Capitulo II: Regalo de amistad

Las estaciones pasaron y aquellas dulces niñas se convirtieron en bellas jovencitas de 16 años, durante todo ese lapso su amistad se volvió más profunda y única, entre las dos aprendieron a sobrevivir al mundo que les rodeaba e incluso una q otra vez se encontraban con un buen samaritano que le daba algo de alimento o algunas monedas para que comprasen algo. Un día mientras caminaban por el centro del pueblo pasaron frente a una tienda y Rin no pudo evitar fijarse en una pequeña vitrina que se localizaba casi en la esquina del establecimiento, Miku al darse cuenta a donde se dirigía Rin, decidió acompañarla, en fin, en algo podían distraerse.

—Son tan hermosas, ¿no lo crees Miku? —señalo hacia la vitrina.

La aguamarina se acercó para ver sobre qué cosa le hablaba —si… se ven llamativas— respondió sin saber exactamente que eran esos objetos. —Pero… ¿me podrías decir que son esas cosas? —.

— ¿No sabes qué son? — preguntó extrañada y a la vez sorprendida —son horquillas, accesorios que las mujeres usan en el cabello… cuando pequeña yo tenía una, no era gran cosa pero aun así me gustaba… hasta que mi tía me la arrebató…— su tono alegre cambio por uno de tristeza al recordar el pasado.

—Por lo visto a ti te gustan demasiado, ¿no podrías comprar una con el dinero que a veces no dan? — le cuestionó Miku.

—Ojala… estas horquillas son muy costosas y seria casi un sueño imposible poder comprarme una… además ¿qué caso tendría comprarla?, yo no la luciría como se debe… estas cosas son para mujeres elegantes, yo solo soy una niña de la calle…— si no hubiese sido por que bajo rápidamente la mirada, Miku hubiera jurado que vio cómo su amiga evitaba llorar.

—Hey… tampoco te pongas así, tú también eres hermosa y eso nunca lo debes dudar— la tomo de la mano haciendo que Rin soltara una leve sonrisa. —Algún día te podrás comprar todos los accesorios que desees y todas las miradas estarán sobre ti, pero ¿sabes algo?, yo no creo que necesites nada de eso, con esos bellos ojos azules no hay joya o accesorio que se le compare—.

Ambas salieron de la tienda aun tomadas de la manos y se dirigieron al pequeño callejón que actuaba como su "hogar" desde que eran niñas, Rin se adelantó a un paso más veloz que su acompañante y apenas llego se acostó en la pila de papeles y paja que le servía de cama, después de unos segundos cayo en cuenta de que Miku todavía no llegaba, tan perdida estaba en sus ideas que no se percató de cuando soltó su mano y de seguro se había distraído con algo, se levantó y justo cuando iba a buscarla, Miku apareció casi de golpe frente a ella causándole un susto.

— ¡Aaah! ¡Miku me asustaste! — grito Rin. — ¿Dónde te metiste? Al menos me hubieras avisado— le reprocho mientras se recuperaba del susto.

—Oh… perdón Rinny— rió Miku —bueno, olvidemos eso… como te vi algo decaída desde que salimos de la tienda, decidí ir por algo para levantarte el ánimo— dicho eso extendió sus manos en las que tenía un par de naranjas. — ¡Ta- dan!, tu fruta favorita— exclamo con una gran sonrisa —si esto no te hace sonreír, entonces no sé qué otra cosa lo hará—.

Apenas vio el par de naranjas, los ojos de Rin se iluminaron y una gran sonrisa se formó en su rostro. — ¡Naranjas!, hace tiempo que no como una— rápidamente tomó una y justo cuando pensaba comerla se detuvo y volvió su mirada a Miku —pero… ¿cómo las conseguiste?... ¿no las robaste, verdad? —.

—Rinny ¿cómo crees eso? — le contesto fingiendo molestia —de algo tienen que servir las monedas que luego recibimos… además lo hice para que te sientas mejor, y veo que lo logre, en ese caso fue dinero bien aprovechado— finalizó mientras se sentaba a su lado.

Rin se avergonzó de haber pensado mal de su amiga —oh… en ese caso me disculpo…— agachó su rostro por la pena —intentas hacer algo bueno por mí y yo te lo pago con acusaciones tontas…—.

—Vamos Rinny, no es para tanto, sé que igual me quieres— puso su mano en la barbilla de Rin para poder levantar su rostro y que la viera a los ojos. —Eso es lo importante y por lo mismo es que somos amigas—.

—Tienes razón… pero ya dejémonos de tanto sentimentalismo, no pienso llorar y menos con el amable gesto que acabas de hacer por mí— apenas lo dijo, Miku notó como el semblante de su amiga cambiaba por uno más alegre. —Mejor probemos estas naranjas que se ven exquisitas— volvió a tomar la fruta y se sentó con Miku para comer.


Semanas después todo transcurrió normalmente, como si el incidente de ese día no hubiese sucedido, pero últimamente Rin había notado que Miku estaba haciendo otras cosa y por lo mismo, casi no pasaba tiempo con ella, sin embargo, cada vez que le preguntaba, esta no respondía y si lo hacía era muy breve. Una tarde, mientras merodeaba entre las casas y comercios, se percató de que Miku había entrado a la tienda donde habían visto las horquillas semanas antes, ya que no quería ser descubierta se escondió tras unas cajas que afortunadamente estaban cerca de donde estaba ella, espero por un par de minutos hasta que Miku finalmente salió y se fijó que escondía un paquete en una de las mangas de su sencillo kimono verde.

