CAPÍTULO XXIII… Desenlace (parte 2).

-Le-Leon… Leon, Maddi… Maddi está bien, ¿verdad? –preguntó Claire con la voz en un hilo intentando separarse de Leon para poder verlo a los ojos.

Kennedy tenía un nudo en la garganta, por lo que no pudo responderle a su esposa. Jake lo hizo.

-É-el sitio está destruido…

Sherry sintió un horrible estremecimiento con esa información. ¿La guardería se había derrumbado? ¡Dios santo! ¡Maddi! ¡Los niños!

-Mi… mi niña… Mi hija… No… ¡No!

Claire sentía que moría. Su niña… su pequeña y preciosa niña… ¿Para eso había regresado? ¿Para perder lo que tanto amaba? Sollozó con fuerza aferrándose a Leon, mientras sus rodillas dejaban de sostenerla. Leon pasó por lo mismo, por lo que sus rodillas golpearon con rudeza el piso. El rubio no soltó a su esposa un solo instante, buscando en ella un poco de fuerza...

La consternación era general… Sherry estaba perdida en sus pensamientos, completamente en shock. Leon derramaba copiosas lágrimas mientras acunaba a su esposa… Jill lloraba. Ella no había emitido una sola sílaba, pero comprendía lo que sucedía. ¡Maddi!

No era posible que la niña hubiese estado dentro de la guardería. ¡Era una inocente criatura! Las lágrimas salían sin poder contenerlas, por lo que nadie prestó especial atención a lo que sucedía alrededor, hasta que una poderosa voz femenina se hizo presente:

-Así que la pequeña sabandija murió… Fue una gran casualidad que haya colapsado el edificio sobre la guardería… No cabe duda que hoy es mi día de suerte…

Claire no pudo evitarlo y se aferró a Leon. Jake estaba cerca de Jill y Sherry, ya que la rubia menor sostenía a la mayor por la cintura, y se colocó protectoramente frente a ambas… Esa voz… ¿Dónde la había escuchado?

Sherry sujetó su teléfono dispuesta a lanzar una alerta, pero una bala lanzó el celular completamente destruido, varios metros lejos.

Leon se sorprendió. Reconocería la voz de Ada en cualquier sitio. Ella fue la mujer a la que amó por mucho tiempo, y a quien después de todo, le debía la vida. Mantuvo en secreto las contadas ocasiones en las que sus caminos se cruzaron durante las misiones secretas que efectuó. En ningún reporte aparecía el nombre de Ada; había sido su forma de retribuirle la información y los medios para escapar de aquellos abominables lugares creados por Umbrella.

Desde el último encuentro en aquella habitación de hotel, hacía siete meses, no la había vuelto a ver… Pero le enfureció la forma en la que llamó a su hija. ¿Por qué Ada hacía semejante cosa? Claire se había aferrado a sus brazos, como si le temiera…

-Ada, ¿qué…?

-Al final, parece que me quedaré sin ti… -interrumpió Wong con evidente decepción en la voz, sosteniendo con firmeza en su mano izquierda su arma-. Es increíble que todo lo que planifiqué durante años se vaya por la borda…

-¿De qué estás hablando? –Interrogó Kennedy genuinamente confundido mirando la extraña postura en la que se encontraba el brazo derecho de Wong. En otras circunstancias hubiese corrido a auxiliarla, pero sosteniendo entre sus brazos a su esposa, la idea ni siquiera cruzó por su mente-. Ada, necesitas un médico…

La carcajada fue estridente. El dolor en su miembro destrozado había disminuido a causa de ese poderoso tranquilizante que se inyectó, de lo contrario, estaría retorciéndose por los huesos fracturados. En ese momento se obligó a emplear la mano izquierda, lo cual no estaba mal. Ella era experta usando ambas manos. Y esperaba poder terminar por lo menos con Claire…

-Leon… ella liberó a Steve. Es ella quien está detrás de todo…

El rubio miró a su mujer con total conmoción. Luego giró su rostro hacia la pelinegra. Una parte de su ser esperaba que Ada negara semejante acusación. Él… él quizá le hubiese creído. Pero lo único que pudo observar en esas hermosas facciones fue frialdad, soberbia…

-¿Ada?

