Hoy salió el último capítulo de un gran anime (Soul Eater); no lo he visto, pero preparé este capítulo especialmente para que las fans de Soul Eater se quiten el sabor amargo que les dejó el final o para que no se lamenten por el fin del anime. Con ese propósito en mente traté de hacerlo lo más cómico posible; además de que es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora (porque aunque quede en final feliz, es inevitable sentir nostalgia por el fin de una buena historia =D).
Además agradezco a las lectoras que pasaron a dejar algún review (en serio les doy las gracias con mi alma de remedo de escritora)
Más tarde edito y coloco todos los nombres del grupo selecto de las queridas lectoras que dejaron review (yo inventé el nombre ¿se nota? xD)... (ahorita me duele la cabeza porque no dormí por estar terminando un capítulo y un balón de basquetbol me nockeó y casi me rompió la nariz xDU).
Sin más escusas les dejo el capítulo ¡Feliz Lectura!
EDITO: (he aquí el grupo selecto de lectoras que dejaron review...muchísimas gracias por su apoyo =D)
Pame-chan xP
Light Sunshine
Kimera Kuroaki
Naruto-y-Soul-Eater-Fan
Lune
SoulEvans-Fan
Death the Little Girl
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Capítulo 5 ¡Ventaja o Desventaja! Problemas familiares y un Remolino de Recuerdos, ¿Una persona tan tímida como Soul?
Después de ese último recuerdo su cabeza no se detuvo; mostrándole una y otra vez breves flashbacks de misiones; la frase que Marie había mencionado hace unos instantes, repitiéndose constantemente en su mente.
Entre ellos un recuerdo en específico llamaba su atención.
En él, recordaba a una extraña persona; no era capaz de distinguir bien sus facciones, pero podía notar que se encontraba vestida de negro.
A pesar de lo borrosa que se veía su cara, podía notar algunas de sus expresiones.
Trataba de lucir aterradora y amenazante, pero muy por el contrario daba una impresión de que estaba asustada, quizá hasta insegura...pero...si esta persona sentía inseguridad...entonces ¿por qué le estaba partiendo el pecho por la mitad con una espada?
Podía ver claramente la cara de Maka.
Su semblante totalmente aterrado; las lágrimas cristalinas que escapaban involuntariamente de sus ojos verdes contrastaban con la sangre, de tonos rojos brillantes, que se escapaba de su propio cuerpo y se esparcía alrededor de su compañera.
La voz distante de Maka, culpándose por el accidente, hacía eco a lo largo de todo el recuerdo.
De nuevo su cabeza estaba dando esas desagradables vueltas que lo hacían marearse y sudar frío.
Se sentó sobre el piso y cerró los ojos con fuerza rogando que las vueltas que daba su cabeza se detuvieran de una vez.
Ni siquiera podía disfrutar la felicidad de acabar de recuperar un nuevo recuerdo porque ese molesto malestar no le permitía tranquilizarse.
Un suspiro tembloroso escapó de entre sus labios.
Aunque admitía que el aire fresco y frío de la noche se sentía muy agradable, y sería mucho más efectivo para ayudar a que desaparecieran sus nauseas, muy dentro de él, temía a la soledad.
Nadie podría ayudarlo si llegara a suceder algo y él se encontraba en esa terraza, completamente solo.
Posiblemente sólo aparecería ese estúpido diablillo para molestarlo. Y él no estaba de humor para encarar al pequeño demonio.
Pensando de esta manera intentó ponerse de pie.
El mareo lo golpeó con algo de fuerza cuando se levantó del piso. Pero todavía temiéndole a la soledad siguió caminando en dirección a la enfermería.
Su cabeza pesaba tanto que no parecía que se le hubieran vaciado todos sus recuerdos.
Los pasillos de Shibusen estaban bien iluminados por la luz de luna que se colaba por las ventanas, y a pesar de eso, a Soul ya se le estaba complicando cada vez más ver. Sólo distinguía sombras y su mundo se volvía cada vez más extraño.
Escuchó unos distantes gritos que hicieron eco en su cabeza; quizá alguien estaba en problemas. Pero por el estado de su mente, realmente no era capaz de asegurar que tan cerca se encontraban y no estaba seguro de poder ayudar.
- ¿Soul?—
Alguien lo llamaba por su nombre y, al igual que los gritos de hace un momento, sonaba como una voz distante.
Y sin ningún aviso su visión dio un par de giros y luego se borró.
Por suerte una persona estaba ahí para detenerlo antes de que cayera contra el suelo.
- Soul ¿Realmente eres tú? Estás muy pálido; incluso Fire y Thunder se asustaron porque te confundieron con un fantasma—alguien lo detenía con firmeza por los hombros.
Enfocando su vista sobre él pudo notar las características principales del chico.
Un muchacho con lentes y piel oscura era quien lo había detenido antes de caer.
- Cielos, amigo, estás tan pálido que tu cara podría confundirse fácilmente con tu cabello ¿Te sientes bien?—pasó un brazo del chico-guadaña sobre su hombro propio para darle apoyo. - Te llevaré hacia la enfermería—avisó comenzando a caminar en una dirección que el chico peliblanco no podía distinguir con claridad.
Soul lo miró con ojos confundidos.
Reconocía al muchacho de piel oscura que lo estaba ayudando, estaba seguro que lo había visto en alguna foto que Maka le había mostrado; el único problema es que no recordaba claramente su nombre.
- Profesora Nygus, Soul no se siente muy bien—aquel chico moreno prácticamente estaba arrastrando a Soul como muñeco de trapo.
"¿En qué momento…?" el chico de ojos rojizos apenas se enteraba que ya se encontraba en la enfermería.
- Kilik, déjalo sobre la cama—Nygus los miró sentada desde una silla en el interior de la habitación sin apenas alterar su tono de voz.
Kilik, claro, ese era el nombre del muchacho que lo acababa de ayudar.
- Qué suerte que aún se encontrara en la enfermería; de lo contrario no hubiera sabido que hacer con él—aseguró Kilik mientras dejaba a su amigo sobre la cama de la enfermería. Sus compañeros Fire y Thunder asomándose sobre el borde de la cama con creciente curiosidad de conocer el estado del chico-guadaña.
- Tenía el presentimiento de que Soul estaría dando paseos nocturnos, y aunque su condición en las últimas horas había sido excelente, sospeché que su delicado estado de salud podría sufrir recaídas—comentó la enfermera con seriedad mientras comenzaba con la revisión médica hacia el arma.
- ¿R-recaídas?... ¿Delicado estado de salud?—la confusión en el semblante de Kilik era más que evidente. - ¿Qué demonios fue lo que le sucedió?—preguntó mucho más preocupado.
- Me sorprende que no te hayas enterado ya—mencionó la mujer.
Como cualquier otro secreto bien guardado de esa escuela, ya la mitad (o más) de las personas que trabajan o estudian ahí, estaban enteradas y al corriente del problema (o al menos lo más superficial del problema).
