Con el conteo en reversa, nos quedan tan solo dos capítulos antes de que comience a subir la secuela *-* Eso sí, esperaré a sus reviews antes de subirla xD Y subiré un "capítulo once" con el enlace y los detalles más importantes de la secuela, así que no dejen de seguir Lazos de Sangre, porque aunque este termina en el diez en el once encontrarán toda esa información importante~ Ahora a lo bueno:

Hora de Responder Reviews!

Para inesUchiha: Alguien aquí puede ser muy perceptiva, eh~ Bueno, aunque acertaste en muchas cosas (no diré en cuáles, ya lo verás) también erraste en otras tantas, pero me emociona que te guste tanto y que llegues a sacar esas conclusiones tan importantes por ti misma. Aunque no lo creas ese es uno de mis objetivos, aún más cuando dejo esos finales de capítulo tan "muérdete-las-uñas" xD Ciertamente Sasuke está haciendo todo por una buena razón, sobre todo si consideramos que la pareja de alguien como él no debería ser débil, pero como tú pudiste comprender es más que eso, es mucho más. Pero, por supuesto, él no puede prestarse a mostrar debilidad, mucho menos con alguien tan nocivo como Orochimaru~ Y, en cuanto al porqué escogió a Sakura... eso probablemente lo vean en el próximo capítulo ;)

Para Daniela12063: Lo diré para reforzar la teoría de inesUchiha~ Kimimaro es un hombre perceptivo pues lleva muchísimos años por delante y el estar al borde de la muerte por tanto tiempo le hace alguien que aprecia la vida a pesar de trabajar bajo el mando de un hombre como Orochimaru, pero esa es otra historia. Cuando Kimimaro dice que él la hubiese amado intenta mostrar su empatía hacia Sasuke, pero al decir que él lo hubiese matado por ella también la muestra hacia Sakura, algo que ella no comprende del todo hasta que lo vence. En cuanto a la parte del flashback... sí, quería meterle mi usual toque divertido, porque no me viene ser tan seria xD De hecho si te paseas por mis One-Shots y FanFics te darás cuenta de que me gusta bastante adentrarme en la comedia, pero este Fic se salió de mi rutina en el mismo instante que formulé la idea. Sin embargo esa parte era para hacer un pequeño énfasis sobre la importancia que tiene Sasuke en la vida de Sakura al grado que recordó un momento tan dulce en medio de una batalla, sin olvidar que la sinceridad íntima viniendo de alguien como Sasuke y a ese grado es algo poco común, también es un hecho que quiero que noten pues refuerza detalles de su relación ya fuera como amigos, como amantes o como enemigos. Y, por supuesto, el nivel de confianza que Sakura le tenía para creer que él realmente podía controlarse, como ese icónico "Perdóname" que él le dedicó. ¡Todo tiene razón de ser en este mundo y yo soy lo suficientemente dramática para desarrollarlo de esta forma! Que los Dioses me perdonen xD

Sin más, disfruten por favor~

Ella fuera~


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El valor de la vida era inmenso. Lo sabía más que nunca ya que el sentido de su vida había sido prácticamente arrancado. Sakura casi se da cuenta cuando despertó después de su transformación, pero no fue así. Fue demasiado tarde y la matanza ya se había desatado para cuando ella verdaderamente se percató de aquello. Era demasiado tarde para detener las cosas y no había otra forma de detener la atrocidad que Sasuke estaba haciéndole al mundo.

Sus heridas se sanaron con rapidez y ahora ella sabía qué camino debía seguir para encontrarse con su destino. No debía traer consigo a sus amigos y debía hacer que perdieran su rastro, por lo que al final tomó a Kimimaro y lo desvió del camino que ella en realidad tomaría, todo para mantenerlos a salvo. Si ellos se aparecían frente a Sasuke él los mataría sin dudarlo, ella lo sabía. Y ahora estaba lo suficientemente bien, con la suficiente fuerza y energía para terminar sus asuntos.

