Hola

Bueno solo voy a dar un breve saludo y a anunciar la tan esperada batalla final. Espero les guste.

Capitulo 13: tiempo y oscuridad parte 3: errores del pasado.

La luz del sol comienza a salir, claro que hace horas que estoy despierto ¡Gracias Tigresa! ¿Notaron el sarcasmo? Espero que sí. Bueno, el día de hoy si valdrá la pena el haber madrugado ya que el día de hoy Mono y Mantis cumplirán su castigo. En unos minutos van a despertar los demás furiosos y comenzara el espectáculo ¡Siii! Ja, ja, ja... Lo siento pero el solo pensar en lo que ellos harán me... Pffff, ja, ja, ja, ja, ja... No puedo evitarlo...

-Maestra Tigresa ¿Ya puedo irme?-le pregunto bajando los brazos y relajando mi pose de pelea.

¿Por qué?-cuestiona ella dejando de golpear mi cara.

-Porque hoy Mono y Mantis van a... Hacer lo que... usted sabe-respondo con una sonrisa.

-Cierto- piensa ella y luego sonríe- ¡Vamos!

Ambos salimos corriendo a cuatro patas del salón y ¡Como duele! No entiendo porque ella hace esto, el suelo está caliente y me quema la palma de las manos... Pero ahora es lo que menos importa, muero por ver a Mono hacer... bueno eso. Seguimos corriendo de manera acelerada, subimos las escaleras dando saltos... Me recuerda a cuando era niño. Solía jugar con Zoey a correr a así, era lo único en lo que yo podía ganarle.

Ambos entramos a las barracas dando tumbos al no ser lo bastante... agiles para abrir la puerta. Damos varios giros hasta que nos podemos detener... Con eso me refiero a que ambos nos estampamos contra la pared de la habitación de Po ¿Cómo es que llegamos ahí? Ni idea.

-¿Que hacen aquí? ¡Esta vez si desperté temprano!- nos reclama el panda. Me levanto y sacudo mis pantalones. Acto seguido, Po ayuda a Tigresa a levantarse.

-Perdón por esto- dice Tigresa- pero ya es la hora.

Po da unos saltitos de emoción junto con una carcajada. Los tres salimos corriendo de su habitación, nos dirigimos al salón de los guerreros para buscar un par de cosas muy importantes.

Tigresa, que iba adelante de nosotros, abre las puertas permitiéndonos entrar al salón. Con la vista repaso todas las reliquias que están a la vista. Nos encaminamos a un pasillo oscuro que está a un lado del calabozo.

-¡¿Qué rayos están haciendo aquí?!-me sobre salto al escuchar esa voz enojada a mis espaldas. Los tres nos giramos al unisonó y encontramos a un par orejas con tic y una gran vena palpitante, es Shifu.

-¡Maestro Shifu! Como lo siento pero solo estamos buscando algo- responde po con nerviosismo.

-¿Que es lo que están buscando?-pregunta Shifu.

Maestro- se adelanta Tigresa- hace unos días Mono y Mantis hicieron una apuesta con nosotros, y perdieron así que solo veníamos algo para su castigo...

-¡Tigresa!-se horroriza Shifu- ¡No puede creer que vengas a buscar el guante de hierro de la profunda tortura! …Otra vez.

-No, no, no- dice la maestra- Esta vez no...

Po y Yo hacemos una mueca de sorpresa y temor. Tigresa nos ignora.

-Esta vez necesito...

...

-¿Están listos?- digo sonriendo. Mono y Mantis hacen un gesto, tuercen la nariz y me fulminan con la mirada al mismo tiempo.

-Si- responden ambos de mala gana.

-Me alegra porque, en serio chicos, Víbora se lucio con este trabajo-suelto una carcajada, Víbora también se ríe.

-Tienes razón, Cole, fue uno de mis mejores trabajos- dice ella.

-¿Ya terminaste? A penas siento la cara-se queja Mantis moviendo sus tenacitas sobre su cabeza.

-Oye, la belleza cuesta-Víbora no puede evitar reír.

Al poco tiempo llegan Po y Tigresa para ver la obra maestra de Víbora.

-Ja, Ja, ja, ja, ja- Po no puede evitar reír al ver a Mono y a Mantis- no lo puedo creer, por primera vez parecen guapos.

-¡Cállate!- grita Mono enfadado.