- Acabo de regresar de una misión personal que me mantuvo lejos por un par de días—sus lentes brillaron, ocultando su mirada. - Es por eso que hablo en serio cuando digo que no tengo ni la más mínima idea de que le sucedió a Soul—el joven técnico cada vez estaba más preocupado.
- Sucede que Soul perdió la memoria debido a un pequeño incidente durante su última misión—
- ¿Y cómo sucedió eso?—
- Eso aún es un misterio; seguramente Shinigami-sama es el único que lo sabe—
Kilik miró a la enfermera y abrió la boca para hablar, pero fue interrumpido.
- ¿Puedo preguntar qué es lo que hacías a altas horas de la noche vagando por la escuela, Kilik?—Nygus cambió el tema al presentir que Kilik querría preguntarle cosas que ella no tenía autorización de responder.
- Ah, eso...yo...Shinigami-sama me mandó llamar; venía a reportarme con él, pero me quedé con Fire y Thunder jugando en los jardines de Shibusen y no me dí cuenta de lo tarde que era—admitió el chico con algo de vergüenza.
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Todo a su alrededor eran sombras.
Pero lejos de sentirse asustado, rodeado entre tanta oscuridad; se sentía tranquilo; casi hasta aburrido. De cierta manera, estar rodeado entre tantas sombras le comenzaba a molestar.
Era un poco incómodo no saber dónde era arriba y dónde abajo o sentir que estás únicamente flotando a mitad de la nada.
No sentía ningunas ropas sobre su cuerpo, pero no le importaba, no sentía frío y tenía la sensación de que entre esa oscuridad que lo cubría, no importaba si realmente estaba vestido o no.
Repentinamente una débil luz apareció a un costado de él.
Realmente no estaba seguro si la luz acababa de aparecer o en realidad era que él la acababa de notar; y es que a pesar de que hasta la luz más débil resaltaría en esas penumbras, la acogedora oscuridad podría también sofocar a ese pequeño resplandor que parecía ir tomando forma delante de sus cansados ojos.
Una puerta.
Ahora su única luz, en esa eterna oscuridad, era la que se colaba por la rendijita que dejaba aquella puerta entreabierta.
Sin dudarlo un segundo se aproximó a la puerta. De cualquier manera, estaba aburrido de vagar entre sombras.
Tomó la perilla y empujó con ella toda la puerta. Una luz tenue, proviniendo de unas velas azuladas fue lo que lo recibió.
La puerta se cerró sola tras él, dejando el eco de un portazo flotando en el aire.
A pesar de que antes se había sentido desnudo, al cruzar esa puerta sintió como si la ropa se comenzara a extender sobre su cuerpo.
No le prestó mucha atención hasta que se sintió atrapado entre ropa rígida y un tanto incómoda.
Aflojó un poco la corbata, que era lo que más le molestaba en ese traje que le acababa de aparecer y siguió observando todo detalle de ese cuarto tan extraño en el que había entrado.
Cortinas rojo vino por todos lados. Piso a cuadros con mosaicos rojos y negros intercalados.
Muebles de madera pulida y brillante; uno en especial llamó su atención. Uno con cajones, patas delgadas y un viejo tocadiscos encima.
Fue entonces que se permitió mirar hacia el frente, por primera vez desde que entró al cuarto.
Por unos instantes creyó que se encontraría con ese pequeño demonio preparándose para molestarlo. Pero no fue así…
Y ahí estaba ella; igual de elegante que él. Con un vestido negro, sonriéndole de una manera que evitaba que él pudiera sentirse solo.
Le hacía sentir que ella siempre estaría ahí para él.
"Maka…"
Sus ojos apenas se abrieron; aún veía borroso. Pero su memoria le permitía identificar ese inconfundible color amarillo cenizo que se atravesaba en su difuso campo de visión.
Conocía únicamente a una persona con ese color de cabello y sólo pensar en eso hizo que se sintiera inexplicablemente feliz. Posiblemente porque era la persona que más deseaba ver al abrir los ojos.
- ... ¿Soul?—ella notó que su amigo apenas comenzaba a recuperar la conciencia.
Su cabeza ya no daba esas vueltas desagradables, pero por alguna extraña razón aún se sentía mareado.
- Soul ¿estás bien? Me dijeron que anoche estabas muy débil y perdiste el conocimiento—Maka tenía una mirada triste y preocupada.
- No te preocupes mucho; ya me siento mejor—
- Maka, no encontré a nadie en la cocina que pudiera cocinar algo para Soul; sólo pude conseguir algo de jugo y un par de panes de melón—Kilik acababa de entrar en la enfermería cargando una bolsa de papel y un envase de jugo de manzana.
- Nygus me dijo que Soul necesita unas comidas más completas si quiero que se recupere pronto—
Kilik la miró por unos instantes y dejó la comida sobre el escritorio de la enfermería.
- Lo siento, en ese caso, creo que mis habilidades culinarias no son lo que buscas o necesitas—dijo mientras se encogía de hombros.
- ¿Kilik, me podrías hacer otro pequeño favor?—
Y el joven shaman de tierra asintió.
- ¿Te podrías quedar con Soul mientras yo voy a la cocina a preparar algo?—
El muchacho sonrió de oreja a oreja.
- Cuenta conmigo—
Entonces la chica le regaló una sonrisa llena de agradecimiento a su moreno amigo y, sin decir una palabra más, salió precipitadamente del lugar.
- Tienes una buena compañera—fue lo que el chico de lentes mencionó mientras mantenía su mirada observando el marco de la puerta por el que Maka había salido.
Aún no sustituían la puerta que Black Star había tirado, y la cortina que la sustituía temporalmente, a la entrada de la enfermería, continuaba ondeándose por la rápida salida de Maka.
Pero el chico-guadaña acababa de despertar hace no más de un minuto y se encontraba un poco confundido; esa misma confusión se reflejó en su semblante. Y el joven técnico no lo pasó por alto.
- En la noche; cuando te encontré, te traje a la enfermería y mientras Nygus te examinaba, decidí avisarle a Maka—explicó.
El arma se dio cuenta de que quizá se había perdido de buena parte de los sucesos de anoche; pero no se arrepentía, creía que bien había valido la pena porque había recuperado varios fragmentos de su desaparecida memoria.
- Ella llegó en menos de 5 minutos y no durmió en toda la noche por cuidarte; aún así continúa con tanta energía y trata de hacer todo lo que esté a su alcance si se trata de ayudarte. Sólo pensaba que realmente es una gran compañera—comentó con su mirada aún fija en el marco de la puerta de la enfermería.
Para este punto, Soul ya sentía un sentimiento de culpabilidad crecer en su pecho. Había hecho que Maka se preocupara, además de hacerla caminar hasta Shibusen en medio de la noche (madrugada), sólo para cuidarlo.
Kilik notó el cambió de humor en su amigo, por lo que decidió intentar algo para animarlo.
