Capítulo 5
La elleth entro en otro sueño, pero este era muy diferente.
Ella estaba en un balcón con dos pequeños elflings, los dos eran totalmente iguales, con pelo hasta la espalda negro y lacio.
Ellos tres estaban apoyados en un balcón que daba al campo de entrenamiento.
Los pequeños hermanos, de ojos grises, se parecían a Elrond, pero también a Celebrian.
-Tía, ¿Cuándo saldrán Adar y Naneth de su dormitorio? Pregunto el de la derecha, apoyado en el brazo de Glawareth, ella los quería mucho, eran lo más parecido a hijos que tenía.
-Naneth está dando a luz a una hermanita, tienes que ser paciente, Elladan.
Lo miro con una sonrisa, muy tranquilizadora
-Todo va a estar bien, ya verán.
-¿Y si Adar quiere más a nuestra hermana que a nosotros? A veces pienso que odia nuestras travesuras. Elronhin preguntó muy preocupado y con razón, pues los dos eran de hacer muchas travesuras, pero eso era impensable.
-Por las pelotas de Morgoth, Elronhin. Si Adar y Naneth los adoran como a su propia vida. Tu hermana tal vez sea como ustedes y se una a sus travesuras. Ustedes la van a cuidar y no dejaran que otros ellon se acerquen, hasta que cumpla la mayoría de edad, por lo menos.
Luego de decir eso, se dio cuenta que decir 'las pelotas de morgoth' en una oración, no era muy recomendable y menos a unos niños elficos, tan traviesos y desordenados como mis sobrinos, pero que más daba, ya estaba hecho, de seguro Elrond me iba a matar, si se daba cuenta que se me había ido la boca con este par.
Al rato de silencio nervioso, en el cual yo rezaba para que los niños no hubieran entendido lo que había dicho, apareció Elrond con un pequeño bulto en los brazos.
El Señor de Imladris tenía un brillo peculiar en sus facciones, amor, orgullo y felicidad estaban más que demostradas en ellas.
Los tres nos separamos de la baranda del balcón y nos acercamos lo bastante para ver un pequeño elleth de cabellera oscura y ojos abiertos de par en par, ojos inteligentes, pensé para mí misma, ojos color azul, como los de Celebrian.
-Les presento a su hermana y sobrina, Arwen Undomiel.
Destilaba un brillo dorado, la elleth bebe, era hermosa, vi de reojo, que los gemelos se miraban y se sonreía el uno al otro con un cariño por su nueva hermana que me derritió el corazón.
Luego Elrond les dijo a los gemelos si querían ver a su madre y se empezaron a ir. No sin antes, uno de los gemelos miro a la bebe y dijo:
-Por las pelotas de Morgoth, ella es muy pequeña, ¿pero la puedo agarrar yo?
Yo no sabía si desaparecer o matar a Elladan, era obvio que lo había hecho de gusto, para molestarnos a los dos mayores.
Elrond me miro, su cara había cambiado completamente y grito: ¡Glawareth, cuida lo que dices con estos gemelos cuando andan cerca!
Yo sacudí mi cabeza, mire a los gemelos con desaprobación, ellos se reían por lo bajo, y me fui casi volando al dormitorio de Celebrian.
Cuando entre ella estaba durmiendo, y con eso me levante de mi propio sueño.
Me empecé a reír, por la ocurrencia de los gemelos. Que por alguna razón, ya que no los conocía en realidad, aunque aún no habían nacido, ya los amaba.
Me arregle muy poco, apenas me peine, me puse la primer tiara que encontré (link para la tiara: ref:-v-swarovski-morado-42-€/zoom/cbf6/image86l (la primera página que aparece, hacen click y aparece la foto de la tiara), con un vestido color zafiro.
Al rato, fui a desayunar, en la mesa circular, ubicado en uno de los salones enormes y hermosos que tenía Imladris.
Me senté al lado de mi tía y mi hermano, ellos me miraron y compusieron la misma mueca. 'entonces la mueca esa es de familia' me dije. No sabía por qué, seguro, mi pelo les parecía un desastre y yo sabía que teníamos invitados, pues la enorme mesa de desayuno estaba llena de gente, no mire a nadie, no me interesaba.
