Dos rupturas y una riña

Emmet POV

Seguí corriendo hacia la casa mientras pensaba en Victoria y en Rosalie. Las dos eran muy diferentes pero ¿me podían gustar las dos? No. Esa era la respuesta que más me dolía después de haber estado tanto tiempo con Rosalie, el cambio no iba a ser muy bueno para los dos pero ¿qué podía hacer? ¿Ocultárselo? Los remordimientos de conciencia me estaban matando y ella seguía sin aparecer por Forks. Si no venía en unos días tendría que ir a buscarla para contárselo.

Y no soportaba ver a Vicky así en el instituto, ya no se sentaba conmigo en clase ni en la cafetería. Había pasado a ignorarme tanto como yo intentaba ignorarla a ella. Pero aun así cuando veía sus ojeras y sus ojos hinchados, no podía hacer otra cosa que culparme a mí mismo por lo que la había hecho. Estaba mal, bastante mal. Ella tenía un novio y yo lo había fastidiado todo. Cuando le había preguntado a Edward por ella me había dicho simplemente que se lo preguntara yo mismo pero no podía. Edward era un capullo cuando quería. Menudo hermano de pacotilla.

Un olor conocido llegó a mi nariz y me dio un vuelco al estómago, era Rosalie. Había vuelto de Nueva York. Aceleré el paso aunque en realidad no quería llegar y encontrarme con ella. ¿La habría llamado Edward? ¿Lo sabría ya todo? No, lo más probable es que no porque si no habría matado a Victoria y eso no lo iba a permitir.

Estaba allí apoyado un árbol cerca del río esperándome tan guapa como siempre aunque en sus ojos podía ver su preocupación y su ¿miedo? Me acerqué a ella caminado lentamente para observar la expresión de su cara pero ella siguió mirando hacia la casa sin dar ninguna muestra de que me había oído llegar. Cuando me coloqué al lado suyo me abrazó pero ese abrazo no era como los otros mucho que me había dado, por el contrario era frío y apresurado. Algo no iba bien y no tenía nada que ver con mi humana favorita.

- ¿Podemos ir a hablar a otra parte? Al bosque, donde nadie pueda oírnos –me preguntó fría como el tempano.

- Claro.

Ambos corrimos hasta que por fin ella se paró a unos cuantos kilómetros de la casa cerca de un prado en el cual habían estado hacía unos momentos unos ciervos. Caminó hacia el centro de la estancia y se quedó mirando por un momento los árboles que crecían a nuestro alrededor.

- ¿Qué es lo que quieres decirme? –pregunté después de unos segundos ya que no podía soportar el silencio que había entre nosotros.

- Emmet, sabes que lo nuestro no funciona desde hace mucho tiempo. Nuestros intentos no han funcionado –continuó- tantos viajes de luna de miel, ya nada es como antes. Lo nuestro no es como era antes.

- Pero…

- No, espera, déjame acabar –me cortó- cuando te salvé de aquel oso. No me enamoré de ti. Fue después te quería para mí pero nunca fue una relación normal. No nos enamoramos como los demás simplemente te elegí y estuvimos juntos. ¿Es lo nuestro de verdad amor, Emmet? –parecía como si estuviera deseando que diría que sí, como si lo esperara.

- No lo sé. Quizá nunca lo ha sido. Quizá nunca lo fue –dudé- yo estuve enamorado de ti Rose pero ahora…

- ¿Sabes por qué fui a Nueva York? –me cortó, yo negué con la cabeza- Para pensar en todo esto. Supongo que tú también lo has hecho en mi ausencia - dijo sollozando.

- Sí, lo he hecho y al estar separado de ti, me he dado cuenta de todo lo que me estás contando ahora. Pero puede que haya esperanza para nosotros si nos vamos solos y… no sé.

- No la hay Emmet. He conocido a alguien en Nueva York –una bestia dentro de mi rugió- otro vampiro y –hizo una pequeña pausa y me miró fijamente- creo que me he enamorado de él.

- ¿Me has estado engañando con otro todo este tiempo? ¿Por eso Alice vino antes? –dije gritándola.

- Sí.

- ¡Genial! Así que todo el mundo sabe que mi mujer me está poniendo los cuernos menos yo. Y yo que me sentía culpable por lo del beso… -di una patada a un árbol que salió volando produciendo un estruendo.

- ¿Qué…

- ¿Ya has terminado Rosalie? ¿O tienes algo más que confesar?

