¡Bueno, esta vez no hubieron dudas! De hecho creo que me aceleré un poco para publicarlo, así que aquí está ~ Procedamos :3
.
Había descubierto una nueva forma de encender sus poderes. La tristeza era un nuevo impulso para la rabia y se había dado cuenta mientras entrenaba con Naruto una semana después de que la pusieron en custodia oficial. Él nunca había tenido que poner sus ojos en rojo para poder pelear amistosamente con ella, pero tomó seriedad en el momento en que ella dijo que intentarían algo nuevo con su aura para que él aprendiera a controlarla en la peor de las situaciones, aunque no se irían a extremos. Aunque lo que lo obligó a dejar que el zorro lo ayudara, volviendo sus ojos rojos y cambiando la forma de sus pupilas, fue el hecho de que ella había podido activar una buena cantidad de aura a voluntad.
—¿Qué están viendo? —preguntó Ino distraídamente, mientras entraba al área de monitores de seguridad, donde todos los hombres estaban reunidos. Venía en compañía de Hinata y Tenten, pues traían consigo la comida.
—Naruto está entrenando con Sakura —contestó un entusiasta Kiba—. ¡Sakura ha hecho enormes avances! Está manejando su aura.
—¿Qué dices? —soltó Tenten asombrada por la noticia, acercándose para ver las pantallas—. Sus movimientos son súper rápidos, pero definitivamente es imposible que pueda ver su aura en el monitor.
—Necesitas práctica, Tenten —contestó Neji, mirándola de soslayo—. Hinata-sama puede verlo, ¿no es así?
—Sí —murmuró la aludida, un poco nerviosa—. Su aura es muy oscura, pero no es ofensivo como lo hemos visto en otras razas. Sakura ha aprendido a controlar la fuerza en que lo usa a conciencia, sin embargo… cuando ella duerme.
—No podemos quedarnos tranquilos porque ella ha aprendido a dominarlo en batalla, aunque aún le quede bastante por entrenar —agregó Shikamaru.
—¡Oh! —exclamaron Kiba, Chouji y Lee haciendo a todos mirar.
—¡Tremendo golpe el de Sakura! —admiró Kiba, mirando a Naruto estando tirado en el suelo y a Sakura en su posición de batalla.
—Están agotados —murmuró Chouji—. Definitivamente Sakura se ha esforzado hasta esto para lograr eso, Naruto tuvo que ponerse serio y Sakura tiene algunos golpes, al igual que él. Pero incluso, en el campo de batalla, Naruto no está derrotado… él se levanta con facilidad, si derrotaran a Sakura…
—Sakura-san se ha contenido, por eso está agotada —comentó Lee en ese momento, a lo que todos le miraron—. Ella jamás lastimaría a su querido amigo. Definitivamente ella se contuvo, aún no puede controlarlo sin agotarse.
—Ino —llamó Shikamaru—. Repórtalo con Tsunade-sama, llevarás una copia de la grabación, es necesario que tenga esta información. Hagamos que se detengan, necesitan descansar y comer algo ahora. ¿Puedes llamarlos, Hinata?
—Sí —respondieron ambas, dejando la comida por ahí.
—Esto es grande —murmuró Shikamaru, mientras pensaba con seriedad las cosas, pero entonces Neji se le acercó.
—Solo ha pasado una semana —justo lo que el otro pelinegro estaba pensando, si Neji se daba cuenta no necesitaba comentarlo con nadie más que no fuera Tsunade—. Si el avance sigue de esta forma el día cero podría estar aquí mañana mismo.
—No exageremos la situación.
—No lo hago —contestó él inmediatamente—. No conocemos la fecha del día cero, no sabemos cuándo o cómo sucederá. En cada pareja pasa distinto.
—Entonces tendremos que ir a hablar personalmente con...
—Tenemos misión —la voz de Kakashi interrumpió. ¿Desde cuándo estaba él ahí? No cabía duda que había escuchado todo—. Es esta noche. Que Naruto y Sakura descansen y estén listos, después de todo no es tan lejos.
—Hemos tenido misiones todas las noches —aquejó Kiba desde atrás—. ¿En serio es así de necesario sacar a Sakura, Kakashi?
