¡Hora de responder reviews!

Para Akirako: Sinceramente pensé que había sido lo suficientemente clara, pero que bueno que me preguntes. Citaré tus preguntas para hacer la explicación más clara para todos...

"cual es la traicion? no entiendo bien eso osea sasuke los conoce? pero el no es mas viejo que ellos? osea los cazadores de vampiros no se dieron cuenta que el era un vampiro?"

Ahora sí, aquí va la explicación: la verdad es que durante el avance de los capítulos esto se volverá más claro en cuanto a lo que Sasuke es y fue para la organización, todo a los flashbacks que son representados como los sueños-pesadillas que Sakura presenta, mismos que son efectos colaterales de su mala relación con Sasuke que, de hecho, es su Drácula. En el primer capítulo Shizune hace un comentario al respecto, pero no aclaré que la diferencia entre un vampiro común y corriente y un Drácula es que este segundo es algo así como el "macho alfa" de su propio clan y, por lo tanto, el único con la capacidad de crear una Draculina. Al ser Sasuke huérfano y el único hijo del anterior Drácula de su familia él, automáticamente, se convierte en el siguiente Drácula pero como no hay información suficiente al respecto para la organización esta ignora muchos hechos en cuanto a las transformaciones y otras cosas. No voy a dar más información porque sería spoilear todo el fanfic y eso lo arruinaría :c Así que sé paciente, verás que en los últimos capítulos comprenderás muchas cosas de lo que sucede o sucedió entre Sasuke y Sakura, y la organización en sí. En el capítulo anterior se aclararon muchos detalles que se saben del Drácula y la Draculina, espero que eso tambien te sirva. Espero que esta información te sirva de momento, ahora intentaré responder a tus preguntas directamente.

¿Cuál es la traición?: Él no dijo que era el heredero directo de un Drácula y ocultó ser un Drácula, luego transformo a Sakura en Draculina, lo cual requiere "asesinarla". Esa es la traición.

¿Sasuke los conoce?: Sí. Estuvo alrededor de siete años en la organización en equipo con Naruto, Sakura y Kakashi.

¿Él no es más viejo que ellos?: No realmente, pero este detalle no se explica en el fanfic... aún, luego comprenderás porqué. La familia de Sasuke tiene una capacidad especial gracias a los genes de su madre ~ Pero eso es una SOPRESA.

¿Los cazadores de vampiros no se dieron cuenta que el era un vampiro?: Antes que nada quiero decir que NO son cazadores de vampiros ~ La organización (que repito, ese es su nombre xD) se dedica a mantener la paz entre las especies sobrenaturales del mundo, manteniendo a la humanidad a salvo con su dulce ignorancia. Ellos tienen miembros de todos tipos de razas y los vampiros no son excepciones, pero es poco común que llegue un Drácula y ellos no esperaban que Sasuke lo fuera. Sasuke es bienvenido por ciertas razones especiales y se le da un lugar, pero él impone una regla especial. La organización tiene tratados con todas la razas pero incluso en las mejores relaciones hay desacuerdos y este pasa muy seguido con los vampiros, aunque la razón principal por la que la historia se centra en esta raza es porque Sakura está en persecución de Sasuke con intereses de vengarse ~

Espero que esto te haya servivo, Akirako! Y me alegra que te intereses en el fanfic, nos seguiremos leyendo por ahí~

Ella fuera~


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Sakura hojeaba los libros de medicina con una tranquilidad alegre. Ella siempre fue muy estudiosa y todos lo sabían. Los sacerdotes que se centraban en la salud física y mental eran pocos y sin embargo habían tomado fama gracias a los avances que Tsunade había hecho en esa rama. Tsunade tenía una sola estudiante que había suplicado por sus enseñanzas y era su orgullo pues Sakura tenía un potencial increíble y se había consolidado ya con las artes básicas de los templos del cielo. Era inteligente y absorbía con facilidad todo lo que leía, aprendía rápido de la práctica y tenía un control de la fuerza vital que pocas veces se veía.

Ella pasaba horas en la biblioteca sin darse cuenta y generalmente alguien tenía que ir a sacarla o a recordarle que había un mundo ahí afuera. Ese día no era una excepción, pues ella estaba decidida a mejorar una técnica de su maestra y esta misma le había dado la aprobación para intentarlo. Sakura se tomaba las cosas muy en serio.

