N.A.- ¡YAY! Finalmente pude actualizar. Muchísimas gracias a todos los que dejaron review, y también a los seres misteriosos que leen esto sin que me entere (?). Su apoyo silencioso e incondicional es apreciado enormemente por su servidora.

El capítulo de hoy está dedicado a las reviewers del capítulo anterior: Valentina Sofi(Valentinaescarrab), Malva99, Ameri-chan80, Nimbusmind, Zabetlhy y mención especial a Lune ;D que descubrió quién era el personaje misterioso de Square Enix que está haciendo aparición especial en la historia. Si no respondí sus reviews tienen todo el derecho de mandarme a golpear por despistada. Las veo al final de la página ¡Feliz lectura!

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Capítulo 16: Da tu mejor esfuerzo, alma mía; La decisión de Soul ¿Avanzando con la corriente o contra ella?

- Lejos...más lejos...Y esto ni siquiera sé dónde queda... ¿por qué todas las misiones tienen que ser tan lejos?—se quejó Black Star en voz alta mientras rascaba su cabeza con ansiedad.

La pizarra de misiones extracurriculares frente a él permanecía inalterada en una especie de burla silenciosa hacia el ruidoso Ninja y su incapacidad de encontrar una misión adecuada.

El muchacho estaba conteniendo las ganas de arrastrar la pizarra por los pasillos como si fuera la suela de sus zapatos por lo molesto que lo estaba poniendo ¿Cómo se atrevía ese objeto de manufactura barata a restregarle en la cara que aún antes de embarcarse en la misión ya estaba fallando en elegir una? Tan pronto como encontraba una que atrajera su atención se veía obligado a rechazarla por tener algún inconveniente con la ubicación o la duración.

Era demasiado irónico que el enorme pedazo de corcho estuviera tan atiborrado de misiones que ni siquiera pudieras ver la parte de abajo, debajo de una hoja había dos más escondidas, y aún así le estaba resultando increíblemente difícil encontrar la misión adecuada.

Usualmente elegiría cualquiera sin preocuparle las características o especificaciones.

Porque todas las misiones eran iguales para él. A menos, claro que resultara ser alguna de esas misiones aburridas en las que prácticamente puedes sentir que tus músculos se oxidan por la falta de acción y emoción. Esas misiones en las que sientes como si tu corazón pudiera detenerse de un segundo a otro por el aburrimiento extremo. Exactamente la clase de misiones que Maka elegiría sin parpadear.

- Creí que ya habías elegido una misión, no deberías sobre esforzarte, con cumplir una misión a la vez basta—la mujer detrás del escritorio de misiones extracurriculares le habló al chico con una voz que sonaba aburrida, pero probablemente el tono sólo se debía al cansancio.

- No es para mí, es para Maka, mi amiga; sabes lo que le pasó a su compañero, ¿no?—comentó Black Star distraídamente mientras examinaba una misión en Canadá. Cuando recordó que Canadá es un país lejos de Death City decidió pegar descuidadamente la hoja encima de otras misiones sin importarle realmente se quedaría pegada o no.

- ¿La compañera del chico que perdió la memoria?—preguntó la mujer interesándose en la conversación con el chico.

Otra hoja se despegó de la pizarra atrayendo inmediatamente su atención pero al atraparla en sus manos lo primero que notó fue la duración; varias semanas en misión de reconocimiento.

Arrugó la hoja con molestia en su puño antes de darse cuenta que era una misión importante y que era vital permitir que alguien más se encargara de ella. Así que con enojo la planchó entre sus manos para que se viera legible nuevamente y la pegó con molestia junto a la misión a Canadá.

¿Cómo se atrevían esos pedazos de papel reciclado a llamar su atención si no iban a resultarle de utilidad?

Por supuesto que las hojas con misiones no podían hacer nada de eso, pero Black Star no lo veía de ese modo.

- Sí, los dos han estado un poco atareados y me pidieron que les llevara una misión—explicó él olvidándose de misión con la que había estado tan molesto hace algunos instantes al encontrar otra que lucía prometedora y más llamativa.

- Vaya, eso es muy considerado de tu parte—halagó la mujer permitiéndose esbozar una sonrisa.

Black Star no respondió inmediatamente porque estaba muy ocupado revisando varias veces la misión antes de comenzar a celebrar por encontrar justo la misión que buscaba. Cuando enfocó su vista en la mujer se percató de que ella ya había hablado y estaba esperando su respuesta. Regresó la vista a la hoja de misión para leerla por última vez antes de comenzar a hablar.

- Nah, no es para tanto, yo escojo la misión y ellos se parten el lomo cumpliéndola, no hago mucha diferencia—aseguró Black Star sin darle mucha importancia mientras apretaba la hoja de misión como si tuviera la capacidad de escapar si el chico no se cuidaba y comenzó a buscar algo en sus bolsillos. - Tomaré ésta del poltergueist—declaró estampando sobre la mesa su mano con la misión elegida y la credencial de Maka.

La mujer asintió antes de tomar ambos objetos y retirarse a la parte de atrás de su pequeña oficina.

- ¿Hoy no está contigo tu compañera?—preguntó ella de repente mientras revisaba un archivero rebosando de papeles.

- Necesitaba un poco de espacio, así que la dejé sola, pero en cuanto termine con esto iré con ella—replicó Black Star sin enfocar su atención en otra cosa que no fuera el techo, que parecía ser menos aburrido que el resto del pasillo.

- Suena como algo muy considerado—.

Black Star soltó una carcajada estruendosa. Era la segunda vez que la mujer lo llamaba considerado y eso lo hacía sentir extrañamente satisfecho.

- Aquí tienes—dijo la mujer entregándole unas hojas. Junto antes de que el chico las tomara la mujer pareció recordar algo y de una caja con folletos tomó uno y lo acomodó entre los papeles.

Entre la credencial de su amiga y otras hojas había un volante no muy grande de papel brillante con la foto de una niña.

Sin molestarse en leer lo que decían las letras impresas en el pedazo de papel, levantó el volante y se lo señaló a la mujer. - ¿Qué es esto?—.

- Se trata de una niña que fue secuestrada de su casa hace unos días, sus papás están muy preocupados y Shinigami-sama accedió a repartir estos volantes con información. Si por casualidad algún estudiante la llegara a ver debe reportarlo de inmediato—informó la mujer pacientemente sin mencionar que toda esa información ya estaba escrita en el papel.

- Ya veo, si no me lo hubiera dicho seguramente ni lo hubiera revisado—confesó Black Star tranquilamente como si realmente no fuera nada importante.

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Antes de ir con Shinigami-sama, Soul y Sid fueron con Nygus a recibir el reporte de la chica que había sido atacada.

Nygus les entregó un folder con no más de un par de papeles y no les dijo nada. Soul miró por unos instantes a la chica que seguía inmóvil en la cama de la enfermería; su expresión no parecía haber cambiado.

El chico no pudo evitar cuestionarse cuántos reportes como este habían tenido que ser elaborados en el pasado por Nygus antes de éste.

La mirada de la mujer lucía algo triste, pero supuso que no importando cuántas veces realizaras una tarea como ésta, nunca podrías dejar de sentir tristeza por el alumno que había resultado herido.

Recordó también aquella memoria borrosa en la que alguien deslizaba una espada en diagonal por su pecho y no pudo evitar cuestionarse cuánto tiempo había pasado desde ese acontecimiento. El recuerdo no estaba muy claro así que no podía saber hace cuanto había sucedido. Su curiosidad era mucha, pero trataba de no pensar demasiado en eso porque era muy confuso saber que sus recuerdos eran como un rompecabezas incompleto y había recuerdos de eventos recientes que ni siquiera poseía.

Pero aún así no podía evitar preguntarse cómo sería si algo como eso le volviera a suceder ¿Cómo reaccionaría Maka? Hasta esos momentos sólo se había preocupado por no ser lo suficientemente fuerte para proteger a su compañera. Pero, ¿qué pasaría si ni siquiera tenía la fuerza suficiente para protegerse a sí mismo?

Si antes se sentía nervioso por encarar al dios de la muerte y pedirle ayuda para mejorar, viendo la condición de la chica y pensando en su compañera al menos ahora se sentía comprometido y decidido, aún si los nervios seguían presentes.

