N.A.- Rayos, justo cuando estoy saliendo de los problemas regresan unos más grandes.
Esto no debería de haber sido subido hasta ahora, pero ya ven. La vida a veces nos quita las ganas de hacer lo que debemos hacer (y otras nos quita la oportunidad de hacer lo que tenemos que hacer). Bleh, aunque los problemas inspiren siento que quitan más tiempo del que deberían y hay otras fuentes de inspiración que me dejan con más tiempo para escribir... (en otras palabras, no necesito estos problemas ahora :S). De cualquier manera estoy escribiendo una novela (¿yo escribiendo? Casi no es extraño xD) y no hay tiempo para escribir otra cosa.
Deséenme suerte :D (si quieren...si no está bien, sólo no me digan nada malo xD).
Hoshi-chwaaaan (?), Lune y Valentinaescarrab...gracias por hacerme sentir que no estoy escribiendo esta historia sólo para mí (siempre es mejor saber que lo que haces para ti también lo puedes compartir con alguien más para que todos disfruten xD). Y también gracias a las personas tímidas que leen esta historia aunque no pasen a saludar ;3.
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Capítulo 14.5 (15): El espejo que cuelga en la pared ¿Quién es ese que veo reflejado? Parte II
Liz se estaba congelando. Al parecer sus momentos de relajación se habían averiado junto con el calentador defectuoso. La calefacción en el lugar ya no funcionaba correctamente y sólo la mitad de la habitación mantenía una temperatura "aceptable".
Y eso ya era exagerar, y mucho, pues los muebles metálicos no ayudaban mantener a la temperatura cálida.
La mayor de las Thompson ya no sentía su trasero y la parte baja de su espalda comenzaba a correr la misma suerte.
Sinceramente no entendía lo que pasaba por la mente de Kid por estos últimos días.
Despojarla de su sueño de belleza era una cosa, pero ahora arrastrarla hasta la parte más olvidada de la tierra a que se le congelara el trasero mientras esperaba sentada a que regresara con las estupideces que necesitaba conseguir era simplemente absurdo.
Morirse del aburrimiento era algo completamente normal y hasta cierto punto, soportable. Pero morirse del aburrimiento mientras luchas por evitar que toda la parte baja de tu cuerpo se congele es algo diferente.
El sentimiento adormecedor le hizo recordar a su hermana menor que siempre había evitado esos silencios tediosos.
¿En dónde rayos se habría metido Patti?
Si tuviera un reloj sabría con exactitud cuánto tiempo había transcurrido desde que su hermana salió de la habitación para buscar algo de comer.
Desde entonces no había regresado y el tiempo le parecía tan eterno que podría jurar que habían pasado horas.
El tiempo era algo más que la molestaba. En el polo norte había seis meses de día y seis meses de noche, por lo que guiarse del paso de los minutos por la posición del sol en el cielo no era una opción viable en este lugar. Estaba tan molesta con pequeñeces que le resultaba absurdo ¿Qué pasaba con ella últimamente?
Decidió encender una PC que se encontraba cerca de ella, con intenciones de hacer cualquier cosa que distrajera su mente.
Simplemente, los pensamientos que llegaban a ella cuando estaba sola eran demasiado pesimistas y aterradores.
Cuando la computadora por fin se encendió una pantalla con el logo del sistema operativo de la máquina le dio la bienvenida. Pero antes de que Liz pudiera mover cualquier cosa la computadora se trabó. La pantalla mostraba la misma imagen con el logotipo.
- Genial, todo se congela en este lugar; muy gracioso—dijo Liz para sí misma con molestia.
Tal vez debía intentar moverse antes de que sus piernas se congelaran y no pudiera volver a moverlas.
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Esa mañana después de comer un par de platillos, Black Star se excusó diciendo que iría al baño.
En cuanto el chico ingresó a su destino notó que el lugar estaba vacío. No necesitaba percepción de almas para percatarse de eso. Dejó escapar un suspiro que no sabía que estaba reteniendo y su expresión fijada en una sonrisa se relajó y se acomodó de manera que reflejara lo que realmente sentía en esos momentos.
Su ceño estaba tan fruncido que varias venas sobresalían de su frente y sus ojos amables adquirieron un brillo aterrador.
Se miró al espejo y trató de verse a sí mismo, pero lo único que veía era una proyección del estúpido ninja que se hacía llamar su padre.
Cerró los ojos y se lavó la cara en un intento de relajar su cara. Si alguien lo veía así le harían preguntas al respecto y, sinceramente, la idea de dar explicaciones lo aburría muchísimo.
Podía negarlo todo lo que quisiera, pero al final compartían más que sangre. Tenían la misma cara, las mismas expresiones, las mismas facciones. Incluso su peinado era peligrosamente parecido.
No sólo le molestaba el hecho de perder su individualidad al haber otra persona tan impresionantemente parecida, sino que la persona a la que se parecía era una persona a la que le habría gustado borrar completamente de su pasado.
Porque las grandes estrellas como él no dejan que el pasado les afecte, pero esta parte de su pasado era específicamente persistente...
Al abrir los ojos y ver su reflejo, no pudo evitar el recuerdo que lo invadió, esa misma cara levantándose de entre los muertos y mirándolo desafiante. Un reflejo exacto de la cara que había portado White Star cuando revivió y eso colmó su paciencia.
Sus dedos temblaron con energía de alma y para cuando se percató ya había disparado ondas de almas contra el cristal rompiéndolo en pedazos.
Por alguna razón, la imagen cuarteada y destrozada que se alcanzaba a reflejar en el despedazado espejo le transmitía cierta vibra de satisfacción al joven asesino.