- ¿Tienes sed?—le ofreció el jugo pero su amigo peliblanco no parecía querer tomarlo.
Así que Kilik intentó por otros medios (desde su punto de vista, un tanto desesperados)animar a su amigo.
- Esto me recuerda una ocasión en la que Black Star tenía tanta sed que comenzó a exprimir rocas en un intento por sacar agua de ellas—su amigo pareció reaccionar al escuchar el nombre del asesino ser pronunciado. - Comenzó a gritar cosas como que un ser tan grande como él, podría sacar agua de las rocas o cosas parecidas—rió suavemente y esperó la reacción de su amigo.
Soul sonrió suavemente antes de que una carcajada estallara en su garganta.
- Realmente; ese Black Star es un idiota—reconoció con los ánimos recuperados.
- Quizá; pero es el mejor idiota que conozco...o debería decir... ¿el más cool?—reflexionó Kilik compartiendo un par de carcajadas con Soul.
- ¿Kilik?—preguntó, no estando muy seguro de si estaba llamándolo correctamente por su nombre.
- Ese soy yo—aseguró con voz juguetona mientras se señalaba a sí mismo con el dedo pulgar.
- Gracias...tal vez no sea suficiente para agradecerte todo lo que hiciste por mí, pero siento que te debo mínimo unas palabras de agradecimiento—Soul parecía muy nervioso y más de una vez desvió la mirada mientras pronunciaba esas palabras.
- Vaya, nunca pensé que viviría lo suficiente como para ver a cool-Soul apenado al agradecerme por algo—observó Kilik con cierto tono de ironía en su voz.
- Oye, no me lo tomes a mal; simplemente quería que supieras cuanto agradezco tu ayuda—replicó ligeramente alterado, moviendo sus manos frente a su cara.
- Tú tampoco te lo tomes a pecho, mi amigo, fue sólo un comentario; además como estudiantes de Shibusen no podemos darle la espalda a un compañero que necesita ayuda—pasó su cálida mano sobre el hombro de su amigo y lo acercó a su costado en un abrazo un poco agresivo.
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- ¿Qué podría cocinar para Soul?—Maka revisó unos estantes metálicos llenos de especias y aceites. - Nada de lo que hay aquí parece suficiente para cocinar; no hay más que especias y pan—observó la chica mientras dejaba una botella de orégano en uno de los tantos estantes de la cocina.
- Quizá sería buena idea una visita al Death Market (ó Mercado de la Muerte)—un hombre vestido con una remendada bata de laboratorio hablaba desde la puerta de la cocina.
- Doctor Stein ¿Qué hace en la cocina?—al juzgar por la sorpresa de la chica, no era muy común encontrarse con el científico en ese lugar.
- Me mandaron a que hiciera una lista de la comida que hace falta y posteriormente comprarla; pero tal parece que necesitaré ayuda para transportar tanta comida hasta acá—observó mirando la gran falta de comida en la cocina. - No importa cómo lo veas; no podrás cocinar ni siquiera arroz hervido con los ingredientes que hay en la cocina—
- Supongo que tiene razón—la chica se rascó la nuca y rió suavemente.
Se sentía tonta por haber estado buscándole solución a un problema que sólo se podía solucionar de esa manera.
- En ese caso ¿Te molestaría si sugiriera que fuéramos juntos?—preguntó el Doctor con su habitual indiferencia.
Pero Maka pudo ver a través de eso para notar que su profesor sugería eso con intenciones de ayudarla. Fue por eso que aceptó la propuesta de Stein.
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"¿Una misión mañana? Esto definitivamente arruina los planes que tenía para mañana" se dijo internamente el joven y perfeccionista hijo de Shinigami-sama mientras escuchaba las especificaciones de la misión que le asignaba su padre.
- Padre, aún no entiendo el sentido de enviarme mañana a otra misión, después de todo, ya he salido en diversas misiones de negociaciones y está más que comprobado la poca cooperación que existe de varias organizaciones para con la escuela—el joven Shinigami respiró hondo. -Aceptémoslo, padre; nadie quiere verse involucrado con Shibusen—señaló con seriedad.
- Eres un estudiante de Shibusen, Kid, debes de hacer todo lo que esté a tu alcance para ayudar a la academia; aún si parece que lo que haces no tiene sentido—
- Quizá no carecería de tanto sentido si me dijeras la razón por la que Shibusen necesita, con tanta desesperación, conseguir aliados—
- Lo siento, Kid, no puedo revelar esa información a los estudiantes de Shibusen; aunque tú seas mi hijo tengo que tratarte igual que al resto de los estudiantes—indicó con muy poca seriedad. - La equivalencia es importante—agregó con su cómica voz.
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- ¡MI PEQUEÑA MAKA!—creo que no es necesario aclarar quien decía eso mientras se lanzaba hacia la mencionada con los brazos abiertos.
- Ahora no, papá, tengo prisa—se excusó la chica mientras evadía a su padre y continuaba caminado tranquilamente a un lado de Stein.
- Stein, si te atreves a hacer algún experimento con mi hija... ¡Te mato!—amenazó el hombre pelirrojo desde el suelo, pero fue ignorado completamente.
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- Aunque no fuera estudiante de Shibusen estoy seguro de que no me dirías nada al respecto—recriminó el hijo de Shinigami-sama.
Shinigami-sama soltó una risita suave.
Y Kid entendió que a partir de ese momento ya no podría hablar seriamente con su padre así que hizo una pequeña reverencia y dio media vuelta para salir de la habitación de la muerte sin decir más palabras.
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- Voy a conseguir unas cosas, pero regresaré en un rato—Maka le avisó a Soul, apenas asomando su cabeza por la cortina de la enfermería. - Tardaré un poco así que asegúrate de comer la comida que te trajo Kilik para que no te quedes con el estómago vacío—
- De acuerdo—Soul asintió y continuó tomando de su jugo.
- Por cierto ¿Dónde está Kilik?—la chica examinó con la mirada toda la enfermería.
- Tenía una misión pendiente, así que tuvo que retirarse; sin embargo no hay de que preocuparse—la enfermera Nygus hablaba sentada de espaldas a la chica. - Yo me encargaré de cuidarlo, Maka—afirmó mirando de reojo, con sus ojos de nitrógeno líquido, a la joven técnico.
La chica al escuchar la respuesta de Nygus sonrió de oreja a oreja y salió de la enfermería.
Sus pasos resonaron por el pasillo hasta desaparecer.
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- ¿Qué sucede, Spirit-kun? Te ves decaído—
- Mi hija me evitó, y encima prefiere pasar tiempo con ese estúpido de Stein en lugar de pasar tiempo de calidad con su padre—el hombre se tambaleó un poco y finalmente se dejó caer contra el suelo.
- Por qué no tomas asiento y hablamos tranquilamente con algo de té—ofreció el Dios de la Muerte.
La Guadaña de la Muerte se levantó levemente y se arrastró de un modo muy patético hasta llegar frente a la mesita de té, delante al Shinigami.
