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Ella siempre había despertado sola, pero por alguna razón había tenido el torpe sueño de que nunca había estado tan sola como lo estaba ahora. En su joven y tonto corazón se dormía pensando en su amor platónico, quien nunca debió ser, pero una vez que Sasuke fue un hecho en su vida él tan solo se convirtió en la peor pesadilla de Sakura. Ni siquiera ella se había dado cuenta de que había quedado inconsciente en el viaje de vuelta a la organización y ahora estaba ligeramente confundida. ¿Por qué se había desmayado?
Tsunade ya se había hecho demasiadas conclusiones de lo que estaba pasando, tanto con ella como con el mundo de Drácula. La fecha estaba más cerca de lo que les gustaría y se temían que el hecho de que Sasuke se estuviese movilizando representaba un mayor riesgo para todos. Cuando los consejeros se enterasen de aquello ella no tendría cómo mantener a Sakura activa para que completase su misión personal.
—Has estado demasiado tiempo separada de Sasuke —los ojos de la pelirrosa estaban más alejados de la realidad de lo que se esperaba—, y tu mala alimentación no está ayudando, a este paso…
—Estos cuatro tipos —empezó ella, interrumpiendo a su maestra—, me darán fuerza para poder llegar a él, entonces todo será más simple.
—Sakura, no sabemos lo que vaya a pasar una vez estés cerca de Sasuke y, peor aún, si caes en sus manos todo será peor —la rubia estaba más preocupada por ella que cualquiera, Tsunade no estaba segura de que la pelirrosa pudiese matar al Drácula.
—¡Si los envía solos no podrán contra ellos! —así que Sakura comprendía la gravedad del asunto mucho mejor que cualquiera.
—Inclusive si es así…
—Esos tipos, la araña y el licántropo… serán fáciles —Tsunade no se tranquilizaba ni siquiera un poco, pese a las palabras de Sakura—. No caeré tan fácilmente si Naruto está conmigo, maestra. Déjame ir una última vez y lo demostraré —la rubia suspiró.
Capítulo Cinco
Los dos días que Tsunade se tomó tan solo terminaron en desastre para los pueblos cercanos a la zona en donde encontraron a aquél grupo. Incluso a los equipos que envió para examinar la zona terminaron siendo comida fácil para aquellas bestias, así que la decisión no pudo evitarse. Incluso con los ancianos consejeros quejándose y prometiéndole el infierno a la rubia esta volvió a enviar al grupo original a hacer su examinación y encargarse del exterminio de aquél grupo que tantos estragos estaba causando en la zona.
Sin embargo, en esos días, ellos se habían acomodado muy bien tomando como rehén un pueblo cercano. Kidomaru definitivamente fue quien mejor provecho le estuvo sacando a aquella situación, pues sus soldados vampiro estaban por todas partes con la prohibición temporal de atacar a los humanos del pueblo. Mientras eso pasaba ellos, por solicitud de la araña, habían tomado como base general un bar donde solo lo atendieran mujeres, excepto por el bartender que le preparaba tragos que en serio le gustaban. Se había aprovechado lo suficiente para obligar a las mujeres más jóvenes a servirle y mantenerse a su lado, como los rehenes que eran para él. Así que se sentaba, de brazos abiertos, bebiendo y sosteniendo a las mujeres en estos, mientras reía a carcajadas.
—Retírense —dijo Sakon a las mujeres, que se levantaron inmediatamente para irse detrás de la barra, con el dueño—. Vamos a movernos, no parece que se decidan a enviar a la Draculina de nuevo, así que eliminaremos a los rehenes.
—Venga ya, me molestas solo para eso —bufó él, poniéndose de pie—. Al menos me divertiré un poco con esas…
Kidomaru hubiese continuado hablando de no ser porque la puerta impactó contra su cuerpo de forma repentina, empujándolo directamente hasta la barra. Sakon no fue capaz de ocultar la sorpresa en su rostro mientras que Jirobo se lanzaba a comprobar que el araña continuara con vida. Tayuya se limitó a controlar el escalofrío que le recorrió en el segundo en que sintió aquél aura endemoniada aparecer para golpear específicamente la puerta y lanzarla contra aquél hombre.
