N.A. -Sí. Lo sé. Me tardé un poco en publicar. Sin pretextos.

Este capítulo quedó súmamente largo (unas 60 páginas en word) por lo que fue dividido en dos para su comodidad (y la mía porque todavía me faltaba revisar ortografía y demás xD) gracias por su comprensión ;).

Si quedó así de largo fue gracias a la motivación recibida de las siguientes amabilísimas lectoras: Niixuiix, Hoshi Miyuki(CHAN xD), Akamaruwolf323 y Lune; además de las personas que fanfiction vio entrar a la historia (Fanfiction es todo un espía xD).

Finalmente el momento que estaban esperando ¿Por qué Maka dijo que odiaba a Soul?

Lean y juzguen gente bonita ;D.

PD- Perdón si se me pasó corregir algo, pero lo revisé unos minutos antes de entrar en vivo en la radio de mi escuela :P (así que si se me pasó/olvidó corregir algo pueden hacérmelo saber y se los agradeceré mucho ;) ).

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Capítulo 14: El espejo que cuelga en la pared ¿Quién es ese que veo reflejado? Parte I

Después de 4 horas y media de viaje en un incómodo asiento de avión que no le permitió ni un segundo dormitar aunque fuera un rato, Liz Thompson estaba agotada.

Estaba segura de que en esos momentos su cara luciría igual a la del profesor Sid o peor. Ni siquiera quería verse en un espejo para averiguar en qué lado de la balanza se encontraba.

Sólo quería una cama decente para recostarse y recuperar todo su sueño de belleza y un desayuno (o en su defecto, comida o cena) completo, balanceado y nutritivo, y no una bolsa de cacahuates y agua que sabía a cañería oxidada (y en caso de que se lo preguntaran, sí, Liz Thompson, había probado agua de cañerías oxidadas antes).

Al bajar del avión esperaba alguna clase de alivio por haber sobrevivido un viaje tan largo en un asiento tan incómodo (en el que se vio obligada a permanecer sentada por su seguridad debido a las continuas turbulencias por las que el avión atravesó desde que salió del aeropuerto de Death City).

Pero en vez de eso la recibió un frío que le hizo perder la sensibilidad en toda la cara al instante. Si no tuviera orgullo y cordura hubiera mandado todo al demonio y regresado a refugiarse al incómodo avión. Por lo menos ahí había un poco de calor de desierto atrapado entre las paredes metálicas del vehículo.

Tuvo que reaccionar rápido para detener a su hermana por el cuello de su abrigo antes de que hiciera exactamente eso mismo al ser bienvenida a Alaska por una ventisca helada que le pateó directo en la cara.

Kid las miró con su habitual semblante serio. Pero la mayor de las hermanas sabía perfectamente que debajo de esa máscara de seriedad el chico Shinigami estaba sonriendo ante lo cómica que resultaba la escena. Ambos sabían muy bien que a Patti le desagradaban en sobremanera los climas extremos. Ya fuera frío o calor excesivo, la menor de las Thompson se comportaría de una manera ligeramente agresiva pero cien por ciento cómica.

Después de todo, si no disfrutara aunque fuera un poco esas reacciones, el joven Shinigami le habría advertido del frío a la joven Thompson después de bajar del avión y comprobar la baja temperatura por su cuenta.

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Marie se miró al espejo; no quería ponerse mucho maquillaje y lucir falsa o desesperada por verse bien pero tampoco quería no usar nada y parecer que esta cita no le importaba lo suficiente como para arreglarse.

¿Además qué debería decirle a BJ? No se esperaba que el hombre la siguiera queriendo con la misma intensidad que el día en el que se separaron. No sabía si podría hablar con total libertad con él o si habría alguna palabra en específico que haría la situación entre ellos dos incómoda.

Escoger las palabras correctas era tan difícil como escoger el vestido que usaría. Había tantas opciones buenas pero no sabía cuál era la que transmitiría correctamente lo que quería decir.

- No tengo remedio—le dijo a su reflejo. Suspiró resignada mientras se giraba para tomar las opciones de vestidos que había seleccionado de su ropero; todavía tenía que elegir uno solo para ponerse.

Pero había alguien detrás de ella bloqueándole el paso, alguien a quién no había visto hasta que chocó contra él.

- ¿Vas a salir a alguna parte?—preguntó Stein aunque ya sabía muy bien que Marie tenía una cita con BJ.

- Stein, no me asustes así—

Stein sólo sonrió suavemente. Le encantaba tomar por sorpresa a la gente. Esa cara de miedo que destellaba en sus rostros por un instante para desvanecerse al ser sustituida por otra. No podía explicar lo interesante que le parecía presenciar ese torbellino de emociones reflejadas en los rostros de las personas.

Pero ya dejaría sus experimentos para otro día, ahora había cosas que hacer.

- Prepárate, Marie, tenemos que irnos—

- ¿Irnos? Pero Stein, tengo planes para esta noche—la voz de Marie sonaba muy suave a comparación de la fuerte voz de Stein.

- Cancélalos, surgió un gran imprevisto que tenemos que arreglar de inmediato—

La mirada seria en Stein reflejaba cierta urgencia en sus palabras aunque su tono de voz no hubiera variado tanto.

Eso fue lo que hizo que Marie aceptara sin quejarse un poco más.

- De acuerdo, entonces déjame avisar que no puedo ir— pronunció con lentitud y algo de precaución evidente en su voz.

Tomó un teléfono celular de una mesita y comenzó a marcar el número. Joe seguía teniendo el mismo número que tenía cuando él y ella eran novios y le dio algo de vergüenza notar que todavía lo recordaba de memoria.

- Rápido, Marie, no tenemos toda la noche—apuró Stein cuando Marie vaciló por unos instantes en presionar el botón verde de "llamar".

Marie miró a Stein una vez para darse seguridad. Sólo lo llamaba por una cuestión estrictamente profesional. Había surgido un inconveniente en el trabajo y tenía que faltar a su cita. No era nada personal y no tenía porque comenzar a ponerse nerviosa por eso.

- ¿Hola? BJ...escucha...—Marie vaciló más de lo debido mientras hablaba, lo que terminó por desesperar a Stein quien le quitó el teléfono móvil y lo puso frente a su boca como si fuera un radio.

- Escucha, Joe, Marie tiene que salir en una misión urgente, así que no podrá acompañarte en esta ocasión; buenas noches—su voz sonaba casual y tranquila y al finalizar sus palabras colgó sin darle a BJ la oportunidad de hablar.

Marie se quedó boquiabierta. Ni siquiera encontraba su voz para reclamarle a Stein por ser tan frío con BJ y tomar a la ligera un tema que en estos momentos le importaba mucho.

- ¿Nos vamos?—fue más una pregunta retórica y aunque hubiera sido una pregunta normal Marie habría estado demasiado sorprendida por la actitud de Stein como para contestarla.

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A la zona de Alaska a la que iban estaba casi deshabitada y no tenía hoteles, así que se habían tenido que conformar con hospedarse y descansar en una habitación de los cuarteles generales del centro de investigación que había solicitado su ayuda.

