¡Solo falta uno! Pero ahora es...
¡Hora de Responder Reviews!
Para Daniela12063: Wrong! En muchos aspectos importantes sí te equivocaste O: Pero por eso estoy para aclararte. De hecho en el capítulo ocho Sakura lo dice claramente, que tendría unos 16 años cuando vio a Sasuke por primera vez. Sasuke tiene un aspecto de edad similar y tras ser rescatado por Kakashi de la masacre a los Uchiha él se convierte en un refugiado y miembro activo de la organización. En efecto ellos forman el equipo con Kakashi y Naruto, mientras que existe un triángulo amoroso que no es del todo evidente pues solo se sabía a ciencia cierta del amor de Naruto hacia Sakura, pero lo que vuelve a Sakura una Draculina es muchísimo más complicado y se explica en el capítulo dos. En cuanto a la transformación de Sakura... nunca jamás se dice que fue en la biblioteca xD Solo se encontraron en un par de ocasiones ahí pues Sakura solía pasar el tiempo en ese sitio, pero el recuerdo de ella con su mano herida o cuando Sasuke le dice que ella es brillante sí son en la biblioteca, pero estos flashback solo son cuentas en las pesadillas de Sakura, quien fue transformada y abandonada en su habitación. En cuanto a Sasuke eso igual se explica en el capítulo dos, cuáles son las condiciones para que una mujer humana se transforme en Draculina. Tsunade lo aceptó porque el Clan Uchiha era uno de los clanes nobles vampíricos que mantenían el convenio con la humanidad para vivir en paz, además de que la naturaleza de un Drácula y una Draculina son desconocidas, estos se encuentran en constante investigación y es algo que se dice en varias ocasiones. Y, en realidad, el Drácula no es solo un primogénito del clan, sino que es el siguiente macho alfa y originalmente es Itachi quien debería ser el Drácula, pero en su ausencia esa herencia llega a Sasuke, solo que ni él ni nadie lo sabía en un principio y por si acaso él pide que se ponga esa regla para proteger a las mujeres de la organización pues teme no poder contenerse. Es muy importante saber, también, que solo un Drácula puede crear a una Draculina. Cuando Sasuke le pidió perdón en el capítulo siete a Sakura fue porque él se dio cuenta de que es un Drácula y por eso teme no poder contenerse. ¿Por qué poner a una chica en el equipo de Sasuke? Porque Sakura era la única aprendiz de Tsunade, la más estricta de las sacerdotisas del cielo, por lo que Sakura debía reconocer su lugar sin olvidar que era necesario poner al menos a una mujer en cada equipo y ella pensó que era la decisión más sensata, ¡Y no se equivocó! Cualquiera se hubiera enamorado de Sasuke, Sakura tan solo demostró que era débil como mujer, además ellos ya habían tenido una buena relación antes de ser metidos a un equipo, ella era la elección más sensata y aún así se dio esta situación ~ Ahora, yendo a la importancia del capítulo de anterior: No es que Sakura se doblegara fácilmente, sino que ella sabe reconocer que Sasuke tiene razón y está siendo inmensamente sincero con ella, algo que a él se le dificultaría naturalmente pero que le ha salido tan bien en esta ocasión. Quiero decir, ¡el maldito le pidió matrimonio! Y, realmente, él está abordando cualquier sueño indio que ella pudiera tener, así que como mujer es débil. ¡Y ADMITÁMOSLO, DEMONIOS! Como mujeres somos así: débiles a los encantos del hombre al que amamos, pero aunque Sakura quisiera ella no podría ni siquiera tocarlo pues NO ES UNA DRACULINA COMPLETA. Para aclarar lo de que Sakura escogió a Sasuke: él lo dice en cuanto al hecho de que ella se enamoró a pesar de saber que existía una importante regla para no hacerlo. Dejaré que busques los detalles de la Draculina en el capítulo dos, ahí está lo que necesitas saber sobre su transformación.