No hacía esto por él, lo hacía porque no quería ver a Maka en una situación parecida y también porque no quería poner a Maka en una situación en la que la hiciera preocuparse por él.

Algo en él siempre palpitaba con precaución cada vez que estaba con este... ¿hombre? no estaba seguro si podía meter al dios dentro de esa categoría tan limitada.

La manera despreocupada y relajada en la que actuaba lo hacía sentir que podía bajar la guardia frente a él, pero siempre había algo que lo detenía y le advertía que no se dejara llevar por la cara amigable que le mostraba siempre.

Aun mientras mantenía su espalda hacia él sentía que el dios lo estaba observando, cada uno de sus movimientos. Como si para moverse tuviera que hacerlo con toda la precaución posible para que el Dios no viera a través de él y se expusieran todas sus debilidades y secretos.

Como si tan pronto se descuidara el Shinigami fuera a ver a través de su alma. Era un sentimiento muy extraño, porque hasta donde sabía no guardaba ningún secreto que le obligara a sentir miedo de ser expuesto, ninguno que pudiera recordar al menos.

Una vez en la habitación Sid pasó primero y después de hablar con lo que a Soul le parecieron oraciones incompletas, o alguna especie de código, el zombie le cedió la palabra al chico-guadaña.

- Shinigami-sama—fue llamado por la voz ronca y profunda del chico-guadaña.

- Hola-Hola ¿Qué tal? ¿Qué te trae por aquí, Soul?—saludó alegremente el Shinigami mientras se inclinaba hacia Soul.

El chico retrocedió un poco con nerviosismo. Estaba sudando levemente y le temblaban las manos.

- Creí que después de cambiar mi apariencia ya no podría atemorizar a nadie; parece que me equivoqué—el Dios de la Muerte se incorporó, su voz apenas sonando herida.

- No, no es eso Shinigami-sama, es sólo que esta es la primera vez que estoy frente a usted…c-completamente solo—balbuceó tratando de forjar una sonrisa y forzando su mirada sobre su jefe. Fuera de su voz dudosa su apariencia no dejaba ver ningún sentimiento.

Era una contradicción inmensa ver su cara relajada e inexpresiva con su voz temerosa. Como si una parte de él, sobre la que no tenía control, fuera capaz de mantener la compostura y la otra que dependía completamente de él no pudiera ni siquiera controlar sus propias emociones. Hacía que Soul se sintiera mucho más vulnerable.

- Ah, cierto, la pequeña Maka no está aquí, ¿qué sucedió con ella?—cuestionó el Dios de la muerte mientras una de sus enormes manos rascaban parte de su cabeza. Al menos Soul creía que esa parte de su anatomía se podía clasificar como cabeza.

- Ella está bien—replicó el chico ambiguamente tratando desesperadamente de ocultar que no tenía ni idea de donde se encontraba su compañera. Por alguna razón le parecía que algo así sería vergonzoso de confesar.

- De acuerdo, pero debe de haber una razón por la que estés aquí sin ella, ¿cuál es?—indagó el dios sin darle vueltas al asunto que despertaba su interés.

Soul se dio cuenta de que no había planeado formalmente lo que le iba a pedir al Dios de la Muerte. Tenía muy claro lo que quería lograr, pero no tenía idea de cómo pedirlo o cómo lograrlo.

Abrió la boca un par de veces sólo para cerrarla cuando se percataba de que estaba demasiado seca como para hablar. Repitió el proceso un par de veces antes de que sintiera un brazo pasar sobre sus hombros.

- Soul aquí quiere hacer una solicitud formal para ingresar a entrenamiento de armas de alto rendimiento—era el profesor Sid que, contrario a lo que el chico creía, no se había ido aún de la Sala de la Muerte.

El Dios miró a Sid mientras éste hablaba y luego enfocó toda su atención en el chico, quien desvió su mirada y habría retrocedido un poco más si el brazo de Sid no lo tuviera enterrado al suelo con su firmeza.

- Ya veo, muy considerado de tu parte, Soul; ya que, como sabrás, la situación apretada en la que se encuentra la academia requiere que todos los estudiantes den lo mejor de sí—.

Soul intentó relajarse, pero todo le parecía demasiado incómodo. Sentía que debía de decir algo, pero no tenía idea de qué se hacía en un momento como éste. Ni siquiera recordaba qué era lo que había hecho Maka la primera vez que él estuvo con ella en la habitación desde que perdió la memoria. Pero no podía culparse de eso, debido a que no se sentía muy bien en esa ocasión.

- Sin embargo quiero que tomes en consideración que habrá momentos en los que tendrás que hacer tu mejor esfuerzo para no quedarte atrás ¿Realmente estás dispuesto a eso, Soul?—el Shinigami hablaba con tanta ligereza de la situación, como si el chico tuviera alguna otra opción.

La pregunta tomó desprevenido al chico que no se había percatado de que se había perdido en sus pensamientos. Por suerte el Shinigami continuó hablando y esta vez Soul procuró ponerle mucha atención.

- Puede que como perdiste la memoria no lo recuerdes, pero las cosas se pondrán difíciles a partir de ahora y quiero que me prometas que pase lo que pase seguirás esforzándote—pidió Shinigami-sama con su voz suave y animada.

¿De qué rayos hablaba el Dios de la muerte? Creyó que ya estaba establecido que Soul haría las cosas lo mejor que pudiera, por eso estaba aquí en estos momentos.

Tal vez era desafortunado que no recordara los peligros de cumplir misiones para Shibusen, y al no imaginarse la grandeza del riesgo en el que ponía su vida, todos consideraban necesario advertirle constantemente que no debía confiarse ni un poco.

- Los arreglos para ingresar al grupo de entrenamiento estarán hechos para mañana, hasta entonces puedes relajarte y tomar las cosas con calma, porque en cuanto comiences con el entrenamiento tendrás que trabajar duro y Soul...—hizo una pausa para levantar su enorme dedo blanco a un par de centímetros de la nariz del chico. - Nada de quejas—indicó pausando entre cada palabra y balanceando el dedo de un lado a otro al compás de cada sílaba.

El Shinigami retrocedió hasta dejar algunos metros de distancia entre el chico y él y se giró hacia el enorme espejo en el centro de la habitación.

Teniendo al Dios dándole la espalda completamente, el chico experimentó un arranque de confianza y su voz salió de su garganta antes de que pudiera entender lo que estaba haciendo.

- Shinigami-sama—dijo un tanto más fuerte de lo que le hubiera gustado hablar, pero igual su tono salió firme y seguro, de eso no tenía ninguna queja. Y eso era un cambio agradable después de haberse escuchado tan dudoso hace unos minutos.

- ¿Qué sucede, Soul?—replicó tranquilamente el Shinigami mirando la figura de Soul que se proyectaba fielmente en la superficie reflejante del espejo.

- También traigo esto—explicó el chico-guadaña mientras levantaba un fólder que había estado sosteniendo en una de sus manos. El borde por el que lo había estado sujetando se había arrugado un poco pero de ahí en fuera no había más daño visible.

El Shinigami se giró hacia él de manera exageradamente lenta como si anunciara sus acciones antes de hacerlas, dándole tiempo a Soul de prepararse para encarar nuevamente al dios.

- Una estudiante fue atacada en la ciudad, le traigo el análisis que Nygus hizo de su condición—indicó Soul extendiéndole los papeles en su mano hasta que el dios los tomara.

- Muy atento de tu parte, Soul—lo primero que el Shinigami vio al abrir el fólder fue la fotografía de la estudiante. - Considerando que se trata de una alumna que carece de compañero que realice estas tareas por ella—agregó el Dios distraídamente mientras leía en informe con mucha concentración. Sus cuencas negras y vacías repentinamente lucían mucho más huecas y menos cómicas. - Espero que tú nunca tengas que hacer algo así por Maka—añadió en voz muy baja y que sonaba casi sombría.

Soul sintió un jalón rápido y doloroso en el pecho ante esas palabras y bajó la vista para no tener que ver lo fría que se había vuelto la cara del director.

