Mae govannen!

Bueno, aquí va el segundo capitulo

Yo no soy la dueña de nada en la tierra media, todos los personajes, nombres y lugares son de Tolkien, solo mi protagonista, Glawareth es de mi propiedad.

Es una obra de fanfiction, si hay algo fuera de lugar, igual es parte de mi historia. La protagonista es una elfa joven, va a ir madurando, ya verán!

En el próxima capitulo discusión elfica y conoceremos a Thranduil, es tan sexy en mi imaginación, espero hacerlo bien ;)

Namárië!

Capítulo 2

Me desperté sobresaltada, respirando con dificultad.

Estaba acostumbrada a estos sueños extraños. Pero este era muy vivido, y ese monstruo de fuego era lo más horripilante y espantoso que yo hubiera visto en mi larga existencia.

Después de tranquilizarme, me di cuenta que era un gran día.

No tenía idea de cuánto tiempo hacia que estaba acostada.

Mire hacia la ventana, el balcón. Por el lugar del sol, dirían que son las 5 de la tarde.

Me comencé a arreglar, aunque sin muchas ganas, pero prefería hacerlo yo que alguna molesta elleth del servicio en Imladris, que viniera a peinarme y vestirme.

Así que fui directo a la bañera, puse agua vaporosa y un poco de aceite espumoso de la esencia de mi preferencia: Niphredil.

Tenía un olor fresco, parecido a los arboles cubiertos con nieve en el invierno. Era mi flor preferida también.

Me quede un momento largo en silencio, dentro de la bañera.

No quería pensar en el sueño, así que pensé en el concilio elfico que iba a presenciar hoy, esta noche antes de la cena.

Los elfos de la misma raza, eran fáciles de comenzar y seguir una discusión, por horas, como si su vida dependiera de ello. Pero este concilio con varias razas elficas, pintaba muy divertida para mí, iba a ser sin duda algo para recordar como una buena anécdota y no perderse.

No piensen, ni por un minuto que yo no veía la seriedad de la situación, pero que es una elleth debe tener algo con lo cual sobrevivir el aburrimiento de su inmortalidad.

Mientras me reía de la última broma que le había hecho a Erestor, la puerta fue aporreada tres veces.

El código de Lindir para: 'llegas tarde', 'si sigues dormida te tirare del balcón', o como supongo que era este el caso 'date prisa'.

Le grite a todo pulmón, aunque sabía que si hablara bajo también me escucharía, pero lo hacía de gusto para molestarlo.

-Ya casi estoy pronta.

Era mentira y él lo sabía, pero soy rápida cuando quiero y en cuestión de unos minutos ya estaba saliendo por la puerta del dormitorio. Vestida con un hermoso y fastidioso vestido verde agua con pequeños dibujos de filigrana de plata, en forma de rosas y enredaderas.

Con un escote que revelaba poco y nada, solo lo necesario y lo que yo quería.

Mi tiara plateada, mí preferida, estaba en mi frente. Adornando mi cabello peinado ordenadamente, en ondas largas hasta mi cadera.

Lo mire, con fingida alegría.

-Mellon nin, tanto tiempo. Dije en broma, el ellon en cuestión me miro a la cara, él tenía una expresión de seriedad tal, que, al instante yo también me puse seria –algo muy raro en mí-

- ¿Que sucede Lindir? Mi voz revelando mi ansiedad.

- Llegas tarde Glawareth, todo el concilio está prácticamente allí, esto es serio, por una vez en tu vida, deja las bromas de lado, hoy nadie está de ánimos.

Ya sabía por dónde venía la mano y con una mirada astuta hacia sus pensamientos más frescos, exclame:

-Mmm… ya veo, sucede que tienes miedo de que los elfos silvanos, ataquen a tío Celeborn o le roben la tiara al primo Elrond…' quede en silencio, eso era exactamente de lo que Lindir no quería oír hablar.

Primero porque podría pasar y segundo porque estaba fuera de lugar, mi sentido del humor no tenía lugar en un ambiente, ya de por si tan tenso.

Caminamos, Lindir iba al lado mío, hasta que se dio por vencido y me explico.

-Tu hermano Gil-Galad está aquí, adentro, con Elrond. Hay un asiento al lado de él, siéntate ahí, supongo que está mal que te hable así, porque tienes más años que yo, pero a veces pareces una pequeña elfa, me sacas de los nervios…'

Cuando vi que se iba por las ramas, explicándome algo que ya sabía lo pare, lo más amable que pude.

-Ya entendí, ahora, si me disculpas, voy a entrar al concilio, y aparentar que soy una elleth seria, son tu permiso, mellon.

Lindir rodo los ojos y me señalo el camino (como si no lo supiera ya).

Me deslice como toda una dama al lado de los arbustos al costado del salón de reuniones de Imladris, podía ver desde allí a muchos elfos, todos, sentados en un semicírculo perfecto en asientos de caoba, ahora estaban todos tranquilos, sentados ordenadamente, pero se podía sentir una tensión peculiar y yo pensé para mí misma 'esto va a ser divertido'.