- No sé qué más podría hacer con mi hija—lloró con la cabeza recargada sobre la mesa; sus lágrimas resbalando por el borde y su jefe, sentado del otro lado de la pequeña mesa, mirándolo perplejo.
- Tranquilo, Spirit-kun; todos tenemos problemas con nuestros hijos—
- Para usted es fácil decirlo; tiene un hijo perfecto que lo quiere y respeta—
- Pero eso no siempre es garantía de que las cosas siempre salgan bien—
Spirit levantó la cabeza para mirar directamente a la máscara que cubría la cara de Shinigami-sama
- Su perfeccionismo puede ser una virtud; pero así mismo, se convierte en su mayor problema—indicó el Dios de la Muerte lanzando las manos al aire.
La Guadaña de la Muerte se limpió las lágrimas con la manga de su saco y continuó mirando a Shinigami-sama.
- Yo quiero a Maka más que a nada, sería capaz de dar todo por mi hija—afirmó con seguridad sosteniendo la mirada con el Dios frente a él.
- Es inevitable que un padre quiera y proteja a sus hijos, pero a veces es necesario MANTENER LA DISTANCIA, literalmente, Spirit-kun—
- No puedo, Shinigami-sama, no creo que usted pueda entenderlo, parece no tener problemas tan graves con su hijo, como los que yo tengo con mi hija; siento que si me distancio de Maka, los problemas sólo empeorarán—
- Te repito que no tengo tan buena relación como tu piensas con mi hijo—murmuró Shinigami-sama al ver la depresión tan grande en la que caía su Guadaña de la Muerte.
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- ¿Qué haremos ahora, Kid?—preguntó Liz mientras recorrían los pasillos de la academia de técnicos y armas.
- Iré a visitar a Soul a la enfermería, ustedes pueden acompañarme si lo desean—contestó Kid sin detener su paso.
- No me refiero a eso—replicó la mayor de las Thompson.
- ¿Eh?—
- ¿Qué pasará mañana? Creí que tenías planeado ir a hablar con el Doctor Stein—Liz habló con un ligero tono de preocupación en su voz.
- Las cosas no procederán perfectamente, como está planeado; sin embargo, aún no se deben perder las esperanzas; la entrevista con el Doctor Stein simplemente será pospuesta a una fecha más adecuada—el joven Shinigami hizo una pausa para dejar de caminar y girarse para mirar a sus compañeras. - No puedo hacer nada si mi padre me quiere mandar a otra inútil misión justo mañana—añadió mirando fijamente a las hermanas Thompson.
Después de eso, regresó la vista al frente y reanudó su caminata por los pasillos de Shibusen.
Patti rió divertida y Liz suspiró ante esa respuesta. De alguna manera esperaba una respuesta así de su parte.
Unos segundos después, ambas, intercambiaron miradas antes de comenzar a seguirle los pasos.
- Hey-hey, Kid-kun ¿Por qué sigues estudiando en Shibusen si eso te causa tantos problemas?—preguntó Patti mientras se inclinaba hacia él.
- Creo que la pregunta correcta sería ¿Por qué entraste a Shibusen en primer lugar?—cuestionó Liz mientras giraba su cabeza para mirar a su técnico.
- ¿Realmente no lo recuerdan?—replicó finalmente el perfeccionista muchacho. Ambas hermanas negaron, al mismo tiempo, con la cabeza.
Y Kid tomó eso como pauta para comenzar a narrar su historia.
Detuvo su tranquilo andar y dio media vuelta para quedar frente a Liz y a Patti.
- Aquella ocasión en la que presencié las batallas de Maka y Black Star contra Sid y, posteriormente, contra Stein...—comenzó y Patti se acomodó en el suelo y de la nada sacó una bolsa de palomitas de maíz. Liz se sentó junto a ella y le robó un puñado de palomitas.
Ambas hermanas asintieron para indicarle a su técnico que continuara con la historia.
- Vi la decisión con la que ellos combatían, la manera en la que demostraban sus ganas de superarse y sobrevivir, pero también vi esas ganas de querer ser más fuerte pero la impotencia de no poder alcanzar la fuerza suficiente como para eliminar todos los obstáculos—Kid habló con una firmeza tan grande, que aparentemente consiguió que, incluso Patti, escuchara sus palabras con creciente interés.
Pero nadie podría asegurar que lo que estuviera pasando por la mente de la menor de las Thompson tuviera algo que ver con lo que estaba mencionando su técnico.
- Vi la determinación con la que Maka se enfrentaba al miedo para volverse valiente y vi la seguridad en Black Star para aprovechar sus talentos y su fuerza contra enemigos aún más fuertes que él...En esos moment-...—
- ¡LA APLASTÉ! ¡LA APLASTÉ!—Patti acababa de aplastar una mosca entre sus manos; al parecer le había estado prestando más atención al insecto que a la historia que contaba Kid.
- Ignórala y continúa—indicó Liz, que miraba de reojo a su hermana, mientras hacía un ademán para alentar al joven Shinigami a terminar de hablar.
- Ah, sí—el muchacho continuó sin alterarse mucho. - En esos momentos me dije; quiero defender a esas personas, quiero ayudarles a ser más fuertes; quiero que sobrevivan lo suficiente como para convertirse en grandes, maravillosos y (ante todo) simétricos hombres y mujeres que le hagan bien a esta ciudad—al terminar de hablar se quedó en pose y miró hacia el techo con ojos brillantes.
- Oye ¿Lo de simétricos era realmente necesario?—preguntó Liz una vez que viera que su técnico ya estaba por comenzar con sus desórdenes obsesivo-compulsivos hacia la simetría.
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- No me escucha, nunca me obedecería...ni siquiera me considera como su padre—Spirit estaba sentado en el suelo, abrazando sus piernas contra su pecho y su mirada fija en algún punto del suelo.
- Quizá deberías de apoyarla más en sus decisiones; así mismo dejar de ir en contra de su decisión de que Soul Eater fuera su compañero; ya han pasado varios años desde entonces y parece que tú aún no aceptas esa decisión—Shinigami-sama le dio suaves palmaditas en la espalda.
- Es como su madre ¿No lo cree, Shinigami-sama?—Spirit levantó la mirada y giró la cabeza para ver a su jefe; su semblante ahora tranquilo.
- Y Soul-kun es justo como tú solías ser—
El semblante tranquilo de Spirit se deformó.
El silencio se volvió más espeso justo antes de que Spirit explotara.
- ¡PERO QUE DICE SHINIGAMI-SAMA! ¿¡ESTÁ DICIENDO QUE ESA GUADAÑA IDIOTA Y YO SOMOS IGUALES?—se puso de pie mientras le gritaba en la cara al Dios de la Muerte.
- Supongo que no son del todo iguales; estoy seguro de que Soul-kun jamás engañaría a Maka-chan o encontraría divertido frecuentar los cabarets—dijo Shinigami-sama con naturalidad. - De lo contrario... ¿No crees que Maka-chan jamás se hubiera hecho compañera de Soul-kun?—agregó con tranquilidad.
