Epilogo:

Las oportunidades del futuro

-Ya quédate quieto, Cole-me insiste por quincuagésima vez mi padre. Su voz tiene un ligero tono de reproche, pero su sonrisa le hace perder toda autoridad.

-No puedo, estoy nervioso, mira-le muestro que mi pelaje está un poco erizado por la ansiedad.

-No es para tanto, hijo- me muestra una sonrisa paternal, algo cálido y que se supone debería darme más confianza, en estos momentos seria un logro darme confianza, siento las tripas revueltas.

-Lo sé-respondo haciendo un gesto.- aun me siento extraño. Estoy feliz, pero no puedo evitar ponerme nervioso.

Tomo una profunda bocanada de aire y la dejo salir con un suspiro de resignación. Mi padre se aleja unos metros y me deja solo frente al enorme espejo del vestidor. En el cristal de cuerpo entero mi vista se enfoca en mi nuevo traje, un saco formal en color negro puro, al igual que los pantalones.

Jamás en mi vida me había vestido tan elegante para una ocasión.

No puedo evitar notar los muchos cambios que han surtido atravez de los años. Desde aquella vez que volví a mi época pude ver que algo había cambiado en mí, no solo mi apariencia, también mi actitud. Sin darme cuenta, ya no sentía ese constante deseo de desafío a la autoridad, no me costaba nada concentrarme y… me sentía mucho mejor, más confiado, más seguro.

Mejore mi vida desde aquella experiencia, fue a tal grado que decidí que nunca dejaría de entrenar kung fu. Seguía extrañando a los chicos de vez en cuando, así que desde hace unos años he decidido visitar el palacio una vez a la semana, ellos no han cambiado mucho.

Ja, ja, ja, ja Lo siento, pero mis recuerdos son una forma de relajarme en este momento. Mis nervios me matan y no puedo evitar recordar lo que sucedió hace un mes en el valle de la paz.

Un mes antes...

(Hace como seiscientos años más o menos)

-No quiero ver- dijo Po cubriéndose los ojos. Mono no podía evitar sus carcajadas, al igual que mantis. Víbora ya estaba fulminándolos con su mirada, pero incluso ella soltó una risilla ante la actitud del panda.

-Por el amor de…. PO- grito Tigresa con un gruñido, llevábamos ahí unos minutos y Tigresa se ponía cada vez más irritable, insoportable pero como culparla ¡Estaba dando a luz!

-Deja de comportarte como un bebe-le dijo la furiosa Tigresa a su querido Po.

Debo decir que explote en carcajadas a coro con Mono, cuando Po se desmayo a mitad del parto.

Minutos después de eso…

Shifu insistió en que dejáramos descansar a Tigresa, y le hicimos caso, más que nada porque teníamos que cuidar a Po, el panda se había quedado inconsciente casi la misma cantidad de tiempo que Tigresa cuidando al bebe.

Pasaron varias horas antes de que Po despertara. En ese momento la enfermera nos autorizo a entrar y ver a la pequeña mestiza, que quede claro que lo digo con cariño.

Todos los hombres no amontonamos en la entrada, Po nos empujaba a todos, moría de ganas por ver a su hija.

Tigresa nos mataba con solo mirarnos, con sus ojos de rubí nos insistía en que dejáramos de hacer tanto ruido y nos comportáramos, Víbora estaba ahí para poyarla, así que todos nosotros recibimos un latigazo de esos que dejan marca por casi un año.

-Ya déjenos ver a la pequeña- insistió Mono un poco impaciente.

-Ya cállate-le siseo Tigresa.

Po apareció junto a ella, sujetándole los hombros para tranquilizarla, ella pareció calmarse un momento y poco a poco comenzó a descubrir la manta azul que ocultaba a la pequeña cría.

-Wow, Tigresa- dijo Po en voz baja con los ojos vidriosos y una sonrisa enorme.

LA felina volteo a vernos con una sonrisa igual de grande. Volteo con su mano a la criaturita que cargaba en brazos.

