Capítulo 11

Por qué, vamos, ¿Quien deja una carta cuando se va, si sabe que va a volver a verte lo más rápido que pueda? ¿Quién deja una carta después de que se salvaran la vida mutuamente? ¿Quién deja una carta cuando es posible que en el futuro…? Una cosa era segura: Yo a él no le interesaba en lo más mínimo. No. NO. Esto no me estaba pasando a mí. La primera vez, la única maldita vez que me enamoraba de alguien y me dejan por medio de una maldita carta. Que suerte la mía.

Agarre la carta y la mire, no sé con qué cara.

Thranduil no se merecía que la leyera y la verdad tenía las mismas ansias de leerla que por no hacerlo. Mi mente daba muchas vueltas, me estaba mareando, mucha información en treinta segundos. La deje a un lado entre las sabanas de ceda, verdes bosque e intente poner la cara más feliz que pude, mire hacia Elrond, el entrecerró los ojos.

-¿No vas a abrirla?

Yo me reí sin humor y negué con la cabeza, el pareció asustado un poco, Los ojos de Glawareth ya no tenían ese brillo rojo característico, eran blanco, gris, hielo, Elrond se asustó un poco, bastante.

-No, no la voy a leer, no pienso leerla, él no se lo merece.

Elrond entendio, un poco.

-Yo entiendo, Glaw, pero él tendría sus razones, entiende, a mí me pareció que había algo entre ustedes y también me fue raro que él se fuera. Me dijo sus razones, parecía honesto y triste, lee la carta, y tal vez entenderás…

Glawareth miro hacia otro lado, sus ojos estaban repletos de lágrimas, que parecían hechas de hielo.

-No, no entiendes, nada, NADA, él se fue, y nunca va a volver, y yo…- dije golpeando con la mano la carta una y otra vez, no sabía cómo seguir con la frase- Pero en fin, no es lo que piensas, yo no lo puedo ni ver a él. Es el elfo más insufrible que conozco. ¡NO lo quiero ver nunca más!- Quede pensativa- Lo peor es que se fue pensando que yo ya estaba en mi lecho de muerte, verdad, ¿no era que estaban todos muy preocupados? ¿Y el maldito que hace? Me deja una carta, UNA CARTA! Una maldita carta, con una firma en un lado. Como si fuera solo un asunto de estado, YO, Gracias a mí él no es una mancha de sangre en medio de Dagorlad, UNA CARTA!

Luego de eso estalle en lágrimas tristes, no pude resistirme mucho tiempo más, entre lo de mi hermano, el anillo, la traición de Isildur y Esto, ya estaba exhausta.

Elrond me abrazo durante todo el tiempo que llore, el que acariciaba el pelo yo le agarraba la túnica azul que ahora empezaba a empaparse en algunas partes. Espero pacientemente a que me tranquilizara.

Después de unos minutos, yo recobre el sentido de la decencia y volví a ser la de antes, por fuera por lo menos, y tampoco en los ojos. Me sentía fría, muy fría. Elrond maravillado y suspicaz por mi cambio de ánimos tan rápido, me miro y muy seriamente me dijo:

-Lee la carta, yo me iré luego de ponerte una pomada especial, tu herida ya está casi sana, te quedara una cicatriz bastante notoria y por unos días te seguirá doliendo, pero el dolor se ira paulatinamente.

Oh, tenía una cicatriz en mi cara, perfecto, me dije, porque lo demás no era suficiente.

-Muy bien. Dije fríamente

-Sigues siendo tan hermosa y deslumbrante como siempre, aunque tus ojos se ven extraños, si me dejas decirte y tu humor ya no está tan presente en tus palabras, estoy preocupado por ti.

Lo mire de reojo y me reí sin gracia.

-¿Para que me pides permiso si igual me lo vas a decir antes de que te lo de? Mejor dime de una vez todo lo que piensas, sabes que me gusta la honestidad y que sean directos conmigo, vamos adelante.

Me miro un segundo, su mirada me traspaso dolorosamente, sabía lo que estaba haciendo, pero no lo deje de mirar a los ojos. No era una cobarde.

-Si lo amas, siento decirte que por lo que me dijo o lo que diga en la carta, ya está fuera de tus manos, él ya tiene otra responsabilidad con otra persona, no puede desatender su reino… ni a su nueva esposa.

¡QUEEEE? Mi corazón dejo de bombear sangre, mi respiración desapareció y me puse tan pálida como un fantasma.

-NO me mires así, Elrond, ya está hecho, no me importa, es solo un enamoramiento pasajero, casi nunca nos pasa a los elfos, pero a mí me paso, no pasa nada, todo esta bien, cúrame la herida y déjame sola. No quiero que venga nadie hasta que yo de permiso. ¿Escuchaste?

El dejo la mirada que le pedí y me asintió con la cabeza en silencio.

Me limpio la herida, mientras hablábamos de cosas poco importantes, le pregunte qué hora era y el empezó a ponerme la crema de algún tipo y me sentí un poco mejor. Por último el me sonrió con cariño y yo le trate de devolver ese gesto, no sé si lo logre.

-Bueno, eso es lo único que puedo hacer por ti hoy, querida prima. Déjame decirte que por mi parte y la de todos en Imladris, desde Celebrian y hasta Lindir, estamos muy felices porque estés viva.

Y con esto último se dio la vuelta. Había algo que yo querría saber y antes de que tocara el pomo de la puerta para abrirla, le pregunte con voz ronca.

-¿Qué le paso a sus heridas, su cara? No es posible que haya sanado tan rápido…

Se dio la vuelta y me miro neutro, su 'yo' sanador viniendo a nosotros otra vez.