Y esta última afirmación cayó como yunque sobre la cabeza de Spirit.
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- Aunque haya venido a comprar los ingredientes para la comida de Soul, no estoy segura de que le voy a preparar, no sé que podría considerarse una comida ligera y nutritiva—y ahí se encontraba la estudiante número uno de la clase; debatiendo sobre que prepararle de comer a su compañero.
- No soy muy bueno en la cocina; tiendo a experimentar toda clase de posibilidades ignorando el sabor y la nutrición de mis comidas—comentó el Doctor mientras analizaba un par de manzanas y las pagaba antes de guardarlas en una remendada bolsa de tela. —Es por eso que le dejo a Marie la parte de la cocina, pero en ocasiones en las que ella busca preparar algo sencillo y nutritivo elige ensalada de fruta y un poco de ramen—señaló.
Maka dejó una calabaza que había estado sosteniendo en las manos.
- Buena idea, profesor, gracias—
- No hay porque—respondió con indiferencia.
"Por algo soy el profesor ¿no?"
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- Hola, Soul ¿Te molesta si entro?—preguntó el joven Shinigami con su acostumbrado tono cortés de voz.
- A-adelante—contestó el chico-guadaña desde el interior de la enfermería.
Kid entró acompañado de sus compañeras, Liz y Patti.
- Hola, Soul—Patti saludó enérgicamente, con un volumen de voz bastante alto, mientras agitaba el brazo de un lado a otro con mucho entusiasmo.
- Ah, hola—correspondió tímidamente el chico con un ademán mucho más moderado.
- Soul ¿Cómo estás?—preguntó Liz mirándolo con una expresión casual y relajada.
- Ah, estoy bien aunque aún me siento un poco mareado—replicó sencillamente el chico.
El joven Shinigami lo miró con tranquilidad mientras respondía a la pregunta de Liz. Una vez que Soul hubiera terminado de hablar, Kid se puso a inspeccionar con la mirada toda la enfermería.
Repentinamente, sus ojos se ensancharon y corrió en dirección a un mueble lleno de medicinas.
- ¿Cómo no vas a sentirte mareado cuando las medicinas están acomodadas de una manera tan desordenada y asimétrica? El sólo verlas hace que yo también comience a sentirme mareado—de inmediato comenzó a ordenar cada frasco y cada botella como si la vida de alguien dependiera de eso.
- Ya va a empezar—se lamentó Liz mientras tomaba a Patti del hombro y salían juntas de la enfermería, posiblemente porque Liz no estaba de humor como para lidiar con los desórdenes mentales de su compañero.
- Ah, e-escucha, Death the Kid...no es necesario que hagas eso; además, son demasiadas medicinas, no creo que acabes pronto—
- No importa. Realmente no puedo soportar ver algo tan asimétrico; podría tolerar que estuviera desordenado de manera simétrica, pero un desorden asimétrico es demasiado—
"¿Un desorden simétrico?... ¿Eso siquiera es posible?"
- Esto es una grosería, es un insulto a la simetría de Shibusen ¿Cómo es que algo tan asimétrico puede existir dentro de una academia con una arquitectura tan perfecta?—se quejó mientras alzaba la voz para hacer énfasis en algunas palabras.
- Oye, Death the Kid...—
- Puedes llamarme Kid, creo que es más simple—mencionó el Shinigami, con voz que sonaba apresurada, sin despegar su mirada de las medicinas que ordenaba.
- Kid, claro, bueno, eh, me preguntaba...me preguntaba si podría...preguntarte algo—la oración que acababa de decir sonaba muy tonta y se golpeó internamente por atreverse a decir algo así.
"¿…me preguntaba si podría preguntarte…? ¡¿Pero qué demonios acabo de decir?…Supongo que eso no fue nada cool"
- No hay problema—Kid nuevamente habló sin despegar la mirada de los frascos y botellas llenos de medicamentos.
Soul respiró hondo y pensó claramente la pregunta antes de decirla en voz alta.
- ¿Por qué te gusta tanto la simetría?—preguntó con voz sincera e inocente.
Las manos de Kid se detuvieron y su mirada perdió todo rastro de desórdenes obsesivo-compulsivos por la simetría.
- Por donde debería empezar—respondió con tranquilidad mientras acomodaba un medicamento de manera que estuviera alineado de manera simétrica con otro frasco igual.
Respiró hondo y exhaló en forma de un largo suspiro. Miró de reojo al chico-guadaña que se encontraba a sus espaldas.
- Simetría—comenzó como si se tratara de un discurso preparado acerca de su tema favorito. - Esa es mi verdadera visión de la belleza—miró hacia el techo para reflexionar unos segundos y luego continuó hablando. - La simetría es mi manera de alcanzar la perfección—siguió mirando con nostalgia el techo. - Digamos que eso es, básicamente, las razones por las que me gusta (ME ENCANTA) la simetría—agregó mientras regresaba la vista a su labor de ordenar simétricamente las medicinas.
- Ah, ya veo—
- Death the Kid—la enfermera Nygus, llamó con un tono serio al joven Shinigami, quien giró la cabeza hacia ella en señal de que la escuchaba. - Ya es hora—mencionó sin alterar ni un poco su semblante.
- Entendido—habló con mucha tranquilidad y luego se giró hacia la entrada de la enfermería. - ¡Liz! ¡Patti! Debemos irnos—
- Sí—contestaron ambas hermanas al unísono mientras asomaban la cabeza al interior de la habitación.
- Nos vemos, Soul—se despidió Kid con una expresión firme pero a la vez gentil.
- Cuídate, Soul—pidió Liz de manera casual.
- ¡Hasta nunca!—gritó Patti con todo el aire en sus pulmones.
- Oye, Patti, no deberías despedirte de la gente de esa manera—le reclamó Liz con preocupación.
- ¿Por qué, hermana?—preguntó, la menor, de manera en extremo inocente.
- Es maleducado, además las personas no suelen despedirse así de gente que ven casi a diario—
- Ya veo; tú lo sabes todo, hermana—Patti rió alegremente.
- Enfermera Nygus ¿Puede venir un momento?—
- De acuerdo—respondió la mujer de manera seca y salió de la enfermería detrás de Kid y sus compañeras.
- ¿Qué sucede, Kid?—preguntó una vez que hubieran salido.
- Es acerca de Soul, quisiera pedirle si en su próximo examen médico puede hacerle un análisis de sangre—
- ¿Ya hablaste con Maka acerca de esto?—
El joven perfeccionista asintió.
- Hoy en la mañana; está de acuerdo—
- Le has comentado acerca de tus intenciones—
Ésta vez, el chico negó con la cabeza.
- Dice que confía ciegamente en mí—
- Es una buena chica—
- ¿Eh?—Kid estaba un poco distraído, por lo que no escuchó muy bien esta última oración.
