¡Hola otra vez! Subo hoy este capítulo, porque tengo tiempo libre hoy, aunque estoy empezando un nuevo fanfic!

El fanfic en cuestión solo tiene la trama levemente preparada, y se necesita pulir la historia y además necesito terminar este fanfic para poder empezar a escribir el otro, ya saben, si se los digo son spoilers ;)

En este caso la nueva protagonista es Calithiliel, la cual es obligada (ya verán por qué y por quien) a ir a Lorien donde vive su abuela. También tendremos algunos puntos de vista de su hermano Maendir, con el cual tiene un lazo muy fuerte y pueden hablar entre ellos en su mente. Es una historia Haldir/OC y OC/OC.

En la historia también aparecen personajes conocidos: Legolas, Galadriel, Celeborn, Arwen, Aragorn, Bilbo, Frodo y otros!

Aunque estos personajes, como se dice siempre, no son míos, porque si fueran míos yo no estaría haciendo fanfics aquí, sino que sería millonaria y estaría persiguiendo a Lee Pace, Benedict Cumberbatch y Tom Hiddleston!

Pero no, eso no es así, son de Tolkien, al cual admiro mucho y era un gran autor!

(Los actores anteriormente nombrados son míos, pero ellos no lo saben ;) Menos Benedict, el cual se va a casar y le deseo toda la suerte del mundo :D )

Los dejo con un nuevo capítulo de Glawareth, la cual cada vez se está acercando más a cierto elfo Silvano ;)

P.d: Si quieren revisar el primer capítulo del nuevo fanfic, pueden fijarse en mis historias publicadas. (Ni siquiera es el primer capítulo es un resumen de un resumen, pero para que vean).

Se llama Lessons Of Love. Es en inglés y ya tiene favoritos aunque todavía no lo empecé. Me parece gracioso que al ser en ingles se lea más, cuando es en español no tiene tanta lectura.

Capítulo 24

Y allí llegó, volaba alto y era enorme. Sus alas batían una y otra vez a sus lados y se quedó mirando hacia abajo, hacia el pueblo.

Si había gente, había muy poca.

La lombriz con alas pareció por un momento decepcionada.

Además de que era enorme, era de un color rojizo.

De la nariz, cuando respiraba, parecía salirle humo.

Del cuerpo le salían unas patas con garras y una larga, larga cola.

También tenía incontables objetos preciosos entre sus escamas. Oro, gemas, plata y otras joyas que a la luz daba un tono también rojizo.

La elfa Glawareth se quedó sin aliento.

Ella había sido testigo de muchos dragones en su larga existencia, pero no había palabra en elfico, ni otros de los idiomas que ella conocía que pudiera definir la magnificencia ni el peligro que evidenciaba la sola vista de Smaug.

A pesar de que su tamaño, era un poco más pequeño que el de los anteriores dragones que ella había ayudado a asesinar, igualmente por un segundo ella se quedó pasmada y no sabía qué hacer.

Pudo escuchar a medida que la criatura se acercaba, que el dragón gritaba fuertemente en el medio del cielo estrellado:

-¡LADRONES! ¡FUEGO! ¡MUERTE!

Atrapar al ladrón de su tesoro era su único pensamiento.

Atraparlo para despedazarlo.

Mientras el continuaba bajando de su vuelo, las aguas que habían por debajo y a los lados del pueblo se alzaron en un vapor fiero.

Glawareth se quedó allí, en el medio del pueblo, parada en el pequeño puente de madera.

Se oyó un zumbido chirriante que venía de dentro de la garganta del dragón, la luz rojiza que anunciaba fuego maldito, cobro vida y toco los techos de las casas que descansaban en el lago e iban destruyendo todo a su paso.

Bard miraba la imagen de su pueblo empezando a consumirse lentamente en llamas y estaba consternado, asustado y muy enojado.

La serpiente de fuego se iba acercando a la elfa y el arquero, los cuales todavía en sus lugares, esperaban a que él se acercara, para poder atacarlo.

La criatura alada, batía sus grandes alas y rugía como un huracán, con una furia enorme seguía escupiendo fuego a su paso.

El aliento fiero siguió sacudiendo casitas de madera.

La elfa deseo poder estar en su hogar, en Rivendell y leer tranquila un libro sentada cómodamente en su balcón.

Prontamente el dragón se fue acercando y la vio.

Ella llevaba su capa oscura con la capucha puesta en su cabeza. El animal, la vio y pensó que era un simple hombre de Lake Town:

'Al fin encontré al ladrón de mi tesoro' pensó la criatura.