Me quede maravillado al ver a la pequeña. Tenía una carita redonda como la de Po y unos ojos tan rojos como los de su madre. A penas tenía en su carita de cachorra un par de rayas grises a la altura de la frente, estaba despierta, pero bostezaba como si fuera a quedarse dormida de un momento a otro.

-Ella es simplemente….-comenzó a decir Po.

-¿Qué, Po?-pregunto Tigresa con una risilla.

-Es Bárbara.-dijo emocionado el guerrero dragón.

-Muy bien, ¿eso como se escribe?-todos nos sobresaltamos al escuchar la voz aguda de un ganso en la habitación.

Me di la vuelta y encontré a… ¿El señor Ling? ¡¿Qué rayos sucede con ese pato, tiene que estar en todo ese vendedor de manzanas?!

-¿Disculpe?-pregunto Víbora alzando al ceja.

-Que ¿Cómo se escribe eso que dijo el guerrero dragón hace un momento?

-¿Para qué quiere saberlo?-desconfió mi maestra.

-Para el acta de nacimiento, claro está.

-¡¿Qué?!-nos sorprendimos todos al unisonó.

Tigresa volteo a ver a Po con el seño fruncido y esa mirada tan típica de ella que podría hacer que cualquiera se hiciera pipi. Todos temíamos por la vida del panda en ese momento ¡Nombro a la niña sin consultar a Tigresa!

Todo se puso en cámara lenta para mí, me sentía explotar de los nervios.

-Cole- me susurro la reptil- deja de hacer eso, que solo vas a empeorar las cosas.

-¿Eh?- ¿Qué había hecho esta vez?

-Deja de maullar, niño que alteras los nervios de Tigresa- me reprocho mantis.

-Ya no soy un niño….- quise reclamar. Fui silenciado por seis legendarios maestros con un enrome SHHHHHHHHHHH.

-Ya no importa, Po-dijo Tigresa algo inexpresiva, solo un poco.

-Claro que importa, lo siento, pero no sabía que el ganso iba a escribir el acta-se excuso el panda.

-Nadie lo sabia-susurre con tono sospechoso, ese ganso aun no me da confianza.

-Ya te pareces a Tigresa con lo del cartero…..-me dijo Mono.

-¡Trama algo! ¡Entiéndanlo de una vez!-grito Tigresa con un gruñido al final.

Creo que el ganso de las manzanas y el cartero están confabulando….

Que buenos tiempos…. Pensar que eso sucedió hace apenas unos cuantos siglos…. Que rápido pasa el tiempo.

Pensar que hace poco fui al cumpleaños de la pequeña Bárbara… ja, ja es igual de loca que su madre… (Por lo que mas quieran, ¡No se lo digan a Tigresa!), y es muy inquieta y traviesa, la viva imagen de su padre.

No puedo evitar esos recuerdos, pero entonces recuerdo que debo concentrarme en mi presente. Mi vista perdida se enfoca en un punto del espejo y veo a ese apuesto tigre de ojos verdes, formado por los años de entrenamiento de Kung fu, con una figura felina de hombros anchos, no tanto como Tai Lung, y todo envuelto en un smoking de calidad, solo me faltaba una cosa para terminar con todo esto.

-Ya eres un hombre adulto- dijo mi padre al notar la ausencia de aquel artículo tan importante.-debes aprender tu solo.

Zoey…

Generalmente en este tipo de eventos, es la mujer quien se tarda en llegar, por eso no se qué rayos hace Cole que ya tardo en aparecerse.

Una música comienza entonces me volteo para verlo. Ahí está, Cole, muy elegante. Su barba rasurada, usando un traje de color negro y caminando hacia mí con un gesto de vergüenza y nerviosismo al pasar por los demás invitados.

-Lo lamento- son sus primeras palabras al llegar conmigo.

-¿Qué estabas haciendo? ¡Tardaste siglos!-le digo con un tono molesto, pero al mismo tiempo compongo una sonrisa, eso siempre lo deja confundido.