La habitación tenía suficiente espacio para los tres y gracias a la consideración de algunos asistentes del laboratorio, estaba acomodada de manera simétrica. Pero el problema era la calefacción. Un lujo del que el espacio carecía.

A Liz le importaba un condenado y diminuto pedazo de bledo si los calentadores desperdiciaban cantidades ridículas de energía o si provocaban el derretimiento de los polos y que Shibusen fuera una empresa comprometida y preocupada por el medio ambiente y toda esa basura publicitaria.

¡Pero por el amor de los astros con expresiones faciales! Por lo menos les hubieran ofrecido sábanas más gruesas para combatir el aire helado de la noche.

Aunque en Alaska debería de haber sol en esos momentos y durante los próximos meses, su proximidad al campo magnético provocado por el Brew cubría todo el cielo de nubes haciendo que el clima fuera más frío de lo normal y evitando que pudieran aprovechar los rayos del sol que le correspondía a la estación. Eso sin contar que desde el momento en el que pisaron Alaska la insistente tormenta no había tenido la piedad de dejar de azotar la zona.

En resumidas cuentas, hacía frío y la mediocridad de sus anfitriones no les daba muchos medios para evitar perecer congelados.

Si Patti y ella no querían morir convertidas en "los ángeles de hielo de Brooklyn" tenían que encontrar la manera de sobrevivir la noche. Kid no tenía ese problema ya que por ser un Shinigami su cuerpo mantenía una temperatura templada en todo momento.

Y después de resaltar ese pequeño detalle todo parecía estar muy claro; al parecer tenían que recurrir a la capacidad de su compañero de mantener su calor corporal a temperaturas agradables.

Con un vistazo rápido a la cama de su hermana y al escuchar una serie de maldiciones rumoreadas por lo bajo, Liz pudo notar que también estaba despierta y helándose tanto como ella. No hizo falta más que un intercambio de miradas para que ambas estuvieran de acuerdo en lo que había que hacer.

Kid dormía pacíficamente en la mitad exacta de la cama con ambos brazos a los costados de su cuerpo, todo en una posición tan rígida que bien podría parecer más un cadáver que un muchacho durmiendo. Era su pecho elevándose y bajando con cada respiración lo que rompía con la imagen de un cuerpo sin vida.

Liz y Patti se pusieron de pie cada una junto a un borde de la cama del chico y con un último vistazo acordaron darle marcha al plan que silenciosamente habían acordado.

Con mucha lentitud levantaron las sábanas y se subieron a la cama del joven Shinigami y con cuidado de no despertarle se acurrucaron a los costados del chico haciendo un esfuerzo por quedar alineadas de una forma lo más simétrica posible.

El cuerpo de Kid emanaba una calidez tan confortante que contrastaba de manera muy extraña en medio del gélido clima que había en la habitación; un calor invitante de la misma manera que lo sería un vaso de agua fría después de una larga caminata por el desierto.

Pero a la vez era relajante, una calidez que las cubría hasta la punta de los dedos ayudando a las hermanas a recobrar lentamente la sensibilidad perdida por el frío en las extremidades (o en otras palabras, los dedos de los pies) y la cara.

En menos de un minuto ambas chicas ya se encontraban dormitando tranquilamente y no tardaron demasiado en quedar dormidas profundamente.

Por otro lado Kid no contaba con sueño muy pesado por lo que se había despertado casi en cuanto las chicas habían puesto un pie sobre la cama.

No le molestaba que hubieran decidido por su propia cuenta dormir con él y en efecto apreciaba mucho que se hubieran tomado la molestia de acomodarse lo más simétricamente posible a sus costados, pero aún así no podía evitar notar que la estatura de Liz la hacía quedar un par de centímetros más arriba que la figura de Patti.

El sólo pensar lo asimétrico que se vería ese pequeño detalle le quitaba el sueño. Sin poder moverse por miedo a despertar a sus compañeras y sin encontrar la capacidad de dejar de pensar en la simetría y seguir durmiendo decidió que no dormiría más por hoy.

Después de todo aunque consiguiera conciliar el sueño seguro éste sólo lo patearían de regreso a la realidad por tener el descaro de tratar de dormir de una manera tan asimétrica...

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- Stein, ¿estás seguro de que éste es el lugar?— Marie caminaba de un lado a otro con ansiedad.

- Paciencia, Marie, no llevamos ni cinco minutos aquí—se burló el profesor con su voz ligeramente más animada que su habitual tono lúgubre.

Ambos se encontraban en la carretera justo a las afueras de Death City. La luna brillaba con especial palidez proyectando una luz muy blanca en las caras de los profesores.

El profesor se sentó en una barda al borde del camino y encendió un cigarrillo.

Marie lo siguió con la mirada. El profesor exhaló una nube de humo, y enfocó su mirada en ella, tenía los hombros caídos y su único ojo estaba enfocado en el suelo. Podía jurar que en cualquier momento comenzaría a lamentarse por algo.

Cinco...cuatro...tres...

- Ni siquiera tuve la oportunidad de comer algo—se lamentó Marie con voz que se quebraba con las lágrimas que amenazaban con derramarse de su ojo.

Y ahí estaba.

- Tenía la ilusión de cenar comida francesa con BJ...a este ritmo nunca podré casarme—se quejó la mujer con voz ligeramente chillona.

Caminó hasta donde estaba él y después de sentarse en la barda dejó caer su cara en sus manos en señal de derrota.

- ¿Marie, de verdad crees que BJ es el adecuado para casarte?—la pregunta de Stein salió en voz muy suave y podría parecer que el profesor no quería que Marie lo escuchara.

Marie se quedó con la cara entre las manos para cubrir el sonrojo que estaba segura, invadía su cara en esos momentos. Con algo de suerte su cara no estaría tan roja como para brillar en la oscuridad.

La idea de considerar el matrimonio como algo serio más que como un capricho infantil le provocaba un fuerte sonrojo que seguramente le llegaba hasta las orejas.

Repentinamente Stein escupió su cigarro sin terminar al suelo y lo apagó de un pisotón. Su cuerpo se levantó como resorte y avanzó un par de pasos antes de detenerse y ponerse en guardia.

Ya estaba aquí.

- Stein, ¿tanto me extrañas que viniste hasta acá para desearme un buen viaje? Qué dulce—burlona como siempre, la familiar voz hizo eco en el aire.

No era una voz fácil de confundir y esa presencia tampoco era confundible.

- ¿Medusa...?—Marie podría jurar que los reportes que había leído la marcaban como eliminada así que no podía terminar de creer lo que sentía y escuchaba.

- Pero a ella no debiste traerla aquí— una sombra apareció en la distancia pero su voz se escuchaba como si estuviera a unos pasos de ellos.

En esos momentos Marie comprobó que era Medusa, la auténtica Medusa, que revivió y liberó al Dios Demonio, y hasta esos momentos entendió lo peligrosa que era ésta "misión" y lo imprudente que podría ser estar ahí sin posibilidad de refuerzos.

La silueta estaba saliendo de Death City, lo cual hizo que el vértigo recorriera la espalda de Marie ¿Cuánto tiempo llevaba esa bruja escondida en Death City justo bajo sus narices?