Moví delicadamente mi vestido azul para sentarme más cómoda, y me acomode, como más pude y mire hacia las fuentes de frutas, saque una manzana verde y unas cerezas y empecé a comer en silencio. Estaba preocupada, yo siempre tenía muchos sueños, pero el problema no estaba en ellos, sino en si podía informar sobre ellos o no. ¿Podia decirle a mi prima lo que vi hoy en mi sueño? Y si lo hacía ¿Qué pasaría? No quería cambiar el futuro.
Al mismo tiempo, pensar en eso, me llevaba a repasar el sueño anterior. El de las serpientes del norte. Lo cual me dejaba con un semblante triste y por lo tanto más silenciosa y de mal humor. Comí muy poco, solo alguna fruta más y un pequeño pedazo de lembas. Era muy rico. Y al segundo me sentí llena. Me serví un poco de vino.
Galadriel al ver que terminaba mi vino, me miro y me dijo en mi mente:
-Sobrina, ven conmigo, tenemos que hablar.
Yo me levante con ella, luego de asentir con la cabeza en un milisegundo ya estábamos caminando fuera, pero antes sin querer mire a Thranduil y lo mire fríamente y él me estaba mirando también y me respondió con la misma mirada. Me gire hacia la espalda de mi tía y la seguí hasta un jardín con flores con forma de estrella.
Cuando llegamos, ella se dio la vuelta hacia mí y me miro con curiosidad.
-Querida Glawareth, he leído tus pensamientos y he encontrado algo muy especial, ¿has tenido por alguna razón, un sueño, estos días?
Yo la mire con, seguramente ojos muy abiertos y con miedo, pero me recompuse rápidamente, ya conocía el don de mi tía, pero eso no lo hacía más bienvenido. Le hable del sueño que me molestaba, el que parecía ser más oscuro.
-Sí, tía. Me he visto a mí misma en una gran batalla, pero lo que más horror da, es unas criaturas que aparecieron.
Me miro un instante, vio que yo era sincera y empezó a caminar por delante de mí, tenía una aura de poder y amabilidad, pero igual intimidaba.
Su voz llego en mi mente.
-'Esas criaturas también han estado en mis visiones y eres la única que los ha visto en sueños también. Esas criaturas se llaman dragones, terribles serpientes del norte, creadas por Morgoth con magia oscura y fuego, como veo que tú también te has dado cuenta.' 'déjame decirte que creo que los has visto por qué es tu cometido en esta guerra, e igualmente ibas a ir, pero te encomiendo, con todo mi pesar que te encargues de terminar con la vida de esas horribles criaturas del mal, ya que si no lo haces tú, nadie más podrá hacerlo.
Yo me quede pensativa un momento. La voz de Galadriel era muy suave pero cargada de sabiduría. Pensé mucho en lo que dijo. Era lo que yo había pensado, los peores temores se me hicieron realidad. Hasta que vi a un elfo que caminaba hacia nosotras, tenía pelo dorado y parecía muy poderoso. Mi mente quedo en blanco. Se acercó a nosotras.
Galadrien se acercó al ellon y lo señalo amablemente.
