Pasaron semanas luego del segundo "incidente físico" ocurrido entre los dos pelinegros, que no había sido gran cosa; tan solo besos, literalmente. En absoluta sinceridad, no habían sido únicamente en los labios, las mejillas o la frente, pero no por ello habían perdido su nombre. Los días siguieron transcurriendo como si no se hubiese efectuado cambio alguno en su relación, y restando los pequeños "deslices", esta era, dentro de lo que cabía, propia del trato "Superior-subordinado". El "público", a pesar de las sospechas, de la mano con las especulaciones, continuaba careciendo de comentarios que se dijesen en cualquier momento, era poco menos que un chismecito de pijamada, pero, eso no quería decir que no sintiesen curiosidad respecto al indefinido trato que llevaban esos dos.
Las misiones avanzaban más y más en la Muralla María, que lenta, pero persistentemente, arrebatan del dominio de los titanes. Había bajas, por supuesto, y con cada muerto el peso sobre los hombros de los soldados más fuertes de la humanidad, ahora compartido, aumentaba. Paso mucho tiempo antes de que, finalmente, decidieran el día que recuperarían los límites y las cadenas que conllevarían la limpieza de su jaula. Llovió sangre aquella mañana, al igual que la tarde que la dejo atrás, abandonada en el camino del tiempo, lo supo la tierra, y todo lo que se dignaba de pisarla; pero, aquel dúo de morenos, a sabiendas de la masacre, casi volaba. Cortaban sin descanso, ejecutaban una danza mortal que parecía sincronizada entre los tajos humeantes de la carne en la que consistía el punto débil de sus enemigos. A pesar de la adrenalina de la batalla, Levi se sentía sucio, aunque la sangre que caía en su figura se evaporaba con sorprendente facilidad. Para el terror de Mikasa, él se jugaba la vida más de lo necesario intentando salvar a sus compañeros, mientras estos aun respiraban. Le tenía un pánico silencioso a su muerte, ya que él, como Eren, aunque no admitiese al primero, eran sus pilares emocionales. Se le cortaba la respiración cada vez que un titán se le acercaba demasiado.
Tanto así, que lograba relajar la parte de su mente en tensión ocupada en resguardar la vida del segundo. No era nada dicha situación en comparación con la que la sobrevino; el estrés de no poder anticiparse a los movimientos de los anormales no solo les erizaba la piel, sino que también cobraba la vida de múltiples soldad. A medida que se acercaban a su meta su número aumentaba. Comenzaron a escasear los árboles, y los ruinosos edificios eran considerablemente bajos, tanto que daban lástima, y miedo, debido a lo dificultoso que resultaba movilizarse con el equipo de maniobras tridimensionales en aquel terreno. Estaba descuidada, la fémina no podía evitar que la mitad de sus sentidos cuidasen a quienes le importaban, en vez de a su persona. Entre regular su temperatura, esquivar los manotazos y dentadas de los titanes, junto con intentar apoyar sus pies a una altura considerable, el agotamiento hacía mella en ella con mejores resultados. Pero no podía detenerse.
Con el peso sobre sus hombros, nadie podía. Él lo entendía.
Con un radical giro, cambio el peso de su pierna izquierda a la derecha, impulsándose con las cuerdas del equipo tridimensional y su propia fuerza sobre la nuca de la mole más cercana a ella; apenas las cuchillas rasgaron la carne del monstruo, una maloliente y voraz bocaza de otro titán, de mayor tamaño que su víctima, emparejado con otro, que se lanzaron directamente a su posición, en el humeante punto débil de su igual. Se evadió de la situación aferrando las cuerdas a un edificio lejano, lo más rápido que pudo. Sin embargo, antes de poder llegar al otro punto, a salvo, a medias, la gigantesca mano de uno de los anormales se cernió sobre las cuerdas, y el par de su compañero, sobre su figura. Soltó los cables con rapidez, impactando contra el suelo húmedo, tibio y pegajoso, rodando por el pavimento destrozado, irregular y polvoriento. Se había torcido, o peor aún, fracturado algo. Con el equipo tridimensional, comenzó a trepar por el cuerpo de uno de sus atacantes, pero este se arrojó al suelo, intentando aplastarla, ocasionado que se soltara, y volviera a girar, sobre su adolorida fisionomía, a los pies del segundo anormal.
Y lo tenía claro, moriría.
Lo decía la calidez de su sangre corriendo por su cuerpo, las mandíbulas abalanzarse sobre su posición, el inmenso dolor que la inmovilizada junto al pánico, al verse vencida. Y a pesar de lo que pensasen todos, de lo que hubiese esperado cualquiera, se levantó a duras penas, con las cuchillas en alto, reuniendo el poco aire y valor que quedaba en sus pulmones.
-Rivaille…-Musito, en su último aliento, curvando las comisuras de sus labios en un intento de sonrisa. Después de todo, él tendría que cargar también con el peso de su muerte; por su debilidad.