Caminó a pasos firmes y estuvo ante aquél castillo en ruinas que uno creería que estaba abandonado hasta ver lo vivo y en buen estado que estaba por dentro. Le habían dado mantenimiento especialmente para el inquilino especial que tenían y todos ellos ya estaban esperando a la novia del vampiro. Los ojos de Sakura estaban en su color natural mientras ella caminaba estando a poco de amanecer. La luna estaba amenazando con huir de la presencia del sol mientras había dos hileras de sirvientes a cada lado en las escaleras, que reconocieron su presencia en el instante que su figura sucia y desaliñada apareció. Justo como Sasuke dijo: su cabellera rosa y sus ojos verdes la dejarían en evidencia.

Al primer avistamiento fueron informados. Orochimaru ya lo sabía, que Kimimaro había muerto, su más fiel sirviente fue y se lo dijo al oído pero él no lo comunicó. Sasuke se daría cuenta en el instante en que le dijeran que ella había llegado. Por su parte a Tayuya se le había ordenado encargarse de la recepción de la Draculina y, bueno, ella no tenía opción pues Sasuke ya la había sentenciado a lo que su "prometida" decidiera a final del día. Ella estaba esperando con paciencia frente a la puerta, vestida como otra sirvienta, aguardando a ver cuál era su juicio y llevarla a su habitación instantáneamente.

Sasuke se enteró casi de inmediato y sus ojos la observaron desde un ventanal del segundo piso. Su cabellera era más larga de lo que él aún podía recordar y se notaba que un año le había ayudado a madurar aunque fuera un poco, tanto física como psicológicamente. Le bastaba ver la forma en que ella caminaba para saber que no era la misma persona a la que él asesinó en el pasado. Ella había cambiado, había evolucionado y llevaba en su interior un rencor alimentado durante tanto tiempo. Un dolor.

—Mi señora —Tayuya la recibió con una inclinación de la cabeza—. Bienvenida sea a su fortaleza —ella levantó el rostro—. La llevaremos a… coff…

La toz de Tayuya fue acompañado por un rastro pronunciado de sangre. Sakura había hecho una pausa para detenerse frente a ella cuando empezó a hablar, pero a ella no le había gustado que la tratara con tanto respeto después de lo que había hecho: Sakura no intentó que fuera un puñetazo ni la trató con delicadeza, simplemente cumplió lo que le debía a Kakashi atravesando su estómago de un golpe, aunque sabía que ella podía sobrevivir si se alimentaba pronto y había suficiente alimento a su alrededor. Los ojos de Tayuya miraron a Sakura con impresión, notando que sus ojos se habían vuelto rojos en un instante.

—Le dije a Kakashi que te mataría —Tayuya jadeó en busca de aire primero, luego lo hizo cuando Sakura retiró su mano y se mantuvo en pie por respeto. Sabía que Sasuke estaba viendo y si ella se movía en contra de los deseos de Sakura sería peor.

—Mis… condolencias… yo no…

Ni siquiera iba a molestarse por hacer un baño de sangre, simple y sencillamente iba a terminar con su vida de la misma forma desconsiderada en que ella lo había hecho con su capitán, el hombre que en un momento consideró inclusive un segundo padre. Su cabeza rodó como un bulto escaleras abajo antes de que ella mirara a una sirvienta que había sido manchada por la sangre de la vampiresa cuyo cuerpo había terminado de caer al suelo en ese instante, emitiendo un sonido sordo. A Sakura le bastó extender su brazo para que la mujer tomara su pañuelo empezando a limpiar su mano de la sangre.

—Límpiate, no soporto su olor —su voz fue fría, a lo que la mujer tan solo asintió suavemente ante su orden.

—Mi señora, permítame conducirla a su habitación.

—¿Él no piensa recibirme? ¿Tendré que buscarlo? —no parecía estar de acuerdo a como Sasuke quería que se dieran las cosas.

—Si se da un baño el olor de Tayuya desaparecerá —ese planteamiento le servía mucho más, a lo que Sakura se lo pensó—. Además nos facilitará preparar su encuentro con nuestro señor, si no le es molestia.

—¿Van a prepararnos un campo de batalla? —soltó con cinismo, a lo que la mujer sonrió con bastante tranquilidad.

—Y una cena, además.