-Este es Cirdan, y él ha venido para hacer un préstamo a tu persona, debes usar este anillo –el elfo en cuestión le paso a Galadriel un hermoso anillo macizo de oro, con una enorme piedra roja en el centro y ella me lo mostro a lo lejos, inclinándolo y moviéndolo para que yo lo viera- que te va a dar y usarlo sabiamente. Es el anillo de fuego, el anillo rojo, forjado por Celebrimbor. Debes usarlo, pero no es tuyo. No puedes despreciar este poder que se te otorga y lo usaras solo en la guerra venidera, hasta ese momento lo vigilare yo misma.Yo la mire desconcertada, ella sabía que yo no quería esto, con todas las fibras de mi ser, esos anillos, me daban la sensación de que el enemigo estaría detrás de mí a cada instante, no me gustaba la inseguridad que me daban. Solo Galadriel tenía tanto poder y sabía usarlo. Pero después me di cuenta, como ella había dicho, que si yo no ayudaba a aniquilar a estas criaturas, nadie lo iba a poder hacer, y si mi tía creía en mí, pues debía confiar en ella como hasta ahora. -Muy bien.- dije yo sonando más segura de lo que me sentía- Lo llevare, pero tienen que saber que cuanto antes pueda tenerlo lejos de mi, mejor. Cirdan, el elfo recién llegada, me miro con orgullo y exclamo. -Es por eso que te lo doy, hasta que venga alguien que pueda usarlo para un mayor propósito. Dejo de hablar por un minuto, mirándome a los ojos. Y luego siguió con voz tranquila. -Te veo, Glawareth y veo a una elfa inteligente y más sabia de los que muchos piensan, tú no quieres poder, a ti te gusta la tranquilidad, aunque digas que te gusta la guerra. Prefieres leer un libro en la biblioteca. Por valar, que este sabía mucho sobre mí, me dije a mi misma, desde cuando mi vida estaba yendo hacia un precipicio o mejor dicho, a las nubes y yo no podía ver por dónde iba, y eso me dejaba espantada, más que hordas de orcos. Mientras el decía eso y me sonreía yo me imaginaba que mi vida pasaba ante mis ojos y no podía hacer nada. Galadriel me miro con una sonrisa, divertida, pues podía ver estos pensamientos, los cuales me estaban agotando. -Tranquilízate querida, todo estará bien, no te pongas nerviosa. Yo te enseñare como usarlo, en algún tiempo libre, son aceptablemente fáciles de usar para un elfo de nuestra sabiduría, veras que los dones los usaras y ni te darás cuenta. Me tranquilice y volví al presente luego de sus palabras. -Les agradezco por sus palabras a los dos, espero que tengan razón con respecto a este tema. Estoy a tus ordenes tía, dime cuando venir a tu encuentro. La mire y ella me dio una sonrisa con cariño. -Si te parece bien, ahora luego de despedir a Cirdan, sería un buen momento.
Espere en un costado hasta que mi tía se despidió del amable elfo, era rubio dorado, alto y de facciones antiguas, con ojos que contaban miles de historias. Estos mismos parecían estar viendo en mi alma cuando me miraban. Estaba recostada contra una columna con los brazos cruzados. Mi tía se volvió a mí y me entrego el anillo, con una piedra de rubí perfectamente esculpida, brillaba a la luz del sol y me acerque lentamente a ella. Este era un momento muy importante en mi vida. Los bellos de mi cuerpo se tensaron al tocarlo, me pareció sentir un destello de valor y mi corazón salto con felicidad. Lo acerque a mis ojos y lo mire, luego sonreí a mi tía que me miraba con asombro, pero no sabía por qué, el viento se desato en el momento en que me puse el anillo. Me sentí más seria, más en orden con el universo que me rodeaba, tenía un lugar ahora, en el mundo y mire a mi tía. Ella me miro y me dijo sabiamente -Toma este anillo, pues trabajos y fatigas te esperan. Este es el Anillo de Fuego, y con él tal vez puedas reanimar los corazones y procurarles el valor de antaño en un mundo que se enfría. Úsalo sabiamente y desarma todo el fuego del enemigo. Ahora te enseñare como usarlo, para el bien, este es uno de los anillos no contaminados por Sauron, él nunca los toco, él nunca puede llegar a el, nadie debe saber que lo tienes. Yo por mi parte asentí con la cabeza y así empezó mi clase del anillo, con mi tía. Primero me hablo sobre todos los anillos de poder: - 'Los Anillos de Poder son el resultado del cenit de conocimientos que alcanzan los Elfos de Eregion, más en particular los Gwaith-i-Mírdain, la hermandad formada por los herreros en este lugar: Hacia el año 1000 de la Segunda Edad los Noldor comienzan a forjar los Anillos de Poder, pero necesitan un canalizador para descubrir cómo hacer que los secretos de la tierra y la forja que han descubierto sean transformados finalmente en los Anillos de Poder, éste es el papel que cumple Annatar, Señor de los Dones, quien no es otro que Sauron el Maia disfrazado en un amable semblante, y dice ser enviado por los Valar para ayudar a los Noldor a embellecer la Tierra Media.
