Hola gente preciosa~ Lamento haber tardado un poco en subir este capítulo, pero aquí está ahora para ustedes : 3 Aunque primero lo primero: Responderé dudas de los reviews ;DD

Para Daniela12063: Es que... ¡en algún punto debía haber drama! xDD Más del que ya hay, quiero decir. Y, bueno, es una parte importante también para la historia, para alimentar el odio de Sakura. Pero mira que te prometo que pronto podrás encontrar una explicación de su parte, sin olvidar que tengo preparado algo especial para ese bombón (?). Y no te preocupes, no soy buena describiendo las batallas, de hecho no me gustan del todo e_e pero con la temática era algo practicamente necesario, así que lo abordé y me pareció que fue rápido a comparación de otras o_o Y, por supuesto, quiero que sepas que para mí toda crítica es bienvenida, mientras la intención sea buena. Agradezco que sigas le historia, ¡en serio! Es importante para mí saber sus opiniones. Te seguiré leyendo~

Para Akirako:

Antes que nada... ¡Me alegra que sigas conmigo! De verdad. Ahora, para responderte, primero te recomiendo que con la información que te daré releas el fragmento de la pelea para que te acomodes mejor, igual siempre estaré dispuesta para responder a tus dudas.
¿Cómo Kidomaru llegó a transformarse en vampiro? Bueno, una vez que Sakura patea la puerta sobre él y Jirobo informa que sigue con vida ella aparece tras Kidomaru y bebe su sangre, pero no lo drena. Cuando los vampiros no asesinan a su presa al beber su sangre ellos dejan una toxina que está en sus colmillos en ellos, la cual los transforma en fieles soldados a su transformista. Sakura bebe un suero de aceleración de mutación de las celulas, lo cual logra transformarlo más rápido de lo general, tanto como está acelerando el movimiento genético de Sakura y la acerca más al día cero. Como dije antes, no soy buena con las batallas, así que no las coloco mucho en escena, pero esta era algo necesaria D: Así que ahí está. Espero que haya sido suficiente para ponerlo claro ~

Ella fuera ~


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La situación se había ido hasta un extremo que ella no esperaba ni quería que tomara. No quería perder a más amigos de los que ya había perdido en cuanto se convirtió en una Draculina, mucho menos quería perder a sus compañeros de equipo ahora… ellos eran su familia, eran las personas a las que más quería en el mundo. Las atrocidades del lado oscuro del mundo habían llegado demasiado lejos esta vez y sentía que iba a derrumbarse ahora, pero como Kakashi había dicho: ella no encontraría a Tayuya tan pronto. Y ella había hecho una promesa ante ellos.

Todos se habían quedado estáticos ante las palabras de Kakashi. Naruto había abierto los ojos y levantado el rostro con impresión para mirarlos. Él realmente estaba presionando las cosas a un punto más crítico del que ya estaban, pero nadie comprendía que el albino se negaba a estar en una situación tan espantosa dependiendo tan solo de lo que estuviese en manos de Sakura, no porque desconfiara de ella, sino porque ya había dudado y ese era el castigo que había terminado mereciendo. Pero incluso así era demasiado.

—Evítate la molestia —ella apretó su puño al escucharlo—. No lo harás a tiempo, de cualquier manera… Sakura.

—No lo digas.

—Tú lo prometiste —ella bajó el rostro, apretando más las manos, mientras que él se acercaba a pasos firmes—. Cumple tu promesa, Sakura. Evítame el delirio —Sakura apretó la mandíbula mientras lo escuchaba—. Tienes que matarme.

—¡Oye, Kakashi! —levantó la voz el rubio, queriendo levantarse pero teniendo dificultad para ello, ante lo que Hinata lo regresó a sentarse—. ¡No puedes pedirle eso!

—Mi vida no es indispensable ahora, pero ustedes tienen el potencial para detener todo esto —contestó—. Shikamaru, puedes encargarte del equipo en mi ausencia… no me importa la decisión que tomen una vez no esté, siempre y cuando confíen en Sakura.

—S… sí —contestó él, dubitativo.

—¡Shikamaru! —exclamó Ino, incrédula ante su respuesta. Pero el pelinegro se estaba reprimiendo, limitándose a escuchar la orden de su superior.

—Ahora hazlo, Sakura —ella había estado ocultando su rostro todo el tiempo, en un esfuerzo de controlar sus lágrimas—. Hiciste una promesa que debes cumplir… dijiste que salvarías a las víctimas de esta maldición. Después de todo, es tu responsabilidad.