Para inesUchiha: La familia Uchiha posee un linaje puro que se mantuvo durante cientos de años y mira que Sasuke lo vino a romper con una Draculina, pero una Draculina no es demasiado distinta a otra mujer Uchiha xD Una Draculina es una creación del Drácula, comparten sangre, por lo que ambos serían Uchiha incluso si Sakura se negara a obtener su apellido. En cuanto a cuánta culpa tiene Sakura o no, en realidad no se trata de culpabilidad... intencionalmente le dio las palabras incorrectas a Sasuke para que la provocara un poco, pero es un hecho que una persona y, sobre todo, una mujer no puede mandar sobre su corazón, por así decirlo. Ella no podía haber escogido enamorarse o no y aunque se enamoró Sakura decide guardarlo en secreto hasta el momento en que ella se entrega a Sasuke y, ¡boom! Bienvenida a la vida vampírica, pelirrosa. Pero me encanta tu conclusión pues eso es algo muy importante que se menciona en este capítulo tanto como en el anterior~ Pero déjame aclarar: ella NO lo puso entre la espada y la pared, fue cosa de dos y Sasuke lo dice por sí mismo, que él tomó sus propias decisiones y eso enfurece a Sakura pues ella no pidió ser una Draculina, pero lo que más la ha lastimado es el hecho de que Sasuke no se detuvo ni un instante para mirar atrás luego de asesinarla. Me alegra mucho que te guste y me encantará tenerte por aquí en la segunda parte *^*/
Para Akirako: Como dije antes la familia Uchiha tiene un linaje vampírico puro, por lo que su madre es vampiresa de nacimiento y de un linaje puro al igual que su esposo. Con los Uchiha hay muchas casas con diferentes miembros que se casan entre sí, generalmente siendo primos segundos o hasta más lejano aún, pero nunca la misma casa entre sí, este sería el caso de los padres de Sasuke. Y Sakura es la primer Draculina de toooooda la familia Uchiha~ Como ya dije, ella lo ama, no pudo evitarlo xDD Además queda un capítulo ewe Esperen por él ¬w¬
Sería todo, disfrútenlo :3 ¡SOLO QUEDA UNO!
Ella fuera~
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Esa fue la peor cena de la historia. Fue tan mala que no pudieron siquiera empezar con las entradas pues la discusión había ahuyentado a las sirvientas del comedor. Interrumpir semejante momento les hubiese costado la vida, lo tenían muy claro… pero incluso con todo aquello el grupo de hombres y mujeres se mantuvo tras las puertas que les correspondían esperando a conocer un momento apropiado o inclusive una señal de su patrón para poder entrar al comedor con los "platillos" que especialmente habían preparado.
Pero tal momento o señal no llegaron. En realidad la situación se tornó mucho más delicada de lo que todos ellos hubiesen esperado… en el mismísimo instante en que Sasuke terminó de formular aquella oración los rostros de todos los sirvientes se preocuparon. Todos estaban al tanto de lo que había sucedido por boca del ama de llaves, misma que había sido informada a detalle por Orochimaru, el invitado que Sasuke había traído a casa. De esa forma todos estuvieron a nada de perder la cordura, sin saber qué debían hacer al respecto, pero el ama de llaves mantuvo la mente fresca antes de que el caos reinara.
Una respuesta bastaba. Pero esa respuesta no iba a llegar por sus propios labios, ella no tenía el coraje de gritarle al mundo que amaba al hombre que había desgraciado su completa existencia. Nadie podría comprenderlo y ni ella misma lograba hacerlo… estaba tan molesta con su propia persona que no podía sobrellevarlo fácilmente. Sus manos se apretaron, una contra su pecho y la otro sobre su vientre, subiendo hasta la zona en que él había perforado en el momento en que la asesinó. ¿Qué se suponía que debía hacer?
La puerta se abrió y tanto Sasuke como Sakura reaccionaron con sorpresa pues no esperaban ser interrumpidos. El ama de llaves había aparecido tras tranquilizar a todos, con dos sirvientas de compañía, a lo que los ojos de Sasuke temblaron a punto de enfurecerse pero la mujer inclinó su cabeza hacia Sakura antes de que las otras dos sirvientas lo hicieran. La trataron como su dueña y señora, terminando por hacer una reverencia decente antes de que la mayor de las mujeres finalmente hablara para la pelirrosa, cuyos ojos se encontraban al borde de las lágrimas y el rostro se le estaba enrojeciendo del esfuerzo por contener las mismas. La intromisión fue tan inesperada que Sasuke no la mató antes tan solo por eso.
—Mi señora —esa forma de llamarla hizo que a los dos se le erizara la piel en un instante, antes que la mujer levantara el rostro para verla—. Le daremos un retoque y la guiaremos hasta la sala principal, donde se llevara a cabo la ceremonia.
