N.A. - Estoy hasta el asterisco (intento de maldecir sin usar insultos) de tanto leer (me gusta escribir pero no leer Dx ). Mugres tareas de fin de semestre que me obligan a leer más de lo que desearía D': (y que fueron parcialmente culpables de que publicara hoy en vez de a finales de mayo) pero bueno, leer es un mal necesario (?).

Agárrense de dónde puedan, porque debido a la estúpidamente grande espera de 4 años que les dejé a los lectores antes, ahora estoy pagando mi deuda con capítulos estúpidamente grandes (ok no, sólo son 30 y algo páginas, que aunque van sobre el promedio no llega al nivel de otras historias que he chekado :P).

Este capítulo fue auspiciado por Niixuiix, Hoshi Miyuki, D34th Carla M4k3nshi, AkamaruWolf323, Sabri EvansCbs, Lune y todos los lectores anónimos que se toman la molestia de seguir esta historia (y si escribí mal tu nick tienes derecho a un jalón de orejas ;), sólo no me las rompas :P).

Los dejo leyendo mientras yo me voy a la página de IGN para ver la conferencia de Nintendo en el E3 (vamos, Nintendo, no me decepciones otro año más) xD ¡Feliz lectura!

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Capítulo 13: Sincronización incompleta, cosas que decimos sin pensar ¿Por qué guardamos secretos?

- Hermana, estoy aburrida—confesó Patti ahogando un bostezo, al parecer la menor de las Thompson había entrado en un estado temporal de sueño perpetuo, donde no importando si dormía o no igual estaría cansada y bostezando constantemente.

- Puedes buscar un libro que te guste y sentarte a esperarme—aconsejó Liz mientras escaneaba con la mirada los lomos de algunos libros.

Ni siquiera ella podía creer que estaba haciendo lo que estaba haciendo ¿Liz Thompson en una biblioteca? No era un evento muy común.

Pero últimamente en Shibusen las cosas más inusuales tomaban lugar y ya no era sorpresa ver cosas poco comunes suceder a cada instante a lo largo de la institución. La separación de Soul y Maka, la disertación de Hero, los problemas poco ordinarios que enfrentaba la escuela...ver a Liz en la biblioteca era un suceso menor en comparación a todo lo anterior.

- Está bien, hermana—contestó Patti con aire cansado mientras se alejó de la mayor de las Thompson.

Liz suspiró y siguió sacando libros que regresaba después de hojearlos un poco.

- ¿Por qué no puedo dejar de pensar en eso? ¿Por qué me preguntaste algo tan extraño?—se cuestionó a sí misma mientras buscaba un libro en específico.

Sacó uno especialmente grueso y después de hojearlo, finalmente concluyó que había encontrado lo que buscaba; un diccionario.

Miró sobre su hombro y vio a su hermana riendo descontroladamente mientras leía un libro, posiblemente un tomo de Charisma Justice. No le dio mucha importancia y comenzó a buscar la palabra que necesitaba. No tardó mucho en encontrarla ya que la palabra en cuestión estaba subrayada y tenía algo escrito a mano por alguien a un lado.

- "Perfección: completa ausencia de error o defecto"—leyó en voz alta. Después de eso decidió leer lo que decía a un lado. Tuvo que batallar un poco porque la letra estaba muy pequeña, pero ayudaba mucho que la caligrafía estuviera impecable. – "¿Cómo se logra esto?"—leyó en voz baja y inmediato supo a quién pertenecía la excéntrica caligrafía.

- Así que nuestro obsesivo Shinigami ya pasó por aquí—cerró el diccionario, lo regresó a su lugar y fue hasta Patti, que en esos momentos estaba siendo regañada por reír demasiado alto.

Al salir de la biblioteca, las hermanas Thompson se cruzaron momentáneamente con el dúo más "famoso" de Shibusen. Maka estaba corriendo a toda velocidad, jalando a Soul por el pasillo mientras gritaba cosas acerca de la clase de Stein y la puntualidad.

Patti comenzó a reír tanto que se tuvo que detener el estómago que comenzaría a dolerle en cualquier momento.

Liz no pudo evitar sonreír sintiendo la nostalgia invadirla.

- Patti, ¿por qué crees que Soul quisiera separarse de Maka?—preguntó la hermana una vez que los mencionados hubieran desaparecido por el pasillo.

La risa de la hermana menor se desvaneció poco a poco.

- No lo sé—respondió, su voz continuaba entusiasta. - ¿Tú te separarías de Kid, hermana?—indagó Patti de una manera tan inocente y repentina que tomó desprevenida a Liz y le tomó algunos segundos más de lo normal en llegar a una respuesta

- No me gustaría hacerlo—admitió finalmente la hermana con voz firme. - No lo haría si pudiera evitarlo—añadió con voz dudosa y temblorosa.

- Quizá Soul tampoco quería, pero no pudo evitarlo—concluyó Patti con simpleza.

Liz sonrió y notó cómo sus preocupaciones se disminuían cuando su hermana menor le reveló una posibilidad que no había ni siquiera considerado ¿Qué sería de ella sin Patti? Seguramente no habría sobrevivido todo este tiempo sin ella.

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- Muchas gracias por todo, Tsubaki—agradeció Kid tendiéndole la mano a la chica.

- No, gracias a ti, Kid—respondió Tsubaki abrazándolo en lugar de tomar su mano. – Mucha suerte en tu misión, no hagas nada arriesgado, por favor—agregó en un murmullo aprovechando la cercanía con el chico.

Al separarse del abrazo Kid sonrió y se dispuso a marcharse.

Tsubaki estaba un poco preocupada; desde que le había mencionado a su amigo que White Star había regresado el chico había estado pensativo.

- Kid, espera—

El mencionado se detuvo a unos pasos de salir del balcón en el que se encontraban.

- Has lo que tengas que hacer, pero deja que Black Star y yo nos encarguemos de White Star—sentenció Tsubaki en cuanto su amigo se detuvo.

- No planeo dejarlos que se encarguen solos de él, pero ya llegará el momento de preocuparnos por eso—replicó Kid con tranquilidad.

Tsubaki se quedó mirando la espalda del joven Shinigami hasta que el chico salió de la terraza dejándola sola con sus pensamientos. Después de la conversación con él, sus pensamientos ya estaban más claros y se sentía menos agobiada. Ahora lo único que permanecía tenso debido a la última misión era su cuerpo.

- Bueno, tal vez debería de ir a tomar una ducha—se dijo a sí misma mientras estiraba sus brazos para relajar un poco los músculos de su espalda.

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- Maka, Soul, qué agradable que nos honren con su presencia, creí que considerando las circunstancias, no nos acompañarían hoy nuevamente—

El profesor Stein los miraba desde el centro del salón, sentado en su silla con ruedas y portando una sonrisa cínica. Sus lentes no dejaban ver sus ojos y su voz monótona no daba ninguna pista acerca de su humor.

La cara de Maka reflejaba algo que sobrepasaba las barreras del terror, mismo que se borró cuando Stein les invitó a que tomaran asiento, lo que quería decir que Stein no los disecaría por llegar ligeramente retrasados, al menos no por el momento.

Cuando Soul pasó junto al profesor éste se sintió algo incómodo, como si algo en su presencia despertara la locura en su interior. Pero ésta sensación se fue tan rápido como llegó tan pronto como Soul se alejó de él.

Ignorando ese extraño suceso decidió regresar a la clase que estaba impartiendo antes de que Soul y Maka lo interrumpieran.

- Antes de que llegaran tarde, le comentaba al resto de los alumnos puntuales que la sincronía de alma es una de las claves para conseguir un equipo mucho mejor coordinado. Además de proporcionar un excelente amplificador de alma ¿alguien sabe que otras ventajas puede traer el sincronizar perfectamente el alma con un compañero?—

Maka levantó la mano para contestar pero Stein esperó unos segundos antes de decidir darle la palabra.

-¿Alguien además de Maka?—

Maka infló las mejillas como un pequeño gesto de berrinche ante el comentario del profesor.

En esos momentos Soul reaccionó; extrañamente a su mente había llegado la respuesta a la pregunta de Stein y cuando levantó la mano lo hizo de manera un poco floja que daba una impresión desinteresada.

Por alguna extraña razón le avergonzaba la idea de levantar la mano de la misma manera entusiasta en la que su sabelotodo compañera lo hacía.

- Adelante, Soul—el profesor le cedió la palabra y Maka no pudo evitar bajar la mano con algo de decepción y mirar a Soul con una expresión de molestia y algo de envidia. Seguramente se le pasarían rápido, es sólo que Maka tenía tantas ganas de contestar a esa pregunta...

- Veamos, debido a la cercanía que se forma entre las almas; técnico y arma pueden entender con más facilidad a su compañero, así como leer sus pensamientos o comprender sus emociones y sentimientos, por lo tanto alcanzas una conexión más profunda y un mejor entendimiento de cómo se siente y en lo que piensa sin la necesidad de usar palabras—recitó la respuesta que Maka le había dado aquella vez del café y que por alguna razón permanecía en su mente.

- Exacto, muchas gracias, Soul. En efecto, gracias a esta conexión es más sencillo interactuar con el compañero al momento de cumplir la misión y facilita la comunicación sin utilizar, como bien dijo Soul, palabras, algo que se vuelve crucial cuando necesitas conversar con tu compañero en lugares donde no quieren que alguien más escuche o simplemente hay demasiado ruido como para escuchar—indicó Stein dirigiéndose más a los demás compañeros que a los recién llegados.

Maka lució un poco desinteresada, todo eso no sólo ya lo sabía sino que ella y Soul ya lo habían puesto en práctica en más de una ocasión. No por nada ella y Soul conseguían lo que era considerado como la mejor sincronización de almas de su generación.

La mayoría de los estudiantes no tenían tanto control durante la sincronía de almas y ni siquiera conseguían transmitir emociones básicas a través del vínculo de la sincronización.

- Cuando se sincronizan las almas también se sincronizan los corazones y las mentes de las personas involucradas, por lo que no sólo se tienen acceso a los pensamientos inmediatos, sino a los sentimientos y emociones del compañero así como sus recuerdos; durante la resonancia de alma puede surgir información cuya existencia se ignoraba. Sincronizar tu alma con tu compañero es la muestra de confianza más grande que jamás haya existido, recuerden que al sincronizar tu alma con alguien no sólo le estás dando acceso a un incremento de poder sino a tus pensamientos y sentimientos privados—Stein posiblemente no había terminado de explicar, pero en cuanto hizo una pequeña pausa una voz suave y gentil lo interrumpió. La ansiedad e incomodidad en la voz eran tan palpables que posiblemente Stein lo detectó y no se molestó por la interrupción.

- Profesor, ¿no existe acaso alguna manera de limitar esta clase de accesos? En caso de que no se confíe mucho en la persona con la que se está sincronizando el alma, por ejemplo—la voz suave y femenina proveniente de uno de los asientos del fondo del salón preguntó aún si el profesor no hizo un ademán para darle la palabra.

- Bloquear ciertos "accesos", como tal no es posible, pero puedes voluntariamente bloquear la sincronización antes de que se complete evitando que la otra persona tenga acceso a la información privada; para bien o para mal mientras estés en sincronía de almas con alguien la puerta hacia tu información privada estará abierta y será decisión del compañero ignorar o no ese privilegio—respondió el profesor sin tener segundos pensamientos acerca de la extraña pregunta y sin inmutarse por la interrupción.

Pero a Maka esta pregunta le pareció extraña y absolutamente irracional.

- Aunque para empezar, se tiene que alcanzar un nivel muy alto de sincronización de almas, libre por completo de ruido, para que se pueda ingresar a los pensamientos de tu compañero—el profesor estaba a punto de decir que entre todos los presentes Maka y Soul eran los únicos que habían alcanzado ese nivel de resonancia cuando fue interrumpido nuevamente.

- Eso es ridículo, la sincronía de almas se hace sólo con personas en las que confías plenamente, ¿por qué alguien querría sincronizarse con una persona en quien no confía?—después de hablar Maka giró la cabeza para buscar con la mirada a la persona que había hecho la pregunta.

Posiblemente no todos tendrían el privilegio de sincronizarse siempre con alguien al que quisieran permitirle que revisara sus memorias como un archivero abierto, pero para Maka, que no tenía nada que ocultar y siempre se había sincronizado con compañeros de confianza, esa situación le era difícil de entender.

Stein dejó que lo interrumpieran y apenas sintió molestia, había algo de locura en su interior que provocaba que su mente estuviera mucho menos aguda que de costumbre. En una ocasión normal seguro hubiera lanzado bisturís a los alborotadores que lo interrumpían.

- No es tan sencillo—pronunció la chica con dificultad, su mirada cruzándose incómodamente con la de Maka.

Ahora que Maka lo notaba, no recordaba haberla visto antes en la clase "Luna Creciente", aunque eso no debería ser nada raro. Últimamente la escuela tenía que ser más flexible en cuanto a horarios de clases y no era sorpresa que algún estudiante acabara entrando a una clase ajena sólo para recuperar las clases que había perdido por asistir a las misiones obligatorias.