—Oye, Sakura… ¿no crees que exageraste un poco? —murmuró Kakashi con ligera impresión, tallándose la nuca de forma taciturna.
—Hasta los perros se parecen tanto al dueño —escupió ella con molestia, bajando su pierna lentamente—. Me pregunto si lo maté con eso… es demasiado simple aplastar a una araña, después de todo —el semblante de Sakon se endureció al escucharla. Así que eran considerados los perros de Sasuke, ¿eh?
—No ha muerto —declaró Jirobo, entonces. Pero no fue capaz de notar el instante en que Sakura se apareció sobre la barra, inclinada y mirándolo con sus ojos en ese color verde radiactivo, brillando por si mismos sin siquiera volverse rojos aún.
—Gracias por informarme —ella apareció ahí tomándole de la muñeca, justo antes de apartarlo con un movimiento simple que lo empujó hasta la pared.
—¡Sakura! —riñó Kakashi. Ella parecía exageradamente independiente esa noche.
—Él ha ofendido al sexo femenino, Kakashi —la voz de Naruto distrajo al albino, mientras Sakura lanzaba la puerta hacia los otros tres para distraerlos—, deja que Sakura-chan defienda el nombre de las mujeres.
—Con ustedes dos juntos no me dan mucha opción —aquejó él.
—¡Tayuya, Jirobo! —exclamó Sakon—. ¡Recuperen a Kidomaru y…!
—Oh, demasiado tarde —interrumpió nuevamente el rubio, metiéndose entre los tres y Sakura, cuyos ojos ahora se encontraban rojos mientras succionaba la sangre del araña, a lo que sus tres compañeros quedaron estáticos—. ¿Cómo es, Sakura-chan?
—Tsk —se quejó ella, mientras lanzaba el cuerpo al suelo y escupía un poco de la sangre que había succionado—. Es fuerte, pero de baja calidad… sabe a mierda.
—Tremenda boca, yo no los eduqué así —dijo un exasperado Kakashi.
—De cualquier forma —ella saltó al suelo, comenzando por tronarse los dedos de cada mano de forma desafiante e intimidante—. Ya nos encargamos de liberar a los rehenes y sus soldaditos están siendo inhabilitados. Si quieren seguir con vida, deberían comenzar por hablar sobre el paradero de Orochimaru.
—¿Qué necesitas de Orochimaru-sama? —desafió la pelirroja, manteniéndose al margen de ambos, para nada complacida.
—Necesito matar al Drácula que está bajo su observación —ellos reaccionaron de inmediato a sus palabras. ¿No era ella su Draculina? Jamás se había escuchado de una Draculina que asesinara a su Drácula.
—¿Por qué querrías matar a tu pareja? —cuestionó Jirobo, terminando de separarse de la pared al fin.
—Sakura-chan… ¡No es su pareja! —Naruto siempre era muy entusiasta con el tema, por así decirlo. Él era una de las personas más afectadas y no podía concebir que aquellos estuviesen juntos si no lo habían dicho a él mismo. De ese modo un montón de burbujas rojizas formaron dos colas a su espalda y lo envolvieron.
—¡Eso es…! —empezó Sakon.
—Su aura… puede hacerlo visible gracias a su intensidad —explicó Tayuya en voz alta, a lo que retrocedió un solo paso—. ¿Qué demonios son ellos?
—Esperaba que Orochimaru al menos les explicara un poquito de nosotros —dijo una muy fastidiada Sakura, mientras se metía las manos en la gabardina y sacaba un par de escopetas recortadas—. ¿Es mucho pedir que se vayan al infierno?
—¡No nos subestimes!