Oh, Sasuke iba a arrancarle la cabeza. Lo decidió en ese instante y sus ojos estuvieron a nada de volverse rojos a causa de aquello, pero lo contuvo cuando la mano derecha, delicada y enguantada, se extendió hacia la mano que esa mujer le tendió en ese último momento de una forma dulce y maternal. Definitivamente algo que Mikoto habría hecho para asegurar que el capricho de Sasuke se cumpliera y él sintió un agradecimiento inexplicable en su interior pese a que Sakura dudaba, pero al final ella tomó la mano de esa mujer y fue atraída por la misma mientras esta y las otras sirvientas escoltaban a Sakura al tocador. Él contuvo el aliento por varios segundos cuando ella finalmente se retiró.
—Mi señor —un sirviente interrumpió su letargo, a lo que él lo miró con confusión aún, algo mareado por la situación anterior, por el estrés—. Lord Orochimaru tiene todo listo.
—Por supuesto —casi sentía que iba a morir, pero estaba bien. Todo estaría bien.
Capítulo Nueve
Estaba temblando. No se dio cuenta de que había estado temblando todo ese tiempo hasta que se miró a sí misma, pero ella estaba temblando a más no poder. Y en el momento en que lo notó su mano izquierda quiso detener la derecha, pero estaba demasiado en pánico. Su cuerpo sentía una emoción extraña que ella misma no recordaba que hubiese tenido en muchas ocasiones en el pasado, pero igual intentó frenarse con desesperación pues no concebía el hecho de que su cuerpo estuviese tan asustado y excitado a la vez. ¿Qué pasaba?
La mano del ama de llaves se colocó sobre sus manos temblorosas y sus ojos cálidos le dijeron a mudas que no importaba si estaba asustada, que estaba bien. Entonces su voz entonó una dulce melodía mientras acariciaba las manos de Sakura con cariño, en lo que las otras dos sirvientes arreglaban detalles en su vestido y en su peinado, cambiándolo. Le soltaron el cabello pues sabían que Sasuke lo prefería así y éste estaba lo suficientemente rígido que los rizos se habían quedado en él, haciéndole lucir una belleza natural con ondulaciones a causa del peso del mismísimo cabello. Aquella mujer empezó a entonar una encantadora canción, tan solo para tranquilizarla.
Cuando Sakura fue escoltada hacia la sala principal las decoraciones en su cabello, de flores naturales, habían sido sustituidas por flores más frescas mientras que un ramo de rosas hermosas se le colocó en las manos. Su temblor había desaparecido mientras ella había caminado todo ese tramo con esa canción al oído y lo hizo hasta las puertas del salón principal, donde se llevaron a cabo incontables fiestas y bailes de gala. Ella contuvo el aliento cuando sintió que Sasuke estaba en el interior e igual él lo hizo cuando él sintió que ella finalmente estaba del otro lado de la puerta.
Las grandes puertas fueron empujadas por dos sirvientes y al ser así presentaron ante ella un escenario de hermosos pétalos en colores suaves adornando una alfombra blanca que dirigía hasta lo que parecía ser un altar, donde los ojos negros de Sasuke aguardaban. Él tan de traje que le habían cambiado en un instante y ella volvió a temblar en ese instante, como si la canción nunca hubiese sido entonada antes a su oído. Las dos sirvientas que acompañaban al ama de llaves se retiraron, uniéndose a los sirvientes que estaban a cada costado.
Entonces la canción volvió a llegar a sus oídos, sorprendiéndola un poco… pero como empezó el ama de llaves la canción al final se extendió a todos los sirvientes. Sasuke la conocía y comprendía el apoyo que esa canción representaba para él y para todos, sobre todo comprendía que era un método para tranquilizar el alma perturbada de su prometida que había empezado a caminar hacia él, frente aquél enorme ventanal que mostraba la luna, de la mano del ama de llaves que lo cuidó a él de niño hace tantos años atrás.
La mano de Sakura fue sostenida para apoyarla en subir los cuatro escalones que llevaban a ese hombre y cuando finalmente estuvo frente a él y supo que tenía que mirarlo el temblor volvió a ella, pero cuando sus ojos se encontraron se detuvo… esos ojos que ella conoció tan profundos, misteriosos y fríos eran tan diferentes ahora. Eran los ojos que solo vio contadas veces, tan contadas que lo haría con una sola mujer. Eran dulces y románticos, eran cariñosos y hasta nerviosos, como inexpertos. Eran los ojos que él tenía cuando le dio el primer beso, cuando se disculpó por no poder controlarse y alejarse, cuando la llevó a la cama y cuando la asesinó.
