Hola! Ayer salio el nuevo Trailer de The Hobbit! Esta muy genial! Ya quiero ver la peliculaaaa... pero en Uruguay recién se estrena el 2 de enero! Que mala suerte! Díganme que les pareció! Les gusto? A mi me pareció ÉPICO! Aunque Thranduil es un poco rudo e odioso en el trailer... No se, es un poco mala persona... Aunque no estoy en desacuerdo con hacerle pagar a Tauriel por su desobediencia. Quiero que sepan que tengo un enorme crush en Lee Pace y que parte de los motivos de este fic es el. Por que vamos! Mide 1.91 y tiene ojos verdes y es muy hermoso :/ Estoy pensando en hacer un fanfic pero con Haldir/OC!
Capítulo 20
Luego de eso Gandalf se fue y me dejo sola con mis pensamientos.
Estaba asombrada, muy asombrada.
Todo esto paso delante de nuestros propios ojos, de los ojos de mi tía, los mios y los de Elrond.
Definitivamente la culpa la tenía Saruman, siempre negando y saliéndose por la tangente.
No se sabía dónde estaba el anillo, pero sauron estaba oculto en algún lugar, eso era seguro.
Esa noche en la cena, yo no hable con nadie, yo estaba muy nerviosa, muy enojada y por lo tanto sin ánimos de entablar conversaciones.
Luego de la cena, me fui a bañarme a mi dormitorio y me cambie por un camisón fresco.
Me senté en la cama y seguí pensando.
Todos mis temores se iban haciendo realidad y por lo que dijo Mithrandir, el peor de mis temores también lo haría. No era matar a el dragón era ver otra vez a la cara a el Elvenking.
Me comencé a preguntar muchas cosas.
¿Seguiría casado con la otra elfa? ¿Tendría hijos? ¿Me recordaría? ¿Cómo reaccionaría yo al verlo? ¿Me quiso alguna vez? Estas y miles de preguntas más salieron del escondite donde las había metido miles de años atrás y volvieron para atormentarme otra vez.
Pero me dije que este encuentro era necesario, tenía que enfrentarme a mis miedos.
Y muchas personas precisaban mi ayuda, muchas vidas dependían otra vez de mí.
Me acosté suavemente en mi cama y me deje ir al mundo de los sueños.
Rápidamente aparecí en medio de uno de los bosques que eran marca de bordes de territorio para Imladis, iba en mi antiguo caballo Raven y yo estaba cabalgando sentada arriba de él.
Iba vestida con ropa cómoda de montar.
Y estaba cantando una canción elfica que hablaba de las estrellas, las cuales se veían mucho más en Imladris que en otro lugar de la tierra media.
Se escuchaba el sonido del agua cayendo hacia un pequeño lago no muy lejos. Cerré los ojos, estaba tan tranquila, como no hace mucho tiempo.
Pero la paz terminó muy pronto.
Sentí las pisadas contra el suelo de otro caballo no a mucha distancia y deje de cantar hice dar la vuelta a mi caballo adivinando que en pocos minutos un caballo iba a pareces a través de los árboles.
Y así fue y lo que vi me dejo la mente en blanco. Esto ya me había pasado, era un recuerdo de hace miles de años y el elfo que montaba el caballo gris, era ni más ni menos que Thranduil.
Se acercó a mí y recordé como había sido la discusión, si, por que como no podría ser de otra manera todo término no muy bien que digamos.
-Continua cantando, no dejes de cantar por mí, te lo pido.
Lo mire de costado muy orgullosamente y empecé a alejarme a trote con mi caballo.
El me siguió, y troto a mi lado.
-¿Que lo trae a su alteza tan lejos de la ciudad, si se puede saber?
Cambie de tema el parecía divertido por un momento pero al responder solo tenía una sonrisa de costado.
-Quería cabalgar un poco y alejarme de mi padre.
El padre por esos días estaba insoportable, pues él se pasaba planeando y discutiendo sobre la batalla con mi hermano, era de veras insufrible, y no culpaba a Tharnduil por querer escapar.
-Pues yo también quería tener un poco de paz, pero ahora llegaste tú y eso se termino.
Se rio bastante de mí, y luego al ver que yo seguía seria se aguantó un poco y me miro a los ojos.
-¿Que apostamos a que mi caballo te gana otra vez?
Y sin avisar ni darme tiempo a responder se fue cabalgando rápidamente a velocidad de un rayo a través del prado.
Elfo insufrible, tramposo. Puse los ojos y lo seguí.
Su risa se escuchaba a lo lejos, yo negué la cabeza hice una mueca parecida a una sonrisa y acepte la apuesta.
Otra vez perdí.
Me desperté de un sobresalto luego de ver como Thranduil se daba vuelta sobre su caballo, sus cabellos largos brillaban con el sol y sus ojos dejaban ver una diversión secreta.
Desde la altura de su caballo miro hacia mí y sonrió de una forma arrogantemente atractiva.
Había ganado otra vez y yo luego de miles de años, llore nuevamente.
Me levante de mi cama y empecé a tirar cosas, lo que encontraba, contra la pared y luego cuando no encontré más nada me caí en el suelo sollozando.
Mi tía entro apresuradamente, se ve que mi pequeño alboroto había llegado hasta el otro lado de la ciudad y me encontró allí, tirada en el suelo con los ojos rojos y las mejillas mojadas.
Me agarro como pudo y me levanto del suelo.
Me dio un tierno abrazo.
Cuando me tranquilice, me dejo sentada sobre la cama y empezó a ver los daños que había causado.
El interior de mi ropero estaba todo desparramado por la habitación.
Mis joyas estaban tiradas no muy lejos de la pared de la izquierda y las cortinas de las ventanas, ya no estaban allí, sino que de alguna manera habían salido volando hacia fuera y estaban tiradas, hechas pedazos en medio del pasillo.
Suspiré.
Me sentía cansada, pero no quería dormir más, mi vida era un desastre.
No podía ni acostarme a dormir por miedo a más recuerdos.
Galadriel me miro y sonrió.
-Pequeño alboroto el que has armado, Lindir pensó que orcos habían entrado a Imladris y estaba gritando a todo el mundo para prepararse.
Se rio un poco y vio que yo la miraba seriamente.
Mire al mueble que estaba al lado de la cama, estaba tirado hacia un lado, los cajones ya no estaban en su lugar y había una madera quebrada que ya no se sabía adonde pertenecía.
Luego de un silencio que duro unos minutos me tranquilice y volví a la normalidad.
Galadriel a ver que ya todo estaba bien, si se podría llamar de alguna manera, me miro y me comunico noticias que yo ya sabía.
-Los enanos se han marchado sin permiso.
Le sonreí y ella negó con la cabeza.
-Ya sabía que lo iban a hacer, tía. Pero no había nombrado a Mithandir así que le pregunte por él.
-Mithandir fue a hacer un recado por todo el concilio. Fue a revisar las viejas tumbas de los nueve.
Yo por mi parte me estremecí fuertemente, los nueve, los nazgul, criaturas horribles y macabras.
-Pobre Mithandir, y no me pude despedir de él.
Quede triste y sentía miedo por mi amigo, el mago.
-No te preocupes querida, lo volverás a ver.
