Advertencia: ¡Fluff!
Capítulo 7.-
::
Al final.
::
.
Una felicidad corría por mi cuerpo sin poder detenerla, pero tampoco quería hacerlo. ¡Era el mejor día de mi vida! Aunque estuviera en cama con reposo, sentía como si el entusiasmo lograba crear fuerzas que nunca creí poseer. La miré ilusionado, ella solo me sonrió calmadamente. Era un ambiente grato y nada vergonzoso como había imaginado, pero eso no quitaba el hecho de que temblara como gelatina y no podía terminar ninguna de mis frases. Era vergonzoso, pero Kyoko-chan solo reía enternecida.
"T-Tú también me gustas."
Le susurré, desviando la mirada de solo el nerviosismo que sentía en ese momento. Escuché una leve risa salir de sus labios, los cuales se ubicaron sobre los míos fugazmente, tanto así que no logré reaccionar. La miré de reojo, observaba el suelo abochornada y jugaba con sus dedos en un acto ansioso. Kyoko-chan simplemente era demasiado linda, quise devolverle el gesto, pero no era lo suficiente valiente, limitándome a solo sonreír abiertamente.
Pero aunque no quisiera, esa felicidad no duró mucho dentro de mí. ¿Quién me mandaba a ser tan inseguro? No lo sé, pero no importaba mucho en ese momento. Mi mente no quería dejarme creer que era cierto, quizás la embriagante alegría me había convencido de este espectáculo y luego de unos segundos terminaría despertando junto con un golpe del martillo de Reborn, lo que ciertamente me bajaba la moral. Pero por ahora, aunque quería disfrutar del momento, un deseo de preguntar inundó mi cuerpo.
"¿Por…Porque te gusto? Digo, yo no soy como los otros chicos."
"¿A qué te refieres con eso, Tsuna-kun?"
Ella me cortó con una mirada confundida, apoyando una de sus manos sobre mi hombro mientras me observaba penetrantemente, como si estuviera intentando leer mis pensamientos. En ese instante, sintiéndome expuesto bajo los ojos de Kyoko-chan, por fin me sentí capaz de formular la pregunta que todo este tiempo estuvo asechando mi subconsciente.
"¿Qué tengo yo… que ellos no?"
Al escucharme titubear por lo bajo, Kyoko inclinó su rostro hacia un lado, mirándome incrédula. Entré en pánico, no era la respuesta que estaba esperando. Comencé a observar a mis alrededores, completamente controlado por mis imponentes nervios, mientras que mi mente comenzaba a crear los peores escenarios.
¿Qué pasaría si ya no le gusto?
¿Qué pasaría si ahora está avergonzada de mí?
¿Qué pasaría si está molesta?
¿Qué pasaría si cree que no soy más que un inseguro?
Y millones de situaciones más comenzaron a formularse dentro de mi cabeza, torturándome silenciosamente mientras aguardaba expectante por la respuesta de la chica que estaba frente mí. Los minutos parecían durar más de lo normal y estaba comenzando a perder mis estribos al verme envuelto en un silencio tan sofocante, viendo del rabillo de mis ojos como Kyoko-chan simplemente me observaba fijamente, analizándome. Pero ella, en vez de regañarme o algo así, comenzó a reír. Tiernas carcajadas comenzaron a inundar el cuarto en el que nos encontrábamos, logrando que yo simplemente chillara entre dientes.
¿De qué se ríe?...
¿De mi rostro?
¿De mi cabello desordenado?
¿De mi estado?
¿De mi personalidad?
¿De mi pobre autoestima?
¿De mi ineptitud?
¿De mí?
"No necesitas nada de eso, Tsuna-kun."
Me dijo entre risas, acariciándome mi mejilla herida mientras nos fundíamos en un contacto visual que me dejó helado en mi lugar. Así, con nuestros rostros tan cerca, su respiración casi mezclándose con la mía, y percibiendo como un sonrojo comenzaba a adueñarse de mi rostro y del suyo, noté de la manera más pura como mis sentimientos por fin eran reciprocados en su totalidad. El brillo en su mirar era como una ventana a su mente, y probablemente en ese instante yo también estaba dejando que viera hasta el rincón más escondido de los confines de mi alma.
