Hora de Responder Reviews!
Para Daniela12063: Si eso te emocionó, espera a leer lo que Kimimaro le dice a Sakura a mitad de la batalla en este x33 Hasta yo me emociono leyendo tiempo después lo que escribí ._.U Y, de hecho, pareciera que invocaste un nuevo flashback xDD Pero tendré que disculparme ya que no puedo atender directamente a tus peticiones pues el FanFic está concluido de varias semanas ya y no puedo configurarlo a estas alturas por lo que informaré a continuación. Pero no te preocupes, a partir del siguiente capitulo hasta el final tendrán más de Sasuke~ Que, por cierto, el FanFic contará con solo 10 capítulos.
Para Akirako: ¡Jamás me iría! Pero me quedé sin lap, lo siento D: Sigo sin lap pero procuraré terminar de publicar el FanFic entre la semana que entrante o la que sigue, a más tardar. Y por su temprana presencia es que traje el nuevo capi a ustedes~ Pero antes... chan chaan CHAAAAN!
ANUNCIO/INFORMACIÓN IMPORTANTE: "Lazos de Sangre" contará con una secuela titulada "Lazos del Destino" que al igual que esta primera parte cuenta con tan solo 10 capítulos. La publicación de la secuela concluirá con un One-Shot que se llamará "Lazos de Mujer" cuyo material será explicado durante la publicación de "Lazos del Destino", los cuales también ya están completamente escrito.
Quiero saber su opinión al respecto y agradecer por su presencia~ Sin ustedes este proyecto no se lograría de ninguna forma.
Ella fuera~
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Shikamaru parpadeó de la impresión. Pudo ver la gabardina de Sakura ser atravesada por aquél hueso afilado, a la par que uno de los disparos de ella penetró el hombro del albino, dejando que varias gotas carmesí avivaran la escena con su color. Kimimaro ni siquiera se inmutó, a diferencia de Sakura que hizo una pequeña mueca de dolor antes de aprovechar la situación y ella misma se arrancó la prenda, amarrando el "arma" de Kimimaro para poder quitársela con su fuerza, dejando en evidencia la herida que era apenas un poco más que un rasguño, ella se había encargado de romper su propia piel en ese último movimiento.
Le arrancó el arma de la mano, lanzándola lejos y apuntándole con su segunda escopeta, pero entonces él demostró que no era el único hueso que tenía para usar y Sakura inmediatamente disparó al nuevo que estaba sacándose por el hombro. ¿Qué tipo de monstruo era él con esas habilidades tan espantosas? Pero ella no entró en pánico y tan solo se dedicó a esquivar los próximos proyectiles que él le lanzó desde las palmas de sus manos.
Kimimaro era más habilidoso utilizando un arma de corto alcance en las manos que con una de largo. Sakura lo supo porque pudo evadir sus ataques con mucha facilidad, dando unos cuantos saltos antes de lanzarse sobre él, pero Kimimaro volvería a usar sus habilidades de corto alcance, ella lo sabía, por lo que mantuvo al menos dos metros de distancia de él antes de dispararle pero no pensó que él pudiera hacer un escudo con sus propios huesos que comenzaron a brotar desde sus hombros, uniéndose para cubrirlo.
Ella tenía solo una oportunidad y esa era saltar sobre él para beber su sangre, pero con la semejante defensa que él tenía era imposible. Necesitaba distraerlo pero meter a cualquier miembro de la organización era como asesinarlo, además ella había acordado específicamente con el ángel caído que no iba a involucrarlos en ese asunto. Se había quedado sin sus armas al quitarse la gabardina, tan solo con sus escopetas recortadas y al parecer ellas no podrían por completo contra su enemigo. Pero luego reaccionó ante la situación y se puso en guardia, mirando al albino a los ojos. Él la retó con la mirada y Sakura se impulsó con fuerza contra él, empuñando su mano.
Por primera vez Kimimaro mostró una sonrisa. Una sonrisa de satisfacción.