—Ella debe alimentarse ahora más que nunca, además Tsunade-sama piensa que hay indicios de Orochimaru —el grupo de hombres reaccionó—. Si encontramos a Orochimaru nos será sencillo encontrar al Drácula y Sakura podrá terminar con todo esto.
—Incluso si lo encontramos ahora, Sakura-san no está lista —antepuso Lee.
—He dicho que tenemos una misión. ¿No he sido claro?
Capítulo Cuatro
Kakashi Hatake había perdido a sus padres siendo aún muy niño. Su madre murió cuando él estaba en sus seis años y su padre falleció en un frente de batalla cuando él tenía doce años de edad. Kakashi terminó yendo al templo que su madre frecuentaba y pidió a los sacerdotes y monjes que cuidaran de él, que él ayudaría en lo necesario. Fue así como él terminó por convertirse en un asombroso sacerdote con la capacidad para manejar los cuatro elementos y también algunas técnicas de sellado. Él fue reconocido pronto y llamado a la organización para formar parte de esta, donde decidió quedarse para proteger al mundo.
Él nunca comprendió la necesidad que tenía el mundo para diferenciar la luz de la oscuridad. Desde su punto de vista "la oscuridad es solo la ausencia de luz y la luz es lo contrario" pero sus ideas terminaron causando tal controversia que al final del día se guardaba sus palabras. Kakashi podía decir muchas cosas, pero esa era una de las pocas que mantenía en silencio y para sí mismo. No le servía de nada predicar una palabra que no podía comprobar, después de todo.
Por alguna razón esa noche estaba recordando todo aquello. Desde que salieron de la zona de custodia lo mantuvo en su mente y en el viaje de avión se había distraído lo suficiente para no darse cuenta de nada más. Por suerte nadie le habló pues hubiese sido evidenciado, y volvió al hilo de la situación poco tiempo después, para darse cuenta que el sol estaba por terminar de ocultarse y que ellos estaban a medio camino. Entonces analizó la situación.
Desde la primera vez esa semana había detestado estos medios. Todos estaban sentados con sus cinturones amarrados, pero Sakura no tenía permiso para ello. Le habían fabricado un respaldo contra la pared y había una serie de cintillos metálicos para sostenerla, mismos que no se soltarían sin la llave correcta a menos de que fuera una situación crítica y estos mismos se liberen por el bien de Sakura. Ella estaba ahí, de pie, amarrada mientras todos estaban sentados, teniendo pláticas privadas. Pero ni Kakashi ni Naruto podían disfrutar del viaje. Ellos se mantenían en silencio taciturno, pues no era justo. Ella era uno de ellos.
—La zona roja se encuentra en alerta de nivel tres —todos prestaron atención a la voz del piloto por la radio—. Tendrán que saltar de veinte metros esta vez. Tomen paracaídas, les daremos diez minutos para prepararse.
El grupo de once personas se puso de pie para empezar a preparar sus armas y sus paracaídas. Kakashi fue el primero en terminar, a cinco minutos de llegar, mientras ellos seguían ajustándose los cintos del paracaídas encima de sus herramientas. Él usó la llave especial que tenía para soltar los amarres de Sakura y después la ayudó a bajar, ante lo que ella agradeció con un gesto de la cabeza. Eso le tomó dos minutos a Kakashi, entonces a Sakura le tomó otros dos para acomodarse todas las armas y la gabardina encima, sin la paciencia ni el tiempo para ponerse un paracaídas que todo el que fuera humano requería.
—Oigan, oigan… son veinte metros —aquejó Kiba, mientras veía a Naruto y Sakura acercarse a la compuerta, misma que empezaba a abrirse a treinta segundos de tiempo.
—Tranquilo, licántropo —empezó Kakashi, colocándole una mano sobre el hombro, para mirar a los dos chicos en su equipo que se limitaban a llevar una gabardina o abrigo negro por encima de la ropa—. Tú salta después de ellos y disfruta la función.
—¿La función?
—Ah, ¿nunca has visto al equipo siete entrar en acción? —admiró Neji, colocándose detrás de ellos y poniéndose unas gafas contra el viento.
—Hemos visto al equipo pelear antes —respondió Shino, el compañero de Kiba.
—Oh, no entienden —aseguró Tenten, mientras veían el foco rojo informar que aún no podían saltar—. Ellos son un espectáculo cuando todo comienza.