Ella sólo suspiró con pesar antes de responder.

-Si no te hubieses ido sin más del hotel… Si hubiésemos terminado lo que empezamos esa noche, esto no estaría pasando…

Claire miró a Leon. La fuerte y masculina mandíbula de su esposo se tensó, así como el agarre de su cintura.

¿Qué?

¿Leon y Ada… en un hotel?

¿Cuándo?

¿Leon había tenido citas con Ada mientras ella estuvo recluida en un hospital Psiquiátrico gracias a esa maldita?

Su corazón se aceleró a causa de la ira… ¡No podía creerlo!

¿Él se había atrevido a hacerle el amor después de haberse revolcado con esa mujerzuela?

-Desde el principio nos advirtieron que tú estabas tras esto… -dijo Leon intentado por todos los medios hallar una explicación-. Pero tú… Dime, ¿por qué ayudaste a Claire? ¿Por qué la defendiste de Burnside arriesgando tu vida si para empezar tú lo liberaste? ¿Qué es lo que quieres, Ada?

¿Ayudarla? ¡¿Leon en verdad creía en la inocencia de Ada?!

Sin poder contenerse, Claire se apartó de Leon, o al menos lo intentó, porque él no la dejó ir. Leon comprendió en ese momento que todo podía malinterpretarse. La mirada que Sherry y Jill le dirigían contenía tanto reproche como la actitud de su esposa. Si permitía que las cosas se quedaran en ese nivel, perdería a su familia para siempre.

La pelirroja forcejeó más intentando zafarse de él, pero Leon la sujetó con su mano izquierda del talle, mientras su derecha sujetaba ese hermoso rostro, ahora enrojecido a causa de la ira. Así como su mirada había sido dura cuando observó a Wong, se suavizó al encontrar los azules orbes de su mujer llenos de lágrimas.

-¡No es lo que estás pensando! Ella y yo no…

-¿Cómo pudiste? ¿Cómo te atreviste?

-¡Claire! Yo nunca me he acostado con Ada. No podría…

-Admitámoslo, fue por nada que no lo hicimos… -dijo la pelinegra y Sherry quiso lanzarse sobre ella y sacarle los ojos, pero Jake no lo permitió, pues la mujer giró su arma y le apuntó a la rubia.

Leon y Claire estaban inmersos en su propia discusión. Ella insistía en alejarse, pero forzaba el contacto visual.

-¡No pasó nada, amor! Te juro por nuestras hijas que no tuve relaciones sexuales con ella.

Claire fijó sus ojos en los de él. Lo conocía bien… Sabía cuando mentía. Halló que él decía la verdad. Leon supo que ella le creía. La abrazó con fuerza, intentando aferrarse a lo que más amaba sobre la tierra. Claire le devolvió el gesto.

¡Finalmente volvían a estar juntos!

Un par de disparos hicieron eco. Leon apenas y pudo reaccionar abrazando con fuerza a Claire y cubriéndola con su propio cuerpo. Las balas impactaron en su hombro izquierdo, el mismo sitio donde hacía dieciséis años había sido herido, interponiéndose en el trayecto de una bala que iba dirigida, en aquella ocasión, a Ada.

Mientras caía, Kennedy fue sostenido por Claire.

-¡Leon! –Sherry dudó cuando lo vio herido, giró su rostro hacia Jill, quien asintió para que la menor corriera en auxilio de su padre. Ada disparó tres balas más intentando dañar a la joven rubia, pero ella esquivó las balas lo mejor que pudo. No hubo una cuarta, pues Jake le disparó a la oriental, quien a su vez evadió el ataque con un desempeño limpio.