Como si en lugar de ver la expresión arrogante de White Star ahora viera la cara desfigurada y destruida del ninja.
Caminó hacia el siguiente espejo del lavabo y sin siquiera detenerse a pensarlo levantó su brazo y la onda de alma hizo el resto.
No se detuvo a cuestionar el alivio que le estaba provocando romper espejos, pero había algo en la parte de atrás de su mente que lo perturbaba más allá de lo que se permitía aceptar.
Cuando todos los espejos estuvieran rotos se tomó unos segundos para respirar profundo y recuperar su expresión ordinaria. Si Tsubaki se llegara a enterar de esto seguro se preocuparía y eso era lo último que hacía falta con la situación actual de Shibusen.
Se giró con urgencia, listo para salir de los baños cuando escuchó a alguien pisar uno de los cristales que habían quedado en el piso.
Harvar, el arma de Ox, con su expresión imperturbable lo miraba con las manos en los bolsillos; pero no se movía, estaba estático como estatua o como si le hubieran enterrado los pies en el suelo.
Incluso si Black Star no era demasiado perceptivo, su capacidad de observación sumada a la habitual falta de expresión en la cara de Harvar, hacían que hasta el mínimo movimiento de ceja se volviera muy evidente.
El chico intuyó que lo que divisaba en el semblante del joven arma era miedo y, aún si se equivocaba, consideró prudente ir sobre esa línea de pensamiento.
- ¿Por qué esa cara de susto, Harvar? ¿Acaso te doy miedo? De cualquier manera, no te culpo, soy tan grande que a veces me asusto al ver mi propio reflejo en el espejo—exclamó el chico antes de soltar una estruendosa carcajada.
- ¿Fue por eso que estabas rompiendo los espejos?—cuestionó Harvar con tono desafiante. Sabía que al hablar con Black Star retarlo de esa manera no era muy sabio, así que comenzó a prepararse para el daño que seguiría, pero este nunca llegó.
- ¿Eso es todo lo que quieres preguntarme?—preguntó Black Star y aunque su voz se escuchara animada y alegre Harvar escuchó el veneno escondido en la alegría de la voz. Si se metía demasiado en los asuntos del joven asesino los espejos no serían lo único roto en pedazos.
Aunque Black Star no parecía alterado ni lo más mínimo, el arma no necesitaba tener ni un poquito de percepción/sensibilidad/tacto para notar el aura asesina que desprendía el alma del joven asesino.
- Si no tienes nada más que decir, nos vemos, Tsubaki me está esperando—se despidió el chico con jovialidad.
Cuando le dio unas palmadas en la espalda al pasar junto a él, Harvar se tensó y fue hasta que el asesino se hubiera ido que Harvar se percató de que había estado sudando frío y que se había quedado paralizado por varios minutos.
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Al llegar a la cima de las escaleras infinitas y encontrarse con la entrada de Shibusen se vieron a mitad de un tumulto de gente. Había tanta reunida que ni siquiera se podía entrar a la escuela.
Era un suceso sumamente extraño ya que últimamente apenas y parecía que hubiera alumnos y era muy raro ver a más de 10 en un solo lugar. Éstos eran por lo menos 50 alumnos reunidos a la entrada de la escuela.
- ¿Qué rayos?—Soul no recordaba haber visto a tantos alumnos reunidos por lo que no tardó en expresar su sorpresa de una u otra forma.
- Me pregunto por qué hay tanto alboroto—habló Maka tratando de ver por sobre varias cabezas de alumnos.
- Nunca había visto tanta gente reunida en la escuela—señaló Soul.
- Maka, Soul, por aquí—los llamó una voz femenina que, al menos Maka, reconoció.
Los chicos buscaron con la vista a la persona que los llamaba y cuando divisaron a la persona trataron de avanzar hacia ella. Se trataba de Kim quien en cuanto se aseguró de que había sido vista comenzó a avanzar hacia ellos.
- Kim, ¿qué está sucediendo?—
- Se trata de la "tú-sabes-quién" de Soul; fue atacada—dijo en tono de confidencialidad. – ¿Cuál era su nombre, por cierto?—agregó en un susurro para sí misma.
Maka se tensó inmediatamente y sus ojos se entrecerraron.
- ¿Qué sucede, Maka?—preguntó Soul con mucha preocupación. No recordaba haber visto a su compañera tan tensa y molesta.
Maka no parecía tener intenciones de contestar, parecía que si abría la boca sólo soltaría maldiciones e insultos.
- Nadie sabe lo que le sucedió, la acaban de traer en camilla un par de estudiantes que venían camino a la escuela—informó Kim que estaba demasiado preocupada por la situación como para notar el enojo creciente en Maka.
Jacqueline llegó en esos momentos, parecía agitada, como si hubiera estado corriendo por toda la escuela.
-Jacquie—Kim reconoció su presencia cuando la chica llegó junto a ella.
- El Doctor Stein todavía no llega a la escuela, pero al parecer la van a llevar a la enfermería para que Nygus la revise y vea si hay algo que ella pueda hacer, Shinigami-sama necesita que alguien le lleve un informe completo de su estado—Jacqueline comentó toda la información que acababa de recolectar.
Maka tenía pensado decir algo entre las líneas de "Pero quién podría hacerlo; ella no tiene compañero" pero se mordió la lengua, tenía el extraño presentimiento de que si lo decía, la solución a la que llegarían no le agradaría nada. Decidió que mejor se ofrecería a ir ella misma, pero Kim se adelantó a hablar.
- ¿Por qué no vas tú, Soul?—sugirió la joven técnico antes de que Maka pudiera hablar.
La técnico de guadañas iba a oponerse a la idea pero Jacqueline habló más rápido.