Capítulo Ocho

La habitación era inmensa. Muy victoriana. A ella no le sorprendía que de hecho fuera tan clásica por todo lo que vio de camino acá, de hecho supo que la construcción era inmensa con lo que caminó hasta la recamara. Se dio cuenta de que todo parecía especialmente preparado para ella y prestó especial atención al hecho de que el armario estaba lleno de vestidos de hermoso gusto. Sakura había comprendido que no había mucha decoración en todas partes por una buena razón, pero notó que había varios artistas renovando algunos cuadros en toda la mansión. No era tan grande como un palacio o un castillo a pesar de que la construcción era del tipo, era más bien una mansión después de todo.

Dos sirvientas esperaban en la habitación, una de ellas con una cinta para medir y la otra estaba preparando un vestido para dormir. Ella sabía que el sol estaba por salir y la sirvienta que venía tras de ella se apresuró a cerrar las cortinas dejando encendidas las velas. Ese lugar era tan viejo que no tenía un cableado eléctrico, ¿eh? No le extrañaba, en realidad, nada de aquello. Cuando las sirvientas se acercaron Sakura retrocedió un paso, evidenciando que se encontraba a la defensiva, pero en ese instante tocaron la puerta y la sirvienta que originalmente la condujo ahí se dirigió a abrir, bajando la cabeza ante el sacerdote.

—Buenos días —los ojos verdes de Sakura lo examinaron de pies a cabeza antes de comprender de quién se trataba—. Evítese el esfuerzo de pelear con todos en la mansión, por favor. Ahora solo deseamos que descanse y recupere fuerzas.

—Es obvio que él no le teme a nada —Orochimaru sonrió con satisfacción ante sus palabras—. ¿Qué es lo que él planea?

—¿Quiere mi más sincera respuesta?

—No vine caminando kilómetros para ponerme a jugar, Orochimaru —así que ella verdaderamente sabía su nombre—. Tsunade-sama me ha hablado de usted.

—Así que una subordinada de Tsunade, ¿eh? Fueron buenos viejos tiempos aquellos, la saludaré un día de estos —ella entrecerró los ojos con disgusto—. De cualquier manera… no estoy seguro de lo que él está planeando, pero tiene órdenes específicas y un itinerario.

—Venga ya, que he venido a matarlo no a vacacionar —se quejó, antes de emitir un suspiro, para mirar a las sirvientas de soslayo—. Cuénteme de ese itinerario.

—Por supuesto —él pareció complacido—. Llegó justo a tiempo, por si le quedaba alguna duda —empezó él—. Sasuke-kun quiere que descanse para recobrar sus fuerzas. Él pidió que tuviéramos listo un baño fresco más no helado, una pijama cómoda y requiere que permita que le tomen sus medidas para que puedan hacerle un traje.

—Escuché lo de una cena antes. ¿Realmente quiere dialogar? —ella enarcó una ceja con incredulidad—. Lo veo muy corto, de cualquier manera.

—Intentamos complacer el más absurdo de sus deseos, agradeceríamos que usted también cooperara —contestó él con diversión a sus palabras—. Para la noche su traje estaría preparado, así podría tomar la cena después de arreglarse. No es complicado.

—Supongo que no hay opción —ella parecía rendirse—. Advierto que si noto algo que no me gusta mataré al responsable.

—Como señora de esta casa está en su derecho.

—Deja de hablarme como si fuera una mujer casada. Soy joven y soy soltera, me siento como una vieja y no soy ni dueña ni señora de nada —refunfuñó.

—Me temo que eso ofendería a nuestro anfitrión —Sakura le miró confusa.

—Creí que el anfitrión aquí eras tú —admitió.

—Oh, ¿no se dio cuenta? —los ojos de Sakura evidenciaron su respuesta, la cual era negativa—. Esta mansión perteneció a la familia Uchiha en la antigüedad.


¿Cuántos años tenía ella? ¿Dieciséis? No estaba del todo segura, pero sí sabía que estaba lo suficientemente grande como para no lograr ignorar su presencia. La primera vez que Sakura lo vio estaba con Tsunade en plena clase, ella le enseñaba incluso en su oficina en muchas ocasiones. Esa vez en específico la rubia tenía una gran cantidad de trabajo por hacer y no podía delegarlo ni mucho menos dejarlo para después, era importante. Sakura estaba viendo diferentes tipos de sellados que iban más allá de lo tradicional y que requerían de mucha energía positiva para llevarse a cabo.

