Rosalie y Alice ¿a Nueva York?

Jacob POV

No podía apartar esos pensamientos de mi cabeza. ¿Por qué se había sentado con Christian? ¿Le gustaría? Los celos me comían por dentro, tenía ganas de pegarle un puñetazo a ese chico pero no lo haría y lo sabía porque lo único que me importaba era que ella fuera feliz. Suspiré y la miré. Estaba hablando con él. Miré a Leah ¿por qué se habría sentado con Lucy? A Leah no le caía bien nadie o al menos eso es lo que demostraba y cuando se enteró de lo de mi imprimación le sentó fatal. No entendía nada. También se había sentado con nosotros en la cafetería y había sido una borde, como siempre. Luce estaba sonriendo a Christian, me encantaba esa sonrisa. Ojalá me la estuviera dirigiendo a mí.

En la siguiente clase que era la del español me senté con ella. No iba a permitir que Christian me la quitara. Ella me sonrió, no hizo ningún comentario aunque no pareció que le molestase que estuviera con ella. Estuvimos callados toda la hora y yo de vez en cuando la miraba de soslayo, ella me sonreía. ¿Por qué las mujeres eran tan complicadas? ¿o acaso lo era yo que no era capaz de sacar ningún tema de conversación? En clase de biología me senté con ella y tampoco pareció importarle. La profesora nos mandó ver las distintas fases de mitosis de las células de una cebolla.

-Yo ya he hecho esta práctica un millón de veces – me comentó ella aburrida. Supuse que para sacar conversación.

-¿En serio? –pregunté.

-Sí.

-¿Y qué tal con Leah? –cambié de tema a lo que me interesaba ya que tenía bastante miedo de que la hubiera dicho algo malo sobre mí.

-Muy bien, es bastante maja conmigo.

-Tú lo has dicho, contigo.

-Después de lo que le hizo Sam no pretenderás que sea la alegría de la huerta.

-¿Sabes lo de Sam? –pregunté sorprendido.

-Sí, me lo ha contado.

-Pues la debes de caer muy bien porque no ha vuelto a hablar de ello nunca.

-Lo que necesita es comprensión y cambiar de aires. Y eso es lo que va a hacer.

-¿Te refieres a que se va a ir de la reserva?

-No, que va. Me refiero a otra cosa –aclaró pensativa.

-¿Qué sabes?

-No te lo voy a decir, son cosas de chicas.

¡Genial! Así que ahora andaban con secretitos en ellas. Al final se harán muy buenas amigas y Leah le hablará fatal de mí. Estoy seguro. La clase terminó y a la salida ella se fue corriendo a hablar con Leah y se pusieron a susurrar y a ¿reírse? Esto cada vez era más raro. Cuando me iba a ir para casa, Lucía me alcanzó y caminamos juntos en silencio. Llegamos a casa y yo me encaminé al garaje en el que estaba construyendo mi coche, ella me siguió.

-¿Qué te pasa? –me preguntó.

-Nada.

-¿Estás construyendo tú ese coche? –preguntó señalando a mi pequeño (que era como yo solía llamarle).

-Sí, desde cero.

-Es bonito.

La miré. Ya no podía aguantarlo más tenía que saber si yo le gustaba. Me acerqué a ella y la aparté el pelo de la cara, era preciosa. La levanté la barbilla con delicadeza y la besé. Fue la sensación más maravillosa que jamás había experimentado, un millón de chispas recorrían todo mi cuerpo. Era agradable, más que agradable, era increíble. Paré por si ella no quería que siguiera pero ella me rodeó con sus brazos y yo la volví a besar. Después, estuvimos un rato en silencio mirándonos sin decir nada, no podía a apartar la mirada de sus ojos. Así que esto era lo que sentía cuando se estaba imprimado, quería estarlo durante toda mi vida.

Edward POV

Dirigí a Bella por el aeropuerto para que no se rezagara ya que nosotros caminábamos más rápido que ella. Por fin llegamos a nuestro destino y Alice y Rosalie se acercaron a la taquilla a recoger sus billetes para ir a Nueva York. Se suponía que para ver los desfiles e ir de compras ya que a Alice solo le gustaba la ropa de marca y allí tenía más tiendas que en Seattle pero yo sabía la verdad aunque me la hubieran intentado ocultar en sus pensamientos. Y tenía que mentir a mis hermanos durante unos días por ello, no me gustaba y todo por el egoísmo de algunas. Suspiré y Bella me miró con sospecha pero no hizo ningún comentario.

- ¿Por qué no podemos ir con vosotras? –preguntó Jasper, estaba preocupado al sentir los sentimientos de Rosalie y de Alice, confusión, temor pero al ver la mirada de Alice supo que no debía preguntar más.

- Hace mucho que Rose Y yo no salimos juntas, queremos una semana de chicas –contestó Alice.

- Y, además, a vosotros no os gusta ir de compras. Ya os compraremos algo –indicó Rosalie que tenía ganas de irse cuanto antes para no alargar la despedida.

- En una semana estoy de vuelta –le prometió Alice a Jasper y le dio un ligero beso en la mejilla.

Lo mismo hizo Rosalie y luego ambas se despidieron de todos y se fueron. Salimos del aeropuerto despacio. Podía leer la mente de Emmet "es muy raro que de repente quieran ir a Nueva York las dos juntas y sin nadie más", la de Jasper "ojala pasen estos días muy rápido y Alice me cuente lo que está pasando". Aparte sus pensamientos de mi mente no tenía ganas de sentirme culpable de no contarles nada y todo por culpa de Rosalie aunque estaba seguro de que nadie sospechaba cuales en realidad eran sus verdaderas intenciones, distraerse un poco de la vida de Forks era lo que querían que yo pensara pero no habían tenido el cuidado necesario, yo sabía cuál era su verdadera razón y lo pero era que no podía decir nada y me sentía culpable por ello.

Llegamos al aparcamiento y Bella y yo nos montamos en mi Volvo mientras que Jasper, Emmet, Esme y Carlisle subían al descapotable de Rosalie.

- ¿Por qué estás tan callado?

- Por nada, estaba pensando.

- Ya, como siempre –sonrió.

- Sí –no podía leer los pensamientos de Bella y eso era bastante irritante- ¿En qué piensas?

-En que es muy raro que Alice se marche a Nueva York sin Jasper. Nunca les he visto separarse durante más de dos días.

- Ya, es que nunca se han separado más de dos días.

- ¿Nunca?

- No. Alice y Jasper son inseparables, no puede vivir el uno sin el otro.

- Entonces, ¿Por qué se ha ido Alice?

- No lo sé.

Bella sabía que mentía pero no me dijo nada y no siguió con el tema hasta que estábamos llegando a Forks y el coche de Rosalie se había desviado hacia nuestra casa mientras que yo me dirigía al pueblo a dejar a Bella en su casa debido a su dichoso toque de queda.

- ¿Me vas a contar la verdad? –preguntó con una mirada de perrito que se me hizo irresistible.

- Esta bien pero no le digas nada a…