Capítulo Siete
La primera vez que Sakura recibió una herida en el campo de batalla Naruto hizo un escándalo mientras la tomaba en brazos y corría sin dirección exacta para ayudarla. No era tan grave considerando que tan solo se dislocó un par de dedos, pero lo que tenía preocupado al chico era la sangre que corría desde su frente. Incluso cuando Sakura salió con los dedos en tal estado en un intento de proteger su cabeza esta quedó con varios raspones, como su otra mano y brazos. Ellos esperaban al equipo de limpieza y curación para protegerla pues estaba prohibido que un sacerdote usara su magia en sí mismo.
Una vez lograron hacer que Naruto se tranquilizara y devolvieron a Sakura al suelo ella pudo percatarse de que Sasuke se había mantenido a distancia durante todo ese tiempo. Él la había encontrado aturdida en el suelo y la había sacado del hoyo en el que estaba metida, llevándola con el resto del equipo, todo una vez la batalla había terminado y podrían atenderla en un sitio a salvo. Él la había llevado con los otros antes de que Naruto la viera para empezar el drama y él se había desaparecido.
—Eres una mujer y estás sangrando —dijo Kakashi estando a solas con él.
—¿No es un poco exagerado? Naruto y tú siempre sangran, incluso él. Pareciera que siente asco estando tan lejos de mí…
—Sasuke es un vampiro de un rango muy alto, en su clan no se ha decidido al macho alfa y no estamos seguro de que no vaya a ser él. Además todos han muerto, lo más probable es que él herede esa voluntad, es comprensible que dude de cómo reaccionará ante la sangre de una mujer joven que además es doncella —Sakura reaccionó de inmediato con un sonrojo.
—¡No puedes andar diciendo eso de una chica! —el albino se encogió de hombros con mucha sutileza y restándole total importancia.
—Siempre estás con nosotros o con Tsunade-sama, jamás has tenido un romance hasta donde nosotros hemos visto —argumentó él—. En realidad él está más preocupado por atacarte o no, porque piensa que eres demasiado frágil. Eres nuestra chica.
—Pues si vas a eso podemos decir claramente que yo sangro una vez al mes —el capitán dio un brinco por sus palabras rudas—, y Sasuke no me anda evitando como si de eso se tratara su vida, ¿sabes? Siempre he pensado que es el primero en darse cuenta y me ha incomodado, ahora no sé qué pensar.
—No creo que a un vampiro le apetezca mucho los ciclos menstruales de una mujer, Sakura —el tono colorado de su rostro se acentuó y ella frunció el entrecejo—. ¿Qué? Tú fuiste la que sacó el tema.
—¡Como sea! —exclamó ella—. Solo digo que está exagerando…
En el momento en que Sakura terminó de hablar empezaron a escuchar el ruido de un helicóptero y levantando la vista pudieron notar que se trataba del equipo médico que iba a revisar a Sakura. No se molestaron siquiera por moverse de su sitio y aguardaron a que los médicos se acercaran a verla. Le revisaron hasta la sangre y aspectos de rutina, le cambiaron la ropa pues no podía andar por ahí con las prendas que tenía manchadas. Se encargaron de la herida y entonces tenían que esperar al equipo de limpieza para partir con ellos.
Pero al final de cuentas Sakura mostró su inconformidad con la actitud de todos. Ella se dio cuenta que los del equipo médico mantuvieron a Sakura con total cuidado asegurándose de que no quedara ni una pequeña muestra de su sangre. Usaron el desinfectante en cada herida y quisieron llevarla consigo, por poco la bañan de no ser porque ella se mostró así de molesta como estaba. Al final ella se quedó sentada alejada de los chicos.
—¿Te sientes mejor? —Sakura levantó el rostro distraídamente de su equipo de comunicación, para mirar los ojos negros de aquél hombre. Tan profundos.