- Esa es una gran idea, después de todo, ella quería que tú fueras su compañero, así que técnicamente eres lo más cercano que ella tendría a un compañero—
- Yo no diría que son cercanos—repuso Maka con voz más dudosa que molesta. – Ella sólo nos seguía a todos lados y le dejaba cartas en el casillero a Soul—
Soul pareció dudar unos instantes.
– Si Soul no quiere, puedo ir en su lugar—ofreció la técnico de guadañas.
- Está bien, yo lo haré—aceptó Soul inmediatamente después. Su voz revelaba que estaba algo preocupado por la condición de la chica y quería hacer todo lo que pudiera por ayudar. Pero también sonaba como si no quisiera que Maka siguiera haciendo cosas en su lugar.
- No deben de estar lejos, si te apresuras podrás alcanzarla antes de que la lleven a la enfermería—indicó Jacqueline. El chico asintió y comenzó a abrirse paso entre el mar de gente que poco a poco comenzaba a disiparse.
- Espera, voy contigo, Soul—pidió su compañera.
- No, está bien, puedo hacerlo solo—aseguró el chico. Lo único que quería era sentir que podía hacer algo por alguien sin la necesidad de que Maka estuviera con él. Sentir que podía ser independiente y demostrarle a su compañera que no necesitaba preocuparse de más por él. Pero sus palabras sólo provocaron que la molestia en la chica se incrementara de más.
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El sol sonriente no llegaba tan radiante a las montañas de Transilvania.
Kilik se veía más pálido de lo normal a la luz fría del baño (lo cual es bastante difícil considerando lo oscura que es la piel del chico).
Suspiró mientras pasaba la navaja de afeitar por su cara removiendo la espuma y los ligeros vestigios de barba en su cara. Sus pequeños compañeros jugaban un poco con la espuma de afeitar imitando a su compañero o simulando que la espuma era una larga y blanca barba (en serio, ¿quién no había jugado así alguna vez?).
Kilik rió un poco al ver a sus compañeros y continuó afeitándose cuidadosamente. Después de todo, hace tan sólo unos meses todavía era el hazmerreír de sus amigos por no tener barba aún.
Bueno, Death the Kid y Black Star tampoco tenían vello facial, pero del primero nadie se burlaba por ser un Shinigami y del segundo, bueno...quien intenta burlarse de Black Star termina en la enfermería después de que alguien encuentra su cuerpo inerte después de haber volado hasta el otro lado de la ciudad cortesía de un puñetazo.
El Conde Drácula entró en la habitación pero el chico estaba tan concentrado en lo que hacía que no notó al vampiro. Adicionalmente el hecho de que el hombre no se viera reflejado en el espejo ayudaba a hacerlo pasar desapercibido.
- Siento mi ausencia en la cena de anoche—comenzó a hablar el vampiro.
Kilik dio un salto cuando notó que no estaba solo en el baño, el movimiento brusco que hizo provocó que se hiciera una pequeña cortada en la cara con la navaja.
- Señor Drácula, no tiene por qué disculparse—pero no tuvo la oportunidad de decir más.
Los ojos del conde brillaron con fiereza, como si repentinamente ese educado y refinado caballero se hubiese convertido en una bestia salvaje. Y sin perder ni un segundo más caminó con paso rápido hacia el chico.
Kilik inmediatamente limpió la sangre, que brotaba de la herida, con su mano y retrocedió unos pasos mientras defendía a sus pequeños compañeros detrás de él.
Drácula se aproximó a más velocidad hacia él e intentó embestirlo. Pero el chico logró detenerlo un poco y mantenerlo alejado lo suficiente de su cuello.
El Conde tomó a Kilik por el brazo que usaba para detenerlo y su mano se posó sobre su muñequera con un pequeño emblema de Shinigami-sama; en el momento en el que su mano tocó el emblema el conde parpadeó y el brillo amenazador de sus ojos desapareció completamente. Se acomodó el cabello y el traje que traía puesto.
- Supongo que ya debería saberlo, pero aún así pienso repetírselo; tenga cuidado con cortarse o sangrar...podría ser peligroso—recomendó mientras se retiraba con elegancia y gracia, como si nunca se hubiese alterado.
Kilik se permitió caer de rodillas y jadear de manera marcada. Se limpió el sudor de su cara y sus brazos temblaron.
Vlad Drácula era realmente fuerte. Y ahora que había desaparecido por el pasillo el chico se tomó el tiempo para mirar la muñequera con el símbolo de Shinigami-sama. Aunque el responsable de hacerle llegar la muñequera estuviera al otro lado del mundo y no pudiera escucharlo, el chico le agradeció una y otra vez en voz alta.
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Soul miró a la chica siendo llevada en una camilla a la enfermería por un par de personas del staff de Shibusen.
Tenía cabello castaño muy oscuro y peinado en dos colitas, igual que Maka, pero a diferencia de ella, esta chica no tenía fleco y el cabello era tan rizado que las colitas parecían estar enrolladas eternamente alrededor de un tubo.
Su cara parecía estar petrificada con el ceño fruncido y una expresión de miedo. Su cuerpo estaba tieso y casi no se movía al respirar.
Unos pasos después, él ya se encontraba afuera de la enfermería mientras Nygus le hacía un examen médico a la joven técnico sin compañero.
¿Qué rayos le había sucedido? ¿Acaso esto era normal en Shibusen?
La chica tenía un parecido peculiar con su compañera, tal vez un par de años más joven, pero tal vez así es como se vería su compañera hace algunos años; con la cara redonda, tal vez una sonrisa inocente y esos ojos verdes brillando con entusiasmo infantil.