—¡Ya basta! —levantó la voz el rubio, pero justo en ese instante Sakura hizo un movimiento, sacando su arma y apuntándola hacia Kakashi, hacia su pecho.

Ninguno, jamás, había esperado ver semejante escena. Kakashi, que aún se encontraba sosteniéndose la herida, retiró lentamente su mano mientras miraba la determinación en los ojos de Sakura… pero esa era una determinación que dudaba con gran fuerza si tendría el valor para jalar del gatillo, incluso cuando fuese Kakashi quien se lo estaba pidiendo. Y a pesar de todo su rostro estaba como de piedra, rígido, para que el albino diera un par de pasos hacia el frente y pusiera el cañón del arma en su pecho, tomándola con la mano del brazo sano. Él lo apuntó directamente hacia su propio corazón.

—Eres la única que puede hacerlo —todos estaban congelados, no sabiendo cómo debían reaccionar ante la decisión de un hombre que estaba perdiendo su vida como propia.

—¡Kakashi! —gritó Naruto desde su sitio, con insistencia.

—Lo prometiste ante mis ojos —la sinceridad de sus suaves palabras estaban llegando hasta el punto más sensible del corazón de la pelirrosa—. Tienes que hacerlo —"castígame" le dijo en la mente, sin que ella lo supiera.

—¡Sakura, no lo escuches!

—Cumple tu promesa —las voces de todos estaban sonando en su cabeza, mientras empezaban a reaccionar entre los hechos, empezando a murmurar o solo mencionar su nombre en un intento de persuadirla.

—¡Sakura, no lo hagas!

—Por favor —ella había empezado a dudar ante la insistencia—. Solo escúchame…

—¡No hagas caso a lo que te dice!

—Tú sabes cómo se siente —lo hacía mejor que nadie ahí—. No me dejes perderme en las tinieblas, Sakura.

—¡Ya basta, Kakashi!

—Sálvame.

—¡Sakura, detente!

Capítulo Seis

Faltaba poco para que amaneciera. Sakura podía sentir que el sol amenazaba con salir y terminar con la noche, ella tendría que ocultarse… pero no creía que fuera capaz de moverse, no le vendría tan mal quedarse a sufrir el daño del sol en su cuerpo. Que la quemara, pues ella era oscuridad ahora. Ella solo podía dejarse herir después de lo que había pasado, quizá por eso no se movió cuando Naruto la tacleó en un intento de detenerla, alcanzándola demasiado tarde como para evitar la muerte del albino.

Todos habían guardado silencio a pesar del dulce "gracias" que Kakashi emitió antes de caer al suelo. Todos excepto Naruto que había tomado a Sakura por las solapas para apretarla y gritarle todo lo que tenía que gritar, encima de su cuerpo y sin muchas fuerzas. Cuando finalmente los separaron ella se levantó sin necesidad de ayuda y se retiró en silencio hasta algún punto donde todos pudieran mirarla para que no dejaran de vigilarla, como era su labor en las misiones. Probablemente ya habían informado a sus superiores o al menos a Tsunade y ahora deberían estar planeando la forma en que regresarían y encerrarían a Sakura.

Inclusive si ellos decían que Kakashi lo había solicitado no les creerían y la encerrarían por el resto de la eternidad, lo sabía. Pero ni siquiera le temía a eso. Le temía más a que Sasuke avanzara por su propia cuenta para asesinarlos a todos tan solo para llegar a ella. De verdad sentía muchísimo miedo a esa posibilidad, tanto como la abrumaba el terrible sentimiento de haber tenido que matar a un hombre que los vio crecer. Él era como un padre.

¿Por qué había tenido que hacer semejante promesa?

—Sakura —la voz de Shikamaru interrumpió sus pensamientos. Seguro que ya era hora y la amarrarían, como era debido—. Ven conmigo.

—Sí —ella se puso de pie y caminó por delante del pelinegro, hacia el círculo que se mantenía en un silencio triste, incluso con Naruto aún abrumado bajo los cuidados de Hinata, que le estaba atendiendo.

—Bien, ya que estamos todos, supongo que es el momento de decidir cuál será el próximo paso —Sakura le miró de soslayo.

—Escuchamos que hay alguien más fuerte —recordó entonces Rock Lee—. Naruto nos dijo que lo derribó de un simple empujón. Seguro es un enemigo al que tenemos que enfrentar en grupo si lo que queremos es vencerlo.