—Supongo que sí —pero ella estaba viviendo el berrinche, así que su tono no fue el mejor. Kakashi ya le había explicado la situación a Sasuke, a tal modo que si él había decidido hablar con ella tenía que afrontar las cosas.
—Se ve que estás molesta, pero yo solo quería poner algo en claro, Sakura —la aludida desvió la mirada de él—. Yo no tengo idea de cuándo tienes tu periodo —se quería morir.
Sintió que se desmayaría. Su rostro se puso tan rojo en tan poco tiempo que se mareó, más aún con la forma abrupta en que se giró a verlo y le propinó la próxima bofetada. Aquello fue muy escuchado por la organización y todos lo habían sabido durante mucho tiempo. Para la sorpresa de todos Naruto y Kakashi también llegaron con la palma de la mano de la pelirrosa en su rostro, en sus mejillas, y sorprendentemente a Sasuke le duró la marca todo el viaje y aún hasta regresar a presentar su informe.
La próxima semana ellos aprendieron a evitar el camino de Sakura. Si a ellos tan solo se les ocurría atravesarse por donde ella iba pasando, y con el mejor humor del mundo, ellos al final lograban arruinarle el día. Al final les fue prácticamente imposible el verla para ofrecerle una disculpa y, bueno, pasó poco más de una semana antes de que Sasuke se pusiera los pantalones para encontrársela, pero tenía que ser a solas o todo se iría al traste, lo sabía.
—Sakura —ella había estado sentada leyendo en un rincón de la biblioteca, entre los estantes, con su mano aun siendo protegida para que sanara.
—No deberías venir aquí —sí, ella seguía molesta—. Podría rasguñarme con una hoja.
—Es obvio que no quieres escucharme —él se puso de cuclillas, pues ella estaba sentada en el suelo—. ¿Puedes escucharme un poco?
—Me niego —el pelinegro frunció el entrecejo, algo frustrado.
—Vale, entonces te obligaré —ella enarcó una ceja, incrédula, antes de darse cuenta que él ahora estaba prácticamente sobre ella, con una mano contra la pared y arrinconándola al estante de al lado.
—Sa… Sasuke-kun, ¿qué haces? —Sakura parpadeó.
—Puedo soñar con el aroma de tu sangre —los ojos se Sakura se abrieron de par en par conforme él hablaba—. En el momento en que te encontré lo primero que sentí fue enojo, pero no terminé de ver tu sangre cuando mi cuerpo casi se volvió loco, ¿lo entiendes?
—Yo…
—Tal vez no sé cuándo es tu periodo porque eso no tiene nada que ver conmigo o con mi instinto, lo que me interesa es la sangre en tus venas —sus ojos estaban demasiado cerca, su aliento era tan frío—. Su aroma se me quedó impregnado, no puedo olvidarlo.
—Sasuke-kun, para ya…
—Hueles a virgen —las manos de Sakura se apretaron con fuerza, como sus párpados lo hicieron a la par—. Drácula o no, yo no puedo resistirme a algo como eso —él terminó por bajar el rostro—. Casi me vuelves loco en un segundo. Lo lamento. Soy un monstruo.
—Pero… tú me sacaste de ahí —la mano de Sakura se levantó hasta el rostro ajeno, a tocar su mejilla—. Me llevaste con ellos. Tú puedes controlarlo. No eres como los demás.
—Sakura… perdóname.
Ella había recordado esos días en un segundo, todo gracias al dolor que sintió en su puño, recordándole el momento en que se dislocó los dedos. En ese momento los huesos que cubrieron el puño de Kimimaro le desacomodaron los huesos a ella, llevándola a ese momento de su pasado, a un momento en que estuvo tan cerca de él viviendo la mentira de sus palabras y dejándose encantar por un cariño que ahora se aseguraba que no había existido.