Al poner su atención a la figura de la elfa, ignoro por unos minutos la presencia de Bard en la torre del arco. Bard por su parte estaba apuntando hacia Smaug, lo cual era difícil, pues se movía mucho.

-Bien ladrón. Ahora te veo. Dijo Smaug. Con una sonrisa socarrona que dejaba a la vista todos sus puntiagudos, afilados, largos y amarillentos dientes.

Glawareth no sabía que responder al principio, pero luego lo pensó mejor.

-No soy ningún ladrón. Exclamo fuertemente. Y mientras lo decía se bajó la capucha.

La estufa con alas estaba muy asombrada, porque se dio cuenta que el 'hombre del lago', era en realidad una mujer elfica y con una cicatriz en la mejilla.

Pareció darse cuenta de ella, y con temor, comenzó otra vez a echar fuego por la boca, tratando de defenderse inútilmente de la elfa.

Esto no fue nada para nuestra Glawareth, con un movimiento brusco de la muñeca, echo hacia sus lados el fuego que venía directamente hacia su cuerpo.

Una de las muchas infructíferas veces que la criatura la ataco, la elfa, formo una bola de fuego alrededor de su cuerpo, que no la quemo, y luego desapareció, como si nunca hubiera existido.

Miro hacia la torre y le dijo desesperada a Bard.

-¡ATACALO DE UNA VEZ!

Bard respondió inmediatamente al llamado y disparo, no una sino unas cinco veces, pero ninguna dio en el blanco.

La flecha era mágica y volvió a sus manos cada vez que erraba el tiro.

Mientras el luchaba por dar en el blanco, el dragón lanzaba llamas hacia Bard, pero Glawareth lo protegía, lanzando hechizos de escudo hacia el hombre de Esgaroth. El fuego no llegaba hacia ninguno de los dos, pero el pueblo estaba totalmente perdido.

El mortal se sentía cansado.

La elfa no lo podría entender, los hombres eran más débiles que los elfos.

Smaug se acercó a él y le dijo en un tono divertido:

-¿Quién eres tú, si puedo saber?

Bard siguió apuntando con su arco, con la flecha hacia el estómago de la bestia.

Sus cejas estaban muy juntas, con concentración.

Su mirada era decidida.

-Soy Bard I, Llamado Arquero. Heredero de Girion el ultimo monarca de la ciudad del valle y vengo a obtener la venganza de su muerte y la ciudad que destruiste.

Smaug no respondió enseguida. Pareció recordar algo.

-Oh, ya recuerdo al viejo Girion! ¡Era un idiota! – Gritó con ira- Nadie puede contra mí.

Exclamo escandalizado el dragón desde lo alto.

Mientras él decía esto, Bard buscaba el punto vulnerable del dragón.

Un pequeño agujero en su armadura de piedras preciosas.

Causada por su antepasado tanto tiempo atrás.

La criatura se siguió riendo por lo bajo, burlándose del arquero.

-Hasta dejaría que me lanzaras esa flecha e intentaras matarme.

Se detuvo un momento y prosiguió

-¿Qué te parece si jugamos a un juego?

La elfa y Bard miraron extrañados y luego de una pausa Smaug proclamó:

-Te dejare atacarme una vez más, pero si no me das esta última vez, te quemaré de pies a cabeza.

El dragón era muy astuto y creía que el arquero iría a fallar otra vez, ya sea por miedo o por ansiedad.

Bard pareció aceptar la oferta.

Estaba muy estresado.

Le caían pequeñas gotas de sudor de la frente.

Pero esta vez no dudó.

El dragón estaba quieto, en el mismo lugar; expectante y no tenía ni idea de que tenía un punto ciego en su armadura de joyas.

Glawareth veía todo desde su lugar en el puente flotante.

Era un espectáculo para no perderse.

El arco se tensó por última vez y Bard liberó la flecha, la cual fue directa hacia la abertura en el estómago del dragón; su punto débil.

La criatura sintió el golpe y chillo agonizante de dolor.

Había quedado espantado.

Le habían dado al punto débil del último dragón en la tierra media.

La serpiente voladora en cuestión, fue perdiendo el vuelo y de pronto cayó encima de muchas casas de madera, con un golpe estrepitoso.

Glawareth miraba sonriente a Bard, el cual tenía la boca abierta de asombro al mirar al dragón, que empezaba a quemarse con sus propias llamas a unos metros al oeste de donde estaban ellos dos.