- No, yo ya he terminado pero…

- Adiós Rose. No quiero volver a verte nunca –concluí.

Ella se quedó quieta donde estaba sin mover un músculo sorprendida pero a mí no me dio tiempo a contemplarla ya que eché a correr por los árboles sin pensar en nada intentando mantener la mente en blanco y, de repente ante mis ojos apareció la casa de Bella. No sabía cómo había llegado hasta allí. Me quedé un rato observando la casa, en ella sólo estaba Vicky, la podía oír en su cuarto. Estaba con el ordenador, seguramente hablando con sus padres o quizá con su novio.

Tiré una piedra todo lo suave que pude hacia su ventana. Podría haber entrado pero no quería asustarla. Se asomó a la ventana y su cara mostró sorpresa al verme, nos quedamos mirándonos durante un rato y finalmente abrió la ventana.

- Hola –me dijo.

- Hola, ¿puedo subir?

- Supongo.

- Bien, apártate de la ventana

- ¿Qué? –dijo sin comprender.

- Tú apártate –dije mientras saltaba hacia ella y aterrizaba limpiamente en su habitación.

Ella me miró sorprendida pero no hizo ningún comentario. Parecía cansada, era como si no tuviera ganas ni de hablar. Se sentó en la silla y se quedó mirándome como si intentara comprender algo de lo que yo no tenía ni idea.

- ¿Qué tal estás? – inquirí

- Bien. ¡Genial! –dijo con ironía- lo siento, acabo de romper con mi novio por Skype –aclaró sintiéndose un poco culpable.

- Lo siento. Pero no tenías por qué haberlo hecho –dije aunque una parte de mi bastante grande estaba saltando de alegría porque lo hubiera hecho.

- Lo sé. ¿Por qué has venido?

- Me voy a ir durante un tiempo y antes quería asegurarme de que estabas bien –fue lo primero que se me ocurrió ya que ni yo mismo sabía porque había ido allí aunque lo que la decía era completamente verdad necesitaba saber que estaba bien.

- ¿Por qué te vas?

- Rosalie ha vuelto hoy y me ha dicho que se ha liado con otro.

- ¿Qué? –dijo pegando un brinco mientras saltaba de la silla- ¿estás bien? – y no sé qué fue pero al ver mi cara me abrazó.

Ese abrazo me sorprendió pero no pude hacer otra cosa que devolvérsele y aferrarme a él como mi última esperanza. Luego me separé de ella lentamente con cuidado y la miré. Me acerqué a la mesa en la que antes había estado ella y cogí un boli y un papel. Escribí el lugar en el que iba a estar durante mi ausencia y se le entregué doblado por la mitad.

- Prométeme una cosa, si me necesitas para lo que sea para hablar o para algo y no puedes esperar a que venga me encontrarás en esta dirección. Pero no la puedes leer hasta ese momento. Mantenla doblada y no la leas por favor –no quería que Edward supiera a donde había ido aunque sabía que él iba a mantener mi intimidad si yo se lo podía.

- ¿Por qué? –inquirió mientras la caía una pequeña lágrima cristalina por el ojo.

- Tú prométemelo ¿confías en mí?

- Sí –dijo segura, tan seguro que incluso yo me sorprendí.

- Bien –dije y me preparé para saltar por la ventana.

- ¡Espera! – exclamó- ¿estarás bien?

- No lo sé.

Asintió mientras me daba un beso en la mejilla, la cual note cálida, la mire durante unos segundos y luego salté y me fui.

Jacob POV

Estaba corriendo de vuelta a casa de Emily donde había dejado a Lucy ya que Sam me había mando para casa. Ya haría mi turno por la noche. Encontramos el rastro del vampiro pero dado que Forks era de los Cullen no podía salir de nuestro territorio así que no nos quedaba otro remedio que patrullar alrededor del perímetro. Tendríamos que ponernos en contacto con el novio de Bella porque así podríamos dar caza al maldito vampiro.

Cuando empecé a acercarme a la casa me destransformé, me puse mi ropa que había dejado tirada por el camino y entré en la casa. Lucy estaba junto a Emily preparando la cena y ambas estaban sonriendo mientras que Christian estaba sentado en una silla blanco como la cera junto a Kim que lo miraba preocupada de reojo.

-¡hola! –saludé.

Lucy se dio la vuelta y vino hacia mí corriendo mientras yo la recibía con mis brazos abiertos. Y nos fundamos en un abrazo en el que pude oler el dulce aroma de su pelo.

-Has tardado –me acusó mientras me sonreía.