Los huesos de Kimimaro se agrietaron y él los desechó al instante. Sakura dio un salto atrás y se reacomodó los dedos, cambiando de mano entonces, a lo que el albino la miró con sus ojos verdes y Sakura con los rojizos suyos. Ella había quebrado más que los huesos que él había colocado sobre su mano para protegerla… también quebró los huesos de su mano y unos cuantos en sus brazos y ella ni siquiera estaba prestando tanta atención para darse cuenta de aquello. Kimimaro tuvo que reemplazarlos todos.
—Has aprendido a enfocar tu aura —observó él, a lo que Sakura asintió suavemente y él tan solo empezó a sacar los huesos rotos de su cuerpo—. Debimos encontrarnos antes de hoy para que nuestra batalla quedase escrita en la historia.
—Antes de hoy no hubiese podido hacerte frente —le recordó, utilizando su mano sana para arrancar un trozo de tela de su ropa, amarrando su mano herida.
—Entonces probablemente me hubiese enamorado de usted y caído de gracia de nuevo, es una pena que ahora esté comprometida —Sakura se sorprendió mucho al escuchar esas palabras—. Tu aura es hermosa.
—Deja de decir tantas idioteces —espetó ella.
—Yo lo habría asesinado por ti —la mano sana de Sakura se apretó conforme él más hablaba—. Lamento que todo haya sucedido así.
—Entonces es verdad que ustedes leen los sentimientos —Kimimaro estaba de nuevo con esa postura fría—. Yo solo podré comprenderte con sangre… y puedo ver que no será tan fácil de conseguir después de ese disparo.
—Oh, te diste cuenta —él levantó una ceja—. Te aplaudo. Pero me temo que no podemos seguir peleando en este escenario.
—¿Hn?
Ella no se había dado cuenta. Los huesos de Kimimaro se habían sumergido en la tierra y hecho una plataforma que repentinamente salió desde el suelo, formando paredes que tomaron por sorpresa a Sakura y ante la velocidad de su crecimiento no pudo evitarlas. No pensó que él tuviera semejante capacidad, más aún cuando él mostró un par de alas formadas por la misma estructura ósea. Estaba realmente impresionada por él que hizo una caja para ella, elevándose con un salto y llevándola con él. Era un secuestro y Shikamaru saltó para detenerlo, pero los proyectiles que Kimimaro lanzó lo detuvieron y lo dejaron en shock.
¡De verdad se la había llevado! Tsunade iba a matarlos, pero más importante aún no podía aceptar que realmente Sakura podía hacerle frente a ese ángel caído y mucho menos podía comprender su discusión. Él se quedó shockeado y su equipo no pudo moverse sin él, a modo de decidir que Neji lideraría pero ya era demasiado tarde, no sería nada simple rastrear el curso que ellos tomaron.
Kimimaro soltó a Sakura desde el aire lanzándola lejos antes de impulsarse hacia donde la había lanzado. Ella tuvo que golpearse repetidamente y rebotar antes de detenerse contra el suelo… Oh, eso dolía. Él pudo haberla matado antes y no lo había hecho, estaba un poco confusa en cuanto aquello. Sasuke realmente la quería donde él, ¿eh? Se levantó con algo de dolor y se acomodó una vez de pie, poniéndose en guardia con aquellos golpes y raspones en el cuerpo, viendo que el albino se acercaba a ella.
—Lord Orochimaru quería que te matáramos —los ojos brillantes de Sakura miraron a aquél hombre caminando hacia ella, deteniéndose a unos metros—, pero Sasuke se negó… él dijo que quería ver cómo su novia crecía.
—Tsk —ella chasqueó la lengua—. No debería llamarme su novia.
—Él no lo ha hecho. Es más bien la forma en que Lord Orochimaru se refiere a usted, pero al final Sasuke le mira algo raro —él se encogió de hombros—. No comprendía porqué él querría esperar a que usted se hiciera fuerte. Ahora lo veo.
—¿Quiere un buen contenedor para su hijo? —desafió ella de forma burlona.