- Stein, ¿Shinigami-sama sabe de ésta misión?—preguntó Marie jalando la manga de Stein, pero el profesor no pareció hacerle caso y siguió hablando con la bruja.

- ¿Qué sucede? ¿Estás celosa?—cuestionó Stein divertido. Su voz delatando que estaba a tan sólo unos pasos de caer en la locura.

- No tengo por qué, no hay nada que ella tenga que pueda superar lo que yo tengo—

- Ya desearías ser como yo, vieja bruja—resopló la maestra mientras se transformaba en arma en la mano de Stein.

Medusa sonrió con cinismo. No podía creer lo pronto que se encontraba haciéndole frente a otra Guadaña Mortal desde su último encuentro con Spirit en el subterráneo de Shibusen.

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Kilik estaba en la habitación mirando el techo. No quería preocuparse por algo para que resultara ser una tontería, pero no podía dejar de pensar en los eventos de hace un rato cuando el Conde no se había aparecido para cenar.

¿Había sucedido algo malo con el Conde? ¿Acaso el Conde estaba teniendo segundos pensamientos acerca de realizar una alianza con Shibusen? No importando lo que pasara no podía dejar de pensar que la ausencia del Conde en la cena tenía que ver con algo negativo.

- Perdone las interrupciones, pero le han enviado un paquete—el sirviente del vampiro entró a su habitación tajando sus pensamientos. El chico agradeció que hubiera una distracción que lo ayudara a dejar de pensar en todas las posibilidades de que su misión saliera mal.

Kilik se levantó de la cama y avanzó hasta la puerta para recibir el paquete, pero el hombre lo soltó antes de que el chico lo tuviera entre sus manos.

-Disculpe mi torpeza—el hombre se puso en cuclillas para levantar el paquete pero Kilik se le adelantó y lo levantó.

- No hay problema, no te preocupes—cuando el chico moreno volteó hacia arriba pudo ver claramente la cara del hombre pero sólo por algunos segundos. No pudo evitar sentir que ésta le parecía conocida, pero no recordaba de donde.

Maldita memoria, que no servía más que para recordar a medias.

- ¿Un paquete? ¿Me pregunto qué será?—se dijo Kilik a sí mismo mientras se sentaba en el borde de la cama con el pequeño paquete en el regazo. Comenzó a abrir la caja y antes de sacar sus contenidos tomó su vaso de agua que tenía en su mesita de noche y le dio un trago al líquido.

- Espero que no sea un arma para eliminar al Conde—mencionó el hombre antes de salir de la habitación.

Lo que provocó que Kilik casi se atragantara con el agua. El hombre se retiró sin darle la oportunidad al chico de responderle.

Volteó la caja boca abajo con desesperación para verter sus contenidos en sus piernas esperando que no fuera una estaca de madera o un crucifijo o un collar de ajos. Para su suerte sólo parecía ser una muñequera de tela negra. Una simple muñequera con el logo de Shinigami-sama y una nota amarilla pegada a la misma que decía "Úsalo siempre".

El chico parpadeó un par de veces tratando de entender la razón detrás del paquete que sin lugar a dudas había sido enviado desde Shibusen.

Revisó el interior de la caja pero no había nada más. La caja sólo tenía algunos sellos postales y una estampa que decía "urgente" en letras rojas.

Decidiendo que no tenía nada que perder se puso la muñequera. Tomó la caja vacía y como si fuera un balón de basquetbol la lanzó a un cesto de basura en la esquina de la habitación, cuando encestó celebró como si hubiera hecho una anotación.

- Así que "úsalo siempre"—recitó regresando su vista a la muñequera.

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El enfrentamiento contra la bruja no había sido extenso, de hecho se había limitado más a intercambio de insultos entre las dos mujeres y una conversación entre la bruja y Stein fuertemente influenciada por la locura que la bruja desataba en el profesor.

Medusa tenía prisa de irse, alejarse de la ciudad tanto como pudiera y seguir buscando un cuerpo más estable para su alma.

Por lo que dejó abierta su defensa a propósito, permitiendo que el puño de Stein colisionara con su cuerpo provocando que comenzara a desbaratarse. Fue entonces cuando los profesores de Shibusen se percataron que el cuerpo de Medusa no era más que arena.

Stein sacó su brazo del cuerpo arenoso deshaciéndose y retrocedió por temor a que Medusa contraatacara inmediatamente.

Pero la bruja sólo se limitó a mirarlo alejarse.

- Nos veremos en otra ocasión, Stein—

- No pienso permitir que escapes—dijo Stein mientras deshacía completamente el cuerpo de Medusa de un par de golpes.

- Por cierto, Stein, ¿podrías mandarle saludos a Soul de mi parte? Si es que me recuerda—mencionó Medusa antes de que su cara se deshiciera completamente.

Una serpiente negra comenzó a brotar del centro del montón de arena que quedó. Toda la arena se desplomó sobre el suelo mientras la serpiente huía rápidamente al desierto y desapareciendo entre sus arenas en segundos.

- Maldición, la volví a perder—maldijo Stein que apenas y podía hablar claramente debido a la enorme cantidad de locura corriendo por sus venas en esos momentos

- Stein, ¿qué sucedió? ¿Qué es lo que no sé?—

Stein no miraba a Marie y no parecía tener intenciones de mirarla. Después de suspirar pesadamente contestó con firmeza.

- Después de revivir al Kishin yo "eliminé" a Medusa pero no pude tomar su alma, ahora transfiere su alma de cuerpo en cuerpo, se está volviendo muy difícil rastrearla...y cuando consigo encontrarla se me escapa entre los dedos—recitó Stein de manera forzada mientras se detenía la cara con las manos en un intento de detener los ríos de locura que se desbordaban por cada uno de sus poros.

Al parecer estar cerca del alma de Medusa provocaba que la locura sobrecargara su sistema.

Marie entendió de manera casi inmediata que Shinigami-sama no le había pedido que fuera por Medusa, había sido Stein por su propia convicción quien había decidido ir a eliminarla.

- Vamos a casa, necesitas descansar, todos necesitamos descansar—indicó Marie tomando a Stein por los hombros y ayudándolo a caminar.

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Cuando Liz despertó se encontró con que su compañero ya estaba despierto, aunque al parecer se rehusaba a moverse para evitar despertarlas.

Sus miradas se cruzaron y pasaron varios minutos en silencio. No había nada urgente que decir y ambos preferían escuchar, la naturaleza podía decir cosas muy interesantes.

- Lo siento por dormir contigo sin pedirte permiso—se apresuró a mencionar Liz tan pronto como su cuerpo adormecido le pudo responder. – Hacía mucho frío y no ingeniamos otra manera de no congelarnos hasta morir—explicó Liz aunque posiblemente no era tan necesario.

- No importa, las disculpas deberían de venir de mi parte por irme a dormir sin antes haber consultado si se encontraban bien, fue una acción muy egoísta de mi parte—su voz seria y profunda resonaba en su pecho haciendo un suave zumbido que relajaba mucho a Liz.

Ahora que la chica lo pensaba, había tantas cosas de su compañero que la relajaban. Que la tranquilizaban y le recordaban que ella y Patti no estaban solas y que nunca lo estarían mientras él estuviera ahí para ellas.