El ambiente comenzó a tornarse pesado e incómodo y al chico sólo se le ocurrió retroceder para evitar verse atrapado en el entorno que lentamente se tornaba más y más fúnebre.

Cuando el chico retrocedió chocó con la gran complexión de su profesor, que se encontraba detrás de él.

- Bueno, Soul, nuestro trabajo aquí ha terminado—informó Sid posando en Soul una pesada mano que le cubría todo el hombro y guiándolo fuera del lugar.

Soul no pudo evitar lanzar una última mirada al dios de la muerte que lucía más solemne de lo normal mientras revisaba con suma concentración el informe, seguramente por segunda o tercera vez.

Tal vez para muchos, el Dios de la Muerte, Shinigami-sama, era un ser despreocupado e irresponsable que enviaba a sus estudiantes a misiones, como si considerara a los alumnos como peones en un juego de ajedrez o mandarlos como soldados sin cara hacia una guerra, sin el menor resentimiento ni arrepentimiento en que pudieran salir heridos o morir.

Pero el dios que estaba erecto frente a él, sosteniendo en su inmensa mano un par de hojas que leía con una expresión tan estoica y seca que parecía casi afligida, no podía ser un dios injusto que actuara de esa manera.

Para Soul no lo era. Porque definitivamente no podía existir alguien más preocupado por el bienestar y la seguridad de sus alumnos que el director de la academias de técnicos y armas, Shinigami-sama.

Un hombre que no se preocupara en absoluto por los estudiantes no se encontraría sufriendo tanto simplemente leyendo un pedazo de papel que revelaba la condición de una sola de las alumnas.

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Si alguien no hubiera presenciado la manera en la que Maka había demostrado su fragilidad y se había permitido revelar sus miedos frente a Tsubaki posiblemente no habría podido adivinar que la chica había perdido la compostura hace tan sólo unos minutos.

Black Star sólo tenía un instinto que le decía que Maka había pasado por un mal momento, pero la vista que lo recibió al gimnasio le restregaba en la cara todo lo opuesto.

Su amiga se encontraba pateando un saco de box como si el bastardo le debiera dinero o hubiera insultado a su madre o alguna cosa igual de amenazante. El chico sólo entendía que a pesar de ser más fuerte y poderoso que la joven técnico, igual no le gustaría estar ocupando el lugar del saco de box en esos momentos.

Separó la vista de la chica y encontró su objetivo, por lo que decidió no demorarse más y comenzar directamente con lo que había venido a hacer.

- Tsubaki, ¿qué clases tenemos hoy?—preguntó Black Star decidiendo que esas palabras anunciaran su estruendosa entrada.

La chica se exaltó al percatarse de que no había notado la presencia de su compañero hasta que éste se había hecho notar con palabras directamente dirigidas hacia ella. Eso era muy inusual pero lo hizo de lado para enfocar su mente en la pregunta que se le había hecho.

- Hoy tenemos 3 clases y salimos temprano, ¿por qué lo preguntas?—respondió Tsubaki sin poder evitar cuestionarle a su compañero las razones por las que cuestionaba su horario escolar del día.

- Está decidido, entonces—informó Black Star sin realmente revelar de qué estaba hablando.

Maka dejó de rociar el saco de box con patadas los segundos suficientes para intervenir en la conversación de sus amigos. Había estado escuchando atentamente el intercambio y sólo hasta esos momentos había considerado prudente intervenir.

- Hey, no decidas cosas sin consultar la opinión de Tsubaki, mono cilindrero—fueron las palabras de la chica. Aunque Maka no tuviera aliento su voz salió clara y firme. Black Star la miró entre confundido y divertido.

- No entretengas tu ocupada mente en mi inmensa existencia, Maka, sólo harás que te duela la cabeza—recomendó el ninja con una voz genuinamente preocupada por su amiga pero sin borrar la sonrisa alegre en sus labios.

- Al único al que le dolerá la cabeza será a ti después de que te pateé—amenazó la chica mientras lanzaba una patada de advertencia al aire en la dirección en la que se encontraba su amigo de cabello azulado.

- Wow, cuidado con ese exceso de energía, no quisiera que te lastimaras algún músculo—advirtió el chico de un modo muy burlón.

- Maka, guarda esas energías para el verdadero entrenamiento—una nueva voz entró en la conversación lo que atrajo la atención de los ocupantes del gimnasio hacia el profesor que había pronunciado las palabras.

- Profesor Sid—.

Mientras Maka pronunció su nombre con voz normal, Tsubaki apenas lo murmuró y Black Star lo exclamó como si tuviera intenciones de que todo Shibusen se enterara de la entrada de Sid a escena.

- Black Star, Tsubaki, las clases comenzarán en un rato, así que sería recomendable que vayan a hacer todo lo que necesiten para no llegar tarde; si han estado faltando a clases por estar ocupados en misiones sólo lo hace peor cuando llegan tarde aún cuando están disponibles—

- Nos vemos después, pequeña Maka—anunció Tsubaki acercándose a su compañero.

Black Star miró a Sid y parpadeó un par de veces. Tsubaki no sabía cómo reaccionaría el chico, dado que había estado actuando muy impredecible últimamente (no que no fuera impredecible todo el tiempo, pero su comportamiento reciente era muy aleatorio, incluso para alguien como Black Star) así que decidió evitar cualquier confrontación. Lo tomó por el brazo y lo jaló fuera del gimnasio.

Sorprendentemente, el chico no opuso resistencia y ambos compañeros salieron del lugar sin mucho revuelo.

- Adiosito, Maka—la retumbante voz de Black Star llegó hasta los oídos de la chica aún después de que hubieran transcurrido unos segundos de que Black Star hubiera dejado la zona.

Después de eso la chica miró a su profesor con ojos escudados con una mirada desafiante. No sabía qué consecuencia le esperaba después de haber faltado a su importante entrenamiento el día anterior.

Era difícil recibir alguna pista acerca del estado de ánimo del profesor Sid. Su cara no dejaba salir ninguna emoción y sus ojos no reflejaban más que la silueta de la chica a la que miraban fijamente.

Maka tragó saliva y decidió que pasara lo que pasara estaría dispuesta a encarar a su profesor.

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Cuando Soul salió de la habitación de la muerte con pasos temblorosos como si estuviera caminando sobre gelatina, el peso de la realidad lo abrumó. Sin Sid a su lado y su reconfortante mano en su espalda se sentía ligero, pero también tenía una sensación de abandono.

Ya que había hecho lo que tenía que hacer ya no había presión, pero sin esa presión se sentía perdido. Como si el mundo fuera demasiado grande para él.

Y, sin alguna cosa en la qué pensar, su mente se comenzaba a cuestionar si las decisiones que había tomado serían las correctas. Por un lado se sentía mal por no haber consultado a Maka, pero por otro sabía perfectamente que ya era muy tarde para arrepentirse; esto era algo que necesitaba hacer por el bien de los dos, incluso si ella misma no lo aprobaba.

Aunque sabía eso, no podía evitar la sensación residual de nerviosismo que todavía permanecía en su cuerpo aún después de haber terminado de conversar con el dios de la muerte.

No podía alcanzar a entender por qué su conversación con el director lo había dejado tan tenso, quiso pensar que era porque era la primera vez que se presentaba frente al Shinigami sin la presencia de su compañera, pero aún así Sid había estado con él todo el tiempo.

Y aún si no hubiera sido así sabía que el Dios de la Muerte no tenía razones para hacerle daño así que el ligero miedo aferrado en su nuca le parecía sospechoso e infundado.

Trató de caminar unos pasos más pero no estaba seguro de que sus piernas resistirían su peso sin problemas si seguía caminando, así que se detuvo en el pasillo aprovechando que estaba vacío y respiró hondo.

Necesitaba relajarse, pero realmente no entendía los orígenes de sus sentimientos. La expectativa por su entrenamiento simplemente no le parecía justificación suficiente para que se encontrara todavía tan inquieto.

Creía que el pasillo estaba completamente vacío, por lo que se sorprendió cuando escuchó una voz justo a un lado de él.