—No, él ansía la batalla que tendrá con usted tarde o temprano. Sabe bien cuán furiosa está con él —le explicó—. Y quiere saber que usted podrá defenderse sin importar qué en caso de que él desaparezca.
—Pero qué tonterías dices —la mano de Sakura fue envuelta en un aura verde, lo suficientemente fuerte para ser visto—. Ese hombre no tuvo consideración de mí antes.
—Lo comprendo bien —aseguró él, poniéndose en guardia ante Sakura—. Entonces yo la guiaré hacia él para que cumpla su deseo. Le serviré una vez que haya muerto, mi señora, así que por favor no se limite.
—No creo que vaya a ser tan fácil matarte, Kimimaro.
—Al contrario —los ojos de Sakura comenzaron a abrirse conforme lo veía más. La segunda sonrisa de Kimimaro fue dulce y cálida, fue amable, fue lo que menos esperaba y la dejó atónita—. Yo ya estoy muerto, mi señora.
El corazón de Sakura pegó un salto. Ella se paró lo mejor que pudo comprendiendo un poco el origen de las gotas de sangre que se derramaban por las comisuras de los labios de Kimimaro y no detuvo la fuerza en su mano. Cerró sus ojos sabiendo que todas esas palabras no las habría obtenido de cualquier otro enemigo. Y aceptó que los siguientes golpes que intercambiarían serían los últimos que tendrían, que esa había sido la última vez que se paraba frente a ese hombre, que aquél hombre era mucho más que un lacayo del sacerdote oscuro que estaba detrás del monstruo que era su Drácula.
Se impulsó contra él viendo cómo los huesos de su espalda empezaban a salir de una sola tirada con fuerza, queriendo atacarla, rompiendo su ropa y dejando su torso al descubierto mientras estos se clavaban en la tierra siguiendo los pasos de Sakura que los había esquivado o que había recibido algunos rasguños. Ella sanaría velozmente una vez bebiera la sangre de un ángel caído, como absorbería la energía e información suficiente para encontrar a Sasuke lo más pronto posible. Ese era el significado táctico de Kimimaro, después de todo.
Los puños de Sakura la salvaron en varias ocasiones del impacto inminente de los huesos, rompiéndolos o agrietándolos y en algunas ocasiones haciéndolos añicos. Saltó con agilidad evitando los golpes mortales, limitándose a no ser herida por él. Sabía que esa batalla no duraría lo suficiente, pero pensaba que él merecía al menos perder la conciencia en ella. Él merecía tener una muerte con honor, en la pelea.
Sakura había asesinado a Kakashi por su honor. Kakashi quería mantenerse como un humano en su muerte, no quería morir como un monstruo. Él le suplicó sin que nadie se diera cuenta, él le lloró en el interior que lo asesinara y Sakura lo comprendió. Kimimaro le suplicó que le diera batalla con esa sonrisa gentil que le había regalado y le suplicó disculpas por la forma en que las cosas se habían dado en su vida, al igual que Kakashi. Ella sabía que los dos le agradecían pero eso no era suficiente para ella a final de cuentas.
Kimimaro le rompió el brazo izquierdo y ella utilizó su mano herida, envolviéndola en el aura, para romper el hueso de él que estaba atravesando su brazo. Después hizo un esfuerzo por retirarlo de su brazo y se lo lanzó de vuelta, pero él se defendió. En ese preciso instante ella se dio cuenta de que él tan solo había estado acorralándola. A su espalda estaban todos esos largos proyectiles que él había lanzado, haciendo una barricada, mientras que él era una barrera sola y solo le quedaba la opción de atacarlo directamente. Ella no sentía la necesidad de asesinarlo, porque de hecho no la tenía. Sakura no debía asesinar a ese hombre.