Lo que realmente hizo que Maka la encontrara sospechosa era la manera en la que la mayor parte de su cuerpo estaba cubierto. Una bufanda muy gruesa cubría su cuello y su cara hasta la nariz. Sus ojos azulados se asomaban sobre el borde de la bufanda y su cabello rubio, tan claro que casi era platinado, escudaba el resto de su cara. Un suéter blanco cubría su torso y las mangas eran tan largas que pasaban de sus manos evitando que la gente pudiera ver mucho de su piel. El resto no lo podía ver porque era tapado por el escritorio detrás del cual estaba sentada.

Aún si Maka no conocía a la chica no evitó que se tomara la libertad de mirarla con incredulidad.

Stein sabía que si no intervenía, la conversación pronto se podría convertir en una discusión. Maka podía ponerse muy testaruda cuando se trataban de temas que involucraran la sincronía de almas.

- Maka, si no te molesta, me gustaría ver cómo Soul y tú han superado sus problemas en la sincronización—interrumpió Stein dejando a Maka con las palabras que quería pronunciar en la boca. Posiblemente ésta era su pequeña venganza por las interrupciones anteriores.

La chica se giró hacia su profesor.

- ¿De qué habla, Profesor Stein? Soul y yo no tenemos ningún problema sincronizando nuestras almas, en efecto lo hicimos exitosamente en nuestra última misión—

- Entiendo, pero ¿necesito recordarte que antes de que Soul perdiera la memoria tenían problemas sincronizando sus almas?—

Maka bajó la cabeza intentando no hacer pucheros. Le dolía un poco admitir que el profesor estaba en lo correcto.

- Eso no debería ser problema ahora—admitió con algo de timidez.

- Si no es problema entonces no habría problema en sincronizarse justo aquí frente a la clase, vamos, no sean tímidos, cuentan con muy poco público—señaló el profesor haciendo un ademán para mostrar a los pocos estudiantes que estaban sentados en sus lugares.

Stein quería comprobar que los problemas de sincronización entre ellos hubieran sido superados, en caso de que fuera así tendría la ganancia de mostrarle a la clase un ejemplo de una perfecta sincronización de almas, pero en el caso contrario...

Maka se puso de pie y se giró para ver a Soul. El chico tenía una expresión sorprendida, casi hasta asustada. La técnico de guadañas rió suavemente y bajó hasta el semicírculo al frente del salón.

- Vamos, Soul—Maka sonrió y le ofreció su mano al chico una vez que hubieran alcanzado el frente del salón los dos juntos.

Stein retrocedió considerablemente para alejarse de Soul; por alguna razón se sentía muy incómodo cerca del chico guadaña, como si la locura de la sangre negra del chico se le contagiara.

- Sí—el chico, parado de perfil al resto de la clase, tomó la mano de la chica.

- Sólo relájate y no me sueltes—esa última frase le pareció que se refería a algo mucho más profundo que simplemente soltar su mano.

El chico asintió y se prometió mentalmente que no la soltaría.

Antes de comenzar la sincronización Maka le dirigió una última mirada a la chica al fondo de la clase, la misma que había hecho la pregunta que había levantado sus sospechas. Estaba segura que la chica tenía sus razones para desconfiar al momento de realizar una sincronización, pero más que querer ofenderla o criticarla quería entender sus razones, aunque eso sería algo que dejaría para después.

Ahora tenía que concentrarse en la sincronización que estaba a punto de comenzar. Suspiró y cerró los ojos.

Al ver a Maka cerrar los ojos, Soul hizo lo mismo e inconscientemente apretó los labios.

Sintió una electricidad recorrer su cuerpo, pero a diferencia de la electricidad ordinaria ésta no le hacía sentir dolor, sino un escalofrío y un calor muy especial al mismo tiempo, como si Maka y él estuvieran compartiendo un abrazo a mitad de una tormenta de nieve; frío por fuera y cálido por dentro, pero un abrazo sin la barrera que el cuerpo representaba. Soul se sentía extraño, casi como si estuviera abrazando a Maka estando desnudo pero sin cuerpo.

Después de eso le siguió una presión en la nuca, como el vértigo que sientes cuando estás cayendo de espaldas y un jalón en el corazón, como el que sientes cuando alguien te da un buen susto.

Sólo que estas sensaciones estaban mucho más prolongadas. Al mismo tiempo sentía cierta incomodidad, como si repentinamente tuviera que ocuparse de muchas cosas a la vez y su cabeza no le bastara para pensar en todas al mismo tiempo.

Sentía como si hubiera pasado una eternidad desde que habían comenzado la resonancia y se preguntaba si el proceso tenía que ser tan tardado ¿No podían simplemente conectarse y terminar de una vez con estas sensaciones tan extrañas? Aún si se sentía muy incómodo hizo lo que Maka le pidió y en vez de alejarse de ella y correr el riesgo de soltarla la acercó más a él en esa especie de abrazo no-físico que estaban compartiendo.

Se había comprometido a no soltar a su compañera y planeaba atenerse a eso aún si hacerlo no fuera tan agradable como una caminata por el parque.

Maka, mientras tanto, estaba comenzando a preocuparse por el tiempo que les estaba tomando el sincronizarse. Usualmente tomaba sólo segundos, a veces incluso menos. Ella era una de las mejores de su clase en el ámbito de la sincronización, pero sentía como si estuviera fallando en algo.

No sentía correctamente la onda de alma de Soul. Comenzaría a correr en círculos si no lo encontraba pronto.

Empezó a sentirse nerviosa y trató de forzar la sincronización, acelerarla para que dejara de tardar tanto como lo estaba haciendo ahora.

¿Qué demonios era lo que estaba retrasando algo que se había vuelto tan sencillo y natural como respirar para ella?

De repente como si hubiera tocado un cable eléctrico sintió como si algo la empujara fuera de la sincronización y lejos de Soul, físicamente.

Abrió los ojos y vio a Soul a unos metros de ella. Con expresión desconcertada.

Maka no se preocupó por mirar a su alrededor y caminó hasta el chico con pasos rápidos y de manera un tanto forzada tomó sus dos manos.

- Perdón por soltarte—murmuró el chico con algo de culpa en la voz.

- No importa, ya—refutó Maka apurada y con molestia. Era seguro que sí importaba y Soul lo sabía.

Intentó sincronizarse nuevamente con él, concentrándose ésta vez en las sensaciones para saber qué estaba mal. En vez de tratar de acelerar el proceso ésta vez lo tomó con calma.

El alma de Soul estaba frente a ella. Inalterable y tranquila. Pero cuando intentó tocarla algo la quemó como si la quisiera obligar a retroceder. La voz del alma de Soul le habló casi suplicante:

"Por favor, Maka..."

Intentó acercarse nuevamente para seguir escuchando la voz del alma de su compañero, pero no pasó mucho tiempo antes de que el alma del chico se preparara para repelerla nuevamente.

Ésta vez estaba preparada y soltó al chico antes de que su alma tuviera la oportunidad de empujarla varios metros atrás.

La mano con la que había intentado tocar el alma le ardía y al examinarla observó cómo el guante blanco que levaba en esa mano se había quemado completamente dejando ver su piel, la cual estaba enrojecida y ardía mucho, pero Maka hizo caso omiso del dolor.

Escuchó como si alguien hubiera dado un grito ahogado y movió la cabeza para ver a la persona que había emitido el sonido.

Se trataba de aquella compañera sospechosa. A pesar de que gran parte de su cara estuviera cubierta, sus ojos eran lo único que Maka necesitaba para ver la preocupación reflejada en ellos, parecía que iba a comenzar a llorar en cualquier momento. Al parecer nadie más se había percatado de la quemada en su mano pero aquella chica actuaba como si se hubiera dado cuenta, lo cual hacía a Maka sospechar aún más de ella, su lugar estaba al fondo del salón ¿Cómo es que ella había visto algo que ni su compañero frente a ella había notado?

Pero no indagó mucho en las emociones que podía ver en los ojos de la chica ni sus sospechas hacia ella y decidió preocuparse por los problemas que enfrentaba en ese mismo momento.

Aún si se había alejado de Soul antes de que su alma la empujara su mano se había quemado y no parecía una quemada ordinaria…

- Odio que me pase esto—murmuró Maka sumamente enojada cerrando la mano herida mientras recordaba cómo algo parecido le había sucedido en ocasiones anteriores a que su compañero perdiera la memoria. Creía que esos días de sincronizaciones fallidas se habían acabado.

- ¿Estás segura de que no es a mí a quien odias?—murmuró el chico; la voz de Soul sonaba triste, decepcionada, incluso desesperada.

Maka negó varias veces con la cabeza, como si además de negarlo quisiera alejar esos pensamientos de su cabeza.

Stein miraba con mucha atención lo que pasaba con Maka y Soul y sus temores se incrementaban a cada segundo, pero una parte de él quería seguir viendo cómo se desarrollaba todo, tal vez al final conseguirían sincronizarse sin necesidad de una intervención.

- Volvamos a intentarlo, seguramente es sólo el cansancio—sugirió Maka algo agitada.

Soul asintió de manera insegura y le tendió las manos para que ella las tomara. Maka tomó una de ellas con la mano que no estaba quemada y ésta vez intentó sincronizarse con él con desesperación.

Todo estaba bien con Soul; el chico se acercaba a ella y le abría los brazos, dispuesto a realizar la sincronía. Pero había una tensión extraña; una barrera que le impedía completar la conexión.

No entendía cómo teniéndolo tan cerca no podía detectar la onda de alma a la que tan acostumbrada se encontraba.

Intentó hacer a un lado la barrera aún si ésta poseía una especie de magnetismo negativo que hacía que fuera difícil acercársele. Justo cuando hizo contacto con ella algo la repelió con mucha fuerza. Antes de que su cuerpo saliera volando podría jurar que la masculina y firme voz del alma de Soul le gritaba "No entres" de manera suplicante pero agitada. Esta vez su cuerpo fue expulsado contra una montaña de libros en un costado del salón.

Soul se quedó boquiabierto tan sólo unos instantes.

-¡Maka!—gritó comenzando a correr hacia la chica.

- No te muevas—exclamó ella de forma un poco desesperada haciendo que su compañero se quedara congelado en su lugar. – Estoy bien—informó murmurando por lo bajo. Trató de que su voz no sonara como si estuviera siendo estrangulada, pero la verdad es que le dolían muchas partes de su cuerpo sin contar su orgullo, que para estos momentos estaba severamente lastimado.

No sólo no había completado su resonancia correctamente, si no que su compañero la había repelido varios metros contra una pared. Su propio compañero, de todas las personas, había ejemplificado perfectamente cómo actuar si no quieres que alguien tenga acceso a tu información personal durante una resonancia de almas.

Intentó salir de la pila de libros en la que estaba pero su cuerpo le dolía y sentía como si los músculos se le fueran a desgarrar si intentaba moverse de más.

- Por favor detente—pidió la "chica sospechosa" pero Maka no planeaba hacerle caso a nadie.

Se tomó unos segundos para tranquilizar su respiración y después siguió con sus intentos de levantarse de la pila de libros con su adolorido cuerpo.

Estaba tan preocupada por todo lo que le había sucedido que no escuchó los pasos inusuales que se acercaban a ella. Aunque hubiera podido escucharlos no habría reconocido a quién pertenecían.

Soul no se percató de la presencia de la chica sospechosa hasta que pasó junto a él en dirección hacia donde se encontraba Maka.

Una mano suave y pequeña la tomó del brazo y la ayudó a salir. Finalmente Maka la identificó; se trataba de aquella sospechosa chica que había hecho preguntas extrañas acerca de la sincronía de almas.

- Estoy bien—masculló Maka sonriendo ante la chica que la miraba con intensidad y preocupación.

- Claramente no estás bien, ven conmigo, te acompañaré a la enfermería—ofreció mientras le tendía la mano.

Pero Maka intentó mantenerse de pie por su cuenta.

- Tengo que intentarlo nuevamente—se dijo a sí misma la técnico de guadañas rechazando la mano que le era presentada.

- Por favor no debes, es peligroso—pidió la chica, pero Maka la ignoró nuevamente.

- Es suficiente—dictó Stein con un tono de voz autoritario al notar que Maka aún tenía intenciones de seguir con las sincronizaciones fallidas.

Soul se acercó a ayudar a Maka pero Stein lo detuvo de una manera que a Soul le pareció ligeramente desesperada y se le adelantó a ayudar a la chica.

- Yo acompañaré personalmente a Maka a la enfermería—señaló el profesor tomándola por el brazo y ayudándola a mantenerse de pie. – La clase terminó, pueden retirarse—anunció saliendo del salón un poco apresurado arrastrando ligeramente a la joven técnico de guadañas.

Los demás compañeros recolectaron sus cosas rápidamente. Algunos salieron para enterarse o saber más de lo que había sucedido frente a sus ojos. Otros simplemente salieron rápido del salón para aprovechar el preciado tiempo libre que tenían, después de todo, entre misiones y escuela no quedaba mucho tiempo para divertirse o relajarse.

Después de que su compañera desapareciera junto con el Profesor Stein y que varios compañeros se pusieran de pie y pasaran junto a él al salir del salón, Soul se tomó unos momentos para mirar hacia la "chica sospechosa" de pie unos pasos delante de él.