No importando lo suave y dulce que la voz fuera eso no ayudó a que se sorprendiera menos. Su cuerpo se enderezó y tensó de inmediato y podría jurar que su cuerpo dio un pequeño saltito cuando su corazón se saltó un latido.

Aunque la voz consiguió exaltarlo realmente no entendió con claridad las palabras que acababa de pronunciar. Asumió que eran palabras para él porque estaba seguro de que no había nadie más en el pasillo por lo que se giró con toda la seguridad que pudo recolectar y miró a la persona junto a él esperando que su expresión no delatara su torbellino de emociones en su interior con el que había estado lidiando hace unos instantes.

- Disculpa si te sorprendí—los enormes ojos azules subrayados por una bufanda blanca debajo de ellos reforzaron la disculpa con una mirada tímida.

- No te preocupes, estaba distraído—se apresuró a afirmar el chico mientras agitaba su palma de arriba a abajo como si tratara de descartar y alejar físicamente las preocupaciones de la chica.

- Eso supuse, no parecías estar en este mundo—comentó la chica con diversión tras su bufanda y llevando una mano hasta la altura de su boca para reír. La única manera en la que Soul pudo notar que la chica sonreía fue porque sus mejillas se asomaron sobre el borde de la tela de su bufanda hasta provocar que sus ojos se entrecerraran ligeramente.

Soul no pudo evitar sonreír y por unos instantes su mente quedó totalmente en blanco.

- ¿Necesitas algo?—soltó de repente al notar que había pasado algo de tiempo sin decir nada y seguramente se veía algo perturbador que estuviera parado en el pasillo simplemente mirando fijamente a la chica con una sonrisa.

- No en realidad, sólo te vi y decidí acercarme a saludar—replicó ella con simpleza mientras bajaba la mirada por unos instantes sólo para fijarla nuevamente en él al terminar la oración.

Soul sintió en la parte de atrás de su cabeza que había algo que sospechar en esas palabras, pero decidió ignorarlo pensando que era ridículo sospechar de las intenciones de alguien sólo porque su aparición le parecía demasiado conveniente. Sin darse cuenta desvió la mirada a un lado mientras se sumergía en sus pensamientos nuevamente.

- ¿Cómo se encuentra tu compañera?—preguntó la chica con suavidad buscando la mirada del chico. Sus manos entrelazadas columpiándose suavemente frente a su cuerpo.

- Uh, ella está bien, realmente pareciera que el accidente que sufrió en clases es el menor de nuestros problemas—Soul llevó su mano a su nuca y jugó con el cabello que descansaba en esa zona en un intento de lidiar con sus nervios, pero sin saberlo ese gesto lo hacía ver muy cool. La mano en su bolsillo y la postura relajada sólo reforzaban esa imagen de chico cool y despreocupado.

Cuando sus ojos se encontraron con los de ella, Soul pudo ver un brillo especial en ellos. Aunque no pudiera ver su boca tenía un presentimiento de que estaba sonriendo, aunque esa bufanda le impidiera ver directamente la sonrisa suave de la chica sus ojos cumplían con la tarea de exhibir perfectamente sus emociones.

Soul se sorprendió sonriendo nuevamente al ver la manera tan amable en la que la chica lo miraba. Era casi inevitable que las esquinas de sus labios se levantaran en presencia de la chica, aun si no entendía muy bien por qué. En los ojos de ella podía ver claramente toda la angustia disiparse al enterarse que Maka no estaba lastimada de gravedad.

- Realmente estabas preocupada por ella, ¿no es así...?—Soul hizo una pausa que se tornó incómoda al percatarse de que no sabía el nombre de la chica. Quiso pretender que ya había terminado de hablar, pero ya era tarde, era evidente que su oración se había quedado incompleta.

Pero la chica pareció darse cuenta de las intenciones del chico y se apresuró a presentarse. Lo miró con ojos que le sonreían amablemente y se llevó una mano al pecho.

- Mi nombre es Nami...—y dejó de hablar de golpe como si hubiera estado a punto de decir algo que no debía, aunque Soul esperó a que terminara de decir su nombre la chica actuó como si hubiera terminado de hablar así que Soul decidió que era su turno para presentarse

- Yo soy Soul—se apresuró a decir el muchacho para evitar silencios que hicieran incómoda la conversación que hasta el momento le había parecido muy agradable, aún si todavía no se percataba completamente de esto.

- Dudo que nos hayamos visto antes, pero aún así no puedo evitar sentir que te conozco de alguna otra parte—reflexionó Nami dando un par de pasos más hacia el chico y frunciendo el ceño mientras sus ojos de color azul intenso parecían examinar a fondo el semblante del chico.

- Nos vimos en clases hace un par de días—contestó Soul de manera tonta porque la mirada intensa de la chica no le permitía pensar tranquilamente sin que sintiera que ella estaba leyéndole los pensamientos.

- Eso lo sé, pero me refiero...a antes...antes de eso—comentó la rubia de manera muy pausada.

- ¿P-por qué lo dices?—preguntó Soul, sintiéndose repentinamente nervioso, tratando de desviar el tema de sus recuerdos; era demasiado pronto en la conversación como para poner en evidencia que no recordaba nada de su pasado.

- Hay algo en ti que me parece extrañamente familiar, pero no puedo simplemente detectar exactamente qué es—la chica juntó las puntas de cada uno de sus dedos (índice derecho con índice izquierdo y así sucesivamente) sin que las palmas se tocaran y observó a Soul con interés.

Soul sabía que no era posible que se conocieran de antes porque la chica acababa de presentarse, ella no se habría visto en la necesidad de hacer eso si se hubieran conocido con anterioridad. Pero si tan sólo tuviera sus memorias podría tener la certeza de que realmente no la conocía y no tendría que conformarse con suposiciones basadas en sus escasos minutos de interacción con ella.

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- Me alegra ver que tu condición física continúa tan impecable como cualquier otro día; comenzaba a preocuparme que los recientes incidentes tuvieran una repercusión negativa en tu rendimiento—Sid siempre había sido excesivamente conversador. Hoy no era la excepción mientras recorrían los pasillos de la escuela, desde el gimnasio hasta una de las terrazas de Shibusen, donde Maka llevaba a cabo su entrenamiento con el profesor.

- No se preocupe por eso, profesor Sid—intervino Maka mirando de reojo a su profesor. Quería que él supiera que ella seguía dando su mejor esfuerzo, aún si las cosas no le estuvieran saliendo del todo bien últimamente.

- Sé perfectamente que no necesitas de mi presencia respirando sobre tu nuca y recordándote de tus entrenamientos, pero no puedo evitar preocuparme por tu bien, esa es la clase de hombre que soy—replicó con firmeza. Vivo, muerto o no vivo, esa sería una parte de él que jamás cambiaría.

La enorme mano de Sid que abarcaba toda la nuca de Maka y gran parte de sus hombros se sintió extrañamente cálida y reconfortante mientras él hablaba.

Maka sonrió ante las palabras de su profesor. Le alegraba sentir que había gente en Shibusen en la que podía depender, pero había tanto en su mente que no sentía que se pudiera relajar en absoluto y eso se reflejó en su mirada. Maka lo sabía, por eso bajó la cabeza consiguiendo que su cabello escondiera sus ojos de la vista del zombie.

Sid no sabía muy bien qué sucedía con la chica; la conocía lo suficiente como para poder tener un aproximado de lo que pasaba por su mente dependiendo de qué clase de acciones realizaba, pero en este caso la chica no le estaba dando mucho material para trabajar, por lo que decidió continuar con otro tema de conversación.

- Ayer no viniste al entrenamiento, Maka—observó el hombre azul de manera austera.

Maka lo miró apenas un poco de reojo pero no se atrevió a levantar la vista completamente y verlo de frente. Estaba genuinamente avergonzada por no asistir al entrenamiento y posiblemente se arrepentía de haber pensado que sería buena idea saltárselo. Sid lo sabía, esta vez había conseguido ver a través de la chica.

- No te culpo, con lo agitado que ha estado todo en Shibusen incluso yo hubiera querido tomarme un día libre de vez en cuando—comentó el hombre con su voz amistosa y relajada.

Esto desconcertó a Maka que esperaba que su profesor la cuestionara con severidad por su ausencia.