El verde fue la señal y tanto Naruto como Sakura saltaron de una sola vez pese a estar a un par de metros de la compuerta… ellos cayeron del mismo salto, mientras que la mayoría de los otros chicos tuvo que correr para alcanzarlos. Se habían puesto gafas contra el viento, excepto por aquellos dos. El equipo siete había sido conocido por ser dinámicos, rápidos pero desastrosos. Con Sakura como vampiro las cosas se hacían con más eficiencia y menos destrucción. Ella y Naruto habían aprendido a pelear como par y Kakashi a observar o tan solo cooperar un poco. Todos se lanzaron en picada para ver a los otros dos caer de pie con los brazos extendidos a sus costados y los pies listos para pisar el suelo.
Todos abrieron los paracaídas después de diez metros y luego miraron cómo el impacto de aquél par empujó un poco de viento para que se llevara el polvo alrededor de ellos. Les habían mentido. La zona roja estaba en nivel dos, no tres… era un poco más grave. Pero Sakura y Naruto lo notaron en los últimos cinco metros y sus ojos se habían vuelto rojos antes de impactar con el suelo. Se miraron el uno al otro de soslayo y se inclinaron a la par, empezando a derribar a los más cercanos con velocidad. Sakura y Naruto tenían una limpia técnica de mano a mano y su agilidad los ayudaba a destruir a su oponente con facilidad, sobre todo si se trataba de un montón de vampiros clase C.
—¡Están limpiando la zona! —exclamó Kiba mientras los veía.
—Si ellos usaran paracaídas —les explicó Kakashi—, no caerían tan velozmente para limpiar la zona para nosotros… Ellos hacen una zona libre para este tipo de casos y sin importar qué ellos están listos para la batalla desde que saltan del avión.
—¿No es un poco cansado estar siempre alerta? —preguntó Shino.
—Naruto y Sakura aprendieron a estarlo por las malas. Además ellos solo protegen a sus amigos cuando ellos no pueden protegerse a sí mismos —sonrió bajo la máscara.
—El equipo siete —empezó Ino, mirando a Hinata y sus dos compañeros desde un costado—, es el equipo que más ha perdido y ganado en las batallas. Ganan poder, experiencia y educación, pero pierden su humanismo. ¿No es así, Kakashi?
—Bingo.
Eran contados los que lo habían visto con tal claridad, pero esa era la cosa. Inclusive Kakashi había perdido parte de su humanidad cuando supo que Sasuke se había ido y que Sakura estaba en una grave situación. Él dejó de ser el amigo, el tío de ellos, para convertirse en una persona que solo velara por el bien de la organización y la humanidad. Él no tenía permitido seguir consintiéndoles y terminó volviéndose vacío ante la situación. Él extrañaba querer a sus mocosos, pero no tenía más que hacer al respecto.
Comenzaba a cansarse de ver a aquellos dos hacer un círculo de seguridad… aunque esa tarea fue siempre de Naruto y Sasuke, no podía pensar que ver a Sakura ahí era algún tipo de avance. Después de todo ella había sido arrastrada en contra de su voluntad hacia ese resultado. Era triste, pero no tenía permitido ser débil nunca más. Aquello era el resultado de un pésimo capitán, muchos se lo dijeron sin notar que él ya lo sabía. Kakashi Hatake llevaba sobre sus hombros el peso del asesinato del alma pura de Sakura. Ahora ella estaba corrompida por la situación, por el resentimiento y por el dolor.
Incluso después de que llegaron al suelo y Sakura pudo relajarse para terminar de limpiar alimentándose lo suficiente él no podía mantener la calma. Pudo notar que sus nuevos subordinados no lograban acostumbrarse a ver una carnicería de ese nivel a manos de la chica que todos conocían como una persona alegre y algo boba. Ni siquiera queriendo llamarla como "profesional" podían hacerse a la idea. Los términos que Tsunade había utilizado se apegaban a lo que veían, pero de cualquier forma resultaba doloroso. Ella había dicho "un objeto", "un arma". Había omitido el "la carnada" porque ni siquiera ella quería ver a su alumna de esa forma, pero la realidad era otra. Sakura no era mucho más que un monstruo en custodia.
