CAPÍTULO 20: ERROR Y ACIERTO

Las Regionales llegaron sin que apenas se dieran cuenta. Sus rivales eran Aural Intensity y Vocal Adrenaline, una competencia fuerte. Los nervios estaba a flor de piel para los chicos, sin embargo estaban animados. Tenían más talento que ningún año ya que ellos habían mejorado y Jeff, Nick y Blaine habían llegado para aumentar su calidad.

Los primeros en actuar fueron Vocal Adrenaline. Su cantante era Jesse St James y realizó tres canciones simplemente maravillosas, Bohemian Rhapsody, High Way To Hell y Another One Bite To Dust fueron los temas elegidos, con coreografías impactantes pero un problema, uno de los bailarines falló, haciendo que toda su participación se viera afectada.

Después fueron Aural Intensity que cantaron a coro todos y la coreografía era algo menos espectacular, aunque buena. Cantaron Rolling In The Deep, Genie In A Bottle y One Way Or Another.


– Es nuestro turno. ¿Estáis preparados? – Rachel susurró a lo que todos asintieron. Estaban esperando a salir al escenario. La castaña se situó en el centro del escenario y esperó que el foco la iluminase, ella había conseguido el solo de esa noche después de convencer a todos que era mejor que fuera suyo. No quería quedarse fuera de las competiciones y si todo iba como ella quería acabaría sin protagonismo en los nacionales. Su plan estaba en marcha y conseguiría que Blaine entrara en Juilliard. Los primeros acordes de Don't Rain On My Parade del musical Funny Girl sonaron y ella puso todo su esfuerzo en su interpretación.

Después de ella, Nick, Jeff y Blaine interpretaron Raise Your Glass de Pink. Aunque la pareja tuvo su parte, la voz principal fue la de Blaine, como "regalo" de sus amigos tras lo ocurrido en Juilliard.

Para terminar, todos cantaron un mash up de Fly/I Believe I Can Fly (Nicky Minaj y Rihana/R. Kelly).


En tercer lugar... Aural Intensity

Y los ganadores son... New Directions

Todos se pusieron a celebrarlo. Besos, abrazos, aplausos, saltos, gritos de felicidad...

Entraron a los camerinos para recoger sus cosas antes de volver al autobús que los llevaría al McKinley. Poco a poco salieron de allí hasta que Blaine y Kurt quedaron a solas. El castaño bloqueó la puerta para que el ojimiel no pudiera salir.

– Necesitamos hablar. – Susurró el más alto. Anderson se acercó a él, tan cerca que podía sentir su aliento.

– Y si no quiero hablar. – Preguntó el moreno en voz tan baja que casi fue audible.

– La alternativa es que me beses. – Hummel lo miró directamente a los ojos de un color caramelo muy intenso.

– ¿Sólo un beso para que me dejes salir de aquí? – Preguntó el más bajo. El ojiazul asintió y esperó el beso. Prefería hablar pero no podía obligar al otro. Sintió la suavidad de los labios de Blaine sobre su mejilla y sintió mariposas en el estómago. Estaba total y locamente enamorado de él. – Ya tienes tu beso, ahora déjame salir.

– ¿Qué? ¿A eso llamas tú un beso? – Kurt se escandalizó.

– Me has dicho que si te daba un beso me dejarías salir, no me dijiste donde debía darte el beso. Yo he cumplido mi parte del trato.

El castaño se retiró de la puerta de mal humor, dejando que el ojimiel saliera de allí. Se sentía mal, no le gustaba esa sensación de estar siendo vencido. Quería estar con Anderson y estaba seguro de que él también quería estar con él... ¿Por qué no simplificar las cosas?


La semana pasó más rápida de lo que ninguno de los chicos creyó posible. Nick y Jeff salieron ese viernes temprano porque era su aniversario y querían estar a solas. Por su parte, Blaine decidió quedarse en el McKinley un poco más. Sus amigos estarían todo el fin de semana acaramelados por la celebración tan importante y a él lo único que se le ocurría era quedarse en el instituto golpeando un saco de boxeo.