-Lo siento, pero tenía que concentrarme-dijo mas serio- estaba realizando una actividad que requiere concentración y astucia, no sabes lo duro que fue.

-¿Entrenando? ¿Ahora, Cole? –me extraño y alzo ambas cejas.

-No, tontilla-me toca la nariz y la mueve levemente- estaba anudando la corbata.

Señala, orgulloso, la tela roja que rodea el cuello de su camisa blanca.

Nunca cambiara, o al menos eso espero. Aun me cuesta creer lo lejos que hemos llegado, desde esa mañana en la escuela el llego diferente, era extraño, pero sentía que había cambiado ¿Cómo es posible cambiar de un día para otro?

Cuando apenas teníamos quince años, después de la escuela Cole me arrastro hasta la biblioteca como si su vida dependiera de ello. Me pidió ayuda para buscar algo en la sección de historia, le ayude por un rato, sin entender porque quería que buscara historias sobre el guerrero dragón y los cinco furiosos.

¿Qué quería saber? Ya toda su historia era conocida en todo el mundo. De niña leía mucho esos libros de historia y me enamoraba de las aventuras de esos maestros de kung fu. Incluso recuerdo una vez en que mis padres me llevaron a conocer el palacio de jade, era un lugar majestuoso, claro que antes eran un recinto sagrado de kung fu, ahora era un museo, un monumento a los más grandes héroes de la historia de China.

Llego muy emocionado al cabo de unos minutos diciéndome que el día estaba muy bonito para desperdiciarlo en las sombras de una polvorienta librería, no se lo discutí y ambos salimos de ahí, nos dirigíamos al centro comercial para comprar un Boba Junk.

Nos paso algo muy extraño, casi llegábamos cuando de pronto apareció uno de sus amigos, el líder dragón nos cerró el paso en una calle casi vacía. Al poco rato surgieron El manchas y León.

-Vaya, vaya, vaya, Miren quien está aquí-se burlo el león Kane.

-¿Qué quieres?- gruñó Cole. Cosa que me impresiono, nunca lo había visto hablarle así a nadie.

-Venganza-respondió sombrío el león. Estaba a punto de darle la paliza de su vida, pero colmillo, el lobo negro, me llego por detrás y me atrapo entre sus brazos.

No me importaba mucho eso, pero temía por Cole, el no era un peleador. Aun así me impacto. Antes de que alguno de sus amigos pudiera reaccionar, él se movía, veloz como un flecha, y les dio un golpe en el rostro a cada uno, prácticamente acabo con los tres en unos cuantos minutos.

Durante la pelea el puma Alex intento atrapar a Cole sujetando su chaqueta, pero Cole aprovecho eso y con la prenda hizo una especie de llave y esposo al felino montañés. Después, Cole soltó a Alex y lo arrojo contra el leopardo de las nieves, manchas. Solo faltaba el león, note con un sonrojo algo que me dejo impactada aun más. Desde siempre, Cole había sido un chico fuerte y semi-atlético, en más de una ocasión lo había visto sin camisa o me había presumido su "conejo", pero siendo sincera, no tenía mucho que apreciar. Ese día, sin embargo, vi sus músculos tensos por el esfuerzo, sin su chaqueta negra se notaba un poco más alto y su espalda más ancha, en sus brazos note un poco como se marcaba el bíceps y el tríceps casi como a Taylor Lounder, el lobo de la saga Ocaso.

Cole estaba sudado, hacía mucho calor y además estaba peleando, así que en su camisa, que le quedaba muy justa, se marcaba, gracias al sudor, un poco de su abdomen "cuadrado". No podía apartar la mirada, me tenía tan absorbida esa sorpresa que ni siquiera intente liberarme.

Lo último que recuerdo fue ver al león caer al suelo, entonces reaccione y le di al lobo un golpe donde se supone que no se deben de dar golpes.

-¿Estás bien?- se me acerco Cole.

-Claro que estoy bien, tonto- le respondí apartando la mirada con indignación.