Leon se reincorporó tan rápido como pudo, tomando en cuenta el dolor que traspasaba su hombro. Sherry llegó a prisa, pero Claire no perdió el tiempo llorando y de inmediato, usando la pañoleta rosa que su hija portaba en el cuello, presionó la herida evitando que Leon derramara más sangre.

Jake apuntó directamente a la cabeza de la mujer oriental. Ella sonrió y lo miró a los ojos. Jake la recordó, pero la voz de Leon le impidió hablar.

-¿Cómo pudiste, Ada? ¿Después de todos estos años? ¡Te confié mi vida!

-Leon… Mí amado Leon… De todos los que podrían juzgarme, tú serías el último a quien se lo permitiría… ¡Entiende que todo fue por ti! Y no me arrepiento de nada de lo que hice.

-Murieron millones de personas… Mi hija…

-Suenas tan patético como Claire… ¿En serio crees que me preocupa que haya muchos millones menos de bocas que alimentar en el mundo? ¡Qué poco me conoces, querido!

Jill miraba con atención. A pesar de su tobillo herido buscaba alguna alternativa. Debían emboscar a Ada. Después de todo, convenía conservarla con vida y presentarla como testigo…

-Desde el principio este fue tu plan. Burnside en realidad fue tu peón… -dijo Leon con amargura-. Era de esperarse. Sin Wesker en el camino, sólo tú conocías los movimientos de Umbrella.

-Así es. Tuve que esperar pacientemente a que el virus de Steve se estabilizara. Los reportes de Manuela Hidalgo me ayudaron en la investigación. Debían pasar 15 años para que el cuerpo de Steve metabolizara el virus… Yo no soy bioquímica, pero Frederick Downing me ayudó con mucho gusto en cuanto le ofrecí a Claire.

"Albert Wesker guardaba a su mascota con verdadero celo. Luego de robar el cuerpo de Steve Burnside, hizo muchos análisis para acelerar el proceso de incubación y evitar mutaciones, sin embargo, Alexia Ashford en verdad fue un genio, pues no había otra forma de llevar a cabo el proceso, más que ese periodo en animación suspendida dentro de la sustancia que ella misma creó. La única excepción había sido Manuela Hidalgo, pero como lo averiguaron en Sudamérica, intentar controlar el virus dependía de muchos factores y sólo aseguraban un 40% de éxito. Wesker no podía arriesgarse a llamar la atención de alguna agencia gubernamental como lo hizo Xavier Hidalgo al secuestrar a esas niñas en su maldito país".

"La investigación con el virus T Verónica fue puesta en espera. Yo supe de su existencia por casualidad unos meses antes de que Wesker muriera en África. El plan para revivir a Steve tomó forma cuando los encontré en Cancún. Sabía que no podía quitar a Claire de mi camino de la noche a la mañana. Tus conexiones y las de ella me impedirían acercarme. Pero si era paciente, mi venganza llegaría. "

"Mientras tú y Claire jugaban a la casita, yo investigué y con la ayuda de Downing y del mismo Steve, quien conocía del proceso, se logró estabilizar el virus. No fue difícil convencer a ese chiquillo que yo quería vengarme de ti y él sabía que quitándote de en medio tendría a Claire Redfield. Su primera intención fue experimentar con ella. Quiso convertirla en lo mismo que él. Pero muy pocos científicos en la tierra son capaces de manipular los virus. Hay que reconocer que Wesker, Birkin, Chambers y Gionne eran excepcionales..."

-¡No te atrevas, maldita! –Gritó Sherry totalmente furiosa con las manos cubiertas de sangre tras haber auxiliado a Leon-. Tú ni siquiera tienes derecho de nombrar a mi padre…

-¿Y lo defiendes? Después de todo…

-Lo que él hizo es algo que a ti no te interesa… -cortó Sherry con las mejillas arreboladas por la furia contenida.

