Habían pasado semanas, más bien, faltaban solo tres días, para que se cumpliera el mes que la muchacha llevaba evitando a Rivaille; continuaban saliendo a cazar titanes juntos, claro, pero con el resto del escuadrón, y prácticamente le había quitado el habla. El azabache no era hombre de muchas palabras, así que no parecía haber problema.
O quizá se había dado cuenta de que su metida de pata había sido tan colosal como el titán que años atrás había dado acceso desde Shiganshina a María, causando la muerte de los padres de Eren, su "hermano". Nunca se sabía en qué pensaba el moreno; después de todo, había cortado el escaso trato que mantenía con él, por aprovecharse, de ella, luego de que actuase de la forma que las personas solían catalogar a los ebrios, no obstante, a su parecer, el sargento no le tenía gran apego al alcohol. Continuaba detallándolo al verlo luchar, de la manera tan particular que tenía para hacerlo, excusándose consigo misma, al menos en dicho aspecto, diciéndose que era una manera "silenciosa" de mejorar sus propios movimientos. Sus proyectos para matarlo, o al menos, herirlo de gravedad, se habían ido por el drenaje; no quería verlo fuera del campo de batalla, y mucho menos hablarle… o tocarlo. Como el mes agonizaba, los habitantes del castillo tenían sobre sus cabezas el día de la limpieza exhaustiva del recinto, y de una u otra forma, no veía solución para no toparse con Rivaille, ya que él, en persona, se aseguraba de que el lugar quedase impoluto. Eren, por su parte, no pasaba mucho tiempo con ella, por no decir, que tal vez, cuando podía, evitaba su compañía; la verdad era que, al tratarse del conejillo de indias de Hanji Zoe, vivía bajo el "yugo" de sus experimentos. Esto se lo había comunicado el mismísimo capitán, al verla escudriñar en las habitaciones que estaban siendo "desinfectadas", el día de la purificación.
-Gracias…-Repuso, con un desgraciado en la mente, y en la punta de la lengua, al darse cuenta de que su búsqueda era en vano. A la semana del incidente, las marcas que había dejado sobre su piel había desaparecido; Jean no parecía haber dicho nada respecto a la incómoda situación en la que los había encontrado, así que, al menos en esos puntos, no quedaba evidencia de lo que había pasado, a excepción de recuerdos, y aunque esta no lo supiera, los de Rivaille. Este, por su parte, hacía y supervisaba la limpieza, siendo, no solo un torbellino mortal para los titanes, sino también para la suciedad. Entre fregar y pulir, intentaba sacar de su mente a cierta muchacha pelinegra. Había un par de cosas de las que no se arrepentía, de las que si lo hacía, y aquellas que lo intrigaban. A pesar de que suponer, que las pequeñas manchas que había dejado en la soldado, habían desaparecido, los rasguños de Mikasa ardieron durante más tiempo del que esperaba; aunque, siendo sincero, se había preparado para recibir una de las peores palizas de su vida, no para algunos arañazos, que pudieron ser superficiales, de no ser por la longitud de las uñas de su "agresora", o viceversa.
Abandonando la habitación que había dejado como "tacitas de plata", anduvo con su pinta de cinderella, más cubierta y sin vestido, hasta la habitación contigua, encontrándose, sin preverlo, a cierta fémina que creía más "temperamental", o quizá la había pillado con la guardia baja. Con tan solo echar una mirada. Pudo adivinar que acababa de llegar al baño de aquel piso. Sobre el lavabo, podía vislumbrarse una pálida camisa de botones y calcetines. Dentro de la bañera, se encontraba fregando la morena, con el rostro brillante por el sudor, y el cabello adherido a este. Con los pantalones arremangados hasta las rodillas, y el torso cubierto por una camiseta de color gris, a juego con sus ojos, que solo llegaba hasta el final de sus costillas, remarcando su figura; debía de tener un odio muy intenso hacia el objeto de metal, ya que le murmuraba toda clase de improperios, entre dientes. Levanto la mirada, sintiéndose observaba, sin embargo, para ese momento, el capitán ya había desaparecido, en busca de una habitación para desinfectar. Antes de que pasara una hora, la joven estaba plantada en la entrada del tocador, celebrando su triunfo en silencio, hasta que una voz, carente de emoción, justo en su oído, le erizo la piel, como si estar mojada y con espuma encima no fuese suficiente.