Estaba con los hombros caídos y la mirada enfocada en la puerta por donde Maka había desaparecido. El incidente con Maka realmente la había preocupado, Soul podía detectarlo aún sin conocerla bien. No era difícil notarlo, de hecho cualquiera podría ver la preocupación desbordándose de su mirada.

Cuando se acercó a ella la chica reaccionó como si hubiera sentido un escalofrío y se giró hacia él. Después de la sorpresa inicial y notar que sólo se trataba de Soul su mirada regresó a la tristeza que tenía anteriormente.

- Ella va a estar bien, es una chica fuerte, y demasiado terca como para morir—aseguró Soul tratando de tranquilizarla.

- Espero que sí—murmuró la chica regresando a su lugar para tomar su mochila. Sus palabras sonaron de cierta forma iguales que una persona que ruega por un favor.

Cuando la chica pasó junto a él antes de salir del salón miró de reojo a Soul. Algo en su mirada era confusión, como si conociera a Soul de alguna parte pero no supiera de donde o algo en él le pareciera familiar pero no pudiera recordar qué.

Esto lo incomodó. Él no podía recordar si la conocía ni aunque lo intentara y eso lo ponía en cierta desventaja.

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Kid examinó la pizarra frente a él. Estaba abarrotada de misiones de las cuales sólo algunas estaban marcadas como "en progreso" y aún más pocas portaban el pequeño letrero de "cumplida".

Entre tantas misiones se volvía tedioso e incluso cansado regresar de haber cumplido una sólo para ver 5 nuevas sin cumplir. Algunas misiones eran tan complejas que algunos técnicos se veían obligados a realizarlas junto con otro equipo de técnico y arma. Hasta cierto punto te bajaba los ánimos, como si no pudieras hacer nada por ti mismo y como si no importara cumplir una insignificante misión porque igual quedarían miles sin cumplir.

Y sinceramente algunas misiones parecían más la lista de quehaceres de Shibusen que algo realmente importante, pero supuso que así era más fácil saber qué hacía falta por arreglarse en la academia o llevar la cuenta de los trabajos para los que había sido contratada la escuela.

Decidió que elegiría alguna de las misiones más difíciles, pues como hijo de Shinigami-sama se sentía en la obligación de alejar del peligro a los estudiantes promedio y en parte porque no le agradaba la idea de un estudiante promedio atorado en algún lugar aislado de cualquier refuerzo y luchando con desesperación por cumplir una misión demasiado difícil.

- Disculpe, busco una misión compleja y urgente ¿cuál de las misiones cortas es la más urgente y compleja?—cuestionó Kid de manera directa a la mujer de la recepción de misiones extracurriculares sin despegar su mirada de la pizarra.

Como hijo de Shinigami-sama tampoco podía permitirse el desaparecerse por un largo periodo de tiempo, así que le dejaría las misiones largas para alguno de sus amigos.

- Esas serían la misión a Alaska, la misión a Italia y la misión en Death City—respondió una ancha mujer con ojos y labios enormes sentada detrás del mostrador de misiones extracurriculares.

La misión en Death City le parecía urgente, pero no era nada compleja, sólo investigar un par de sucesos paranormales (posiblemente un poltergeist o un espíritu confundido), así que no la tomó, ya la tomaría alguno de los estudiantes que no tuviera deseos de viajar lejos; la misión a Italia le parecía interesante, difícil para cualquier estudiante promedio, por lo cual sería prudente completarla antes de que alguien se metiera en líos al tratar de realizarla, pero la asimétrica inclinación de la Torre de Pissa le revolvía el estómago. Su ceño se frunció automáticamente ante ese pensamiento.

En cuanto a la misión a Alaska...le parecía un reto considerable tomando en cuenta clima y el objetivo a eliminar; un asimétrico Yeti, pero era muy simple, no necesitaba analizar ni pensar en nada, sólo localizar a la criatura y darle caza.

Decisiones, decisiones...

– Puedo recomendarle la misión a Alaska; dicen que los mejores laboratorios de Shibusen están ubicados allí y visitarlos es toda una experiencia—sugirió la mujer con complicidad.

Kid se giró hacia la mujer quien le sonreía ampliamente. Después regresó su mirada a la pizarra con las misiones... ¿Laboratorios en Alaska? ¡Bingo!

- Creo que tomaré la misión a Alaska—concluyó Kid tomando la ficha con las indicaciones de la misión y llevándola hasta el mostrador.

- Buena elección, joven amo—comentó la mujer mientras borraba el nombre Death the Kid de la lista de nombres de estudiantes que faltaban de realizar la misión obligatoria de la semana.

El joven dios de la muerte notó vagamente el nombre de Maka Albarn todavía en la lista.

Le preocupó un poco que su padre no le diera un pequeño descanso a la joven técnico; después de todo, en la misión obligatoria de la semana pasada Soul había sufrido el incidente de pérdida de memoria. Pero no se atrevía a hablar con su padre al respecto después de ver lo llena de misiones que se encontraba la pizarra, supuso que Maka y Soul podrían apañárselas con alguna misión sencilla ¿La misión del poltergeist, tal vez?

Después de arreglar el papeleo, la mujer le pasó a Kid un fólder con información general de la misión. Kid lo escaneó rápidamente y no pudo evitar que las esquinas de sus labios se levantaran en una sonrisa (simétrica, por su puesto). La misión le daba la oportunidad perfecta para seguir sus investigaciones.

- Que tenga un buen día, joven amo—se despidió la mujer desde detrás del mostrador.

Kid se limitó a hacer un gesto con la mano mientras se alejaba.

Una misión a los laboratorios al norte de Alaska...La información acerca de la misión señalaba que los laboratorios en Alaska eran la cuna de los mejores inventos y descubrimientos con los que contaba la academia. Al joven Shinigami le comenzaba a agradar la idea de aprovechar la oportunidad de utilizar las instalaciones para un par de experimentos.

Stein no era el único científico con el que contaba Shibusen. Y aún siendo el mejor, Kid supuso que con las increíbles instalaciones del laboratorio de Alaska no extrañaría demasiado las habilidades científicas del profesor.

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Black Star seguía sentado en la misma mesa de la cafetería, la escusa que tenía para seguir ahí es que aún no se terminaba su cuarto plato de comida. En realidad estaba comiendo lentamente, esperando en caso de que Tsubaki regresara.

Repentinamente llegaron varios alumnos al lugar. Por lo menos seis de golpe. Y aunque no fueran tantos, en una cafetería completamente vacía era un evento demasiado notorio.

El ninja no le prestó mucha atención. Él recibía atención pero difícilmente la daría. Ese era el privilegio de aquellos selectos individuos que superarían a los dioses.

Pero sus técnicas asesinas le permitían detectar la conversación con claridad (eso o el hecho de que la cafetería estaba casi vacía y nadie más estaba hablando). Así que cuando el nombre de Maka fue mencionado sus sentidos se agudizaron con interés.

Todos estaban algo serios hablando de cómo Maka no había conseguido completar su sincronización de almas y había sido lanzada bruscamente a un extremo del salón.

Al escuchar eso Black Star planeaba dirigirse directamente a la enfermería, para ver si Maka estaba por ahí y asegurarse de que se encontrara bien, cuando escuchó a algunos de los alumnos burlarse por la manera en la que había continuado tercamente tratando en vano de completar la sincronización hasta que después de que caer de espaldas contra unas pilas de libros de texto el profesor Stein decidiera detenerla y llevarla hasta la enfermería.

El joven ninja detuvo su andar y se giró hacia los burlones estudiantes que no entendían la situación por la que la técnico de guadañas pasaba. Les iba a dar una lección para que aprendieran a pensar mejor antes de decidir divertirse a costa de las desgracias de otras personas.

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- Stein, ¿te encuentras bien?—preguntó Nygus al ver al profesor ingresar a la enfermería con Maka junto a él.

Ante las palabras de la enfermera Maka despegó la mirada del suelo y miró hacia arriba para ver la cara de Stein. El profesor lucía muy pálido y tenía la cara cubierta de sudor; incluso lucía más herido que ella.

- ¿Podrías darme un vaso de agua?—pidió Stein con voz forzada como si sintiera un dolor muy fuerte en su interior y estuviera tratando de no mostrarlo en la voz.

Fue hasta ese momento que Maka notó lo verdaderamente mal que estaba el profesor Stein. Estaba tan alterado que caminaba de manera muy extraña y cuando extendió la mano para recibir el vaso de agua de Nygus ésta tembló incontrolablemente.

Tanto que Nygus tuvo que ayudarle a detener el vaso para que bebiera de él sin que el agua se le cayera.

- Necesitas reposar, Stein—indicó Nygus

- No te preocupes por mí, no es la primera vez que me pasa, pero Maka...—pauso sus palabras para respirar hondo. - ...fue repelida violentamente durante una resonancia de almas—aclaró.

Nygus se giró hacia la chica. Maka sostenía contra su pecho la mano que había sido quemada con la resonancia fallida y alojaba una mueca de dolor por el resto de su cuerpo, misma que trataba de ocultar sin mucho éxito.

Nygus revisó su extremidad herida y después de untar un ungüento con olor a hierbas prosiguió a vendar su mano.

- Necesito hablar contigo, Nygus—soltó Stein con voz queda.

La enfermera sólo le respondió con un movimiento de cabeza y un sonido suave mientras se ocupaba en hacerle un examen médico a la chica en busca de más heridas, externas e internas.

Al terminar el examen Nygus se giró hacia Maka. La enfermera lucía muy preocupada, pero la joven técnico de guadañas no sabría decir si era por la condición de Stein o por su propia condición.

- Todo parece estar en orden, pero te recomiendo que descanses, regresa temprano a casa y toma una siesta, mañana deberías de sentirte como nueva—recomendó.

- De acuerdo—

Maka salió de la enfermería y caminó algunos pasos cuando se percató de que había olvidado su corbata. Se giró para regresar y justo cuando se disponía a entrar a la habitación escuchó a Stein murmurar algo que no pudo comprender, seguido de la voz fría y calculadora de Nygus.

- Es acerca de Soul Eater ¿No es así?—su voz era suave y muy baja y Maka no la habría escuchado de no ser porque la sola mención del nombre de su compañero hacía que sus sentidos aumentaran su percepción.

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Como Tsubaki lo había sospechado, un baño era lo que le faltaba para sentirse mejor. Tal vez dormir le ayudaría aún más, pero no había mucho tiempo para eso y un baño le parecía más que suficiente por ahora.

- Un alma saludable habita en una mente saludable y en un cuerpo saludable—recitó mientras dejaba que el agua caliente cubriera su cuerpo.

- ¿Escuchaste acerca de la sincronización fallida de Maka?—comentó una chica de cabello castaño que conversaba con alguien más.

- Espera, ¿Te refieres a Maka Albarn? ¿La Maka Albarn de la clase Luna Creciente?—le cuestionó la chica con la que conversaba.

Ante la mención de Maka en una conversación ajena la curiosidad invadió a Tsubaki y comenzó a escuchar lo que las dos muchachas decían. No era educado espiar pláticas que no estaban dirigidas hacia ella, pero por alguna razón no podía dejar de escuchar aunque intentara enfocar sus oídos en otros sonidos.

- Sí, ¿por qué te sorprende tanto?—replicó la castaña.

- Ella debería de tener una de las mejores sincronizaciones de alma, mi compañero y yo aprendimos a sincronizarnos observándola a ella y a su compañero—contestó sorprendida otra chica.

- ¿En serio? Quién lo diría; hoy en la mañana que lo intentaron frente a la clase no consiguieron ni conectarse por un segundo—

- Pero el mismo profesor Stein los consideraba muy buenos—justificó.

- Pues no sólo no consiguieron terminar la conexión sino que la chica salió volando al otro lado del salón, repelida por su propio compañero—

- ¿Estás segura?—preguntó incrédula su amiga.

- Yo misma lo presencié—aseguró la otra con orgullo.

- Pues tal vez los rumores acerca de su separación sí eran ciertos—agregó la amiga incrédula.

Tsubaki dejó de escuchar la conversación en esos momentos y salió de la regadera envolviendo su torso con una toalla y con la disposición de vestirse lo más rápidamente posible; la situación de Maka la había dejado muy preocupada.

Maka había estado pasando por tantos problemas últimamente...

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Soul le entregó su mochila a su compañera y aunque le ofreció llevarla a casa ella lo rechazó.

- Tienes clases con Marie-sensei, no deberías faltar por llevarme a casa—

- Pero ¿Qué hay de ti?—

- Sólo necesito descansar, estaré bien, nos vemos en casa ¿está bien?—dijo Maka poniéndose la mochila al hombro. Después de despedirse salió de la escuela y Soul se giró para dirigirse a su siguiente clase con ayuda de un mapa mal trazado en un trozo de papel por su compañera.

Soul había aceptado casi a regañadientes que su amiga regresara sola a casa. Tal vez no recordara mucho, pero sabía que las cosas no estaban precisamente bien; podría ser peligroso que Maka regresara a casa sola y sin encontrarse bien.

Justo en esos momentos junto a él pasó Spirit y se le ocurrió una idea.