Fue entonces cuando sintió una fuerza colosal sacarla de su lugar, junto con un dolo reducido, y apenas tuvo tiempo de ver como las cuerdas de otro equipo tridimensional perforaban su bota y se hundían superficialmente en su carne, sin rozar las arterias. Por la fuerza utilizaba para moverla, se sintió volar, en una dirección no definida. Y se creyó muerta, hasta que abrió los ojos, y vio como en su antigua posición, se encontraba el dueño de su último aliento, en una posición encogida, con sus aires arrogantes. Solo para ver como la boca del titán impactaba contra el suelo, dejando que la menuda figura del soldado desapareciera en su interior.
El oxígeno escapo de sus pulmones, su pulso estallo, cada músculo de su cuerpo se tensó. Las lágrimas se deslizaron, por sus mejillas, al igual que su nariz, su barbilla, su cuello. Un pequeño arroyo artificial salado. En aquel momento, decidió que estaba pautado que moriría, así que no le importó volver a enfrentarse de cara a la muerte si así lograba salvar la vida de una persona que, quisiese admitirlo o no, amaba. Se arrojó sobre el cuerpo del cómplice del titán que la había abatido, rozando apenas su cabeza, y cuando este se arrojó de frente al edificio en ruinas en su camino, la azabache dio un salto hacia atrás, hundiendo las cuerdas del equipo tridimensional en su nuca, impulsándose entre la inercia y el gas, cortando abruptamente el punto débil de su enemigo, salpicándose abundantemente en la sangre de la criatura. Mientras el cuerpo de esta se desplomaba, vio como el restante se erguía, alzando el rostro, en amago de tragar, y otra oleada de energía se apodero de su cuerpo. Se arrojó sobre su punto débil, como si se le fuese la vida, como si tuviese claro que sería el último titán que aniquilaría, y desgarro el músculo de la criatura, expuesto ante su falta de dermis. Este profirió un último grito, abriendo las deformadas mandíbulas de par en par, comenzando a evaporarse.
Viéndolo como su única oportunidad, la soldado se dejó caer al interior de la boca de la criatura, hundiendo los ganchos de las sirgas en la lengua de la criatura, y descendiendo al interior de su cuerpo, a toda la velocidad que podía, ya que sabía que, al evaporarse, el extenso calor acabaría también con cualquier cosa que se encontrase en su interior. Visualizo al hombre, casi inconsciente, aferrado con una de las cuchillas al interior de la carne del titán.
-Debería estar resguardando su vida, Ackerman-Le gruño, de manera prácticamente incompresible, debido a que el interior de la criatura, que desaparecía con sorprendente rapidez, era sofocante-No si eso acaba con la tuya, Rivaille-Contraataco, dedicándole una sonrisa cargada de felicidad, e incluso, un halo de esperanza. Y acabase o no su vida allí, aferro la mano de aquel hombre, por el que jamás creyó que daría la vida, como si quisiese que lo último agradable que captaran sus sentidos, fuera el tacto de su piel.
Aunque ambos muriesen devorados, por un monstruo…y su amor.
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¡VEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEERGA! ¿Me quedo corto, verdad? ¿Horrible, cierto? ¡Lo siento! Pero, Uy, eso me recuerda. ¿Y si resulta que este es el capítulo final? ¿Me convencerán de darle a esta historia un final feliz (QUE ES LO QUE QUIERO, MIERDA)? A pesar de lo asqueroso que está, me gusto como quedo este cap. Siento que demuestra un par de cosas, como que Mihorgacito y Levicienta no se tienen solo queso~ (*COFPASIONALDESEODECONSERVARLA ESPECIECOF*) y otras tonterías que debieron haber captado.
Muchísimas gracias a todos los ánonimos que siguen este fanfic (¡DEN también su grito sin cuenta o con ella si quieren un final feliz, al igual que el 98% de mi cerebro) Y las personitas hermosas que han dejado sus reviews (Y que deberían seguir dejando, si no quieren que esto quede tan corta venas [¡Esperaré sus reviews! De todas formas, si hay cap nuevo, lo verán la semana que viene~ Si me convencen, claro] ), follows, favorites, de todo. Entre ellos, las monadas:
Loca Bionica ( ¡Por siempre comentar, aunque sea un poquito! )
DanishCheese (No sé si todavía sigue el fic, pero le agradezco por haber sido el primer comentario 3)
Abaddon DeWitt ( ¡Me mataste de amor, gracias, muchas gracias por el apoyo! ¡Me alegra que te guste! )
Diana de Phantomhive
TIERNA ORFELINA
Uzuki Yu-Chan
Zeth 21 ( ¡Ohmaigá. Me siento amada, Ains. [?] )
Bailando con el diablo
Diana de Phantomhive
MaRu-chan MKV
Spencer Black
arrios18
f.l. (El apoyo es apoyo, por seco que sea. Gracias *Corazoncito*)