No los había recordado jamás. No había podido recordar que él la había visto con esos ojos una última vez antes de hacerle tanto daño y que un sufrimiento se posó en ellos. Ella no había podido acomodar eso en su memoria nunca antes. Ella estaba demasiado concentrada en odiarlo que había pasado totalmente por alto aquellos ojos de cachorro que exigían amor y atención, ella era una idiota. Ella era estúpida y torpe, tanto que ahora estaba en un altar que muchas mujeres Uchiha usaron antes. Ella era la novia ahora.
Los ojos de Orochimaru los observaron con atención: entonces él había suprimido los deseos asesinos de Sakura, ¿eh? Estaba sorprendido. Él había encantado y engañado tanto a esa mujer que la había convencido de llegar a las alturas más peligrosas del partido por puro amor infantil y torpe. Ella iba a sufrir cuando descubriera que había sido engañada de nuevo, eso es lo que pasaba por la cabeza del pelinegro, pero ahora tenía que proseguir o de lo contrario Sasuke enfurecería. De aquél modo él prosiguió a sonreír con suavidad y permitió que ellos se observaran un poco más.
—Nos hemos reunido el día de hoy, aquí, para celebrar un ritual que ha sido heredado por tantas generaciones en que la raza real de los Uchiha ha mantenido la tradición del deseo y el amor, de la pasión de las tinieblas concentradas en un instante —dijo él—. El blanco representa la honestidad de éste acto… Sasuke-kun, ¿podrías retirar su guante? Necesitaré sus manos derechas.
Pero ellos no se habían desconectado las miradas en ese tiempo. Sakura mantuvo el ramo en la mano izquierda y movió la derecha para ponerla a disposición de Sasuke, a modo que él tomó el guante por el dedo medio antes de deslizarlo suavemente para liberar su mano de aquella cubierta de tela de seda. Cuando se lo quitó lo dejó caer sin preocupación y entonces Orochimaru tomó una caja dorada, pequeña, para abrirla y exponer un cordón rojo brillante en el interior acojinado, tomándolo con mucha delicadeza y mirándolos, a lo que ellos finalmente separaron la vista de los ojos ajenos y prestaron sus respectivas manos derechas.
—Este es el cordón del destino —mencionó para ellos, mientras extendía un pequeño pedazo y acercó la punta a la mano de Sakura, a modo que este rodeó su dedo meñique con velocidad y se amarró a él por sí mismo—. Esto unirá su destino de por vida… como un hombre y como la mujer de ese hombre. Como dos en un solo camino.
Cuando Orochimaru cortó el cordón y lo acercó a la mano de Sasuke éste se adhirió a su dedo meñique, a modo que ambos estaban ahora ligados por aquél hilo que al sentir ambas energías conectadas empezó a estirarse desde la mitad del mismo. Orochimaru había estado utilizando guantes y tan solo los otros dos habían observado por un instante el cordón antes de volver a verse a los ojos. Entonces Orochimaru tomó una copa colocándolo frente a ambos y posicionando una daga sobre ésta.
—El sacrificio de la sangre es, para la ceremonia, como un sello —el cordón seguía extendiéndose poco a poco, a lo que Orochimaru miró de soslayo con ligera sorpresa… aquello no representaba nada bueno—. Hieran las palmas de sus manos y depositen aquí su sangre.
Parecía un procedimiento bastante… cliché, de hecho. Sakura hirió su propia mano y permitió que las gotas de su sangre se derramaran al interior de la copa, mientras que Sasuke espero a que ella terminara antes de imitar sus actos. Su sangre se unió y tras unas gotas de la misma ellos permitieron que Orochimaru les retirara aquella copa, para que vertiera una pequeña cantidad de vino y le levantara frente a ambos, exponiéndola ante ellos y ante todos, antes de proseguir.
—Todos somos testigos. La luna también lo es… esta noche ellos unen sus esencias para volverse uno con el otro y beberán sus sangres como tal —él prestó la copa, una última vez, para que primero ella bebiera un solo trago y luego él, terminando el poco contenido así.
Fue entonces cuando el cordón se perdió de la vista, volviéndose invisible, pero también del tacto pues ellos ya no podían sentirlo. Desapareció por completo sumándose al ambiente pero permaneciendo ahí eternamente para unir sus destinos en secreto para el resto de la eternidad, incluso una vez sus vidas se perdiesen.