- ¿No va a regañarme por eso, profesor Sid?—cuestionó Maka girando la cabeza para mirar directamente al hombre caminando junto a ella por primera vez en la conversación.

- Lo haría si realmente pensara que reprimirte fuera de alguna utilidad, pero todos estamos pasando por mucho estrés...no creo que necesites más problemas de los que ya tienes ¿o me equivoco?—Sid sonrió ampliamente, finalmente estaba consiguiendo llegar a su alumna y eso lo hacía sentir satisfecho. Y lo estaba logrando justo a tiempo, porque ya se encontraban a unos pasos de la terraza.

Maka dirigió la vista al frente y la manera en la que sus ojos se tornaron distantes fue una respuesta suficiente para el zombie.

Salieron a la terraza y continuaron su caminata adentrándose en el pequeño jardín lleno de árboles.

- Algo ocupa tu mente—no era una pregunta, sino una afirmación. - Recuerda que si no dejas ir todo este entrenamiento no servirá—indicó el profesor con suavidad sintiendo ligera tristeza al ver la expresión preocupada de Maka.

- No puedo—replicó Maka con aflicción haciendo que su voz casi inexpresiva temblara.

- ¿Por qué?—presionó Sid con una voz ahogada.

- Por la misma razón por la que no vine ayer a entrenar—respondió la chica de forma muy ambigua.

- Si puedo ayudarte a despejar tu mente estoy más que dispuesto a que me cuentes lo que sucede contigo—Sid se agachó buscando los ojos de su alumna.

Maka respiró hondo. Había duda en ella pero realmente quería hablar de lo que le estaba pasando por la mente o iba a explotar. Sid lo entendía y por eso no le sorprendió cuando la chica comenzó a hablar frenéticamente sin preocuparse siquiera por que el profesor entendiera sus palabras o pudiera seguirla en su conversación.

- Me preocupa Soul, perdió la memoria y no debería parecerme extraño su manera de actuar, pero no es lo que dice, sino lo que hace lo que realmente me preocupa...sé que mi compañero sigue siendo el mismo por sus acciones, pero son esas mismas acciones las que me hacen dudar si realmente conozco a mi compañero—

Sid habría dicho algo si tuviera palabras que decir, pero realmente no sabía cómo actuar en la situación actual. Fue un alivio cuando Maka siguió hablando después de hacer una pausa para respirar hondo y continuar su discurso.

- El profesor Stein dijo que temía que Soul estuviera empeorando, a decir verdad yo también temo que toda ésta situación empeore. Antes de que perdiera su memoria era normal que no me dejara sincronizarme con él, pero nunca antes había llegado al extremo de lastimarme...—mientras hablaba la chica no pudo evitar fijar su vista en sus manos que se abrían y cerraban experimentalmente.

La manera tiesa en la que la chica movía sus dedos fue algo que el profesor no pudo pasar desapercibido.

Sid se puso de rodillas frente a ella y con mucho cuidado tomó sus manos entre las suyas. Miró a Maka durante varios segundos buscando en la expresión de la chica si presentaba alguna incomodidad con el contacto. Como ella no pareció reaccionar de maneras negativas Sid, continuó con lo que tenía pensado hacer.

Le retiró los guantes lentamente y su ceño se frunció notablemente al ver los vendajes. Su mirada se cruzó con la de la chica y al ver sus ojos brillar con lágrimas que amenazaban con derramarse supo que cuestionarle acerca de las heridas era algo que no ayudaría a su estudiante en la situación actual.

Maka no pudo evitar notar lo pálidas y diminutas que se veían sus manos entre las enormes y azuladas manos de su profesor.

De repente una tira de tela negra fue colocada suavemente en sus palmas abiertas. Levantó la vista para cruzarse con los ojos blancos e inexpresivos del zombie.

- Hoy nos saltaremos el entrenamiento físico—comentó el hombre con entusiasmo.

Maka lo miró con algo de confusión y quiso abrir la boca para hacer un comentario al respecto, pero no sabía cómo poner en palabras lo que quería decir. Quería saber si las heridas en su mano habían tenido algo que ver con la decisión del profesor para el entrenamiento de hoy. Pero realmente no quería sacar el tema de sus manos y verse obligada a hablar de eso. Sintió alivio cuando Sid habló nuevamente sin darle tiempo de pensar en la manera de preguntar.

- ¿Recuerdas las reglas del juego?—preguntó el hombre no vivo de una manera críptica.

Pero Maka entendía a lo que se refería; sabía exactamente de qué juego hablaba Sid y desde luego que recordaba las reglas que había que respetar.

La joven técnico de guadañas asintió mientras sostenía la tela sobre sus ojos y comenzaba a amarrarla entorpecida un poco por las heridas en sus manos. Sintió como Sid le ayudó a amarrar la tela y en cuanto quedó en oscuridad total supo que su entrenamiento había comenzado.

Tenía que encontrar al zombie; ese era el juego. Y sus reglas era hacerlo únicamente usando su percepción de almas.

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Soul se sentía muy extraño, era como si por primera vez en su vida, al menos desde que había perdido la memoria, podía ser él mismo. Hablar y actuar sin la presión de "salirse de personaje"; simplemente actuar como él quisiera sin esa sensación agobiante de tener que pensarlo todo dos veces antes de decirlo en voz alta.

Como Nami no lo conocía de antes era refrescante poder simplemente dejarse llevar y era sorprendentemente fácil mantener la conversación a diferencia de las otras cansadas conversaciones que había tenido con todas las demás personas en los últimos días.

Sin saberlo, en estos momentos estaba actuando más como su verdadero yo que cuando realmente intentaba actuar como suponía que debía hacerlo.

- Soul, deja de perder el tiempo en los pasillos cuando tienes clases conmigo—exclamó la profesora Marie mientras avanzaba con decisión por el pasillo en dirección al salón de clases.

Pasó junto a Soul y se limitó a dirigirle una mirada rápida antes de seguir avanzando con el mismo entusiasmo.

- Aparentemente tenemos la misma clase—comentó Nami sonriéndole al chico.

Soul no remarcó el hecho de que Marie hubiera ignorado descaradamente la presencia de Nami y decidió aceptar la compañía de la chica; no le agradaba estar solo y, sin Maka a su lado, la idea de tener compañía le agradaba, especialmente la de alguien como Nami, con quien acababa de entablar la conversación más honesta que recordaba haber tenido.

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En uno de los jardines de Shibusen se encontraba una chica de cabellos que brillaban como oro bajo los rayos no tan intensos del sol.

Aparentemente de pie a mitad de la nada con los ojos cegados por un paño negro y una pose relajada, trataba de que su ceño no se frunciera mientras concentraba sus esfuerzos para completar exitosamente su entrenamiento de hoy.

Casi como la técnica "Trap Star" de Black Star, había hilos esparcidos entre las raíces de los árboles del jardín, tensados gracias a la onda de alma de Sid, servían como una distracción para desviar la atención de la ubicación real donde se encontraba el profesor.

Ésta era una tarea sumamente complicada sin la asistencia de un arma que sirviese como amplificador o canalizador, pero Maka era muy buena detectando ondas de alma y esto era sólo un reto para poner en práctica y pulir sus habilidades.

Sería una mentira descarada asegurar que a Maka no le gustaban los retos, cuando en realidad la chica adoraba poner a prueba sus límites y refinar sus habilidades con desafíos.

Era uno de sus pasatiempos favoritos, para ser más precisos, y por lo tanto no sería equivocado asumir que esa clase de actividades le traían mucha diversión, a pesar de que eso fuera difícil de notar con la cara tan seria de concentración que portaba en estos momentos mientras intentaba localizar la onda de alma de su profesor.

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Después del incidente de la mañana con el conde, Kilik estaba inusualmente tenso.

Se había lavado la cara varias veces e incluso, en un intento de despojarse por completo del olor a sangre que habría podido quedar en él, accidentalmente roció perfume en la cortada en su cara.

Ah, la hilera de emociones que desencadenó en los segundos que le siguieron al incidente, desde orgullo de sus instintos por haberle permitido salir ileso del ataque hasta sentir lástima por él mismo por su torpeza.