Ésta podría haber sido su compañera. Si él seguía siendo tan útil como una persona ausente no podría hacer nada por Maka. Su compañera podría ser la siguiente y Soul no quería eso.
No quería que su compañera sufriera porque él no estuviera a la altura de la situación. No quería ver a su compañera en esta situación.
Tenía que encontrar una manera de hacerse más fuerte y rápido. Pronto tendrían que ir a otra misión y él no podía permitirse el quedarse pasmado igual que un novato. Tenía una compañera excepcionalmente fuerte, necesitaba estar a la altura de ella y de lo que se esperaba de él. No podía permitirse perder frente a su amnesia.
Pero por alguna razón no quería recuperar su memoria, no quería regresar a ser esa persona que quería abandonar a Maka, aunque estaba seguro de que su yo de esos momentos habría sido capaz de ayudar a su compañera. Entonces ¿estaría dispuesto a regresar a ser su antiguo yo con tal de proteger a Maka, incluso si no quería volverá ser la persona que la quería dejar? Era tan confuso.
De algo estaba seguro; con memoria o sin ella tenía que mejorar. La pregunta era ¿Cómo?
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- Maka, mi gran amiga, ven a los brazos de tu brillante sol que te llena de energía para este nuevo día—Black Star corrió hacia Maka y, antes de que la chica tuviera tiempo de reaccionar, la abrazó con fuerza.
La joven usuaria de guadañas atinó a dejar una expresión incrédula. Tsubaki le regaló una sonrisa tímida al no tener explicaciones que ofrecer por el comportamiento de su compañero.
Maka pudo haberlo empujado para quitárselo de encima, pero sintió que el chico temblaba ligeramente mientras la abrazaba, algo que no le pareció muy normal, adicionalmente pudo notar que había algo de precaución en su abrazo, como si tuviera miedo de abrir alguna herida o lastimarla aún más por abrazarla muy fuerte.
- No me voy a romper si me abrazas más fuerte ¿sabes? No soy una copa de vidrio—señaló Maka mientras lo tomaba de la cintura y se separaba un poco de él para verlo a los ojos. – Además ¿qué pasa contigo? Tú nunca me abrazas—
- ¿No puedo acaso transmitirle un poco de mi inagotable energía a una de mis mejores amigas, de vez en cuando?—preguntó Black Star ligeramente sorprendido.
- No estoy diciendo que no puedas, es sólo que es extraño, es decir, no me abrazas así desde que íbamos en primaria—
- Más razones tengo para abrazarte ahora que sé que ha pasado todo ese tiempo desde la última vez que te abracé—replicó el chico tratando de abrazar a la chica de nueva cuenta.
- Íbamos en primaria, tú has las cuentas—indicó la chica mientras detenía a Black Star para que no siguiera haciendo tonterías.
- Por cierto, dónde está el idiota olvidadizo—mencionó el chico mientras tomaba a la chica por los hombros y la movía un poco a los lados buscando al chico como si estuviera atrás de Maka y ella lo ocultara de su vista.
- Perdió la memoria, Black Star, no es olvidadizo—remarcó la chica con cansancio, le molestaba que el chico simplificara todo.
- Sólo necesitabas decirme que no está contigo, cambiando de tema, ¿a dónde ibas?—preguntó con su energía habitual regalándole una de esas sonrisas que iluminarían cualquier día.
La chica suspiró. El chico posiblemente quería animarla, y dependía sólo de ella si se alegraba o se molestaba más. Se decidió por la primera opción.
- En realidad me dirigía hacia el gimnasio, no tengo entrenamiento con Sid hasta dentro de un rato, pero quería adelantarme para soltar un poco de estrés—confesó Maka mientras adquiría una pose de luchador de box y tiraba un par de golpes al aire.
- Suena bien, se nota que te hace falta—dijo Black Star con tanta sinceridad que molestó a la chica. – Como sea, tengo que ir a orinar pero por qué no tú y Tsubaki se adelantan y las alcanzo en unos minutos—agregó el chico alejándose sin esperar a recibir respuesta.
Ahora Maka estaba molesta, pero de una manera diferente. No pudo resistir las ganas y le intentó lanzar un libro al chico, pero Tsubaki la detuvo por las muñecas.
- Vamos, pequeña Maka, sé que estás llena de energía, pero posiblemente sería mejor canalizar toda esa energía en el saco de box—sugirió guiando a su amiga por los hombros en dirección al gimnasio de la escuela.
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- ¿Por qué con los ánimos tan bajos, Soul?—un hombre de piel color azul se sentó junto al muchacho y le dio un suave golpe en el hombro. - Siempre noté cuando algo estaba mal con mis estudiantes; esa es la clase de hombre que era—finalizó mirando de cerca de Soul y respondiendo de cierta manera la pregunta interna del chico.
El chico-guadaña fue atacado inmediatamente por un aroma increíblemente rancio proveniente del profesor de color azul. Intentó alejarse un poco de manera disimulada para evitar recibir el olor directamente pero sólo consiguió caerse de lado. Sin poder esconder del todo su expresión de disgusto.
Sid malinterpretó sus acciones pensando que Soul se alejaba de él porque le temía.
- No me digas que, como perdiste la memoria, ya no sabes tratar con zombies—Sid parecía un poco lastimado mientras hablaba. Al parecer deseaba internamente que la respuesta de Soul fuera negativa.
Ya le bastaba y le sobraba con que Crona le temiera como para que otro estudiante más se sumara a la lista.
- No es eso, simplemente me sorprendió, profesor—improvisó Soul para no tener que confesar que se alejaba de él porque el olor a podrido lo había tomado desprevenido. - Creí que los zombies sólo babeaban y comían cerebros—agregó tratando de alejar el tema del asunto de su mal olor mientras se incorporaba.