"Es cierto que no eres alto ni inteligente, tampoco el más fuerte y temible, pero eres algo mucho mejor que eso… Eres tú, Tsuna-kun. Eres el chico que no saca más de veinte puntos en matemáticas, el chico que no juega ningún deporte bien y, por sobre todo, eres ese chico que defiende a quienes quiere a escudo y espada."
Sentí como mis mejillas comenzaban arder, una sonrisa boba seguramente estaba formándose en la comisura de mis labios como resultado de mi pobre estado. Estaba totalmente avergonzado, jugando con mis manos mientras esquivaba cualquier tipo de contacto con Kyoko-chan en ese instante, pero fue más lista y atrapó entre sus suaves manos cada costado de mi rostro, obligándome a verle fijamente. Temblé al notar su tan inocente determinación mientras me miraba levemente molesta. Ella es asombrosa, y yo no merecía a alguien tan espectacular y adorable.
"Me gustas por ser tú, y no necesitas cambiar."
Sintiendo como mi mirada comenzaba a cristalizarse, posé mis manos sobre las suyas y sellé para siempre este tema mientras juntaba nuestros labios. Aunque era la primera vez que besaba a alguien traté de entregar todo de mí en esa unión, esmerándome en no estropearlo o arruinar el momento. Mi boca se movía lentamente sobre la suya y en el momento que recibí una tímida respuesta a mi iniciativa, me percaté de que Kyoko-chan estaba tan nerviosa como yo.
Mientras que nuestros labios inspeccionaban tentativamente este nuevo mundo de amor que se abría frente a nosotros, sintiendo como mis manos temblaban entre las suyas y mis piernas comenzaban a perder la poca o nada de fortaleza que poseían; no pude evitar pensar en lo tonto que fui, en como me sumergí en un mundo retorcido donde nada era como deseaba, obligándome a mi mismo a ser parte de situaciones que ahora se mostraban en mi mente como recuerdos sepia que me ayudaron a percatarme de muchas cosas. Me comporté como un necio, ahora lo puedo notar y aceptar, pero aún siendo así, todo había valido la pena al final.
Valieron la pena los golpes.
Valieron la pena las risas.
Valieron la pena las heridas.
Valieron la pena los enredos mentales.
Valieron la pena las lágrimas.
Valieron la pena las perdidas.
Todo había valido la pena desde el momento que nuestros labios se separaron. Desde el momento que al abrir los ojos lo primero que vi fue el hermoso color escarlata que el rostro de Kyoko-chan había adquirido. Y todos mis esfuerzos, junto con todos los pensamientos correctos y erróneos, al fin dieron sus frutos cuando de mis labios salieron con tanta confianza y naturalidad las palabras que por tanto tiempo había estado guardando.
"Sasagawa Kyoko-chan, ¿Quisieras salir conmigo?"
Y aunque lo pensó juguetonamente, no pudo evitar reír y responder con una radiante sonrisa, enamorándome nuevamente con ese gesto tan característico suyo.
"Claro, Sawada Tsunayoshi-kun."
::
.
.
.
© Todos los derechos reservados a Akira Amano, auspiciadores y Staff. Personajes de su propiedad. Relato hecho sin fines de lucro, solo por mi propio deleite y diversión. ©
¡Yo!
¡Es el final! El tal esperado y atrasado final ha llegado por fin. Si, se que tardé mucho más de lo que debería y no los culpo si están molestos o algo, pero como prometí está historia ha llegado a una satisfactoria y melosa conclusión. Creo que me sobrepasé un poco con lo tierno, pero no lo pude evitar, estos dos me dan el aire de una pareja llena de Fluff que no puedo siquiera procesarlo completamente.
Esta es la primera historia -de más de un capitulo- que he logrado terminar, aunque he tardado, lo he hecho como en un momento prometí. Y, por lo tanto, este capitulo luce algo descolocado si se compara con los anteriores, ya sea por la redacción o formato, pero creo que no es demasiado notorio. Esperaré ansiosa sus opiniones de esta historia en los reviews, y como siempre acostumbro, agradezco a todos los lectores y lectoras que se han pasado por mi fanfiction y lo hayan leído, significa bastante, y no enloquezcan si es que se me ha pasado alguna falta de ortografía u otro tipo de error, soy mi propia Beta después de todo.
Bueno, aunque es una despedida emotiva para mi, nos vemos en alguna otra ocasión, quizás con algún epilogo o algo. ¡B-ye!
-Historia Terminada.-