Pero a pesar de haberse salvado de heridas físicas sus emociones habían recibido uno que otro rasguño. Desde la mañana no había salido de su habitación. Estaba congelado del miedo y se sentía atrapado. En ninguna clase de la escuela le habían enseñado qué hacer en una situación como la que se encontraba viviendo.

El conde Drácula era su futuro aliado, pero hace un par de horas había sido agredido por él. No podía responder el ataque porque eso significaría romper la tregua temporal y declararle abiertamente la guerra. No podía hacerle eso a Shibusen. Las cosas ya estaban suficientemente complicadas con los problemas que ya tenían y él no tenía intenciones de agregarle uno más a la lista.

Tenía la enorme tentación de llamar a Shinigami-sama y pedir refuerzos, pero estaba a casi un día de viaje y estaba seguro de que todos los candidatos aptos para ser refuerzo estaban ocupados con otras misiones importantes o intentando descansar antes de alguna misión.

Realmente no quería fallar esta misión, quería hacer todo lo que estuviera en sus manos para ayudar a Shibusen a conseguir aliados. La idea de regresar a la academia sin haber cumplido los objetivos de la misión lo hacían sentir extrañamente culpable. Y el miedo de que eso fuera exactamente lo que fuera a pasar lo estaba haciendo sentir incómodo.

Repentinamente estar en su habitación en la parte más iluminada del castillo lo estaba haciendo sentir sofocado. Así que decidió salir a dar una vuelta por el castillo. Buscar al conde y casualmente comenzar a convencer al hombre de que apoyar a Shibusen era su mejor opción.

Sus compañeros que habían estado tirados sobre la alfombra junto a la cama muriendo de aburrimiento no tardaron ni un segundo en estar de acuerdo con salir de la habitación.

No quería pensar en lo que pasaría si se cruzaba con el conde y éste reaccionaba igual que hace unas horas, pero igual no le dio mucha importancia. Kilik no solía ser de esa clase de personas que se preocuparan por las cosas antes de que pasaran, por lo que decidió que ya ocuparía su mente en esos pensamientos cuando llegara el momento de pensar en ellos.

Por ahora simplemente se dejaría llevar por la corriente y ver hasta donde lo llevaba eso.

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Kid se encontraba en la biblioteca principal del laboratorio. Había dejado a sus compañeras en una habitación con calefacción y un par de cosas para que pudieran esperar pacientemente y estuvieran preparadas en caso de que su objetivo apareciera.

Realmente había tenido intenciones de hablar con algunos científicos y recolectar información de la misión, pero había terminado permitiendo que su atención se desviara hacia la enorme biblioteca que, con su enorme cantidad de conocimientos apilados en los libreros de manera ordenada y casi simétrica, habían atraído su atención de inmediato.

Su hambre de conocimiento había entrado poco después de pasar sus manos por los lomos de un par de ejemplares que lucían especialmente simétricos.

Y finalmente al abrir el libro había quedado atrapado en las redes de información que había estado deseando adquirir pero no había tenido los medios para educarse.

Nunca tuvo realmente las posibilidades de escapar. Si la biblioteca hubiera sido una trampa hubiera cumplido perfectamente su cometido de capturar al joven Shinigami entre sus pasillos tapizados de conocimiento simétricamente encuadernado.

Entre los ríos de letras que sus ojos recorrían no fue difícil que el chico perdiera la noción del tiempo, pero es sólo que cada línea que leía lo enganchaba aún más y se sentía cada vez más cerca de encontrar una respuesta.

Era casi como leer un libro de misterio en el que con cada oración que lees te sientes cada vez más cerca de apreciar cómo las dudas se despejan mientras la verdad se revela a sí misma frente a ti.

Reportes y libros enteros hablando acerca de la pérdida de memoria...

Era algo que había estado deseando todo este tiempo pero que no sabía que necesitaba hasta el momento en el que se encontró frente a frente con eso.

La respuesta al dilema de Soul podría estar entre las páginas de ese librero atiborrado con información del tema. Algo que no tenían en la biblioteca de Shibusen; algo tan específico que no pensó que podría hallar las posibles respuestas de pura casualidad y sin necesidad de buscar debajo de piedras.

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En un principio se había sentido entusiasmada por el juego especial que Sid le había sugerido en lugar de su entrenamiento habitual. Pero conforme más tiempo pasaba más se daba cuenta de lo difícil que le estaba resultando algo que, con sus habilidades avanzadas, debería resultarle sencillo.

Esto, naturalmente, la estaba estresando, porque en su intento por apresurarse a encontrar a Sid estaba perdiendo más concentración de la debida. Y sus pensamientos abrumadores simplemente estaban empeorando su desempeño.

Para cuando logró encontrar a Sid, más que sentirse como un logro se sentía como si el zombie hubiera bajado su guardia a propósito para permitir que Maka finalizara el juego y pudieran realizar alguna otra actividad.

La chica se quitó la venda negra y ni siquiera se atrevió a ver al hombre a los ojos. Antes no le intimidaría mirar fijamente los orbes blancos de su profesor. Pero para ella no había nada más embarazoso que fallar en algo en lo que se esperaba que fuera buena.

- Nada mal, Maka, tu percepción de almas sigue siendo la mejor de tu clase—comentó Sid.

Pero Maka ya sabía lo que venía después de la pausa. Lo sabía tan bien que hundió la cabeza entre los hombros y cerró los ojos esperando el impacto de las siguientes palabras.

- Desgraciadamente tu "yo" del pasado no se sentiría tan feliz de ver tus puntuaciones, sobre todo por el tiempo que tardaste en completar el juego—señaló Sid revisando unas hojas con información de la chica. - Si hubieran sido un par de minutos no habría problema en ignorarlo, no siempre podemos estar en el tope de nuestro rendimiento, pero la cuestión aquí es que tardaste 46 minutos con 54 segundos en encontrarme...eso es 23 minutos y 57 segundos más que tu mejor tiempo y en pocas palabras es tu puntuación más baja hasta ahora—añadió el hombre cerrando de golpe el fólder lleno de hojas que sostenía en una de sus manos.

- Estos últimos días han sido como una pesadilla...una pesadilla que no termina—intentó justificarse la chica dejando que su mente regresara a los problemas que parecían ser las únicas cosas en las que podía pensar últimamente. Si no estuviera tan ocupada pensando en sus problemas se habría percatado de lo quejumbrosa que se escuchaba hablando de esa manera.

- Todos tenemos malos días, pero no podemos dejar que esos malos días nos afecten así. A este paso tus misiones van a verse afectadas y si no tratamos el problema...—dejó la oración en el aire esperando que no fuera necesario especificar todo lo que podría suceder en caso de dejar la situación de Maka sin atender.

- ¿A qué se refiere, profesor?—cuestionó Maka sintiéndose alarmada por lo que su profesor estuviera pensando en hacer con ella y con los bajos resultados que acababa de presentar.

- Sé que esto no te agradará mucho, pero, el día de hoy temo que no podrás asistir a ninguna de tus clases—Sid se rascó la nuca mientras hablaba. Realmente no le gustaba "castigar" de esta forma, sobre todo sabiendo lo mucho que a la chica le agradaba asistir a clases. Pero sus intenciones eran ayudarla y apoyarla y ésta era la única manera que tenía para hacerlo cuanto antes.

Un entrenamiento después de clases no sería lo apropiado porque Maka no estaría tan enfocada en entrenar y no tendría tiempo para descansar lo suficiente antes de las clases del día siguiente. Y posponer una lección tan importante no era lo recomendable.

- Pero, profesor Sid...—Maka realmente no tenía argumentos para defenderse más que los deseos que tenía de no perder clases, pero sabía lo egoísta que podría sonar usar esas razones para convencer al profesor y optó por no decir nada más.

- Seamos, sinceros, Maka, no es como si estuvieras aprendiendo cosas nuevas, porque tengo el presentimiento de que todo lo que estás viendo en clases en estos momentos ya lo leíste y memorizaste antes—razonó el profesor sabiendo muy bien que Maka era terca, pero también muy sensata y si lograba convencer a su cabeza sus sentimientos perderían relevancia para ella.