- Existen dos clases de zombies—indicó con el dedo índice en alto. - Los que babean y comen cerebros, y los que actúan como humanos perfectamente normales a excepción de la sangre y el color azul de la piel y algunos otras cosas de las que es mejor no entrar en detalles—agregó mientras abanicaba frente a su nariz como si algo oliera mal.
El muchacho miró detenidamente al hombre azul sentado junto a él por unos instantes antes de soltar una carcajada.
Aunque no poseía ningún recuerdo propio del profesor, tenía el presentimiento de que podría confiar completamente en este hombre. A pesar de que sus ojos pudieran ser distantes y aterradores contenían la misma esencia de los ojos de Maka, la que le hacía confiar tanto en aquella chica; su compañera.
- De cualquier manera, se puede saber por qué estás sentado afuera de la enfermería con expresión deprimida—cuestionó el hombre tomando asiento junto a Soul que estaba sentado con la espalda recargada en la pared de la enfermería.
- Es por la chica que atacaron, al parecer era una de mis conocidas y no tiene compañero, así que cuando Nygus termine el examen médico le voy a reportar a Shinigami-sama su condición—replicó el chico mecánicamente.
- La chica que atacaron... ¿Te refieres a la chica que te acosaba todos los días para que te convirtieras en su compañera?—cuestionó Sid con curiosidad. - ¿Cuál era su nombre?—añadió como un pensamiento más para él.
- No es como si fuera a dejar de ser compañero de Maka por ella—repuso Soul con poco ánimo. No pudo evitar notar que incluso Sid, siendo profesor tenía problemas recordando el nombre de la chica. Podría ser que no le diera clases a ella.
- De cualquier manera, no creo que estés así de preocupado sólo por la condición de la chica—
Soul sintió un jalón de culpa en el pecho. Es cierto que se sentía un poco preocupado por la condición de la chica, pero lo que más le preocupaba en esos momentos era lo que le dijo Maka en la mañana.
Se sentía como una pésima persona por eso. En la habitación a sus espaldas había una chica que, hasta donde Soul sabía, podía morir en cualquier momento y lo que a él le preocupaba más eran los sentimientos de su compañera que hasta estos momentos estaba lejos del peligro de muerte.
- Eso es...En realidad hablé con Maka, me contó de la ocasión en la que me dijo que me odiaba...antes de perder la memoria yo la quería abandonar...ahora no lo recuerdo, pero me siento como basura; en estos momentos no dejaría a Maka por ninguna razón que se me pueda ocurrir...pero antes iba a hacerlo...no lo entiendo—confesó Soul con angustia y confusión.
- Nadie lo entiende muy bien, fue bastante inesperado cuando llegaste a consultarnos acerca de la separación—el zombie le puso una mano en el hombro para tratar de animarlo. - Debido a que el contrato entre técnico y arma requiere una renovación cada dos años nadie hace esos procedimientos de separación hoy en día, generalmente la gente sólo espera a que se acabe el contrato y deciden no renovarlo para ahorrarse las molestias de tener que cancelarlo; no esperábamos que tú de entre todas las personas quisieras llevar a cabo esos procedimientos para separarte de Maka—explicó Sid ampliamente para que Soul no quedara con ninguna duda de lo que le estaba hablando.
El joven-guadaña se quedó pensativo. Sin sus memorias sentía como si Sid le estuviera contando una historia acerca de una persona que no conocía y no algo que tuviera que ver con él directamente.
Sin recordar que él había formado parte de esa historia todo se sentía tan irreal.
Como el chico-guadaña parecía acomplejado cada vez que la gente hablaba de cosas del pasado que él era incapaz de recordar, Sid cambió el tema.
- Por cierto, ¿cómo les fue en su última misión?—Sid preguntó repentinamente, quizá presintiendo que el muchacho estaba pensando en eso.
- Bien—respondió con poco entusiasmo y un poco desconcertado por la inesperada pregunta.
El zombie no quedó completamente convencido con esa respuesta.
- No pareces estar muy seguro—replicó con expresión divertida. - ¿Acaso tampoco recuerdas lo que sucedió en la misión?—añadió en broma pero colocando sin saber el dedo en la llaga.
El chico se tragó su sonrisa y concentró su mirada en el suelo. El zombie también dejó su expresión alegre y miró con más interés al chico de cabello blanco junto a él.
- Pues a decir verdad, no recuerdo lo que sucedió hasta cierto punto de la misión—respondió el muchacho sin despegar la mirada del suelo.
- ¿Quedaste inconsciente?—Sid tenía muchas ganas de ayudar al chico, pero no podía hacerlo si apenas sabía lo que le había sucedido.
- No estoy seguro—el chico colocó su mano bajo su mirada y la examinó mientras pensaba; podía sentir los deseos que el zombie tenía de ayudarle, pero él mismo no estaba seguro de las respuestas a esas preguntas. De igual forma no quería que lo que había pasado en la última misión (o al menos lo que recordaba) sucediera de nuevo.
Quería ser de utilidad para Maka.
- ¿Hay algo más que quieras decirme, Soul?—preguntó Sid inclinándose para buscar la mirada de Soul que seguía enfocada en el suelo.
El chico retrocedió, un poco sorprendido, cuando sus ojos se cruzaron con los orbes blancos e inexpresivos del zombie.
-Ya te lo dije; siempre he sido capaz de saber cuando algo malo pasa con mis alumnos, esa es la clase de hombre que era—le recordó el zombie mientras levantaba el dedo índice.