El chico comenzó a pasar sus manos por el cabello de Liz y la chica se tensó por unos instantes ante la acción inadvertida del muchacho.

Sus ondas de alma circulaban de manera sincronizada, lo que le permitió a Liz saber, incluso antes de preguntar, que el chico sólo estaba acomodando su cabello para que luciera perfectamente simétrico.

La mayor de las Thompson no lo detuvo porque, aunque no siempre alentara sus desórdenes mentales, en estos momentos no encontraba las razones para que esas obsesiones suyas le preocuparan.

Patti comenzó a abrir los ojos de manera somnolienta. Fue tan sutil que los otros dos no lo notarían de no ser porque sus tres almas estaban en sincronía involuntaria. Conectados de una manera tan natural y automática como lo eran los latidos del corazón.

- Hola, Patti—murmuró Liz.

- ¿Dormiste bien?—preguntó Kid en voz suave y con una cortesía que más que sonar hipócrita sonaba auténtica e íntima.

La joven arma sólo balbuceó un par de cosas mientras se levantaba ligeramente sobre el nivel de los otros dos con el apoyo de un brazo y con el otro se tallaba los ojos.

El equilibrio en las ondas de alma de los tres era tan casual que resultaba refrescante.

Hacía mucho tiempo que los tres no compartían un momento de paz como ese. Sólo ellos y nadie más; sin intervenciones de afuera, sin un mundo analizando y evaluando cada uno de sus movimientos ni una sociedad opresiva con sus expectativas a cumplir.

Un momento sólo para ellos tres. Un pequeño oasis para relajarse y ser genuinos.

- Patti, ¿demando que me expliques qué es esto?—indicó el muchacho repentinamente, señalando una mancha en su camisa de dormir. Una mancha de saliva.

No era ningún secreto que Patti babeara al dormir. Pero esa simple mancha en uno solo de sus lados rompía de manera evidente con la simetría en su ropa...

- Liz, tienes el deber de hacer una mancha idéntica en el otro lado—ordenó Kid de manera irracional.

- ¿Eh? ¿Pero qué me estás pidiendo?—cuestionó Liz incrédula.

Patti comenzó a reír después de que su mente despertara un poco más y captara la situación suscitándose frente a ella.

- Patti, deja de reírte y ayúdame un poco—pidió Liz con molestia.

- Por favor, Liz, te lo suplico, la subsistencia de la simetría depende de ti—rogó el muchacho poniéndose de rodillas frente a la mujer.

A pesar de que oficialmente su compañero hubiera roto el pequeño refugio de paz que habían formado sus almas, Liz descubrió que realmente no le importaba en absoluto. No le importaba tener que lidiar todos los días con ésta clase de comportamientos absurdos, no le importaba tener que luchar día tras día sin descanso o encarar a un universo completo en su contra. Siempre y cuando pudiera hacerle frente a esas adversidades junto a Kid y a Patti.

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La mañana no era precisamente calurosa ese día. Sólo estaba el hecho de que los rayos del sol eran especialmente molestos.

Viendo la expresión burlona del sol no era muy difícil pensar que tal vez su luz era irritable a propósito; para incomodar a aquellos flojos que aún continuaban entre las sábanas a pesar de que el astro sonriente ya llevara un par de horas brillando en el cielo.

Contrario a lo que uno se hubiera imaginado, Soul no era uno de esos flojos que seguían entre las sábanas; el chico ya se ese encontraba en la regadera tomando un baño.

El agua cálida hacía milagros sobre su cuerpo, relajando sus tensos músculos, y lo hacía desear que la hora de cerrar la llave de la relajación líquida y salir del santuario nunca llegara.

Enjuagó toda la espuma con olor a fresas de su cabello esperando que no quedara mucho del femenino aroma en su cabeza; no sería nada cool.

Comenzó a lavar sus brazos y piernas con un jabón con olor a kiwi-melón. Seguramente su cuerpo terminaría oliendo a ensalada de frutas. Sus pensamientos se interrumpieron cuando, mientras limpiaba su pecho, su mano pasó por la cicatriz dividiendo su tórax. La piel estaba ligeramente abultada y extrañamente sensible, considerando que la mayor parte del tiempo sentía poco o nada en la piel de la cicatriz.

Se permitió observar la piel descolorada que hacía resaltar la línea que había dejado atrás su herida.

Era una herida increíblemente grande y aunque poseyera el recuerdo que le decía cómo se había hecho semejante corte no terminaba de entender la situación. Al parecer, y aunque no lo notara demasiado, perder la vida o salir gravemente herido en una misión de Shibusen no era un suceso tan extraño.

Tocó la cicatriz con firmeza, palpando la realidad de su situación. Se encontraba sin memoria, trabajando para una institución en la que podía perder la vida en cualquier momento; sin una idea muy clara de cómo actuar y con el presentimiento de que quería arriesgarlo todo por mantener a su compañera a salvo.

- ¿En qué clase de embrollo estoy metido?—se preguntó en voz alta escuchando como su eco le contestaba con la misma pregunta.

Quería recuperar todos esos recuerdos para dejar de sentirse tan inseguro. La vida seguía corriendo y a su alrededor las personas no dejaban de mirar hacia atrás y refugiarse en recuerdos de tiempos más felices. Recuerdos con los que él no contaba. Todo lo que tenía era dolor, arrepentimiento y esa extraña sensación de culpa que no se podía quitar de encima.

No sabía qué hacer cuando Maka hacía referencia a la relación catastrófica que habían compartido hace tan sólo un par de días atrás. Quería saber qué había sucedido, pero las miradas de decepción que le dirigía la gente cuando salía el tema le hacían sentir que preguntar sólo volvería la situación mucho peor. Su relación ya estaba colapsando sin que nadie ayudara, no necesitaba precipitarse y derribarla con preguntas idiotas.

Y sin aviso ni advertencia comenzó a sentirse mareado. Sus piernas se sentían cansadas y débiles con la sensación de haber subido y bajado de manera continua las escaleras de Shibusen durante horas.

Se puso la toalla alrededor de su cintura con manos temblorosas y sosteniéndose de lo que pudiera se acercó al lavabo. El espejo frente a él le mostraba su cara pálida y ojerosa, enfermiza, débil y llena de sudor frío. Una cara que Soul no quería reconocer como propia.

Cuando cerró los ojos no vio la parte de atrás de sus párpados, sino un lugar oscuro y borroso. Una memoria distante.

La persona de negro levantaba una enorme espada de metal, negro también, sobre su cabeza. La espada lucía pesada y los brazos que la sostenían parecían ser capaces de romperse bajo el peso de semejante arma. Pero no lo hacían. La movían como si el arma pesara lo mismo que un lápiz.

El tiempo se movía en cámara lenta y podía casi sentir cómo la esperanza dejaba el cuerpo de su compañera. Para ella era el fin del camino. Juego terminado. Gracias por participar.

Pero para él no lo era. Esto no podía terminar así; corrección, no debía. Y era su deber encargarse de que su compañera saliera ilesa de esto. Para eso sólo necesitaba una oportunidad, una apertura en el enemigo.