Jake entrecerró los ojos. No comprendía por qué Sherry defendía a ese científico loco llamado William Birkin. Debería odiarlo tanto como él aborrecía a su padre… Pero si algo había aprendido de su novia, era que tenía un enorme y bondadoso corazón. Seguramente ella perdonó a sus padres hacía mucho tiempo. Esperaba poder hacer lo mismo con su progenitor algún día.

Pese a sus cavilaciones, Jake no se quedó quieto, con disimulo había accionado la grabadora de su teléfono. Todo lo que Ada dijo estaba registrado. Ya no quedaban dudas sobre la acción de ella en el desastre viral que casi causa un apocalipsis. Pero aún faltaba esclarecer un hecho…

-¡Eres tú! –Dijo mientras avanzaba hacia ella y la señalaba-. Los mercenarios con los que fui a Edonia se volvieron asesinos fieros por tu culpa… Nos diste ese supuesto potencializador que el realidad era virus C…

-Muy listo, Jake Wesker… Debiste desaparecer en Edonia. El virus C era la perfecta combinación del Virus T-Verónica con Virus G. Tu sangre y la de Birkin. Tus hombres eran fuertes, y si a ti no te destruía el virus, ellos lo harían… Pero eres digno hijo de tu padre… sobrevives a casi todo.

-No Wong, yo no sobrevivo… ¡Yo peleo!

-Lo sé, y me consta. En la batalla final, tú y Steve debieron morir juntos, pero no conté con tu autocontrol y determinación… Esos pequeños detalles que se escaparon de mi plan significaron al final su victoria…

-Ada Wong –habló Jill, intentando ganar tiempo. Esa maldita mujer debía ser capturada viva-. Sabes que no tienes oportunidad de escapar. Si te entregas, podrías evitar la pena de muerte por tus crímenes…

-¿Y morir en prisión? ¡Jamás, Valentine! El infierno se congelará antes de que yo ponga un pie allí… No soy estúpida. Sé que esto terminó para mí, pero les aseguro que no me iré sola…

Para dar sustento a sus argumentos, esta vez disparó a Jill, quien se veía limitada de movimientos y sus compañeros estaban lejos para intentar protegerla. La rubia mandó una plegaria, esperando lo peor, pero sintió como su corazón se aceleraba al ver esos tres proyectiles flotando frente a sus ojos. Las balas no se impactaron contra ella. Sabía a quién le debía la vida, así que luego de que éstas cayeran en el piso, tintineando, miró a Claire.

-¡Nadie más será herido, Ada! –Habló Claire con una serenidad que resultaba más bien aterradora. Había escuchado todo con atención, intentando hallar algo que pudiera dispensar a Ada por todos los crímenes que cometió. Pero no halló nada. Ada era un verdadero monstruo, y uno de los más peligrosos, pues tenía una hermosa apariencia-. ¡Todo se termina hoy!

Wong sintió miedo. El aura que despedía el cuerpo de Claire era sumamente poderosa. Retrocedió unos cuantos pasos. Era increíble que a solo meses de haber sido infectada por Steve, ella dominara de esa forma las habilidades que otorgaba el Virus T-Verónica a su portador. Ni siquiera Burnside o la propia Alexia Ashford habían dado un despliegue de fuerza a ese nivel.

-Escúchalo bien, Claire. Moriré, pero me voy feliz por saber que tu mocosa será comida para los gusanos. Sin importar lo que hagan ella está muerta… ¡Sé que me recordarás en su funeral!

Las rocas a su alrededor comenzaron a levitar. Estaban en medio de escombros, por lo que eran muchas las piedras que flotaban, dando un espectáculo único. Sherry sostuvo a Leon, quien se esforzaba por no perder la conciencia a causa del dolor y de la sangre perdida. Jake protegió a Jill.