"¿Qué será eso?" "¿Para quién será?" "¿Qué estará planeando?", esas eran de las tantas preguntas que rondaban la cabeza de Rin, confundida prefirió regresar al callejón y esperar a Miku, y con suerte, esta vez sí respondería a todas sus dudas. Apenas llegó se sentó y se quedó pensando en lo sucedido y con que se excusaría Miku, tanto se centró en sus pensamientos que ni siquiera se dio cuenta de que ya había anochecido. Finalmente una voz la sacó de su trance.

— ¡Rinny! ¿Qué te pasó? — preguntó preocupada Miku —llevo rato hablándote y no reaccionabas, ¿estás bien? — la miró extrañada.

— ¿Eh?... amm si… estoy bien… solo me perdí en mis pensamientos— se excusó con una risa nerviosa.

—Claro…— contestó no del todo convencida.

—Si… no te preocupes… solo est-…— se quedó en silencio de golpe y sin poder contenerse más, estallo en preguntas hacia Miku. — ¡¿Qué te pasa a ti?! ¿Por qué últimamente ya no estás conmigo? ¿Te molestó algo que hice?... ¿ya no quieres ser mi amiga?... ¡contesta! — grito mientras se le empezaba a quebrar la voz.

Miku quien se había quedado muda después de ver la inesperada reacción de Rin, guardó silencio un momento y vio como la rubia contenía el impulso de llorar, después de unos segundos pensando cómo responder para no empeorar el frágil estado de su compañera finalmente habló. —Rinny, cálmate… no me gusta verte así… ven, siéntate y con calma te explico lo que desees—. Rin de mala gana aceptó y se sentó mientras mantenía la mirada fija en el suelo.

—Bien, ya me senté… ¿piensas responder ahora? — refunfuñó.

—Por supuesto…— respondió manteniendo su habitual calma. —Bueno, ante todo me disculpo si malinterpretaste lo que ha sucedido, no pensé que reaccionarias de esa manera… lo que pasa es que he estado trabajando para poder obtener algo de dinero…—.

— ¿Y para que hacer eso? — le interrumpió. — ¿Qué puede ser tan importante como para querer tener más dinero? —.

—Para nada Rinny, sabes que nunca me iría y mucho menos sin ti… el dinero fue para algo más especial— fue cuando saco de una de las mangas del kimono un paquetito envuelto en un sencillo papel café, justo el que había visto Rin hace un rato.

— ¿Y eso?... ¿Qué es? —preguntó reconociendo el paquetito.

—Es por lo que trabaje durante estas semanas—se lo entregó.

— ¿E-es para mí? — preguntó algo apenada y confundida.

—Si… anda ábrelo y si quieres luego continuó explicando—.

Rin tomó el paquetito y con cuidado lo desenvolvió, para su sorpresa se encontró como una bella horquilla, era de madera con una linda mariposa amarilla con unos detalles en negro en la punta y un par de florecillas naranjas que colgaban delicadamente, era simplemente hermosa, se quedó contemplándola unos segundos sin saber que decirle a Miku.

— ¿Ya viste?... es una horquilla, como la que tanto querías— Miku sonrió dulcemente.

—E-es hermosa… Miku no debiste hacerlo…—respondió casi susurrando.

—Por supuesto que si… lo hice porque quería darte algo que enserio deseabas, aun si no me lo pediste, yo quería hacer algo por ti…—.

—Pero no lo merezco… creo que ni siquiera merezco tener a una amiga tan buena como tú…— dijo lamentándose. —Solo ve como actué hace unos momentos— intento devolver el regalo que le había dado.

—No pienses así y quédatela, es tu regalo y punto—.

—Miku vamos, ¿enserio crees que merezco algo tan bueno?... ¿porque no te enojas? ¡eres muy buena conmigo!... aun sin merecerlo— dijo intentando parecer molesta.

—Ya te dije que no pienses de esa manera, Rinny somos amigas y eso significa que te quiero sobre todo… aun si a veces te enojas igual que hoy—sonrió mientras la abrazaba.

—Miku, enserio perdóname… tu eres tan buena conmigo y te prometo que te lo recompensare—dijo mientras le correspondía el abrazo.

Después de eso, Miku tomo la horquilla, le acomodo un poco el cabello y con cuidado le colocó el bello accesorio. — ¡Listo!, te ves hermosa no sé cómo pudiste dudar de si te quedaría bien— sonrió mientras la tomaba de los hombros.

—Muchas gracias Miku… siempre estás haciendo algo por mí, pero ni creas que esto se queda así— volteó a verla —te prometo que igual yo te daré algo, ¿entendido? —.

—Rinny, no es necesario, con verte feliz es más que suficiente—.

—Para mí no, tú también mereces algo y te lo daré quieras o no— finalizo con una gran sonrisa.

Ambas se tomaron de las manos y se acurrucaron igual que cuando niñas hasta quedarse completamente dormidas.


Y aqui esta el otro capitulo :D quedo mas corto que el otro pero bueno c: mejor voy a preparar los otros dos capitulos que ya llevo n_n espero no tardar :3