Omake: Capitulo 1.

No Me Gusta Levantarme Temprano… Ni ser Cupido.

Mientras que Tsuna y Yamamoto practicaban… En la terraza se encontraba un peliplata, bufando una y otra vez, mordiendo su cigarrillo con odio y golpeando el suelo con impaciencia.

¿Qué porque estaba así? Simple.

Se tuvo que despertar temprano por la mañana, no dejaron que se arreglara el cabello y le botaron la cajetilla de cigarrillos a la basura. ¿Necesitaba más razones?

Porque tarda tanto, maldito idiota.

Despertarse a las siete de la mañana un día que no había clases por un golpeo insistente en la puerta de su departamento, ir a abrir y encontrarse con el sonrisitas y a Reborn-san no era lo que lo ponía de mejor humor. Además, tenía que soportar todo el tiempo de práctica y soportar la cara de idiota de todos sus compañeros de escuela.

¿Cuánto podía durar el Décimo jugando Baseball? Debía ser honesto, Tsuna no era bueno para los deportes, debería hasta volver a nacer si quería, por lo menos, dominar la pelota.

Pero esa no era la razón de su mal humor.

No le gustaba el trabajo de hada madrina, menos si se trataba de Tsuna y Kyoko. Pero no tenía muchas opciones, era hacerlo o que Reborn-san lo asesinara sin piedad. Es por eso que estaba allí en la mañana. Nadie pudo escapar del trato, ni siquiera los más jóvenes. Por lo que él estaba sentado en la terraza, como durante cualquier práctica, esperando que termine para irse a casa con el maldito cabeza de Baseball.

Pudo escuchar a lo lejos las fuertes carcajadas del público, y supo por intuición que todo había acabado. Por fin.

Se levantó del suelo, tiró el cigarrillo al suelo y lo apagó, para luego bajar hasta el patio con las manos dentro de los bolsillos traseros del pantalón que traía. Buscó con la mirada al espadachín hasta encontrarlo con una pequeña sonrisa en el borde de sus labios y las facciones alivianadas de satisfacción pura.

- ¿Porque sonríes? Bastardo. – escupió, de la forma que acostumbraba.

- Porque soy feliz por Tsuna y Kyoko. Tú también deberías sonreír de vez en cuando, Gokudera. – suspiró Yamamoto, rodeando el cuello del peliplata con su brazo, atrayéndolo hacia él en el acto.

Como odiaba que hiciera eso, le molestaba y mucho. Bueno, debía aceptar que muchas cosas le molestaban. Encabezando la lista Lambo y los colores llamativos, como también la música de chica y Yamamoto en su totalidad.

Le molestaban los gritos de sus vecinos.

Le molestaba su hermana.

Le molestaba no tener dinero.

Le molestaba tener que trabajar.

Le molestaba tener que limpiar su casa.

Le molestaba tener que comprarle dulces de uva a Lambo.

Le molestaba tener que cuidar a Uri.

Le molestaba que se le acabaran sus cigarrillos.

Le molestaba las adolescentes gritonas.

Le molestaba que sus audífonos se estropearan.

Le molestaba… todo si era sincero.

Pero había dos cosas que no soportaba, y que lograba su peor mal humor.

Levantarse temprano, y actuar de Cupido. Al final y al cabo, él no tenía moral para ayudar en ese tema.


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Moya-chin dice:

Que onda microonda a todos? x3

Bueno yo aquí actualizando esta historia xD Y blablablablabla Agradezco las leídas a esta rara historia y cada segundo que se toman leyendo no solo esta, si no que todas mis historias son totalmente agradecidas y serán agradecidas de antemano siempre :3

No estoy con mucha inspiración para dejar estupideces en esta sección...por lo que me despido y espero que disfruten mucho de este capitulo ^^

Bye-Bye... Moya se despide (/..=) Chuu~