-¡Pagarás por todo lo que hiciste Ada Wong! –Gritó Claire mientras una extraña aura la rodeaba. Sus ojos azules se velaron por una fina capa membranosa. Jill supo que esa era la misma capa que decoloraba el tono de ojos de las personas infectadas… Era terrorífico ver a su hermana de esa forma.

Todos escucharon el grito que emitió la pelinegra cuando su columna vertebral se vio forzada a tomar una posición completamente deforme al doblarse sobre un eje opuesto al normal. El sonido que causaba cada una de las vértebras al quebrarse era sobrecogedor. Parecía que Claire quería destrozarla…

Leon también estaba sorprendido. De todas las criaturas que vio en la vida, jamás pensó que pudiera existir alguien con la habilidad de dominar la telequinesis. El cuerpo de Claire se iba elevando poco a poco igual que el de Wong. Leon sabía que debía impedir que ella siguiera, pero él también estaba en shock, por fortuna, Sherry no.

-¡Claire, detente! –gritó Sherry ciertamente horrorizada. ¡El poder que manifestaba era maravilloso y aterrador en igual medida! Sabía que la pelirroja frente a ella no era su madre. Sus facciones lucían deformadas con una mueca de total desprecio. Sonreía con sadismo… Si lo permitían, Claire asesinaría a Ada. Y no era que esa maldita no lo mereciera, pero Claire jamás había sido vengativa… No podía permitir que se ensuciara las manos con alguien tan bajo como Ada Wong-. ¡Mamá! ¡No lo hagas, por favor! No sigas… Tú no eres así…

Claire sabía que alguien la llamaba con insistencia. Esa voz, esa linda voz le resultaba familiar… Sentía una calidez en su corazón al escucharla. Deseaba volver. Algo sucedía en su interior, pero ella no alcanzaba a comprender… Estaba perdida…

Pero entonces, algo se adhirió a su cuerpo. No entendía muy bien qué era, pero al igual que con aquella dulce voz, su corazón dio un vuelco. Esa protección sólo podía venir del ser que amaba con todo su ser…

Leon…

Kennedy era repelido por el campo de fuerza que rodeaba a la pelirroja. Un poder increíble salía del cuerpo de su mujer y lo lastimaba, pero una vez que enredó sus brazos alrededor de la cintura de Claire, no se soltó más. No la perdería nuevamente. Si eso sucediera, él simplemente moriría del dolor…

Claire sintió que el aire escapaba de sus pulmones de golpe. Algo parecía salir de su cuerpo. Supo que caía y una parte de sí esperó recibir el impacto, pero éste no llegó gracias a los expertos movimientos de Leon, quien pese a la herida de bala, y sin importarle si se lastimaba, la atrapó.

Unos cuantos segundos pasaron antes de que Claire tomara conciencia nuevamente tras escuchar la voz de Sherry llamándola y el abrazo de Leon. Cuando ella se desvaneció, el poder con el que hacía levitar a Ada desapareció, por lo que la asiática golpeó el piso con fuerza mientras gritaba de dolor. Por el golpe o por las heridas infringidas en esa parte vital de su cuerpo, la asiática perdió el conocimiento.

Leon comenzaba a sentirse mareado a causa de la sangre que estaba perdiendo, sabía que de seguir así, caería inconsciente en cualquier momento, pero se aferraba a su fuerza de voluntad para no dejar sola a su amada… Nunca más lo haría.

Ella abrió los ojos con lentitud. Leon pudo respirar tranquilo cuando miró que los preciosos ojos de su esposa volvían a ser los de siempre. Tan azules y vivaces… Tan llenos de amor.

-¿Estás bien? –preguntó él con preocupación.

-Sigo en una pieza –contestó ella con una sonrisa. Leon le devolvió el gesto. Por siempre recordaría que esa fue la misma frase que ella le dijo cuando se conocieron en Raccoon City, tras haber chocado el auto patrulla que robaron.