—Ah, parece que otra vez ha sido una falsa alarma —aquejó Kakashi en voz alta justo mientras se tallaba la nunca de una forma que uno vería como despreocupada.
—Ciertamente, no logramos detectar ninguna pista de Orochimaru —contestó Neji.
—Ni siquiera el byakugan nota el aura… Tsunade-sama había dicho que era mucho más oscuro de lo que podríamos imaginar, pero no hemos visto nada que se le parezca —apoyó Hinata de fondo, emitiendo un suspiro después.
—Eh, ¿otra vez hemos tenido una misión en vano? —reclamó Kiba.
—¡Las misiones no son en vano! —exclamó entonces Tenten, a modo de regaño—. ¡Es muy importante que Sakura esté en buen estado, lo sabes bien! Además, si tan solo dejáramos pasar la más mínima pista entonces no encontraríamos nada.
—Venga, no es para que tengas esa reacción —refunfuñó Kiba de vuelta.
—Tenten tiene razón —apoyó Rock Lee, para entonces mirar a su alrededor—. Quizá deberíamos revisar el perímetro en caso de que existan pistas.
—Eso no será necesario —una voz masculina interrumpió sus palabras, ante lo que los dos sacerdotes dotados de la vista se giraron inmediatamente. ¿Cuándo es que ellos habían aparecido ahí burlando sus ojos?
—Oh, sí se burlaron tan fácilmente del byakugan entonces no debemos menospreciar sus capacidades —comentó Kakashi, acomodándose el parche y haciendo a todos levantar la guardia con sus palabras—. Primero que nada… puedo ver que no son nuestro objetivo usual, no estoy seguro de que sean un equipo hostil.
—¿Hostil? —contestó un segundo hombre, no demasiado alto, pero con unas cuantas extremidades extra que le hacían resaltar—. ¿Pero que se creen estos?
—Solo estamos aquí para transmitir un mensaje —interrumpió un hombre robusto, de cabellera anaranjada, tipo zanahoria—. Orochimaru-sama tiene peculiar interés en los deseos de un Drácula. Así que estamos dispuestos a cumplirlos.
—Eso significa —el ojo oculto de Kakashi se mostraba ahora, con una naturaleza distinta a su ojo derecho—, que buscan lo que Sasuke quiere.
—Oh, son menos estúpidos de lo que parecen —alagó la araña, con bastante diversión, para mirar a sus dos compañeros hombres—. Bien, bien… entonces si ellos entienden esto será más simple, pero llegamos un poco tarde para corroborarlo.
—Es curioso —mencionó Jirobo, el pelirrojo—, que un humano como él posea un ojo de vampiro. No me cabe la menor duda que a Orochimaru-sama le interesará.
—Ustedes dos hablan demasiado con el enemigo —aquejó Sakon—. Simplemente sáquenles la ubicación de la Draculina y ya… no quiero tomarme el tiempo con estos. Pueden matarlos de inmediato.
—Ya veo… realmente llegaron tarde para comprender su situación —tuvo que admirar Shikamaru, con una media sonrisa.
—Ellos no son un equipo normal —mencionó entonces Hinata—. Sus razas están muy mezcladas… son un equipo realizado especialmente para vencernos a todos, así que no será simple si los enfrentamos sin conocer sus habilidades.
—Eh, la chica de ahí tiene algo interesante —admiró Kidomaru.
—Ya basta —finalmente habló la única mujer de aquél equipo, antes de ver fijamente a todos los contrarios—. Háblennos de su Draculina.
—¡Já! —exclamó Naruto—, ¡como si eso fuera a pasar!
—Alto ahí —la voz de Sakura hizo un especial eco entre ellos, provocando que todos le prestaran especial atención, aunque fuera de soslayo—. Ellos quieren tener a la Draculina para poder entregársela a su señor, Orochimaru… y que este cumpla el capricho de un Drácula, ¿no es así? —ella ni siquiera se había molestado en mostrarles el rostro—. Me pregunto por qué Sasuke no les dio una descripción de su Draculina.
—Oh, entonces una de ustedes es —empezó Kidomaru.
—Sakura —le llamó la atención Kakashi. ¿Qué es lo que ella pretendía con esa actitud tan altanera? Sobre todo cuando levantó su mano para que le diera la oportunidad de hablar, pero aun así la dejó hacer.