-No sean dramáticos, aun falta el toque final- dice Tigresa con una sonrisa casi maligna cruzando su rostro. Ella y Po sostienen dos cascos, uno muy pequeño, tamaño insecto, y otro de tamaño normal. Son un par de cascos de hierro con plumas rojas en la parte superior, parecidos a los cascos de los romanos.

-No, por favor- suplica Mono.

-No hagas eso aquí, todavía falta baja r al pueblo-digo a modo de juego.

Las dos víctimas se encogen al ver que Po y Tigresa se les acercan de manera amenazante para colocarles los cascos.

- NOOOOO.

...

-Ja, ja, ja, ja Maestro Mono, Ja, ja, ja- se burla un ganso de plumas negras- ¡Se ve divino! Ja, ja, ja.

-¡Oh, pero el maestro Mantis no se queda atrás!, el rosa es definitivamente su color-el ave comenzó a reír y todo el mundo volteo a verlo, y como dos segundos después se le unieron en sus carcajadas.

-Acepto que me veo...-dijo Mono tragando grueso antes de lanzar lo que parecía ser vomito-... Lindo... ¡Ahora será mejor que te comas esa galleta antes de que te rompa la...!

Mono alza el puño, pero entonces vio a Tigresa gruñendo y cualquier intento de agredir al ganso de las manzanas fallo.

-Cole- me susurra Po, dándome un golpecito con el codo- esta es la mejor apuesta de la vida.

-Sip- asiento con la cabeza de manera satisfactoria.

Mono y Mantis nos lanzan miradas furiosos, pero no puedo tomarlos en serio. Es que se ven increíblemente ridículos con esos vestidos de color rosa, además debo aceptar que Víbora se lucio con su maquillaje, una capa de polvos especiales que les cubren el rostro con un color blanco, además de unas tintas especiales que hace parecer que tuvieran la ceja depilada y los labios pintados. Para colmo, de ellos, parte de la apuesta era, además de usar el vestido y maquillaje, regalar galletas a cada persona del valle, como bono extra, los dos deben usar esos extraños cascos de apariencia romana, como los guardias de las galletas "emperador".

-Oye, Po, dime algo- Po asiente, no puede reprimir una carcajada al ver como Mantis es cortejado por un gusano de tierra.- ¿Para qué son los cascos?- le pregunto.

-Son cascos especiales, esos que usan...- me responde Po apuntando a los cascos de hierro- se llaman "cascos del baile del mono-gallina"

¿Qué?

-Mira, Cole. En cuanto Po y yo chasquemos los dedos, ellos- Tigresa señala a Mono y Mantis- comenzarán a bailar como gallinas, cacarearan y se moverán como simios borrachos.

Mi maestra tiene una enorme sonrisa ladina en el rostro al decirme eso.

-¿Listo?-ella se dirige al guerrero dragón. El panda asiente. Ambos se miran un momento y después chasquean los dedos al unisonó. Los cascos de hierro comienzan a emitir un brillo extraño de color amarillo, como una onda de luz que se esperece por el lugar, dejándome ciego temporalmente.

Mono y Mantis hacen muecas de nerviosismo y se miran entre ellos murmurando cosas como "Buena suerte, Mantis", o "Matare a ese panda cuando esto termine".

El brillo disminuye poco a poco hasta que vuelven a ser cascos mágicos comunes y corrientes. Entonces sucede algo que sinceramente me mata de risa. Mono comienza a balancearse sobre sus pies y mueve sus manos hacia adelante, arrebatando cosas al aire, Mantis hace lo mismo. Después de que ambos terminan de caminar con sus nudillos, los dos flexionan los brazos como si de alas se tratara, comienzan a aletear, cacarear y picotear el suelo, comiendo las migajas de las galletas ¡Igual que una gallina!

Así se la pasan bailando por todas las calles del pueblo. Pareciera que Po y mi maestra están dispuestos a enseñarles a todos, que no conviene meterse con ellos. Lo único que se oía, eran las risas de los tenderos y sus clientes al ver pasar a los dos respetados maestros de kung fu usando vestidos y maquillaje, además del bailecillo ¡Adiós al respeto!

Jaja, no puedo evitarlo. Pero tengan por seguro que esto quedara en los libros de historia, yo me encargare de ello.

...

Hace casi una hora que nos vimos obligados a suspender el castigo de los maestros Mono y Mantis. Claro que aun así Tigresa los obligo a usar el vestido y maquillaje el resto del día.