Habiendo analizado junto con Maka la manera de atacar del oponente sabían perfectamente que después de un ataque dejaba su guardia abierta. Unos segundos en los que hacía una pausa muy pronunciada. Una oportunidad perfecta para atacar...o para huir.

Sinceramente esperaba que la chica se percatara de que quedarse a pelear sería tonto y prefiriera salir corriendo de la edificación gótica en la que sucedía el recuerdo y que aún no podía identificar perfectamente.

Poco antes de que la espada tocara a su compañera, él regresó a su forma humana y con los brazos extendidos pretendió cubrir a la técnico de guadañas de todo daño. Antes de que la espada tocara su piel vio la cara de su agresor a centímetros de la suya.

"¿...Chrona...?"

Y después el dolor le obligó a cerrar los ojos y la realidad se volvió el abismo oscuro en el que no distingues arriba de abajo y no sabes si estás dormido o despierto.

Su cuerpo y su mente se hundían en un lago de recuerdos en el que, al igual que en el agua, no era posible respirar. Sentía como si estuviera debajo del agua y el aire se le hubiera acabado.

- ¡Soul!—

El grito lo sacó del mundo del recuerdo justo a tiempo; como si con ese grito su compañera lo hubiera sacado del charco en el que se ahogaba.

La técnico de guadañas colocó sus manos sobre las costillas del chico y lo levantó del suelo del baño donde estaba cruzando la delgada línea entre estar consciente o desmayarse. Las manos del chico-guadaña seguían aferradas a la cerámica del lavabo con tanta fuerza que sus nudillos estaban más blancos que el resto de su cuerpo. Aunque luciendo tan pálido sus nudillos blancos no eran tan notorios.

Maka no sabía si la humedad del cuerpo de Soul era agua de la ducha o sudor frío, pero igual se sentía helada sobre la piel del muchacho. El chico había estado de espaldas a ella todo el tiempo así que no podía ver la expresión de desconcierto en su rostro, pero sabía que algo no estaba bien.

- ¿Qué sucede, Soul?—la voz de su compañera se rompía como si quisiera llorar.

Así que por su bien el muchacho se obligó a mantenerse consciente y levantarse. Un poco tambaleante se puso de pie y con algo de vergüenza y manos temblorosas se acomodó la toalla en su cintura. Al parecer su compañera no parecía notar que la toalla había bajado más allá de lo que se consideraba decente, dejando ver partes de él donde ni el mismo sol sonriente había posado sus cálidos rayos.

Se colocó la mano en el pecho a la altura del corazón presionando con fuerza como si tratara de suprimir el dolor que sentía ahí, pero era inútil. A diferencia de lo que pensaba, el dolor no venía de un órgano físico como el corazón, sino de algo menos tangible; el alma.

No lo entendía muy bien, pero sospechó que no lo entendería con la mirada intensa de su compañera sobre su espalda y cuerpo semidesnudo así que salió del baño sin decir nada.

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Un sol muy sonriente vaciaba sus rayos de ardiente calidez sobre las personas que comenzaban a despertar y también sobre las que ya habían comenzado sus actividades.

Cuando Tsubaki despertó, gracias a la ayuda del sol insistente, inmediatamente notó que la abrumadora presencia de su compañero no estaba en su cama durmiendo; aunque no parecía estar lejos. Al abrir los ojos comprobó que, efectivamente, su compañero ya no estaba en la misma habitación que ella.

Aún afectada un poco por el sueño se levantó de la cama dispuesta a buscarlo. Por unos segundos temió que estuviera en la cocina preparándose algo de comer. Si ese fuera el caso podía contar con que su cocina quedara de cabeza, literalmente.

A pesar de no tener percepción de almas, la presencia de su compañero era tan intensa que incluso una persona promedio podría detectar al ninja cerca (aún si el chico no hubiera abierto la boca), por lo que en cuanto salió de la habitación detectó que su compañero estaba en el baño.

- Black Star, ¿qué haces despierto tan temprano?—preguntó abriendo la puerta de par en par sin haber tocado antes. Un mal hábito que ambos compartían. Si no querían que alguien entrara al baño simplemente cerraban la puerta con seguro.

Habían perdido el sentido de espacio privado después de dormir en la misma habitación por varios años...

El chico se estaba mirando al espejo con una expresión incómoda y algo enojada, pero en cuanto escuchó la puerta del baño abrirse cerró los ojos y forzó una expresión alegre. Aunque el cambio fue muy evidente para Tsubaki, la chica no dijo nada.

- Buenos días, Tsubaki ¿Dormiste bien?—aunque el chico le decía eso todas las mañanas, hoy había algo diferente en su voz que la hacía sentir incómoda.

- Black Star, ¿estás bien?—preguntó sin poder ocultar la preocupación que la inundaba (y aún si pudiera ocultarla su compañero lo notaría, no podían ocultar nada del otro y eso no tenía nada que ver con que fueran ninjas entrenados para detectar esos cambios de humor en sus víctimas y en cambio tenía que ver con que fueran compañeros desde hace años y se conocieran perfectamente bien).

- Claro que estoy bien, sólo me encuentro un poco abrumado por ver mi enorme brillo de estrella reflejado en el espejo—aseguró el chico. – Por cierto, muero de hambre ¿Quieres que desayunemos otra vez en Shibusen para que no tengas que cocinar? Te ves algo cansada—el chico habló mientras salía del baño. Igual no importaba la habitación en la que se encontrara, Tsubaki podría escuchar la voz resonante de su compañero por todo el departamento.

Tsubaki se quedó sin moverse justo donde su compañero la había dejado. Sabía que había algo mal con Black Star, entre ellos rara vez había secretos porque siempre eran capaces de detectar cuando el otro le ocultaba algo, ambos lo sabían bien.

Pero en este momento él se empreñaba tanto en ocultarlo y eso era exactamente lo que la estaba preocupando de más

¿Qué era lo que agobiaba tanto a su compañero para que él se esforzara tanto en ocultarlo de ella?

Lo peor es que sabía la respuesta a esa pregunta, pero no tenía ni idea de cómo ayudar a su compañero.

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Maka se quedó en el baño viendo a su compañero desaparecer tras la puerta de su habitación del otro lado de su pequeño departamento

- ¿Disfrutando la vista?—la voz de Blair preguntó murmurando en el oído de Maka.

La técnico de guadañas casi se infarta, pero recuperó la compostura antes de perder el equilibrio y caer al suelo. Pero el brinco que pegó la hizo alcanzar el extremo del baño más alejado de Blair.

Hasta esos momentos las palabras de la gatita se hundieron en su razón y captó que Soul había estado completamente desnudo frente a ella.

Pero no había visto nada. Estaba tan preocupada por la salud de su compañero que ni siquiera se había detenido a ver cómo la toalla se bajaba y descubría rincones de él que ni la resonancia de almas le había revelado.

Se sintió molesta consigo misma por desperdiciar esa oportunidad que sólo tienes contadas veces en la vida.

Y justo después no pudo hacer más que sentirse como una pésima persona por siquiera molestarse consigo misma por no haber aprovechado la oportunidad para ojear un poco el físico de su compañero en vez de preocuparse por su bienestar...