—A ti… realmente te gustan los libros, ¿verdad?

Cuando ella levantó la mirada él estaba ahí. Pocas veces venía él solo, pues generalmente era para llevarla a alguna misión y el más entusiasta para ello era, de hecho, el chico zorro. Así que si él venía solo para la biblioteca probablemente no era nada importante pero ese era uno de los momentos que pasaban a solas que ella atesoraba más, pues él no parecía un ser misterioso y oscuro… él era una persona cuando hablaban así a solas.

Sakura sonrió al verlo. Él preguntó con su voz grave qué era lo que ella hacía ahora encerrada con tanta seriedad en la biblioteca y con semejantes libros tan grandes abiertos a su alrededor. Ella respondió que era una investigación sobre una técnica especial de su maestra y él se interesó más, tomó la silla por el respaldo y se sentó junto a ella para escuchar la explicación que la pelirrosa tenía que dar. Sus ojos oscuros y profundos viajaron velozmente hacia los libros mientras él comprendía las cosas, pues él era inteligente también.

—Ciertamente, Sakura… tú eres brillante.

Aquellas palabras habían sido tan sinceras y habían causado una enorme emoción en su interior, haciendo que su corazón diera saltitos de felicidad. Era como si la biblioteca estuviese vacía y ellos dos fueran los únicos mientras charlaban de las tantas formas en que ella podía mejorar la técnica. Era un momento para atesorar… pero los momentos felices jamás duraban. Los sueños dulces eran una burla de parte de las pesadillas, haciéndole creer que ella realmente podría tener un buen sueño, pero al final se revelaba la naturaleza salvaje y cruel que ese día le esperaba, como siempre.

Realmente eres hermosa.

El recuerdo de su mano tocando su mejilla aún se sentía caliente, incluso a pesar de que la naturaleza de la piel del vampiro era fría. Ese toque había sido tan cálido que jamás lo olvidaría, pero la siguiente escena, a diferencia de la primera, era oscura y fatigante, pero su mano continuaba en la mejilla. Ella estaba en un estado de confusión. Su cuerpo estaba cansado, pero no tenía la necesidad de detenerse, mucho menos con esos ojos mirándola. No era que ella se hubiese dejado hacer con facilidad, las cosas simplemente se dieron de esa manera. Su respiración se había acelerado y una de sus manos se sostenía con la de él, mientras que la otra reposaba junto a su rostro. Él repitió aquella frase.

Ahora… te haré mía para la eternidad.

No sintió miedo. Su cuerpo no reconoció el dolor como algo dañino, pues al principio no se dio cuenta. Él quería tenerla solo para él, eso lo comprendía… pero no había notado que sus intenciones eran aquellas hasta poco después de que dejó sus defensas en nada.

Parpadeó un par de veces y reconoció que lo hizo con una dificultad increíble, que todo el cuerpo le pesaba. No podía mover un dedo, aunque aún podía respirar… sí, pudo respirar hasta que él atravesó la piel de Sakura por debajo de las costillas con su mano y ella separó los labios sin poder quejarse, ni gritar. Y sus ojos se abrieron repentinamente, con una enorme fuerza, mientras que ella estaba incrédula. Era sorprendente que no hubiese llegado a reventar por completo sus órganos internos, mientras ella empezaba a dar bocanadas al aire que no entraba por completo a sus pulmones. E incluso en esa situación él no iba a dejarla respirar, pues no tenía ni la compasión ni la bondad para dejarla morir tranquila.

El beso fue tan amargo gracias al sabor de su sangre envenenada. Él se había mordido su propia mano para después transmitirle a ella todas las toxinas de su ser en un profundo y largo beso que parecía el de un amante apasionado, que le obligó a tragarlo incluso cuando la propia sangre de la pelirrosa intentaba salir por su boca, pero apenas pasó por su garganta esta se metió entre la carne, moviéndose a voluntad propia, hiriendo y tomando posesión de todo su ser. Él no tuvo piedad para dejarla morir de una buena vez.

Volverás a nacer para mí y entonces vendrás a mis brazos, donde perteneces.