—¿De qué demonios están hablando? —interrumpió Sakura en ese momento—. Lo que deben hacer el llevarme de vuelta.

—¿Con semejante enemigo suelto? Debes estar loca —contestó un muy frívolo Neji, a lo que ella enarcó una ceja—. Kakashi nos pidió directamente que confiáramos en tus criterios en la batalla. Al menos vamos a terminar esto como es debido.

—¿Van a confiar en la mujer que lo mató? —sus palabras fueron crueles y rudas, pero hasta ella sabía qué era lo que se tenía que hacer.

—Eso debe doler muchísimo, Sakura-chan —la pelirrosa reaccionó al escuchar la voz de Naruto venir desde el fondo, sin siquiera ser capaz de verla—. Kakashi te dijo directamente que tenías que matarlo… ni siquiera tuvo compasión por tus sentimientos. Te echó una carga muy pesada en los hombros, ¿verdad? Lo siento mucho, Sakura-chan. Debe doler.

—Cierto —reforzó entonces Shino, quien menos esperaron que hablara en aquellos momentos—. Eres la persona más herida aquí. Verdaderamente lo sentimos, Sakura… somos nosotros quien debieron detener a Kakashi.

—¡Perdón! —exclamó Tenten, bajando el rostro—. Debimos haberlo contenido en cuanto abrió la boca, Sakura… de verdad, lo siento.

—¿Pero qué…? —empezó ella, en sorpresa.

—¡Lo sentimos! —dijeron casi al unísono, inclinando sus cabezas ante ella a modo de sincera disculpa.

—No debimos haber dejado todo en tus hombros —continuó Neji—. Tu carga ya era lo suficientemente pesada como que pudieras resistir con esto. Además, comprendemos muy bien que Kakashi no te dio opción. Y tú tenías una responsabilidad con todo esto. Fue nuestra lenta reacción lo que permitió que las cosas se dieran así.

—Se supone que somos un equipo —le secundó Kiba—. Debemos apoyarnos en este tipo de situaciones y sin embargo… te has tragado tus sentimientos y has actuado como te correspondía, justo como se te ordenó.

—Además, tú querías mucho a Kakashi —habló Ino—. Sé cuánto duele este tipo de pérdida, pero esto fue demasiado… en verdad, lo siento.

—¡Ya basta! —exclamó ella, mientras todos levantaban lentamente sus rostros, atreviéndose a mirarla—. Dejen de darle excusas a lo que hice intentando creer en mí —su voz se escuchaba quebradiza, mientras dos hilos gruesos de lágrimas caían sobre sus mejillas—. Yo solo soy un monstruo que ha causado esto.

—¡No! —exclamó Naruto de inmediato—. ¡Eres nuestra única esperanza! —Sakura fue sorprendida por esas palabras—. No solo para la asociación, Sakura-chan… también para nosotros. Eres la única capaz de derrotarlos y la única que puede dirigirnos contra ellos.

—Naruto…

—Kakashi confiaba en ti —dijo él con una voz más calmada, poniéndose de pie para acercarse un poco a ella—, por eso él te lo pidió… sabía que nadie más lo haría y aun así te presionó hasta el final. Él quería demostrarte que tenías el valor incluso si era él, además de que él sabía bien cómo hacer las cosas. No tienes que culparte porque fuimos infantiles. Ya has perdido suficiente —los brazos de Naruto la rodearon por encima de los hombros—. Ya no dejaremos que pierdas nada más, Sakura-chan.


Había un estruendo a mano del Drácula. Orochimaru estaba de acuerdo en cuanto a los sentimientos que Sasuke tenía pues consideraba, como él, que las acciones de Tayuya la hacían merecedora de un castigo. Mientras tanto, el albino que había salvado a la pelirroja hacía un acto de presencia bastante sutil e indiferente. No tenía ni deseos, ni necesidad de meterse a arreglar problemas internos. Las órdenes de Tayuya y los demás habían sido lo suficientemente precisas como para que ella volviese en semejante estado.

Tayuya se sostuvo con ambas manos en el suelo, con las rodillas bien plantadas en este, mientras que Orochimaru observaba tranquilamente. Ellos habían sido encomendados como servidores al vampiro, así que solo podía aceptar los castigos que aquellos dos pensaran ella era merecedora de. Así que mantuvo su cabeza casi al nivel de sus manos, con un hilo de sangre cayendo desde su boca y nariz.