- Pero aún así me agrada reafirmar conocimientos al ir a clases—indicó la chica más por defender su orgullo que por algo más. Tenía el presentimiento de que su profesor ya la tenía acorralada, pero sin importar eso ella pelearía hasta que ya no tuviera manera de continuar rebatiendo.

- Creo que la clase que te daré hoy la encontrarás mucho más útil y educativa que cualquier clase a la que hayas asistido en el año—afrimó el profesor cruzando los brazos sabiéndose el ganador de la discusión pero permitiéndose seguirle la corriente a la chica.

- Posiblemente, pero dudo que sea más útil que alguna información que haya leído en mis ratos libres—Maka no estaba totalmente segura de las palabras que acababa de decir, pero con algo de suerte su voz no habría delatado sus inseguridades.

- ¿Quieres apostar?—preguntó el profesor sonriendo ante la decisión que mostraba Maka aún en una situación en la que se encontraba en desventaja. No cabía duda que esa terquedad era en ocasiones uno de los atributos que más la ayudaban y metían en problemas a la vez.

- Sabe que no me gusta apostar, profesor, pero si me está retando es diferente—replicó Maka permitiéndose hablar con aire de superioridad.

- ¿Qué es lo que hace diferente?—preguntó Sid más por seguirle la corriente que por enterarse de la respuesta. Igual tenía un presentimiento muy fuerte de que podría adivinar las siguientes palabras de su alumna.

- Si se trata de un reto estoy dispuesta a aceptarlo—.

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Cuando Soul llegó de la escuela al departamento que compartía con Maka se encontró con la chica durmiendo en el sillón. Notó que en la mesita frente a ella había un vaso de unicel con café de una cafetería que había de camino al departamento. Seguía caliente pero estaba lleno al tope, por lo que Soul intuyó que la chica lo había comprado hace poco.

Lo que significaba que no había pasado mucho tiempo desde que había llegado a casa o no había transcurrido tanto tiempo desde que se había quedado dormida, igual pensó que lo mejor sería dejarla descansar.

Le quitó las botas y después trajo una sábana de su habitación y se la colocó encima con cuidado. Una vez que se hubiera asegurado de que su compañera descansaba cómodamente en el sillón llevó el café a la cocina y entró a su habitación para comenzar con las tareas que Marie le había dejado ese día.

No pasó mucho tiempo antes de que se decidiera a preparar algo de comer, para distraerse un poco de las aburridas lecturas que lo estaban adormilando mucho. Pero cuando terminó con la comida notó que realmente no tenía tanta hambre, así que supuso que podía esperar a que Maka despertara para que comieran juntos. Este día no habían pasado mucho tiempo juntos en la escuela y por alguna razón sentía que si no hacía un esfuerzo por pasar tiempo con ella, aunque fuera en la casa, algo no estaría bien.

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Una misión en Transilvania sonaba como una excelente idea; mejor aún tratándose de una misión hacia el castillo del mismísimo Conde Drácula; uno de los más significativos y excéntricos vampiros de la historia.

La oportunidad de recorrer en persona los pasillos de la belleza arquitectónica que sólo había podido apreciar en su limitada colección de fotos y folletos que hablaban apenas lo necesario de la misteriosa ubicación que tenía el honor de ser el hogar del excéntrico y afamado vampiro.

Había sonado como una excelente idea mientras leía la hoja con las especificaciones de la misión.

Realmente había le había parecido una opción excelente mientras se encontraba en la Recepción de Lecciones Extracurriculares de Shibusen.

Ninguna batalla demasiado arriesgada mencionada, sólo una simple misión de negociaciones con el, tan admirado, vampiro.

Sin sobre esfuerzos ni luchas intensas que requirieran de ir acompañados de otro equipo de técnico y arma. Básicamente una oportunidad perfecta para relajarse y permitirse no pensar demasiado al tratarse de negociaciones simples. Ya prácticamente todo el contrato estaba establecido e ir hasta Transilvania a firmar la alianza se limitaba a ser parte de las formalidades.

Todo era tan tentador que no pudo dejar pasar la oportunidad de viajar fuera del país a un lugar exótico que además era uno de los lugares en su lista de locaciones que deseaba visitar. Eso sin contar que lo podría hacer mientras cumplía con sus responsabilidades hacia la Academia.

En un principio, una misión perfecta.

Pero esa idea ya se había borrado de la mente del joven técnico de piel morena.

Aún no había completado la misión satisfactoriamente y no la podría cumplir si sus compañeros seguían comportándose de esa manera. A este paso en vez de firmar una alianza con Drácula lo único que el vampiro estaría firmando sería una orden de restricción.

- Fire, Thunder, no jueguen con eso—los pequeños shamanes de la tierra ignoraron a su técnico mientras continuaban dándole cuerda a una caja de música gigante.

No cabía duda que últimamente habían estado aburriéndose en exceso y ahora que habían encontrado algo remotamente entretenido en el anticuado castillo no iban a dejarlo ir tan fácilmente. La felicidad es fugaz y hay que disfrutar cada momento que se cruza. O al menos esa era una de las lecciones que le habían enseñado a su compañero; seguramente era justo la lección que tenían en mente en esos momentos.

El chico suspiró marcadamente.

- No debí de haber elegido esta misión; este lugar esta lleno de distracciones; debí suponer que la palabra concentración en los requerimientos de la misión se refería a algo como esto, por suerte parece que el conde no está en casa para ver cómo mis compañeros destruyen potencialmente sus posesiones—se lamentó entre dientes mientras recargaba la frente en la fría columna de piedra que había a un costado de él.

Al menos tenía la satisfacción de que había recorrido partes del castillo que nunca había tenido el gusto de apreciar en fotografías o videos.

Sus pensamientos se interrumpieron cuando un sonoro crack resonó con fuerza hasta sus entrañas. Se giró rápidamente en la dirección del sonido para ser recibido por la imagen de los shamanes de tierra iniciando una danza mientras una melodía comenzaba a hacer eco por el lugar.

El chico reconoció que era una canción muy bonita y sería posiblemente relajante escucharla en cualquier otra situación, pero en el tétrico castillo de un vampiro esa clase de música sonaba lúgubre y ligeramente perturbadora.

Pero sus compañeros no parecían afectados por la inquietante melodía que musicalizaba cínicamente el escalofriante ambiente. Las pequeñas armas continuaron dando vueltas y bailando alrededor de aquella caja gigante de música.

Cuando la música se detuvo el silencio que quedó resultó ser mucho más desesperante y Kilik se encontró a sí mismo golpeando nerviosamente contra la pared con la parte de debajo de sus puños buscando llenar con algo el vacío sonoro.

- Es inútil—pensó el chico con frustración golpeando la pared con algo más de fuerza por el rápido incremento de nervios.

Repentinamente, un objeto que descansaba en una repisa cayó a sus pies, llamando inmediatamente su atención.

- Esto parece una especie de instrumento de percusión—.

Y tal parecía que Kilik también había perdido la poca concentración que le quedaba.

Finalmente se dejó llevar por la corriente y se permitió despreocuparse un poco y bailar con sus compañeros al son de la cancioncilla que la caja de música les proporcionaba mientras improvisaba alguna percusión para acompañar el ritmo de a melodía.

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- Lo siento, ¿te desperté?—.

Maka giró lentamente la cabeza para encontrarse con la mirada preocupada de su compañero. Se tardó unos segundos en procesar que el chico le había hecho una pregunta y se tardó un par de segundos más en darse cuenta que el chico la miraba esperando una respuesta.

- Ah, no, no te preocupes, Soul—respondió por inercia arrastrando las palabras. No estaba muy segura de qué estaba diciendo y mucho menos sabía cuál había sido la pregunta de su compañero. Pero al juzgar por la expresión aliviada del muchacho, sus palabras habían sido justo lo que él necesitaba escuchar.

Siempre es un placer ayudar a un amigo.

Levantó su torso del sillón y su mirada adormilada examinó sus alrededores distraídamente antes de tallarse suavemente algún ojo con el dorso de la mano.

- Tu café está sobre la mesa de la cocina, puedo calentártelo si quieres—ofreció Soul examinando cada movimiento de su amiga, con toda la disposición de asistirle en lo que necesitara.