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En el pasillo afuera de los baños Tsubaki se encontró con Liz y Patti.

- Hola, Tsubaki—saludó Liz con entusiasmo.

- Liz, Patti, qué suerte encontrarlas por aquí—Tsubaki parecía algo agitada.

- Veníamos a tomar un baño, pero ¿qué sucedió? Te ves preocupada—observó Liz. Conocía muy bien a su amiga como para que pasara por alto algo tan notorio.

- Escuché que Maka se lastimó y fue llevada a la enfermería, iba camino hacia allá para ver cómo se encuentra—anunció Tsubaki de manera directa.

- Nada de baños, Liz y Patti, necesito que empaquen su ropa de invierno y sus abrigos cuanto antes; nuestra próxima misión es en Alaska y salimos de inmediato—Kid entró en escena interrumpiendo las palabras que su compañera hubiera dicho de haber tenido la oportunidad.

- Kid, Maka está en la enfermería—Liz se giró hacia su técnico y le soltó la noticia sin rodeos.

La emoción en los ojos de Kid se borró y su expresión seria que usaba usualmente para ocultar su preocupación llenó su semblante.

Sin decir nada dio media vuelta y avanzó en dirección a la enfermería a grandes zancadas con sus compañeras y Tsubaki siguiéndole el paso.

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Maka caminaba por la calle frente a la escuela cuando un automóvil convertible que reconocía perfectamente la alcanzó.

- Hola, Maka, ¿quieres que te lleve a casa?—ofreció el hombre pelirrojo que tanto irritaba a la chica.

- Caminaré, me hace bien—replicó Maka con molestia.

- Por favor, Maka, si lo que no quieres es pasar tiempo conmigo, no te preocupes, llegarás en menos de cinco minutos—pidió el hombre con algo de decepción en la voz.

Maka no respondió así que Spirit siguió avanzando en el auto junto a ella.

- ¿Planeas seguirme en auto todo el camino hasta mi casa?—cuestionó Maka con molestia sin mirar al hombre.

En ese momento la mirada de Spirit se tornó seria y fría; con un movimiento rápido del volante posicionó el auto horizontalmente frente a Maka bloqueándole el paso.

- Tú decides si recorres todo el camino hasta tu casa en el auto o junto al auto—dijo Spirit con voz seria. Su mirada era amenazante. No podía evitar sentirse mal por dentro ya que nunca en su vida le había dirigido una mirada así a su hija.

Maka se quedó mirando a su padre con unos ojos que podrían matar. Pero Spirit no retrocedió ni cambió su mirada, aunque por dentro estaba temblando de miedo mientras esperaba la respuesta de su hija.

Finalmente Maka suspiró resignada y subió al asiento de copiloto del auto. La expresión de Spirit cambió inmediatamente a su expresión tonta que tenía la mayor parte del tiempo alrededor de su hija.

- No digas nada o bajaré del auto—se apresuró a decir Maka con calma. Realmente no quería a su padre haciendo el ridículo y diciendo palabras carentes de sentido y tontas sólo porque había conseguido que ella aceptara subir al auto.

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El equipo estaba llegando a la enfermería cuando se cruzaron con Black Star que parecía estar listo para entrar a dicha habitación.

- Black Star—Tsubaki lo llamó y de inmediato notó que tenía algunas pequeñas manchas de sangre en la cara.

- ¿Vienen por lo de Maka?—preguntó Black Star totalmente ajeno a la preocupación de su compañera.

- ¿Te peleaste con alguien otra vez? Por favor, no vayas buscando peleas, Black Star—Tsubaki caminó hasta su compañero y con un pañuelo le limpió la sangre de las mejillas.

- No me peleé con nadie, sólo fue un pequeño malentendido, nada grave—se apresuró a decir el chico mientras se limpiaba la cara con el dorso del puño.

Tsubaki no pareció creerle pero decidió dejar el tema al detectar la impaciencia de Kid. El joven Shinigami tenía cosas que hacer pero seguramente no quería ignorar la preocupación que sentía por el bienestar de su amiga.

- ¿Les parece si entramos?—sugirió Kid después de un par de segundos en silencio.

Sin darle vueltas al asunto los cinco amigos pasaron a la enfermería. Sólo para percatarse de que Maka no se encontraba ahí. En su lugar se encontraba Soul sentado en la silla de la enfermería mientras Nygus le aplicaba una especie de crema verdosa en su brazo en donde comenzaba a aparecer un moretón bastante grande.

- Soul, ¿estás bien? ¿Qué te sucedió?—se apresuró a preguntar Tsubaki antes de que los demás tuvieran la oportunidad.

- Es una larga historia—Soul se pasó la mano por el cabello de manera nerviosa.

- ¿Dónde está Maka?—preguntó Black Star al no ver a la chica por ningún lado.

- Ella está bien, se fue a casa a descansar, mañana estará como nueva—intervino Nygus.

- ¿Te hiciste esto por la resonancia fallida?—preguntó Liz viendo el golpe en el brazo del chico-guadaña.

- No, esto fue por una razón diferente—admitió Soul mientras miraba de reojo su brazo.

Estaban a punto de preguntarle la razón detrás de su golpe cuando en ese momento un par de estudiantes entraron cojeando a la enfermería y apoyándose el uno sobre el otro para caminar.

Al ver a Black Star se pusieron pálidos y después de retroceder visiblemente avanzaron hacia la cama más alejada del joven ninja evitando hacer contacto visual y pegándose lo más que podían a los bordes de la habitación.

Tsubaki miró a su compañero con ojos que seguramente lo culpaban de haberle mentido acerca de no haberse metido en una pelea.

- Probablemente se tropezaron, el suelo de la cafetería estaba muy resbaloso hoy—se justificó el ninja encogiéndose de hombros. Pero nadie le creyó ni un poco.

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Cuando Maka llegó a casa dejó caer su mochila junto a la puerta y lo primero que hizo fue dirigirse a su habitación. Lanzó sus botas al pie de su cama y se desplomó sobre el colchón. Se sentía exhausta, sumamente cansada y frustrada. Sinceramente la idea de una pequeña siesta no sonaba nada mal, pero tenía tantas cosas en la cabeza que conciliar el sueño le estaba costando trabajo.

En un principio pensó que era porque traía puesta ropa muy incómoda así que se puso algo más ligero y regresó a su cama para intentar dormir, aunque no tuvo mucho éxito, dio vueltas en su cama durante un buen rato hasta de que se percató que era todo lo que tenía en la cabeza lo que no le permitía descansar. En estos momentos deseaba tanto que su compañero recuperara su memoria y la hiciera sentir mejor como solía hacerlo antes.

Como aquella ocasión hace tanto tiempo, cuando después de la herida que le dejó la espada demoniaca Chrona la chica no paraba de tener pesadillas. A pesar de que el chico la había pasado mucho peor que ella no hubo un momento en el que le negara compañía y a veces apretaba su mano mientras ella dormía para hacerle sentir que no estaba sola.

El calor de alguien más nunca había fallado en hacerla sentir segura. Siempre había sido así con su madre y siempre fue así con Soul cuando su madre ya no estaba con ella.

Necesitaba un poco de eso. Esa seguridad que sólo encontraba en el pasado.

Se puso de pie con pesadez y se dirigió a la habitación de su compañero. Se sentía un poco mal por entrar sin permiso y tomar algo suyo prestado sin consultarle, pero no indagó mucho en eso y siguió con lo que estaba haciendo.

Abrió el armario e inmediatamente la vio; su vieja chamarra amarilla con negro. Justo lo que necesitaba.

La tomó entre sus manos y regresó a su habitación donde la abrazó como una niña pequeña abrazando a un oso de peluche.

La chamarra amarilla con negro que Soul usaba antes; ahora las mangas le quedaban un poco cortas y ya no alcanzaban a cubrir completamente sus brazos, pero como seguía siendo muy cómoda y cálida Soul la usaba de vez en cuando para dormir.

Mismo que ella planeaba hacer.

Cuando la chamarra se posó sobre sus hombros sintió una especie de sensación de protección. Los recuerdos de Soul protegiéndola en el pasado reforzando la idea.

Estaba tan hipnotizada por la comodidad de la prenda que no notó el pedazo de papel que caía de uno de los bolsillos de la misma.

Se recostó en su cama y sintió lo sencillo que resultaba despejar su mente y enviarla al tiempos en los que sonreír no era tan complicado.

Sin notarlo, respirar el aroma de su compañero la tranquilizaba, el calor de la prenda la arrullaba, realmente era muy cómoda, y sin darse cuenta se quedó dormida.

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BJ, el técnico Cazador de Topos, se encontraba en una de las tantas salas subterráneas de la Academia de Técnicos y Armas; Shibusen. Tenía varias pantallas frente a él y algunas mesas llenas con papeles amontonados. Toda la información que necesitaba para cumplir con su trabajo.

Estaba analizando las misiones extracurriculares de algunos de los estudiantes de Shibusen cuando la puerta se abrió de par en par dejando pasar algo de luz de los pasillos.

- BJ, ¿cómo estás?—

Aunque BJ ya sabía a quién pertenecía esa voz ese hecho no evitó que la voz le provocara escalofríos.

- Marie, ¿a qué debo tu visita?—el hombre intentó hacerse el sorprendido a pesar de que había sentido el alma de Marie avanzando en la dirección general de su oficina varios minutos atrás sin contar los muchos minutos que caminó en círculos, perdida en los laberínticos pasillos (mientras él deseaba internamente que la mujer fuera a visitarlo). Le apenaba confesar que posiblemente había estado siguiendo el alma de Marie prácticamente desde que había salido de casa. Sin duda su percepción de almas era de primera clase.

- Traigo café, sé que no trabajas igual sin tomar café, así que decidí prepararte un poco—dijo entrando a la oficina y mostrando la cafetera y la taza que llevaba en las manos.

- No era necesario que vinieras hasta acá ¿sabes?—Joe sabía de antemano que desde que eran estudiantes de Shibusen, Marie tendía a perderse por los pasillos de la escuela, especialmente en el los pisos de abajo debido a que la falta de ventanas y las paredes de piedra gris hacían que todos los pasillos lucieran exactamente iguales.

Así que el hecho de que hubiera ido hasta él cruzando pasillos confusos y corriendo el riesgo de perderse significaba mucho para él. Más de lo que ella podía imaginar.

El hombre rogaba que la oscuridad de la habitación no dejara a Marie ver cuánto temblaba o la cantidad de sudor frío que recorría su cara. La mujer alteraba su onda de alma de una manera que ni el mismo Kishin podría lograr.

- Necesitamos toda la ayuda que podamos tener y que todos en Shibusen hagan su mejor esfuerzo, además, tengo unos minutos libres y pensé que sería bueno usarlos para venir a acompañarte—confesó ella buscando algo con la mirada, posiblemente un lugar dónde dejar la bebida. - Espero que te guste, sé que el café de Death City no es de tu completo agrado así que si no te gusta no hay necesidad de que te lo tomes—agregó mientras dejaba la taza en una mesa que no estuviera tan abarrotada de papeles y la llenó con la cafetera.

- Tonterías, Marie, el café que preparas siempre sabe excelente, eres la única persona que podría hacer que me gustara el café de Shibusen—dijo tomando la taza con un poco más de entusiasmo del que debería.

Marie sonrió suavemente cuando BJ prácticamente le arrebató la taza y tomó un gran sorbo del café. Esperó unos segundos para que el hombre le diera el veredicto final el cual no tardó mucho en llegar.

- Delicioso, como siempre—declaró el hombre mientras subía la taza hasta sus labios para sorber nuevamente. Admitía que no era nada comparado con el café que solía tomar en casa, pero por alguna razón el hecho de que éste estuviera preparado con esmero por Marie le daba un sabor extrañamente especial.

Marie sonrió aunque no pudo evitar preguntarse si BJ lo decía sólo para hacerla sentir mejor o su café realmente le agradaba. Decidió confiar en la sinceridad de BJ, después de todo, no es como si tuviera razones para desconfiar de él.

Estuvo unos minutos conversando de temas triviales con él. Todavía había mucha tensión entre ellos provocada por la relación que habían tenido hace tantos años y que había terminado de manera abrupta por un malentendido.

- Marie, te ves hermosa, tan hermosa como cuando te conocí, incluso tal vez más—soltó BJ después de unos segundos de silencio, incapaz de callarse por más tiempo ese comentario que había asaltado su mente desde que Marie puso un pie en su oficina.

Marie vaciló unos instantes pero después de respirar hondo habló con voz jovial.

- Gracias, tú al parecer no has cambiado nada, sigues vistiendo de la misma manera, sigues con el mismo peinado, sigues con la misma obsesión por el café—observó Marie tratando de desviar la atención del cumplido que el hombre le había dado antes de que se sonrojara tanto que la oscuridad ya no pudiera cubrir su rubor.

- Pero ya no soy el mismo—admitió Joe con suavidad.

- ¿En qué has cambiado?—preguntó Marie con inocente curiosidad acerca de cuál sería la respuesta de BJ.

- Hace un par de años no tendría el valor de tenerte así frente a mí, de hablar así contigo, el miedo constante de ver a través de ti con mi percepción de almas no me lo permitiría—

- ¿Fue por eso que te alejaste?—articuló Marie apenas con un hilo de voz. No era un secreto la increíble habilidad del hombre de percibir las almas.