—¿Quién te dijo que podías convertir a uno de los suyos en vampiro? —cuestionó él apretando sus puños—. Incluso si ahora sirve para ti, ellos ya deben haberse dado cuenta y te encontrarán por medio de él. ¡Se suponía que Sakura viniera sola!

—Eso no importa ya, mis señores —habló finalmente Tayuya—. Él murió hace tan solo unos minutos… pude sentirlo.

—¿Kakashi? —cuestionó él, enarcando una ceja—. ¿De qué hablas?

—No logré tener una conexión completa, así que no tengo los detalles. Pero no me queda duda de que él ya pasó al otro mundo —incluso si lo puso así Sasuke colocó su pie sobre la cabeza de la pelirroja—. Ngh…

—No estoy seguro de si deba dejarte con vida…

—En cuanto a su novia —Kimimaro finalmente abrió la boca—. Tayuya se enfrentó cara a cara con el enemigo… debe tener valiosa información.

—La Draculina no es ninguna enemiga —contestó Orochimaru, con esa sonrisa que en realidad se notaba bastante superficial—, es la prometida de Sasuke-kun, después de todo… pero, Kimimaro, tú también deberías tener información.

—No llegué a tiempo para ver semejante cosa —aseguró él.

—En ese caso —Sasuke movió su pie de la cabeza de Tayuya, inclinándose para tomar su cabello y obligarla a levantar el rostro—. ¿Tienes algo que me haga pensar que valió la pena el enviarte allá?

—Ella tomó un suero que acelera las células —Sasuke levantó ambas cejas ante las palabras de la mujer—. Por eso tomó control de Kidomaro tan fácilmente… pero ella también aceleró la fecha límite —la mano de Sasuke soltó inmediatamente el cabello de Tayuya, que al fin sintió algo de descanso—. Ella es extremadamente fuerte… casi asesina a Kidomaru con una patada a una puerta. Se desarrolla cada vez más rápido.

—Puedo imaginarlo —respondió el pelinegro, mirándola hacia abajo—. Kimimaro, tu trabajo será traerla —el peliblanco miró a Sasuke con seriedad—. No te atrevas a hacerle mucho daño. Solo asegúrate de que venga por sí misma, sola. ¿Queda claro?

—Sí, mi señor…

—En cuanto a ti, Tayuya —ella apenas levantó un poco el rostro para mirarlo hacia arriba, con sus fríos ojos—. Sakura decidirá tu futuro. Ella es buena, así que no estoy seguro de que te odie… pídele a tus dioses, en cualquiera de los casos.


Incluso si ella no podía creerlo, todos estaban de su lado. Iban a dejar pasar el día para poder descansar, mientras que Naruto estaba cerca de Sakura para salvarla de cualquier tipo de pesadilla que ella pudiese enfrentar a lo largo de su sueño. No esperaban ni pretendían la presencia del enemigo tan pronto, así que mientras Shikamaru y Neji preparaban la estrategia el resto de los chicos, con excepción de Naruto, entrenaban el trabajo en equipo. Las mujeres se habían encomendado a preparar algo de comer para todos.

La misión se había vuelto algo como la incansable búsqueda por venganza. Ino mantenía el cuerpo de Kakashi intacto para el momento en que el equipo de limpieza llegase, aunque ellos aún no los habían llamado y tan solo habían dejado reportes falsos para que les dieran ese día como tiempo. Pocas veces se ponían tan serios en cuanto a algo, pero era necesario. No solo por Sakura, sino que también por Kakashi y todos aquellos que arriesgaban sus vidas con el mismo fin. Era una operación fuerte que se había salido del camino original de las cosas, así que les quedaba un poco por preparar. Para su suerte los monstruos acostumbraban la noche.

Sakura despertó sin ninguna pesadilla que Naruto tuviese que detener. Esa era una ocasión rara, entre algunas otras, en que ella no tenía un mal sueño que la hiciera sufrir a lo largo de toda la noche. Pero es que ella intentó no soñar y al final de cuentas Sakura apenas descansó un poco durante el sueño. Era una sorpresa para sí misma el notar que no estaba tan cansada como hubiese esperado. Definitivamente la aceleración de sus células hacía que su cuerpo se sintiera mejor de lo que estaba, pero temía que jamás estaría completa como para vivir en paz con ese cuerpo. Ella tenía que matar a Sasuke antes.