- ¿Mi café?—la chica tardó unos segundos más en captar de qué hablaba Soul. – Ah, no te preocupes, en realidad lo había comprado para no quedarme dormida, pero, como verás...eso ya no es el problema—terminó señalando su posición con las piernas sobre el sillón.

Soul sonrió suavemente al ver la expresión tímida de su compañera. Maka se quedó perdida en el momento incapaz de hacer algún otro movimiento más que corresponder de manera estúpida la sonrisa de su compañero ¿Realmente estaba tan cansada por su entrenamiento que no podía hacer otra cosa que actuar como si tuviera problemas mentales? ¿O tendría algo que ver con la sonrisa que le estaba dando su amigo?

- ¿Quieres que comience a calentar la comida?—preguntó Soul girando su cuerpo hacia la cocina pero manteniendo su mirada sobre su amiga.

Maka reaccionó inmediatamente cuando las palabras del chico fueron procesadas en su sistema.

- ¿Preparaste comida?—las palabras salieron de sus labios con un tono de desconcierto que no fue su intención poner allí.

- ¿Por qué estás tan sorprendida? Creí que era algo común que nos turnáramos para preparar de comer—replicó Soul tranquilamente. Al parecer el tono de Maka no lo había ofendido y eso la hizo sentir aliviada.

- Sí, bueno, claro, pero esta semana me tocaba preparar la comida a mí—reflexionó la chica mientras se levantaba cautelosamente del sillón asegurándose de que sus piernas pudieran sostener el peso de su cuerpo.

- ¿En serio? Realmente no es como si recordara cosas así—y con eso Soul le restó toda la importancia al argumento.

El chico entró a la cocina y después de dejar todo calentándose regresó a la sala con su compañera, quien ya estaba correctamente sentada en el sillón mirando sus manos sobre su regazo de manera muy silenciosa.

Esto era algo de lo que Maka no quería hablar con Soul, pero era necesario que lo hiciera. Igual tarde o temprano el chico se daría cuenta si ella no se lo decía.

Maka se quitó uno de sus guantes blancos revelando una mano con vendajes. Soul se preguntó cómo es que no había notado las vendas bajo el guante, pero se lo atribuyó a la posibilidad de que hoy estaba inusualmente distraído.

- ¿Cuándo te lastimaste así?—preguntó Soul con voz queda mirando lo pequeñas que se veían las manos de su compañera envueltas en vendas.

- Fueron varias cosas, pero supongo que en resumen es que me he estado forzando mucho a mí misma—Maka sonrió amargamente al notar que no encontraba las fuerzas para decirle que parte de esas heridas se las había hecho él.

- No deberías cargar todo tú sola, yo estoy aquí para ti—aseguró el chico tomando asiento en el otro extremo del pequeño sillón. - Sé que no soy tan confiable ahora que perdí la memoria y eso, pero te prometo que trabajaré tan duro como tú para conseguir recuperar mi fuerza y evitar que cosas como estas te vuelvan a pasar—agregó con algo de culpa mientras su vista se fijaba en la madera de la mesita frente a él.

- Lo dices como si todo esto lo hubieras ocasionado tú—.

Era cierto que parte de las heridas habían sido causadas por él aquel día en el que no pudieron sincronizar sus almas. Pero Soul parecía querer hacerse responsable de todo el daño cuando en realidad sólo le correspondía una parte.

- Pero soy tu compañero, es mi culpa que te encuentres en una situación así porque yo no soy lo suficientemente confiable para que dependas de mí tanto como necesitas—.

La manera en la que Soul pronunció la palabra compañero hizo que Maka sintiera una calidez muy especial en su pecho. Escuchar al chico admitir su compañerismo con tanta firmeza era algo que Maka quería escuchar constantemente en los últimos días. Pero no de esta forma, no cuando Soul lo usaba como razón para exigirse a responder por situaciones que no tenían que ver completamente con él.

Bueno, en realidad todo lo que había estado pasando últimamente tenía que ver de cierta forma con él, porque al final todo se derivaba del hecho de que Soul había querido dejar de ser su compañero. Pero todo lo que hubiera pasado después era porque Maka no podía controlar correctamente sus emociones.

- Todos están tan preocupados por ti pero no pueden hacer nada, y si yo siendo tu compañero tampoco puedo hacer nada entonces claramente estoy haciendo algo mal—.

En un principio Maka quería dejar que su compañero se desahogara y le dijera todo lo que se había estado guardando pero cuando dijo esas últimas palabras la chica ya no resistió más escuchar cosas sin sentido.

- No es culpa tuya, al final no hay nada que hubieras podido hacer, me estoy culpando de tantas cosas que cuando escucho comentarios como el de aquella chica en la clase del profesor Stein pierdo control de mi vida y comienzo a cometer errores deliberadamente—afirmó Maka con mucha seriedad y firmeza.

Cerró sus ojos con fuerza para reprimir las lágrimas que no tenían lugar en estos momentos.

La mente de Soul comenzó a trabajar pensando en alguna chica que hubiera dicho algo que a Maka le hubiera parecido molestar. Inmediatamente llegó a su mente la ocasión en la que no pudieron realizar la sincronía de almas y Maka parecía estar especialmente empeñada en conseguir algún resultado después de escuchar a una chica en la clase.

- ¿Esa chica? ¿Te refieres a Nami?—reflexionó Soul en voz alta.

- ¿Nami?—repitió su compañera mirándolo fijamente con interés y sorpresa de que hubiera algún conocido de Soul en la escuela que ella no hubiera conocido también.

- La chica que hizo esa pregunta extraña acerca de la sincronía de almas—aclaró Soul en vista de que su compañera parecía realmente no conocerla. Hasta esos momentos Soul había intuido que era alguna conocida de Maka, por la manera en la que habían interactuado aquel día en el salón y por la manera en la que la chica se había preocupado por Maka.

- Así que su nombre es Nami—reflexionó Maka en voz alta. Sólo era una corazonada pero había algo en su apariencia y en su alma que hacía que Maka se pusiera muy a la defensiva en su presencia. Pero aún así eso no significaba que estuviera segura de que Nami no era confiable.

Pero la conversación había tomado un rumbo tan agradable con su compañero que decidió que no arruinaría el momento con sus teorías de conspiración acerca de lo sospechosa que le parecía la chica nueva.

Por primera vez en mucho tiempo sentía que aunque hubiera un traidor en Shibusen y el mundo estuviera en su contra, nada de eso importaría mientras pudiera conservar a su compañero y compartir tiempo con él.

La corriente la podría llevar a lugares inesperados, pero si estaba con Soul no habría problema.

Y en ese momento lo notó, no tenía por qué dejarse aplastar por los problemas de la vida. Soul estaba con ella. Tenía la oportunidad de conservarlo como compañero por un tiempo más.

Sabía que eso no duraría para siempre, pero antes hubiera dado todo para conservar a su compañero un día más. Había recibido lo que deseaba aunque no de la manera que le hubiera gustado, pero tampoco estaba en condiciones de quejarse.

No tenía prisas porque el chico recuperara su memoria, lo único que le importaba en esos momentos era conservar a su amigo, porque si él estaba junto a ella no había necesidad de enfrentar sus problemas sola.

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N.A.- ¿Recuerdan la manera en la que terminó el capítulo anterior? Aquí está a lo que me refería con esa última línea.

Últimamente he estado escribiendo muchas otras cosas y aunque me rehúso totalmente a abandonar 42 la verdad es que es una historia que siempre demanda de mi total atención, así que me disculpo por ser tan lenta con ella (no, no la voy a abandonar, sólo pido perdón por tardarme escribiendo xD), pero espero que cada capítulo sea una recompensa suficiente por la espera y su apoyo ;D (me casaría con todos ustedes, porque en serio me motivan como no tienen idea a seguir escribiendo :'3).

Espero que este capítulo no haya sido tan lento de leer como lo fue de escribir y que las ideas realmente fluyan como era la intención y que se hayan divertido, de lo contrario les pido que me lo hagan saber para aprender más y dejar que ustedes puedan leer algo cada vez mejor ;D.

Kiosé cambio y fuera