—Les señalaré a su Draculina, así nos evitaremos la molestia de una batalla arriesgada e innecesaria —todo su equipo reaccionó.
—¡Oye, Sakura-chan! —quiso interrumpir Naruto.
—Su Draculina soy yo —los ojos verdes de la pelirrosa miraron finalmente al grupo de cinco, con el mismo aire superior que tenían los ojos negros de su Drácula.
—Oh, eso es inesperado —aplaudió Sakon—. Creí que sería más bien una traición que una confesión directa —aquello le divertía, sin embargo tenía que asegurarse por completo antes de tomar medidas—. ¿Tayuya?
—Ella posee un aura vampírica, ningún otro lo hace… casi me engaña —eso era poco probable—. Sabe ocultarse bien, como todos ellos.
—¡Entonces esto será pan comido! —soltó efusivamente el araña, antes de pegar un salto hacia el grupo de la organización, ante lo que todos se acomodaron alrededor de Sakura en ese instante.
—¡Jirobo! —la voz elevada y alterada de la pelirroja hizo que el licántropo detuviera de inmediato al araña, trayéndolo de vuelta por la fuerza.
—¡¿Pero qué…?! —el araña forcejeó.
—¿Tayuya? —cuestionó Sakon la acción de su compañera, antes de mirar los ojos de ella temblar, perturbados. Era cierto que ella era una mujer capaz de ver cosas más allá que cualquiera de ellos—. ¿Qué pasa?
—Definitivamente ella es su Draculina —un vistazo de Sakon bastó para que pudiera notar que los ojos verde jade estaban ahora en una tonalidad completamente roja y la profundidad con la que los miraba, sin siquiera inmutarse o moverse, había puesto a Tayuya nerviosa en ese nivel—. Ella estaba ansiosa por devorar a Kidomaru hace un instante…
—¿Sakura? —Kakashi no estaba seguro de la situación.
—Oh, lo lamento… es solo que mi cuerpo sintió curiosidad de repente —se encogió de hombros con semejante descaro en respuesta a todos—. Pero si es su voluntad morir, deberían dejarlo venir a mis manos.
—Es lo mismo que Sasuke tiene —Sakon miró a Tayuya con mayor interés—. El poder de hacer pedazos cualquier cosa con suficiente furia… enfrentarlos en estas circunstancias no es nada ventajoso. Sakon —los ojos de ella miraron a los de él para proponerle algo, antes de que ella volviera al frente—. Sakura, entonces… yo misma te pondré frente al Drácula.
—Una mujer que se asustó de tan solo ver mis ojos rojos no tiene el derecho para decir semejantes cosas —contestó ella de inmediato.
—Entonces parece que sí nos limitaremos al mensaje, Jirobo —Sakon se talló la nuca mientras lo pensaba—. No descansen demasiado, perros de la organización… no nos iremos lejos, estaremos observando lo suficiente para volver a la primer oportunidad.
—Tsk —Kidomaru no parecía conforme—. ¡Volveré para hacerlos pedazos!
—Retirémonos —sentenció Jirobo, sin soltar al araña, para entonces desaparecer de forma inmediata de ahí.
El ambiente se había vuelto terriblemente tenso en ese poco tiempo. Todos sentían peso en sus hombros ahora, a modo que tardaron unos segundos en relajarse y Kakashi tuvo que colocar una mano sobre un hombro de Sakura para que volviera sus ojos a la normalidad, aunque la tomó un poco por sorpresa y ella lo miró sobre su hombro mientras hacía aquello. Él había comprendido que ella había actuado bajo estrés, pues su única intención en todo momento era protegerlos de cualquier tipo de amenaza, pues Sakura odiaba ser la causa y como tal iba a ser el remedio también.
Volvieron inmediatamente. No podían permitirse a sí mismos un ataque diurno, eran mucho más efectivos durante la noche. Además había un informa por dar a Tsunade, para que ella tomara una decisión en cuanto a los movimientos que realizarían. Pero inclusive aunque pudieron deshacerse del enemigo por un día más, todo seguía siendo un inconveniente para la organización, que Sakura revelara su identidad.