Fue así como él desapareció en el silencio, en la oscuridad, sin nadie que se diera cuenta o lo parara. Todos lo dejaron pasar por un costado ya que él no llevaba encima evidencia alguna del crimen que había realizado y ni Naruto ni nadie estaba ahí para detectar la atrocidad que a Sakura le había acontecido. Ningún sacerdote sintió la oscuridad de sus intenciones, nadie percibió el aroma a muerte hasta después. No hubo quien lo viera salir de la habitación pues era muy entrada la noche y quienes lo vieron lo pasaron por alto, mientras él caminaba tranquilamente a la puerta principal para salir de ahí como un sinvergüenza.

Sakura fue asesinada y abandonada por el hombre al que se había entregado con tanto amor. Él ni siquiera se dignó a detenerse en la puerta después de vestirse, girarse para verla aunque fuera por encima del hombro, desde lo alto. Él simplemente cometió el crimen, la sentenció, se vistió con calma, abrió la puerta y desapareció entre las lágrimas que se desbordaron cuando lo vio poner el primer pie fuera de la habitación. Entonces fue que la vida de Sakura se desvaneció.

Sasuke… kun…

Capítulo Tres

La oscuridad se hizo pedazos con la turbulencia, pero ella sabía que esa oscuridad siempre estaría aguardando por ella en su interior. Los gritos de Naruto se escuchaban a la distancia, como si estuviese tan lejos y buscándola. Sintió cada brusco movimiento y le tomó unos segundos lograr despertar, con él tomándola por los hombros y llamando su nombre desesperadamente.

¿Eh? ¿Qué hacía él en su habitación? Apenas había despegado los párpados para notar la puerta abierta, por la que entraba la luz del pasillo, y lograr percibir que no era el único que estaba ahí observándola con preocupación. Hinata estaba junto a la puerta, pegada a la pared, con sus manos cubriendo los labios. Una rubia de ojos azules estaba detrás de Naruto, junto a un pelinegro de coleta, ambos intentando sostener a su amigo, hasta que notaron que ella había abierto los ojos. En ese momento ambos se detuvieron, dejando que el zorro se encargara a la par de que el desorden llamó la atención al pasillo.

—¡Sakura-chan, gracias a Dios! —exclamó él, con los ojos enrojecidos y preocupados, aun mirándola para abrazarla con fuerza por encima de los hombros. Ella seguía confundida por el sueño y estaba totalmente segura que estaba en su cama, en pijama.

—¿Naruto? —evidentemente no comprendía la situación—. ¿Qué haces aquí?

—Eso no importa, Sakura-chan —su público estaba observando con seriedad, mientras el rostro de Hinata evidenciaba que aún no podía sobrellevarlo—. Estás conmigo… estás bien.

—Todos fuera —la voz gruesa de Kakashi captó la atención de los indeseados, mientras que el rubio tan solo afianzó su agarre a Sakura de una forma sobreprotectora—. Shikamaru, Ino: llévense a Hinata y ayúdenla a calmarse. Naruto y yo nos encargaremos.

—Sí, señor —respondió el pelinegro, antes de acercarse a la aludida para llamar la atención de Ino, su compañera, que lo siguió pronto pero con dudas.

—Naruto —él no se movió un ápice y Sakura tampoco. Estaba recobrando conciencia y el abrazo de su amigo le estaba ayudando. Su calor lo hacía—. Es suficiente. La llevaremos ante Tsunade-sama, ella tiene que verla.

—Sakura-chan tiene frio —ambos reaccionaron con sorpresa… ¿cómo Naruto podía saberlo y estar tan seguro?

—¿De qué hablas?

—Ella es tibia. Sakura-chan está como un hielo ahora —Sakura parpadeó conforme escuchaba aquellas palabras—. Sakura-chan necesita que la abracen para calentarse, necesita saber que no está sola ahora —inevitablemente, entonces, las pupilas de Sakura se llenaron de lágrimas, antes de que ella llevase una mano a su espalda.

—Naruto —se escapó de sus labios en un sollozo, mientras cerraba los ojos y ocultaba su rostro en el hombro de su amigo.

Sakura no había llorado desde aquél día.


Ella apenas lloró un par de minutos más bajo la autorización de Kakashi, quien esperó a que se sintiera mejor. Entonces ella se separó de Naruto y se movió por sí misma para ponerse algo decente y presentarse ante su maestra, pero en el proceso se percató de que todo en la habitación era un desastre. No lo había notado, tan solo logró ver los muebles fuera de lugar, cristales rotos, objetos en el suelo… incluso la foto de ellos se encontraba ahí y, sin embargo, ella no la levantó porque tenía presencia de Kakashi y Naruto. Ella tan solo continuó para ponerse un pantalón y una blusa, zapatos y sostenerse el cabello.