—Naruto, puedes encargarte del licántropo… Kakashi, espero que no te moleste que te deje a la chica. Me gustaría tenerlos vivos —señaló ella.
—Es molesto que una mocosa como tú me dé indicaciones… pero supongo que hemos llegado a una etapa en que eres mejor para darte cuenta de la situación —Tsunade se lo había dicho antes de salir a esa misión. Sakura no podía seguir siendo tratada como una chica boba con pocas habilidades en el campo de batalla. Ella era mordaz.
Justo como ella pretendía se dieron las cosas. Los tres se decidieron a saltar contra el enemigo y ciertamente Naruto se quedó con el más débil de los tres. Explotar sus habilidades siempre terminaba siendo un riesgo, así que Sakura terminó por tomar el peligro en sus manos mientras que Kakashi se encontró con una mujer que podía compararse a su nivel, pero el bar estaba por caer para cuando los tres separaron a sus tres contrincantes para enfrentarlos uno a uno, a cada uno de ellos.
Desde el momento en que Naruto empezó supo que sería sencillo, justo como la pelirrosa lo había planeado desde el principio. La araña y el licántropo eran los simples, pero al menos Naruto estaría entretenido un momento para que ella pudiera terminar de recoger la basura por sí misma. Le bastó mirarlo de soslayo para saber que su pelea se basaba en comparar sus fuerzas, en un sentido más bruto, y gracias al honor en la pelea que Naruto tenía no sentía necesidad de atacarlo para asesinarlo ahora. A partir de ahí sabía que Kakashi era un estratega lo suficientemente bueno como para vencer pronto a la pelirroja. Solo quedaba el tipo que estaba frente a ella.
—Entonces… podemos hacer esto rápido. He notado que lideras el grupo, sería bueno que me dieras la información que requiero —dijo ella tranquilamente.
—Oh, lo lamento princesita, pero nuestra misión es llevarte a casa junto a tu Drácula, así que no puedo facilitarte las cosas en este sentido —la voz burlona de Sakon salió de entre sus labios mientras este sonreía cada vez más—. Y me gustaría agregar… te has equivocado al escogerme, nosotros somos los más fuertes del equipo. ¿Puedes entenderlo? Nosotros dos…
—¿Es tu hermano al que tienes pegado ahí atrás? —los ojos de Sakon como Ukon, su segunda cabeza, se abrieron de par en par al escuchar a Sakura—. Si solo es un tumor permíteme sacártelo, no será complicado.
—Tú lo sabías desde el principio…
—Supongo que eres el líder porque "dos cabezas piensan mejor que una" —se burló ella, apuntándole directamente con una de sus armas—. ¿Vas a decírmelo?
—Incluso si lo sabes… seguimos poseyendo el potencial de dos y tú solo tienes el de uno, así que te vamos a hacer pedazos —declaró él, antes de saltar con fuerza sobre ella, aunque los ojos rojos de Sakura tan solo lo siguieron.
Pero ni siquiera de esa forma pudo él hacer algo al respecto. El hombre de dos cabezas quedó suspendido en el aire, o algo así estimó él mismo… en serio no se dio cuenta hasta varios segundos después, de que estaba siendo colgado por algún tipo de viscosidad desde el techo. Aquello no lo hubiese sorprendido tanto si no hubiese reconocido la naturaleza de ese material por sus múltiples entrenamientos.
Era una telaraña. Era fuerte y difícil de deshacer, tanto como era algo con lo que había lidiado casi toda su vida gracias a los juegos de su compañero de equipo. Sus ojos temblaron mientras observaba a Sakura mirarlo desde el suelo, con sus ojos rojizos, con ese aire de menosprecio que había visto con anterioridad en los ojos negros de Sasuke… definitivamente esos eran iguales a los de él. Poseían el mismo sentimiento de superioridad. Era como si tan solo fuera una cucaracha en el mundo de ellos.