- Así es, desde entonces no pasó un día sin que me arrepienta de mi decisión, tenía miedo de ver a través de ti, la mujer que me amaba; la mujer a la que amo, pero al estar sin ti entendí que le tenía más miedo a perderte sin luchar por estar contigo—

Marie no sabía ni siquiera si era necesario que dijera algo. Las palabras de BJ la dejaban desarmada.

- Sé que quizá no puedo solucionar todo con disculparme, pero si hay algo que pueda hacer para arreglar lo que hice mal, solamente házmelo saber—

Ahora Marie lo entendía, cando BJ le pidió que debían alejarse un poco y darse un tiempo no quería decir que la quisiera dejar porque ella hubiera hecho algo mal, no era que quisiera mantenerla lejos porque pensara que ella lo atosigaba o no lo dejaba respirar; sino porque él mismo no quería hacer algo mal y acabar lastimándola.

Se sintió un poco tonta por pensar mal de BJ y porque todos estos años había creído que él la había dejado porque se había asustado de la manera tan "sofocante" que tenía de demostrar afecto.

Y ahora, aunque el malentendido ya había sido aclarado, todavía quedaba cierta tensión residual debido a los años que habían pasado distanciados el uno del otro. Desgraciadamente no era tan sencillo como decir, "Nos equivocamos en esto, pero ahora que lo solucionamos todo vuelve a como era años atrás".

- Tengo que ir a clase, pero ¿te parece si hablamos luego?—propuso Marie tratando de esconder sus nervios con jovialidad excesiva.

Joe no contestó, se sentía un poco abrumado, casi como si Marie lo estuviera rechazando.

- Voy a dejar el café aquí, si quieres más no dudes en pedirlo y con gusto te lo prepararé—agregó la joven profesora con una sonrisa. Joe vio la sinceridad en el gesto y de inmediato (sin necesidad de usar su percepción de almas) supo que Marie no lo estaba rechazando; sólo necesitaba tiempo para habituarse a la idea de que BJ quería estar con ella tanto como ella con él. Y que el suceso entre ellos de hace algunos años no era su culpa.

- ¿Tienes algo que hacer en la tarde? ¿Te parece si salimos a cenar algo?—ofreció BJ con esperanzas de que pudieran arreglar la tensión entre sus almas cuanto antes. Ahora que sabía que Marie no lo odiaba por haberse alejado de ella, no quería perder ni un segundo lejos de ella.

Marie detectó la urgencia en su voz y entendió hasta ese momento que todas las palabras que él le había dicho antes eran totalmente ciertas.

- ¿A las 8 te parece bien?—sugirió Marie con gentileza.

- A las 8 me parece excelente—aceptó Joe de inmediato.

- Hasta entonces—

Marie abrió la puerta de la oficina, dispuesta a salir de ella cuando repentinamente Joe la detuvo. Su tono de voz había cambiado radicalmente y ya no se escuchaba nervioso o inseguro.

- Espera, Marie, al pasar por la oficina de correos de Shibusen ¿podrías dejar esto? Es urgente hacérselo llegar a un estudiante en Transilvania—Joe había cambiado a una voz más profesional y segura. Su mano extendida mostraba lo que parecía ser una muñequera negra con el símbolo de Shinigami-sama, una nota amarilla yacía colocada encima del objeto.

- Claro, déjamelo a mí—aseguró Marie sonriendo mientras tomaba la muñequera de entre las manos de Joe con mucho cuidado.

Marie no pudo evitar sentir una pequeña pizca de orgullo hacia el hombre. Admiraba mucho la dedicación con la que cumplía con su trabajo aún si muchas veces no le agradaba mucho lo que hacía.

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Soul se sentía muy extraño estando en la escuela sin Maka. Desde su pérdida de memoria, los momentos en los que se había sentido completamente desconectado de Maka estaban contados.

Era una sensación muy contradictoria; se sentía un poco desprotegido, solo y abandonado, pero a la vez se sentía bien; libre, independiente.

Si algo pasaba no tenía en quién apoyarse directamente, pero a la vez no se sentía como si fuera una carga para su compañera.

Era muy consciente de que tarde o temprano tenía que dejar de depender de ella y prefería hacerlo antes de que fuera demasiado tarde. Aún si se viera obligado a estar sin ella en su primer día de clases desde la pérdida de memoria.

Por suerte no tendría que estar completamente solo. Al salir de la enfermería, se enteró de que Black Star y Tsubaki tenían la misma clase que él. Así que ya tenía una manera de llegar al salón sin desviarse o perderse y de paso disfrutaría de la compañía de alguien más que no fuese su compañera.

Una vez en el salón tomaron asiento. Black Star todavía no terminaba de explicarle a Tsubaki su teoría acerca de cómo era científicamente posible para alguien como él bajar la luna y las estrellas por ella. Claro que el joven asesino tenía una manera muy peculiar de volver un tema tan romántico como ese en un monólogo cómico que parecía más una mala broma.

Habían pasado ya varios minutos desde que la clase había comenzado y aún no llegaba ningún profesor. Fue entonces cuando Black Star se acercó al chico y le explicó que si la profesora no llegaba después de media hora de que comenzara la clase, ésta se cancelaba y era considerada horas libres.

- Oi, Soul, ¿quieres acompañarnos a comer?—invitó el chico-estrella antes de que el chico-guadaña se sorprendiera de que Black Star supiera algo del reglamento de memoria.

Tsubaki no pudo evitar pensar algo entre las líneas de "Pero hace no menos de una hora acabas de desayunar".

A pesar de que Soul disfrutaba mucho la presencia de sus amigos ninjas no tenía apetito y tenía otras cosas en mente para invertir su tiempo libre.

- Creo que paso por ahora, Black Star, no tengo hambre—declinó de manera amable.

- De acuerdo, pero tú te lo pierdes, el menú de hoy incluye mucho pescado crudo—indicó el ninja, esperando sacar una reacción de su amigo. Misma que no llegó o no fue exteriorizada.

Tsubaki y Black Star partieron, sin insistir más, hacia la cafetería por algo de comer antes de que la siguiente clase comenzara.

Por alguna razón que Soul no se supo explicar se le hizo agua la boca con la sola mención del pescado crudo. Pero ignoró esa reacción corporal y decidió seguir con lo que tenía planeado desde un principio.

Recorrer la peculiar escuela. Lo peor que podía pasarle sería que se perdiera. Pero no podía hacer nada para quitarse esa curiosidad tan fuerte que lo invadía al pensar en recorrer los pasillos de la misteriosa academia.

Dando vueltas sin rumbo y caminando por lugares que nunca había recorrido (desde el incidente de la memoria, al menos) llegó a unos túneles de piedra gris y sin ventanas que lucían completamente iguales entre sí.

Recorrió dichos túneles por un buen rato hasta que se percató de que posiblemente ya se había perdido. No sabía cómo orientarse en túneles que lucían idénticos y además no había prestado mucha atención a cómo había llegado hasta ahí.

Supuso que necesitaría un poco de ayuda para salir.

A lo lejos divisó una figura. Estaba algo encorvada y arrastraba los pies, pero su apariencia delataba inmediatamente de quién se trataba; a menos que hubiera otra mujer con cabello color miel y un parche en el ojo...

- Profesora Marie—la llamó.

La profesora se giró en dirección de la voz e inmediatamente fue corriendo hacia el chico. Lo hubiera tacleado de no ser porque consiguió detenerse a tan sólo centímetros de él.

- Soul, tú conoces la escuela, ayúdame a salir de aquí—rogó Marie postrándose a sus pies tan pronto llegó hasta él.

- La conozco pero realmente no la recuerdo, en realidad esperaba que usted pudiera ayudarme, profesora—confesó Soul con algo de vergüenza por no serle de utilidad a la profesora por más que deseara con todas sus fuerzas ayudarle en lo que fuera.

Ante esas palabras, Marie se sintió muy desanimada.

- No puede ser, llevo tanto tiempo perdida que creo que envejeceré antes de poder salir de estos túneles...y cuando salga seré vieja y ya nadie querrá casarse conmigo, la vida es tan cruel conmigo—se lamentó la profesora con lágrimas amenazando con derramarse de su ojo.

- Eso no es cierto, profesora, estoy seguro de que hay miles de personas que desean casarse con usted, sólo que nunca hacen ningún movimiento porque no creen tener una posibilidad porque usted los intimida con su perfección—declaró Soul tratando de motivar a la profesora.

- ¿Lo dices en serio, Soul?—

Soul asintió enérgicamente.

- ¿De verdad piensas que tengo muchos admiradores deseosos de desposarme?—

Soul asintió nuevamente con energía sintiéndose bien de al menos poder ayudar a la profesora a recuperar su confianza.

- ¿Si te lo pidiera, tú te casarías conmigo?—

Soul estaba a punto de asentir por inercia pero se detuvo a media acción ¿Pero qué rayos acababa de preguntarle Marie?

- ¿Pero qué dice, profesora? Yo soy su alumno, no puedo casarme con usted—

- ¿Es porque no soy atractiva?—

- De ninguna manera—el chico estaría mintiendo si dijera que la joven profesora no le parecía atractiva, pero pensar de esa manera ya estaba muy mal y pensar en ella como posible esposa estaba totalmente fuera de la pregunta.

El chico debió de haber pensado mejor antes de hablar. Pero, ¿cómo rayos iba a saber que Marie iba a reaccionar de una manera tan extraña? Supuso que estar perdida por tanto tiempo en los laberínticos pasillos habrían afectado de una u otra forma en su sanidad mental.

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El horario de clases había terminado y cierta pareja de asesinos se disponían a regresar a casa para un merecido descanso cuando Black Star se detuvo repentinamente.

- Tsubaki, en estos momentos hay algo que realmente necesito hacer antes de regresar a casa—indicó estando de espaldas a ella. - No quisiera tenerte esperando así que tal vez sería mejor que te vayas adelantando—admitió girándose hacia su compañera con una enorme sonrisa en la cara. - No es nada realmente importante, pero si no lo hago no podré estar tranquilo—agregó tímidamente al ver la preocupación asentarse en el semblante de Tsubaki.

La chica ni siquiera se cuestionó qué era lo que Black Star planeaba hacer. Mucho antes se había decidido a seguir al muchacho sin importar a dónde la llevase.

- En ese caso, si no te molesta, quisiera acompañarte—pidió Tsubaki con amabilidad.

El chico sabía que Tsubaki no lo dejaría solo bajo ninguna circunstancia y esa única idea le sirvió para plantar una genuina sonrisa en su cara.

Black Star abrió la puerta hacia una terraza de Shibusen. Lugares perfectos para despejarse, relajarse o para, de vez en cuando, realizar combates amistosos.

Sid y Nygus ya estaban ahí y reposaban recargados contra un árbol de entre los muchos que cubrían el lugar.

- Llegaste temprano, Sid—exclamó el ninja al divisar a su profesor.

- Eres tú el que ha llegado tarde, deberías saber que siempre he sido muy puntual, esa es la clase de hombre que era—replicó el hombre mientras se enderezaba.

Black Star comenzó a hacer una pequeña sesión de calentamiento que no duró más de un par de segundos.

- Basta de charlas, no te pedí que vinieras para hablar—sentenció el chico con una sonrisa.

Sid sabía exactamente lo que Black Star quería y sin pensárselo dos veces se puso en posición de combate. Junto a él, Nygus haciendo lo mismo sin transformarse en arma.

Un combate a mano limpia, sin armas ni ataques de onda de alma. Sólo su cuerpo y las herramientas que la naturaleza les brindara.

Black Star respiró hondo subió su guardia preparándose para pelear. Por el rabillo del ojo vio a Tsubaki y no pudo evitar sonreír ampliamente al notar cómo la chica se preparaba para luchar a su lado.

Por unos segundos el viento pasó alborotando el pasto bajo sus pies pero ninguno de los presentes se movió. Ni siquiera parpadeaban, solamente estaban esperando a que el oponente hiciera un movimiento.

Tsubaki sabía que esto no duraría por muchos segundos más así que se preparó.

Como lo predijo, un par de segundos después, Black Star se lanzó a atacar a Sid; Tsubaki saltó a alguno de los árboles de alrededor. El zombie se metió bajo tierra y Nygus desapareció en el aire. Black Star se quedó quieto en su lugar esperando a que su contrincante se mostrara.

- Hay enemigos que no puedes derrotar atacándolos de frente—recomendó Nygus desde su posición.

Gracias a su voz Black Star identificó de inmediato el lugar exacto donde la mujer se escondía, pero no le dio tiempo de pasar a la ofensiva porque su instinto le dijo que se lanzara hacia atrás y no más de un segundo después Sid estaba saliendo de la tierra para atacarlo.

Gran error. En ese preciso instante en el que se mostró quedó abierto para la patada de Tsubaki que se había escondido en algún árbol esperando el momento óptimo para comenzar la ofensiva.