Kakashi tocó la puerta y la mujer dio permiso para que entraran. Entonces él apareció y Sakura saludó con entusiasmo, dándole la bienvenida de vuelta, pero entonces miró al muchacho que venía a su lado: Sasuke se veía bastante joven, como ella. Eran unos niños, después de todo, pero él siempre había sido apuesto. Inclusive con esa mirada en los ojos le había parecido tan guapo, tan misterioso.

—Tsunade-sama —la rubia levantó la vista para verlos—. Este chico sobrevivió, quizá quiera hablar con él.

—Ya veo —contestó ella, analizando la situación—. Sakura.

—¿Hn? —ella lo había estado observando, pero no pensó que fuera realmente malo, así que miró a su maestra con atención cuando fue nombrada.

—Puedes llevarte la información, pero quiero que me entregues un informe completo sobre los sellos que pienses que puedes arreglar tú misma y quiero que intentes practicarlos, veremos si subimos de nivel o no —ella dio un respingo.

—Sí, maestra —justo estaba por volver a sus cosas para tomarla cuando se dio cuenta de que aquellos ojos negros la observaban.

Sakura tragó saliva y tomó sus cosas antes de ponerse en píe. Aquella había sido la primera vez en su vida que había visto a Sasuke Uchiha, poco después se enteró de que ese chico había sido agregado al recinto habitacional de criaturas especiales, mismo en el cual Naruto Uzumaki se encontraba y cuando se dio cuenta se topaba con el chico por todas partes. No pasó un año antes de que los tres conformaran un equipo junto a Kakashi Hatake como su capitán, siendo especializados en criaturas de bajo rango y sellos.

Ella se acostumbró pronto a la relación que los tres empezaron a tener. Sasuke y Naruto eran los mejores amigos a pesar de que siempre estaban peleando y ella se había convertido en la doncella a la que ellos protegían. A veces se sentía como una carga pero con el tiempo empezó a sentirse más bien como la pequeña hermana de ellos que eran de hecho bastante sobreprotectores.

Después de un tiempo Sakura se vio en la penosa posición de tener que rechazar los sentimientos de Naruto. Él no le atraía, era más bien su amigo, pero en cuanto a Sasuke… ella sabía que estaba prohibido, por alguna razón esa regla había aparecido poco después de que él llegara y no supo sino que hasta un tiempo después que había sido él mismo quien la había solicitado. Al final los tres tenían que ser los mejores amigos incluso a pesar del triángulo amoroso que habían estado viviendo a mudas, pero el amor de Sakura por Sasuke o viceversa fue siempre un secreto que terminó de impactar al mundo cuando todo salió a la luz.

La pelirrosa abrió los ojos con una leve sorpresa. No había tenido ningún tipo de pesadilla a pesar de que se había quedado dormida con tanto cansancio. Por primera vez en mucho tiempo su sueño se basó en un recuerdo de todo lo acontecido con Sasuke y Naruto como un equipo, con Kakashi inclusive. Y entonces la nostalgia la invadió, obligándola a ocultarse más entre las sábanas. Ahora extrañaba el pasado y deseaba volver en el tiempo a los buenos días, no permitirse enamorarse o entregarse a él. Ella era la culpable.

No se había dado cuenta de que afuera estaba por oscurecer y pasaron tan solo treinta minutos antes de que tocaran a su puerta. Sakura accedió a que entraran las sirvientas para entonces darse cuenta de que eran cinco en lugar de tres en esta ocasión. Enarcó una ceja mientras se acomodaba en la cama para ver que ellas traían consigo un vestido muy simple de telas preciosas, incluyendo zapatos, joyería y otros accesorios. Ellas le ayudaron a levantarse y le llevaron a que se lavara el rostro antes de volver a la habitación, haciéndola sentir un poco atosigada por la excesiva atención. ¿Él acostumbraba vivir así? ¿En serio?