-Mientras permaneció en la habitación al lado de esta o venia para ver cómo iba tu recuperación, él y yo hablamos y le dije una forma, más mágica que de sanación, para ocultar sus heridas, ya que el mismo se horrorizaba de ellas y no quería volver a su reino con la cara ennegrecida y podrida de un lado.

-¿Así que ahora está como sano? ¿Alguna vez sanara?

-Sí, y no, no lo sé, parece que su piel es normal a los que no lo vieron con las heridas, pero yo podía ver una sombra de sus cicatrices y le di una pomada para ponerse en estos años que vienen. Ojala se cure, pero no creo, no lo sabremos, es una de las pocas personas que se salvaron del fuego de las serpientes del norte.

Se dio la vuelta otra vez después de asentir despidiéndose de mí, pero antes de llegar a cerrar la puerta, me hablo otra vez.

-Antes de que me olvide, Tia Galadriel estaba muy preocupada y está aquí esperando que te recuperes, ¿le digo que venga o le digo que no permites visitas?

Empecé a dudar, quería un tiempo a solas para ordenar la información, pero necesitaba a mi tía, era una de las pocas personas queridas que me quedaban y ella se había preocupado tanto que se había quedado por mí.

-Dile que ahora dormiré un poco, quiero descansar y que en unas horas venga a visitarme, ¿está claro?

Asintió seriamente, entendiendo y se fue cerrando la puerta detrás de él.

Me había quedado dormida tan rápidamente como la puerta se había cerrado. Soñé con fuego y cosas pasadas, cosas felices, cosas no tan felices. Imágenes de otros sueños, recuerdos. Yo y Celebrian en Lorien, jugando entre los arboles del bosque, subiendo y bajando talans. Yo cuidando a Findulias un día de lluvia. Mi tía regañándome por alguna broma hecha contra el jardinero. Cosas alegres, por fin, no quería despertar, fueran los que fuesen.

Sentí que me sacudían el hombro, negué en sueños y me di la vuelta.

Me seguían sacudiendo, no aguante más y me decidí a responder, me desperté.

Cuando mis ojos dejaron de estar vidriosos por el estado del sueño elfico, me di cuenta de varias cosas:

Afuera era el atardecer, mi cama estaba toda desecha, todas las sabanas y colchas estaban tiradas a un costado. Bastante fiesta había tenido mientras dormía, me había movido mucho.

Y por último, que la persona que me estaba sacudiendo antes, era mi tía Galadriel.

Cuando nos miramos ella sonrió y yo en respuesta la abrace como si se me fuera la vida en ello, era lo único que me quedaba de mi familia, la única que conocía mi dolor de verdad.

Canto algo en elfico, una canción preciosa. Me puse un poco emotiva. Luego charlamos de todo un poco, me conto muchas cosas: El tío Celeborn se había ido a gobernar Lorien mientras ella se quedaba viendo como estaba yo. Me dijo que mi herida los sorprendió. Y que había estado muy preocupada. Después hablamos seriamente, me dijo que estaba muy apenada por lo de mi hermano y que lo sentía mucho.

Por ultimo hablamos del visitante del oeste.

-Hace unos tres o cuatro días vino a verte Círdan.

La mire con una sonrisa

-Sí, me lo dijo Elrond. ¿Que dijo?

Me respondió tocando un rizo de mi pelo.

-Que no le habían sorprendido tus hazañas y que estaba muy alegre. Y… que ya encontró a la persona que va a quedarse con su anillo.

La mire asombrada. El sueño, le tengo que contar sobre el sueño, pensé. Me estire hasta el almohadón en mi espalda y la mire desde abajo. Ella estaba sentada en un costado de la cama, mirándome, esperando. Ansiosa.

-Tía creo que tuve una visión con Círdan, en los puertos grises. Y que ya 'conozco' al nuevo dueño del anillo.

Ella sonrió y asintió con la cabeza gravemente.

-Lo que me temía, muy poderosos son tus dones, querida. Pues ni yo vi esa visión en mi espejo. Pero hace unos días…

Me quede esperando por lo que diría, era muy importante.

-Recibí un mensaje, de los valar.

Abrí los ojos, no dude en preguntar.

-¡Y? ¿Qué paso, que dijeron?

-Escúchame con atención, esto es secreto, nadie además de mí y Elrond lo saben, prométeme que guardaras en secreto lo que te comunicare.

Le respondí que sí, claro.

-Los valar escogieron cinco espíritus para que vengan a ayudar a la tierra media en la tercera edad, pues nosotros no sabemos lo que está por venir, pero parecen ser grandes, grandes cosas, graves.

Asenti fuertemente, yo sabía a quienes se refería.

-Sí, yo los vi.

Le conté todo lo que recordaba sobre el sueño.

-Te advierto que son angeles muy poderosos, no los subestimes.

Me rei.

-Sí, parecen unos ancianos. Por un minuto quede muy sorprendida, no podía creer!

Ella se unio a mi risa. Pero yo pare de reir.

-Tengo otra noticia que tal vez te ayude con tus tristezas, querida Glawareth.

La mire con atención. Estaba nerviosa. ¿Otra aventura tal vez? ¡Amo las aventuras!

Vio que yo estaba ansiosa y sonrio, muy feliz al ver que con decir pocas palabras mi semblente al menos habia cambiado.

-Mañana vamos a tener un visitante, un querido amigo de hace tiempo, tu ahora lo conoces, solo un poco, pero con eso basta.

Asentí, ¿Quién era?

-¿Y quién es?

Me miro a los ojos.

-Es una sorpresa.