—No ha habido avistamientos del enemigo —informó Shikamaru, mientras miraba a la pelirrosa salir de una de las casas en las que se habían metido para descansar.

—Él vendrá —respondió la pelirrosa con mucha tranquilidad—. Kimimaro vendrá por sí mismo, lo que no me queda claro es si hará algo en cuanto ustedes. Me temo que intente asesinarlos para que no se involucren.

—Sakura… ¿qué es él?

—No lo sé —aseguró la aludida—. No había visto ese tipo de aura jamás en el pasado, así que es posible que solo la vea una vez. Es algo anormal.

—Entonces esto es más problemático de lo que pensé —se quejó él.

—Lo lamento. No pude moverme para atacarlo en ese momento, con Kakashi herido y Naruto derribado. Si los tomaban como rehenes perderíamos más —explicó—. De cualquier manera… la fecha está más próxima de lo que parece.

—¿A qué te refieres? —enarcó una ceja él.

—Drácula solo los envió para recordármelo la primera vez… luego los dejó sueltos para que jugáramos, pero no envió a Kimimaro en ninguno de esos momentos —ella continuó el camino hacia donde estaba el grupo—. Kimimaro es su carta de triunfo, o algo así. Si lo envió es porque me quiere con él ahora.

—Sin embargo tú no te enfrentaste mano a mano con él —le recordó el pelinegro, para mirar hacia el frente—, lo que significa que esa fue una simple advertencia. Kimimaro vendrá por ti enseguida… y no podemos permitírselo.

—Él no va a poder llevarme —Shikamaru enarcó una ceja—, incluso si ustedes no estuvieran aquí… Kimimaro no me va a arrastrar hasta Sasuke. Él sabe que quiero matarlo, Kimimaro es solo una prueba de mi fuerza, es quien me abrirá el camino hacia él y, claro, no quieren que lleve nadie conmigo.

—Y ese es un riesgo que no dejaré que tomes —declaró él, abriéndole la puerta a donde estaban los demás—. Los vamos a vencer todos juntos.

—Por supuesto —sonrió ella.

Habían preparado una misión de rastreo en base a de dónde pudieran provenir los cuerpos que mantenían de los compañeros de Tayuya. Pero incluso de ser que pudieran hacerlo así, Sakura prefería mantener a todos fuera del peligro que ir tras Sasuke representaba. Ella ya había comprendido todo, que no podía ser una niña llorona y obstinada, caprichosa. Tenía que pensar en la vida de sus amigos, pero no tenía muchas formas de librarse de sus compañeros.

Sakura suspiró. Ellos ya tenían preparado todo independientemente de la respuesta que ella tuviese para darles. No iba a poder detenerlos en cualquiera de los casos, y ellos habían decidido ponerse en marcha en cuanto Sakura despertara. Incluso si eran de razas diferentes la mezcla de sus olores no podía encontrarse en otros grupos comunes y corrientes, así que el fuerte de Kiba estaba cubierto. Hinata igual, pues con ella era cuestión de detectar los restos de su aura y aunque sería un trabajo algo complicado para uno Neji estaba ahí para apoyarla. Juntos definitivamente lo lograrían.

Entonces estaban los instintos de la pelirrosa, que tenía la impresión de que, de hecho, todos iban por el camino correcto. El cuerpo de Kakashi se había quedado en el pueblo mientras que habían llamado al equipo de limpieza, y ellos se aseguraban de limpiar la zona por la que habían estado viajando… pero ahora la ausencia de pesadillas en la noche estaba atormentando a la pelirrosa con las escenas del día anterior.

Todo se reflejó como un dolor de cabeza agudo, así como una jaqueca. A penas y podía prestar atención a lo que estaba haciendo, al camino que estaban tomando. Sentía que algo le iba a explotar en el interior de su cráneo y moriría en el acto, sentía que iba a enloquecer entre todas las imágenes de la muerte de un ser tan querido como ese. Sentía que ella misma iba a reducirse a cenizas… dolía mucho, dolía demasiado, tanto que creyó que podría empezar a gritar del delirio. Pero hubo una fuerza mayor que la hizo volver a la tierra.

—¡Dispérsense! —gritó ella y Naruto tomó a Ino como Hinata para saltar a un lado.