—¿Cómo pudiste…?
—Debieron haber comprobado que lo había matado —aquél hombre cayó mucho más en su impresión—. Generalmente cualquiera tarda un día en convertirse, pero inyecté en mis venas un suero que acelera la mutación de las células.
—Entonces tú convertiste a Kidomaru en un vampiro, aprovechando que era un humano-araña —le miró aún con sorpresa. ¿Esa mocosa había hecho aquello?
—Mejor aún: es mi primer soldado… como pronto lo serán ustedes tres y me dirán cómo encontrar a Orochimaru —así que por ahí estaba todo su plan. Pero inclusive ella había estado tomando riesgos.
—La aceleración de la mutación de las células, ¿eh? —enarcó una ceja él.
—Así es… he decidido adelantar el día cero, independientemente de los planes que él tenga para mí, tendrá que modificarlos —Sakura apuntó entonces su arma a él—. Agradecería tu obediente cooperación, dos cabezas no me son muy apetecibles.
—Podrías estar casi al nivel de Kimimaro, como estás ahora —una sonrisa se dibujó en el rostro de Sakon con el puro hecho de imaginarlo—. Déjame hacerte una advertencia en honor a la increíble ventaja que tu novio no sabía que tenías —Sakura frunció el entrecejo ante la palabra "novio"—. No somos todo lo que Sasuke tiene… él enviará a alguien más.
—¿Sasuke lo enviará?
—Más bien lo hará Orochimaru-sama —continuó él—. No nos compares con este último… solo puedo esperar que Kimimaro te haga pedazos en venganza por lo que nos has hecho, así que prepárate para morir.
—Lo siento mucho, Sakon —ella había escuchado su nombre antes—, pero no es tan fácil asesinar a una abeja reina.
—Me temo que no lo comprendes —una risa empezó a brotar desde la espalda de Sakon, mientras éste mismo continuaba hablando—. Kimimaro está en el tope de la cadena alimenticia, Sakura… ni siquiera tú podrías vencerlo —las risas se volvieron más fuertes.
El escándalo de la carcajada no permitió que Sakura notara que Ukon, la segunda cabeza, estaba muy ocupado liberándose de la telaraña. Fue entonces hasta que él cayó sobre ella que se dio cuenta, pues calculó si era mejor matarlo o no. Pero una vez Sakon estuvo lo suficientemente cerca ella se movió en menos de un segundo a un costado y puso el cañón de su escopeta contra la cien de Sakon, jalando el gatillo sin más preámbulos. Y justo como ella calculó, la voz de su tenebrosa segunda cabeza continuó haciendo eco por sus risas.
—¡Corta una cabeza… —empezó él con gran entusiasmo— y dos más han de brotar!
—Debí matarte a ti —la voz de Sakura tuvo un toque frívolo cuando le tomó por el cabello, notando que había una nueva protuberancia intentando salir. Pero ella alcanzó ferozmente su nuca con una mordida.
Por la expresión de Ukon uno sabría que no esperaba esa acción de parte de Sakura. Él pensó que tendría suficiente tiempo para dejar brotar la segunda cabeza, pero todo su aura fue absorbido por los colmillos de una pelirrosa. Y ni siquiera los alaridos que él soltó en pánico pudieron detenerla, mientras que sus compañeros fueron incapaces de ignorar la forma en que él enloquecía en manos de la Draculina. Tayuya estaba casi derrotada, sosteniéndose de una pared, cuando se distrajo por verlo…
Ukon liberó toda su aura en un intento de dañarla, de hacerse una barrera protectora en contra de la vampira. Pero ella lo resistió sin inmutarse, ni siquiera por las pequeñas heridas, pues continuó succionando toda esa energía atrayéndola por la sangre y tragándosela sin parar. Sin lugar a dudas era fuerte, lo admitía. Si no los hubiesen tomado por sorpresa existía la probabilidad de que ellos los hubiesen aplastado, además el suero que Sakura vertió en sus venas habían acelerado el día cero gracias a que eso le permitía acrecentar su poder. A ellos les habían advertido sobre Sakura superándose velozmente, pero no esperaban aquello.