-Te amo, preciosa. No vuelvas a dejarme solo…

-No lo haré…

Jill estaba de rodillas en el piso y Jake la ayudó para ponerse de pie y avanzar hacia los Kennedy. La señora Redfield miró al vástago de Wesker con agradecimiento y le dirigió, por vez primera desde que lo conoció, una pequeña sonrisa.

Sherry respiró aliviada. Su mamá estaba bien… Giró su cabeza hacia donde Ada estaba tirada. La postura de su cuerpo seguía siendo anormal. Se acercó y colocó su mano en la yugular, intentando hallar el pulso. Lo encontró. Ada Wong no había muerto. A pesar de la crueldad que la mujer mostró, sintió verdadera lástima por su condición. Ada sufriría lo indecible en prisión cuando se revelara la estrecha relación que tuvo con la pandemia que causó. Muchos países seguramente pedirían su cabeza…

-¿Sigue con vida? –preguntó Claire, refiriéndose a la oriental.

-Sí –contestó la joven rubia-. Le espera una larga sentencia… Vivir será su merecido castigo.

El comunicador de Jake se encendió, él respondió al segundo pitido.

-¡Muller! -Era Sheva Alomar, bastante cabreada, por cierto.- ¿Puedes decirme dónde diablos estás y por qué Leon no responde las llamadas?

Normalmente Jake hubiera respondido con un comentario sarcástico y quizá alguna frase altisonante, pero dadas las circunstancias, ni siquiera pensó en eso.

-Alomar -suspiró Muller intentando serenarse-, Kennedy… Todos te escuchamos… Pide apoyo médico. Hirieron a Leon y Ada Wong está bajo nuestra custodia en estado crítico…

-¿Qué…? No es…

-Alomar… -replicó Jake con un tono más bien de advertencia…

-Sí, sí… Entendido… -respondió la dama africana totalmente consternada, y de inmediato añadió-. Piers está enviando el equipo de apoyo… ¿Qué sucedió?

-Estamos con Claire, quien ha reaccionado, pero… la niña…

-¿Qué? ¡Claire despertó! Espera a que Chris lo sepa… Y con lo de la niña, ¿te refieres a Maddi? ¿Cómo lo sabes? Piers y yo apenas… -la voz de Sheva pareció desaparecer.

Un balde de agua helada se dejó caer sobre los presentes. Era oficial. Si la B.S.A.A. ya había recibido el reporte… Ya no había nada que hacer… La esperanza, lo último que muere, en ese momento estaba agonizando. Claire comenzó a llorar por su pequeña hija…

Sherry intentó serenarse, pero aunque las lágrimas seguían brotando de sus ojos, se acercó a su novio, y mediante la pantalla habló con Sheva.

-Yo… yo dejé a Maddi en la guardería… Yo…

-Lo sé. Es realmente preocupante lo que sucedió… Leon, espero que sepas lo que viene para la niña.

El entrecejo de Leon se frunció, completamente sorprendido por la información. No comprendía una palabra, como si Sheva le hablase en un extraño idioma. Intercambió una mirada con su mujer, quien le devolvió el gesto. Volteó a ver el rostro de los demás, pero parecía que todos estaban en las mismas circunstancias.

Con una seña, Leon le pidió a Jake que se acercara. Sabía que si se movía demasiado únicamente complicaría su situación. Jill podría jurar que su cuñado se mantenía consciente a base de una férrea voluntad.

Jake se acercó a los padres adoptivos de Sherry, apuntando la cámara de su comunicador hacia ellos. Sheva abrió los ojos con sorpresa al ver a la pelirroja y la condición en la que se encontraba Leon. Sus ojos oscuros se anegaron rápidamente, carraspeó un par de veces para mantenerse ecuánime y miró con atención hacia la cámara.

-¿Cla-Claire?

-Sheva –respondió la señora Kennedy sin ser capaz de dar un saludo más afectuoso luego de las noticias recibidas.