Kakashi y Naruto escoltaron a Sakura de camino a la oficina de Tsunade. Kakashi tocó la puerta golpeando con sus nudillos dos veces antes de que les dieran permiso para entrar y ahí estaba la rubia, tranquilamente sentada mientras miraba a una Sakura no del todo ubicada con lo acontecido. Ella no había estado consciente en ningún sentido y ahora, por alguna razón que no conocía, tenía que presentarse ante su maestra. Pero si tenía que juzgarlo por la intensidad de su pesadilla, las cosas se estaban agravando. Miró a su costado y por el reloj supo que era pasada la hora de la comida. Su maestra tenía una copa de sake en la mano y la acercó a sus labios para beberla antes de emitir un suspiro y acto seguido sus ojos cansados se posaron sobre la pelirrosa y sus dos escoltas. Naruto estaba sorprendentemente a la defensiva frente a Tsunade, ahora.

—¿Qué fue lo que pasó? —fue Sakura quien rompió con el silencio, captando la atención de las cuatro personas en la habitación—. Shizune-san… ¿le importaría?

—Así que puedes sentirme —murmuró la mujer, mientras ella empezaba a hacerse visible a un costado de Tsunade—. Y ni siquiera te han cambiado los ojos, Sakura… parece que esto va de mal en peor, Tsunade-sama.

—Ya lo veo —contestó la aludida, para mirar a la castaña que estaba a su lado—. Dilo ya, Shizune.

—Los vigilé en la última misión. Definitivamente los poderes de Sakura han aumentado considerablemente. Ella ni siquiera necesitó activarlos en su más grande potencia para vencer a todos esos vampiros de clase D —explicó—. El día cero está a la vuelta de la esquina…

—Sasuke dijo que volvería a nacer para él e iría a sus brazos —todos la miraron con gran seriedad: nadie mencionaba ese nombre en la organización, no desde lo sucedido con la misma Sakura—. Como estoy ahora… no podría derrotarlo aunque lo intentara. Simplemente eso no sucedería. Quizá Naruto lo haría, pero él no tiene problemas con él, así que…

—¡Yo lo atraparía para ti! —exclamó el rubio, interrumpiéndola—. Después de lo que él te hizo… ¡Y que yo no estuve ahí para ayudarte!

—Pero él no ha hecho nada contra ti —la respuesta de Sakura lo frenó en el instante, justo cuando ella lo miraba de soslayo—. Voy a rastrearlo. Voy a perseguirlo hasta el agujero en el que se encuentre escondido.

—No hemos terminado de hablar —declaró Tsunade entonces, mirándole con ojos firmes antes de suspirar—. Las cosas no son tan simples como lo crees, Sakura. Lo que pasó esta noche es una prueba de ello —la aludida miró a la rubia con atención—. Naruto, ¿puedes decirnos qué fue lo que sucedió? —el chico apretó sus manos.

—Puedo decirlo hasta donde lo sé —murmuró él, sin muchas ganas de ello—. Estaba en la cafetería junto a Hinata, Ino y Shikamaru… entonces el zorro se estremeció —la atención se centró en él, que había llevado una mano a su vientre—. La oscuridad fue muy intensa. En cuanto me di cuenta los cuatro corrimos a buscar la fuente, todos en la cafetería se congelaron en la confusión. La energía venía de tu habitación, Sakura-chan.

—Yo también lo sentí —mencionó Kakashi—. Vine acá inmediatamente para reportar pero Tsunade-sama ya lo sabía. Ella me pidió que mantuviera la calma y fuera a ver.

—Cuando llegamos mis ojos se pusieron rojos inmediatamente, fue tan intenso que lo pude notar. El zorro intentaba protegerme, pero no podía ver a través del aura. Sin embargo, Hinata utilizó sus ojos y ella mencionó tu nombre mientras temblaba… la puerta no estaba asegurada y tan solo la abrí. Todo en el interior estaba temblando. Tu aura se salió de control por completo, pero no estaba destruyendo nada… solo perturbaba todo, aunque eso no deja atrás la intensidad —los ojos azules de Naruto miraron a la pelirrosa, que no lo había mirado en todo ese tiempo—. Sakura-chan… me asusté.