- Sólo quiero regresar a ser mi antiguo yo, el que podía hacer todo lo que le pedían sin dudar, el que actuaba cool en toda situación, el que no necesitaba ayuda para cumplir misiones—el chico prácticamente gritó con frustración.
Sid lo miraba con lástima. Algo le decía que no podía alcanzar a entender ni un poco el profundo dolor por el que estaba pasando el chico. Pero sabía que el chico se equivocaba. Lo que decía no era cierto; eso era lo único que Sid comprendía.
- Soul, acompáñame—pidió. - Estas revisiones médicas duran varios minutos, así que todavía tienes tiempo—comentó Sid cuando el chico señaló hacia la enfermería como tratándole de decir por qué no podía acompañarlo.
Pasó un brazo sobre los hombros de él y lo guió hacia una terraza.
La tierra estaba un poco húmeda por lo que el chico intuyó que posiblemente habían regado las plantas hace poco.
No tenía muy claro por qué el zombie lo había traído aquí hasta que...
- Piensa rápido—el zombie mandó un fuerte puñetazo en dirección a su cara el cual el chico apenas alcanzó a esquivar.
Después de ese siguieron varios que el chico apenas y podía eludir. Con una patada en el costado interno de un tobillo, Soul perdió el equilibrio y cayó de rodillas.
El zombie aprovechó para lanzarle un golpe de karate a la cabeza. Soul lo bloqueó cruzando ambos brazos sobre él. Sid trató de vencer su defensa imprimiendo fuerza, pero aunque el chico estuviera sudando por el esfuerzo no cedía ante la energía de su profesor.
De una patada el hombre azul mandó al chico un par de metros rodando por el suelo. En realidad no se le podría haber considerado patada porque no lo golpeó. Simplemente colocó su pie sobre el pecho del chico y lo empujó hacia atrás.
- No puedes esquivar y defender toda la vida, qué te parece pasar a la ofensiva—recomendó Sid sin moverse de su lugar.
Soul se levantó con cuidado del suelo. Al parecer no se había lastimado y estaba en condiciones de seguir peleando.
Lanzó su puño de manera pesada en dirección al zombie quien sólo lo desvió con un brazo y aprovechando la defensa abierta del muchacho le lanzó un gancho al estómago. Fue un golpe muy leve que sólo tenía la intención de dejarlo sin aire.
El chico cayó de rodillas al suelo tosiendo y jadeando por recuperar el aliento. El profesor se quedó inmóvil esperando a que Soul se repusiera.
Sin previo aviso Soul se puso de pie de un salto e intentó lanzarle un gancho a la quijada al zombie. Pero sus movimientos eran tan abiertos y tardados (al menos para alguien que lucha contra veloces ninjas que golpean con la velocidad del viento) que Sid pudo esquivarlo retrocediendo un poco para después girar sobre la punta de sus pies y golpearle con el talón aprovechando que nuevamente había dejado su torso libre de cualquier defensa.
Soul volvió a rodar por el lodo pero no se permitió permanecer por mucho tiempo en el suelo.
Se puso de pie apoyándose con las manos en la tierra y después de levantarse con un poco más de pesadez intentó seguir atacando.
Su estilo de pelea era muy torpe y poco pulido. Su posición de combate no era firme y provocaba que a la menor alteración perdiera el equilibrio y se cayera al suelo. Sus ataques eran desesperados y pesados, seguramente se lastimaría más por lanzar así los puñetazos que por recibir ataques de alguien más.
A diferencia de otros peleadores como Black Star sus movimientos no eran fluidos y sus golpes no eran certeros y no controlaba la fuerza con la que los lanzaba.
Era claro que el chico no era un gran peleador, pero se defendía. Sabía dar algo de batalla, pero claramente todo lo que sabía era por lo que había podido observar e imitar en tantos años de vivir rodeado de peleadores virtuosos.
Posiblemente al pensar que su única utilidad era transformarse en arma nunca vio en la pelea cuerpo a cuerpo alguna posibilidad de volverse más fuerte y por lo tanto no indagó tanto en esa habilidad.
Como profesor de Gimnasia, Sid conocía a Soul.
El chico tenía una gran condición física que muchas personas envidiarían. Podía recorrer grandes distancias a pie sin cansarse, y cumplía la rutina de ejercicios básica sin mucho esfuerzo en el tiempo establecido. Pero sus habilidades estaban demasiado estancadas en cifras promedio.
Probablemente si se le comparara con los mejores deportistas de Shibusen su condición le quedaría corta. Tal vez incluso Maka era mejor peleando que él. Algo que no le sorprendía en absoluto, puesto que Maka al ser técnico, no podía tomarse el lujo de descuidar sus habilidades de combate cuerpo a cuerpo.
- Pues yo no noto la diferencia—bramó Sid después de que Soul se tropezara por lanzar un golpe con tanta fuerza y Sid lo esquivara. - Peleas igual que como el viejo Soul. Él nunca fue un gran luchador, posiblemente creía que era demasiado "cool" como para arreglar las cosas con los puños—
El chico se giró para quedar boca arriba. Respiraba agitadamente y estaba lleno de lodo.
El zombie se puso en cuclillas para mirar a Soul más de cerca.
-Créeme, he luchado con el "otro Soul" y él no peleaba mejor de lo que tú lo haces—murmuró en tono de complicidad.
Soul se sentó en la tierra cuando Sid se puso de pie.
-Pero tú tienes algo que te hace mejor que el otro Soul. Al igual que él tienes algo que proteger, pero tienes algo más—
Soul miró al profesor, de espaldas a él, con curiosidad. En esos momentos Sid se giró y siguió hablando.
