Hola hoy les traigo el quinto capitulo de esta historia.
A/N: En este capitulo vamos a conocer al villano de la historia, al principio diran "no tiene madera de villano", pero todo tendra sentido en el futuro jeje
Buena lectura :D
capitulo 5: Del pasado con rencor
Al levantarme, siento en mi cuerpo el peso de la rudimentaria prótesis que, se supone, sustituye mi brazo izquierdo. La extremidad artificial no esta tan mal, al menos para un sucio y deforme león como yo. me pongo en pie lentamente, el suelo frío de la cueva no es lugar para un viejo felino manco. No importa lo que yo crea, se que cometí errores en el pasado, pero no me parece que sean justas sus repercusiones en mi presente.
Hace ya cinco años que Suva me desterró de la manada. Aun siendo felinos fuertes e inteligentes los leones vivimos como nómadas, nuestro alimento lo obtenemos de la cacería y la recolección, no nos despegamos de las costumbres de nuestros padres y abuelos, comemos carne con bastante frecuencia y no nos seria sencillo dejar tan apetitoso manjar.
El sol apenas está saliendo, un nuevo día, una nueva oportunidad para que el pasado me atormente como un molesto parásito, que no se va hasta que te ha consumido completamente. Así son mis recuerdos de mi anterior vida, me devoran el alma y, si bien el remordimiento nunca se me ha presentado, no puedo evitar que mis actos consuman mi ser. Una vez en pie salgo de la oscuridad de mi refugio, como una asquerosa cucaracha, salgo cuando nadie me ve, en cuanto me siento solo, cuando en realidad estoy completamente ajeno a las miradas reprobatorias del mundo.
El bosque es verde, grande y está lleno de vida, perfecto para buscar el desayuno. Para alguien como yo cazar no es fácil, de hecho es casi imposible, con una sola mano de madera y fierros oxidados ¿Como puedo siquiera llamarme león, si no soy capaz de cazar un estúpido conejo? Ese es el punto, cuando el idiota de mi hermano me exilio fui tachado de demonio, como si no fuera digno de ser uno de los felinos más fuertes de África, un león.
Mi pelaje negro me da un aspecto aterrador y mis ojos rojos no ayudan a mejorar mi presencia, al menos no coma a Suva. El es totalmente opuesto a mí, su melena blanca, al igual que el resto de su cuerpo, suelen generar confianza en él, eso en conjunto con sus ojos grises le dan el aspecto de un ángel bajado del cielo ¡Como odio a ese sujeto! Los leones blancos son tan escasos en todos los países de áfrica, así que él es tratado como un dios, como alguien a quien los demás venerarían, menos yo.
Actualmente el dirige la manada ¡Debería ser yo! Soy el hijo mayor de Kopa, soy su primogénito y por tanto heredero al liderazgo. Pero no, todos mis sueños se aplastaron, todo se hecho a perder aquella espantosa noche y aun más terrible mañana durante la temporada seca.
Yo, Suva y otros tres leones, seguíamos la pista de una manada de antílopes, era la última que podríamos encontrar antes de que alcanzan a los demás durante la gran migración. Si yo lograba dirigir con éxito a los leones y regresaba con una cena al menos digna, yo seria oficialmente el Líder de la manada. No podía aspirar a menos, toda mi vida mi padre me dijo que yo sería el líder, cuando ambos jugábamos junto en las praderas el me prometía que cuando llegara el momento yo sería el macho alfa y podría dirigir a la manada.
Por fin, después de casi una semana de viaje, los encontré, solo diez metro me separaban de mi destino. Absorto en mis pensamientos no me había fijado que, por alguna razón mas allá de mi comprensión, la manada se había ido ¿A donde se fueron? Me pregunte, entonces obtuve mi respuesta. Una gran masa de antilopes, cebras y ñus, se aproximaron corriendo y destruyendo todo a su paso, sin distinción, pisaban e incluso mataban a cualquier incauto que se cruzaba, cual fuego devastador, poderoso e indiferente al dolor ajeno. Así avanzaban los herbívoros en nuestra dirección.
Una garra, blanca como las nubes, me toco el hombro e hizo que mis pensamientos se esfumaran.