Corrió con todas sus fuerzas esquivando los siguientes golpes, sabiendo que él estaba buscando el punto exacto para enviar su golpe final. Pero entonces él empezó a toser con fuerza e inevitablemente aquellos esfuerzos estaban acabando con él. La sangre empezó a fluir con mayor facilidad por su boca, él verdaderamente estaba muriendo. Por eso Sasuke lo envió, porque era más simple enviar a una amenaza clase S a pelear con ella si él estaba moribundo, así ella se esforzaría en su máximo sin que él realmente pudiera matarla porque él no tenía la energía suficiente para lograrlo. Ese desgraciado se estaba burlando de ella, ¿eh? Sakura se sentía tan triste y tan furiosa.
—Sakura —ella no pudo evitar prestar atención cuando escuchó su voz—. Gracias.
Ella ni siquiera estaba destinada a ser su asesina. Lo era su corazón, que en cualquier momento explotaría. Ella ni siquiera debió haber sido su último rival, ella debió haber sido una persona cualquiera metida en su camino. Sasuke había alterado todo aquello obligando a ese hombre a ir a atacarla. Kimimaro pudo haber guardado a su verdaderamente último oponente en su memoria y no tener que enfrentarse a una mocosa para morir de una forma con tanta desdicha ante un enemigo que no era suficiente para representar un reto. Ella con verlo sabía que él era un hombre de guerra, no un mandadero.
Sakura jamás había comprendido la seriedad de una batalla, lo sagrado que aquello podía llegar a ser hasta este hombre. Kimimaro utilizó lo que le quedaba de fuerza para lanzar su golpe más fuerte, pero puso demasiado ímpetu en él. Sakura no podría esquivar aquél golpe mortal aunque quisiera y sin embargo estaba decidida a hacerse una salida, aunque sabía que sería en vano. Pero toda esa inmensa arma se detuvo a un segundo de golpearle y Sakura también detuvo su avance por no herirse a sí misma. Tuvo que mirar a Kimimaro una última vez para asegurarse de que él en realidad no había flaqueado en ese último instante y con solo verlo lo supo. Él estaba muerto.
Sakura era el núcleo del campo de batalla. Cuando miró a su alrededor a ver el desastre que habían ocasionado tan solo se quedó ahí, para girar su rostro hacia Kimimaro, a quien apenas pudo ver entre el mar blanco que había hecho. Y poco a poco todos los huesos empezaron a deshacerse, convirtiéndose en polvo y haciendo frente a ella un verdadero desierto de arena blanca. Ella se dio el tiempo para avanzar poco a poco conforme aquello se iba hasta el suelo, sintiendo que pisaba una nieve tibia, para alcanzar el cuerpo de Kimimaro antes de que cayera al suelo.
Ella logró atraparlo en sus brazos con lo que quedaba de fuerza y se dejó caer al suelo con él. No podía sostenerlo con los brazos heridos a ese grado, así que tan solo le sostuvo a como aún le fuera posible. Su cuello quedó descubierto casi como si hubiese sido intencional y Sakura sintió un poco de lástima por lo que iba a hacer, pero era la voluntad de todos y si ella no lo hacía no podía sanarse tan pronto como era necesario. Sabía que su energía sería poderosa y la ayudaría, incluso si él ahora estaba muerto.
Los colmillos de la pelirrosa se afilaron para que ella los encajara en su cuello con fuerza, comenzando a succionar la sangre de la vida que se había perdido en sus manos. Aún quedaban rastros de ella que se estaban metiendo en su cuerpo, ardiendo por la cantidad que tuvieron en vida. Él era un hombre fuerte, poderoso que había caído por un débil corazón y su sangre lo estaba desgastando más. Él moriría pronto a pesar de todo, pero decidió apresurar su fecha de muerte con esa batalla. Él era un hombre más amable y gentil de lo que su naturaleza representaba. Él servía a otro hombre por una deuda de vida, pero era bueno y tan solo servía a él por su propia responsabilidad y fidelidad.
Sakura derramó lágrimas de saber que esa vida se había desperdiciado. De saber que él, en otra situación, realmente la pudo haber amado.