El momento de distracción de Tayuya fue eficiente para la pelea de Kakashi, que pudo terminar de noquearla en ese momento, concluyendo su tarea. Pero para Naruto fue menos sorprendente que para cualquiera, pues él había estado con Sakura en todo momento, incluso cuando ella decidió tomar tremendas medidas. Quería aplaudirle, pero se limitó a empujar a Jirobo y refundirlo en la pared con facilidad.
Kakashi entonces miró fijamente a Sakura, esperando saber si esta necesitaría ayuda, pero más bien se preocupó cuando vio que la luz en los ojos de Ukon terminó de extinguirse junto a todo su aura. Se suponía que ella los utilizaría como soldados, ¿no es así? Como una fuente de información valiosa… pero Sakon había muerto en la ausencia de aura que llegara hasta él para mantenerlo con vida pese al disparo y Ukon estaba al borde de la muerte. El albino se acercó dudando si debía interrumpir la cena de Sakura, cuando ella repentinamente se detuvo y soltó un cuerpo sin vida. Él pensaba que aún podía salvarlo.
—Sakura —la voz preparada para un sermón de Kakashi hizo que ella solamente llevase su antebrazo a limpiarse los labios de los restos de la sangre de Ukon y Sakon—. Él era una valiosa fuente de información.
—Ya no era humano —Kakashi la miró con sorpresa—. Su cuerpo puede estudiarse.
—¡Ese no es el punto! —rompió él, mientras Naruto retrocedía de su lugar, dejando a Jirobo inconsciente y enterrado en la pared—. ¡Te excediste!
—Ellos estaban destinados a ser mi alimento —respondió con frialdad, antes de mirar a Kakashi de soslayo—. De cualquier modo, él era un híbrido. Orochimaru debe haberle hecho esto, poseía células de una hidra. ¿Comprendes lo que significa?
—¿Hidra? ¿El monstruo mítico? —parpadeó él—. ¿Cómo puedes saber eso?
—Lo sé todo por su sangre… también sé que él originalmente no era mucho más que un elemental. Era inmune a mí a menos que le clavara los dientes, cosa que ya hice. Podía vencerlo con mi fuerza, pero necesitaba alimentarme de él. Era el más fuerte de ellos hasta aquí, suficiente para que no necesite a esos dos dentro de un tiempo —explicó.
—Nuestra misión era clara: alimentarte, tomarlos y obtener información —él insistía en la riña—. ¿De dónde piensas sacar esa información?
—Kimimaro.
—¿Qué?
—Sakon mencionó a un tipo que estaba al tope de la cadena alimenticia, dijo que no podré asesinarlo… además, quedan esos dos. No voy a matarlos, Kakashi —ella lo miró con sus ojos volviendo a la normalidad—. Vámonos ahora, ¿quieren?
—¡Vale, Sakura-chan! —Naruto, quien había escuchado teniendo plena confianza en ella, respondió para tomar el cuerpo del licántropo inconsciente.
Sin embargo, ninguno de ellos pudo imaginar lo que pasaría en ese momento. A pesar de que Kakashi aún estaba ligeramente confundido en cuanto a la idea de Sakura, no tenía forma alguna de estar en desacuerdo después de notar la forma en que Sakura había calculado la batalla completa, así que tan solo se tomó un par de segundos para meditarlo tan pronto como podía, pero no tenía idea de que el haber dudado aquello le quitaría muchísimo a la organización en un solo instante.