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Los pasillos de los laboratorios de Alaska eran de metal. El genio que diseñó el lugar seguro tenía en mente crear un congelador gigante o una enorme lata de conservas, porque el lugar podía desempeñar esas funciones de manera sobresaliente.

Aunque los tres muchachos ya vestían abrigos gruesos y otros accesorios útiles para combatir el frío del exterior a Liz le molestaba pensar que probablemente hacía más frío en el interior del laboratorio que en el exterior.

Por esa razón no pudo evitar maldecir cuando al dejar por un instante las instalaciones notó con desagrado que efectivamente consideraba más soportable el frío del exterior que el de él interior de los laboratorios

En estos momentos la muchacha se encontraba junto a su hermana siguiendo de cerca a su técnico que les explicaba cuidadosamente la situación de la misión.

- Como ya les comenté en el avión, nuestra misión aquí es rastrear y eliminar a un huevo de Kishin que ha estado morando el área, retrasando las investigaciones de Shibusen y atacando a los científicos de los laboratorios, estuve hablando con los testigos y aseguran que la bestia no se muestra más que a horarios específicos, por lo que tendremos que esperar un par de horas para salir a la caza del huevo de Kishin, si saliéramos inmediatamente a buscarlo lo más probable es que lo asustaríamos y perderíamos la oportunidad de encontrarnos con él—

Abrió una pesada puerta metálica que al ser empujada rechinó, igual o peor, que el pasar las uñas sobre una pizarra. Liz no pudo retener la mueca por el sonido tan desagradable.

- Podemos esperar en esta habitación hasta que el huevo de Kishin se muestre, hasta entonces estamos en modo de espera—indicó Kid.

En el momento en el que Liz entró a la habitación fue inevitable que notara automáticamente que no estaba tan fría como el resto del lugar.

- Les pedí que instalaran algún sistema de calefacción para evitar que se repitiera el incidente de anoche—anunció Kid después de leer sus pensamientos a través de las expresiones sorprendidas de las hermanas.

Ambas hermanas agradecieron internamente la consideración de su compañero.

El muchacho tomó asiento en medio de un sillón tratando de ignorar la asimetría del inmueble.

Patti inmediatamente se desplomó sobre una sillita con ruedas. Hace rato había notado que maldecir no iba a darle calor y se había resignado ante el clima tan molesto.

Liz tomó asiento en una silla metálica en una esquina de la pequeña sala e inmediatamente se arrepintió. La silla estaba helada y en el momento en el que su cuerpo hizo contacto con el mueble se heló hasta las orejas y perdió la sensibilidad en la parte baja de su cuerpo.

Repentinamente Kid se puso de pie y con la excusa de que iba a investigar más información acerca de la misión salió de la habitación dejando a sus compañeras con la promesa de que no tardaría mucho.

No había pasado mucho tiempo cuando Patti, presa del aburrimiento, comenzó a dar vueltas en la silla.

Sus ojos se ensancharon cuando descubrió casi al instante lo divertido que era. En esos precisos momentos comprendió la afición de Stein a su silla con ruedas y su renuencia a separarse de ella.

La mayor de las Thompson suspiró, pero no pudo evitar que una suave sonrisa se apoderara de sus labios.

Al menos alguien se divertía.

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Maka revisó por enésima vez su peinado.

Hace varios minutos que se había arreglado y usualmente su ritual diario de peinar sus cabellos castaños en dos coletas no le tomaba más de un par de minutos pero en estos momentos sólo estaba haciendo tiempo.

Fingiendo que una coleta le había quedado más alta que la otra o que no estaba deteniendo su cabello correctamente deshacía el peinado y lo volvía a hacer.

Sólo quería retrasar el momento incómodo en el que tendría que dejar la seguridad que el baño le daba para encarar a su compañero.

Se había decidido a hablar con su compañero y contarle lo que había sucedido aquella vez cuando le dijo que lo odiaba, pero además de los nervios que la invadían desde que despertó también estaba el hecho del suceso de la mañana.

Se miró al espejo y trató en concentrar su mente en lo que veía en vez de dejarla vagar por sus pensamientos.

La chica en su reflejo tenía ojos temerosos y mordía su labio inferior; lucía débil y eso no le agradaba. Recordaba haber visto esa cara antes; lucía justo como la Maka que le había dicho "te odio" a Soul.

Ella era mucho mejor que eso y no podía permitirse seguir siendo aquella Maka cobarde e inmadura que se negaba a aceptar las decisiones de su compañero y lo lastimaba gritándole palabras hirientes.

No quería recordar esos errores tan grandes ni la manera en la que había actuado en aquella ocasión, pero Soul tenía derecho a saber lo que había sucedido.

Había encarado cosas más atemorizantes, los fantasmas de su pasado no eran nada comparado con pelear contra una bruja o dejarse controlar por la locura.

Tenía que aceptar esos errores que había cometido y asegurarse de que no volviera a cometerlos en vez de barrerlos debajo del tapete y pretender que nunca habían sucedido.

Después de motivarse a sí misma salió del baño actuando con naturalidad.

Soul estaba saliendo de su habitación en esos momentos y cuando la notó sus miradas se cruzaron; Soul dejó de moverse al instante. Su mano se quedó en la perilla sin terminar de cerrar la de la puerta de su habitación. Pareciera que su cuerpo estaba esperando que Maka hiciera el primer movimiento.

Pero su voz traicionó a su cuerpo y habló al mismo tiempo que la chica.

-Soul...—

- Maka...—

La chica levantó la mano en señal de que esperara a que ella terminara lo que quería decir y desvió la mirada mientras una expresión pensativa aparecía en su rostro.

-Soul, te debo una explicación y no encuentro otro momento más para decírtelo que ahora mismo—habló con una voz que pretendía sonar autoritaria pero que seguramente se rompería si Maka veía a Soul a los ojos.

Soul respiró hondo.

- De acuerdo, te escucho—

- Será mejor que te sientes—recomendó la chica mientras tomaba asiento y señalaba la silla del otro lado de la mesita.

- ¿Será muy tardado? Tenemos que ir a clases—recordó el chico con algo de indecisión.

- No puede esperar, si no te lo digo en estos momentos siento que voy a estallar...así que...Soul...por favor...—Maka estaba pálida y hasta cierto punto adquirió la apariencia de una persona a punto de vomitar.

El chico posó su mano sobre los temblorosos dedos de la chica y le sonrió suavemente.

- No necesitas forzarte a decirme nada, puedes decírmelo cuando estés lista y ese momento no necesita ser ahora—dijo Soul de una manera tan relajada que casi hacía ver arrogante la actitud del chico. Pero Maka sabía que el chico no estaba siendo arrogante, sino comprensivo con ella, como el compañero cool que siempre había sido.

- No, estoy lista para decirte esto; he estado preparándome para éste momento desde el segundo en el que me miraste a los ojos y me dijiste que no recordabas nada aquel día que te encontré en el laboratorio de las brujas...además no puede seguir pasando más tiempo sin que lo sepas—

Todas esas palabras picaron en la curiosidad del chico y después de que Maka hiciera una pausa Soul se sintió obligado a preguntar.