"Para que nunca salgan de las cenizas de esta humillación"- dijo Tigresa extendiendo los brazos, podía imaginarla con un aura oscura y un fondo de fuego azul mientras reía maniáticamente... Pero no sucedió.

Bueno, ahora es cuando se preguntan ¿Por qué regresamos al palacio? Fácil, comenzó a llover.

Ahora estoy solo en mi habitación, muriendo del aburrimiento mientras las gotas de lluvia caen rítmicamente en el techo de mi cuarto. Un rayo atraviesa el cielo de vez en cuando. Estoy aburrido y ese suave golpeteo... Me dan ganas de dormir una siesta, digo, la verdad me parece improbable que algún loco quiera atacar el valle en plena tormenta...

...

Pasa rozando mi cabeza, escucho el silbido de una flecha veloz y certera que se impacta en la pared a mis espaldas. Doy la vuelta, me le quedo viendo con un gesto horrorizado ¿Y cómo no estarlo? ¡Solo dormí una siesta y un grupo de maniacos atacan el palacio de Jade!

Mi cuerpo pesa, el agua que moja mi pelaje vuelve mis movimientos torpes y forzados… Aunque pareciera que a mis compañeros no les molesta en lo absoluto este peso extra. Tigresa y Po se mueven tan sueltos y agiles como siempre, Víbora no tiene problemas, ella no tiene pelo... En cuanto a Mono y Mantis… Solo diré que el corte del vestido que usan no les favorece en lo absoluto.

Un cocodrilo se lanza contra mí, doy un salto y esquivo sus colmillos. Después de un par de golpes el cocodrilo queda inconsciente. Por un segundo quedo atónito contemplando la escena que tengo frente a mí:

Las nubes cubren el sol, la oscuridad lo llena todo mientras los golpes metálicos y secos impactando a cada segundo. El destello de espadas y hachas en contraste con los rayos que caen del cielo causa en mí una admiración, ojala no fuera yo parte de este escenario.

Mientras Po golpea a un búfalo de Agua y Tigresa noquea a cinco cocodrilos, Víbora logra enredar a un gorila. Mono y Mantis solo sirven de distracción, cada villano que intenta enfrentarlos solo dura unos segundos…. ¡Antes de hacerse pipi de la risa!

Los lobos que sujetan enormes mazos con cadenas sueltan una carcajada al unisonó, Mono se irrita y en un infantil ataque de rabia se les cerca y les quita el cinturón. Sus pantalones caen a causa de la gravedad y el agua.

-El que ríe al ultimo ríe mejor- dice el primate balanceando el manojo de cinturones al tiempo que los caninos grises salen corriendo a cuatro patas.

-¡Vuelvan, malditos cobardes!- escucho una voz grave, rasposa como una lija. Sobre las escaleras del palacio aparece un enorme león, su melena es negra igual que el resto de su cuerpo, en su boca destella una dentadura plateada cada vez que grita órdenes a sus aliados. Lo las extraño (O impresionante) en ese felino oscuro es uno de sus brazos, mientras que el resto de sus extremidades son fibrosas y enormes, su brazo derecho es completamente artificial: una ingeniosa mezcla de madera y articulaciones de hierro.

¡Un ciborg del pasado! …. ¡Genial!

Me distraigo demasiado mirando la prótesis del león y un búho me ataca desde arriba. Caigo sobre Mantis, me levanto de inmediato aunque para esa altura aparece un Buey de proporciones considerables, me enviste con su cornamenta de dos metros. Alguien me empuja fue del camino, un mono con ropas negras se sube a la espalda del bovino y comienza a hacerle un calzón chino.

-¡Cole!- me grita Tigresa desde atrás, me volteo y fijo mi vista aguda en el leopardo que se le acerca por detrás. Corro a cuatro patas y tacleo al felino gris, el me fulmina con la mirada, pero antes de que pueda hacer algo más le doy un golpe con la cabeza, le rompo la nariz.

Aggg.

Todo está mal, por algún motivo siento que debo hacer algo más que quedarme aquí a dejar que los malos hagan fila para patear mi inexperto trasero.

Algunos leopardos atacan a Shifu junto a una pareja de zorros rojos… Uno vestido de azul está a punto de darle un golpe mortal, mientras que la canina rojiza se acerca por detrás y… ¡Le hace una llave al zorro! Shifu le lanza una mirada brillante de agradecimiento, entonces ambos se lanzan a la pelea como un dúo casi imparable, impresionante que alguien tan viejo se pueda mover tan bien.