-Tienes esa pasión de volverte más fuerte para proteger ese algo, la suficiente como para superar el miedo; si te caes te vuelves a levantar y sigues adelante, si ves una pared la derribas o caes en el intento, los obstáculos no pueden frenarte; eso es algo que el "otro Soul" no tenía, él tenía tantas cosas en la cabeza que se olvidaba de lo que era realmente importante—
Soul parpadeó, tal vez más veces de lo que era necesario. Estaba tan cansado que no tenía idea de qué más hacer para ayudar a demostrar los sentimientos conflictivos que lo invadían.
Además estaba el hecho de que las palabras de su profesor habían impactado en una parte de él que no entendía del todo bien; el orgullo de "el otro Soul".
- ¿Pero de qué sirve que yo esté desesperado por protegerla? Al final ella verá que no puedo ayudarla y buscará a alguien más—su voz era muy seria y profunda. - Estoy estancado con esto—se señaló a él mismo con la palma abierta sobre su pecho. Se levantó del suelo, hizo una pausa para respirar hondo y examinó su brazo.
Sid sabía que el chico quería decir algo más así que esperó a que siguiera hablando. Como lo predijo Soul suspiró y siguió con lo que estaba diciendo.
- En ésta última ocasión apenas y conseguimos cumplir la misión, de no ser por Death the Kid, nosotros no...—nuevamente hizo una pausa, esta vez para apretar los puños. - Pero si vuelvo a ir en otra misión con Maka no creo volver a tener tanta suerte, aun si ya no pienso dejar de ser su compañero, ¿qué utilidad tendría yo para ella si ni siquiera puedo transformarme en arma a voluntad?—su voz queda sonaba muy frustrada y molesta.
-Deberías hablar con Shinigami-sama; él podría tener justo la solución para ayudarte—recomendó al notar la gran confusión con la que el chico miraba su brazo.
Soul despegó los ojos de su brazo, que sin duda estaba hecho de carne y hueso y los giró hacia su profesor quién lo miraba muy alegre.
- Puede que Shinigami-sama actúe en ocasiones como un idiota; pero cuando realmente necesitas su ayuda puede sorprenderte; vayamos juntos a verlo—sugirió.
Soul no sabía realmente qué decir.
-Pero antes tenemos que hacer una escala técnica en las duchas, báñate rápido porque no podemos perder mucho tiempo—
-Pero si me bañé ésta mañana y ¿por qué vas tú también?—el chico no supo que más decir, ni siquiera sabía por qué había hecho ese comentario que, en retrospectiva, seguro lo habría hecho ver estúpido.
- Yo acabo de terminar mi sesión matutina de ejercicios y seguramente huelo a cadáver de tres días, no creas que siempre huelo así de mal, y tú no puedes ir a ver a Shinigami lleno de lodo—Sid lo tomó por los hombros y lo arrastró hacia las regaderas.
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Tsubaki no dijo nada.
Sabía que había algo mal con su amiga pero también sabía que si quería averiguar lo que le pasaba lo último que debía hacer era preguntar directamente. Si lo hacía sólo empeoraría todo.
Mientras se cambiaron a ropa de gimnasio permaneció en silencio.
Pero mientras veía a su amiga golpear con inusual enojo el saco de box supo que no podría resistir mucho sin decir algo. El silencio comenzaba a volverse pesado y su amiga parecía a punto de explotar con sobrecarga de angustia e ira.
Si fuera BlackStar podría hacer algún comentario de broma para romper el hielo. Pero no era un ninja de cabello azul y energía sin rival, así que un comentario poco serio de ella sería inesperado y posiblemente de muy mal gusto.
Se decidió por hablar de cualquier cosa aún si no tenía nada que ver. Si Maka le quería contar lo que pasaba entonces ella se aseguraría de estar allí para apoyarla y aun si ella no tenía intenciones de decirle, Tsubaki quería estar allí, simplemente para asegurarse de que su amiga no estuviera sola.
- Me parece algo raro—comentó casualmente.
- ¿Qué dices, Tsubaki? ¿Qué es raro?—cuestionó Maka jadeando incontrolablemente. El sudor caía por su cara y su cuerpo como cualquier otro líquido derramado encima de ella. La joven técnico encontró una escusa en la conversación con la chica-arma para dejar de bañar el saco de box con puñetazos.
- Ah, no es nada en realidad, sólo me parece raro que es la segunda vez que Black Star va al baño en la última hora—habló de la manera más esporádica que pudo.
- Tal vez comió algo raro—interpretó la técnico sin mucho entusiasmo mientras flexionaba dolorosamente sus manos.
- ¿Te ocurre algo, pequeña Maka?—involuntariamente las palabras de preocupación escaparon de la boca de la chica al ver a su amiga hacer muecas de dolor cada vez que cerraba los puños.
Aún con la protección de los guantes de box los golpes que había estado lanzando habían sido intensos. Habría sido mucho pedir que ni así se hubiera lesionado aunque fuera un poco.
- No es nada, simplemente los guantes me aprietan un poco al momento de golpear—aseguró con desinterés mientras lentamente se quitaba los guantes de box.
Entonces la chica de cabello negro notó las manos rojas e hinchadas de su amiga y una de ellas tenía la palma ensangrentada, se veía doloroso. Eso definitivamente no era una pequeña incomodidad con los guantes, sin embargo Maka apenas y demostraba el dolor que posiblemente sentía.
-No deberías presionarte tanto—pidió Tsubaki, nuevamente sin darse cuenta de lo que decía hasta que las palabras habían dejado su boca.
Por unos instantes vio cómo Maka se tensó y temió haber arruinado las cosas. Su amiga no la miraba y por unos instantes tuvo dificultades para tragar saliva o respirar.