La risa sutil y entre dientes de aquél hombre había perturbado bastante al público de aquél Drácula, mientras que el sacerdote tan solo sonreía pacientemente ante el buen humor del muchacho. Aparentemente el informe de aquellos cuatro le había alegrado la noche y ahora ellos estaban impresionados por su reacción. No esperaban que semejante individuo fuese capaz de reír de esa forma, mucho menos con esa información. Se esperaban su furia al no poder reaccionar debidamente como para atacar y tomar a la Draculina inmediatamente.
Pero cuando él unió sus labios y dio tan solo aquél par de aplausos ellos no pudieron mantener más la cabeza abajo. Entonces, cuando lo vieron, él estaba cómodamente sentado en su trono, con una sonrisa sutil en los labios y los ojos ahora rojos mirando distraídamente a alguna parte de la habitación, mientras pensaba muy en su interior. Los ojos de Tayuya no evitaron el temblor que mirar a semejante criatura en esa situación tan calculadora le causaba, pues era como ver al mismísimo diablo burlándose de la ingenuidad del ser humano y de la mismísima impotencia de Dios ante sus planes malvados.
—Me da gusto que no te haya molestado la ineptitud del escuadrón especialmente había preparado para traer a tu novia —comprendían la furia de Orochimaru en esas palabras.
—¿Molestarme? Debes estar de broma —contestó él, aún un poco risueño—. Es un hecho que su informe me ha alegrado bastante, ¿no es obvio? Son bastante astutos, después de todo —casi les daba una galleta. Eso hacía a Kidomaru molestar.
—Podrías ser más claro, Sasuke-kun.
—Por supuesto que sí —los ojos fríos del vampiro recorrieron a los cuatro inclinados ante él, provocando con ello que Tayuya volviese abajo su rostro ante el nerviosismo, haciendo que aquello le diera más gusto a él—. Sakura es mi Draculina, después de todo.
—¿Perdón? —interpuso Kidomaru, ya bastante cansado—. ¿Qué significa eso?
—Significa que de no ser por el sensato juicio de Tayuya estarías muerto por la mano de mi prometida —los ojos del tipo de abrieron con mayor molestia—. Seré más claro contigo y le agradeceré a Tayuya… sería una pena que ella se alimentara de semejante porquería, te hubiese escupido de inmediato.
—¡Pero qué…! —la mano de Jirobo detuvo de inmediato a Kidomaru, como los duros ojos de Orochimaru escrutándolo por completo le obligó a bajar el rostro también.
—Conforme el día cero se aproxime Sakura se volverá más poderosa hasta, ¿quién sabe? Tal vez me alcance —los ojos de Tayuya se separaron mientras calculaba aquella magnitud de la que él presumía—. Las habilidades de una Draculina están estrechamente ligadas a su Drácula. Si van a traerla ante mí será mejor que se apresuren. Dentro de poco tiempo ustedes no podrán verla sin hacerse encima.
—Ahora siento que mis subordinados son solo una carga —aquejó Orochimaru.
—Para nada. Son la carnada perfecta para Sakura —la forma en que ese hombre los denigraba más que Orochimaru, sin siquiera conocerlos, estaba sacándolos de quicio, los hacía sentir peor que basura—. El ángel caído la traerá aquí.
—¿Kimimaro? Creí que no querías matarla…
—Ellos la fortalecerán un poco más y la llevarán hasta él —explicó Sasuke ahora con un tono menos divertido—. Será pan comido, ella es muy influenciable… solo deben derramar un poco de sangre y listo, ella estará ante ustedes. Pero dejen el trabajo sucio a Kimimaro. Él está muriendo, ¿no es así?
—Incluso si es así, no creo que una mujer como ella pueda vencerlo, después de todo él fue considerado mi carta de triunfo —le explicó Orochimaru.
—Después de deshacerse de Kimimaro ella vendrá a encontrarme por sí misma —dijo el pelinegro con tranquilidad—. No subestimes a Sakura. Después de todo el día cero está mucho más cerca de lo que piensan… Y de hoy para mañana Sakura será más fuerte.
—¿Intentas matarnos? —cuestionó entonces Tayuya, en voz alta.
—No en realidad, sus vidas no me preocupan —respondió él con voz suave, sin darle importancia—. Solo quiero entretenerme viendo cómo ella se parece cada vez más a mí.