Parece que nuestro mini equipo de Vengadores está funcionando, podríamos ganar…

Agacho mis orejas, mi rostro adopta una expresión de sorpresa al notar el calor abrazante que aparece detrás de nosotros. Un búfalo de pelaje amarillo y cuernos negros junto con unos cocodrilos tienen en sus manos distintos tipos de armas, lanza llamas que usan para cerrar el paso de los maestros, por detrás suyo aparece, arrastrándose y trepando por las piernas de algunos guardias, un enorme alacrán/ escorpión picando a todos los rinocerontes que puede.

Junto a la arácnida roja repta una enorme serpiente, mucho más grande que la maestra… Víbora aparece y hace algo que jamás la vi hacer, saca sus colmillos y se lanza al ataque de la enorme cobra real de escamas oscuras.

Por la orilla del bosque se aparecen mas búfalos, lobos y cocodrilos, leopardos de las nieves llegan corriendo como un refuerzo.

Ya no se qué hacer, estamos perdidos, somos apenas un puñado de maestros de kung fu, ellos son un ejército de malvados con armas de fuego. Fijo mi vista en mis maestros y héroes, todos sudan y se nota que comienzan a cansarse, en cualquier momento terminaran derribados, y si eso sucede China caerá.

Cierro mis ojos, aprieto con tanta fuerza que comienzo a ver cuadritos de colores, hasta me duele la orilla de los ojos con esta presión. No quiero ver nada, no quiero ser un maestro de kung fu… Todo lo que quiero es volver a casa.

Pero soy tan inútil que no puedo con eso siquiera.

En me pecho siento un calor. Algo tierno que hace que me sienta bien.

Un olor dulce inunda mis fosas nasales al tiempo que me incorporo en la cama.

Pero no es mi cama, no es mi casa, no es el palacio de Jade.

-Me alegra que al fin despertaras- exclama una dulce voz de anciano.

Por un momento me siento desorientado, al parpadear un par de veces noto el lugar en que me encuentro. Parece un apartamento pequeño, solo con una cama, una mesa y una parrilla eléctrica en donde debería haber una estufa.

-¿Dónde estoy?-pregunto presionando mis sienes.

-En mi casa- sonríe la anciana tortuga…

"Yo lo conozco" pienso.

-Me siento feliz de que sobrevivieras a los meses de entrenamiento- dijo… Pero ¿Cómo lo supo?

-Aun no sabes mi nombre ¿Verdad, Cole?

Enfoco mi vista en su piel verde y arrugada. Su cuerpo se sostiene con la ayuda de un bastón de madera bastante antiguo. Debajo de la mugrienta bata de laboratorio usa una camisa verde esmeralda y unos pantalones más oscuros.

Lo he visto en alguna parte….

-¿Acaso usted es….?-no recuerdo su nombre con claridad, como si los detalles de los últimos meses estuvieran difusos, como si todo hubiera sido un sueño.

-Sí, jovencito- sonrió el anciano.

-Pero… Porque.

Hice una reverencia juntando mi puño con mi palma extendida. El asiente con respeto.

-Para que estuvieras listo para esto.

Arqueo una ceja.

-Chico- dice sentándose en la orilla de la cama- yo sé lo que sucede en este mismo momento en el palacio de jade, está en los libros de historia. Desde hace siglos que está en la historia y siempre es el mismo resultado…

La tortuga agacha la cabeza con pesar, culpabilidad.

-Siempre perdemos, son demasiados siempre.

-¿Usted sabe lo que sucedió ahí?

Me mira con sus ojos profundos… apagados, carentes de toda emoción excepto culpa.

-Por eso los abandone, vine a buscarte.

A mi memoria regresa ese confuso pergamino que tome prestado, en donde menciona a un héroe que viaja en el… Tiempo.

-Hace años que te vi, y supe que para encontrarte debía abandonar a mis alumnos y amigos.

Pone su garra sobre mis pantalones, siento una ligera presión en mi muslo, algo redondo y frio…

Lo saco de mi bolsillo y acaricio el detallado relieve de dragón en la tapa.

-Esto le pertenece-le extiendo el reloj antiguo, esboza una sonrisa triste.

-No, lo hice para ti-responde cerrando el aparato en mis manos- pase mucho tiempo desentrañando los secretos del fruto del árbol Shuyong para poder viajar por las épocas y el mundo sin consecuencias precisamente negativas.