Sakura no había notado que las voces de todos los sirvientes habían continuado cantando para ellos todo el tiempo pero la voz de Orochimaru se había impuesto más fuerte que las de todos ellos… sus heridas se sanaron por sí mismas tras beber la mezcla de sus sangres y cuando se dio cuenta la mano del pelinegro había tomado la suya, la que permanecía desnuda, para traerla consigo escalones abajo con mucho cuidado. Y Orochimaru los observó, como si fueran un par de enamorados, desplazándose hasta el centro del salón para que él colocara una mano en la cintura de Sakura y con la otra sostuviera la mano de Sakura.
—La sangre que ha sellado su amor —murmuró Orochimaru—, prometiendo un destino unido, jamás separado ni por la distancia… el uno para el otro hasta el final de la existencia del universo. Ni siquiera el mismo Hades podría separarlos.
Él la había tomado con tanta facilidad en un silencio eterno que estaban compartiendo en aquellos momentos. Sus ojos parecían conectados para la perpetuidad y los movimientos de sus cuerpos se volvieron automáticos, de algún modo, hasta ajustarse al baile. Las palabras y la lucha que ella había previsto para esa noche eran asuntos que se habían perdido para ser tirados a la basura en el instante que ella empezó a creer en sus palabras y el arrepentimiento era una opción nula ahora pues ni siquiera el mismo Hades podría separar sus destinos.
¿Por qué esa idea era tan reconfortante que se relajó con solo pensarlo?
Su mejilla conoció el apoyo del hombro ajeno y sus ojos se cerraron con paz por primera vez en tanto tiempo. Sus pies siguieron el ritmo que los de Sasuke y ella tardó unos segundos antes de sentir que Sasuke apoyaba su cabeza contra la de ella en un gesto tierno y amoroso mientras compartían el protagónico de esa pieza. Ahora ella era la única señora de esa casa y él el único patrón. Ahora ellos tenían sobre sus hombros un legado y una responsabilidad por delante. La familia noble, los Uchiha, eran ahora solo ellos dos juntos, bailando y tomándose la mano. Entonces ambos abrieron los ojos y se vieron el uno al otro una vez más y el deseo fue liberado.
Las dos manos de la pelirrosa tomaron su rostro con una necesidad inigualable de tenerlo, mientras las manos de Sasuke apretaron sus hombros queriendo asegurarse que ella no escaparía de entre sus brazos. Sus ojos se sellaron con fuerza y ellos expresaron que en realidad se habían necesitado. Ellos se querían, se deseaban y se necesitaban tanto que el frenesí de su beso los hizo perderse de la realidad por unos segundos, abrazándoles la agitación y el placer del roce de sus labios, sellando con aquello un trato.
Cuando volvieron a abrir los ojos ya no tenían el iluminado salón como escenario y las voces de su coro se habían vuelto lejanas, apenas perceptibles. Ella lo vio a él a los ojos antes de soltarlo con cuidado y él la liberó de su agarre permitiendo que reconociera el sitio con sus propios ojos: la luz era baja pero podía saber que estaban en una de las habitaciones, solo que esta era casi el doble de grande a la que ella había ocupado antes y sus ojos maravillados por la belleza y delicadeza con que estaba adornada la habitación terminó dándole la espalda a su ahora cónyuge.
—Este sitio…
—Solía ser la habitación de mis padres —ella dejó sus manos sobre la falda de su hermoso vestido—. Ahora será nuestra… es la habitación de un matrimonio.
—¿Del nuestro? —los ojos verdes de Sakura mostraron un reflejo a la luz de la luna que entraba por una de las ventanas, con una cierta nostalgia antes de que él sintiera un golpe de desesperación para alcanzarla.
—Eres mi mujer ahora —su voz cariñosa hizo que Sakura levantara el rostro—. Debías ser tú, Sakura… sin importar qué.
—¿Por qué yo? —ella se giró de inmediato, encontrándoselo cara a cara y descolocándose un poco ante la cercanía que tenían. Aquellas palabras salieron de sus labios tan rápido que tragó saliva para recuperar la calma—. ¿Por qué tenía que ser yo?
—Porque eres la mujer que me ama y que más me podrá amar en toda mi vida —los ojos de Sakura no parecieron convencidos con aquello y ella desvió la mirada casi de forma inmediata… pero la mano cálida y masculina de Sasuke le tomó por su mejilla para obligarle a verlo—. Y porque también eres la mujer que amo y que más podré amar en toda mi vida.