—Llegué poco después de que Naruto entrara —agregó Shizune, mirando a Sakura con seriedad—. Está creciendo, dentro de ti. Pero si ni siquiera puedes notarlo o controlarlo no es un poder que vaya a ayudarte.

—Soy una Draculina —los ojos de Naruto se abrieron de par en par al escuchar aquello con lo que tanto había peleado—. Ese poder se está apoderando de mí.

—¡No eres su mujer!

—¡Yo me entregué a él sabiendo que esto podía suceder! —la fuerte voz de Sakura hizo eco en la habitación—. Abre tus ojos, maldita sea… yo permití que esto pasara, yo me permití a mí misma enamorarme de él, si no lo hubiese amado esto no hubiese sucedido, deja ya de poner excusas a mis errores —la situación no era mejorable en ningún sentido, todo indicaba a que la discusión no sería fácil de sobrellevar—. Soy la peor amenaza que todos en la organización han enfrentado en mucho tiempo.

—Pero también eres nuestra carta de triunfo —Sakura levantó el rostro para mirar a su maestra en ese momento—. Naruto también ha sido considerado una amenaza, pero ahora es uno de los más fuertes soldados que tenemos. Tu caso no es diferente de eso, Sakura. Estás en las manos correctas, si sigues con nosotros él…

—¿Él no podrá crear otra Draculina? —su tono de voz fue seco, incluso un poco amargo—. ¿Saben? No me voy a dejar matar… pero tampoco voy a destruir a la organización cuando tenga un mal sueño. Tienen que ponerme en cuarentena.

—¡Eso es…! —empezó Shizune.

—¿Y qué planeas hacer si tenemos una pista de Sasuke? ¿Salir solo para enfrentarte a él? ¿Sin experiencia utilizando tus habilidades? Debes estar loca —Tsunade se puso de pie en ese momento, mientras se dirigía a Sakura—. Te he entrenado bien, Sakura… pero parece que no te he enseñado lo suficiente y que no me conoces.

—Pero si me deja junto a los demás… no podrá garantizar la seguridad de todos. Lo mejor para la organización es…

—¡Eso yo lo decido! —interrumpió la rubia a su alumna, mientras la miraba con ojos firmes y decididos—. Ya lo he considerado, ¿por quién me tomas? Ven a decirme algo nuevo después, Sakura. Hay alternativas.

—Tsunade-sama —murmuró Kakashi, comprendiendo adónde iban las cosas.

—¡Sakura Haruno! Mírame a los ojos y con la frente en alto, respóndeme y obedece mi decisión. ¿Está claro?

—¡Sí! —su respuesta fue inmediata. No iba a oponerse a su maestra.

—Escucha con atención, Shizune: ¡Sakura Haruno es ahora nuestra herramienta! —los ojos de todos mostraron la impresión ante la rudeza de sus palabras—. Será utilizada solo y únicamente para la ventaja de la organización. Ella es nuestra mejor arma contra el Drácula que la ha convertido en Draculina. ¡Sakura Haruno es un objeto ahora y se mantendrá en custodia controlada hasta nuevo aviso! Asistirá a misiones para aprender a controlar el poder que ha obtenido, pero nadie la enseñará. ¡Kakashi!

—¡Sí! —se puso firme el sacerdote.

—Si algo se sale de control tendrás que tomar medidas de sellado para su poder y la sacarás de la zona roja —el albino asintió—. ¡Sakura Haruno! Ahora estás bajo mi custodia y ningún ser viviente ha escapado de mí con vida, ¿comprendes la situación?

—Sí… Tsunade-sama.

—¡Naruto!

—S… ¡Sí! —el chico no caía en la resolución de las cosas.

—Si Sakura Haruno se sale de control es tu obligación inmovilizarla, no importa cuán rudo debas ser. ¡Es una orden: atacarás a Sakura si intenta escapar o no puede manejar la situación! —la habitación se había sumido en un silencio que se interrumpía tan solo con la voz de la jefa—. Todo por el bien de la organización y de la humanidad. Ahora los declaro el equipo Kakashi: equipo anti vampirismo. Su obligación es la caza del vampiro traidor, Sasuke Uchiha, y la seguridad tanto como control de nuestra nueva arma, Sakura Haruno. ¿Está claro?

—¡Sí señora! —la respuesta fue al unísono.