-¿Qué se supone que haga con él?-pregunto impotente.

-No se usarlo, hace meses que intento volver a este tiempo.

-Lo programe- me responde- nadie podría usarlo para viajar al futuro mientras no hubiera pasado el tiempo previsto para tu entrenamiento.

-Ya casi soy un maestro- murmuro mientras paso mi garra por el vidrio del reloj digital.

-Eso es justo lo que esperaba.

Oogway me da una sonrisa paternal, cálida y llena de orgullo.

-¡El universo nos ha enviado al Guerrero Dragón!- anuncia alzando el brazo de Po con su bastón.

No puedo evitar reír cuando todo el valle lanza la misma exclamación.

-¡¿QUE?!

-Me importa un comino volador tu figura de acción- jamás escuche a Shifu así de furioso, esta gritándole a Po, aquí nadie me ve, ni siquiera me conocen, me escondo en las vigas del techo.

-Es un obsequio- responde el ave de plumas blancas y rojizas puntas.

Los tres maestros lo miran con fría y calculadora ira

-O sea que los partirá, partes aquí, partes allá, y partes de ustedes muy Al fondo ¡Manchando las paredes!

-¡Insolente Ave!- se enfurece el buey y se lanza al ataque.

Esta vez me quedo junto a un par de lobos inconscientes.

-No puedo ver morir a mi amigo- dice Tigresa a Po.

-Las cicatrices no sanan, las heridas sanan- gruñe Shen. Po se acerca por detrás y responde:

-¿Ah, sí? ¿Entonces que hacen las cicatrices?

-No me interesa que hagan las cicatrices- dice el ave con un gesto de derrota.

-¡Cole!- Po se acerca a mí corriendo, sujeta su pecho, se nota lo cansado que esta.

-¡Po!-exclamo mientras sujeto su hombro.

-¿Qué sucedió?-me apresuro a preguntar.

El jadea un poco.

-Te necesitamos- me responde.

-Son demasiados- vuelve a jadear.

-No por mucho, respondo con una sonrisa ladina.

El me mira extrañado. No sé si es por mi sonrisa siniestra, o por mi ropa, cambie mi atuendo, hace unas horas que uso una camisa negra sin mangas, deja ver mis nuevos brazos, marcados, en la ropa hay un detalle de un símbolo Chino en la espalda de color plateado. Uso pantalones cafés un poco más ajustados y un sombrero de paja, de menor tamaño que el de Grulla.

-¡Tigresa!- la llamo a gritos en medio del caos.

-¡Cole!-dice al llegar junto a mí.- ¿Dónde rayos estabas?

-Tigresa- sujeto su hombro, intentando que se tranquilice.

-Es tiempo de cumplir mi promesa- aprieto su brazo para darle confianza, y a mi mismo.

-Ahora no es el momento…

No le permito terminar su frase.

Aparece un brillo verdoso que nos abraza a los dos.

-Esto no es Bao Gu- dice Tigresa.

-Cumpliré mi parte del trato- le recuerdo- pero aun no, necesito que hagas algo por mí.

-Lo que sea- dice con firmeza.

-Debes ir al momento en el que llegue al palacio de jade y robarme el reloj, luego tráelo.

-Estás loco- dice con prudencia, es verdad- eso no servirá de nada, cero que incluso podrías no nacer.

-Sé lo que hago, solo asegúrate de que mi otro yo no despierte.

Ella sube corriendo las escaleras, justo a tiempo para ver un brillo verdoso en el cielo y un joven felino cayendo inconsciente.

Po…

No sé si es idea mía, o las maquinas de Tao Tai son cada vez más peligrosas.

Una enorme garra de madera aprisiona mis brazos mientras el primo de Fung me golpea el estomago.

De pronto dejo de sentir aquel dolor. Los brazos que destrozaban mis muñecas ya no están. Abro uno de mis parpados y veo… nada.

Caigo al suelo de sentón, no hay nadie aquí. Solo mis confundidos compañeros… Excepto Tigresa y Cole, todos los demás nos quedamos mirando.

¿Qué ha sucedido?

De un momento a otro, los villanos se desvanecieron en el aire, como si jamás hubieran estado aquí.

Continuara…

Bueno, espero que les haya gustado.

Por fa' dejen review, quiero saber lo que piensan sobre este fic, sobre todo ahora que ya va a terminar.

Dudas, comentarios, lo que sea es bienvenido.

Hasta luego :D