—Espero que le guste su vestido… en lo personal quería hacer algo más tradicional, pero mi señor dijo que usted era una mujer joven —Sakura apenas miró el vestido de soslayo con muy poca atención.

—¿Por qué un vestido blanco? —cuestionó ella, a lo que la mujer le miró de soslayo por el espejo.

—Es el color que nuestro señor escogió para usted, dijo que se vería hermosa en él sin lugar a dudas —las palabras que esa mujer usaba eran desagradables—. Le pondríamos uno de los vestidos de la señora Mikoto de no ser porque nuestro señor fue muy específico.

—¿Mikoto?

—La difunta madre de nuestro señor —Sakura reaccionó. Así que era en serio aquello de que era la vieja mansión de la familia Uchiha—. Son hermosos vestidos.

—Los vi de reojo cuando llegué. Se ve que la tela es preciosa —respondió ella con poco interés, para verse frente al espejo—. Vale, aceptaré ponérmelo. Solo para la cena, aunque será una lástima arruinarlo.

—Tenemos otro traje preparado para usted en caso de que exista una batalla —le informó la mujer, a lo que ella suspiró ante la preparación del pelinegro.

Pasaron al menos dos horas antes de que ella estuviese realmente lista para salir de la habitación. Cuando Sakura se vio frente al espejo se sintió bastante sorprendida y algo herida por la escena ante sus propios ojos. El vestido era de corte cuadrado sin hombros, directo hasta la espalda. Al verse en el espejo se daba cuenta de que la forma en que los hilos que amarraban el vestido hacían que acentuara su cintura y la caída del vestido era ancha, con la falda circular. Era sencillo, era blanco y parecía que la tela era seda pero una capa de tela transparente y muy brillante lo cubría en todas partes haciendo que el vestido se viera mucho más elegante. Se sentía como una princesa.

Le habían recogido el cabello de una forma muy simple que con soltar un par de broches caería, pero había agregado un par de rizos que caían como adorno y enmarcaban su hermoso rostro maquillado con tanta sencillez. Le habían puesto como adorno varias flores naturales pues no se permitían a sí mismas el atrevimiento de poner una artificial pues decían que no era el tipo de arreglo que una mujer en su posición debía utilizar. La joyería era de oro, plata y diamantes, según había entendido era una herencia familiar que se había utilizado cada generación de esposas. Sakura era la primer Draculina en la historia Uchiha.

En dos horas que pasó sentada se enteró de mucho. Sus zapatillas eran bajas, doradas y muy hermosas. Le terminaron de poner unos guantes y entonces le informaron que estaban dando pasadas de las nueve de la noche. Una sirvienta ofreció perfumarla pero la mujer que le había hecho el vestido la detuvo. "Mi señor dijo que no nos atreviéramos" le recordó en un susurro, antes de ofrecerle servir de compañía hasta el comedor. Sakura les pidió que le dieran un segundo más para poder observarse a fondo una última vez.

Sí. Definitivamente ese era el aspecto que a Sakura le hubiese gustado lucir si se hubiese casado pues sentía que ahora ya no podía hacerlo. Se veía tan hermosa y se sentía tan bien con ese atuendo que una tristeza la embargó. Las sirvientas comprendían un poco la situación pero no podían intervenir en los hechos. Después de un par de minutos en que Sakura se disfrutó a sí misma, asegurándose de jamás olvidarse de ese cuadro, finalmente se decidió a salir de ahí con las tres sirvientas originales como escolta. Ellas la llevaron hasta el comedor invitándola a ponerse cómoda.

La dejaron sola en el comedor y ella terminó paseándose por ahí con los tacones haciendo su propio ruido a cada paso. En esa ocasión no pudo evitar prestar especial atención a los cuadros que parecían ser, de hecho, familiares.

En muchos de ellos aparecía una mujer hermosa de larga cabellera negra con el que parecía ser su marido. Sakura decidió que ella debía de ser Mikoto, la madre de Sasuke, y él su padre. Si los unía definitivamente el resultado debía ser el pelinegro, el último que quedaba de los Uchiha. Finalmente se sintió ligeramente sorprendida de ver que, de hecho, había un par de retratos en los que un pequeño Sasuke aparecía.

