Capitulo 3.-

Intento 2: Ser un Deportista… El Regreso.

...

Quizás realmente me estaba volviendo obstinado y persistente, pero el deseo que invadía la totalidad de mi cuerpo me incitaba a hacer todo este tipo de cosas. Al final y al cabo las hacía por ella y eso me bastaba.

No recuerdo cuando exactamente empecé a sentirme tan atraído por la inocencia y ternura de Kyoko, pero sé que me hechizó como si se tratara de la mejor bruja del universo. Aunque ahora, que tengo catorce años y medio, aún no puedo definir con certeza que es lo que me atrae tanto.

Su anaranjado cabello.

Su bello y angelical rostro.

Su solidaridad y empatía.

Su escultural cuerpo.

Su adorable risa.

Su linda mirada que logra que me sonroje cada vez.

Su amable voz, más aún cuando esta iba dirigida hacia mí.

Su personalidad amable y transparente.

Su mentalidad y lo pura que puede llegar a ser.

Su… todo, todo de ella me gusta, lo que hace avergonzarme de solo pensarlo.

El primer intento fue un bochorno, el dolor en mi rostro me lo recordaba muy seguido y el hecho de que no he visto a Yamamoto desde entonces. No sé qué traman pero sé que no es algo bueno, menos con el presentimiento de que Reborn estaba detrás de todo esto, me ponía la piel de gallina el solo pensarlo. Pero eso no quitaba el hecho que tratar de convertirme en un Beisbolista fue un total fracaso, por lo que tuve que pensar en un plan alternativo.

Sasagawa Ryohei.

El hermano de Kyoko siempre me ha ofrecido entrar al club de boxeo, y quizás este era el momento para aceptar la oferta, para impresionarla y quizás ganarme un espacio en su corazón. Soy algo ingenuo, pero no pierdo nada con soñar. Por lo que le pedí que me enseñara un poco, él solo dijo "¡Extremo!" y me citó a las ocho de la mañana en el cuadrilátero del colegio.

Y es ahí donde estoy, temblando como gallina fuera de corral, colocando mis guantes sobre mi rostro evitando cualquier golpe a este mismo, sin resultado por los fuertes puños de "Onii-san", mientras Kyoko-chan miraba desde un costado la pelea entre ambos.

- ¡Oye, Sawada! ¡No me subestimes al extremo!... No soy tan débil como crees. Si no lo estas tomando enserio, mejor lo detenemos aquí…

Eso había dicho, exclamando con entusiasmado como siempre, pero cambio su voz a una más tranquila y seria, mirándome con unos ojos que me ponían en estado jalea, literalmente. Y quizás era cierto lo que decía, quizás mi determinación no era suficiente. Por lo que retomé mi valentía, tratando de por lo menos no quedar en ridículo en frente de Kyoko ni de su hermano mayor.

Lo intenté todo lo que pude, pero no fue suficiente. Ryohei me golpeo a diestra y siniestra, literalmente, dando con partes de mi cuerpo repetidas veces, sin dejarme siquiera reaccionar a tiempo, y como golpe final logrando unos rasguños en mi mejilla

Me sentí golpeado.

Me sentí humillado.

Me sentí avergonzado.

Me sentí, por sobre todo, una mala persona.

Quizás si era cierto que yo no tomaba en serio este experimento, y quizás también era cierto que todo este tiempo he subestimado a mis amigos, internamente convenciéndome de lo contrario y que simplemente los defendía, cuando siempre me ha importado la seguridad de Kyoko-chan por sobre todo. Pero ellos siempre han estado para mí, apoyándome en las buenas, como en las malas, defendiéndome sin importar quien fuese el enemigo, incondicionalmente a mi lado… En ese momento, siendo golpeado fuertemente en mí estomago, lo comprendí.

Era un tonto presumido. Pero a la vez no era nada de eso.

Era un fracasado.

Era un incompetente en los estudios.

Era un idiota en los deportes.

Era un antisocial ermitaño.

Era un don-nadie

Era… Dame-Tsuna…. Y sin mis amigos nunca me hubiera superado a mí mismo.

Quizás si era un tonto por tratar de cambiarme a mí mismo, en realidad no sabía exactamente si era lo correcto, pero no lo hacía por mí. Tampoco hacía esto solo por Kyoko-chan, sino que por mis amigos. Debía madurar, ser alguien mejor, alguien de fiar… Y por sobre todo un buen novio y un bueno Jefe, alguien que ellos puedan obedecer sin chistar… Y si esto era necesario para ganarme su respeto, lo haría una y otra vez.

¡Hieee! ¡Duele, Duele…Duele!… Y hasta allí había llegado mi propia resolución, recostado en el suelo como el idiota que soy, revolcándome por el dolor con las mano en mi estomago y sintiendo un pequeño hilo de sangre caer por mi nariz. Y antes de perder totalmente la conciencia y cada pensamiento optimista que había tenido en los últimos minutos, vi como Kyoko se acercaba rápidamente hacia mí, acariciando ligeramente mi mejilla herida… Logrando un fuerte sonrojo salir de mi rostro antes de que todo se volviera negro.

Kyoko se había encargado de curar mi herida, mientras que Ryohei desaparecía sin dejar rastros, por lo que nuevamente tuve que regresar a casa con ella. El ambiente estaba silencioso, más de lo normal. Estaba algo extrañado. Pero cada pensamiento de mi mente se esfumó cuando Kyoko-chan atentó a besar mi mejilla, Y con una hermosa sonrisa en rostro dijo…"Eres un tonto, Tsuna-kun".

"Y quizás si era un tonto por intentar ser un deportista" Eso pensé cuando la vi alejarse bajo el crepúsculo…

Intento dos: Fallado.


© Todos los derechos reservados a Akira Amano, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por diversión. ©


MoyaMoya-chin dice:

He vuelto de las profundidades del mundo de la pereza, en donde te atraen a no escribir nada xDD

Bueno, he aquí este capitulo super hermoso que escribí hace quince minutos... fue como un golpe de inspiración repentina antes de ponerme a ver Gintama (Ah... Como amo este anime)

No mucho que decir, simplemente que agradezco reviews, favoritos y todo lo que le quieran dar a esta humilde historia, agradeciendo de antemano el tiempo que quieran tomarse... no es obligatorio pero es bien recibido... todo vale :3

Bueno... Feliz 2014 a todos los que leen mis fics! MoyaMoya-chin se despide! (°-.\)~