Los pasos de un hombre joven sonaron en el suelo de piedra de aquél lugar. Fue el sacerdote quien se disculpó con Sasuke para recibir a su sirviente y poder intercambiar palabras con él, por lo que se le facilitó enterarse de lo acontecido. Ellos estaban peleando para ese informe, por lo que Sasuke querría tener todo más preparado para la llegada de su novia, él estaba seguro. De esa forma Orochimaru despidió al hombre y volvió al comedor con el moreno, sentándose en el mismo sitio en que lo hizo antes.
El sonido de los cubiertos volvió a ser el protagonista entre el silencio que ellos habían mantenido a lo largo de la cena. Sasuke no era estúpido ni mucho menos, por lo que pudo comprender desde el principio que si Orochimaru había salido del comedor era por algo con un cierto nivel de importancia, pero permitiría que él terminara su propio platillo fuerte antes de interrogarlo, que a final de cuentas estaba a tan solo un par de bocados de lograrlo.
—¿Qué es lo que Kabuto quería? —se atrevió él a preguntar entonces, tomando su copa para llevársela a los labios.
—Solo venía a darme información.
—No pretendes verme la cara, Orochimaru —los ojos negros del vampiro lo miraron con seriedad—. ¿Era sobre Sakura?
—Ella y Kimimaro ya están peleando —el pelinegro se acomodó en su asiento, esperando a poder escuchar un poco más—. Lo último que Kabuto supo fue que se separaron del grupo de la Draculina, ahora deben estar peleando en privado.
—Sakura deberá estar aquí para el amanecer.
—Por supuesto, si suponemos que Kimimaro morirá antes de ese tiempo, pero no estamos seguros de cuánto tiempo le queda de vida —le recordó—. Y dudo que ella pueda asesinarlo con su propia mano… tengo entendido que ella se dislocó unos dedos a esta altura de la pelea, por lo que no tendrá las cosas simples.
—No me importa, quiero que esté aquí a más tardar al amanecer. Ella no podrá rondar por ahí de día con la energía que le quedará, necesito que descanse bajo mi techo —era una orden, evidentemente.
—De acuerdo —se encogió de hombros. Orochimaru en realidad sabía que a Kimimaro no debía quedarle mucho tiempo por el informe de Kabuto.
—Llama a los sirvientes. Tienen que preparar una habitación, ropa para ella… un vestido, necesito a una costurera para que le haga un vestido hermoso en un día —él había empezado a dar órdenes, a lo que los sirvientes presentes se movieron para traer a todos.
—¿Un vestido? No creo que ella esté con ánimos de ponerse guapa —burló Orochimaru ante las ridículas peticiones del pelinegro.
—Me temo que aún no comprendes la situación, Orochimaru.
—Sería mucho más simples si alguien se molestara en explicármela —defendió el sacerdote, a lo que Sasuke tuvo que sonreír.
—El día cero es mañana por la noche —aquél hombre enarcó una ceja—. Te dije que Sakura estaría en mi presencia para el día cero. Cuando llegue, para el amanecer, la sirvienta deberá tomar las medidas de su cuerpo y ella descansará.
—Solo vas a aparearte con ella —los ojos que antes eran negros se volvieron rojos en un segundo al escuchar el tono de menosprecio de Orochimaru.
—Te equivocas —el sacerdote sintió el peligro y le prestó atención a Sasuke—. Puede que no lo comprendas, sacerdote, pero también tendrás que prepararte —él se puso de pie con rapidez—. El día cero no representa simplemente una "temporada de apareamiento", como tú seguramente lo ves.
—Mis disculpas por no comprender del todo las bases de tu complicada cultura —no estaba burlándose, lo decía en serio—. ¿Puedes decírmelo con más claridad?
—Eres afortunado para que mantenga mi paciencia contigo —ese hombre no terminaba de serle de total confianza, pero aun así le diría porque necesitaba que él se preparara por cuenta propia—. El día cero representa, más que el inicio de la "temporada de apareamiento", la fecha de una ceremonia.