- Espero que su confianza sobre ti no sea en vano—
- No hay necesidad de preocuparse, asumiré toda la responsabilidad en caso de ser necesario—aseguró él con firmeza.
Nygus lo miró por unos instantes antes de ablandar ligeramente el semblante, pero de no ser porque Kid estaba muy atento a las facciones de la enfermera, no hubiera notado el pequeño cambio en su cara.
- ¿Qué información requieres obtener del análisis de sangre?—
- Necesito saber si hay alguna sustancia en su sangre que le pudiera haber provocado la pérdida de la memoria—
- Entendido, déjamelo a mí—
- Gracias, te lo encargo mucho—
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Soul observaba fijamente el mueble en el que se encontraban todos los medicamentos.
Cada frasco, cada botella. Todo estaba ordenado de forma perfectamente simétrica.
"Ordenó todo esto tan rápido y aún así lo ordenó de manera tan perfecta"
A simple vista, Soul podría asegurar que no estaba ni un milímetro fuera de lugar.
Mientras observaba la obra artística de Kid notó que faltaba una pieza para completar la simetría.
Recorrió el lugar en busca de algún frasco que pudiera encajar en el simétrico orden que Kid había empezado; hasta que al fin lo encontró.
La pieza faltante se encontraba en la mesa junto a su cama.
Tomó el frasco entre sus manos y caminó hasta estar frente al mueble.
"Puede que su obsesión por la simetría resulte algo extraña, pero yo no le veo nada de malo"
Colocó el frasco en el lugar indicado y retiró la mano para mirar con detenimiento cada detalle de la pequeña obra maestra que Kid había creado.
- Ahora...la simetría está completa—
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- M-Maka ¿Qué estás haciendo?—preguntó alguien, asomándose tímidamente sobre el marco de la puerta de la cocina de Shibusen.
- Crona—la chica saludó alegremente. -Estoy preparando una comida nutritiva para Soul—
Maka llevaba puesto un delantal y partía unas manzanas en trozos pequeños.
- ¿Para Soul?—
- Está en la enfermería y necesita comer comida nutritiva si quiero que se recupere—
- ¿E-en la enf-fermería?—tragó saliva con dificultad. - ¿E-está realmente bien?—
- Él se encuentra bien; no te preocupes—
- ¿Y p-por qué no le pediste la comida a los cocineros mientras tú te quedabas cuidando a Soul?—alcanzó a balbucear con algo de vergüenza.
- Los fines de semana los cocineros no vienen a trabajar; además prefiero cocinar yo misma—mencionó ella con naturalidad.
- Si tanto te preocupa ese mocoso-guadaña... ¿por qué no vas tú a visitarlo?—propuso Ragnarok al salir de la espalda de Crona.
- Pero, Ragnarok, que tal si él no quiere verme; si se molesta conmigo no sabré que hacer—se quejó en respuesta a la sugerencia de su compañero.
- En realidad no es mala idea; estoy segura de que a él le agradará mucho volverte a conocer—reflexionó la rubia en voz alta mientras comenzaba a pelar unas papas.
- Volverme...a conocer—repitió Crona sin entender del todo bien.
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Soul estaba mirando por la ventana. Trataba de que su mente no se concentrara en nada en específico, sin embargo no podía alejar su mente de unas ideas que le daban vueltas.
Ahora ya conocía mucho más acerca del mundo en el que vivía, los amigos que tenía, quiénes eran sus enemigos...era seguro que no sabía demasiado o lo suficiente; pero al menos podía sentirse menos perdido.
Aún así había un tema del que no sabía absolutamente nada...y eso era...él.
Hasta esos momentos sólo había notado que tenía amigos que lo apreciaban mucho y que Soul Eater siempre había apuntado a ser una persona cool, pero fuera de eso no tenía ninguna pista más de quién era en realidad Soul Eater Evans.
No podía despejar su mente con esa incógnita rodando por su cabeza. Miles de preguntas referentes, o no tan referentes al tema, aparecían.
¿Quién era Soul Eater Evans?... ¿Por qué tenía esa necesidad de actuar o ser como un chico cool?... ¿Qué era todo ese asunto acerca de que Maka lo odiaba?... ¿Cómo se había hecho esa extraña y llamativa cicatriz que dividía su pecho por la mitad?
Cierto, también estaba esa incógnita acerca de la enorme cicatriz en su pecho y los recuerdos incompletos que había acerca de la herida.
¿Por qué cuando intentaba pensar en la cicatriz a su mente llegaban imágenes de Maka sufriendo?... ¿Por qué es que aparecían también imágenes de una extraña persona, vestida de negro, a la que no recordaba haber visto antes?
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- Los problemas con nuestros hijos surgen porque no siempre los entendemos...pero no es necesario entenderlos para tener una buena relación con ellos; sólo es necesario respetarlos—explicaba el Shinigami con el dedo índice en alto.
Spirit lo miraba desde abajo mientras hacía círculos sobre la mesa con el dedo.
- Hablando de su hijo ¿En dónde está él?—Spirit intentó cambiar el tema; ya había sido criticado demasiado por un solo día.
- En estos momentos debería encontrarse en camino a una misión especial de negociaciones—
- ¿Misión especial de negociaciones?—Spirit ahora miraba a su jefe con creciente interés.
- Shibusen se encuentra pasando por momentos difíciles, por lo que necesitamos contar con algo de ayuda...—
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- ¿H-hola?—saludó tímidamente una persona tras la cortina de la enfermería.
No habían pasado mucho tiempo desde que el chico había podido dejar de preguntarse cosas, que no podría responder solo, cuando alguien llegó a la enfermería.
- Hola—respondió Soul notando inmediatamente la timidez de aquella persona.
- ¿P-puedo...puedo p-pasar?—pidió una vez que hubiese escuchado que el muchacho en el interior de la enfermería estaba despierto.
- Adelante—
- G-gracias—una persona de cabello violeta y corto empujó la cortina y entró a la enfermería con aire indeciso.
Parecía actuar como si le tuviera miedo o algo parecido.
Y en esos momentos, Soul se preguntó, con más fuerza que antes, qué clase de persona era él mismo antes de perder la memoria.
Había algo de esta persona que despertaba la desconfianza dentro de él, se sintió muy inseguro y decidió mantener al visitante al margen. Al menos hasta que Maka entrara y lo apoyara.
- Maka me dijo que estabas en la enfermería, así que decidí venir a visitar—explicó sentándose en una silla y hundiendo mucho la cabeza entre los hombros, sus manos apretadas sobre su regazo.
"Así que esta persona conoce a Maka"
Sus ojos miraron a Soul con inseguridad y luego vagaron con nerviosismo por toda la enfermería, tratando, quizá, de hallar en algún rincón de esa habitación alguna pizca de valor que le ayudara a mantener la mirada sobre el chico-guadaña nuevamente.