La sinceridad de aquellas palabras provocó que sus orbes se cristalizaran tan rápido que no sabía qué hacer. Su corazón se aceleró pues ella no podía creer que de hecho él era quien había pronunciado semejante frase para ella. Ella lo amaba como el primer día y él la amaba a ella por igual, ¿eh? Aquello como una pura ilusión siempre pudo sacarle más de un suspiro quinceañero a Sakura, pero ahora tenerlas en vivo y en directo representaba sin lugar a dudas las lágrimas y el rostro adolorido que ella le mostró. Movió su rostro contra la mano de Sasuke, para poder sentir aquél tacto varonil, mientras evitaba hacer ruido alguno, pero él movió sus pulgares a limpiar las lágrimas que ella derramaba.
—Una vez me escogiste se volvió inevitable, pues yo ya sabía que eras tú… ya te quería demasiado —él la acercó hacia sí mismo, permitiendo que se ocultara en su pecho—. Era el destino desde siempre, Sakura. El que nos trajo aquí.
—Por siempre —susurró ella entre su propio llanto.
—Ni siquiera Hades podría cambiar ese hecho… incluso después de la muerte serás mía y yo seré tuyo, Sakura. Jamás cambiará.
Fue el beso amoroso en su cabellera el que le hizo levantar el rostro para que él depositara uno puritano en los labios de ella. La abrazó con cariño y dejó que ella lo abrazara de la misma forma y disfrutara de su eterna exclusividad, de la idea de ser solo el uno para el otro y para nadie más. Ella comprendía más mientras él más demostraba y le decía que no había cosa en el universo que hubiese podido alterar el hecho de que estaban predestinados desde antes de nacer. Ella estaba convencida de que todo lo que él le decía era una sola verdad sin precedentes.
Él no mentía y lo demostró con las dulces caricias que le dio a la piel expuesta de Sakura para tranquilizar sus lágrimas. Él le quito, entre juegos y meneándose en un vaivén que asimilaba al baile, el guante que le quedaba. Jugó con cada uno de sus dedos de una forma sutil y adorable mientras la tenía para él solo en esa habitación. Y cuando se dieron el próximo beso comprendieron que se querían tanto, que se necesitaban tanto, que se amaban y se deseaban tanto que no quedaba más que hacer que consumar su matrimonio.
La luna y ellos serían los únicos testigos de un amor único.
Sasuke la abrazó por debajo de los brazos y Sakura pasó sus brazos sobre los de él, enredándolos en su cuello con nerviosismo. Sakura no era virgen pero solo se había acostado con él y una sola vez en toda su vida. Había pasado más de un año desde aquello así que estaba un poco asustada, pero los besos dulces y suaves que Sasuke depositó por encima de toda su mandíbula mientras colocaba sus manos en su espalda la tranquilizaron. Aquellos dedos del moreno le sirvieron para desatar el corsé que tan bien le habían puesto y él se inclinó hasta presionar sus labios contra el hombro de ella.
Claro. Sakura estaba nerviosa. Esa misma noche se había enterado que se casaría o, más bien, había tomado la decisión de acceder a su propio y destinado matrimonio. Pero lo más inesperado fue aquella dulzura que él todavía tuvo para regalarle a ella en todo momento, como aquella noche, previo a asesinarla. Él mostraba un cariño que era ardiente, que hacía que cada toque de sus manos se sintiera como fuego contra su piel incluso siendo tan suaves y atentos, tan cariñosos y cuidadosos. Él tenía ese algo especial que a ella le hacía sentir todo.
Ella había conocido las mariposas en el estómago la primera vez que hablaron a solas y él sonrió. Ella había sentido este dolor en el pecho que la había hecho sufrir y llorar a mares la primera vez que lo vio herido. Sakura había saboreado el sabor de los labios de Sasuke tan pocas veces que se sentía mareada otra vez, como la primera vez, a cada ocasión en que él unía sus labios a los de ella. Sakura había memorizado el tacto de sus dedos desde la primera vez que le tendió la mano para que ella se apoyara y ella prometió nunca olvidarlo, pues que él la tocara le hacía sentir un millón de cosas que no podía comprender. Cuando Sakura escuchó por primera vez su nombre ser mencionado por él sintió que se desmayaría, y cuando ella estuvo lo suficientemente cerca para oler el cabello de Sasuke se apaciguó como nunca creyó.