-La creación de los Tres Anillos élficos es la obra final de la experiencia ganada por el resto de los Anillos de Poder, y son forjados por Celebrimbor, cabeza de los Mírdain (y según algunos cuentos, señor de Eregion) y en su forja Sauron (o Annatar) no tuvo nada que ver. Éstos son los anillos que Sauron más codicia debido a sus altos poderes. -Los Anillos Élficos fueron creados por Celebrimbor, con el fin de preservar y embellecer la vida de todo lo que hay en la Tierra Media; funcionan de la misma forma que funciona el Anillo Único, otorgándole poder a su portador según su estatus, y su destino estaba atado al de su creador, pero fueron capaces de conservar su poder aún después de la muerte de Celebrimbor, debido a su atadura hacia el Único.
-A diferencia del Único, que solamente tenía el poder de destruir, los Tres tenían el poder de crear, preservar y curar. -Los poderes de los anillos élficos son los siguientes:
-Vilya, el Anillo Azul, se dice que era capaz de curar las heridas causadas por el mal en la Tierra Media, Este anillo lo tiene Elrond. -Nenya, el Anillo Diamante, portado por mí, Galadriel, es capaz de preservar las cosas sin mancha ni deterioro. NO deja pasar a Sauron por mis tierras, ni en mente ni en cuerpo. -Narya, el Anillo de Fuego, Su poder es el de encender los corazones de las personas para que realizaran actos heroicos más allá de lo que pudieran alcanzar por sí mismos. Era portado por Círdan el Carpintero de Barcos, quien te lo cede hoy a ti, Glawareth. Pero deduzco que él ya sabe a quién se lo va a dar, o lo está buscando. -La creación del Anillo único también fue en secreto, y Sauron lo forja, no en Eregion, sino en Mordor, en el Monte del Destino, pero sella su hechizo de dominio en Eregion, en Ost-in-Edhil, donde es descubierto por Celebrimbor cuando está atando todos aquellos anillos forjados por los Mírdain al suyo.'
Luego de mucha historia y otras anécdotas, hablamos de todos los poderes que contenía mi nuevo anillo. A lo último, me entrego tres libros, eran muy grandes, de portadas color rojo, tenían apariencia de ser muy antiguos, y yo la mire con felicidad, ella negó con la cabeza y me miro de reojo. -Nunca vi a una elleth tan feliz por leer tres largos libros, voy a tener que darte otro deber, pues el que yo quería darte, parece ser otro regalo. Yo pensé con ironía que si se estaba refiriendo al anillo como un regalo, estaba más loca que un goblin.
Luego de ese día todos fueron iguales, ir a desayunar, luego leer los libros que me había dado mi tía y después de eso, clases y clases particulares con ella. Iba avanzando bien, yo seguía practicando y memorizando viejos conjuros para hacer funcionar el anillo. Y en las cenas, o luego, en alguna fiesta o reunión especial, yo siempre charlaba animadamente con mis parientes o con algún visitante. Me fui haciendo amiga de Isildur, era un buen conversador, me entere que tenía hijos y una esposa que lo esperaban luego de la guerra. Pero había algo en el que no me llegaba a cerrar, era como un sentimiento de algo que yo no podía detener, y eso no me gustaba.
Con esas y muchas más incertidumbres llegaron los días de las decisiones de guerra. Yo ya había avanzado en mi uso del anillo, pero la mayor parte del tiempo ni me acordaba que lo tenía en la mano.
Elrond un día me llamo a su estudio, Hablamos de muchas cosas y también hablo conmigo sobre el anillo, y vi el de él, era de plata con una piedra azul, como de zafiro. Me dijo que no le dijera a nadie sobre el anillo, ni a Celebrian, y yo aunque quería decirle a ella, porque era mi mejor amiga, no le dije nada. 'Hay espías del enemigo en donde menos uno se lo espera' menciono Elrond y yo me sacudí con un gran escalofrio.
