En verdad lo siento. Se que no hay excusa por no haber actualizado por tanto tiempo (casi un año creo) y encima un capítulo tan corto y sin que pase nada interesante. Aparte de que en verdad no se me ocurría nada más que escribir, todo el año pasado estuve más concentrada en lograr ingresar a una universidad (lo que logre lml) y en graduarme con buenas notas. Ahora mi meta es sobrevivir mi primer ciclo y terminar mi inglés (solo 2 meses más). A partir de julio voy a tener mucho más tiempo y les juro que voy a tratar de actualizar más capítulos. Lo juro!
Muchísimas gracias a todos los que comentaron, en verdad me motivaron a no abandonar esta historia; eso y a que he leído The House of Hades, lo cual me ha dado muchas más ideas acerca de cómo son los personajes, ESPECIALMENTE Nico. Sin nada más que decir, espero que disfruten este capítulo y déjenme saber sus opiniones :D
Valeria
….
Cornelius Fudge se encontraba en su despacho.
La taza de café que Margorie le había traído ya se encontraba fría. Estaba tan sumido en sus pensamientos que no había notado el momento en que su asistenta había entrado a dejarla en su escritorio.
Llevaba ya gran parte de la noche tratando de idear un plan para afrontar esta nueva treta pero, al igual que siempre, nada se le ocurría. Tendría que organizar una reunión a primera hora mañana, pensó. Ya estaba teniendo suficientes problemas tratando de evitar que las locuras que Dumbledore y Potter decían acerca del regreso de Quien-no-debe-ser-nombrado se propaguen más aún.
-Todo esto es tan frustrante- se queja- porque nada puede salir bien.
Estaba a punto de dejar el tema por hoy cuando escucha que alguien toca su puerta.
-Adelante- dice desganado.
Escucha a las personas acercarse pero no las ve. Tiene ambas manos cubriendo su cara masajeándose la frente, tratando de desestresarse.
-Ministro.
Cornelius levanta la cara, con la esperanza de oír buenas noticias…
-Lamento informarle que hemos perdido el rastro de los "individuos".
… la cual decae al instante y en su lugar se plasma la furia. Golpeando la mesa con su puño exclama:
-¡Cómo es posible! Envié a los mejores aurores a capturar siquiera a uno de ellos, ¡a uno!, ¡¿y ahora me dicen que los han perdido!?
- Lo lamentamos mucho señor – dice el que parece ser el líder del grupo- estábamos a punto de alcanzarlos pero entonces…
-¿¡Entonces qué!?¡¿Desaparecieron de la nada?!- dice Fudge con ironía.
-Sí señor, así fue.
Cornelius se quedó paralizado, pensó que era una broma pero la cara del hombre no podía ser más seria. Simplemente desaparecieron…
-En definitiva estos seres no son de tomarse a la ligera.
-No señor, no lo son. Creo que es hora de alertar a la población, quizá así estarían más prepa..
-¡NO! – grita Fudge mientras se levanta de su silla.
-Pero señor estos seres…
-No hay necesidad de alterarlos más– lo interrumpe- ya tienen suficiente con las locuras de Dumbledore y del chico Potter; es mejor no decirles nada hasta que tengamos un mayor conocimiento de contra que nos enfrentamos.
- Ese es el problema Ministro – dice el líder, un silencio sepulcral rodeándolo - no sabemos nada.
Fudge cae rendido nuevamente en su silla a la posición inicial en la que se encontraba cuando llegaron los hombres.
-Sigan buscándolos, no me importa lo que tengan que hacer o cuanto les tome solo… sigan buscándolos.
El grupo tomo esto como una señal para retirarse. Sabían que el Ministro podía ser muy obstinado, pero esto… esto se estaba saliendo de control.