Sasuke representaba tantísimas cosas para todos y cada uno de los sentidos y emociones de Sakura. Él tenía una habilidad para llevarla del cielo al infierno en un instante, tanto como viceversa. Nunca había conocido a un salvador tan despiadado, ni a un pecador tan bondadoso como él. Era comprensible que ella fuera totalmente inútil una vez él estaba tan cerca a tal grado que ella hubiese desplazado a segundo plano la misión que tuvo en mente por más de un año tan solo por unas cuantas palabras bonitas y "sinceras", por una estúpida y romántica idea que no iba a servirle de nada ni a ella ni el mundo, pero cuando una mujer está enamorada más que vivir el amor vive una ilusión estúpida y ella volvía a caer.
Cuando el vestido de Sakura se deslizó abajo por su cuerpo ella ni siquiera se molestó por soltar a Sasuke y, en cambio, lo abrazó con más fuerza. Ella podía recordar que él ya la había tratado con delicadeza antes, pero esta era otra vez como la primera vez pues el cuerpo de Sakura no era el mismo, ella había cambiado pues ella había tenido que renacer por el capricho del hombre que deslizaba las yemas de sus dedos por encima de su piel, con una suavidad que le causaba escalofríos, a lo largo de toda su espalda antes de acercarse lo suficiente a su oído para susurrar algún conjuro que haría a Sakura más torpe.
—Tu cuerpo sigue siendo solo mío —lo afirmó, sabiendo que esas reacciones solo podían ameritarse a él mismo. Oh, dulce bastardo.
Tan solo escuchar su voz en su oído había logrado que ella afianzara su agarre a él con una necesidad que no debía existir en el universo. Sentía que estaba sufriendo pero gozando al mismo tiempo y eso no podía ser tan bueno como su cuerpo se lo decía. Sakura abrió sus ojos tan solo para encontrarse la oscuridad de la habitación, ver apenas los cabellos negro azabache de su marido y sentir aquél aroma que sentía que la mantenía tan dócil, sin capacidad de alterarse, pues sentía que con ese olor cerca de su nariz podría dormir una eternidad completa sin siquiera darse cuenta de aquello.
Entonces lo besos de Sasuke subieron por su cuello justo mientras sus brazos la rodeaban de una forma necesitada, apenas un poco arriba de la cintura, tratándola con una atención que haría que cualquiera que conociera suficiente al pelinegro se preocupara. Él no tendía a ser un hombre cálido, pero ella era un caso especial, ¿eh? Sakura aflojó su agarre tan solo para verificar aquello que pensaba en los ojos de Sasuke y cuando los vio estos brillaban con la luna, haciendo que ella sintiera una presión en el pecho que le causaba deseos de llorar, pero ella era una mujer muy fuerte: Sakura tenía que resistirlos. Y así como lo resistiría no iba a permitir que él notara el nudo que ella tenía en la garganta.
Las dos manos delgadas y delicadas de Sakura se situaron en su pecho, aprovechando para desamarrar el moño que le habían puesto los sirvientes, mirándolo mientras lo deshacía antes de volver sus ojos a los contrarios y jalar del listón. Nunca había conocido un coqueteo tan puro con nadie en todo el mundo, ni lo había escuchado ni mucho menos leído al respecto, pues este era un sentimiento único de dos amantes que sentían habían pasado demasiado tiempo separados. Y tras dejar que el listón cayera hasta el suelo Sakura empezó a deshacerse de los botones que hacían de escudo entre ella y la piel de él, despejando el camino mientras bajaba y aprovechando el viaje para también liberarlo de los pocos botones del saco, con una sutileza amorosa que se podía notar en cada acto que destilaba amor.
Sakura estaba por terminar cuando él la liberó de su abrazo y se inclinó tan solo un poco para levantarla como una princesa, pero lo hizo tan rápido que la sorprendió y tan solo logró encogerse entre sus brazos, aún algo cohibida y pudorosa, procurando cubrirse los senos que ahora no tenían protección en la ausencia del vestido. Pero Sasuke estaba más ocupado asegurándose de que su camino estaba limpio, colocando su rodilla derecha contra la cama para apoyarse antes de depositarla a ella como el objeto más preciado de toda su vida, con una delicadeza que no recordaba ni siquiera de esa noche en que él utilizó su propia mano para atravesarla. Ella perdió nerviosismo poco a poco.