—Shizune, prepara una zona de custodia para Sakura y dale un código identificativo de arma. Quiero seguridad alta, reúne al menos a cinco sacerdotes para coloquen sellos de control. No me importa lo que suceda dentro, asegúrate de que su poder no salga de su nueva habitación y que solo pueda ser abierto por fuera. Prepara un complejo habitacional para diez personas y asegura el servicio domiciliario —ordenó.

—Sí, Tsunade-sama —apenas terminó de declararlo la castaña desapareció.

—Kakashi, selecciona a cuatro especialistas en seguridad y defensa, también a otros cuatro de ofensa, agrega uno en comunicación. No me importa qué departamentos escojas. Serán la fuerza de defensa y ofensa a cargo de Sakura Haruno. Serán quienes mantengan su custodia y prevendrán una operación de "rescate" enemiga. Deben protegerla.

—Sí, Tsunade-sama —el albino se retiró de inmediato.

—Naruto, tomarás a Sakura Haruno en custodia a partir de este momento. Sé que pudiste detener a Sakura gracias a los poderes del zorro, pero no seas imprudente. Serías una baja que no puedo permitirme.

—Oye, vieja Tsunade… ¿no crees que te estás pasando un poco? —Naruto no había mostrado su inconformidad con aquellas medidas hasta ahora—. Utilizar a Sakura-chan como un objeto, como un arma… ¡Eso es imperdonable! —por supuesto, eso se lo habían hecho a él en el pasado—. Si realmente haces eso, yo…

—Está bien, Naruto —interrumpió Sakura sus palabras—. Es lo que quiero. Mi maestra solo me está protegiendo con lo que puede.

—Esta es la única forma en que puedo mantener a Sakura resguardada sin que hayan oposiciones ni daños colaterales. Matar a Sakura tan solo le daría más alternativas a Sasuke y dejarla libre sería como obsequiársela con moño y todo —explicó la rubia—. Sé cómo te sientes con esto, también sé que no quieres hacerlo, pero tómalo como una fachada. A partir de hoy no podrás separarte de Sakura y no puedes dejarla dormir hasta que todo esté listo. No puedo predecir cómo es que sus sueños avanzarán ni en qué gravedad.

—Incluso si lo pones de esta manera…

—Los estoy poniendo a todos en custodia —Naruto reaccionó ante aquellas palabras, mirando a la rubia—. Todos pensarán que tú o Kakashi pueden tomar cartas en el asunto para liberar a Sakura. Obligarlos a moverse junto a ella, amarrados y con un equipo grande evitará esas dudas. Solo escúchame y obedece.

—Es algo que tiene que hacerse —entendió la pelirrosa, mientras miraba a Tsunade de vuelta y emitía un suspiro—. Vayamos a la zona de entrenamiento, Naruto… eres el mejor compañero que puedo tener ahora.

—¿Eh? —el chico parpadeó—. Sí, Sakura-chan.

Tsunade estaba acorralada. Tenía que decidir entre lo mejor para la organización, lo mejor para la humanidad y su cariño por su alumna. Comprendía perfectamente su posición y afortunadamente había encontrado un punto medio entre todas las cosas, en el cual a Sakura ya no se le pudiera considerar una amenaza latente y pudieran mantenerla segura de cualquier movimiento enemigo. Por alguna razón Tsunade seguía preocupada… ella sabía que Sasuke tenía a Orochimaru de su lado y ninguno de ellos eran hombres que se mantuvieran quietos por mucho tiempo.

Un año era una exageración increíble para apenas tener mínimos indicios de aquellos dos y hasta ahora habían logrado tener avistamientos reales de Orochimaru, pero no lo habían encontrado ellos mismos. Además, el lento avance de Sakura al cabo de ese tiempo y la forma en que sus habilidades habían despertado para explotar repentinamente. Había algo que ellos no conocían respecto a la relación de un Drácula con su Draculina y tenía que corroborarlo, esa era otra razón por la que necesitaba a Sakura cerca más que nunca. Por el bien de todos.


Orochimaru era un hombre de armas tomar. Era peligroso y había sido un miembro valioso de la organización en su juventud, pero su camino se tiñó de rojo en el pasado y escapó siendo considerado uno de los más grandes traidores en la historia de la organización. Un sacerdote poderoso con lazos a la muerte. En el pasado fue considerado un prodigio, pero él mismo arruinó todo después de ciertos incidentes, así que no volvió a ser igual.