-Allá, hay una mancha-Indico, refiriéndose a un punto negro diminuto, ubicado a los pies del lavabo. Como pudo, la azabache se tragó su "límpiela usted" y se alejó de la cercanía del mayor, con el ceño levemente fruncido, escuchando, mientras estaba arrodillada limpiando "la impureza", al parecer, recibiendo el informe de su trabajo; el hombre no era de esas personas que limpiaba las faltas de otro, se las comunicaba con sequedad.
-El resto de las habitaciones, que supongo ha limpiado, están decentes-Comunico, recibiendo un sonido silencioso de parte de la garganta de su "oyente", un muy elocuente "uh" no articulado-A excepción de las telarañas bajo las estanterías de la biblioteca-Concluyo, y sin darse cuenta de lo que hacía, la morena chasqueo la lengua, poniéndose de pie. Por toda felicitación, el hombre se retiró del lugar; por quien sabe que fuerza maligna, la azabache se fijó en la espalda de su superior, más específicamente, su nunca, hallando, en esta, parte de las pálidas cicatrices que habían dejado allí sus manos, recordándole, casi con saña, que el suceso ocurrido hacía casi un mes, no había sido la continuación de su inexplicable sueño. En un suspiro, dirigido a la nada, tomo su ropa, encaminándose al lugar que el duendecillo sin calderos de oro, le había indicado, tachándolo de imperfecto. Como si fuese un llamado de otra dimensión, apenas hubo terminado, con aquello, una voz femenina llego a sus oídos.
-¡Mikasa!-Llamó, entre jadeos cortos, la mujer en cuestión, tomándose la libertad de usar su nombre de pila-¡Nos piden que vayamos a entrenar!-Aviso, sin tomarse el tiempo de recuperar el aliento, soltando una sarta de incoherencias, apenas entendibles, volviendo al lugar del que había venido, en carrera. Con cierta extrañeza, ya que no era el mejor momento para entrenar, ya que tenía la ropa húmeda, siguió los pasos de la muchacha, a paso más sensato, hasta hallarse en el "patio" del castillo. Por instinto, busco al sargento con la mirada.
-Que se traerá entre manos ese enano-Murmuro la azabache, al visualizarlo, asegurándose de no ser escuchada. Sin embargo, por su expresión, más aterradora de lo normal, supo que aquello no era cosa suya; era obvio que, al igual que ella, estaba más interesado en cambiarse de ropa, plagada de residuos de polvo y jabón. Hanji, la culpable de todo, comenzó una cháchara a la cual no le presto mucha atención, aunque no era que la ignorara abiertamente, se divertía en la manera tan infantil que tenía Rivaille de desviar la mirada, y poner los ojos en blanco, como un niño malcriado. Sin embargo, cuando este le devolvió la "atención", no dejo de observarlo, hasta que sintió unos golpecitos apremiantes en la espalda, de parte de Zoe.
-Ve a darle una paliza a nuestro pequeño sargento, Mikasa-Insistió, dándole ligeros empujoncitos, antes de ir en busca del azabache, jalándolo, con mucha menos delicadeza, hasta la posición de la ojiplata. Esta, inmediatamente, intento reunir toda la información que tenía respecto a que se había perdido, en la cual, había múltiples vacíos silábicos.
"Blabláh, entrenamiento, bláh combate, cuerpo a cuerpo, bláh, reforzar habilidades bláh y lazos "
Tan pronto como había llegado la excéntrica castaña, desapareció, probablemente a reunir más datos sobre los titanes, o quién sabe qué. ¿Pelear con Levi? Llevaba semanas queriendo golpearlo, pero ¿Con tanta gente alrededor, mirándolos sin disimulo? Sabía que les prestaban más atención de la necesaria, después de todo, ansiaban ver combatir a los soldados más fuertes de la humanidad.
-.-.-…..-…-…
¿Les ha gustado? Me ha quedado un poco seco, quizá ;A; Quería llenar esta cosa de cursilería, pero decidí dejarlo para otro capítulo (En parte influyo, que estuviera escuchando "Que soy yo, para ti" de Hombres G) Soy muy cursi.
Si les ha gustado, pueden dejármelo saber en sus comentarios, los cuales se pueden dejar hasta sin cuenta en fanfiction~ ¡Gracias por leer, nos vemos pronto!