El pelinegro se quedó inclinado, apoyándose con una mano, como el príncipe que está a punto de dar su beso de amor verdadero, pero se daba un momento para observar la belleza de su princesa en ese efímero momento que en realidad ellos sentían como eterno: aprovechó que ella había hecho lo suyo para lograr retirarse el saco y la camisa sin resistencia de estos, dejando que cayeran al suelo mientras Sakura se atrevía a descubrirse el busto, ahora estirando los brazos perezosamente hacia arriba y terminar por sostenerse la muñeca izquierda con la mano diestra por encima del nivel de su cabeza.
Aquél beso los superó a ambos, desatando la pasión que habían encerrado durante tantísimo tiempo y las manos de Sasuke se designaron a tomar total posesión del cuerpo que él había conocido tan solo una vez y que con esa única vez él ya sabía que le pertenecía para el resto de la eternidad, por los votos que habían hecho en silencio y porque el destino así lo había dispuesto para ambos. Ninguno de los dos tenía la opción de negarse a lo que estaba escrito y solo podían dejarse llevar por aquél peligroso amor que destruiría mundos.
Sakura había sostenido el rostro de Sasuke con esa misma necesidad con que él había buscado sentir su piel porque lo necesitaba así de cerca y suyo. Él se aventuró por cada mínima curva queriendo recordar el más mínimo recoveco que existiera en su cuerpo pero cada uno de sus toques eran candela y ella no se limitaba a reaccionar con cada movimiento que su cuerpo hacía en lo que podría ser un mínimo impulso y, bueno, aquello a él podía enloquecerlo lentamente y mira que se daba cuenta de todo, pero donde encontraba los puntos con un favoritismo erógeno él terminaba haciendo énfasis por verla excitarse, para él hacerlo igual.
El día cero representaba una boda, no simplemente el inicio de una temporada de apareamiento para los suyos, pero no podía dejarse pasar la importancia de la noche de bodas, ¡por supuesto que no! Pues era consumar su matrimonio y era demostrar que todo lo que habían hecho y habían esperado era por algo… y conforme las caricias de él provocaban que ella reaccionara con más fuerza su cuerpo más reconocía que ella era una Draculina y él era, en efecto, su Drácula, por lo tanto su dueño. Aquella fluidez de energía que ella sintió correr por su cuerpo respondería un sinfín de preguntas que habían quedado sin respuesta desde ya hace mucho tiempo atrás, pero eso fue desplazado a segundo plano junto a la idea de vengarse del hombre que depositaba besos haciendo un recorrido por entre sus senos, descendiendo sobre su vientre y encontrando finalmente su ombligo.
Incluso mientras él hacía aquello tenía la paciencia y la atención para enganchar sus pulgares en las bragas blancas que ella había estado usando, dejándola desnuda de un segundo a otro antes de detenerse para poder levantar la vista y encontrarse con aquél rostro avergonzado que ella tenía, acalorado, agitado, con el pecho subiendo y bajando y todo ese cuadro bastó para que a él se le olvidara el interés que tenía por seguir descendiendo con sus besos traviesos y en lugar de ello saltó a sus labios de una forma deseosa, otra vez necesitando aquél tacto. Y Sakura volvió a ser su mejor apoyo al él sentirse perder en la unión de sus labios cuando ella llevó sus manos a liberar lo apretado que estaba su pantalón y, aún más, la criatura que estaba en estos luchando por salir.
Ahora estaban los dos desabrigados del calor de sus prendas. Ella debajo de él, que apoyaba su cuerpo en la cama con sus dos brazos y, bueno, Sakura aún sentía algo de inseguridad al apretar ligeramente sus rodillas entre sí. Pero es que sus ojos con ese temple tan duro, tan frío, estaban penetrando en lo más profundo de su conciencia y ella no estaba lo suficientemente segura a estas alturas… pero una de las manos de Sasuke separó sus piernas con mucho cuidado, acomodándose ahora entre estas, mientras su otra mano se posaba en la mejilla de la pelirrosa para inclinarse y depositar un muy dulce beso en sus labios, prometiéndole de esa forma que todo iba a estar bien. Ella no tenía razones para temer.
La primera vez que habían estado juntos Sakura sintió el dolor que conlleva ser una mujer virgen. Esta segunda vez no fue demasiado diferente, pues virgen o no ella solo lo había hecho una única vez con él y el tiempo junto a la distancia no le habían favorecido de ninguna forma a su cuerpo para recibir al pelinegro, así que el primer quejido que fue de evidente dolor, aunque no fuese una agonía, le indicaron a él que debía permanecer siendo suave y cuidadoso de no lastimarla, pues ella no era cualquier cosa para él después de todo: no había persona o cosa más preciada para Sasuke que su esposa.