-¡Dios! No me lo esperaba. Estás recuperada… Pero, ¿por qué Leon…?

-Alomar –interrumpió Kennedy-, una cosa a la vez, por favor. Mi hija… Mi niña estaba en la guardería que… -el nudo en la garganta le impidió continuar. La africana no necesitó más para atar cabos…

-Leon… Ya… Creo entender lo que sucede… Ustedes no tienen la información completa. Claire, Leon, pongan atención: Luego de la explosión, uno de los edificios del psiquiátrico cayó sobre la guardería infantil. Pero algo extraño sucedió… No hubo pérdidas… Maddi está bien. Repito: su hija, Madeleine, está bien. No sufrió ningún daño. Ahora mismo Piers Nivans tiene a la niña; las cuidadoras y los otros pequeños están siendo revisados por un equipo médico, aunque a simple vista, nadie parece estar lesionado…

Luego de escucharla todos dejaron salir un respiro de alivio. ¡La niña estaba bien! Pero no hubo tiempo para celebrar, pues Sheva aún no terminaba…

-Pero eso no es todo. La zona parece haber sido protegida por algo que sólo puede denominarse como "campo energético". ¿Comprenden lo que quiero decir? ¡Algo muy extraño sucedió en el sitio! Piers y yo guardaremos esta información, pero es probable que algo se filtre…

Parecía que eso era lo único que Leon necesitaba para poder descansar. Su cuerpo no pudo más y colapsó. Claire aún estaba débil, pero como pudo lo sostuvo impidiendo que su cabeza tocara el piso. Sherry se alejó de Ada, quien seguía inconsciente, y de inmediato se movió para hacer un torniquete y evitar que su padre perdiera más sangre. En medio del caos, cerraron comunicación con Sheva y se enfocaron en los heridos.

Jill la ayudó hasta donde pudo. El sonido de las ambulancias los rodeó. Los sobrevolaban helicópteros y un grupo de paramédicos corrió hacia ellos. De inmediato levantaron a Ada y la atendieron, Jake fue el encargado de rendir las declaraciones pertinentes para que esa cruel mujer recibiese los cuidados médicos necesarios y luego fuese enjuiciada.

Leon y Claire fueron atendidos bajo la atenta mirada de Sherry. Ella en ningún momento reveló que la pelirroja era portadora del virus T-Verónica. Ese era un tema que discutiría únicamente con los altos mandos. No quería que su madre fuese recluida de nueva cuenta para que le realizaran todos los análisis que a ella le hicieron de pequeña.

Chris llegó varias horas después, cuando parecía que todo volvía a estar en calma, excepto porque Jill y Leon seguían internados. Chris vio a su hermana sana y salva y lloró con ella, pero pronto se enfocó en el cuidado de su mujer. Ella y Jake, quien la auxilió en todo momento, le contaron lo que había sucedido, especialmente sobre el asunto de Claire y el virus.

Pasaban de las ocho de la noche. Chris estaba en su oficina de la B.S.A.A. cuando escuchó golpes en su puerta. Dio permiso para que ingresaran y ante él se apersonaron Sheva y Piers.

-¿Qué sucede? ¡Díganme que traen buenas noticias o enloqueceré!

Los aludidos se miraron un segundo antes de ingresar y tomar asiento frente a su Capitán.

-Chris, me temo que lo que diremos no será sencillo de procesar. Esta información no está en ningún reporte y los únicos que lo saben son Jill, Leon, Claire, Sherry y Jake…

-¿Qué sucedió? –Preguntó con preocupación al mirar la seria mirada que se dirigían. Sheva fue quien tomó la palabra, explicando todo con ese acento africano que la caracterizaba.