-Siento lo que paso, ellos… tenemos un problema, pero no creo que nos vuelvan a molestar-dijo con una sonrisa.

-¿Qué rayos te sucedió?-pregunte fijándome en sus ojos verdes como el jade.

El torció el gesto, no entendió a lo que me refería.

-eso, desde cuando eres… buen peleador- le dije con frustración.

El pareció entenderlo y corrió a buscar su chaqueta. Regreso con eso en sus manos.

-¿Ya lo notaste?-se rasco la nuca con nerviosismo.

-Como no notarlo, te conozco desde siempre y eso no estaba ahí antes- le señale completo.

-Grandioso, ¿cierto?-presumió el alzando el brazo y flexionándolo un poco, una vez más me sonrojaba al verlo… era tan diferente a lo que estaba acostumbrada.

-Solo ponte la estúpida chaqueta y vámonos- le di un golpe en el estomago, un poco más firme de lo que recordaba. Al parecer si le había dolido, porque se encogió tocándose el estomago y luego me siguió.

Después de esa tarde todo cambio a tal grado que me cuesta creerlo hoy en día.

-Ya puedes besarla-escucho de repente.

Cole sonríe ampliamente y me estrecha en sus brazos.

-Puede repetirlo- le pido al hombre antes de que Cole haga eso.

-Sí, dije que "Ya puedes besar a la novia"-sonríe el hombre vestido de negro al lado de nosotros.

Sonrío junto con Cole, el mueve un poco el velo blanco que me cubría el rostro y se acerca con delicadeza a mi rostro. Me da un beso tranquilo, pero así es el. Yo siempre termino siendo la "loca" de la relación, así que esta vez no será diferente.

Le rodeo el cuello con los brazos y le insisto un poco más. El me corresponde, como siempre.

Antes siquiera de que terminemos, la gente comienza a aplaudir. Nos separamos, ambos exhibiendo la mejor sonrisa.

Después es la parte cuando todo comienza a ponerse un poco atareado. Algunas fotos con los invitados, felicitaciones, saludos, todas esas cosas.

-Ven, Zoey-me dice Cole sujetándome de la muñeca y llevándome atravez de la multitud de invitados.

-¿Qué pasa?-pregunto, después de disculparme con una loba por haber chocado con ella.

Llegamos a la entrada y veo a unas seis personas y una niña. Todos lucen una gran sonrisa y felicitan a Cole, un Mono y un insecto le hacen un par de bromas de mal gusto, a lo que Cole les propina un golpe en la cabeza.

Me rio.

-Quería presentarte a mis amigos- dice mi esposo con una sonrisa.

-Es un gusto conocerte, Zoey, Cole siempre habla sobre ti- me saluda una serpiente que usa un par de flores amarillas en su cabeza.

-Un placer- respondo.

Me detengo a pensar, algo en esas personas me parece familiar…

-Hola, soy Tigresa-me extiende su mano una tigresa de ojos rojos, como los míos.

-¿Tigresa?-exclamo sorprendida. Cole se acerca a mí por detrás.

-Es una larga historia-me susurra en el oído- pero por ahora no hay tiempo para contarla.

Fin

Bueno, al fin hemos llegado al final de este fic. Solo quiero decir que les agradezco a todos los lectores que han seguido esta historia desde el inicio. Sus reviews, favs y follows, han sido de más ayuda de lo que creen. A veces no tenía motivación para seguir, pero ahí estaban siempre ustedes, gracias por eso, por apoyarme y motivarme a seguir con el fic más raro del mundo.

Para mí fue un logro llegar al final de esta historia, ya casi creo que la borraba, pero aquí esta, al fin la he terminado y solo quiero decir que esto fue posible gracias a ustedes :D

Me despido con una última frase:

"Todos tenemos una maquina del tiempo. Aquellas que nos llevan al pasado se llaman recuerdos. Y las que nos llevan al futuro son sueños."

-La maquina del tiempo

Siempre sigan sus sueños :D

Hasta otra historia :)