El silencio se había tornado repentinamente en algo muy incómodo pero desgraciadamente ambos chicos parecían demasiado inseguros como para iniciar la conversación.
Ninguno de los dos parecía saber cómo lidiar con una situación así.
- ¿Qué sucede contigo, inútil? Deja de actuar como idiota y dí algo—una pequeña figura negra salió de la espalda de aquella tímida persona, y con sus redondas manitas comenzó a golpear la cabeza de su portador.
- Ragnarok, no me pegues, no puedo hacer nada si no sé cómo lidiar con personas que han perdido la memoria—
"Así que ya está enterada de eso…o acaso es enterado… ¿esta persona es hombre o mujer?"
- Disculpa si la pregunta es indiscreta... ¿Eres hombre o mujer?—soltó la pregunta con una naturalidad tan impresionante que provocó que el pequeño Ragnarok soltara unas risotadas tan fuertes, que parecería mentira que una criaturita tan pequeña podía reír así.
El silencio que le siguió fue aún más pesado que el anterior.
Y Soul se quedó paralizado mientras se gritaba mentalmente por simplemente preguntar con tanta naturalidad algo que podría haber sonado incluso hasta ofensivo.
Le había hecho una pregunta tan atrevida sin haberle preguntado ni siquiera su nombre. En esos momentos se sintió tan apenado que no encontró más remedio que pedir disculpas.
- Perdón, en serio lo siento mucho, no quería preguntar algo tan indiscreto, es sólo que me dio curiosidad y no pude evitarlo, p-pero...realmente no quería preguntar algo así, no lo hubiera hecho en una situación normal y la verdad...—no se le ocurría qué más podría decir para pedirle disculpas por haber hecho algo tan grosero.
- Está bien, n-no me molestan esa clase de preguntas, pero en realidad no sé lidiar muy bien con ellas—respondió bajando su mirada hacia su regazo.
- P-pero en serio quiero que sepas que no era mi intención incomodarte con preguntas difíciles y confusas—
- E-está bien, es la primera vez que veo a una persona que perdió la memoria, así que no sé muy bien qué es lo que debería de hacer—
Y Soul no pudo evitar verse proyectado en esa inseguridad.
"Creo que puedo entender perfectamente como se siente" pensó mientras miraba como la persona frente a él movía sus dedos con nerviosismo lanzando vistazos rápidos y tímidos hacia sus ojos rojizos.
- Cabeza hueca, si no tiene memoria quiere decir que no te recuerda, podrías empezar por decirle tu nombre—el pequeño Ragnarok reclamó con agresión.
- A-ah, sí—
- Sin mí serías completamente inútil—presumió el pequeño monstruito con arrogancia.
- Soy la espada Demoniaca Crona—tembló un poco y luego le extendió la mano; imitando de manera casi exacta a Maka en aquella ocasión en la que le pidió que fueran amigos.
Soul miró la mano con detenimiento antes de estrecharla.
- Seamos amigos, por favor—pidió Crona, nuevamente con ese tímido tono de voz que ya se le había vuelto característico.
Y sólo hasta ese momento el chico fue capaz de enviar al diablo su inseguridad.
Estrechó con entusiasmo la mano de aquella persona y sonrió con suavidad.
- Con mucho gusto, Crona—
Estar con una persona que experimentaba una inseguridad similar a la suya le hacía sentir muy feliz.
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- Maka, esto es un poco vergonzoso—
- Tienes que comer bien; de lo contrario no te recuperarás pronto y no podré llevarte a recorrer la ciudad como te lo prometí—
- Eso lo entiendo, pero yo puedo comer solo ¿sabes?—
- Oh, vamos—rogó ella. Parecía entusiasmarle la idea de darle de comer en la boca. - Además cuando te dí de comer el caldo de pollo no te quejaste—señaló.
- Pero eso era porque en esos momentos nadie me estaba observando...fijamente—
Alrededor de su cama se encontraban Black Star, Tsubaki, Kid y las hermanas Thompson; todos ellos observándolo con preocupación.
- Será lo que tu quieras—la chica dejó sobre el regazo de su compañero el plato de ensalada de frutas que le había estado dando de comer y sonrió divertida ante su expresión apenada; lo hacía ver tan inocente.
"Tan diferente"
El muchacho agradeció con una tierna sonrisa y comenzó a comer alegremente de su plato.
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A pesar de sus intentos por cambiar el tema, no lo había conseguido.
Maldita la hora en la que decidió hablarle a Shinigami-sama acerca de los problemas que tenía con su hija.
En estos momentos, los sermones del alivianado de su jefe se estaban volviendo más pesados y Spirit sólo se podía preguntar si ser la Guadaña de la Muerte de Shinigami-sama era una ventaja o desventaja.
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- Si lo prefieres, puedes adelantarte, está bien, esperaré a que llegue la enfermera Nygus—sugirió el chico.
La noche ya estaba cayendo sobre la ciudad y la oscuridad que apenas se comenzaba a formar, era disipada por la sonriente luna en el cielo.
- No me gustaría que tuvieras que caminar de regreso a casa tan tarde—admitió él con sinceridad.
- No te preocupes, puedo esperar hasta que la Profesora Nygus llegue; de cualquier manera no me sentiría segura si te dejara completamente solo—
Siguió un silencio durante el cual Maka miró con cierta melancolía por la ventana.
Para Soul, esa mirada en los ojos de Maka, volvía incómodo el silencio; le hacía sentir que su compañera estaba sufriendo.
- Eh, no tuve la oportunidad de agradecerte antes por la comida, Maka—alcanzó a balbucear bajando la mirada a su regazo y apretando las sábanas entre sus manos.
- No necesitas esforzarte para agradecerme esas cosas, realmente no hice mucho—la chica continuaba mirando por la ventana.
- No realmente, eso fue lo mejor que recuerdo haber comido en mi vida—aseguró su compañero con firmeza, pero a la vez, ternura.
Maka despegó su mirada de la ventana y se giró hacia su compañero. Se mantuvo unos segundos observándolo con un poco de sorpresa reflejada en sus facciones y luego sonrió tiernamente.
- Maka, no esperaba encontrarte aún en la enfermería—una voz un poco inexpresiva llamó a la técnico de guadañas.
Alguien que acababa de entrar a la enfermería.
- Profesora Nygus; es sólo que no me gustaría dejar solo a Soul—se justificó la chica rascándose la nuca.
- Ya veo—replicó sin reflejar alguna expresión en su voz. -Soul, espero que no te moleste que comience con tu examen médico—agregó girándose para ver al chico.
- ¿En este momento?—preguntó él un poco exaltado.
- Cuanto antes mejor—afirmó con seriedad. Luego se giró hacia Maka. - Tú ya puedes irte si lo deseas—
- Profesora Nygus, si no le importa, me agradaría quedarme y conocer los resultados del examen médico que le vaya a hacer a Soul—
- Entendido; en ese caso, Soul—la morena mujer señaló un banco frente a ella y le indicó con un ademán que se sentara en él. - ¿Te importaría quitarte la playera?—pidió con mucha frialdad.