- ¿Saber qué?—

Maka miró hacia un costado y respiró con cuidado, siendo los mosaicos morados del piso su mayor fuente de valor en esos momentos.

- La razón por la que te dije que te odiaba—soltó finalmente regresando la mirada al frente donde su compañero se encontraba.

FLASHBACK

- ¿Dime qué piensas hacer sin mí? Ni si quiera puedes presentarle a Shinigami-sama un reporte de misión decente sin mí—Maka demandó una respuesta con urgencia.

- Por favor, no me quites tanto crédito yo...—el chico trataba de sonar agresivo pero sólo conseguía sonar lastimado.

- ¿Qué pretendes hacer? Yo puedo estar sin ti pero tú...—su voz temblaba, muy seguramente porque lo que decía no era tan cierto.

- Ahora parece que eres tú la que se quiere deshacer de mí—la agresión en su voz aumentó y su voz ahora sonaba como un gruñido.

Soul no entendía que posiblemente Maka quería hacerse creer eso mismo para no echarlo de menos cuando la dejara.

- Tú no puedes hacer nada si no estoy contigo—tibias lágrimas se acumularon en sus ojos verdes y una que otra se desbordó marcando un camino húmedo que brillaba bajo la luz.

- Y al parecer tú tampoco—su voz agresiva se tornó seria y profunda.

- No puedes ni lavarte los dientes si no te lo recuerdo—ella intentó ocultar las lágrimas que brotaban una tras otra de sus ojos.

- Maka...—se acercó a ella e intentó colocar una mano sobre su hombro.

- No te acerques a mí—ordenó, limpiando con el dorso de la mano sus lágrimas y girándose para darle la espalda.

Si permitía que él fuera amable con ella tal vez nunca dejaría de extrañarlo cuando se fuera.

- Maka, yo...en verdad yo no quiero dejarte, pero...—era evidente que al chico le estaba doliendo tanto como a ella, pero no entendía que al demostrarlo sólo estaba lastimándola más a ella y a él mismo.

Los hombros de ella comenzaron a temblar mientras luchaba por retener lágrimas que no dejarían de salir.

- Si me quedo contigo las cosas no mejorarán—colocó una mano sobre su hombro pero Maka retrocedió y se alejó un poco más de él.

Esos ojos de llenos de tristeza lo miraban con dolor y sufrimiento.

Soul no pudo aguantar más que esos ojos se posaran fijamente sobre él.

- Esto no es nada cool, Maka, lo siento...—suplicó mientras tomaba sus llaves y salía del departamento.

Maka se encerró en su habitación y no se enteró en qué momento regresó su compañero.

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A la mañana siguiente Maka salió de su habitación; Soul no estaba en el departamento. Su silencio se lo decía y una nota en el refrigerador se lo confirmaba.

Posiblemente se había adelantado para ir a Shibusen.

Seguramente lo había hecho con las intenciones de reflexionar en el camino a la academia. Con algo de suerte cuando ella llegara a la escuela Soul ya habría pensado lo suficiente acerca del asunto de la separación y habría tomado una decisión más prudente que forzarla a firmar un pedazo de papel y salir de su vida.

En todo caso ella todavía no se sentía lo suficientemente preparada como para aceptar que Soul se fuera, necesitaría mucho tiempo para aceptar eso.

Ese día Soul no se apareció en Shibusen. Ni si quiera llegó a dormir al departamento esa noche...

Maka no lo vio ni una sola vez ese día. Ni al día siguiente.

FIN DEL FLASHBACK

- Posiblemente tú sólo querías evitar lastimarme, pero yo no entendía eso—

Soul no sabía qué tenía que ver lo que la chica le estaba contando con el suceso. Pero supuso que era algo que necesitaba saber antes de que Maka le recordara lo sucedido.

- Ayer cuando te vi tan preocupado por mí me di cuenta; no importa la razón por la que querías dejarme, estabas tratando desesperadamente de no herirme más...perdiste tus recuerdos, pero no tus sentimientos, tu corazón sigue en el lugar correcto y todo lo que sientes sigue allí, si llegaste a ser duro conmigo fue por mi culpa, porque yo te estaba lastimando al no dejarte ir—admitió Maka mirando a todas partes excepto a los ojos del chico.

FLASHBACK

Al tercer día estaba muy preocupada por su compañero pero no tenía idea de donde podría encontrarlo.

Para ser sincera había estado gastando el tiempo preocupándose que pensando en el asunto de la separación, así que habría agradecido un día más sin verlo. Necesitaba más tiempo para pensar algunas cosas con calma, cosas que no podía pensar si Soul estaba ahí frente a ella recordándole constantemente la difícil decisión que debía tomar.

Lo único que sabía era que estos días sin él habían sido insoportablemente huecos. Vacíos, sin sentido; como si en vez de vivir estuviera simplemente sobreviviendo, esperando el momento en el que su compañero regresara para volver a sentirse viva.

Si esto era lo que sentiría cada día después de que Soul se fuera entonces esperaba que nuevamente Soul no se apareciera en Shibusen, si aparecía sólo la haría sentir más hueca y sola de lo que se había sentido estos últimos días.

Pero se llevó una desagradable sorpresa al ir subiendo los escalones de la gran academia de Shibusen.

Frente a ella estaba Soul. Sentado en los escalones que guiaban hacia la enorme entrada de la escuela. Justo en medio del camino; no con intenciones de estorbar (los escalones eran tan largos que sería difícil que una sola persona pudiera bloquearlos completamente) más bien, con intenciones de no pasar desapercibido y resaltar un poco.

Como pequeño comentario, lo mejor sería que Black Star no se enterara de eso, porque se iría a golpear a Soul por atreverse a intentar resaltar más que él.

Mirando al frente con ojos desafiantes. Como si la estuviera esperando solamente a ella.

Y en esos momentos no importaba cuantas personas hubiera ahí, Maka ya no reconocía la presencia de nadie más.

- Maka—pronunció su nombre con firmeza y volumen fuerte para atraer toda su atención hacia él. El nombre resonando con eco por el aire.

La chica parpadeó un par de veces, saliendo de sus pensamientos y enfocó su mirada sólo en él; su expresión era igual la de una niña asustada por la oscuridad.

- ... ¿Soul?—pronunció su nombre más como una pregunta.

- Necesito esos papeles. Firmados—él fue directo al punto provocando que su compañera no digiriera bien sus palabras.

Ella sólo atinó a mirarlo entre confundida y asustada.

- ¿Qué sucede? Si no pasa nada malo entre nosotros, si no tienes ningún problema conmigo...¿por qué quieres dejar de ser mi compañero?—

- No lo sé, quizá ya me cansé de compartir misiones contigo...tal vez no es nada en realidad—respondió en su tono casual de chico cool que irritó bastante a la chica.

- No puedes estar hablando en serio ¡Dime qué es lo que realmente piensas hacer!—exigió Maka completamente desconcertada.

Posiblemente Soul notó la seriedad en esa mirada desafiante por lo que cambió a respuestas más sinceras.

- A partir de ahora quizá haga cosas de las que me arrepienta, por lo que ya no puedo permanecer a tu lado—pronunció con firmeza pero a la vez la suavidad que se usa para explicarle a los niños temas complicados.