Sid bloqueó la patada con el antebrazo que se vio obligado a detener con el otro brazo ante la fuerza del golpe de Tsubaki. Black Star aprovechó la distracción para derribarlo de un golpe con el puño. Después de que el golpe conectara Nygus intentó atacar Black Star pero Tsubaki lanzó una patada en dirección de la mujer que la obligó a desaparecer nuevamente en el aire.

Sid se desapareció bajo tierra tan pronto como su cuerpo tocó el suelo consiguiendo así esquivar un nuevo puñetazo que Black Star había apuntado y lanzado a su cabeza.

El joven asesino se levantó con cuidado levantando su puño del piso y viendo que sólo había golpeado tierra.

Tsubaki regresó a su lado y puso su espalda contra la de él. Se quedaron quietos esperando algún movimiento de sus contrincantes.

No duraron mucho tiempo sin moverse porque Sid los atacó. Al intentar esquivar su arremetida desde el subterráneo Black Star aterrizó sobre el interruptor de alguna trampa. Varios proyectiles salieron en su dirección; lanzas de madera (o ramas de árbol con la punta afilada, misma cosa, terminología diferente) que seguramente Nygus había preparado hace un par de segundos que había comenzado el combate.

Tsubaki al esquivar a Sid quedó abierta para el ataque de Nygus.

Por suerte su compañero fue lo suficientemente rápido como para esquivar las pequeñas lanzas de madera de la trampa en la que había caído y embistió a la mujer-momia evitando que su golpe pudiera conectar con el cuerpo de su compañera.

- Lanzarse tan imprudentemente contra el enemigo puede ser una mala decisión—sentenció Nygus y como si le hubiera marcado la entrada, Sid atacó al chico por la espalda.

Tsubaki saltó y cayó junto al muchacho quedando igual que él entre Nygus y Sid y, aprovechando la cercanía de sus contrincantes, se paró de manos y separando las piernas hasta que éstas quedaran completamente horizontales lanzó una patada con cada pierna para atacar a Nygus y a Sid. Mismas que fueron esquivadas al instante.

Black Star ni siquiera cayó al suelo por el golpe de Sid y tomando impulso del golpe del zombie se lanzó contra Nygus sin darle tiempo de recuperarse de la patada de Tsubaki.

Tsubaki imitó a su compañero y se abalanzó sobre el hombre azul.

Los siguientes instantes los cuatro intercambiaron un par de golpes que eran esquivados y otros tantos bloqueados, pero ninguno hacía contacto en el sitio deseado.

Sin intercambiar miradas, Sid y Nygus se prepararon para un ataque en conjunto. Como buenos asesinos los jóvenes estudiantes de Shibusen sintieron el cambio simultáneo en sus dos oponentes. Ambos retrocedieron hasta chocar con la espalda del otro y una vez ahí esquivaron saltando hacia lados opuestos justo a tiempo para evitar los ataques combinados de Sid y Nygus.

El joven-estrella saltó hacia Sid y su compañera se enfocó en Nygus. Black Star fue recibido con unas rocas lanzadas en su dirección mismas que tuvo que bloquear y olvidarse de su ataque. Tsubaki, por su parte, no pudo aterrizar ninguna patada o puñetazo en la mujer que esquivaba con una velocidad impresionante.

Sid y Nygus entendieron de manera casi simultánea la estrategia actual de los muchachos.

Divide y vencerás; planeaban distanciarlos mientras se mantenían cerca ellos mismos. Así que decidieron contrarrestar sus ofensivas combinadas con su propia ofensiva en equipo.

Sid se hundió en la tierra y rápidamente salió debajo de Tsubaki sosteniendo sus piernas y parando abruptamente sus movimientos. Nygus pasó a la ofensiva y lanzó una estocada con la punta de los dedos hacia las costillas de la Ninja mismo que fue desviado por la defensa de la chica, pero eso la dejó abierta para la patada que iba a su estómago. Black Star, quien se encontraba molesto por dejar de ser el centro de atención, se interpuso y el golpe le dio a él pero igual ambos compañeros salieron rodando por el suelo por la fuerza del impacto.

- Tal vez fui muy dura con ellos—mencionó Nygus al ver lo lejos que habían llegado Black Star y Tsubaki por el golpe.

- Tonterías, éstos niños todavía están calentando—exclamó Sid que salió corriendo para atacar a los muchachos que apenas se parecían estar recuperando del impacto.

Black Star se apresuró a levantarse, bloqueó la embestida de Sid y retrocedió con ayuda de la fuerza de impacto, Tsubaki utilizó los hombros de su compañero para saltar sobre él y atacar a Sid desde arriba.

Nygus saltó también y desde su posición en el aire empujó con un golpe a Tsubaki contra la tierra. Sid lanzó una patada contra Black Star pero el chico la esquivó y contraatacó haciendo retroceder al zombie.

Black Star extendió el brazo y su compañera aterrizó sobre la extremidad. Haciendo uso de su fuerza sobrehumana el chico lanzó a Tsubaki de vuelta al aire, para contraatacar a la mujer momia arriba antes de que regresara al suelo, y una vez hecho eso corrió hacia Sid y en vez de elegir atacarlo de frente cambió un poco el ángulo estando frente a él y lo atacó por un costado.

El zombie se giró para detener la patada del chico con facilidad y, antes de que se preguntara por qué había decidido atacar de una manera tan extrañamente predecible, una patada en la nuca, cortesía de alguien más, le respondió.

Tsubaki, que acababa de aterrizar junto a Sid había sido la responsable del golpe en su nuca. Black Star se agachó inmediatamente y sirviendo como tope hizo que Sid tropezara con él y se fue de cara contra la tierra.

Técnico y arma quedaron frente a frente sus miradas conectándose por primera vez desde que comenzaron el combate.

Nygus aprovechó que la chica estaba de espaldas para lanzarle una patada. Pero Black Star que estaba de frente a la joven arma se puso entre Tsubaki y el pie de la mujer-momia y detuvo la patada con su defensa.

Sid lanzó su puño en dirección al muchacho pero Tsubaki intervino defendiendo a su compañero del ataque.

- No cabe duda que sus fuerzas combinadas son impresionantes...—reconoció Sid. Su brazo estaba tenso contra el brazo de Tsubaki. Pero la chica no cedía ante su fuerza.

- ...pero recuerden que un gran poder conlleva una enorme responsabilidad—completó Nygus muy tensa, manteniendo el equilibrio sobre una de sus piernas porque el muchacho aún no soltaba el de pie de la otra pierna.

El zombie y la mujer-momia retrocedieron preparándose para su siguiente movimiento.

- La responsabilidad es para la gente aburrida—bramó Black Star mientras reacomodaba su guardia. Y pegaba su espalda a la de Tsubaki.

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Maka despertó y antes de que sus sentidos se conectaran con su cuerpo identificó el lugar en el que se encontraba. Los recuerdos de la mañana regresaron lentamente a su adormecida mente y los sonidos del exterior comenzaron a ser percibidos por sus sentidos.

Se levantó de la cama con lentitud, se acomodó la ropa y se aseguró de que su cabello no estuviera tan despeinado.

Al colocar los pies sobre el suelo escuchó el sonido de papel y no pudo evitar enfocar su mirada en su pie y en el objeto bajo él.

Era raro encontrar papeles tirados en el suelo de su habitación, así que lo levantó (más que nada por la inercia de mantener limpia su habitación), lo desdobló y con mucha curiosidad comenzó a leer sus contenidos...

La caligrafía era muy fina y elegante, nunca antes en su vida había visto esa caligrafía, ni siquiera una que se equiparara en gracia y estilo. Al juzgar por la manera en la que estaba trazada se había utilizado una pluma fuente u otra igual de elegante.

Su corazón dio un salto al llegar a la última parte de la carta y leer que estaba dirigida hacia su compañero. Pero no sabía quién se la enviaba; la parte en la que debería de estar el nombre del emisor estaba arrancada o más exactamente mordida. Literalmente. No quedaba ni rastro del nombre sólo el semicírculo perfecto de la mordida.

Dedujo que el nombre era corto porque la zona mordida no podría cubrir completamente un nombre de más de cinco letras de largo, un apodo tal vez o una abreviación... ¿Las iniciales de un nombre?

Unos instantes después cayó en la cuenta de que la carta estaba dirigida a Soul y no a ella y que probablemente era muy grosero de su parte haber leído y hacer conjeturas sobre quién la había enviado.

Los contenidos de la carta la intrigaban y la hacían sentir muy mal al mismo tiempo. La carta hablaba de un lado de Soul que ella no conocía.

Antes le encantaba pensar que sabía todo de su compañero, cada parte de él...con el tiempo había entendido que había cosas de él que no conocía porque a él no le gustaba que la gente supiera, y ella estaba perfectamente de acuerdo con eso...pero de un tiempo a acá se percató de que esos secretos que desconocía de él eran más grandes que todo lo que conocía de él.

Y eso no le gustaba. También estaba el hecho de que le desagradaba enterarse de cosas relacionadas a él por medios que no fueran él mismo...

La hacía sentir como si él no le tuviera tanta confianza como ella quería y como si además ella fuera una entrometida metiéndose por la fuerza en asuntos que él no quería revelarle por su propia voluntad.

Todo eso, en conjunto, la hacía sentir mal. Adicionalmente, no podía preguntarle a su compañero de eso en estos momentos porque él no lo recordaría.

Miró el papel entre sus manos por última vez y lo dobló y dejó en su mesita de noche. Ya decidiría después que hacer con esa carta.

Por el momento sólo tenía que salir y despejarse un poco.

Cuando salió de su habitación, se encontró con Soul que ya había regresado de la escuela. Parecía como si hubiera pasado un buen rato desde que había regresado y estaba sentado en el sillón viendo un programa extraño en la televisión con Blair acurrucada, en su forma de gato, junto a él. Notó que ya no estaba vistiendo lo mismo que en la mañana y en su lugar llevaba una playera azul de mangas largas que antes usaba únicamente cuando iban a jugar basquetbol.

- ¿Te cambiaste de ropa?—preguntó Maka acercándose a él en silencio.

Soul se exaltó un poco, posiblemente porque no esperaba que Maka estuviera despierta.

- Ah, Maka, ya despertaste, ¿te sientes bien?—el chico habló con mucha suavidad como si hablar de otra manera pudiera lastimar a su compañera

- Me siento mejor, la enfermera Nygus sabe cómo curar un cuerpo adolorido—

- Preparé unos sándwiches por si quieres comer—ofreció el chico con mientras señalaba con la cabeza hacia la cocina.

- No gracias, no tengo hambre, respecto a mi pregunta ¿Por qué te cambiaste de ropa?—interrogó Maka con genuina curiosidad.

Soul dudó unos instantes pero al final contestó.

- De regreso a casa muchas chicas me miraban de manera extraña, era incómodo—admitió el chico con simpleza.

Maka rió suavemente. La verdad es que Soul aún siendo muy atractivo no solía vestir de manera que esa cualidad resaltara, pero el día de hoy era todo lo contrario; lucía muy atractivo con esa ropa y no sería sorpresa que todas las chicas lo notaran casi de inmediato.

- Podrías probar con esto—le ofreció la chamarra amarilla con negro que estaba sobre sus hombros y Soul se la puso de inmediato.

Al notar que las mangas le quedaban un poco cortas se las arremangó automáticamente.

-No te ves mal—dijo ella al sentir la nostalgia por ver a Soul usar algo que no usaba con frecuencia casi desde que tenían doce años. En esos momentos se percató realmente de cuánto tiempo había transcurrido desde que conocía a Soul.

Él miró a Maka. Ahora que la chamarra no cubría su ropa podía ver lo que traía puesto.

- Te ves muy bien—se le salió casi sin pensar.

- ¿En serio lo crees? Son las primeras prendas que encontré, en realidad—soltó Maka al salir bruscamente de sus pensamientos.

- Bueno, es lo que te pusiste la primera vez que salimos a aquel café, bueno, la primera vez desde que perdí la memoria—señaló Soul sin intenciones de sonar tan rebuscado.

Maka se sonrojó por la observación de Soul. No pudo evitar sentirse tonta, Soul sólo había recordado la ropa que ella había usado aquel día y eso no era razón válida para que sus mejillas se tiñeran de rosado.

- ¿Qué estás viendo?—se apresuró a preguntar suavemente mientras se sentaba junto al chico para ver televisión con él.

- Ah, es la ópera de "María y Draco(1)"—respondió regresando la mirada al televisor.

Cualquiera podría haber hecho un comentario sarcástico acerca de lo extraño que lucía el "chico cool" viendo ópera por televisión, pero Maka no dijo nada porque sabía que Soul siempre había tenido cierta afinidad musical y un gran interés por tipos de música que la mayoría de la gente menospreciaría por carecer de buena educación y apreciación musical.

Un gusto que posiblemente se había mantenido arraigado en su subconsciente a pesar de haber perdido la memoria.

- ¿Tuviste muchos problemas regresando a casa?—preguntó Maka incapaz de entender la trama de la obra y, por consiguiente, incapaz de interesarse en verla. En estos momentos parecía estarse desenvolviendo un "duelo a muerte" entre dos personajes, por lo que Maka intuyó que el acto final estaba muy cerca.

- No realmente, el camino no es difícil de memorizar—comentó Soul sin despegar la mirada del televisor.