Él había logrado sentir el aura de Sakura volverse turbio, pero él no había notado que de hecho había un obstáculo en su camino aguardando por ellos. Ella lo vio en su mente y ahora estaban frente a frente. Kimimaro se parecía en muchas formas a Sasuke, desde su mirada hasta su frialdad al hablar. Sus movimientos parecían ser precisos y ahora estaba ante ella, apareciendo de la nada, obligándola a detenerse, con ese aire de ángel de la muerte. Con esa pura idea Sakura comprendió hacia dónde estaban apuntando las cosas.

—Seguro que él debe haberse aburrido de éste juego —empezó ella, con frialdad, ante lo que el albino la miró en su seriedad—. Enviar un ángel caído para asesinarme…

—No estoy seguro de que seas tan fácil de asesinar —admitió él—. Puedes considerar esto como un simple examen. La prueba final. Es probable que ni siquiera necesites que yo muera para pasar la prueba.

—Me temo que no estudié.

—Por fortuna has sido una alumna de élite, Sakura Haruno —ella frunció en entrecejo al escuchar su nombre—. Creo que te las arreglarás.

—¡Intenta arreglarte esto! —el grito de Naruto interrumpió, mientras utilizaba sus habilidades en un intento de propinarle un buen golpe a Kimimaro. Sin embargo él no logró hacerle ningún tipo de daño, pues éste lo tomó por el brazo y lo sacó de su camino.

—Ese chico tendrá control de su gran poder y se volverá imparable —admiró él, volviendo de nuevo sus ojos a la pelirrosa—. Pero falta un tiempo para esto.

—Si vas a pelear contra mí tendrás que respetar la vida de mis compañeros —las palabras de Sakura sorprendieron un poco al peliblanco—. Esta pelea es entre tú y yo, ellos no tienen nada que ver. Incluso si lo intentan no podrán tocarte.

—Ellos deberían comprender eso.

—Me están escuchando ahora y han visto un poco de lo mucho que eres capaz —se encogió de hombros con sutileza—. Solo pásalos por alto.

—De acuerdo, pero es solo porque usted insiste… mi señora —un escalofrío recorrió la espina dorsal de Sakura—. Veo que está preparada para su destino. Lo supe desde que le vi los ojos, así que no tiene sentido que le siga tratando como cualquiera.

—¿Es así como tratas a Sasuke? —enarcó ella una ceja, incrédula—. Patético.

—Si me permite, mi señora —uno de los huesos de Kimimaro comenzó a extenderse, saliendo desde su codo y rompiendo su piel—. Supongo que es momento de comenzar.

—Como gustes.

Sakura se sacó las armas de entre la gabardina y se lanzó sin dudar contra su enemigo, mientras que él tomó los dos huesos que había comenzado a expulsar, lanzándose de igual forma contra ella. Tenían como espectadores a los amigos de Sakura, por lo que ella se sentía un poco más preocupada por los daños colaterales que pudiera ocasionar esa pelea. Pero tan solo así pudieron ver cómo la agilidad de Sakura había alcanzado los más altos estándares. Ella se había puesto al tú por tú aún en una velocidad humana y estaba logrando esquivar sus golpes tanto como propinarles algunos. Uno no creería que era mero calentamiento para ambos, que fueron aumentando la velocidad a un grado en que Kimimaro le puso unos considerables golpes a la pelirrosa, no teniendo compasión de su persona.

Con el tiempo se hizo complicado verlos con claridad. Incluso si ellos parecían tan solo estar jugando a darse unos cuantos golpes, pues ninguno de los dos había utilizado a ciencia cierta sus armas. Las tenían como otra extensión de su cuerpo, como una simple herramienta que no era del todo necesaria. Shikamaru prestaba especial atención a la pelea. Había entendido fácilmente desde el inicio que no podían participar en esa pelea o terminarían mal heridos sino que muertos. Tenían que tomar precauciones, pero él tomaría tanta información como le fuera posible mientras aquellos combatían. Sabía que era lo que ella quería.

Kimimaro terminó de tomar uno de sus huesos con la palma de la mano, sacándolo de su interior con una facilidad escalofriante. Él era poderoso y tenía habilidades que hacían que uno temiera a su grandeza, no necesitaban mucho para darse cuenta. Y la pelirrosa podía arreglárselas, pero era evidente que él la estaba haciendo pasar un momento duro sin tener que esforzarse del todo. Cuando el albino mostró aquella extensión blanca en su mano, como una espada, Sakura inmediatamente lo apuntó con su escopeta y ambos atacaron.

Un carmín precioso ilustró una escena que debió estar en blanco y negro.