—Siempre pensé que debiste ser bastante lindo de niño —ella había escuchado sus pasos y había sentido su aroma—. No me equivocaba.

—¿Quién te dijo que esa era mi familia?

—Lo deduje yo misma —no se atrevía a darse la vuelta—. Tu hermano era apuesto, también. Aunque él tiene más aire a tu padre, sus ojos son el perfecto punto medio entre ambos, a diferencia de los tuyos que resultan ser idénticos a los de tu madre. De hecho el color de tu cabello es exacto el de ella, el de tu padre era un poco menos brillante.

—Admitiré que me alegran tus palabras, Sakura —ella sintió que algo le recorría la espalda cuando escuchó su nombre ser pronunciado por su voz—. Siempre quise mucho a mi madre. Siempre pensé que no querría a nadie igual a como la quise a ella.

—Me sorprende bastante que tú hables de esa forma —los ojos negros de él la observaron, mientras ella se giraba un poco para mostrarle el rostro—. No es propio de ti.

—Tonterías —empezó él—. Nunca me habías escuchado hablar de mi madre o de mi familia en sí. Yo siempre los quise bastante, incluso a mi padre que era bastante estricto, yo era muy apegado a mi madre y a mi hermano mayor.

—Bueno… tuviste una hermosa familia.

—Gracias, lo sé —sus ojos se habían encontrado finalmente—. Te ves muy hermosa, Sakura… me alegra haber pedido que te hicieran ese vestido.

—Sinceramente pienso que exageraste. Es demasiado.

—Es un vestido de gala precioso que era preciso que vistieras esta noche —él avanzó hasta poner una mano sobre una silla—. Es apropiado.

—No lo es —él reaccionó, levantando el rostro para mirarla de nuevo—. Yo no he venido aquí a relajarme o de vacaciones, Sasuke. Debes saberlo ya —la expresión de Sakura era firme, era rígida. No quería dejar que él la perturbara.

—Tenía la esperanza de que todo ese circo de querer matarme fuera un simple pretexto para estar conmigo para el día cero —Sakura frunció el entrecejo.

—Me temo que te equivocaste. No vine todo este camino para acostarme contigo y darte un hijo. No tengo ninguna intención de ser una esposa obediente para darte mil hijos y que puedas recrear tu clan… vine a pagarte lo que me has hecho —tenía que recordarse porqué estaba furiosa, recordárselo a él.

—Cómo estás ahora incluso si intentaras matarme no lo lograrías —su forma de hablar se volvió bastante engreída en ese instante—. Lo siento, Sakura… pero incluso como Draculina no estás completa. No habrías podido asesinar a Kimimaro con tus propias manos.

—No metas a ese hombre en esto —él levantó una ceja, bastante sorprendido por la actitud de la pelirrosa.

—¿Viste algo en él, acaso?

—Vi lo mismo que vi en Kakashi… a un hombre desesperado por morir como él realmente era y no como lo que otros querían que fuera —Sasuke entrecerró sus ojos.

—Te explicaré el verdadero significado del día cero, Sakura —dicho aquello él chasqueó sus dedos y un par de sirvientes aparecieron para ofrecerle asiento a ambos. En señal de respeto Sasuke se sentó en un extremo—. Siéntate, por favor.

—¿Estás de broma?

—Seré tan breve como me permitas serlo —ella no estaba convencida, pero de igual manera fue a sentarse al extremo contrario. Le sirvieron una copa de vino a cada uno.

—¿Qué es esto?

—Vino tinto. No planeo intentar sedarte ni nada parecido, no te preocupes. Solo quiero que escuches lo que tengo que decir —los ojos verdes de ella lo desafiaban—. Es posible que quieras preguntar algo antes de que comience.

—En realidad solo tengo intenciones de terminar con esto.

—Nunca has sido muy paciente —él se encogió de hombros, tomando la copa antes de acercarla a sus labios para darle un suave trago—. Tienes que entender algo muy importante primero: Yo no te escogí, Sakura. Tú lo hiciste.

—¿Yo escogí que me convirtieras en esto? —oh, la iba a hacer enojar.