Al chico le daba algo de orgullo sentirse un poco más independiente y saber que podía actuar bien sin necesidad de que Maka estuviera "cuidándolo".

El programa entró a cortes comerciales y después de que pasara un comercial de una bebida energética, un par de personas con atuendos extraños aparecieron en la pantalla. Soul nunca los había visto en su vida, o al menos no después de haber perdido la memoria, pero al parecer Maka los conocía, porque sus ojos se iluminaron e inconscientemente se inclinó hacia el televisor un poco.

El comercial indicaba cómo las personas en pantalla eran hermanos y los autores de un libro y que estarían de gira dando conferencias. Maka casi saltó del sillón cuando el nombre "Death City" apareció entre la lista de las ciudades que los autores visitarían en su gira.

- No puedo creerlo, tengo que ir, tengo que tener su autógrafo, lo anotaré en mi agenda para no olvidarme, aunque no es como si se me fuera a olvidar, tengo que asegurarme de que no me asignen misiones ese día ¿Cómo debería ir vestida?—

Soul dejó de escuchar lo que Maka decía porque no entendía muy bien qué tanto más balbuceaba. Lo único que le quedaba claro es que estaba muy emocionada por el autógrafo de un par de escritores.

- Ratón de biblioteca—rumoreó Soul al ver el entusiasmo de la chica por los autores de un libro.

- No lo soy—replicó Maka con ligera molestia mientras le pegaba a Soul en el brazo.

La molestia se le borró cuando vio la mueca de dolor en Soul. No le había pegado tan fuerte así que ni siquiera lo debió de haber lastimado.

- Soul, ¿qué te pasó en el brazo?—preguntó al ver el auténtico dolor reflejado en la cara de su compañero.

- Nada—Soul respondió tan rápido que Maka no pudo evitar sospechar.

Unos segundos después Maka ya le había quitado la chamarra y estaba tratando de quitarle la playera.

Soul no opuso resistencia por miedo a que Maka lo lastimara más en su convicción de revisar su brazo.

Cuando vio el moretón cubriendo gran parte de su brazo derecho soltó a Soul y notando que casi estaba encima de él retrocedió para darle su espacio. El chico se volvió a poner la playera con cuidado y miró a Maka sin saber muy bien cómo reaccionaría.

- ¿Qué te pasó?—preguntó ella con voz suave y preocupación que no eran suficientes para cubrir su creciente enojo.

Soul desvió la mirada.

- Perdón por lo de en la mañana, la resonancia falló por mi culpa—mencionó Soul sintiendo la necesidad de disculparse por aquel evento desafortunado.

- Fue mi papá ¿verdad?—replicó Maka entendiendo casi de inmediato por qué el chico sacaba ese tema justo en éstos momentos.

Soul se giró hacia Maka sintiéndose algo alarmado por el enojo que acechaba en la voz tajante de su compañera.

- Maka, él estaba preocupado—intentó justificar el chico.

- ¿Y por eso te hizo esto?—cuestionó Maka casi escupiendo las palabras con molestia.

El chico la tomó de los hombros cuando vio las intenciones de Maka de levantarse del sillón. Si le permitía que se alejara quién sabe qué clase de cosas podría hacer. Sobre todo cuando lucía tan molesta.

- Es tu padre, tenía razones para molestarse conmigo—dijo mirándola a los ojos y sintiéndose ligeramente intimidado por la mirada asesina en los ojos que le regresaban la mirada. - Estaba preocupado porque no sabía si estabas bien, y no sólo él, nos preocupaste a todos—agregó con sinceridad.

- No exageres, sólo tú estabas realmente preocupado, mi papá sólo quería una escusa para golpearte, incluso Stein me acompañó a la enfermería sólo para hablar con Nygus de unos asuntos y alejarse de…—se detuvo en seco cuando se dio cuenta de lo que estaba a punto de decir. No estaba segura de que la razón de que Stein estuviera tan alterado fuera Soul, esto último sólo lo sospechaba por lo que había escuchado en la enfermería. – De cualquier manera, tú eras el único preocupado—

- Eso no es cierto y lo sabes, Black Star y Tsubaki, Kid, Liz y Patti, tu papá, ¿quieres que siga con la lista?—

Al ver la mirada de Soul sobre ella fue incapaz de seguir discutiendo con él e inevitablemente cedió. Él no tenía ni idea del poder que podía llegar a tener sobre ella.

- De acuerdo, fui muy terca y los preocupé a todos, pero quería demostrarme algo a mí misma...—la mirada que Soul le mandó le hizo pensar que posiblemente Soul no creía nada de eso. – Bueno, tal vez simplemente quería mostrarle a esa chica sospechosa el poder de la sincronía de almas y la importancia de realizarla sólo con alguien en quién confías—

- ¿Te refieres a la rubia que hizo las preguntas extrañas acerca de la resonancia de almas?—

Maka asintió con timidez. Al parecer "chica sospechosa" se convertiría en su nombre sustituto mientras no conocieran su verdadero nombre. Ya que tantos pensamientos en su mente giraban alrededor de ella, la necesidad de nombrarla de alguna manera más específica se había vuelto alta.

- Ella también estaba preocupada—soltó el chico enfocando sus ojos en la opera que acababa de regresar a la pantalla.

La técnico de guadañas no pudo evitar sentirse culpable de que sus acciones hubieran preocupado a tantas personas.

- Lo siento—

Pero Soul no necesitaba esa disculpa, a pesar de haberse preocupado por su compañera, sabía de antemano que estaría bien y la idea no lo alteró demasiado.

- No me pidas disculpas a mí, es a los otros a los que preocupaste de más—indicó el chico aún mirando la ópera que se encontraba en su acto final. Al parecer el "villano" estaba pidiéndole a Draco que cuidara bien de María.

- Aquella chica sospechosa, ¿la conocemos de algún lado?—preguntó Soul de repente cuando en el televisor se cerraba el telón y se escuchaban los aplausos de los espectadores.

- ¿Eh?—al principio Maka no entendía de qué hablaba Soul pero no tardó mucho en captar la situación. – No realmente, sería la primera vez que le dirijo la palabra ¿Por qué lo preguntas?—

- Ella me miraba como si me conociera, pero yo no la recuerdo ni siento como si la recordara—

Maka quería decir algo pero las palabras no salían. En su cabeza no podía conciliar la idea de que Soul conociera a la chica sospechosa y ella no. Pero no era por celos o por ninguna razón tan romántica. Simplemente era el temor de que lo que Soul le ocultara tuviera forma física. Que todos los secretos que su compañero estuviera guardando de ella no fueran sólo pequeñas acciones, sino que involucraran a otras personas que ella misma desconociera.

Como si ésta chica misteriosa fuera la manifestación tangible de los secretos que Soul le había estado ocultando antes de perder la memoria.

Tenía miedo a descubrir que todo aquello que desconocía de su compañero, y que éste era incapaz de recordar temporalmente, en algún momento los alcanzara y les hiciera daño.

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Kilik estaba recostado sobre la cama, sus compañeros corrían por toda la habitación circular persiguiéndose y jugueteando. Kilik no los detuvo, después de todo estaba muy concentrado leyendo el libro que Maka le había prestado. Aquel libro tan completo escrito por el mismísimo Doctor Abraham Van Helsing y que, a pesar de ser tan pronto, podía asegurar que sería de gran utilidad para la misión.

Estaba tan inmerso en lo que leía en el libro que no se dio cuenta de los pasos acercándose a la habitación.

Cuando alguien abrió la puerta el chico inmediatamente se enderezó en su lugar sobre la cama e hizo el libro a un lado mientras lo escondía entre las sábanas y la comodidad de una almohada.

Por su puesto que su expresión sorprendida lo delataba demasiado.

El que había abierto la puerta había sido el mismo hombre pálido que había aseado su habitación hace un rato.

- Espero no haber interrumpido algo privado—dijo la persona con algo de duda al ver la actitud sospechosa de Kilik.

- No es nada—replicó Kilik asegurándose de que el libro estuviera muy bien escondido entre su cuerpo y las sábanas de la cama. Era un riesgo algo grande que lo encontraran con un libro que decía como matar al señor de la casa en la que estaba hospedado en esos momentos.

- El Conde lo espera en media hora para cenar—recitó el hombre encapuchado de una manera muy ensayada mientras hacía una reverencia.

Antes de que el hombre saliera Kilik lo detuvo y le preguntó por un baño; la habitación en la que se encontraba no contaba con uno.

- Bajando las escaleras y siguiendo sobre el pasillo de la derecha la primera puerta es el baño ¿Quiere que le prepare la bañera?—

- No, está bien, sólo será una ducha rápida—Kilik comenzó a sentirse incómodo, como si el hombre pudiera ver a través de él y detectar el libro.

El hombre tardó en contestar algunos segundos.

- El agua caliente estará lista en cinco minutos—dijo finalmente.

- Gracias—

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Black Star había sido el que posiblemente se había preocupado más por Maka y menos lo había mostrado al mismo tiempo. El chico le había comentado a Tsubaki sus intenciones de hablarle a Maka por teléfono para asegurarse de que estuviera bien tan pronto llegaran a casa, pero no contaba con que regresaría a casa tan cansado que se quedaría dormido a pocos minutos de haber arribado.

FLASHBACK

- Tsubaki, ¿crees que Maka esté bien? Tal vez llegando a casa debemos de llamarle por teléfono para saber cómo está—

- Creo que deberíamos dejar a Maka descansar, lo mejor sería preguntarle hasta mañana cómo se encuentra—sugirió Tsubaki.

Black Star no quería esperar hasta el día siguiente para saber cómo estaba su amiga, pero tampoco quería molestarla en caso de que ya se encontrara dormida.

- Aún así, creo que debería hacer una llamada rápida para que escuche mi voz y se mejore más pronto. Al tratarse de mi voz, no importa si tan sólo la escucha unos instantes, seguro se llenará de energía curativa y se recuperará más rápido—exclamó el chico a gritos que hacían eco por las calles vacías.

Tsubaki se limitó a reír suavemente. Era una pena que nadie entendiera que ésta era la manera que Black Star tenía de expresar sus emociones. Pero ella lo sabía y eso era suficiente para el chico-estrella.

- Nosotros también deberíamos descansar, no hemos dormido bien en días—sugirió Tsubaki.

- De acuerdo—exclamó el chico con energía. Tsubaki no podía dejar de sonreír al verlo tan animado, parecía que era una fuente inagotable de energía. Por eso mismo le estaba costando algo de trabajo seguirle el paso. Sólo esperaba que el chico no se diera cuenta de lo exhausta que estaba. No quería darle algo más de que preocuparse.

- ¿Estás bien, Tsubaki?—preguntó el chico girándose hacia la joven ninja que se encontraba varios pasos detrás de él.

- Sí, sólo algo cansada—técnicamente la chica no estaba mintiendo, pero tampoco le estaba diciendo toda la verdad a su compañero.

A pesar de que Tsubaki quisiera ocultarlo Black Star veía claramente a través de la chica y notaba fácilmente lo cansada que estaba. La manera en la que Tsubaki caminaba y se movía le aseguraba a Black Star que estaba exhausta y algo adolorida. Además había algo que él y ella tenían en común y eso era que ambos eran pésimos ocultándole cosas al otro...

- Lo siento, Tsubaki—

A pesar de que Black Star no dijera la razón detrás de sus disculpas Tsubaki intuía que se refería a haberle pedido que lucharan juntos contra Sid y Nygus después de la estresante y exhaustiva misión que habían tenido el día anterior.

Aún si no la había obligado a aceptar él sabía perfectamente que ella lo acompañaría hasta la muerte sin necesidad de que él se lo pidiera. Así era ella y él no lo hubiera querido de otro modo; pero no podía evitar sentirse culpable.

- No, está bien, no hay tiempo de descansar en el camino para superar a los dioses, ¿verdad?—mencionó Tsubaki sonriendo y haciendo un esfuerzo por lucir llena de energía.

Esas palabras lo hicieron sentir extremadamente agradecido con Tsubaki. Habría dicho gracias de no ser porque acababa de disculparse y el hecho de agradecer y pedir disculpas tan seguido no era para nada su estilo. Ya encontraría una manera de demostrarle su aprecio a su amiga y compañera.

- ¿Quieres que te cargue hasta la casa?—

- Pero qué tonterías dices Black Star, tú también estás cansado—

- ¿Bromeas? Hace falta más que esto para cansar mi cuerpo—

Black Star la levantó en sus brazos y Tsubaki juraría que repentinamente sus sentidos se habían agudizado. Repentinamente escuchaba los agitados latidos del corazón de su compañero y su respiración ligeramente irregular. Podía detectar cada aroma en el cuerpo de Black Star y podía ver claramente cada detalle en su rostro; sus manos podían sentir el movimiento de cada músculo en los brazos del chico y los escalofríos que surgían en la piel que rozaran sus delgados dedos.

- ¿Te parece bien si te llevo así?—preguntó el chico con simpleza.

- Preferiría que me cargaras en tu espalda—admitió Tsubaki apenada y Black Star la bajó al suelo. - ¿O quieres que me convierta en arma para que sea más sencillo para ti?—sugirió la chica cuando Black Star le ofreció su espalda para cargarla.