- Tsubaki, ¿puedo contarte algo que no le he contado a nadie?—preguntó Maka repentinamente con voz baja y cargada de esa sensación de que estallaría a llorar en cualquier momento.
- Sí—replicó Tsubaki inmediatamente con tanta urgencia que se cubrió la boca justo después como si le apenara lo realmente ansiosa que había estado de que Maka le dijera eso.
- Escuché a Stein y a Nygus hablar de la posibilidad de que Soul tenga un detonante de locura en su interior—su voz ronca y queda con la emoción hizo que el pecho de Tsubaki se apretara mucho. No había sido tanto lo que había dicho, sino cómo lo había dicho.
Maka todavía no la miraba. Tampoco se movía. Seguía en el mismo punto del gimnasio, frente al saco de box y mirando sus manos enrojecidas con algo de decepción.
Por alguna razón Tsubaki presentía que eso no era lo que Maka le quería decir; esa oración con la que había comenzado a hablar sólo era la manera de empezar la conversación a falta de algo mejor.
- Tengo miedo de mi propio compañero, pero ya no entiendo qué es lo que me aterra tanto de él, ¿acaso es por su pérdida de memoria? Eso es tonto, sé que Soul sigue siendo Soul y no es como si se hubiera vuelto alguien diferente, pero definitivamente se siente como si fuera una persona diferente ¿Acaso tengo miedo de aquellas partes que no conozco de él? ¿O es realmente lo que conozco lo que me aterra tanto? No quiero tener tantas dudas acerca de él, pero mentiría si dijera que puedo dormir tranquilamente en las noches; siempre son esos mismos pensamientos que no tienen respuesta, porque nadie más puede responderlos, sólo yo...y eso es algo más que me asusta, porque yo no tengo las respuestas y no puedo conseguirlas por más que trate de responder. Es tan confuso que no creo que esté haciendo un buen trabajo poniéndolo en palabras—las lágrimas no la dejaban hablar bien y el aliento le faltaba, aún así no paraba de hablar y de decir todo lo que había dentro de ella sin preocuparse por la mejor manera de decirlo.
Tsubaki quería acercarse a su amiga y abrazarla; susurrarle al oído que todo estaba bien y reconfortarla con algo de comida casera y un baño caliente o algo igual de relajante. Pero la idea de que esas cosas sencillas no solucionaran nada en la vida de su amiga la congelaban en su lugar.
Unas vacaciones no le regresarían la memoria a Soul. Ni aunque le regalara algo extravagante a su amiga conseguiría que los problemas de Shibusen desaparecieran y la dejaran de preocupar por un solo día ¿Qué haces cuando te sientes tan insignificante que sientes que no eres lo suficiente para hacer un cambio?
- Además todos los problemas por los que está pasando Shibusen hacen que mis problemas sólo luzcan estúpidos y me siento como una niña pequeña llorando por tonterías minúsculas cuando el mundo alrededor necesita que cierre la boca, me trague mis tonterías y haga lo que me corresponde en vez de ocasionarles molestias a los demás que tratan de hacer algo útil—se quejó la chica con voz temblorosa por las lágrimas.
Tsubaki sacó unos objetos de su mochila y algo de árnica para las heridas. Se arrodilló frente a Maka y le comenzó a limpiar la mano llena de sangre; parecía tener ampollas de quemaduras que se habían abierto, dudaba que esto fuera obra de sobre pasarse con los puñetazos, pero no preguntó nada. En estos momentos se dedicó a curarla mientras escuchaba todo lo que la chica le decía. Llenó las manos de la chica de ungüento y las vendó con unas vendas limpias que tenía a la mano. No era un tratamiento profesional para sus heridas, pero supuso que serviría por el momento.
- Aún eres una niña pequeña, Maka, que seas buena en lo que haces no quiere decir que estés obligada a ser perfecta todo el tiempo, además, si tú no te preocupas por tus problemas, por más insignificantes que crees que son ¿quién lo hará?—aseguró Tsubaki en un murmullo, finalmente teniendo las agallas para poner sus manos en los hombros de su amiga y mirarla directamente a los ojos.
- Todo esto no sería tan malo si tuviera a mi compañero de vuelta...pero realmente no ha dejado mi lado ni por un instante y eso es lo que más miedo me da, aunque esté justo a mi lado no siento su presencia, es como si no fuera realmente él; lo extraño, aún si no se ha ido—la voz de Maka estaba rota y cuando Tsubaki la abrazó las lágrimas comenzaron a mojar su pecho. Estaba segura de que eran lágrimas y no el sudor que había estado escurriendo por su cuerpo.
- ¿Quieres asistir a terapias? Puedo organizarte un par de citas y asistir a ellas contigo—ofreció sin saber muy bien qué más hacer por ella. Sólo escucharla no parecía ser suficiente.
La respuesta que recibió de Maka fue seca y seria. Ningún rastro del sentimiento permaneció en su voz.
- No te preocupes, saldré de esto, sola—
No, no lo haría.
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N.A.- Señoría, me declaro culpable de haber terminado el capítulo con una frase desesperanzadora y aparentemente trágica. Pero confío en que saben bien lo que realmente significa esa frase, son gente lista, lo sé ;D (y si no lo saben no se preocupen, no quiere decir que sean tontos, posiblemente sólo significa que apesto como escritora o algo así xDD).
Un review puede hacer la diferencia, así que no se guarden lo que quieren decir y háganme llegar sus quejas, sugerencias y demás misceláneas y con mucho gusto les responderé cualquier duda que puedan tener al respecto ;D. Y si ven algún error en la historia no duden en hacérmelo saber, gracias ;D.
Kiosé cambio y fuera