- De qué estás hablando, Soul, somos compañeros y no importando lo que suceda, tengo que estar contigo—insistió Maka sin poder digerir ni una palabra de lo que su compañero enunciaba.

- No puedes; ni siquiera deberías permanecer a mi lado, conmigo como compañero sólo vas a acabar lastimada—la voz de Soul se volvió más queda y ligeramente amenazante, casi como el siseo de una serpiente.

- Si me lastimas no me importará; las personas que más te quieren son las que más te lastiman—soltó Maka con angustia pero tratando de que la sonrisa que hizo no luciera tan falsa.

- Pero a mí SÍ me importaría si es que te llegara a lastimar—la voz de Soul se volvió más amenazante.

- Te he lastimado tantas veces; por mi culpa has salido herido en tantas ocasiones...y aún así...permaneces a mi lado, no me guardas rencores, no conservas ningún resentimiento hacia mí ¿Y me pides que no haga lo mismo?—su voz quebrada insinuaba que la chica podría estallar en llanto en cualquier momento.

- Nunca me has lastimado, ni siquiera te atrevas a pensar que lo has llegado a hacer—suspiró. - Me atrevería a decir que eres la única persona que NUNCA me ha lastimado—dijo Soul con rastros de una sonrisa que no podía llegar a sus labios.

- Es mentira—respondió ella con tranquilidad. - Es imposible que en todo el tiempo que he pasado junto a ti, NUNCA te haya lastimado—acusó con voz serena, demasiado serena para los gustos de Soul.

- ¿Estás diciendo que yo soy un mentiroso?—preguntó él con calma. Demasiada calma para los gustos de Maka.

Quizá el chico estaba, en parte, mintiendo. Maka, en efecto, lo había llegado a lastimar, pero no es como si a él le importara demasiado. Entendía cómo Maka se podría llegar a sentir y no le daba mucha importancia; porque a final de cuentas, sabía que la chica no tenía intenciones de lastimarle.

Además, ¿no era ese el riesgo de las relaciones humanas? Acercarte a alguien sabiendo que así como podría ser una experiencia maravillosa también podría ser un infierno físico y mental.

Junto a Maka había vivido un poco de los dos, pero definitivamente todo lo bueno sobrepasaba completamente a las experiencias negativas.

- No eres un mentiroso, Soul, pero no importa cómo lo veas, lo que dices no puede ser verdad; yo soy una persona muy débil y he lastimado demasiado a mucha gente—

Maka era la persona más fuerte que Soul había conocido jamás, no había forma de que ella pudiera considerarse débil. Pero también era la persona más terca que había conocido, así que probablemente no podría convencerla de lo contrario.

- Quizá para ti, lo que digo es mentira, pero realmente no me importa si alguna vez me has lastimado—admitió Soul tranquilamente.

- ¿Qué quieres decir?—pronunció con confusión.

Soul suspiró. Éste era el momento, era ahora o nunca lo haría. Maka presentía que se estaban desviando del tema original.

- Sólo quiero que te sientas tranquila, nunca me arrepentiré de haber sido tu compañero; fuiste una compañera muy cool, y realmente aprecio todo lo que hiciste por mí…no tienes idea de cuánto cambió mi vida gracias a ti. Te lo agradezco mucho—confesó Soul con cierta nostalgia en la voz.

- ¿Qué sucede?... ¿A dónde quieres llegar?—la confusión no parecía disiparse en esa mirada verde jade.

Era Maka de quién estaban hablando, así como podía ser testaruda, inteligente y fuerte también podía ser increíblemente ingenua y a veces necesitaba que le dijeran las cosas directamente para que las entendiera.

Notó cómo su compañero se mordía el labio y miraba hacia un lado. Parecía estar vacilando, pero su mirada no parecía dudosa en absoluto.

- No quiero seguir siendo tu compañero—dijo finalmente con una voz tan suave y tranquila que rayaba en lo cínico.

- Soul...—su voz era suave y temblorosa; como si la chica aún no entendiera lo que el chico quería decir, pero al mismo tiempo la fuerza hubiera abandonado su cuerpo.

- Esto no es un adiós, Maka; es un Hasta Nunca—aclaró Soul con severidad.

- P-pero...tú...pero Soul...yo—las lágrimas querían traicionarla y salirse de sus ojos, pero ella se esforzaría de que eso no pasara.

Lo miró con ojos confundidos, como si fuera incapaz de creer lo que estaba sucediendo. No podía estarle pasando esto a ella, todo se sentía demasiado irreal.

- No puedes hacer esto...no puedo dejar que te vayas de esta manera—aseguró con firmeza, sin embargo, sus ojos seguían viéndose desconcertados.

Y Soul ya no sabía que más decir, no tenía ni idea de cómo quitarse de encima a Maka sin lastimarla, ella lo hacía tan difícil.

- Rayos, qué terca eres ¿No puedes firmar los papeles y dejarme en paz de una buena vez?—

- ¿Y tú no puedes decirme lo que piensas hacer de una buena vez?—

Y ahí fue cuando Soul estalló.

- ¡Qué quieres que te diga! Te traicionaré, sabes que eso pienso hacer; te abandonaré justo como tu madre te abandonó a ti y al inútil de tu padre—

Maka le dio una bofetada al chico.

- Lo siento lo dije sin pensar— Soul se disculpó justo después con voz muy baja, pero con el suficiente volumen para que Maka lo escuchara. En su voz se notaba claramente lo apenado que estaba.

Había media escuela presenciándolo todo pero la chica era incapaz de percibir a nadie más que a su compañero.

- Soul...yo ¡TE ODIO! —

FIN DEL FLASHBACK

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NA- Y ahí lo tienen.

En el bosquejo original de la historia este momento en el que ustedes lectores (y Soul) se enteran de cómo fue que Maka acabó gritándole a Soul que lo odiaba llegaba mucho más adelante en la historia. Pero por el bien mental mío y de ustedes (xD) decidí adelantarlo, hay muchos otros misterios en qué pensar y creo que ya era tiempo de que se resolviera alguno...

Muchas autoras suelen escribir que la piel de la cicatriz de Soul es más sensible que el resto de su piel. Y supongo que para fines poéticos funciona bien, pero sólo para estar seguros, mi hermano tiene una cicatriz muy grande que se hizo con un pedazo de metal; le pregunté qué tan sensible era la piel cicatrizada a comparación del resto. Me respondió que tiene menos sensibilidad en la piel de la cicatriz que en el resto de su piel. Hablando desde la experiencia personal puedo decir que tengo cicatrices de quemadas y es el mismo caso, sensibilidad casi nula en la piel cicatrizada. Tal vez es diferente de persona a persona, pero por si acaso me guío y escribo la versión sustentada por testimonios xP.

No se desconecten porque el siguiente capítulo debería de estar a la vuelta de la esquina ;P (a tan sólo una pequeña corrección de ortografía de distancia xD, espero :P).

Dejen reviews si me odian, dejen reviews si me quieren, dejen reviews si les soy indiferente y yo les responderé con todo el amor que pueda juntar x3.

Kiosé cambio y fuera