Siempre un hombre de oscuridad, pues sus técnicas se basaban en ellas, pero tomó partido en estudios y experimentos peligrosos para la humanidad buscando la inmortalidad en términos obsesivos. Se convirtió en una amenaza de clase A y poco después de desaparecer su estatus subió a clase S debido a la dificultad para encontrarlo y para vencerlo. Existieron un gran número de bajas en su persecución que tuvo que ser frenada debido a lo mismo, mientras que después de un tiempo fue imposible de encontrar. Ahora estaba al servicio de un príncipe de la oscuridad, intentando manipularlo y obtener información valiosa sobre su raza.

—Sasuke-kun —llamó él al vampiro, que había estado muy tranquilo observando la grabación repetidamente desde la primera vez que Orochimaru la puso en su poder—. Veo que has estado muy interesado en lo que esa Draculina puede hacer.

—Es demasiado rápido —el sacerdote lo miró con un pequeño toque de confusión por aquellas palabras—. Sus poderes han explotado. Tiene que haber un detonante.

—¿No es solo el día cero que se acerca? —el pelinegro negó con la cabeza.

—¿Cuánta información tienes de Sakura Haruno? —Orochimaru analizó la pregunta de un montón de forma en los dos segundos que estuvo en silencio.

—Sakura Haruno sirve a la organización en un programa de exterminio a la raza que ella misma pertenece. Sus poderes empezaron a ser notables inmediatamente después de la transformación, pero siempre fue muy débil para su propia raza con una amenaza de clase D, ella sola apenas derrotaba a un par y siempre se ha apoyado en las armas.

—¿Cómo va su alimentación? —en esta ocasión el sacerdote enarcó una ceja—. ¿Con qué tipo de bestias se ha enfrentado? ¿Cuántas personas están en su vida? ¿Hay algún hombre? ¿Está enamorada? ¿Me odia tanto como dice?

—¿Sabes, Sasuke-kun? No soy su niñera y no me es nada simple ingresar a la base de datos de la organización, mucho menos meter a un espía.

—¿Qué dices? Eres decepcionante. Yo pude entrar ahí, convertirla en Draculina y salir por la puerta principal —desvaloró todas sus palabras de una forma agobiante—. ¿Y me dices que tú, el más grande traidor, no puede hacer la mitad de eso?

—Este juego no me provoca a arriesgar tanto —respondió canturreando—. Pero creo que puedo tener un poco de información de eso: Sakura Haruno solo se alimenta de vampiros de clase inferior —detuvo la grabación, señalando a la chica en el momento en que daba una precisa mordida a uno de ellos—. Ella no tiene ningún tipo de interés en la sangre humana o, peor: se rehúsa a devorarlos. Además ella siempre aparece con dos hombres: el sacerdote cambiante y el zorro.

—Ah… Kakashi y Naruto, ¿eh? —Orochimaru miró atentamente a Sasuke—. Ellos serán un obstáculo enorme.

—En cuanto a eso —interrumpió el tema—. Tengo preparado a un equipo de cuatro para enfrentarse personalmente a tu novia. Ellos la obligarán a sacarle jugo a su poder y estar lista para presentarse a ti en cualquier momento.

—Ponlos ante mí.

—Ya lo he hecho —en ese instante cuatro formas saltaron frente a Sasuke, inclinando su cabeza ante él—. Lamento que no serán lo que te gustaría. Dejaré las presentaciones en sus manos, la decisión es tuya.

—Jirobo… licántropo. Amenaza clase B. —Sasuke enarcó una ceja inmediatamente.

—Kidomaru: araña. Amenaza clase A.

—Tayuya, necromante híbrido de clase A.

—Sakon y Ukon —dos voces vinieron del último—. Híbrido, amenaza clase A.

—Cuando dijiste que tendría miembros clas no esperaba que hicieras una sopa de sus razas —bufó el vampiro—. Tan solo tomaste un vampiro.

—Ellos son una brigada anti vampirismo, Sasuke-kun. No puedo combatirlos usando tan solo su especialidad, vamos a descolocarlos —aseguró con diversión.

—¿Qué pasa con el capitán?

—Kimimaro —contestó Orochimaru—. Ángel caído —Sasuke reaccionó de inmediato ante esas palabras—. Él está muriendo desde que cayó de la gracia, pero dará la vida por nuestros intereses, Sasuke-kun. ¿Te desagrada?

—No la mates.

—Sí, Sasuke-kun.