"Debemos irnos ¡Ahora! " Jamás olvidare las palabras de Suva. Eso me habría salvado del miserable destino que ahora me atormenta o no habría pasado nada, no lo sé pero jamás lo olvidare. Mi hermano y el resto de los leones corrieron en dirección a donde se encontraban unos escasos árboles secos, salí de mi trance y me apure a salir pero para mí ya era tarde. La manada de antílopes desbocados ya se me había alcanzado. Asustado y confundido busque a mi alrededor un sitio donde pudiera trepar y salvar mi vida. Un risco se encontraba cerca de donde estaba yo. Me apure, corrí a cuatro patas esquivando las patadas furiosas, y de un salto logre alcanzar parte de la piedra, me aferre con las garras a esa piedra como si mi vida dependiera de ello, y valla que si dependía de ello.
Con la mirada recorrí todo el caótico escenario, no había señales de mis compañeros ¿Donde están? Me pregunte alarmado al no poder ver a nadie, subí a la roca y una vez en pie pude verlo, dos leones ya habían sido noqueados y un tercero trataba de salvarlos, me le uní. De un salto y tras varios golpes me dirigí al sitio donde estaban mis compañeros, ahora los tres estaban inconscientes pero, increíblemente, no habían muerto. Como pude cargue tres en mi espalda y arrastre al otro con mi brazo. Suva me alcanzo y me ayudo con el tercer felino. Salimos vivos de milagro.
A mi regreso a nuestro territorio solo me encontré con miradas furibundas, gestos reprobatorios y rostros decepcionados. Todos cachorros, leonas y leones, me observaban como si me hubiera comido a mi propio padre. Hablando de él, camine con la cabeza baja y mis hombros decaídos esperando lo peor. Mi padre me miraba fijamente, sus ojos azules reflejaban enojo puro, ira contenida y lo peor de todo decepción. Mi madre me observaba con tristeza, mostrada por su mar de lágrimas cristalinas que cubrían su rostro negro.
Con pasos vacilantes me postre ante mi padre. Un segundo basto para que se me lanzara, comenzamos a pelear. "No eres más que un maldito cobarde, no podrías jamás se un líder, eres débil" Los gritos de mi padre, al igual que sus garras, me marcaron de por vida y solo definieron mi destino, ni yo sabía lo que pasaría pero nadie lo hubiera podido predecir.
Esa misma noche, impulsado por el rencor, e ignorando mis heridas, recorrí la sabana en busca de algo comestible. Humillado e iracundo me aleje a pasos veloces del territorio de mi manada. Toda mi vida desperdiciada solo por un mal cálculo, mi destino era ser rey, liderar a la manada ¡Todo fue en vano!
Toda la noche buscando había valido la pena ya que frente a mí se encontraba la manada de antílopes, cebras y ñus, todos estaban dormidos, era mi revancha. Con las garras fuera, me acerque a las herbívoros, con mano firme ataque sin piedad a cada uno de los miembros de la manada. La sangre roja que emanaba de los cuellos de los animales solo empeoro las cosas, una vez que el primero murió y su sangre cayo esparcida en el pasto amarillo, mi instinto se activo. En las difíciles condiciones que existen en África todos tenemos una forma de sobrevivir, muchas veces la principal es la "ley de la selva", es como un código que nos obliga a vivir, la ley de la selva siempre dice lo mismo: comer o ser comido. En este caso los leones teníamos la ventaja a la hora de comer, pero es porque cuando es realmente necesario nuestra naturaleza salvaje nos toma por sorpresa, sin previo aviso, nos comportamos como verdaderos asesinos, olvidamos todo lo que significa ser "civilizado" simplemente nos dejamos gobernar por nuestros instintos.
Los cadáveres llenaban el aire con su pestilente aroma, podredumbre, el olor de la muerte. Embriagado con aquel perfume macabro me dirigí de vuelta a mi hogar, con mis manos empapadas en sangre, en mis garras negras no se abría notada de no haber sido por que el líquido rojo goteaba de ellas.
Mi familia me estaba esperando, yo aun con la ira y los ardientes deseos de venganza grite salpicando sangre sobre el rostro pardo de mi padre: ¿Querías fortaleza? Ahora la tienes.