Pensaba en todo lo que había perdido y en su incapacidad para encontrar en una salida a su problema. Eso hacía que los golpes fueran más fuertes, más desesperados.

Kurt observaba al moreno sin que éste se enterara. Estaba embelesado por el dolor y la belleza de esa imagen, era triste y hermosa a la vez. Vio como el joven terminaba su entrenamiento y se dirigía a las duchas. El castaño decidió no mirar pero esperarlo justo ahí, era el mejor momento para hablar con él. Tal vez cuando saliera de la ducha, mientras se vestía, así no podría escapar. Sin embargo, todos sus planes fueron olvidados cuando escuchó un sollozo. Sin pensarlo un segundo se dirigió a la ducha y abrazó a Anderson con fuerza. No le importó que su ropa se mojara, sólo quería consolar a su amigo.

– Te... Te estás mojando. – Susurró el ojimiel.

– No importa, lo que importa es que tú estés bien. – El más alto acariciaba la espalda desnuda del otro.

El moreno se apartó un poco, rompiendo el abrazo para poder mirar los ojos azules tan perfectos que tenía su acompañante. Se quedó tan perdido en ese cielo que se olvidó de donde estaba y de lo que había pasado. Lo único que pudo hacer fue besar en los labios al otro, absorto en sus sentimientos, esos que se esforzaba en reprimir aunque en ese momento no sabía por qué.

Por su parte, Hummel se sorprendió ante el dulce gesto pero pronto lo correspondió. Se sentía tan bien entre los brazos del otro que era incapaz de pensar en nada que no fuera ese momento tan especial.

Sin embargo, lo que empezó como algo dulce y tierno, pronto se transformó en algo pasional y excitante, en cuanto el más bajo introdujo su lengua en la boca ajena. Las manos de Blaine acariciaron la espalda de Kurt mientras éste se abrazaba al cuello de su compañero. Cuando las manos del moreno llegaron a tocar el trasero del otro sobre el pantalón, decidió abandonar la boca del ojiazul para besar y morder su cuello de la manera más sensual.

– Blaine... – Gimió el más alto al sentir la presión en su cuello que estaba seguro que le dejaría marcas.

Sin embargo, la única respuesta que recibió fueron las manos del otro desnudándolo a toda velocidad. En cuanto ambos estuvieron en las mismas condiciones, el ojimiel introdujo uno de sus dedos en el interior del castaño mientras seguía apretándolo contra su cuerpo sin dejar de besarlo, provocando que Hummel gimiera.

Los dos seguían de pie mientras el agua corría por sus pieles, sus labios volvían a besarse mientras un segundo dedo se internaba en el cuerpo de Kurt. Un gemidito de incomodidad se escapó de los labios del castaño, lo que hizo que el otro se excitara más. Un tercer dedo se abrió camino para terminar de preparar al ojiazul.

Una vez estuvo preparado, Blaine empujó a su amante contra la pared y le agarró la piernas para invitarle a que las enrollara en sus caderas. El más alto lo entendió e hizo lo que el otro esperaba. El moreno se ayudó de la pared para sostener a Hummel, que se sujetó de sus hombros. Volvieron a besarse mientras el ojimiel empujaba su miembro dentro de Kurt, que sintió algo de dolor por la falta de lubricante.

Pronto el más bajo recibió la autorización del castaño y comenzó a embestirlo. Al principio el ritmo era suave, acompañado de muchos besos, pero poco a poco fue aumentando el ritmo. Los dos gemían dejándose llevar por la pasión hasta que llegaron al orgasmo a la vez. Siguieron en esa posición, besándose durante un rato antes de que el ojiazul se sintiera con fuerzas para bajar las piernas y sostener su propio cuerpo.

Se ducharon juntos para eliminar cualquier resto de suciedad de su momento de pasión y después el más alto tomó prestada algo de ropa de la que Anderson tenía para los días en los que boxeaba ya que a él le habían tirado un Slushie. Por suerte, Blaine tenía varios, por si algún día le tocaba un granizado en la cara y luego entrenaba. Se despidieron con un rápido beso, sabiendo que ese fin de semana sería largo para ellos y que ambos desearían que llegara el lunes para volver a verse.