dejado y el que me agreguen como escritora o historia preferida. Es un honor que lo hagan, especialmente porque ha pasado mucho tiempo desde que inicié con el fic y aún lo siguen, o incluso a estas alturas, los nuevos lectores deciden darle una oportunidad.
Gracias también a quienes están agregando ENCUENTROS INESPERADOS entre sus preferidos!
Nos leemos muy pronto, lo prometo!
Pily-chan.