¿Que has hecho?- me pregunto gritando.
Lo que tu querías-le respondí- una matanza, ve... Ve al este y encontraras un banquete digno de un rey, aunque tu no seas uno.
Me gruñó y enseño los dientes, esta vez yo fui más rápido. Me lance. La sangre es como un esteroide para leones por así decirlo, el simple aroma de aquel líquido rojo me daba fuerzas para hacer algo que jamás podría hacer como por ejemplo derrotar a mi padre. Le lanzaba zarpazos a diestra y siniestra, no me rendiría, si alguien iba a caer ese sería el. Con todos mis sentidos alertas y la adrenalina al cien, derrotar al que se decía mi padre fue como quitarle un hueso roído a un cachorro. No me di cuenta de que había ido demasiado lejos.
Cuando recupere la conciencia descubrí que la sangre que empapaba mis garras no era de antílope, sino de león. Descubrí a mí padre con múltiples marcas en el cuerpo, lo peor era su cuello estaba bañado de aquel conocido liquido rojo ¡Lo había matado! Había asesinado a mi propio padre ¿Que había hecho?
Mi madre me miro con terror, sus ojos abiertos de par en par y su cuerpo aferrándose al cadáver de mi padre mientras las lagrimas recorrían su rostro. Mi hermano me dirigió una mirada furica y luego saco las garras y se lanzo directo a mi cuello. Me defendía como me lo permitía mi poca
resistencia, estaba agotado, no había dormido, pelee con mi padre y realice una matanza de herbívoros. Con sus colmillos me arranco un pedazo de carne del brazo izquierdo. Me zafe de su agarre y arremetí con mis garras amenazando su cuello, no funciono, me acorralo contra el suelo y apunto sus garras a mi yugular.
Hazlo de una vez-le dije cerrando los ojos, en espera de que me quitara la vida.
No, no seré como tú, no soy un maldito acecino- el retiro sus garras y se levanto, En cuanto yo me puse en pie sujete mi brazo herido con mi mano derecha. Suva me miro fijamente y dijo "En este día yo Suva, nuevo líder de la manda del gran Kopa, rey de reyes, te destierro de esta manada y por el poder que se me ha conferido al derrotar al primogénito del rey, te condeno a vagar por el mundo, cargando con el peso de tu corazón que ahora es tan negro como tu pelaje. "
Me fui y jamás regrese, jamás podría hacerlo aunque lo deseara.
El vil recuerdo de aquella fatídica noche aun hoy me persigue, todo me atormenta de día y de noche. Me acerco al lago que esta frente a mí, me arrodillo y con mis manos tomo un poco de agua. Miro mi reflejo como si me hipnotizara. Mis dientes amarillos y podridos casi he perdido todos mis colmillos, aun así los que me quedan son muy mortales. Mis brillantes y macabros ojos rojos y el pelaje negro como la noche ocultan a la perfección lo que hay debajo de todo este mugroso y sucio pelo. Cicatrices de garras, dientes, espadas, lanzas y la deshonrosa marca que me condeno a una mano de madera, y que me privo del perdón de mi manada. Los dientes de mi hermano dejaron parte de mi brazo destrozado, al tratar de evitar la hemorragia apreté demasiado el torniquete y mi brazo quedo inmovilizado de por vida. En realidad desearía poder desacerme de aquellos horrorosos recuerdos y poder enmendar esos errores, evitar la tragedia que ahora es mi vida.
Camino por el bosque de bambú, con tanto tiempo andando sin rumbo fijo, uno se acostumbra a la caminata y a evitar las miradas curiosas de los torpes herbívoros que viven por aquí, no tengo idea de donde estoy solo sé que es Asia, hay demasiados conejos, gansos y cerdos, y más ahora que al parecer llegue a una zona poblada ¿Que dice ahí? Estoy aproximadamente a sesenta metros, afino la vista y veo que dice "Valle de la paz" Hmmm por lo que veo hay demasiados herbívoros y no creo que importe si casualmente desapareciera uno, ahora si podre darme un banquete digno de un rey. Un rey que obviamente no soy.
Ojala y les halla gustado, dejen reviews.
Adios :D