"Esta mujer va directo al punto" pensó Soul. Pero no se atrevió a desafiar esa orden; los ojos de Nygus bastaban para hacerle entender que si no obedecía...digamos que simplemente...estaría en problemas.
Soul se levantó de la cama de la enfermería y se quitó su playera en el proceso. Al caminar hacia Nygus no pudo evitar pasar su mano por la llamativa cicatriz en su pecho.
Le lanzó un último vistazo a su compañera; que se encontraba detrás de él, aún parada junto a la ventana; y tomó asiento frente a la enfermera.
Escuchó los pasos de su compañera aproximarse y luego los escuchó detenerse. Seguramente ella estaba justo detrás de él.
A Soul le daba un poco de vergüenza que Maka estuviera presente durante esos chequeos médicos.
Estaba más que conciente de que cosas como esas eran muy normales entre ellos porque...bueno, son compañeros.
Pero la mirada preocupada e intensa de Maka sobre su cuerpo descubierto le estaba provocando más que un ligero sonrojo en la cara.
Nygus revisaba sus reflejos; comprobaba su presión sanguínea y examinaba con detenimiento su expediente médico.
Soul intentó concentrarse con todas sus fuerzas sobre esas acciones, pero era inútil. Aún podía sentir la fuerte mirada de su compañera engarrotarle los hombros y la espalda.
Él con el torso descubierto y Maka estando tan cerca, mirándolo fijamente...
Con que su mente repasara suavemente esos puntos, su cara se sonrojaba rápidamente y su corazón se aceleraba.
- Tu pulso está un poco rápido pero nada fuera de lo normal. Tus signos vitales son estables, y a pesar de que tu corazón está latiendo muy rápido en estos momentos, presiento que eso no tiene nada que ver con tu salud—señaló Nygus mientras sacaba un objeto del cajón de su escritorio.
- ¿Para qué es eso?—preguntó Soul con voz insegura.
- Necesito una muestra de tu sangre para un análisis—indicó Nygus con frialdad.
- ¿Va a doler mucho?—ésta vez, la voz del chico temblaba ligeramente.
- Sólo sentirás un piquete—
- ¿Y…y eso duele mucho?—preguntó poniéndose claramente nervioso al mirar la puntiaguda aguja de la jeringa.
- Soul—Maka tomó al chico de la cara y lo giró para que la viera directamente. - Quiero que me mires a los ojos—se agachó un poco para estar a su altura.
- M-Maka, esto no es n-nada cool—al parecer la distracción que Maka pretendía crear resultaba contraproducente, ya que el chico se estaba poniendo más nervioso que al ver la jeringa.
Soul sintió una punzada de dolor en su brazo, pero esta desapareció al instante.
- Los resultados de tus análisis estarán en unos días—mencionó la enfermera mientras guardaba el expediente médico del chico en un cajón y vaciaba la muestra de sangre en un pequeño tubo de ensayo.
Maka se enderezó completamente y se alejó unos pasos de Soul.
A continuación la enfermera se puso de pie y le hizo un ademán a la chica para que la siguiera afuera de la enfermería.
- Ya puedes vestirte, Soul—agregó antes de desaparecer tras la cortina, que sustituía la puerta del lugar.
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- Maka, acerca de los análisis de sangre...—la mujer-momia habló tan pronto como las dos estuvieran fuera de la enfermería.
Por alguna extraña razón, después de las palabras de Nygus el ambiente se volvió tenso.
- Kid habló conmigo acerca de eso en la mañana, no importa para que necesite la información; sé que no tiene intenciones de dañar a Soul—
- En estos casos si se tiene la autorización del técnico se puede proceder sin necesidad de consultar al arma—
- No me agrada como suena eso, pero ahora lo que menos quiero hacer es preocupar a Soul preguntándole cosas que quizá no esté seguro de responder; su pérdida de memoria es suficiente problema para él—
- Cuando piensas contarle todo—
La tensión en el ambiente continuó aumentando.
- Le contestaré cualquier pregunta que me haga, no quiero esconderle nada, pero preferiría contarle todo cuando su salud sea más estable—admitió con seriedad.
- Me parece prudente, pero debes tener mucho cuidado—
Hubo un pequeño silencio en el cual intercambiaron miradas. La tensión no desaparecía del ambiente a pesar de que ya hubieran terminado la conversación.
Los ojos verdes de Maka chocando contra los fríos ojos azules de su profesora...
- Por cierto, Profesora Nygus ¿Cómo se encuentra Soul?—preguntó la chica, finalmente, para romper el silencio.
- Está en buenas condiciones y cuenta con buena salud—Nygus respondió con tranquilidad como si la conversación anterior nunca hubiera sucedido.
- Entonces, lo de anoche fue...—
- Al parecer eso sólo fue una pequeña recaída antes de la completa recuperación; si los diagnósticos son correctos; mañana en la mañana podrá regresar a casa—
- Gracias, Profesora Nygus—abrazó a la mujer y entró a la enfermería.
El chico estaba mirando por la ventana cuando su compañera entró a la habitación, cargada de energía (no es como si no estuviera cargada de energía siempre). Y al ver a la chica parpadeó un par de veces.
- ¿Escuchaste, Soul? Mañana podrás salir, te llevaré a que conozcas Death City y te mostraré muchas cosas que te agradará ver ¡Descansa! Necesito que mañana despiertes con mucha energía—después de anunciar todo eso recogió sus pertenencias y se despidió de él antes de salir de la enfermería.
- Tienes a una compañera muy animada—observó Nygus.
- Lo sé—Soul sonrió mientras se acomodaba en su cama.
"Pero me pregunto si eso será una ventaja o una desventaja…"
Soul no se irá a ningún lado...
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Tengo que preguntar… ¿Les gustaría que Crona fuera hombre o mujer?
Y para quienes no sepan muy bien lo que es un "pan de melón"...no es exactamente de melón; pero es un pan dulce de Japón (muy parecido a la concha que, de paso, es un pan mexicano), tiene una capa crujiente y un relleno blandito; recibe ese nombre porque su cubierta llega a lucir parecida a la cáscara del melón (y no necesariamente porque tengan sabor a melón xP). Pero si ya lo sabían entonces me disculpo por repetirles cosas de las que ya estaban enterados xDU.
CUALQUIER comentario es bien recibido y si se me pasó alguna falta de ortografía o error de redacción les pido que me lo comenten (para que pueda mantener esta historia lo más entendible posible xP).
kiosé cambio y fuera
PD-espero poder ver pronto el final de S.E. porque ya no me aguanto las ganas de llegar a mi casa a verlo x3.
PREVIEW
Todas las cosas pasan por una razón y Maka lo entiende muy bien; más que quejarse por las cosas malas que le suceden las agradece porque la vida le ha enseñado que siempre que aparentemente sucede algo malo es porque la situación está por mejorar.