- No digas tonterías, Tsubaki, tú eres mi compañera, no te voy a cargar como si fueras una herramienta—insistió Black Star mientras permitía que la chica se sostuviera con fuerza de sus hombros.

FIN DEL FLASHBACK

Tsubaki nunca dejaría de sorprenderse de las acciones de su amigo y compañero. A pesar de estar tan cansado como ella la había llevado cargando en la espalda por gran parte del camino a casa en el momento en el que descubrió que ella estaba tan exhausta que apenas podía caminar. Aún si Tsubaki se hubiera negado varias veces al final no podría contra su compañero y acabaría cediendo.

Cuando Black Star se proponía algo no se detenía hasta conseguirlo.

En cuanto a Tsubaki...simplemente no le podía decir que no al joven asesino.

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Kilik estaba sentado en la larga mesa del comedor esperando la llegada del Conde. Sus compañeros estaban inquietos, moviéndose en sus asientos y jugando con los cubiertos en la mesa lo cual sólo hacía sentir más nervioso al chico.

Las negociaciones iban a comenzar y él todavía no se sentía lo suficientemente listo. Eso y el traje que traía en estos momentos lo sofocaba con su propio calor corporal, aún si el resto de la habitación estaba fría.

Repentinamente el hombre encapuchado y misterioso apareció.

- Mis más sinceras disculpas en el nombre del Conde. Nuestro anfitrión no se siente muy bien esta noche, espera que pueda entenderlo y que disfrute su cena—

Kilik se sintió algo aliviado de que las negociaciones fueran aplazadas; todavía no se sentía listo para ellas, pero no pudo evitar que una pizca de curiosidad le hiciera preguntarse si algo estaba mal y debería preocuparse o si se trataba de un evento que no merecía la pena ni considerarlo.

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Soul estaba en la mesa frente a la cocina con su guitarra en el regazo tratando de recordar alguna canción. Sus manos sostenían el instrumento de manera tan natural que no le parecía imposible la idea de que alguna vez hubiera sabido tocar la guitarra.

¿Por qué otra razón tendría una en su habitación? Pero también estaba el hecho de que quizá sólo la tuviera como adorno. Aunque Maka había mencionado que él poseía cierto agrado por la música y él mismo no podía ponerlo en duda después de ver algunas de sus posesiones como partituras y discos de música, además de la guitarra acústica que tenía junto a su escritorio.

Maka estaba en la sala escribiéndole una carta a su mamá.

Una vez al mes Maka le mandaba una carta a su madre; a veces recibía alguna respuesta, la mayoría de las veces no. Su madre no permanecía en un solo sitio por mucho tiempo por lo que Maka no podía mandarle tantas cartas como le gustaría, generalmente sólo podía enviar una al mes como máximo.

Soul acababa de aprender (o recordar) que Maka ponía todo su corazón en la carta que le escribía y trataba de terminarla lo antes posible para que su madre la recibiera antes de cambiar de locación, por lo que no toleraba interrupción alguna.

Por desgracia cierta mujer-gato parecía no entender lo mucho que significaba para Maka el escribirle cartas a su madre. Y por consiguiente no comprendía que a la joven meister no le haría mucha gracia que le quitara la pluma con la que estaba escribiendo, mucho menos si lo hacía solamente por la tonta razón de estar aburrida.

- ¡Blair!—al escuchar el grito tan desesperado proviniendo de Maka, Soul dedujo que la gatita había hecho algo evitando que Maka pudiera continuar la elaboración de su carta.

La gata negra corrió hacia la habitación de Soul con Maka tras ella. Tratando de escapar de la técnico de guadañas se subió a una repisa llena de libros pero Maka alcanzó a empujarla un poco provocando que la mujer-gato resbalara y se llevara consigo varios libros que estaban en la repisa, haciendo un ruido estruendoso.

La puerta de su habitación estaba cerrada, por lo que Soul no vio nada, sólo escuchó el estruendo de gruesos tomos de conocimiento impactar contra el suelo. Antes de ponerse de pie deseó internamente que no hubieran roto nada y después de depositar con cuidado su guitarra sobre la mesa. Comenzó a avanzar en dirección a su habitación.

Maka intentó levantar las pertenencias y acomodarlas de regreso. Al tomar uno de los libros algo salió de entre sus páginas y se depositó limpiamente en el suelo. Una hoja de papel.

Cuando la chica tomó la hoja y la acercó para verla de claramente no pudo evitar retener el aliento mientras un nudo se le hacía en el estómago. Los recuerdos que le gustaría dejar muy atrás volvieron y la hicieron sentir miserable.

No necesitaba leer lo que decía porque con un vistazo rápido podía reconocer el papel de inmediato.

Soul abrió la puerta de su habitación de par en par y se encontró con su compañera arrodillada en el piso de espaldas a él. Por alguna razón no se movía y su postura estaba muy encorvada y con la mirada fija en el suelo

- ¿Estás bien?—

Cuando no recibió respuesta se acercó a la chica. Su compañera ni siquiera se movía y esto preocupó mucho a Soul. Le puso una mano en el hombro y entonces lo sintió.

Estaba temblando. Su mano sostenía débilmente una hoja de papel y buscando su mirada con la de él pudo ver cómo miles de lágrimas caían sin cesar de sus ojos.

- ¡Maka! ¿Estás bien? ¿Qué sucede?—preguntó el chico muy preocupado levantando la cara de la chica para ver directamente a sus ojos. Pero lo que vio en los ojos de ella no le gustó ni un poco. En esos ojos llenos de lágrimas había dolor, impotencia, nostalgia e infinita tristeza pero sobre todo traición; eran los ojos de alguien que se sentía traicionado.

Soul no sabía qué decir y Maka no le permitió que viera sus ojos por mucho tiempo. Tan pronto como la mano del chico soltó su mentón ella bajó la cabeza permitiendo que su fleco cubriera sus ojos nuevamente y llevando sus manos a la cara para silenciar su llanto.

Blair sacudió un poco el brazo de Soul para llamar su atención y una vez que la hubiese conseguido le señaló el papel que antes había estado entre la mano de Maka.

Al abrir el papel obtuvo una respuesta. Era una solicitud de separación. De esas que se usan para formalizar la separación entre técnico y arma. Soul no recordaba haber visto nada parecido en su vida, pero todo estaba explicado con claridad en el arrugado papel y en la parte de hasta abajo había un espacio en blanco para poner las firmas de conformidad con el acuerdo...pero sólo estaba la firma de Soul. El espacio para la firma de Maka estaba vacío.

Las piezas cayeron en su lugar y entonces Soul lo entendió todo.

- Yo...quería dejar de ser tu compañero—habló en una voz que sonaba más a pregunta que a afirmación.

Maka temblaba con el llanto y no respondió. Pero la hoja en las manos del chico-guadaña era respuesta suficiente.

- Es por eso que me odias—razonó mirando la hoja en su mano y a su compañera sentada en el suelo llorando.

- No te odio—murmuró Maka con voz quebrada y débil por las lágrimas. Su expresión herida decía algo más entre las líneas de "pero me lastimaste".

- Lo siento, Maka—se disculpó el chico con melancolía que hacía que su voz saliera grave y profunda.

- No tienes por qué disculparte—aseguró la chica limpiándose los ojos con la manga de su ropa.

- Pero no te preocupes, no pienso abandonarte—

- ¿En serio?—preguntó la chica buscando alguna clase de consuelo en su compañero.

Al ver a su compañera a los ojos, Soul no pudo evitar abrazarla contra su pecho. El ligero brillo de esperanza en esos ojos atormentados le provocaba mucha ternura hacia la chica.

- Aunque recupere mi memoria seguiré siendo tu compañero, me cortaría las manos antes de dejarte sola—aseguró murmurando contra ella.

Maka se dejó consolar y lloraría en el hombro de Soul hasta que sus ojos quedaran incapacitados para derramar otra lágrima. Antes había llorado mucho; había llorado hasta el punto de dejar de llorar porque sus ojos le ardían y ya no veían con claridad. Tanto había llorado que creía que ya lo había superado y que ese asunto no volvería a robarle otra lágrima; que ya había aceptado que su compañero quería dejar de estar a su lado. Pero estaba equivocada.

Al querer dejar de ser su compañero Soul había hecho una herida en ella que difícilmente cicatrizaría.

- Perdón por decirte que te odiaba—soltó Maka de repente.

- No hay por qué, igual no lo recuerdo—replicó el chico con simpleza.

- Pero los demás sí y lo mencionan con frecuencia, y si algún día consigues recordar quiero que sepas que no quería decirlo, nunca quise decirlo porque yo nunca sería capaz de odiarte—

- Está bien, Maka—la consoló.

La chica parecía que iba a comenzar llorar nuevamente y Soul tenía una necesidad muy fuerte de evitar que eso pasara. Una culpa muy grande pesaba en su alma y estaba consciente de que esa culpa trascendía más allá de lo que su memoria le permitía recordar.

- Cuando me pediste que firmara el acta de separación, actué muy infantil, no debí de haber reaccionado así—

- No importa realmente, Maka, todo está bien—siguió murmurando el muchacho; sus propias palabras le parecían vacías porque no recordaba cómo había sucedido la escena ni cómo había reaccionado la chica, pero no sabía qué más decir.

- Debí de haber respetado tus decisiones, y además de todo te lastimé, diciéndote que te odiaba...soy una pésima compañera; qué iba a ganar aplazando lo inevitable—

- Maka, ya basta, no importa—pidió Soul. Se sentía muy incómodo tratando de consolar a la chica pero sin saber muy bien qué decir al respecto, no sabía qué palabras podrían aliviarle el dolor a su compañera y lo que más lo incomodaba era la idea de que posiblemente tampoco sabría qué decir aún con sus recuerdos; en estos momentos lo único que sabía era que la chica estaba en esa condición por su culpa y esa sola idea lo hacía sentir muy mal.

- Sí importa, Soul, porque yo no te odio, no puedo odiarte, te quiero mucho, has hecho tanto por mí, cómo podría odiarte después de eso—las manos de la chica tocaron la cara del chico y bajaron por su cuello hasta repasar a través de la ropa la larga cicatriz que dividía el pecho del chico en diagonal.

Soul quería preguntar por qué todos creían que ella lo odiaba, pero no tenía las agallas para sacar la pregunta. No cuando su compañera lucía tan débil.

Sintió escalofríos no sólo por el tacto de la muchacha sino por la manera en la que recorría esa enorme cicatriz en su cuerpo, por lo que para calmar su incomodidad se repitió una y otra vez en su mente que eran compañeros y que, por lo tanto, esa clase de contacto entre ellos estaba bien.

Sus almas estaban unidas y podían sentir fácilmente las emociones del otro.

Aunque no llegaban al nivel de una resonancia de alma, Maka podía detectar una duda invadiendo completamente a su compañero; se repetía, rebotando incontablemente contra las paredes del interior de su alma. Aunque Maka no supiera cuál era, se imaginaba qué era y hacía que ella se sintiera culpable.

"Si no me odias ¿Entonces por qué me dijiste que me odiabas?"

Maka se prometió a sí misma que le respondería esa pregunta a su compañero tan pronto como pudiera.

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*(1) La ópera de "María y Draco" es parte del videojuego Final Fantasy VI, como Soul Eater y Final Fantasy son franquicias de SquareEnix pensé que un pequeño crossover no lastimaría a nadie y menos si apoya o enriquece un poco más el contenido de la historia ;P...creo (no me maten...¿por favor?).

NA- Es tan lindo terminar de escribir y ver cómo todas las ideas en la cabeza se terminan hilando de una manera tan perfecta al pasar a formato escrito. Hace que releer/revisar el capítulo para buscar y corregir faltas de ortografía sea mucho más ameno y divertido.

Y no teman, la "chica sospechosa" no es de ninguna manera un OC (yo detesto tener que recurrir a ese recurso D: ). Por el momento no les diré quién es, pero les daré una pista. Es un personaje que no pertenece a Soul Eater pero pertenece a una de las franquicias de Square Enix (vayan haciendo sus apuestas, que todavía queda tiempo antes de que se revele su identidad ;P).

Por cierto un agradecimiento enorme a Kamynari (una escritora de aquí de fanfiction :D) que me ayudó enormemente con la parte de Soul perdido con Marie, sin ella nada de esa escena hubiera sido posible, así que si esa parte les gustó o les dio risa fue gracias a su genial idea ;P. Y aprovechando su atención les recomiendo que si les gusta One Piece vayan inmediatamente a su página a leer su historia "Problema Hormonal". Es una historia de lujo que seguro los dejará con buen sabor de boca. Si lees esto, Kamy, sólo quiero que sepas que tengo hambre y que quiero un plato de sopa :).

¿Faltas de ortografía? ¿Fallas de tipeo? ¿Errores de sintaxis? Todo lo que se pueda aportar para mejorar la presentación de esta historia es bienvenido con los brazos abiertos. Lo mismo con comentarios, quejas, sugerencias y rebanadas de pastel (...no me juzguen, tengo hambre y no he desayunado O.o).

Un abrazo muy fuerte y nos leemos pronto (espero).

Kiosé cambio y fuera