Entre a la sala y todos los ojos desconocidos de la sala me miraron con extrañeza.

Yo entre con un poco de frialdad, ignorándolos a todos, si creen que con miradas me van a amedrentar a mí, será más fácil que ellos vayan a Mordor para tomar un té con Sauron.

Inmediatamente luego de pensar en que sería muy extraño tomar un té con semejante personaje, me encontré con la mirada de mi hermano, él también me miraba, con extrañeza, pero con cariño y nos saludamos, pero con menos de lo que yo esperaba y de acuerdo con las expectativas de todos los que estaban en aquella sala: con un simple apretón de manos.

Me dije 'esto es una mierda', pero qué más da.

Le sonreí con toda la intención y me miro con desaprobación, luego de eso, indico la silla en su lado derecho y pude ver que del otro lado estaba Elrond, le incline un poco la cabeza al pasar al lado de él y me senté.

En la sala había más tipos diferentes de elfos de los que había visto en toda mi vida, había rubios, morochos, pelirrojos y otros colores intermedios.

Pero los que más me llamaron la atención fueron dos rubios platinados, sentados a un costado, con caras orgullosas.

'Así que estos son los queridos amigos silvanos' 'si muy interesante y divertido el día de hoy'

En el medio estaban: Lady Galadrien. La cual me miro con una sonrisa, ella siempre se reía de mis pensamientos, le sonreí de vuelta y luego mire que a su lado, estaba Celeborn y el me dio un pequeño asentimiento con la cabeza. No estaba de muy buen humor, eso se podía ver a simple vista. Me acorde que él se había peleado con sus parientes silvanos.

Luego había más elfos que no conocía y un humano de pelo negro hasta los hombros. Tenía un aura diferente a los humanos comunes, inmediatamente me entro la curiosidad. A veces me aburría de los elfos, un humano no era raro que estuviera por aquí, pero ese no era un simple humano, sus ojos eran grises y tenían un brillo peculiar.

Inmediatamente después de que pensé en eso, a mi lado mi hermano, el rey de los elfos Gil-Galad empezó a hablar.

-Amigos de tierras lejanas, parientes, hoy estamos aquí para ordenar entre todos la tarea a la que nos enfrentamos en este presente, Mordor ya es una amenaza que no se puede ignorar, si no atacamos ahora que tenemos los tres anillos de poder en nuestras manos, otra vez será imposible, nadie puede escapar a este destino- ahí hubo un silencio sepulcral- nos unimos o pereceremos, la tierra media está en peligro, el poder del anillo único es muy grande, pero nuestra raza es fuerte, tenemos que ir inmediatamente a la guerra-

Ahí yo quede estupefacta, y le mire con cara de espanto, pero es que mi hermano no diría estas cosas si no fuera realmente necesario.

- Tenemos a mi tía Galadrien, de Lorien, ella tiene noticias sobre Mordor.

Gil-Galad se sentó seriamente y miro hacia otro lado, ignorando mi mirada totalmente.

Luego mi tía se levantó con gracia, y empezó a mirarnos a todos con una mirada que yo ya conocía, estaba testeando el ambiente, leyendo pedazos de recuerdos y pensamientos, yo espere y rápidamente luego de esa pausa ella empezó diciendo:

-No estamos aquí para revivir viejos enfrentamiento, esta alianza que se debe llevar a cabo esta más allá de razas y sentimientos, si no paramos aquí esta maldad, la tierra media va a desaparecer, ya espero que no sea muy tarde.

Mis ultimas noticias son que en Mordor, las fuerzas van aumentando, ya puedo percibir un poder más grande del que había tiempo atrás, Sauron ya con el anillo es realmente poderoso para los pueblos libres, pero con estas huestes de orcos y otras criaturas igual o peor que malignas, quiere llevar a cabo la destrucción de toda nuestra raza, la cual es la única que está bajo protección de los anillos, los tres anillos de poder de los cuales él no tiene ninguno.

Me miro por un momento, yo sentí un escalofrió, esto no iba bien, si era como yo estaba pensando, esto no era de broma, esto era muy en serio, no era ir de patrulla y destruir varios orcos despistados y tenía verdadero pavor a las palabras 'otras criaturas igual o peor que malignas' ¿y si estas supuestas criaturas eran las de mi sueño? Eran esas de las que hablaban en los libros de la biblioteca de las cuales me gustaba leer, o, tal vez eran solo traumas de leer tanto en la biblioteca.

Siempre negué todo lo que pude, pero mis sueños no eran cosa para tomarse a la ligera, era mi único poder elfico, además de mi sarcasmo.

Glorfindel miro a Galadriel y se paró bruscamente:

-¡Tenemos que unirnos todos y dirigirnos a la guerra!

Después de eso fue todo un caos. Yo hice una media mueca.

Bueno, tal vez iba a ser tan divertido como yo lo había previsto.

Traducciones del elfico:

Mellon nin: Amigo mío