Pasó en cámara lenta. Tayuya, la mujer que Kakashi creía haber dejado inconsciente, apareció de la nada a sus espaldas pese a que la había dejado unos cuantos metros atrás. Ella volvió sus ojos de su color natural a un rojo intenso en un instante, tan rápido que Sakura y Naruto lo notaron demasiado tarde, pues ella ya había estado dándole la espalda al albino y el girarse para lanzarse sobre él no sucedió lo suficientemente rápido: ella lo sostuvo por la espalda y clavó sus dientes con enorme fuerza en el hombro derecho de Kakashi, arrancando un trozo de su carne en el acto.
—¡Agh! —gritó él en reflejo al dolor, llevando la mano izquierda a sostenerse, justo al momento en que Sakura atravesó el espacio sobre su hombre y sin darle tiempo a Tayuya para escapar de su puño, impactándolo en su rostro y lanzándola fuera del edificio.
Los ojos de Naruto y Sakura temblaron en el instante en que ella se aseguró de lanzar fuera a la pelirroja. ¿Cómo demonios ellos no lo habían notado en un principio? Ella seguía vivita y coleando, inclusive con el golpe que Sakura le propinó pudo pararse para mirarlos desde su sitio. Jirobo estaba en el suelo pues Naruto lo había soltado y a Tayuya le bastó sacar su flauta de entre su ropa para tocar una melodía. Lo siguiente que escucharon fueron los gritos de agonía de Jirobo, que aún estaba medio inconsciente. Sus ojos se habían volteado, mostrando una cara blanca, mientras que había comenzado a convulsionar. Cuando Naruto quiso ir a atenderlo se volvió demasiado tarde: su cráneo explotó.
La escena fue desastrosa. Sus sesos estaban regados por todas partes y Kakashi sentía demasiado dolor como para prestar total atención. Pero aquello solo pudo despertar la ira de Naruto, pues ella había matado sin compasión a su propio compañero, y ahora tenía una navaja contra la pared del edificio al frente, estando preparada para golpear su cabeza contra ésta y poder suicidarse borrando toda información que ellos pudiesen sacar de su trabajo. Pero la velocidad de Naruto en ese estado, con sus ojos rojos, le daba la ventaja para alcanzarla y tomar la mano con la navaja con su diestra y sostenerla a ella desde el cuello.
Sin embargo, Naruto apenas alcanzó a tomarla es esa forma antes de que un tercer cuerpo apareciera detrás de la pelirroja, sorprendiéndolo y empujándolo de la frente para lanzarlo por el aire de vuelta al bar cuya pared principal había caído. Sakura alcanzó a atrapar a Naruto, mientras Kakashi se recuperaba para mirar mejor, pero su ojo demoniaco no podía reaccionar correctamente a la disposición del albino. Los tres dirigieron de inmediato sus ojos hacia aquél par, dudando de quién podría ser esa nueva presencia, pero antes de que vieran del todo algo afilado, blanco, pasó a un lado del rostro de Sakura rasguñando su mejilla, atravesando de un solo golpe la cabeza de Kidomaru, el primer soldado que Sakura había tenido, borrando toda información que pudiera tener.
—Eso fue —empezó Naruto, parpadeando con los ojos bien abiertos de la impresión.
—Un hueso —completó Kakashi, apenas manteniéndose a sí mismo ante el constante dolor en su hombro—. Él lanzó su propio hueso.
Era un hombre un poco más maduro que Naruto y Sakura, con cabellera blanca y dos lunares rojos en su frente, de ojos verdes. Estaba parado tranquilamente detrás de Tayuya, mirándolos con muy poco interés. Su pose hacía una cercana referencia al vampiro que había estado en su equipo durante tanto tiempo, por lo que no pudieron evitar sentir un pequeño escalofrío recorrerles la espina dorsal. Sakura podía ver la enorme cantidad de poderosa aura en su cuerpo, por lo que le preocupaba la presencia de Kakashi estando herido y de Naruto con lo explosivo que de hecho era. No podían atacar en este momento.
—Nos retiramos por ahora, Tayuya —informó él, tras analizar la escena velozmente, notando con facilidad los cuerpos de sus compañeros.