-Cuando se disparó la alerta, luego de que estallara una parte del Psiquiátrico, nos dirigimos hacia el sitio. Al llegar escuchamos gritos y llanto de niños. De inmediato dimos con la guardería en ruinas, salvo por una zona a la que accedimos con mucho trabajo. Viendo el entorno, solicitamos unidades médicas, pero llegó sólo una ambulancia, debido a que el apoyo se centraba en el Hospital. Cuando dimos con la zona en la que estaban los niños y sus cuidadoras, nos sorprendimos al ver a Maddi allí…

-¿Qué te dijo la niña?

-Nada, no recuerda nada. Las cuidadoras dijeron que cuando escucharon un estruendo reunieron al personal y a los niños en la zona de protección, pero luego el ruido de piedras cayendo fue potente. No prestaron atención alrededor, seguramente cerraron los ojos ante el estruendo, pero refieren haber sentido algo cálido. Como si la temperatura hubiese subido varios grados. Las cinco cuidadoras, la administradora, la mujer de intendencia y los quince niños que se encontraban en la guardería no vieron nada. Pero luego de que los ruidos cesaron, notaron que Maddi estaba desmayada…

Chris quedó consternado. Su mirada estaba fija en su escritorio…

-¿Chris, qué haremos al respecto? Sabes que debemos reportar esto, ¿verdad?

-No lo harán. Lo que tenemos son sólo hechos aislados, sin testigos ni evidencia. Si esta información cayera en manos de la Casa Blanca o de algún terrorista… No necesito decirles lo que pasaría con mi sobrina…

Sus compañeros se miraron y luego de un par de segundos, asintieron.

Era cierto. A pesar de que la Casa Blanca guardaba los secretos más grandes del mundo, también era verdad que muchos de los enemigos lograban que algo de esta información fuese filtrada. Él, Claire, Sherry, Jake, todos los que estaban infectados, eran en ese punto adultos capaces de defenderse, pero la pequeña Maddi estaría a merced de quien quisiera abusar de las posibles habilidades que guardaba. Eso jamás lo permitiría.

Redfield ya no dijo nada más, pero sabía que pronto tendría que hablar y contar el secreto que hubiese deseado llevarse a la tumba…

Continuará…

Hola de nuevo. Ahhh! El penúltimo capítulo y lloro de melancolía. Falta sólo un capítulo para concluir con este fic. Les confieso que estuve leyendo los reviews que me dejaron desde que inicié con el proyecto y me siento bendecida y agradecida hasta lo imposible con quienes me acompañaron en el inicio y que no han abandonado la lectura casi mensual a la que los he sometido en los últimos meses…

En algún comentario les había dicho que mi vida había cambiado, y lo hizo desde febrero, cuando me volví más inestable con las actualizaciones. Lamento mucho que haya sido así, pero créanme que este fic tendrá su final, porque se lo debo a ustedes, y me lo debo a mí misma… Creo que EL ÚLTIMO ENEMIGO tendrá por siempre un lugar muy especial en mi corazón.

Cambiando de tema, espero que el final de Ada no les haya decepcionado… Muchas veces pensé en matarla, pero a decir verdad, hay ocasiones en las que la muerte parecería un premio luego de todos los crímenes que algunos llegan a cometer. ¡Y por supuesto que no podía matar a Maddi! Sólo quise darle algo de suspenso y sé que desde hace varios capítulos algunos ya sospechan lo que sucede con la pequeña, pero por favor, háganse los sorprendidos en el próximo capítulo, ¿vale?

Ya para acabar, gracias a todos y todas por tomarse el tiempo para escribir un review (o varios), los cuales son el alimento del alma para los escritores de fanfictions. En ninguna otra historia había rebasado la barrera de los 200 reviews y con está ya lo pasamos. Me siento honrada y totalmente agradecida por la preferencia que han tenido.

No tengo nada más que contar, salvo que les deseo un maravilloso día CLEON, el próximo 29 de septiembre!

Les mando mil besos y abrazos!

Hasta pronto!

Pily-chan (la honorable abuelita del CLEON en español! jajajajaja).