-Lo siento.

-¿Qué habéis encontrado? –inquirió Kim preocupada.

-Nada, encontramos el rastro de un vampiro pero apenas paso alguna línea del perímetro y a La Push no se acercó. Su aroma iba para Forks pero ya sabes que no podemos pasar la línea –expliqué rápidamente mientras Emily y Kim ponían cara de alivio.

-¿Y Leah? –preguntó Christian.

-Ella está bien, no te preocupes llegará en unos minutos–le tranquilicé- Lucy, ¿vamos a casa?

-Claro –me contesto ella que apretó algo más mi cintura mientras la soltaba para dirigirse a Emily- encantada de haberte conocido.

-Lo mismo digo Lucía –la contestó ella mientras la daba un pequeño abrazo y lo mismo hizo Kim.

Cogí a mi novia de la mano y la dirigí hasta el coche donde entramos para ir hasta mi casa. En el viaje me di cuenta de que tenía cara de preocupada y que iba pensando en algo pero no quise molestarla ya que seguramente estuviera asimilando todo lo que la estaba pasando últimamente.

Entramos en mi casa y nos dirigimos al salón mientras yo encendía la televisión más por tener algo escuchando de fondo ya que ella seguía pensando en sus cosas. Después de observarla durante unos largos minutos decidí preguntarle ya que no soportaba más la curiosidad.

-¿Qué te preocupa?

-¿Cómo sabes que me preocupa algo? –me preguntó alzando una ceja.

-Bueno pues principalmente porque no has dicho nada desde que nos hemos metido en el coche.

-Buen punto –dijo mientras me guiñaba un ojo- solo estaba pensando en el asunto de los vampiros y todo eso –hizo una pausa- ¿son muy peligrosos?

-Sí, pueden matar a un pueblo entero en menos de una hora –la quise explicar aunque no sabía a donde quería llegar.

- ¿Y los Cullen?

-¿Qué si son peligrosos? –pregunté.

-Sí.

-Bueno se supone que se alimentan de animales y Edward está saliendo con Bella y nunca la ha pasado nada pero siguen siendo vampiros.

-Ya.

-Cualquier ser sobrenatural es peligroso incluso yo Lucy –la advertí- ya viste a Emily y ya te conté lo que pasó con Sam –hice una pequeña pausa- ya sabes que si comienzo a temblar o algo por el estilo tienes que alejarte de mí ¿verdad?

-Sí Jake ya me lo has dicho mil veces –me respondió suspirando y poniendo los ojos en blanco.

-Solo quería recordártelo –la dije sonriéndola y revolviéndola el pelo.

Ella me devolvió la sonrisa y me comenzó a besar. Esta vez era diferente su beso era más pasional que otras veces. La acerqué aún más y continuamos besándonos. Ella se subió a horcajadas encima de mí y comenzó a besarme el cuello mientras me agarraba el pelo con una mano. No pude contener un pequeño gemido mientras la acariciaba sus muslos…

De repente se oyó un carraspeó y ambos nos separamos colocándonos bien y colorados. En frente nuestra estaba mi padre con Charlie que llevaba unas cervezas en la mano. No sé cómo no había escuchado el coche seguramente porque estaba bastante entretenido.

-Me voy a mi cuarto –dijo Lucy rápidamente mientras salía de la habitación tenía las mejillas tan rojas que algún momento pensé que la podía arder.

-Si yo también…

-Tu espérate aquí –me cortó mi padre- ¿qué haces aprovechándote de Lucía?

-¿Qué? Ya sabes que somos novios –le contesté extrañado y poniendo especial énfasis en la palabra novio para que supiera que me refería a lo de imprimida ya que parecía haberse olvidado de ello.

-¿Y crees que eso te da derecho a estar besuqueándote con ella y manoseándola en mi casa? –me preguntó y siguió sin dejarme contestar- a partir de ahora no quiero que entres en su habitación ni ella en la tuya bajo ninguna circunstancia y no quiero que andéis así por la casa.

Sabía que no valía la pena discutir con él. Así que deje el tema. Charlie me sonreía mientras se intentaba aguantar la risa y cuando salí ambos se empezaron a reír a carcajadas. No sé qué les hacía tanta gracia. Además, parecía que Lucía era la hija de Billy en vez de yo. La protegía más que incluso a mis hermanas. Al pasar por su cuarto la vi sonriéndome desde el marco, me guiñó un ojo y entró dentro contoneando las caderas. Que perdición.