Necesitaban la información que ella había logrado recolectar en esa breve batalla, por lo que la tomó en sus brazos y desapareció de la misma forma en que había aparecido: en un instante. Todos habían estado muy a la defensiva observando los movimientos de ese hombre como para que cualquiera se hubiese dado cuenta de que Sakura había temblado desde el momento en que uno de sus huesos hirió su mejilla. No eran competencia para un hombre tan fuerte teniendo tan débil formación, con Kakashi herido y Naruto explotando fácilmente.
Ella no podría defenderlos si se hubiese desatado la batalla, lo supo en el instante en que él lanzó a Naruto y sus palabras fueron el alivio más grande para su corazón. Justo se dio cuenta para ella misma sostener los hombros del rubio y apretarlos ligeramente, haciendo que éste mismo la mirara a su espalda para notar la expresión decidida en su rostro. Sin lugar a dudas ese era Kimimaro y ella tenía que matarlo con sus propias manos.
—Ngh —ambos salieron de sus pensamientos al escuchar a Kakashi quejarse de esa manera. Se pusieron de pie y se acercaron a él.
—Tenemos que volver con todos —declaró la pelirrosa de inmediato, mientras cuidaba de Kakashi con una mano en la espalda—. En este estado no puedo hacer nada por él, solo aumentaría el daño… Naruto.
—Sí, Sakura-chan —contestó él, esforzándose por localizarlos a todos—. Están en la plaza del pueblo…
Tomaron a Kakashi entre ambos y lo dirigieron inmediatamente al círculo de sus compañeros que parecían estar tomándose un descanso luego de haber logrado limpiar el pueblo en el tiempo que ellos habían estado ocupándose de los otros cuatro. En el momento en que ellos pusieron un pie en medio, sorprendiéndolos, todos los examinaron y prestaron una muy especial atención a la herida sangrante en el hombro de Kakashi, por lo que se aproximaron quitándolo de las manos de sus amigos.
Pero Naruto también necesitaba atención. Aquél golpe de Kimimaro lo había dejado aturdido, así que él se inclinó en cuanto estuvieron libres de la prisa por atender a su capitán y Hinata se acercó sin dudas para revisarlo. Sakura dio un par de pasos atrás, dubitativa, para observar cómo ambos eran ligeramente apartados y revisados, sentándolos en el suelo para ser atendidos, pero las cosas no iban a ser tan simples. Algo se perdería esa noche.
—Déjenlo así —pidió Kakashi, captando atención de todos y una negativa de su parte, que intentaron contenerlo, pero él se puso de pie—. Nosotros sabemos qué es esto.
—Es una herida que hay que atenderse —reclamó Ino.
—No tiene sentido, el veneno ha llegado demasiado lejos —Sakura frunció el ceño cuando escuchó a Kakashi decir eso—. Sakura… ella era una parte vampiro —los ojos de todos se abrieron de inmediato, mientras Naruto solo apretaba los párpados. También lo sabía.
—¿Qué? —Tenten expresó su impresión—. ¿Por qué no la detuvieron?
—Debe ser algún tipo de hechicera… necromante, tal vez —explicó el albino—. Ella sabe muy bien cómo ocultar sus rasgos vampíricos. Nos sorprendió a todos.
—No tienen razones para preocuparse. Voy a asesinarla ahora mismo —todos los ojos se fijaron en Sakura—. No voy a dejar que una mujer como esa te controle, después de todo tú nos educaste. Voy a salvarte.
—Evítate la molestia —ella apretó su puño al escucharlo—. No lo harás a tiempo, de cualquier manera… Sakura.
—No lo digas.
—Tú lo prometiste —ella bajó el rostro, apretando más las manos, mientras que él se acercaba a pasos firmes—. Cumple tu promesa, Sakura. Evítame el delirio —Sakura apretó la mandíbula mientras lo escuchaba—. Tienes que matarme.