—No, no se trata de eso —no se iba a salvar dialogando, ella lo mataría—. Tú fuiste quien me escogió a mí —ella reaccionó de la sorpresa, mirándolo a par de que abría sus ojos lentamente. ¿Estaba bromeando?

—¿Qué quieres decir?

—Quiero decir que fuiste tú quien rompió las reglas y se enamoró de mí —oh, estaba echándole la culpa ahora—. Si tú no te hubieses enamorado de mí —las manos de Sakura golpearon la mesa a la par que ella se levantaba abruptamente, furiosa. Él ni siquiera se inmutó, quedándose en su lugar.

—¿Piensas que yo escogí esto? —sus manos se cerraron en unos puños contra la mesa, mientras que sus ojos furiosos lo miraron—. ¡Yo no pedí enamorarme de un vampiro!

—Pero tú lo aceptaste, a tu amor y a mí —los ojos de Sakura flaquearon, demostrando toda su debilidad en ese acto. Sasuke la miró de soslayo—. Te lo advertí. Te dije que yo no podía controlarlo todo pero no me creíste. Yo te lo dije.

—¡Tú pudiste haberte controlado!

—¡No una vez que te tenía en la cama! —sus palabras estaban abofeteándola, estaban sorprendiéndola una tras otra mientras él se ponía de pie con lentitud y elegancia—. No tengo la más mínima idea sobre en qué forma las cosas se dieron de esa manera… cuando me di cuenta estábamos en tu recámara.

—Me estabas besando —continuó ella—, y después me acariciaste… y me quitaste toda la pureza que pude haber tenido. Me robaste la inocencia. Me quitaste mi humanidad, me convertiste en un monstruo.

—Te hice el amor.

—¡Me asesinaste!

—¡Nadie más debía tenerte sino era yo! —su voz lograba hacer un eco especial que hacía parecer que la habitación había sido hecha para él—. ¡Tenías que ser mi mujer!

—¿Por qué yo? ¿Solo porque soy la virgen que se atravesó en tu camino?

—Eres la virgen que me amaba y estaba en mi camino —realmente quería matarlo—. Y eres la mujer con la que estaba destinado a estar. Nosotros no nos guiamos por coincidencias: nosotros tenemos muchas cosas escritas, Sakura.

—¿El engañarme era una de ellas?

—Me di cuenta de lo que estaba haciendo muy tarde —¿por qué él se sentía tan sincero diciéndole todas esas cosas?—. Me desesperé cuando supe que si continuaba, dejando las cosas así, no podrías ser mi mujer de verdad. Actué en el momento y tomé mis decisiones.

—No tenías derecho…

—Pero tenía la necesidad de tenerte solo para mí, mía por siempre —los ojos de ella temblaban igual que sus manos—. Sakura… el día cero no representa una fecha para el apareamiento de nuestra especie.

—Exacto: representa el día en que terminamos esto.

—Sakura —cada vez que su voz pronunciaba su nombre ella sentía que se volvía más y más débil—. El día cero representa la fecha en que termina el compromiso que comenzamos el día en que te asesiné.

—Sasuke…

—Hoy es el día que el destino predispuso para nosotros, es la razón de que tu vestido sea blanco, de que tú luzcas hermosa como una única vez en tu vida puedes lucir —la mano derecha de la pelirrosa se posó contra su pecho, presionando suavemente—. Las joyas que llevas son una tradición. Tu retrato usándolas estará junto al retrato de todas las mujeres que las vistieron antes que tú en el día de su boda.

—Tsk —los ojos de ella se abrieron, llenándose de lágrimas antes de escuchar la forma en que él empezaba a caminar hacia ella. Ella había llevado su mirada a la mesa en un intento de no verlo más, de no ser débil.

—Sakura —pero al escuchar su nombre solo pudo ver a aquél hombre extendiendo su mano hacia ella, invitándola a volver a ser partícipe de la tentación, del pecado que le había llevado a ser lo que era ahora. Ella rogó en el interior que no dijera lo que iba a decir—. Por favor —Sakura rogó mil veces en su interior, negando con su cabeza, porque conocía la respuesta—. Cásate conmigo.

La respuesta era sí.